Las Fake News de 2017: el año que tomamos conciencia

2017 pasará a la historia, seguramente, por múltiples cuestiones. La crisis en Cataluña, el primer año de Donald Trump, la “consolidación” del Brexit, el “casi” de Marine Le Pen en Francia, etc. Pero, a buen seguro, nuestros hijos e hijas, estudiarán en el colegio cómo tomamos también conciencia de la existencia de las fake news. No tanto quizás desde una perspectiva solo periodística o tecnológica, sino desde una óptica de su influencia en los acontecimiento de nuestra sociedad. Por lo menos, la tendencia de Google en cuanto a la búsqueda de “fake news”, así nos lo permite intuir (y eso que es un tema que se lleva hablando desde tiempo pretéritos de Internet):

Fake News en Google Trends (trends.google.com)
Fake News en Google Trends (trends.google.com)

Este año, he tratado en el blog en varias ocasiones el tema. He hablado de cómo el buen periodismo debemos financiarlo entre todos (consumirlo, que es nuestro mayor poder) y cómo Internet y la verdad están viviendo un proceso de cambio y transición. Pero, más importante aún, en abril arranqué una colaboración semanal (martes a las 9:50) en el programa Boulevard de EITB, con una sección que titulamos “Fake News de la semana”. Aquí tenéis muchos audios de la sección. Ocho meses después os puedo decir que estoy bastante sorprendido con el eco que ha tenido el asunto. Hasta tal punto que veréis, me han entrevistado en varios medios de comunicación.

Hoy, 26 de diciembre, haremos un especial 2017. Haremos un resumen de un año, difícilmente resumible, por todo el trabajo que ha traído. Mi vena más periodística pensaba se había quedado en la lectura de pequeño de Tintín, pero esta sección ha hecho que semana tras semana, dedicara un buen rato de los domingos por la mañana para tratar de desenmascarar los que trataban de mediatizar a la opinión pública. ¿Por qué? Pues porque esa triple vertiente de objetivos que tienen las fake news (ideológico, económico y maldad), sigue campando a sus anchas.

Y las fake news, han entrado en la sociedad ya en el “día a día”. Se han hecho ya varios reportajes en español hablando de las fábricas noticias falsas localizadas en el este de Europa, sobre las supuestas fábricas rusas de noticias falsas, Bruselas “tiembla ante la impotencia de las fake news”, e incluso la Ministra de Defensa, que ya tipifica las fake news como uno de los mayores retos para los sistemas de defensa en esta “guerra de la información”. La BBC ya considera las fake como uno de los mayores retos de nuestra era.

A mí me parece un tema de suma complejidad por un lado, y, en segundo lugar, un tema de suma relevancia social. Un 86% de españoles tienen ya dificultades para distinguir entre las fake news y las verdaderos. Un dato que habla de la complejidad que han adquirido esas fábricas de noticias falsas. En Irlanda, esto ha llevado a debatir la criminalización del uso de bots para difundir noticias falsas. Y en España, a considerar las fake news como una nueva amenaza de seguridad nacional (al nivel de la ciberseguridad de la que tanto hablamos estos días).

Y, por otro lado, esto ha llevado a otra conversación: ¿cuánto confíamos en los medios?

Confianza en los medios: comparación entre diferentes países
Confianza en los medios: comparación entre diferentes países
Las redes sociales como fuente principal de noticias
Las redes sociales como fuente principal de noticias

España es el país con mayor consumo (e incluso confianza, diría) de noticias que leemos en redes sociales. Por poner en contexto la relevancia de este comentario, las redes sociales son lugares donde ya se han hecho estudios que demuestran que las noticias falsas generan mayor atención e interés que las verdaderas. Un lugar, donde las fake news campan a sus anchas (no veo con muchos incentivos a que se ponga coto a las noticias falsas en las redes sociales comerciales más relevantes -Facebook, Twitter, etc.-). Por otro lado, los españoles confían en los medios (51%) tanto como los alemanes (50%), pero casi el doble que los franceses (30%), los italianos entre ambos (39%), siendo los portugueses los más confiados (58%) y los griegos los que menos (23%). Tampoco es que estemos hablando de métricas altas… por lo que creo que hay mucho margen a que trabajemos desde los medios en recuperar esa confianza. Como decía antes, la información veraz cuesta dinero, deberemos financiarla entre todos.

Dicho todo lo anterior, y como decía al comienzo, hoy haremos un especial. He hecho una selección de las 10 fake news del 2017. No tanto por una cuestión técnica de “número de viralizaciones” sino por su relevancia en la sociedad y en todo lo ocurrido. Pondré enlaces a otros contenidos para no extenderme ya más en este escrito.

(1) El procés catalán
– Es quizás lo que más noticias falsas ha generado en la segunda parte del año. Antes de todos los acontecimientos de septiembre y octubre, ya había muchas noticias falsas. Decisiones de empresas, supuestos actos de violencia, supuestos apoyos internacionales, etc. Un sin fin de noticias falsas que ha provocado que incluso medios internacionales de reputado prestigio, cayeran en ellas.

(2) Los retweets de fake news de Donald Trump
– Empezamos a hablar del tema por él. Y sigue empeñado en que sigamos haciéndolo. En los últimos tiempos, y dado su uso intensivo de twitter, echan humo la cantidad de noticias falsas que retwittea el que todavía podría ser considerado hombre más poderoso del mundo.

(3) Se inicia la III Guerra Mundial
– Allá por abril – mayo, esta noticia, muy de facebook y twitter, consiguió batir el récord de viralización en redes sociales de una noticia falsa. Tanto en España como en muchos otros lugares de Europa. Parece que los titulares sensacionalistas (lo que se vino a bautizar hace tiempo como clickbait), funciona muy bien.

(4) Los ataques a Emmanuel Macron
– Macron tuvo que armarse con un equipo de investigadores de la Oxford Internet Institute para protegerse de lo que se veía venir. Un ataque organizado para hundir su credibilidad y reputación el último viernes antes de la segundas vueltas francesas. Esta imagen habla por sí sola de cómo en esta guerra de la información, Internet es otro lugar más donde se organizan las ideas y la influencia en la sociedad.

La difusión de los supuestos #macronleaks en Twitter (Fuente: https://assets.weforum.org/editor/n7SN-w3v-igjxWpx7WHrXpv86HIFBPzXBmGJs3kfcCw.jpg)
La difusión de los supuestos #macronleaks en Twitter (Fuente: https://assets.weforum.org/editor/n7SN-w3v-igjxWpx7WHrXpv86HIFBPzXBmGJs3kfcCw.jpg)

(5) Los atentados del ISIS en Manchester y Barcelona
– Por desgracia para nuestra humanidad, lo peor de nosotros, la terrorífica barbarie terrorista, también ha generado muchas noticias falsas. Los dos más relevantes en Europa este año, el de Manchester y el de Barcelona, provocaron un número importante de noticias falsas (aquí y aquí).

(6) Los bulos sobre las recalificaciones tras los incendios
– “No, no puedes prender fuego a Doñana para construir unos apartamentos o un gaseoducto“, titulada Xataka. Aún así, otra de las tragedias del año por la escasez de lluvias, que han sido los incendios, ha provocado un montón de contenidos falsos sobre supuestos intereses económicos de supuestas empresas que querían lucrarse con los terrenos arrasados que deja el fuego.

(7) La trama rusa empleó redes chavistas para agravar la crisis catalana 
– Una imagen vale más que mil palabras.

Fuente: https://politica.elpais.com/politica/2017/11/10/actualidad/1510341089_316043.html
Fuente: https://politica.elpais.com/politica/2017/11/10/actualidad/1510341089_316043.html

(8) El Brexit y sus secuelas
– Mismas sospechas que en otros muchos lados. Supuesto origen ruso de muchas de las noticias falsas que muchos británicos y británicas leyeron antes de decidir en referéndum (e incluso después) sobre su divorcio con la Unión Europea. Cuando decimos que pueden tener mucha influencia social, nos referimos a este tipo de situaciones.

(9) “Defensa concluye que la ‘broma’ a Cospedal fue una operación de los servicios secretos rusos
– He copiado directamente el titular porque habla por sí sola. Sí, la Ministra de Defensa de España (y sus asesores o filtradores de llamadas), cayendo también en esta lacra de las fake news.

(10) Metáfora de todos los tweets de Julian Assange
– Que Julian Assange ha perdido gran parte de su credibilidad, creo que no escapa a nadie. Pero que hasta El Mundo Today consiga engañarle por su difusión de noticias falsas… es para hacérselo ver. Su participación en la difusión de noticias falsas sobre el procés catalán, ha despertado muchas dudas incluso en los propios gobernantes catalanes.

5 comentarios en “Las Fake News de 2017: el año que tomamos conciencia”

  1. Las fake news son un montaje, un no-problema elevado a categoría de ‘riesgo mundial’ por los principales medios y las agencias de inteligencia por estas razones:
    – Establecer un pensamiento políticamente correcto. Nadie puede votar a Trump, Le Pen, el Brexit, etc. Sólo lo hacen los ofuscados por fake news. La gente ‘bien informada’ (o simplemente la ‘gente bien’) vota la opción correcta.
    – Desviar la culpa por parte de los responsables de las campañas, cuando les salen mal. “Han sido los rusos”.
    – Controlar las redes. Bajo la (falsa) amenaza de las fake news ya ha comenzado la cacería en Facebook y demás, que han sido forzados a poner ‘equipos de control de la verdad’. El Ministerio está a un sólo paso. Todo por nuestro bien, claro está.
    – La razón principal: controlar los canales informativos. Los pocos grupos financieros que controlan los grandes medios están preocupados porque consumimos información por otros canales. Se trata de desprestigiar y si se puede cerrar esos canales. ¿Por qué compró Jeff Bezos el Washington Post antes de las elecciones norteamericanas, para mejorar la información de sus ciudadanos o para influir en ellas? ¿Por qué tuvimos la intensísima campaña informativa sobre la campaña en Alepo (por cierto, la mayor fake new del año pero que no recoges), mientras de la toma de Mosul no vimos una sola imagen? Sólo en RT y pequeños blogs podemos enterarnos de muchas cosas, pero claro, deben ser fake si no lo ha publicado el NYT.

    Me parece inaudito que alguien culpe a un oscuro sitio de Macedonia de influir en la opinión pública sobre el Brexit u otras elecciones, cuando el 90% de los medios de verdad poderosos, televisiones, radios y periódicos oficiales, martillan incansablemente con el mensaje oficial. ¿No sois conscientes de la diferencia de escala? Y eso sin tener en cuenta que las principales fake news se han propagado desde los medios convencionales. En particular el Washington Post. Mi preferido del 2017 fue la historia de Trump y las prostitutas rusas, con detalles escabrosos de lluvia dorada y demás. Aunque también está muy alto en el ranking la entrevista que le hizo tu compañero Dani Alvarez de Radio Euskadi a la chica a la que habían roto los dedos uno por uno y agredido sexualmente el 1-O, y que luego resultó ser todo falso. ¿O es que no son fake news cuando las emiten los medios ‘buenos’?

    Todo esto no es más que una absurda caza de brujas. Claro que todas las partes están intentando influir el debate en Internet, pero sólo se llama fake news cuando favorecen a opciones no políticamente correctas. Los grandes medios controlados por grupos financieros y/o gobiernos pueden esparcir su mensaje/montaje tranquilamente (véase el análisis de El País sobre los ataques a Macron, cuando el propio periódico tuvo una intensísima campaña de ataques a Le Pen). Su drama es que están perdiendo la calle, el centro del debate. Porque el periodismo moderno ya no informa sino que intenta generar opinión pública, sobre todo en temas sensibles como sexismo e inmigración. Por ir a lo cercano, basta con ver el tratamiento que da Radio Euskadi al tema de la RGI y la inmigración, nunca trasladando todas las opiniones sino adoctrinando desde el punto de vista del Gobierno Vasco. Y es que claro, ¿para qué tiene un gobierno o un banco una radio sino para trasladar su mensaje? El periodismo se muere pero no por los fake news. La información y el periodismo activista ahora están en las redes.

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    1. Hola Dilbert,

      gracias por tu comentario. Hay varias partes de lo que señalas que no comparto, pero siempre encantado de conversar y debatir. En la sección de Fake News que tenemos semana a semana, he tratado de siempre fundamentar las afirmaciones con evidencias de medios aparentemente neutrales como son equipos de investigación o centros universitarios. Si tampoco en ellos puedo confiar, entonces no puedo confiar en nadie 🙂 Así que quizás, por deformación profesional, tiendo a que lo que desde una perspectiva académica y sin financiación privada o partidista se dice, creérmelo.

      Si miras mis afirmaciones y enlaces, verás que de ahí han salido. Y son las que Dani y yo sacamos. La historia de la chica del dedo roto que señalas, por ejemplo, el propio Dani posteriormente reconoció cuando lo sacamos en la sección Fake. Rectificar es de sabios.

      Feliz Navidad.
      Saludos,

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  2. Discúlpame Alex pero yo soy mucho más escéptico que tú. Resulta que cuando hablamos de fake news siempre sale lo mismo: Trump, Le Pen, el brexit, la injerencia de los rusos… En fin, todas las consignas del sistema, de los medios políticamente correctos. Si lo publica RT es fake news, si lo publica WaPo es que ‘ha sido víctima’ de un fake.

    El propio término ‘fake news’ aparece en las elecciones americanas como explicación del establishment al triunfo de Donald Trump. “Han sido los rusos” es una forma de deslegitimar el triunfo democrático y dar pié al movimiento ‘not my president’. Como ven que funciona, las inteligencias de todo occidente han aplicado el mismo truco. Fake news para apoyar a Le Pen, no así a Macron que gana limpiamente. Injerencia rusa en Alemania, hasta que gana Merkel y entonces todo está bien. Etc.

    El mayor fake news actual es la existencia de fake news. Los que controlan la información del mundo occidental (Cnn, NYT, WaPo, Reuters, Facebook, The Guardian, El Pais, todos ellos propiedad de unos pocos grupos financieros con una agenda) más las agencias de inteligencia como NSA y CIA, quieren hacernos creer que un grupito de tíos metiendo noticias falsas desde Macedonia puede desequilibrar nuestras democracias y es el mayor peligro. Es gracioso. Mientras tanto, la mayor operación propagandística que ha sido el tratamiento de la guerra de Siria se emite en nuestros medios sin el menor análisis. Por el hecho de venir de fuentes norteamericanas se convierte automáticamente en ‘verdad objetiva’. Insisto sobre la toma de Alepo donde hubo un millón de fake news.

    Y eso nos lleva al tema de la credibilidad de los medios, que se está desplomando. Ahí discrepo contigo porque no creo que sea cuestión de pagar para obtener una información veraz, sino de que los medios ya no se dedican a informar sino a generar opinión. Y por eso he puesto como ejemplo el tratamiento de la RGI y la inmigración en Radio Euskadi, donde hay una disociación entre sociedad y medios. Incluso se generó una red (no recuerdo el nombre) ‘para luchar contra los bulos en Internet’. Es sublime, la censura y el macartismo elevado a causa noble.

    Perdón si me he alargado, este tema también me apasiona pero desde otra perspectiva a la tuya.
    Un placer debatir contigo y felices fiestas.

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  3. No me deja publicar este comentario:
    El montaje y revuelo creado artificialmente alrededor de las fake news comienza a dar sus frutos. Los medios de comunicación ‘correctos’ que se autodenominan a sí mismos ‘periodismo de calidad’, pero que en realidad son propiedad de gobiernos o de grandes grupos financieros internacionales, tienen una agenda temática muy obvia a poco que uno se fije. Ellos quieren ser los únicos que den las noticias y por ello descalifican como ‘fake news’ a todos los que digan otra cosa. Ah qué tiempos en los que tenían el monopolio del acceso a la información. Pues bien, de momento lo que están haciendo es pedir más financiación a la Comisión Europea. La misma Comisión que protesta histérica contra la intromisión rusa (que nadie ve) sólo cuando las votaciones no dan el resultado ‘correcto’. https://www.eldiario.es/cultura/tecnologia/desinformacion-Grupo-expertos-Comision-Europea_0_749275859.html
    Mientras tanto en EEUU donde la histeria anti-rusa ha superado la caza de brujas (insisto, otra vez sin ninguna prueba de nada), Google, Facebook, Youtube y Twitter están contratando miles de ‘moderadores de contenido’. Eufemismo para censores, claro. https://slate.com/technology/2018/01/facebook-and-google-are-building-an-army-of-content-moderators-for-2018.html
    Y por supuesto esto empieza a tener efecto: miles de videos, mensajes y perfiles que son contrarios a la agenda política están siendo borrados. https://www.youtube.com/watch?v=4503ZDmzfoM
    Sinceramente creo que los grandes poderes norteamericanos que controlan los grandes medios e Internet están montando un Ministerio de la Verdad, y os mantienen distraídos con un guiñol ruso.

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