La transformación digital provocando la transformación del empleo

Estos días han sido noticia los dos grandes bancos de España. Por un lado el Banco Santander y el cierre de oficinas y pérdida de empleos, y por otro lado el BBVA, con números y estrategia parecidos. Lo que más puede impactar de estas noticias, es que prácticamente todos los medios que las han publicado, incluyen referencias a “por la transformación digital”, por la “automatización de procesos”, o por la “digitalización de las tareas humanas”.

De esto he hablado mucho en el pasado. Con titulares bastante ilustrativos de esta nueva “era”: “¿Está mi profesión en peligro con “los robots”?” y “Las competencias en la sociedad digital“. Ya introducía la idea de la polarización del mercado de trabajo, e incluso en esta conferencia que di en Marzo del 2014, hablaba sobre la prevalencia de los trabajos no rutinarios frente a los rutinarios (que se pueden automatizar). Ahora bien, con la polarización de trabajos hacia la escala baja (servicios interpersonales como el cuidado, barrer las calles, etc.) y otros muchos en la escala alta. En definitiva, tenemos que hacer cosas que una máquina, con los algoritmos y sus reglas no puedan hacer.

Trabajos en función de la rutina y el esfuerzo cognitivo requerido (Fuente: presentación propia en SlideShare)
Trabajos en función de la rutina y el esfuerzo cognitivo requerido (Fuente: presentación propia en SlideShare)

Sobre todo esto se ha escrito mucho y desde hace mucho tiempo. Ya en 1983, el economista y premio Nobel Wassily Leontief predecía que las máquinas reemplazarían trabajos humanos, así como los automóviles reemplazaron a los caballos. Lo que ha pasado después no ha dejado de sorprender a nadie. Históricamente, cada vez que la automatización y las máquinas traían eficiencia, desaparecían viejos trabajos, y aparecían nuevos. El problema es que en esta revolución tecnológica, ésta vive y se desarrolla a unos ritmos nunca vistos antes, por lo que la transformación del trabajo no está yendo a la par. En definitiva, hablamos de un cambio en la naturaleza del trabajo que está yendo más lento de la revolución tecnológica.

Esto genera un problema: muchas empresas no tienen perfiles para las necesidades tecnológicas que tienen, mientras que muchos perfiles ven su trabajo desaparecer sin saber muy bien cómo dar un paso en su vida profesional. No es fácil aprender a desarrollar algoritmos o sacar provecho de los datos (dos de los vectores de esta revolución tecnológica) de la noche a la mañana.

Por lo tanto, socialmente esto genera muchos problemas. A las enormes bolsas de desempleo que puede producir esta velocidad del cambio tecnológico, se suma la polarización del mercado de trabajo y la consiguiente desaparición de la clase media. Desde el final de la II Guerra Mundial, la clase media ha provisto el núcleo de la sociedad civil, la estabilidad, la participación y los estados del bienestar. Las personas que todavía no formaban parte de esta clase media, aspiraba a hacerlo. Por lo tanto, construía un terreno abonado a la movilidad social.

Pero esto pudiera correr peligro. La polarización además de amenazar la clase media, aumenta las desigualdades. Unos pocos por arriba pudieran concretar mucho riqueza e influencia política (¿cuáles son las empresas de mayor valor bursátil ahora mismo?). Y esto, se estima, pudiera afectar al 20% del PIB y al 40% de los empleos para 2030. Mejor prevenir que lamentar. Los gobiernos deberán adelantarse a estos sucesos.

Por otro lado, las plataformas de intermediación digital que rompen cadenas de valor y las reconfiguran, introducen también nuevas situaciones. Uber, AirBnB, Rastreator, etc., son plataformas digitales que reconfiguran la relación entre consumidores, trabajadores y empleadores. Cuando alguien contrata un servicio en Uber, en el fondo, está por un lado contratando a Uber, y por otro lado a un conductor que tiene buena reputación en Uber. Esto cambio los contratos de trabajo tradicionales. ¿Con quién me relaciono ahora yo más? ¿Con Uber como mi “agente” –dependiendo de mi reputación social ahí– o con mi cliente?

Y, por último, existen las plataformas de intermediación de talento. Éste sí que me parece el tema menos divulgado cada vez que hablamos de la transformación digital y sus implicaciones en el empleo. Amazon o Alibaba cambian la naturaleza de las relaciones comerciales, permitiendo a un comerciante vender sus productos en todo el mundo. Ahora cualquiera se puede poner a vender, y beneficiarse de la capilaridad de Amazon para llegar a nuevos mercados. ¿Por qué no pensar en lo mismo para el empleo? Al final, el efecto es parecido: se globaliza el mercado de trabajo, pudiendo yo ofrecer mis servicios y valor añadido más allá de mi lugar de residencia habitual o el país donde resido.

Pensemos en Linkedin o Monster. Mucha gente me pregunta por qué tengo mi perfil en Inglés en Linkedin. Pregunta respondida con esta explicación 🙂 El mercado de trabajo es global, las oportunidades están por todo el mundo. Se polariza y destruyen empleos en nuestro país, sí, pero en otros están en otras etapas. O, si tienes la fortuna de estar en el segmento de trabajo cognitivo y no rutinario, y encima hablas Inglés, quizás te llamen de alguno de los 200 países que hay en el mundo para trabajar, ya sea de manera recurrente o puntual. Y, no olvidemos, el Español es hablado también por otras 330 millones de personas, por lo que las oportunidades, de nuevo, son mundiales.

Y, en esta línea, no olvidemos lo que se ha venido a bautizar como la “gig economy“: trabajos puntuales y esporádicos que haremos, relacionándonos con muchas empresas y personas. Es decir, más autónomos, y menos empleados por cuenta ajena para “toda la vida”. Esto obliga a cambiar mucho la mentalidad.

Estas plataformas, ya sea para encontrar trabajos más habituales (como Linkedin o Monster) o ya sea para adentrarnos en la “gig economy” (como Amazon Mechanical Turk o Upwork, por ejemplo), aportan transparencia (que hará que tanto empleador como empleado se dejen la piel para tener una buena “reputación” en este mercado global), enlazan mejor, reducen ineficiencias y encima son “inteligentes” (gracias al Big Data y los modelos predictivos) en el sentido de buscar los emparejamientos más propensos a funcionar.

Upwork (Fuente:www.upwork.com)
Upwork (Fuente:www.upwork.com)

Bienvenidos a la era de las plataformas de intermediación laboral. Según McKinsey, para 2025, podrían añadir 2,7 billones de dólares al PIB mundial. A sabiendas que se espera tengamos 8.000 millones de smart phones en 2025, estaremos usando plataformas como hoy en día usamos las redes sociales. Esto provocará una reacción por parte de las empresas para motivar y retener talento. Creo, mejorará las condiciones por ambos lados.

En definitiva, la transformación digital, introduce también una transformación del empleo. La polarización del trabajo por la velocidad a la que está sucediendo la revolución tecnológica hace que socialmente tengamos retos que afrontar (recolocación a una velocidad mayor y sostener las clases medias). Las plataformas de intermediación cambian las relaciones laborales. Y las plataformas online de empleo nos exponen un mundo de oportunidades. ¿Qué harán los gobiernos para reaccionar ante todo esto? ¿Regularán? ¿Esperarán a que todo llegue y generar conflictos sociales antes? Inquietante la transformación del empleo.