Robots y automatización de trabajo: no tan rápido (Parte II)

(Este artículo tiene una primera parte con la entrada anterior)

Decíamos en la entrada anterior, que uno de los elementos más debatidos con esta revolución industrial (la llamada cuarta revolución industrial), es la cantidad y calidad de trabajo. De la entrada anterior, decíamos al final, a modo de corolario, lo siguiente:

Los robots nos sustituyen, pero todo está por pensar y construirse sobre ellos. Preparémonos para ello. Mientras tanto, es difícil concluir si crearemos o destruiremos trabajo.

En esta entrada, hablaremos de la calidad del trabajo, que podemos representar a través de la inflación o deflación de los salarios o el aumento de las desigualdades. Para ello, nos apoyaremos en un reciente artículo también escrito por Acemoglu y Restrepo, titulado “Robots and jobs: evidence from the US” (2017). El artículo empieza diciendo que todavía no tenemos claro cuántos puestos de trabajo están realmente en peligro. Citando varios de los tan cacareados artículos (que van desde el 57% de los países OCDE que cita el Banco Mundial, hasta el 9% de Arntz, pasando por el famoso 47% de Frey y Osborne), Acemoglu y Restrepo dicen que ellos no son capaces de estimar cifra alguna en cuanto a sustitución de trabajo humano por robots: todo depende de costes y de salarios, como todo en la vida. Y ahí es donde veía interesante hablar en clave de la calidad de trabajo.

Para su estudio han empleado datos de EEUU. Y para el concepto genérico de “robot”, han empleado la definición que da de estas máquinas la Federación Internacional de Robótica (IFR), que desde 2014 los define como:

An automaticallyu controlled, reprogrammable, and multipurpose machine

Máquinas, robots, que en entornos industriales pueden soldar, ensamblar, mover materiales, empaquetar, etc. En la actualidad, la IFR calcula que hay entre 1.5 y 1.75 millones de robots industriales, una cifra que podría subir hasta entre 4 y 6 millones según la Boston Consulting Group.

Robots industriales por cada 1.000 trabajadores en EEUU y Europa de 1993 a 2007 (Fuente: http://voxeu.org/sites/default/files/image/FromMay2014/restrepofig1.png)
Robots industriales por cada 1.000 trabajadores en EEUU y Europa de 1993 a 2007 (Fuente: http://voxeu.org/sites/default/files/image/FromMay2014/restrepofig1.png)

La situación de partida para exponer resultados de Acemoglu y Restrepo es que los robots no tienen el mismo impacto en todos los sectores. De ahí que esto tenga mucha relación con el valor añadido que aporta cada uno de nosotros en nuestro puesto de trabajo. Por ejemplo habla de cómo el 39% de los robots existentes están dedicados al sector de la automoción. Un 19% a la industria electrónica, un 9% a la metálica, otro 9% a la química y plástica, etc. Y con este impacto por industria, han elaborado un mapa de zonas en EEUU, que presentan como sigue:

Exposición a robots en las zonas de EEUU (Fuente: https://docs.google.com/spreadsheets/d/10yR91cuPP3XVjZC3ouWYrHqTyZszcZO3ffwJjfI7OJc/edit)
Exposición a robots en las zonas de EEUU (Fuente: https://docs.google.com/spreadsheets/d/10yR91cuPP3XVjZC3ouWYrHqTyZszcZO3ffwJjfI7OJc/edit)

En las zonas más afectadas por la adopción robótica, el impacto en empleo y salarios ha sido importante. Cada nuevo robot por cada 1.000 trabajadores, el empleo local por ciudadano se redujo un 0,37%, mientras que los salarios cayeron un 0,73%. Sé que estoy hablando de caídas, pero, ¿tan malos números parecen éstos? Por lo tanto parece que cuanto más sensible es tu zona de trabajo a la automatización, más hacia abajo parece que van los salarios. Un total de 6,2 trabajadores perdiendo empleo por cada robot. Es todo una cuestión de sustituibilidad de lo que hacemos los humanos.

Toda esta evidencia y números sugieren que el impacto tanto en salarios como en calidad de empleo no es tampoco tan importante como parecía. De ahí lo interesante de este artículo de Acemoglu y Restrepo. Incluso estos autores sugieren pensar que una reducción de salarios y de costes de producción, podría llevar a estas empresas a ser más competitivas, y compensar la pérdida de empleo en producción, con exportaciones (incluso a otras regiones en EEUU). Por lo tanto, concluyen los autores que:

There is nothing here to support the view the new technologies will make most jobs disappear and humans largely redundant.

Todavía hay esperanza. El País publicaba recientemente un artículo que no se hacía eco de estas evidencias, pero sí citaba a los sospechosos habituales. Y también citaba el proyecto REIsearch, impulsado por el Atomium – Instituto Europeo para la Ciencia, Medios de Comunicación y Democracia. Expone básicamente el pesimismo de la población en cuanto a su futuro laboral. De hecho, solo el 10% de los encuestados se mostraba positivo ante la oportunidad que abre la digitalización para ofrecer empleo y buenos salarios para todos. ¿Tendrá algo que ver el pesimismo que habitúan en trasladar los medios de comunicación?

Los humanos siempre mantendremos (al menos de momento), el monopolio de ciertas cuestiones: la creatividad, la interacción compleja con objetos y humanos (esto es especialmente importante en un país de servicios como el nuestro), etc. Ofrezcamos evidencias, por favor, siempre que hablemos de un tema tan sensible para todos nosotros. Los robots no serán el fin del mundo.

La robótica llega a las pizzas: Zume Pizza

Imagínense todos ustedes que quieren poner en marcha una pizzería. Automáticamente, todos nosotros pensamos en lo más intuitivo: necesitamos un local donde poder fabricar las pizzas, algún cocinero, alguien que atienda al público, un repartido, ingredientes, etc. etc. Vamos, lo de siempre. Prácticamente lo que siempre se ha necesitado para cualquier negocio que dependiese de producir y vender comida.

Sin embargo, los robots pudieran estar cambiando esto. Zume Pizza, es una startup que quiere transformar este tradicional modelo. Introduce dos cambios básicos en la cadena de valor de elaborar una pizza:

  • Por un lado, para poder producir pizzas a un precio más competitivo que la competencia, introduce robots por humanos en el proceso de elaboración de las pizzas. En la siguiente fotografía verán al robot de ABB elaborando la pizza.
  • Y, por otro lado, dispone de una flota de reparto en unos camiones que incorporan unos hornos especiales para terminar de hacer la pizza en el trayecto hasta el reparto del que hubiera comprado la pizza.
Robot de ABB elaborando una pizza en Zume Pizza (Fuente: http://www.mercurynews.com/wp-content/uploads/2016/09/zume.jpg?w=849)
Robot de ABB elaborando una pizza en Zume Pizza (Fuente: http://www.mercurynews.com/wp-content/uploads/2016/09/zume.jpg?w=849)

Así que sí: la robótica ha llegado a las pizzas. Estamos hablando de una industria que mueve casi 10.000 millones de dólares solo en EEUU. Y que su lema es “Ser el Amazon de la comida“. ¿Cómo lo quiere conseguir? Con la robótica: robots trabajando en lugar de humanos, reduciendo así la estructura de costes en la elaboración, e incorporando eficiencias en tiempo haciendo al cliente esperar menos y a mis recursos productivos estar más ocupados por poder aprovechar mejor su tiempo sin esperas por la entrega a cliente.

El fundador de esta startup es Alex Garden, ex-presidente de Zynga Studios. Y es que estos emprendedores tecnológicos no conocen fronteras. Saben de sobra que su valor reside en entender bien lo que son las palancas digitales y cómo pueden aportar éstas competitividad a las empresas. Y esto lo están llevando a todos los sectores, a multitud de empresas. ¿Cuántas quedarán? Yo creo que ni ellos mismos son conscientes. Pero sospecho que muchas.

De momento Zume Pizza tiene más ingenieros que cocineros. Imagínense lo que esta frase debe representar para el sector de la alimentación. Especialmente, ingenieros mecánicos, eléctricos e informáticos. Es decir, fundamenta su cadena de valor en entender bien la robótica y el resto de aparatos electrónicos sobre los que asienta su modelo de negocio. Su socia, es Julia Collins, una veterana de la restauración. Así somos los tecnólogos: cuando no conocemos algo de un sector, nos asociamos a una persona que sí, y es cuando metemos nuestros paradigmas tecnológicos para aportar en dicho dominio.

Tiene una patente por el camión de reparto que finaliza la pizza. De momento estos camiones tienen unos hornos para “terminar” de preparar la pizza. Y ese verbo es importante. Es “terminar” y ni “elaborar por completo”. Porque esto último es lo que está pensando. Que en estos camiones que incorporan 56 hornos, se hagan todas las pizzas. ¿Se imaginan una pizzeria en itinerancia? El acabose de la productividad. Dudo esto siquiera sea posible ahora mismo. ¿Lo permitirían las leyes de sanidad y manipulación de alimentos? Quién sabe.

Su otro socio de importancia: el fabricante de robots suizo ABB. Son los “empleados” que ocupan el espacio de la cocina. En la oficina es donde trabajan los ingenieros. Pero también disponen de un espacio poco conocido hasta la fecha en una pizzeria: un taller de máquinas y robótica. Y es que estos “empleados” no descansan ni se quejan; pero sí que hay que “repararles” de vez en cuando o revisar su funcionamiento. No sea que puedan ser más productivos aún.

Ya hablamos de suavizar el discurso en torno a los robots y esas supuestas evidencias de sustitución del trabajo por humanos. En eso no voy a entrar, que lo he comentado en reiteradas ocasiones. Lo que sí me resulta interesante de esta historia es entender cómo cuando hablamos de tecnología yendo por delante de las leyes, en España, debiéramos entrever estos movimientos para ir preparando un armazón jurídico para algo que acabará pasando. Una economía como la nuestra con tanto peso en la restauración, tiene una importante oportunidad en este tipo de proyectos de emprendimiento.

Cuando hablamos de transformación digital y automatización de procesos, una de las cuestiones que siempre sale es precisamente esta: cómo este tipo de tecnologías puede ayudarnos a encontrar más eficiencia en los procesos, y cómo puede ayudarnos a ser más rentables. Es lo que hemos venido a conocer como nuevos modelos de negocio, que ya pueden ver, tiene su última expresión en modelos que traen muchos ahorros y generan nuevas oportunidades.

Y el sector de las pizzas, su última revolución. Pizza Hut ya tiene un acuerdo con Mastercard y Softbank en Asia para usar robots en el servicio de atención al cliente. Se llama Pepper, un robot con un algoritmo para hablar con los clientes. Domino’s en Australia está empezando a usar vehículos autónomos en el reparto. En un sector donde los grandes (las marcas y franquicias) se están comiendo a los pequeños, no queda otra que entrar a competir “a lo grande”.

Las tecnologías, como siempre, buscando nuevas fronteras. La ley de rendimientos acelerados de Kurzweil, cada vez más presente en nuestro día a día. Y las pizzas, con la robótica de la mano, transformándose.

Nuevas evidencias sobre la (supuesta) destrucción del trabajo de los robots

Muchos somos los que hemos escrito sobre la transformación digital y su impacto en el empleo. Sin ir más lejos, yo mismo, sobre la “La transformación digital provocando la transformación del empleo“, que a su vez resumía entradas del 2014 donde ya introducía reflexiones y referencias a autores que hablaban del debate actual en torno a los “Robots vs. Humanos“.

En general, este debate suele ser afrontado desde un modelo de aproximación social. Es decir, se suele abordar la reflexión sobre el impacto que la automatización del trabajo va a provocar en nuestro trabajo, nuestro desempeño actual y el futuro. Además, no para de acelerarse. Ya no solo estamos hablando de una revolución tecnológica sin precedente a nivel de velocidad a la que se produce, sino también su globalización, que es la que trae que estemos todos inquietos y en comparación continua con lo que hacen nuestro vecinos. Todo se aceleró cuando en 1995 Internet, la gran red de redes, pasa de un uso militar y científico y se abre/liberaliza al comercio. Ahí empiezan a nacer nuevas oportunidades de digitalización, y el boom de la transformación digital de industrias se hace exponencial.

Y esto empieza, aparentemente, a provocar cambios en el trabajo. De esto, ya digo, se ha escrito mucho. Pero a raíz de un artículo que me solicitaron, me puse a investigar sobre nuevas evidencias sobre dicho efecto. Al final, todos estamos haciendo referencias a artículos de 2012-2013-2014, y en este tiempo, seguro que más evidencia había sido encontrada. Y, efectivamente, me he topado con un artículo publicado hace unos días titulado “Racing With or Against the Machine? Evidence from Europe“, de Terry Gregory, Anna Salomons, and Ulrich Zierahn, del Centre for European Economic Research.

Básicamente, viene a exponer nuevas evidencias en relación al debate planteado, que se puede resumir así:

Overall, we find that the net effect of routine-replacing technological change (RRTC) on labor demand has been positive. […] As such, fears of technological change destroying jobs may be overstated: at least for European countries over the period considered, we can conclude that labor has been racing with rather than against the machine in spite of these substitution effects.

Para todos los públicos: que no, que “los robots” no están destruyendo trabajo. También este artículo sobre las empresas que han empezado a implantar robots pone en evidencia que, tampoco, las empresas que emplean robots, han creado más empleo neto del que se ha perdido por el cambio tecnológico. Y, este otro estudio empírico, hecho por el Fraunhofer ISI para la Comisión Europea (preocupada por todo esto siempre), expone cómo las empresas que han obtenido un aumento de productividad por la automatización (los robots), incrementaban el empleo incluso con lo ganado. Es decir, que no se sustituía capital humano por capital “robótico”, como muchos pensaban (pensaba yo también).

La explicación tiene sentido, dado que miden cuestiones que siempre se tratan desde la abstracción. El mejor remedio que tenemos sin datos. La explicación viene a ser la siguiente, que acompaño con una gráfica del magnífico artículo de Gregory, Salomons y Zierahn:

[…] indicates that the elasticity of substitution between regional bundles of tradables is larger than the elasticity of substitution between tasks, making it more likely that the product demand effect is strong enough to overcompensate the substitution effects. The reason is that our σ reflects to what extent consumers switch to cheaper regional goods bundles as a result of falling capital costs, leading to higher product demand and, hence, higher production and employment in routine-intense regions.

robots
: Predicted European labor demand change (upper bound), 1999-2010 (Fuente: http://ftp.zew.de/pub/zew-docs/dp/dp16053.pdf)

Por una parte, es verdad que las tareas rutinarias, sí que vienen a hacerse ahora con robots. Las empresas, producen ahora de una manera más económica, y esta reducción del coste de capital en las empresas, hace que los precios también puedan abaratarse, y los mercados ahora se hacen más grandes. Es decir, hay una mayor demanda de productos y servicios. Y esto hace que haya que producir más, incluso en los países donde esas tareas rutinarias se hacen ahora con robots. Es decir, que sí que es verdad que los robots hacen ahora nuevas tareas (las rutinarias), pero en agregado, se crea más empleo, de otro tipo, claro.

Este efecto será mayor, cuanta mayor intensidad de trabajo rutinario haya. Los autores lo miden con el Routine Task Intensity (RTI), que presentan en el siguiente gráfico (también muy interesante hacer análisis por países por ello, incluyendo el nuestro, claro):

rti
Spatial distribution of Routine Task Intensity (RTI) across European regions, 2010 (Fuente: http://ftp.zew.de/pub/zew-docs/dp/dp16053.pdf)

Por lo tanto, el problema no es tal en agregado. Se crea empleo, eso dicen la evidencia aquí presentada. Pero, crea un tipo de trabajo diferente para muchos puestos de trabajo. El asunto es que el debate está mal planteado; tendríamos que estar hablando de un problema de habilidades. Es decir, que no estamos siendo capaces de sustituir más rápido esos trabajos, porque no tenemos personas formadas en ello. La robótica, la Inteligencia Artificial, Automatización Industrial, Industria 4.0, etc., son campos donde se necesitan personas que saquen valor de estas tecnologías digitales que aumentan el empleo agregado.

Por todo ello, yo creo que tendríamos que estar hablando más de esto. La formación en ciencia, tecnología e ingeniería que tanto necesitamos. Y que permitirá aumentar el empleo de nuestras sociedades. Y si encima lo hacemos formando perfiles con creatividad, innovación, flexibilidad y habilidades sociales, mejor. El mundo se interconecta. Las máquinas, los robots, no nos van a vencer. Perdamos el miedo. Al contrario, nos pueden ayudar. Crean empleo. Pero necesitamos formarnos para que los resultados aquí expuestos sean tal. Necesitamos integrarlos en la normalidad de nuestro día a día.