Unicornios: empresas que valen más de 1.000 millones de dólares que no existían hace 15 años

El término unicornio se refiere a empresas privadas que valen más de 1.000 millones de dólares. Es decir, empresas que todavía no han salido a bolsa, y por lo tanto, interesa mucho cómo están, porque pudieran ser el próximo éxito, al menos, en términos económicos.

En los tiempos que corren, hablar de unicornios, básicamente, viene a ser sinómino de tecnología. Disponer de materias primas solo, ya no es sinónimo de posibilidad de tener éxito. Hace falta disponer de unos conocimientos, que aplicados de una determinada manera, generan un valor. Y eso es tecnología, tanto electrónicas como digitales. Fortune tiene listadas ahora mismo 174 en este ranking. Las 10 primeras son éstas que sacaba en este artículo el World Economic Forum.

Empresas privadas de más 1.000 millones de dólares de valor (Fuente: Fortune)
Empresas privadas de más 1.000 millones de dólares de valor (Fuente: Fortune)

¿Qué tienen en común todas estas empresas? Veamos algunas de ellas. Uber, una plataforma de servicios de transporte que conecta personas que pueden prestar ese servicio y aquellos que lo demandan. Xiaomi, una empresa que fabrica y comercializa productos electrónicos por Internet. AirBnB, es el “Uber” de los servicios de alojamiento. Didi Chuxing, es el “Uber” chino, pero a lo grande. Snapchat, una empresa de Social Media, pero que como sus precedentes, conecta personas y gana dinero de dicha conexión. Flipkart, la octava, me parece significante porque es india, pero, de nuevo, para la comercialización de productos en Internet. Misma idea de conexión, creación de mercados y poder monetizar ambos lados de la conexión.

China, India y Estados Unidos, las que se prevé se disputarán el cetro mundial a nivel económico en los próximos años, lo han tenido claro. Había que apostar por tecnología. Se han aprovechado de una época de capitales muy baratos (y lo que falta) y la irrupción de una clase media en sus respectivos países con cada vez mayor poder adquisitivo. El informe “Master Hypergrowth” habla mucho de todo ello. Y, obviamente, lo enmarcamos en este fenómeno global de transformación digital de la sociedad y las economías. Cuando decimos que Europa se ha quedado atrás, ya ven, que nos referimos a ello con números en la mano, y con mucha pena. Quizás todavía estemos a tiempo.

Como empresas privadas que son las “unicornio”, todavía no cotizan en bolsa. Por lo tanto, entender la dinámica de generación de valor que han seguido hasta la fecha, es interesante para vislumbrar el escenario que las espera. Me acordaba mucho de todo esto estos días que ando esperando poder leer este libro: Platform Revolution: How Networked Markets Are Transforming the Economy. Mi buen amigo Nacho, ya me ha alertado sobre lo interesante de poder hacerlo para personas, como nosotros dos, que buscamos constantemente entender el valor de esta era digital para poder aprovecharlo.

En el informe que adjuntaba anteriormente sobre la conquista del hipercrecimiento, hay muchísimos elementos interesantes a considerar y citar. Daría para muchos artículos. Lo dejo a su elección por dónde quieren comenzar, pero les animo a hacerlo. Quizás, uno de los puntos que más me llamó la atención fue la parte de los modelos de negocio que permite esos crecimiento sobrelineales tan acelerados. Para muestra, este pantallazo, a pesar de que son solo algunos de los ejemplos de lo que se podría hacer:

Ejemplos de "Mastering Hypergrowth" (Fuente: World Economic Forum)
Ejemplos de “Mastering Hypergrowth” (Fuente: World Economic Forum)

Valgan estos tres ejemplos para terminar de trasladar qué quería explicar hablando de empresas que valen más de 1.000 millones de dólares que hace 10-15 años no existían. Aparte de la migración del CAPEX al OPEX (muy relacionado con esta época de “servitización”, se entiende) y de la simplicidad que van obteniendo las cadenas de valor y los modelos de negocio, la parte crítica me parece la primera: una plataforma balanceada. Un nuevo modelo de negocio, que se fundamenta en la creación de valor poniendo en contacto a productores con los consumidores. Si se fijan, los principales unicornios que describía antes (Uber, Xiaomi, AirBnB, Flipkart, Didi Chuxing, Snapchat, etc.), es lo que hacen. Extraído del informe del Foro Económico Mundial:

“Our business model is built around connecting two markets by our platform. Growth vectors are different on supply and demand side. The key is to balance these factors. Too much offering through the platform without sufficient demand kills supply in the long term and vice versa. This is very difficult through time as the other side of our business is always based on local clients and we need to build the business with the right balance every time, in each market we expand to. I am proud of our accomplishments, as we have been successful in doing this for more than 10 years. Main solution has been our capability to utilize data to support our business model.”

Y ya ves, que al final, esta época de equilibrio de mercados, suele acabar en los mismos vectores de valor de los que hemos hablado con anterioridad: Big Data, Transformación Digital, etc. El principal activo son los datos y la información, no los activos físicos. ¿Qué vale Uber, Snapchat o AirBnB? Es una plataforma digital, que tiene unas reglas para poder ofrecer a cada usuario, aquello que espera. Un algoritmo, vaya, de lo que ya hablé aquí. Ajuste de la oferta y de la demanda en tiempo real. Con su consecuente impacto en los precios, que en función de numerosos factores en tiempo real (clima, demanda, eventos imprevisibles, etc.), cambia el precio. Sin asimetría de información, plataformas que hacen transparentes precios. Y todo esto, provoca un efecto de red, que hace crecer de manera equilibrada y sostenible la plataforma.

En definitiva, unicornios, que fundamentan su valor en datos y en haber construido una plataforma que hacen sostenible su modelo de negocio. Estos unicornios del Siglo XXI que tantos millonarios están creando.

Pokemon Go empieza a desinflarse: una historia anticipada

El pasado Julio, escribí en Deia un artículo para hablar sobre el fenómeno de Pokemon Go. Estamos hablando de unos días en los que muchos vaticanaban un renacimiento de la realidad aumentada, muchos escribían sobre el gran porvenir que tendría este juego en nuestro día a día, y otros cuantos decían que los videojuegos volvían a colarse en nuestras vidas de manera permanente.

En dicho artículo, incluía lo siguiente:

[…] Pero también está por ver demostrar que puedan mantener el ritmo de uso del juego. No es un mercado fácil.

No sé cuánto podrá durar este fenómeno. Pero, a buen seguro, no marcará una época. En invierno no me imagino a la gente cazando en los parques o sacando su smartphone en medio de un chaparrón.

No es que se me de especialmente bien esto de “prever” evoluciones o tendencias. Básicamente porque rara vez las hago. Pero es que en este caso era un tema algo más fácil de intuir que en otras ocasiones. Un mes después de aquello, sabemos ahora lo que viene reflejado en la siguiente gráfica:

Usuarios diarios activos de Pokemon en el mundo
Usuarios diarios activos de Pokemon en el mundo (Fuente: http://static3.gamespot.com/uploads/scale_large/1551/15511094/3118103–1x-1.png)

El juego está perdiendo usuarios. Desde el pico de 45 millones de usuarios, ha caído un 33% hasta los 30 millones de usuarios que tiene ahora. Como se puede ver en la gráfica, la tendencia nos deja entrever un síntoma claro de pérdida. Los sitios especializados en aplicaciones móviles como Sensor Tower y Apptopia, también ofrecen métricas de engagement, mostrando como el número de descargas, la interacción con la aplicación y su tiempo de uso también está siendo menor. De hecho, prácticamente esas métricas han perdido el 50% de su valor.

Como decía al comienzo no solo el juego en sí fue un “boom”, sino el despertar de la “realidad aumentada”. Sin embargo, tal y como muestra la siguiente gráfica de Google Trends (que siempre es un buen “barómetro de interés”) a nivel mundial, las búsquedas han caído en picado.

La otra cuestión interesante de esta caído es los efectos colaterales que había provocado en aplicaciones móviles de uso diario como Snapchat, Facebook, Whatsapp, Twitter, etc. Al parecer, el tiempo de uso de las mismas había caído para ceder espacio a Pokemon Go. Algunos incluso se llegaron a alarmar. Pero con esta caída de Pokemon Go, parece que vuelven a respirar. Es interesante en este hecho entrever las alternativas de ocio que tiene hoy en día el usuario móvil y cómo reparto su (limitado) espacio de tiempo entre las alternativas existentes. Sacar una aplicación que haga sombra a Twitter, Facebook, Snapchat, etc., me parece realmente admirable. Por eso decía en el artículo de Deia, que me parece un mercado realmente complicado para hacerse hueco.

Y, por eso, soy siempre tan escéptico con el mundo de las aplicaciones móviles que requieren un uso frecuente de las mismas. Una cosa es emplear la aplicación móvil para conocer el estado de tu vehículo, tus cuentas bancarias o tu entorno domótico de vez en cuando, y otra cosa es una aplicación de entretenimiento (que las redes sociales no dejan de ser eso). Bueno, incluso de información. Es un mercado con bastante oferta ya, y no digo que sea imposible penetrar en el mismo, pero sí complicado. Pokemon Go fue noticia porque lo consiguió. Pero ya ven por cuanto tiempo. Eso sí, nada ni nadie le quita el mérito.

 Y, lo último que me parece relevante de este “caso” (auge y caída rápida) son las industrias “secundarias”. Cuando se produjo el boom, los usuarios se dieron cuanta que la batería se iba rápidamente. Por ello, comenzaron a aparecer fundas para móviles que ahorraban energía, cargadores ligeros móviles (para jugar había que ir ligeros), etc. Es decir, una serie de productos relacionados con la carga eléctrica de los dispositivos móviles que nos permitían jugar. Pues bien, de nuevo, industrias secundarias ahora en caída, que de nuevo permiten anticipar lo que hemos venido comentando en este artículo: es difícil hacerse hueco ante las grandes del sector (aunque también consumen muchos electrones…).

El auge y caída de un juego de este tipo nos deja entrever una era en la que sí, las posibilidades de hacer cosas es inmensa, pero en la que las posibilidades de tener éxito no tanta. Claro, si medimos “éxito” como ser usada en el día a día en todo el mundo. Porque, datos aparte, me quito el sombrero por lo conseguido por Pokemon Go. Seguiremos la evolución.

He aprendido a usar Snapchat: ¿por qué?

Hacia unos pocos años que no daba clase en 1º. Como siempre, he disfrutado muchísimo, no solo intentando ayudarles a entender el siempre complicado mundo de la gestión de startups y su lanzamiento (especialmente en el plano digital), sino también, entendiendo sus preferencias. Las redes sociales ya no les gustan tanto… frente a la gran utilidad que ven en las herramientas de mensajería instantánea. La revista Time dice que desde 2011, 11 millones de jóvenes se han ido de Facebook, por ejemplo y miren la siguiente figura:

Las aplicaciones de mensajería sobrepasando a las redes sociales (Fuente: https://bufferblog-wpengine.netdna-ssl.com/wp-content/uploads/2016/04/bi-messaging-apps-800x608.jpg)
Las aplicaciones de mensajería sobrepasando a las redes sociales (Fuente: https://bufferblog-wpengine.netdna-ssl.com/wp-content/uploads/2016/04/bi-messaging-apps-800×608.jpg)

Este hecho afecta, obviamente, al mundo empresarial. Pero también al campo de las comunicaciones. Son personas que se han sumergido en un mundo con códigos de comunicación muy breves. Sus emails son bastante ilustrativos de ello. Un ratio de atención menor (de los 12 segundos en el año 2000 a los 8 actuales), lo que provoca que las clases deban ser más entretenidas, didácticas y útiles que nunca. Por otro lado, un estudio publicado por el Pew Research Center el pasado Agosto/2015, muestra cómo:

  • El 49% de los usuarios de un smartphone entre 18 y 29 años utiliza aplicaciones de mensajería como Kik (hablaremos de ellos pronto, chat con bots), Whatsapp o iMessage.
  • Un 41% usa aplicaciones que automáticamente borra los mensajes (Snapchat aquí prevalece)
  • En ese mismo rango de edad, y en este otro estudio, muestra cómo Linkedin solo lo usan el 22% (sí, cierto, es otro target), pero Twitter un 32%.

Por todo ello, por estos cambios de uso de herramientas digitales que estamos viviendo, hablaré en este artículo de Snapchat, y seguiré la serie con el uso de los bots en los chats, hablando por un lado de Kik (promete mucho) y Facebook Messenger, especialmente por su apalancamiento sobre la gran red social que tendrá que inevitablemente evolucionar (y creo que lo está haciendo bien).

La semana pasada Snapchat consiguió 1.800 millones de dólares en otra nueva ronda de financiación, lo que la acerca ya a los entre 18 y 20.000 millones de dólares de valoración. ¿Es mucho? Pues, poco más que Repsol, y en España, estaría solo superado por los sospechosos habituales (Inditex, Santander, BBVA, Iberdrola, AENA, etc.). Estamos hablando de una aplicación móvil de mensajería que permite establecer una comunicación con tus contactos. Si bien otras aplicaciones con una propuesta de valor parecida se basan en entablar comunicaciones por mensajes (Whatsapp, por ejemplo), la idea de Snapchat es entablar comunicaciones en base a fotos y vídeos. Se añaden contactos (como el resto) y te comunicas de forma individual o a grupos. La novedad es que se puede especificar el “tiempo que dure” esa comunicación. Por lo tanto, añade aún más celeridad a nuestras comunicaciones y a nuestra vida en general. Esto, “choca” de nuevo con la idea de la web como un repositorio de información y conocimiento. Aquí se centra todo en la instantanéidad y en el borrado. Y esto, en una era en la que la privacidad está en boca de datos, ha hecho que mucha gente se sienta cómodo usando Snapchat.

Y, una vez que sabemos lo que es, es momento de entender qué aporta a una organización/empresa, que es lo que me ha movido a interesarme por su propuesta de valor:

  • Un nuevo concepto publicitario: he hablado ya en numerosas ocasiones sobre los problemas que tiene el mundo del marketing y publicidad actual. Intrusivo, interrumpe, poca o mala “experiencia de cliente/usuario”. Es decir, poco customer-centric. Frente a ello, Snapchat, introduce un concepto publicitario orientado a entretener al usuario y capturar su atención. Es decir, no quiere interrumpir, sino generar “brand awareness”, atención al cliente, sentimiento de marca e incluso impactos publicitarios, sin que el usuario perciba esa sensación de “invasión”. Aquí varios ejemplos de cómo lo emplean para anunciar candidaturas al MVP de la NBA, generar conciencia sobre especies amenazadas o lanzamiento de productos cosméticos.
  • Sí a la editorialización de contenidos, no al timeline: el timeline que usan Facebook o Twitter, en el fondo, no dejan de ser como estar viendo la TV. O te conectas en el momento en el que justo sale algo que te interesa, o sino lo tienes complicado para seguir el hilo. Facebook o Twitter nos presentan o bien contenidos recientes o bien populares. La idea que tuvo Snapchat es no basarse en Likes o Shares, sino en la editorialización de los contenidos, donde se prime el contenido que haya tenido su fruto de trabajo anterior. En este punto es cuando muchas empresas deberán volver a valorar el contenido trabajado y bien diseñado, dejando de primar el impacto en RT, Like o Shares (impactos a los que tengo cierta manía, por la “vulgarización” que se ha hecho de los mismos, creando incluso industrias que compran esos elementos de supuesto comportamiento del usuario o cliente).
  • Menor exposición a crisis de reputación digital: hay dos elementos que hacen pensar que las crisis de reputación en Snapchat son más complicadas. Por un lado, la “volatilidad” de los mensajes; como decíamos antes, pueden “desaparecer” en cosa de segundos. Pero vamos, no perduran. Por otro lado, el hecho de que se editen los contenidos, se estructuren, hace que los creativos de publicidad se froten las manos. Porque, además, no se democratiza tanto el mensaje, porque hay que “tratarlo” antes de ser expuesto, evitando las crisis de reputación producto de la facilidad con que las redes sociales actuales difunden mensajes.
  • No va de perfiles, sino de historias: dado que ahora no vamos a primar la “instantaneidad de la TV”, sino la creación de contenidos de valor, las marcas se encuentran ante la tesitura no de cuidar su identidad digital (solo), sino las historias que componen la vida. Por eso el perfil se llama “Mi Historia”. Hay que crear narrativas alrededor de las propuestas de valor de las marcas. Un “brand storytelling” que a mí personalmente me hace pensar que las marcas se meterán de lleno a idear sus mensajes como otra parte más de la vida de sus usuarios. Con esto, nos cargamos la lógica de la “interrupción”.
Cómo usar Snapchat para promocionar una pizza a domicilio: contando una historia visual (Fuente: http://www.fastcocreate.com/3033793/how-12-brands-used-snapchat)
Cómo usar Snapchat para promocionar una pizza a domicilio: contando una historia visual (Fuente: http://www.fastcocreate.com/3033793/how-12-brands-used-snapchat)
  • No hay enlaces ni etiquetas: la muerte del hipervínculo una vez más. Queda claro con ello, que lo que Snapchat busca es que la gente no salga de su aplicación, y que toda la experiencia del usuario quede sumergida dentro de la aplicación. Sin que se escape el tráfico, las posibilidades para monetizar Snapchat aumentan. Y, para las marcas, la dependencia sobre la aplicación crece. Todo deberán generarlo en un entorno no gestionado ni gobernado por la empresa.
  • Cobertura en tiempo real: dado que los mensajes se borran y hay que narrar historias, le damos de nuevo algo más de sentido al periodismo tradicional. Donde había tiempo para trabajar las historias y la gente pagaba por ello. Esto me hace pensar que el hecho de que sean varios medios de comunicación los que usen ya Snapchat, no es algo accidental. Es un entorno muy propicio para ello, porque el tiempo real de los RT de Twitter, se queda a un lado frente a los contenidos editados. Y esto me hace pensar que los 100 millones de usuarios activos en Snapchat son una fuente muy potente de posibles vías de monetización de las inversiones publicitarias. Especialmente para elementos que viven de este tipo de narrativos como los estilos de vida, el mundo deportivo o del entretenimiento

Como ven, las aplicaciones de mensajería parecen ahora las que se han llevado el gato al agua. Entre ellas, destaca Snapchat, como una aplicación que rompe con paradigmas anteriores y nos prepara ante una era en la que se valora de nuevo la editorialización de los contenidos. Snapchat, en el mundo del marketing, va a dar mucho de qué hablar. Veamos la evolución.