Las competencias que destaca el Foro Económico Mundial en esta Cuarta Revolución Industrial

Últimamente se están escribiendo muchas cosas alrededor de la universidad del futuro. Esta, una de las que más me ha gustado en los últimos meses, habla de los retos que deberá afrontar, además de destacar el cada vez mayor número de universidades (se calcula pasaremos de los 150 millones de estudiantes actuales a 260 en 2025). Entre los puntos que destaca, aparece lo siguiente:

[…] Las universidades actuales cambiarán o surgirán nuevos tipos de universidades, comunes en los principios fundamentales (autonomía, autogobierno, educación superior e investigación) pero con novedades que las harán diferir de las actuales. Durante siglos nos hemos dedicado a transmitir conocimientos pero eso, en la era de Internet, ha dejado de ser importante [..] ahora son o deben ser centros de servicios de información, núcleos de conexión entre personas y proyectos, lanzaderas de fomento de la creatividad, centros culturales de primer nivel y un enorme etcétera.

Me parece bastante objetivo afirmar que las competencias que debamos trabajar en el aula, así como los procesos de enseñanza-aprendizaje, deberán de ser diferentes. El Foro Económico Mundial, parece está de acuerdo conmigo. Llevo una semanas siguiendo muy de cerca su línea de artículos en la sección “Future of Education, Gender and Work“. Destaca, en este artículo, para 2020, el siguiente top-10 de habilidades:

Las 10 competencias clave en el 2020
Las 10 competencias clave en el 2020

La naturaleza del trabajo está cambiando de manera sustantiva. Sobre esto ya he hablado anteriormente: la naturaleza del trabajo se está transformando. En un mundo interconectado y dependiente de muchos de nosotros en diferentes puntas del mundo, obviamente las habilidades se han virado mucho hacia la facilidad de relación con otros y el poder sacar provecho de esos equipos. Por ello, la psicología, antropología y sociología, son áreas que de una manera u otra, algo tenemos que dominar. La tecnología, especialmente las digitales, han entrado muy fuerte, y enfrentamos un número de problemas sociales considerable (no sé si mayor o menor), que pudieran tener solución con la disponibilidad tecnológica que tenemos. Por eso tenemos que aprender a poner la tecnología al servicio de la sociedad. Y para ello, tener la habilidad primero de identificar problemas, y segundo de enfocar soluciones a los mismos, se torna fundamental.

Estas competencias no se pueden aprender de manera autónoma. Las universidades, por ello, creo que tendremos un papel nuclear en la “sociedad del mañana”. Siempre y cuando, claro, sepamos adoptarnos a ello. Estas competencias necesitan práctica, desempeño, interacción humana. Podemos convertir nuestras universidades en el centro de la preparación no solo del trabajador del mañana (que ése no es nuestro objetivo), sino en el ciudadano del mañana.

Pero esta adaptación de nuestra naturaleza universitaria a las competencias necesarias para ese 2020 debe hacerse a una velocidad importante. Hoy estoy escribiendo sobre esas competencias, pero tengo la sensación que quizás dentro de unos meses estamos hablando de una nueva tendencia. Tenemos que aprender a adaptarnos a una velocidad alta. Quizás esa sea una competencia en sí: facilidad y velocidad de adaptación al cambio.

Esta cuarta revolución industrial, la actual, en la que las tecnologías digitales han cambiado no solo cadenas de valor de numerosas industrias, sino también el trabajo de muchos de nosotros, nos pide a las universidades algunas competencias clave. Siguiendo la línea de ese listado que de manera reflexiva introducía el Foro Económico Mundial, podemos hablar de competencias como la polivalencia, multidisciplinariedad, creatividad, trabajo en equipo, resolución de problemas complejos, etc. Es decir, competencias que permitirán que esas Tecnologías de la Información y la Comunicación entren de verdad y de manera productiva en todos los procesos de la sociedad y las empresas.

La movilidad de nuestros estudiantes, será fundamental. La Cuarta Revolución Industrial ha hecho que el mundo se interconecte, y por lo tanto, entender marcos culturales diferentes y adoptar un modelo de cultura mental hacia la tolerancia, el respeto y la integración mundial, me parece que será también fundamental.

¿Cuánto nos van a cambiar a las universidades estas tendencias? Sospecho que bastante. A nivel metodólogico, y por este enfoque tan de aplicación que no paro de repetir, no podemos seguir haciendo memorizar o repetir en alto contenidos. Eso lo tienen a golpe de click. De esto ya también he hablado en el pasado. El método del caso, role-playing, workshops, prácticas en laboratorio, simulaciones, etc., sí son métodos que parecen bastante más acordes a las necesidades actuales.

Y, especialmente, para terminar, fomentar entre nuestros estudiantes el espírituo de aprender a aprender. Como decíamos antes, si algo nos caracteriza hoy en día es el volátil cambio con el que vivimos. El proceso de aprendizaje, así, debe redefinirse para que se convierta en un “continuo”, y todo el mundo deje de decir eso de: “Ya lo aprendí en la universidad“. No, tendremos que acostumbrarnos a estar en constante aprendizjae.

Quizás esta universidad del mañana que se alinee con la Cuarta Revolución Industrial ya esté aquí. No lo sé. Pero a lo que sí invito es a la reflexión sobre todo ello, y a entender que el cambio, es algo que lo debemos llevar dentro. No se detendrá.

La tecnología añade opciones: lectura, noticias y las TIC

Lo sé, Suecia no es equiparable a todos los países. Pero sí me ha parecido ilustrativo el informe “Swedish Trends” que se puede encontrar aquí. Básicamente por las dos gráficas que adjunto a continuación:

¿Para qué se emplea Internet? (según informe "Swedish Trends" que se puede encontrar aquí:  http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)
¿Para qué se emplea Internet? (según informe “Swedish Trends” que se puede encontrar aquí: http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)
Tendencia en la lectura de libros  (según informe "Swedish Trends" que se puede encontrar aquí:  http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)
Tendencia en la lectura de libros (según informe “Swedish Trends” que se puede encontrar aquí: http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)
El uso de Internet en Suecia (según informe "Swedish Trends" que se puede encontrar aquí:  http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)
El uso de Internet en Suecia (según informe “Swedish Trends” que se puede encontrar aquí: http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)

En resumidas cuentas:

  • Cada vez más personas (de diferentes segmentos/caracterizaciones) dedican tiempo a Internet y otras aplicaciones digitales. Una de ellas, la lectura de los libros.
  • Las tecnologías digitales no están sustituyendo las tecnologías anteriores más antiguas. Sino que están añadiendo opciones.

 

De algo de todo esto ya hablé cuando comentaba aquello de que los medios digitales no han cambiado costumbres. Éste suele ser un discurso bastante habitual y bajo mi punto de vista, poco riguroso luego con la realidad. Ya decía en ese artículo esto de:

Leo en muchos lugares que la tecnología nos está volviendo antisociales. Que es imposible encontrar en un autobús o en el tren, alguien sin el teléfono móvil en la mano leyendo o pensando. Lo que ocurre con este tipo de visiones es que estamos confundiendo medio con costumbres. Las tecnologías digitales simplemente han cambiado los medios con los que seguimos haciendo los humanos lo que nos gusta y practicamos (llamémosle costumbres).

Es decir, que confundimos medios con acciones. Las TIC, han traído nuevos medios que permite aumentar la oferta y las oportunidades para una ciudadanía que sigue respondiendo a patrones de consumo de contenidos parecidos. Pero, es más, ahora hacen más cosas que antes. Ya podéis ver en la primera gráfica como cada vez más personas buscan información en Internet, consultan el correo electrónico, usan las “redes sociales”, e incluso, escriben en blogs como éste. Es decir, que Internet va llegando a nuevos sectores de la sociedad, y así, acabamos ofreciendo nuevas oportunidades de información y comunicación a la sociedad en general.

Todo esto, que suena muy bien, además, sin romper esas costumbres que habitualmente suelen salir (la gente ya no lee, la gente ya no se informa, nadie se comunica, somos antisociales, etc.). Éste suele ser el problema, entender que como ha transformado muchas cadenas de valor y de intermediación del mismo (léase sector editorial, sector de los medios de comunicación tradicionales, etc.), la gente, la ciudadanía, ya no consume eso. Sí, sí lo hace, lo que pasa que a través de otros canales. Que, encima, según muestran estas estadísdticas, cada vez son mayor en número.

Por eso me ha parecido interesante compartir esto con vosotros. Porque vosotros, que léeis esta estadísticas en un blog, antes quizás lo hacíais en un periódico. Pero antes eso lo leía menos gente de los que ahora pueden acabar leyendo este post de un blog. Y eso, sí que es entender esta era digital de las TIC: una era en la que las oportunidades y las ofertas de consumo de contenidos son mayores que antes, y por eso trae más oportunidades para diferentes segmentos de edad.

Digitalización de sectores y oportunidades en la era digital

La reciente venta de Ticketbis (a la que traslado nuevamente mi felicitación desde este humilde blog), ha puesto encima de la mesa del mundo del emprendimiento donde puede haber más oportunidades en este mundo digital. Un proyecto en el que dos emprendedores, vislumbran la oportunidades de conectar oferta y demanda en el mercado de entradas y tickets, a través de una plataforma digital. Actuando y siendo su propuesta de valor, la intermediación (incluso financiera). Una singularidad propia de la arquitectura de Internet y en consecuencia de esta era digital.

Y esto, ha hecho que ahora muchos estén especulando sobre otros sectores donde también habrá oportunidades. Y es la pregunta que me han hecho en varios lugares últimamente. Por eso, quería escribir este artículo para hablar del MGI Industry Digitization Index, elaborado por McKinsey, que introduce el uso de activos digitales, plataformas, herramientas y personas, en diferentes sectores, para representar el nivel de digitalización que disponen (para el año 2015, que es el último elaborado).

Fuente: Wall Street Journal
Fuente: Wall Street Journal

Antes de hablar de tipologías de oportunidades que existen ahora mismo, conviene enfatizar lo que representa la columna de la derecha del todo. Ante el manido debate sobre la introducción de las TIC y la digitalización, y la productividad que traen, ya vemos que las cifras hablan por sí solas. En esta era digital, y especialmente derivado del discurso sobre la batalla entre los robots y los humanos, algunos argumentan que encima no traen incrementos sustantivos de productividad. Bueno, ahí queda la cifra.

Como decíamos al comienzo, el objetivo de este artículo era hablar de oportunidades. Y por ello, esta gráfica distingue seis reflexiones:

  1. Sectores intensivos en conocimiento: han tenido un alto grado de digitalización. Sectores como las finanzas, seguros, servicios profesionales, etc. Donde hemos visto ya mucha innovación a nivel digital. Quizás, derivado, de que uno de sus principales activos ha sido el conocimiento, que como ya hemos comentado en otras ocasiones, se ha digitalizado (tanto a nivel de expresión como de configuración). Y, por lo tanto, traído mucha innovación en diferentes sectores.
  2. Sectores intensivos en factores de capital: trabajan con muchos activos físicos. Estamos hablando de sectores como el energético, farmacéutico, inmobiliario, construcción, etc. El reto estará en cómo muchos de estos activos físicos son digitalizados, si alguno de ellos sufre de “servitización” y se reorientan a nivel de negocio (quizás ya no se vendan como tal, sino se construyan modelos de negocio en base al uso que se haga de los mismos), etc.
  3. Sector servicios con una larga cola de pequeñas firmas: que, eventualmente, pueden digitalizar parte de las transacciones de cliente, y traer productividad y efectividad en ellos (menores costes, y también posibles más ingresos). Aquí aparecen sectores como el de la educación, retail, transporte, servicios locales, etc. Donde, efectivamente, la oferta está más atomizada, y con el pequeño tamaño de las firmas, en ocasiones es difícil incorporar innovaciones. Sin embargo, las tecnologías digitales tienen una tasa de adopción y una curva de aprendizaje cada vez más baja, así que se entiende llegarán estas posibilidades de innovación y productividad también a este tamaño de firmas.
  4. Empresas B2B que pueden digitalizar la atención y fidelización del cliente y usuario: estamos hablando de empresas en sectores como comercio al por mayor, fabricación, productos de alimentación, utilities, etc. Sectores en los que el comercio no es directamente al consumidor, pero donde en un Customer Journey, sí aparecen etapas como al awareness, la fidelización, el advocacy, etc., que provocan que los consumidores, también puedan interactuar con las marcas a través de diferentes canales.
  5. Empresas intensivas en horas-hombre-mujer, donde la productividad es competitividad: son sectores, en los que el uso eficiente de recursos, aportan una diferencia entre empresas. Por lo tanto, las herramientas de productividad, pueden aportar ventajas importantes a una empresa frente a su competidor, y así optimizar el uso de recursos, que le puede traer un ahorro de costes y nuevos ingresos. Estamos hablando de empresas en sectores como la minería, el retail, transporte, etc. Herramientas de comunicación interna de la empresa, dada la multilocalización de la empersa, que, ya digo, pueden suponer importantes ventajas a una empresa.
  6. Sectores de un ámbito más público: como sanidad, administraciones públicos, servicios sociales, educación, etc. Son sectores donde ha habido poca entrada de herramientas digitales, y donde menos emprendimiento digital se ha producido. Por lo tanto, se entiende, un sector donde más oportunidades pueden existir ahora mismo.

Un último e interesante dato lo da la relación entre el grado de digitalización que tiene un sector y los salarios en los mismos. La relación es directa e importante: a más digitalización, mejores salarios. En EEUU, se calcula que si la media de incremento salarial entre 1997 y 2014 ha sido del 2,4%, en sectores con alto grado de digitalización, el crecimiento salarial ha estado entre el 4 y 5%, por encima de la media. Esa diferencia, parece la explica la competitividad y productividad alcanzada, y por lo tanto, el mejor desempeño en esos sectores.

Fuente: Wall Street Journal
Fuente: Wall Street Journal

Como ven, no en todos los sectores tenemos las mismas oportunidades. La digitalización de las cadenas de valor, está desintermediando muchas de ellas, para volver a intermediarlas, y generar nuevas oportunidades. La clave estará en saber aprovechar éstas, detectando antes que el resto las oportunidades. ¿A qué esperas?

 

El renacimiento de las TIC y su rol estratégico en las organizaciones

En 2003, cuando algunos todavía andábamos en nuestro periplo universitario en el mundo de las TIC, el conocido y manidamente citado Nicholas Carr, escribó un artículo con el siguiente título, en nada menos que la Harvard Business Review:

IT doesn't matter (Fuente: https://hbr.org/2003/05/it-doesnt-matter)
IT doesn’t matter (Fuente: https://hbr.org/2003/05/it-doesnt-matter)

Hace unos días, me acordaba de este artículo, leyendo este otro:

El renacimiento de las TIC (Fuente: http://blog.cionet.com/2016/03/24/it-trend-report-2016-the-renaissance-of-it/)
El renacimiento de las TIC (Fuente: http://blog.cionet.com/2016/03/24/it-trend-report-2016-the-renaissance-of-it/)

Un artículo, de un foro de CIO (responsables de Informática en el seno de una organización), donde se habla del cada vez mayor rol estratégico de las TIC en las organizaciones. Además, señala que las soluciones están cada vez más orientadas al enfoque de negocio (lo cual siempre ha sido una crítica que se les hacía). La cada vez mayor transformación digital de la economía, seguro que está ayudando a que esta tendencia se acentúe. La eficiencia, la prestación de servicios, la reducción de costes, la agilidad y flexibilidad que da a los procesos de negocio, el grado de innovación que aportan, la velocidad y transformación que aportan a las organizaciones, etc, se destacan como factores que están ayudando en el grado de adopción de estas soluciones.

A pesar de todo ello, sólo el 2% de las empresas europeas están aprovechando las oportunidades digitales. Y esto, preocupa mucho, no solo a las organizaciones, sino también a las instituciones públicas. Que nuevos paradigmas y tecnologías como el Cloud Computing, el Big Data, los servicios en movilidad, las aplicaciones de productividad y trabajo en equipo o los servicios con red social no sean aprovechados, merma la competitividad de las organizaciones. Parece bastante objetivo, y así lo citaban anteriormente los informes citados.

Parte del problema, creo que lo tenemos a nivel de desarrollo de talento. Las universidades bien lo sabemos. Suelo decir que cuesta encontrar perfiles que dominen la tecnología  y a la par, su puesta en valor en contextos de organizaciones. Muchos saben mucho de tecnología; otros muchos saben bastante de procesos de las organizaciones. En este informe, vienen datos realmente preocupantes:

  • Casi la mitad de la población de la Unión Europea no está formada digitalmente.
  • El 90% de los puestos de trabajo del “mañana”, requerirá ciertas habilidades digitales.

Ya he hablado anteriormente de muchos de estos elementos al referirme a la importancia de las competencias digitales en este Siglo XXI. Que para 2020, estemos preocupados porque vamos a necesitar hasta 800.000 profesionales TIC y 200.000 responsables digitales que pensamos no tenemos, debiera preocuparnos a todos.

En todo ello, quería destacar hoy -de nuevo-, la Ingeniería Informática. A los que tanto hemos disfrutado y disfrutamos de esta rama de la ingeniería, nos duele mucho pensar en todo esto. Esto no es algo nuevo en este blog. He hecho incluso homenajes a la ingeniería informática para destacar su rol estratégico en el futuro de muchos sectores. En este artículo (que escribí en Mayo del 2013), decía lo siguiente:

Por obvio que pudiera parecer la enorme oportunidad que abre la informática, durante las últimas dos décadas ha disminuido el número de jóvenes que desean cursar estudios de ciencias e ingenierías. Los jóvenes están interesados en las aplicaciones, en las nuevas tecnologías, pero interesa poco convertirse en productor de las mismas. Interesa poco dedicarse profesionalmente a la investigación. De este modo, pocos finalmente optan por las carreras STEM (Science, Technology, Engineering, and Mathematics). Esto ha sido señalado en reiteradas ocasiones por el informe ROSE (Relevance on Science on Education)1, así como un estudio a los jóvenes vascos de la ciencia y la tecnología (realizado por la Fundación Elhuyar).

Es decir, el número de alumnos de Ingeniería Informática no deja de caer… en un momento que se necesita más que nunca. Fíjense en esta noticia de la semana pasada:

Fuente: http://www.computing.es/capital-humano/tendencias/1089602000101/el-empleo-en-tecnologias-de-la-informacion-crece-a-un-ritmo-del-11.1.html
Fuente: http://www.computing.es/capital-humano/tendencias/1089602000101/el-empleo-en-tecnologias-de-la-informacion-crece-a-un-ritmo-del-11.1.html

El sector IT en España, el segundo con mayor demanda de profesionales (solo por detrás del de Ventas). ¿Qué está pasando? ¿Qué hacemos mal para que no tengamos más interés en nuestros jóvenes por un campo en el que vamos a necesitar a tantas personas? ¿Estamos perdiendo la vocación de construir las soluciones del mañana? ¿No fomentamos demasiado todo esto en edades tempranas?

No lo sé, es algo que no deja de rondar mi cabeza, y preocuparme (y ocuparme, claro). Pero esto no solo es en España. Es el cuarto país con más puestos de trabajo vacantes en el sector (51.228), pero Reino Unido (235.940), Alemania (171.187) y Francia (58.341) tienen todavía más. No debiera extrañarnos, entonces, que muchos de nuestros estudiantes se vean atraídos por estos países. Más aún, cuando en España, estamos cometiendo errores también a nivel del mercado de la informática. Y más a aún cuando en España no tenemos un tejido empresarial que valore y pague la “prima salarial” de la formación universitaria.

Quizás sea una reflexión global entre todos los agentes implicados: colegios, universidades, empresas, estudiantes, familias, estado, etc. Pero, creo, y repito, algo tenemos que hacer. Lo que no podemos es quedarnos atrás en esta economía digital, y menos aún, tal y como tenemos el país. El renacimiento de las TIC está ahí, y en nuestras manos está participar en esta era de la creatividad digital.

La revolución digital y su impacto económico y social

La revolución digital ha cambiado muchos elementos de la sociedad. Todas las revoluciones tecnológicas han traído grandes cambios. No hay más que fijarse en la historia para ser conscientes de ello. Simplificando lo simplificable, la revolución lítica nos permitió empezar a desarrollar civilizaciones, junto al fuego, empezamos a poder mejorar nuestra alimentación y en consecuencia nuestro bienestar. La imprenta permitió la difusión de las ideas y del conocimiento, lo que alumbró más tarde las revoluciones industriales, que nos sacó de la vida con recursos limitados. Hasta 1700 – 1800, al menos en el mundo occidental, vivimos con 1.000 dólares/año de PIB/cápita, en términos de paridad de poder adquisitiva (es decir, lo que nos permite comparar magnitudes al estar éstas relativizadas). Estas últimas revoluciones tecnológicas, las tres industriales (máquinas de vapor, electricidad y electrónica), que dan lugar al marco económico y social que todavía hoy en día tenemos, han sido especialmente determinantes de nuestro día a día hoy.

El mundo hasta 2000. Vivíamos con pocos recursos hasta las revoluciones industriales (Fuente: http://www.theatlantic.com/business/archive/2012/06/the-economic-history-of-the-last-2000-years-part-ii/258762/)
El mundo hasta 2000. Vivíamos con pocos recursos hasta las revoluciones industriales (Fuente: http://www.theatlantic.com/business/archive/2012/06/the-economic-history-of-the-last-2000-years-part-ii/258762/)

La revolución digital, la que se produce al amparo de Internet y la introducción de los ordenadores, no es de menor calado. Algunos consideran incluso es la más impactante de la historia. Sobre todo, porque ha producido cambios no solo en la cadena de producción (como ya lo había hecho la lítica o la industrial), sino también en los mecanismos de comunicación y de difusión de ideas (como ya había hecho la imprenta). Por lo tanto, creo que no estamos exagerando al afirmar que la revolución digital, la transformación digital de las organizaciones, la economía, la sociedad, es la revolución más importante. Especialmente, porque todavía no conocemos todo lo que puege llegar a producir.

El problema actual es que esta digitalización de la economía todavía no se contabiliza en el PIB. John Fernald, de la Reserva Federal de San Francisco, en un trabajo reciente de 2014, expone como las empresas que producen tecnologías digitales o las utilizan intensivamente han tenido un crecimiento mayor a las que no lo hacen. Georg Graetz y Guy Michaels, en otro trabajo reciente, exponen cómo la utilización de robots en plantas industriales incrementa la productividad y los salarios. En la era en la que el capital y el trabajo ya no son los factores más determinantes para el éxito, las tecnologías digitales, se constituyen en el factor de producción crítico, incrementando la Productividad Total de los Factores.

Pongamos un poco en contexto estas cuestiones. Cuando pensamos en Occidente, hablamos de economías avanzadas en las que cada vez es más complicado diferenciarse por calidad (producción) y eficiencia (logística). Ahora, la ventaja competitiva viene de la experiencia. Y esto, no es otra cosa que el poder del consumidor ante el boom de información actual. Prestamos servicios, que, le deja al consumidor: un gusto, puede repetirlo, recomienda, etc. Es decir, las redes sociales, la confianza, la fidelización, se vuelven elementos críticos, y por ello cada vez veremos más importancia en el tema.

Estos intangibles que llevan a prestar mejor experiencia, los intangibles de las empresas líder de los que hablé, son difícilmente replicables. Aquí está la ventaja competitiva de las plataformas de las que hablarmeos. Son organizaciones donde toda la compañía está alineada (Estrategia, Procesos, Operaciones) hacia el valor y la experiencia del cliente. Lo importante es que esta sea buena, internamente ya buscamos cómo hacer eso posible.

¿Qué países tienen las mayores multinacionales?¿Qué sectores han dominado el mercado cada época? (Fuente: El País)

Así, el elemento más importante de esta revolución digital es la creación de redes de individuos a una escala nunca vista anteriormente. Las nuevas plataformas en red se asisentan sobre tres tecnologías complementarias, que nunca antes en la historia habían confluido:

  • Grandes volúmenes de datos
  • Conectividad
  • Capacidades de búsqueda, filtrado y localización

La combinación de estas tres tecnologías permite intercambios entre particulares que nunca antes se habían producido. Hasta la fecha, los economistas solían hablar de los costes de transacción de Ronald Coase. ¿Y quiénes son los directamente beneficiados de esta transformación tecnológica? Los consumidores. Un menor coste de transacción, una intermediación más directa, repercute en un menor precio y encima con posibilidad de enriquecerlo con un servicio más personalizado. Estas plataformas agregan la oferta, que por cuestiones de competencia, tienden a deflacionar los precios ante la misma demanda. Con Internet, los costes de transacción pasan a la historia. La información cada es más perfecta, la distancia geográfica se puede salvar, etc.

Estos menores costes de transacción, provoca que ahora cada uno de nosotros pueda optimizar nuestros recursos y activos, que hasta la fecha estaban infrautilizados. Esto lo hablamos cuando comentamos la economía colaborativa. Con un coste marginal muy bajo o incluso nulo, hace que no sea necesario producir más en proporción a la mayor demanda que eventualmente aparece con esta gran conectividad. Este fenómeno, también provoca cambios en el mercado laboral, tal y como ya adelanté en este artículo. Apostaría por un desplazamiento gradual hacia el trabajo inedependiente, siempre complementado por el trabajo asalariado. Las tecnologías digitales, y sus capacidades de conectar, facilta la puesta en contacto entre los trabajadores independientes y sus clientes.

Esta conectividad, al reducir los costes de transacción, hace que cada nodo de la gran red deba ganarse su popularidad para poder triunfar en este gran grafo de conexiones en el mundo. Ponemos nuestra reputación individual a bajo coste expuesta a todos. Esta diferencia es bastante importante. En Über o AirBnB, conocemos la reputación del conductor o huesped. Pero cuando compramos un ordenador, nos fiamos de una marca, sin conocer quién o quienes son los responsables de su fabricación.

De nuevo, individualizamos la economía; las empresas pierden parte del sentido que tenían anteriormente con la presencia de costes de transacción. Este hecho hará que muchos sectores se “plataformicen”. Es decir, lo que hemos visto en el sector de turístico (TripAdvisor, Rumbo, AirBnB, Booking, etc.), en el de los seguros (Rastreator, etc.), en el del transporte (Über, BlaBlaCar, etc.), etc.

A corto plazo, toda revolución tecnológica destruye empleo. A largo plazo, la pregunta correcta no es si seguirá habiendo empleo. Desde hace muchas décadas, la historia anula todos los pronósticos sobre la desaparición del empleo. La verdadera cuestión es si habrá suficientes empleos con salarios que la sociedad considere apropiados. Esto es lo que me lleva a pensar que el empleo se independizará, y habrá que desarrollar mucho las capacidades de autoempleo.

Sin embargo, siempre hay un pero a todo esto. No es otro que las desigualdades. En los países desarrollados, unos pocos están captando el valor de esta digitalización, siendo menos necesario el capital y el trabajo. Los países en vías de desarrollo se han desarrollado gracias a unas capacidades, que con la digitalización, ya no son necesarias. Los robots y la inteligencia artificial, serán sus nuevos rivales. ¿Aumento de las desigualdades? Probablemente. Piketty y su libro “El capital en el siglo XXI“, ya habla de mucho de todo esto.

La revolución digital, por concluir, se irá haciendo omnipresente, cada vez en más sectores, según vayamos siendo capaces de modelizar y codificar en un ordenador el valor añadido que hoy en día prestan profesiones aún no “digitalizadas”: médicos, abogados, profesores de universidades, etc. ¿Seremos siempre irremplazabales? Debate abierto.

Las TIC y la educación: reflexionemos y definamos estrategia y objetivos

El último informe PISA de 2015, entre otras cosas, se centraba en la relación entre los ordenadores en el aula, los estudiantes y el conocimiento adquirido. Comparaba resultados de pruebas realizadas por alumnos de 15 años de edad en los 31 países de la OCDE durante el 2012. Dado que el objetivo se centraba en las competencias digitales (cuya importancia para el futuro ya he señalado en el pasado), parte de los exámenes se hicieron sobre ordenadores para evaluar el uso de programas, la elección de recursos web en exámenes de lectura o el manejo de datos y gráficos en problemas de matemáticas.

España obtiene 466 puntos, frente a 497 de media en la OCDE. Es decir, para variar, no salimos bien posicionados en comparación al resto de países desarrollados. Ello, a pesar de estar en el top-6 de países con mayor uso de ordenador en el aula. En 2012, cuando se hizo el estudio, el 85% de los centros de secundaria tenían ordenadores de mesa y el 41%, portátiles.

Comprensión en lectura digital (Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2015/09/14/actualidad/1442263820_176677.html)
Comprensión en lectura digital (Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2015/09/14/actualidad/1442263820_176677.html)
El uso de ordenador en las escuelas (Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2015/09/14/actualidad/1442263820_176677.html)
El uso de ordenador en las escuelas (Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2015/09/14/actualidad/1442263820_176677.html)

El resultado es que los analistas concluyen, utilizando cruces y análisis de datos, que el uso del ordenador en el aula no supone una garantía ni una ventaja en sí misma. Los países que obtienen mejores resultados en los informes PISA (Finlandia, Corea o Japón, especialmente) no son los que más invierten en tecnologías. Y lo mismo podríamos decir, pero al revés.

Hace falta algo más. Y ese algo más se llama saber usar las TIC en el aula. Y se llama, pedagogía. Y he utilizado la excusa del informe PISA para sacar este debate encima de la mesa. Las tecnologías digitales facilitan el aprendizaje, pero no lo garantizan. He participado en las últimas semanas en tres foros/eventos en los que hemos estado hablando de estas cosas; y creo que seguimos sin tener muy claro este asunto. Por esta razón, he pensado que sería interesante escribir unas líneas poniendo un poco de claridad a todo este reiterativo asunto.

Para empezar: invertimos mucho en tecnología sin habernos preguntado antes cuál va a ser el uso. Es decir, hemos centrado la conversación en tecnologías y herramientas digitales, sin habernos preguntado antes qué usos queríamos darlos, sin haber hecho una planificación, y sin haber desarrollado un plan de formación del profesorado para el cumplimiento de dichos objetivos con las citadas herramientas. Mi compañero Iñaki Fuertes, director del Servicio Informático de la Universidad de Deusto, con el que tengo el placer de llevar trabajando desde hace ya más de 10 años (desde que comencé como becario), es una de las personas de las que más he aprendido en esta corta pero intensa carrera que llevo. Y él suele enfatizar mucho este asunto; las herramientas digitales es lo último en lo que tenemos que pensar. Primero, definamos objetivos; una estrategia, un plan de gobierno, una introducción de esos objetivos en los procesos y las operaciones de la organización. Y luego, ya, pensamos en qué herramienta digital es la mejor para ello. Si la herramienta no se mete en los procesos del día a día, no servirá de nada la inversión realizada. Y aquí, podemos incluir tablets, herramientas e-learning supuestamente avanzadas, asistentes virtuales, pizarras digitales, etc. etc. etc. Dejo para otro artículo hablar, de la falta de evidencias fundamentadas de muchas de estas TIC en su aportación a los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Es más, el uso indiscriminado de las TIC puede suponer un sobreestímulo perjudicial para los alumnos. El abuso puede inducir distracción y dispersión. Tenemos muchas evidencias de todo esto. Sabemos que la multi-tarea (aspecto inexorablemente ligado al uso intensivo de muchos dispositivos y TIC) es perjudicial para la calidad del trabajo cognitivo en general, y con carácter más perjudicial aún para la naturaleza cognitiva del trabajo en aula.

Tiene también efectos negativos a largo plazo en la memoria declarativa, aquella en la que memorizamos y guardamos información para futuras decisiones. Es decir, que el tradicional efecto de “Si lo aprendes un día antes del examen, lo olvidas al día siguiente” se agudiza aún más con las TIC (no quiero ni pensar la cantidad de estímulos que tendrán hoy en día los estudiantes los días antes de un examen…). Los multitarea muy intensivos, incluso tienen problemas a largo plazo para poder decidir en qué tarea focalizarse. Pero, ¿y por qué nos gusta tanto esto de la multitarea? ¿y por qué nos resulta tan difícil hacérselo ver a los estudiantes? Pues básicamente porque tiene una gratificación emocional muy fuerte, lo que hace que los efectos perniciosos queden de lado.

Todos estos aspectos relacionados con la multitarea están agravándose por la cantidad de dispositivos que tienen a mano hoy en día: ordenadores, portátiles, tablets, teléfonos inteligentes, etc. En el top de las herramientas más “problemáticas” están las redes sociales; una actualización de Facebook es tanto en fondo como en forma distrayente. Si encima le sumamos los estímulos visuales que están incorporando poco a poco… hace que sea biológicamente imposible luchar contra ello. Nuestro sistema visual y emocional son mucho más poderosos que el inteligente; respondemos automáticamente a estímulos emocionales y visuales, anulando la capacidad inteligente de filtrar qué sí y qué no debemos atender. Cuando la gente me pregunta por qué tengo apagadas TODAS las notificaciones de TODOS los dispositivos, le suele explicar esto. Me llaman raro. Y esto me gusta.

Y el problema hoy en día es que es es difícil luchar contra todo esto; el software y el hardware está siendo diseñado y desarrollado por la industria. Una industria que vive, obviamente, de ser consumida. Y claro, si nuestro sistema visual y emocional mandan en nuestras decisiones de compra también… ¿cómo hacemos para evitar que esto guste a los estudiantes? Tarea difícil.

Yo la verdad es que cada vez estoy más atento a todo esto. He sido tradicionalmente bastante “laissez-faire” en lo que al  uso de la tecnología en el aula se refiere. Llevo años usando métodos parecidos para dar clase (muchísima participación del estudiante, Flipped Classroom, mucha práctica en el aula por lo tanto, etc. etc.), pero cada vez el nivel de distracción y de móviles en el aula era mayor. Por lo tanto, parece que la “ubicuidad tecnológica” algo tendría que decir. Y cada vez estoy más reflexivo sobre cómo gobernar y ordenar todo esto.

Hay evidencias ya de todo ello. En el paper “Laptop Multitasking Hinders Classroom Learning for Both Users and Nearby Peers” citan explícitamente:

We found that participants who multitasked on a laptop during a lecture scored lower on a test compared to those who did not multitask, and participants who were in direct view of a multitasking peer scored lower on a test compared to those who were not. The results demonstrate that multitasking on a laptop poses a significant distraction to both users and fellow students and can be detrimental to comprehension of lecture content.

En definitiva, que la “multitarea TIC” no solo afecta de manera directa al que la utiliza, sino también a los de alrededor. Difícil gestión esta para nosotros, los profesores, todo este asunto.

Un último asunto relacionado con el uso de las TIC en el aula tiene que ver con la escritura. Los expertos en neuroimagen llevan tiempo alertando que el cerebro se activa más cuando se escribe que cuando se teclea. Esta es otra de las cuestiones que yo personalmente más aplico. Cuando me ven con un cuaderno, y me dicen eso de “Con lo digital que tú eres“… Por lo tanto, si dejamos de usar la escritura, menos habilidades cognitivas de nuevo. Además, recomiendan dedicar al menos 15 minutos al día a esta práctica, puesto que estimula hasta 14 habilidades diferentes, entre ellas, la organización, la concentración, la atención, etc. Los movimientos que usamos al trazar las leras, deja una memoria motora en la parte sensoriomotora del cerebro, creando una conexión lo que se escribe y lo que se lee. De nuevo: si fomentamos SOLO el uso de las TIC para escribir, ¿nos hemos parado a pensar en todo esto? ¿qué objetivo buscamos? ¿qué estrategia tenemos?

Las tecnologías evolucionan a gran velocidad. Es conveniente también que los centros incorporen expertos que se ocupen de actualizarlas y garanticen un uso eficiente. Y es que esto de la introducción de las TIC en el aula no es un tema menor; además de distraer en exceso, podemos hacer que nuestros alumnos no desarrollen todas sus habilidades y competencias. Y encima, invertir más de la cuenta (que no estamos para eso). Lo que decía al comienzo, con esto de las TIC y la educación: reflexionemos, pensamos, definamos y luego ya, pensemos en herramientas digitales.