“To cloud or not to cloud” esa es la cuestión

Hace ya cinco años y medio que estuve en unas jornadas divulgando cuestiones relacionadas con los cambios que iba a producir el Cloud Computing en los contextos de la empresa. La presentación fue esta. He vuelta a ella, por encontrarme el otro día con esta imagen:

Cloud Computing vs. Aplicación in-house alojada para el cliente (Fuente: https://www.linkedin.com/company/cloudalize)
Cloud Computing vs. Aplicación in-house alojada para el cliente (Fuente: https://www.linkedin.com/company/cloudalize)

En estos años, una pregunta muy habitual en los diferentes cursos y programas que impartimos, se centra en el Cloud: beneficios, oportunidades, riesgos, retos, etc. Me he animado a hablar de ello porque creo que es un concepto que genera diferentes sensaciones. Es un concepto que se refiere básicamente a una concepción tecnológica que lleva aparejada un nuevo modelo de negocio (en el iceberg, pasar de licencias a costes de suscripción) para las diferentes soluciones tecnológicas que una empresa puede necesitar: servicios de almacenamiento, comunicación, desarrollo de aplicaciones, etc.

La diferencia radica en que el espacio, el entorno de trabajo y de ejecución varían, para lo que se necesitan soluciones personalizadas a las necesidades de cada empresa. Entendemos esa “nube” como lo que es Internet: un conjunto de ordenadores que a través de una red de comunicaciones muy eficiente ofrece espacios de información y procesamiento de la misma a las empresas. En este punto es cuando muchos de los que me preguntan han oido hablar del tema a través de diferentes organizaciones, como lo es el caso de la empresa 1and1. No todo Internet es “Cloud Computing”. Es Cloud aquellos recursos que prestan servicios a las empresas.

Un entorno, además, que entiendo será junto al paradigma del Big Data y al del Internet de las Cosas, imperante en los próximos años. En una era en la que los datos se generan a una velocidad, volumen y variedad nunca antes vista, disponemos además de un tráfico de datos e información más rápido y económico que nunca. Esto, entiendo, hará despegar mucho al Cloud Computing.

Pero, ¿por qué ha ganado tanta popularidad en las empresas en los últimos años? Pues básicamente por su sencillez (de ahí la parte oculta del iceberg), rendimiento y bajo costes frente a otras alternativas. Esta relación precio-eficacia es precisamente lo que elabora en un informe la empresa de análisis Cloud Spectator. Los resultados del estudio están centrados básicamente en exponer cómo diferentes proveedores ofrecían rendimiento y eficacia de los procesadores, que es otra de las cuestiones que suele preocupar cuando las empresas ven que su información y servicios se “alejan de las empresas”.

Esto es algo sobre lo que llevo escribiendo desde hace casi ya cinco años. En este artículo, hablaba sobre cómo tenía ciertas dudas sobre el futuro de Microsoft. Hasta la llegada de su nuevo CEO, Satya Nadella, parecía estar dándome la razón a esto que escribía:

En el sector del Cloud Computing no acaba a sacar un producto nuevo y único (como sí hacen Apple y Google), sino que simplemente trata de competir con el resto. […] Sin móviles, Cloud Computing, buscadores o redes sociales, y ante la tendencia a que seamos los Homo Sapiens los que condicionemos el desarrollo tecnológico (eso de la consumerización de las TIC que dicen), Microsoft lo tienes difícil.

Cloud Spectator, que es la que elabora este informe anual que hemos comentado, indica como rendimiento y relación precio-eficacia resultan clave para el éxito de una empresa que quiera disponer de sus servicios en la nube con cierta agilidad. Por lo tanto, y volviendo a la pregunta original: ¿To cloud or not to cloud? Parece que en una era caracterizada por la computación y el dato ubicuo, federar todo ese trabajo en una nube puede ser una buena idea.