Las startups y las oportunidades en la era digital

Esta era digital se caracteriza fundamentalmente por el uso intensivo que hace de Internet. Un espacio que, por costes, ha cambiado procesos y por lo tanto las cadenas de intermediación. Esta capacidad de desintermediar fue uno de los atributos asociados a Internet desde su nacimiento. Cambiaba la cadena de valor, devaluaba el papel de algunos intermediarios y establecía contactos más directos entre productores y consumidores.

Sin embargo, aunque las TIC nos permitan acercarnos de una manera mucho más directa a nuestros clientes, es probable que no haya suficiente estructura, capital humano y recursos económicos como para deshacerse de todo el proceso de intermediación sin resentir la calidad del mismo. Allí donde se aporte valor, seguirán existiendo estos intermediarios. TicketBis, Parclick, AirBnB, Amazon, Rumbo, Coches.net, BlaBlaCar.es o Colectivia, son solo algunos ejemplos de nuevas intermediaciones. Agentes de intermediación cuya propuesta de valor radica enreducir los costes de transacción para los clientes. Con Internet, esto resulta más barato que nunca, dada la facilidad de informarse, buscar o contratar un producto o servicio.

En este punto es donde creo que muchas startups no toman el rumbo adecuado. El objetivo de una startup es averiguar qué debe producirse, aquello que los consumidores quieren y por lo que pagarán, tan rápidamente como sea posible. Una startup se caracteriza por tomarse un tiempo buscando un modelo de negocio razonable, repetible y rentable (como suele decir Steve Blanck). Y en esta búsqueda, muchas confunden soporte y función. Es decir, no acuden a la esencia de la experiencia de usuario o cliente. ¿Quiero lanzar una startup de lectura de libros digitales (soporte) o una plataforma para intercambiar conocimientos (función)? ¿Quiero lanzar un servicio de alquiler de vehículos (soporte) o de transporte ágil interurbano (función)?

Por ello, con Internet hemos pasado de cadenas de valor integradas verticalmente, a nuevos ecosistemas de valor dirigidos por consumidores. Es decir, cadenas de valor centradas en la función, y no el soporte. Funciones demandadas por consumidores que quieren diseñar, construir, comercializar, distribuir, participar, comentar, etc. Y así es como deben ser considerados; es decir, abandonar la idea de la transacción, y que abracemos en nuestros negocios la idea de la relación sostenible y duradera en el tiempo. La transformación digital de los negocios y el nacimiento de las startups tecnológicas encuentran su oportunidad en estos cambios de la experiencia del cliente y en el empleo de esas relaciones para cooperar en la producción y creación de productos y servicios. Ejemplos de startups que están aprovechando estas oportunidades, hay muchas. Y en sectores que en principio dejan poco espacio a aprovechar Internet, como puede ser el de la construcción y del diseño. En éste, me ha llamado la atención la startup alemana homify y su propuesta de poner en contacto a expertos en esa materia. Relación duradera y sostenible alrededor del valor de contenidos del sector. Un enfoque de función, y no de soporte.

En aquellos sectores donde la función es monopolio del mismo o pueden ser cumplidas análogamente por otros medios, por otras formas de generación de experiencia, es donde radica la oportunidad para una startup en esta era digital. Oportunidades, en esta era digital de la desintermediación de Internet, hay muchas.

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