Automatización del trabajo y digitalización: ¿hacia un nuevo modelo de sociedad?

Los que seguís este blog desde tiempo, bien sabéis que he escrito en innumerables ocasiones sobre el tema que hoy nos ocupa. Con titulares bastante ilustrativos de esta nueva “era”: “¿Está mi profesión en peligro con “los robots”?” y “Las competencias en la sociedad digital“. Ya introducía la idea de la polarización del mercado de trabajo, e incluso en esta conferencia que di en Marzo del 2014, hablaba sobre la prevalencia de los trabajos no rutinarios frente a los rutinarios (que se pueden automatizar).

El pasado Agosto, introduje una nueva conversación, con el título “Nuevas evidencias sobre la (supuesta) destrucción del trabajo de los robots“. Era una lectura más en “neto” que en “bruto”. Obviamente, una conversación necesaria, pero no suficiente. Que vaya a generar más trabajo, cualificado, no quiere decir que ya podamos estar tranquilos. Muchos empleos de baja cualificación se verán afectados por esta nueva ola tecnológica. Y el acompañamiento de los mismos, durante estos años, me parece fundamental.

Y ahí, creo que tiene que estar el estado. Y es que el progreso tecnológico es lo que siempre ha producido. Cambios sociales. Sin embargo, lo que ocurre en esta automatización del trabajo derivado de la introducción de los robots, acompañado de la transformación digital (lo que algunos hemos “simplificado” como Industria 4.o), me parece a mí que es algo que nunca habíamos visto anteriormente. No tanto en el fondo, sino en la forma. Destruye a gran velocidad. Más de lo que somos capaces de seguir, incluso a nivel educativo. Y este es justo el problema.

La carrera entre la educación y la tecnología (Fuente: https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/51SIl%2BL2AZL._SY344_BO1,204,203,200_.jpg)
La carrera entre la educación y la tecnología (Fuente: https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/51SIl%2BL2AZL._SY344_BO1,204,203,200_.jpg)

Por eso mismo, hoy quería hablar de lo que considero deberás ser un nuevo modelo de sociedad. Un modelo en el que no solo el concepto de “trabajo” quizás deba ser redefinido (ya hablé de ello) sino incluso el propio concepto del estado del bienestar en España. Y justo aquí está uno de nuestros retos; España, tiene su propio modelo, por lo que la solución a nuestro problema, deberá trabajarse internamente. Pensemos en el mismo, en dos de sus ejes críticos: las pensiones y el desempleo.

En cuanto a las pensiones, quizás, el mayor reto que tenga esta legislatura que acaba de arrancar. No voy a entrar en lo de siempre. Sí, el dinero se va acabando. Por lo tanto, hay que buscar nuevas vías de entrada de dinero en la caja. Su naturaleza jurídica (contribución y no asistencia), entiendo, deberá cambiar. Porque el “modelo de contribución”, ese pacto intergeneracional por el que los activos financiamos a los no activos, por matemáticas, no sale.

En esta clave de pirámide poblacional y sus matemáticas, entra de lleno esta automatización del trabajo. Se supone, que este problema será todavía peor si de repente empiezan a desaparecer contribuyentes en activo. Pero sin embargo, asistimos -de momento un tanto atónitos- a una era de la automatización del trabajo donde estamos generando más valor que nunca. Un valor, que quizás, por primera vez en la historia, está más generado por robots, que por humanos. ¿Quizás sea el momento de considerar que los robots coticen a la Seguridad Social? Lo digo en serio.

He cogido el “Real Decreto 2064/1995, de 22 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento general sobre cotización y liquidación de otros derechos de la Seguridad Social“, que en su artículo 23.1 dice:

La base de cotización para todas las contingencias y situaciones amparadas por la acción protectora del Régimen General de la Seguridad Social, así como por los conceptos de recaudación conjunta con las cuotas de dicho régimen, estará constituida por la remuneración total, cualquiera que sea su forma o denominación, que, con carácter mensual, tenga derecho a percibir el trabajador o la que efectivamente perciba de ser ésta superior, por razón del trabajo que realice por cuenta ajena.

Claro, habla de un trabajador, así, en general. ¿Pero si el trabajador es un conjunto de circuitos integrados con bits que o bien le enseñan a aprender (Aprendizaje Cognitivo o Deep Learning) o a ejecutar órdenes (algoritmos más tradicionales). Quizás este dinero aportado por el valor generado por la robotización, lo podríamos dedicar a la formación y reconversión de esos perfiles de baja cualificación que deban pasar a ocupar esos puestos que se generan en las escalas medio-altas de cualificación. A mí, personalmente, me parece justo. La Seguridad Social, repito, creo que debiera reconsiderar sus definiciones y concepciones. Y cuanto antes lo haga, más viable y sostenible el sistema. Estimada ministra, Fatima, si puedo ayudarla en algo, aquí estoy.

Trabajadores en riesgo de ser sustituidos por robots (Fuente: http://fotografias.lasexta.com//clipping/cmsimages02//2016/10/17/E4D6417E-85F4-4E9A-BC2A-B656B9C57B7C/58.jpg)
Trabajadores en riesgo de ser sustituidos por robots (Fuente: http://fotografias.lasexta.com//clipping/cmsimages02//2016/10/17/E4D6417E-85F4-4E9A-BC2A-B656B9C57B7C/58.jpg)

En segundo y último lugar, está el asunto del desempleo. Se está escribiendo mucho últimamente sobre la propuesta de una renta incondicional que venga a suplir los problemas de algunos perfiles para encontrar trabajo en esta sociedad tecnificada. Otros dan la bienvenida a una sociedad en la que los robots trabajan para nosotros, y así podemos dedicar más tiempo a la familia, al ocio, tareas domésticas, etc. De nuevo, con la misma lógica: el valor que ellos generan, permite contribuir al bienestar global. Sin embargo, en este caso, no tengo todavía una opinión sólida.

Creo que el sistema podría traer los asuntos de siempre respecto a cómo hacer un esquema justo en el que nadie tenga la sensación de trabajar y ganar lo mismo que uno que no lo hace. Esas matemáticas me resultan más complicadas. El trabajo, además, en su justa medida, realiza al ser humano. También esto me genera dudas. Sin embargo, que la reflexión hay que afrontarla, me parece indudable.

Como ven, este debate sobre la automatización del trabajo, es más un tema de consideración social, incluso me atravería a decir política, que tecnológica. Nosotros, los tecnólogos, nos encargaremos de proveer soluciones que generen valor, pero esa redistribución del valor, de la renta generada, es una cuestión del estado del bienestar. De ese nuevo modelo de sociedad. En un estado social y democrático como España, entiendo, una preocupación del gobierno. Y, en su conjunto, de todo el parlamento, como representante de las preocupaciones de los ciudadanos.

Y ahora, Amazon Go: un nuevo concepto de tienda

No sé si han tenido ocasión de leer en las últimas horas alguna noticia que hable sobre Amazon Go. Quizás sí, pues ha tenido bastante eco. Me sorprendió la noticia publicada en medios americanos justo antes de empezar una conferencia sobre el uso de los drones, botones Amazon Dash y el Big Data para la transformación digital del retail. Ni calculado. 30 minutos antes de arrancar la conferencia, tuve que introducir nuevos contenidos, por lo que sale en este vídeo:

En el vídeo lo enfatizan bastante: “No lines, no registers, no self-checkout machines“. Su propuesta de valor parece clara: aumentar nuestra experiencia como consumidores haciendo que tengamos que esperar menos en colas y los enfados derivados de las esperas y demás. Nada muy diferente a lo que he comentado en anteriores ocasiones para hablar de Zume Pizza o Maple. Como digo en numerosas ocasiones en mis conferencias, desde que en la carrera un profesor me dijo que me iba a pasar 6 años de mi vida en colas, me obsesioné. Más allá de la cifra exacta (que intuyo, además, habrá variado), lo que me quedé es con el mensaje. La importancia de reducir colas y esperas a usuarios que, como yo, aprecian y valoran mucho su tiempo.

Esto en la era digital es más fácil que nunca. Amazon Go, una tienda-concepto que ha abierto la gran empresa logística en su casa de Seattle, no hace más que ser el enésimo ejemplo en esta misma línea. Ofrecer al comprador una facilidad sin precedentes. Los Amazon Dash, parecen ya hasta molestos y lentos. ¿Por qué me parece interesante este nuevo vídeo en el enésimo caso de “no hagas colas y cuida tu tiempo“? Primero, por quién lo hace (Amazon). Segundo, por las tecnologías clave sobre las que lo construye (visión artificial, sensores, móvil, Machine y Deep Learning). Y, tercero, por el efecto que podría traer en la transformación del retail.

En primer lugar, que lo introduzca Amazon. Una máquina logística que sigue buscando cómo optimizar procesos críticos (y costosos) a los retailers. Su reciente acuerdo con Día para introducir su supermercado Amazon Fresh en España nos anticipa una era en la que los retailers tradicionales deberán asociarse a Amazon. En este caso, con Amazon Go, un concepto que les aportará eficiencia de costes y mayor “capacidad de atención a clientes a la hora” (throughput). En una era en la que los costes de personas (por desgracia) es un limitante para muchos negocios, que se pueda atender a un mayor número de clientes a la hora y con menor coste gracias a la robótica, creo que no escapará a nadie será un proceso duro, pero que llegará. Creo que la Seguridad Social debería estar reflexionando sobre ello.

En segundo lugar, las tecnologías que emplea. La recién bautizada como “ Just Walk Out“, es una tecnología basada en la visión artificial (para reconocer el producto que ha seleccionado el consumidor), sensores (para detectar la presencia de un consumidor), movilidad (que actúa como caja registradora “en tiempo real” y como cartera para el pago) y los algoritmos de aprendizaje autónomo y cognitivo (deep learning) para ir aprendiendo sobre la marcha y así poder mejorar el sistema a futuro (e incluso, claro, recolectar los datos para activar cualquier estrategia de Big Data de las que hemos hablado en reiteradas ocasiones). De hecho, es una de las primeras reflexiones que he hecho: ahora sí que sabrán a ciencia cierta por dónde nos desplazamos en un supermercado. De ahí, a ofertas personalizadas en todo momento, hay un paso muy pequeño con las posibilidades que trae el Big Data.

Just Walk Out (fuente: Amazon)
Just Walk Out (fuente: Amazon)

Y en tercer y último lugar, el impacto sobre el retail. Un nuevo concepto de “tienda” o de venta, como decía. Vas a la tienda, vas cogiendo los productos que quieres y te vas. Lo pagas, claro, pero sin tener que sacar la cartera, porque todo queda registrado en tu móvil. Las tecnologías que explicábamos en el punto anterior, obviamente, juegan un papel fundamental. Una comodidad sin precedente. Amazon entrando en el mundo de la tienda física. El online, acaba en lo físico, un camino que siempre he creído más fácil que el contrario.

De momento este nuevo concepto de tienda solo está disponible para empleados. En 2017 se espera que abra. ¿Llegará algún día a España? Pues no sé si será Amazon Go o alguien sacará una enseña antes. Pero vamos, que este tipo de cuestiones llegarán, intuyo que sí. Son ya muchos casos los que se apalancan sobre la tecnología para aportarnos mejoras de nuestra calidad de vida y reduccines de tiempos improductivos.

¿El problema que veo? El de siempre, el eterno debate de la destrucción de trabajo. Si bien ya he escrito que hay nuevas evidencias que van en otra línea, que estamos hablando de puestos de trabajo de baja cualificación (cajeros/as, reponedores, etc.) y con alta susceptibilidad a ser automatizados. Por lo tanto, quizás, los más vulnerables a la automatización de procesos. Y por lo tanto, sobre los que más deberíamos estar pensando qué hacer. Los robots no cotizan a la seguridad social. Pero sí que aportan bienestar a la sociedad. Hora de introducir nuevos elementos en el debate sobre cuestiones como la renta mínima.

Como ven, Amazon Go, un nuevo concepto de tienda, que introduce viejas reflexiones. Seguiremos estudiando cómo la tecnología aporta productividad, pero también elementos sociales que no debemos olvidar.