De producto a experiencia en la era digital: Kodak, ebooks y vinilos

Los que me han escuchado en alguna conferencia, saben que suelo mostrar siempre una gráfica como esta que adjunto a continuación para explicar cómo, en https://www.cialissansordonnancefr24.com/cialis-5-mg/ esta era digital en la que estamos sumergidos, hemos entrado ya en la era de la experiencia. Starbucks es el paradigma de ello: ha cogido un producto, una cadena de valor, que llevaba explotándose décadas, siglos (en 1652 llega la primera cafetería a Europa), y se ha convertido en una empresa que vale 80.000 millones de dólares en bolsa.

Starbucks
De materia prima a experiencia: el caso Starbucks (Fuente: https://www.whitehutchinson.com/images/20100911coffee.jpg)

Esto se produce en un contexto en el que la era digital de transformación de la que tanto hemos hablado, también debe hacer una reflexión. Son varias las noticias en estas últimas semanas que me han llevado a hacer esta reflexión. Kodak ha revivido su Ektachrome, la cinta para fotógrafos por antonomasia. Récord de ventas de vinilos de los últimos 25 años. Los libros en papel, reviviendo igualmente. Aquí hablé detenidamente, de este último fenómeno en concreto.

¿Por qué está ocurriendo esto? No es la primera vez en la historia que observamos un fenómeno así. Cuando las revoluciones (en este caso digital), ya han avanzado en su aparición, suelen requerir de un ajuste. Y es que al “hype” inicial (que es cuando más en frío se deben analizar las cosas), suelen sumarse personas que no analizan realmente el valor que aporta. Y en esta era en la que muchos hablamos de la economía de la experiencia, el valor debe ir por ahí.

Mi experiencia de lectura en papel es mucho mayor que la digital. A los fotógrafos (no tengo ni idea de eso, lo siento), seguramente les ocurra que las fotografías impresas a partir del Ektachrome, ofrezca una calidad mejor que la digital. La calidad para oídos finos de un vinilo, seguramente sea más enriquecedora que escuchar una canción digital.

Y es que al final, queremos experiencias. Disfrutar, no solo consumir “algo nuevo”. Y es quizás lo que ha acompañado sector tras sector en esta era digital. Si nos fijamos en qué gastamos nuestro “tiempo libre”, son experiencias: vacaciones, diseñamos nuestra casa, leemos periódicos o navegamos por Internet, etc.

Quizás entonces, debamos estar empezando a hablar de la era “post-boom-digital“. Una era en la que todavía falta mucho de reconfigurarse. Y que podamos finalmente, dentro de un tiempo, reflexionar sobre lo que de verdad aportó valor. Y lo que realmente permitió transformar. No por poner el apellido “digital” a algo ya se vuelve de valor. Si no genera una experiencia positiva en el que lo usa, pudiera pasar como pasó con la fotografía o  la lectura: que volvamos al origen.

Este mundo de la experiencia digital, de poder ofrecer desde nuestras una propuesta de valor centrado en todo ello, la pregunta que faltaría es a ver quién tiene que liderar este mundo dentro de las organizaciones. Muchos lo han visto tradicionalmente como un campo del CIO (o responsable de informática o tecnología dentro de las empresas) o como terreno para el CMO (responsable de marketing). Todos sabemos, o seguramente hayamos vivido experiencias de lo que ocurre cuando dejamos solo en manos de uno de las dos áreas un tema tan crítico como la generación de experiencias para nuestros clientes. Seguramente sea porque se trato de un híbrido entre ambos. Y quizás, un área que deba nacer con entidad y atribución propia en los próximos años: el/la Chief Experience Officer.

De consolidarse la tendencia, no me parece algo descabellado que ocurra. En una era en la que sí proliferan canales (redes sociales, mensajería instantánea, comunidades online, aplicaciones móviles, bots, realidad virtual, etc.), lo que está claro es que debemos identificar la lógica y naturaleza de cada uno de ellos para que entendamos bien si es algo interesante para mi empresa. ¿Tengo que hacer una aplicación de realidad virtual? Quizás sí, o quizás no. ¿Tengo que estar en redes sociales? Pues seguramente sí, aunque no tan activos como quizás deban estar otras empresas. Y así, en realidad con todas, siempre poniendo en el centro el foco en la experiencia positiva para mis clientes. Y ahí debería estar la conversación.

Evolución de la experiencia digital en el tiempo (Fuente: http://68.media.tumblr.com/90ec1a41ab55cb5178c8376070c9ff47/tumblr_oj802kaCJC1qzdepwo1_1280.jpg)
Evolución de la experiencia digital en el tiempo (Fuente: http://68.media.tumblr.com/90ec1a41ab55cb5178c8376070c9ff47/tumblr_oj802kaCJC1qzdepwo1_1280.jpg)

 

La información veraz cuesta dinero

Sí, si ustedes quieren información veraz, deberemos financiarla entre todos. Deberemos pagarla y valorarla. Básicamente, porque desde el momento en el que la generación de información escapa de los controles de los medios de comunicación, y cualquiera puede montar un negocio para ganar dinero con noticias falsas (léase el caso de jóvenes en Macedonia), se preveen tiempos duros para la información veraz.

Y digo esto porque el otro día, en el marco de una entrevista que me hizo La Ser, salió este tema. Como sabéis, estoy últimamente muy activo con el tema (con la sección Fake News en Boulevard de Radio Euskadi, en el blog y en otras entrevistas). Quizás porque los que hemos comprado periódicos en papel desde pequeño, los que escuchamos la radio constantemente o los que vemos el telediario para cenar, somos conscientes de la importancia y el valor que tiene leer, ver o escuchar información en la que puedes confiar. En la que no tienes que activar el investigador que todos llevamos dentro para saber si lo que estoy leyendo es cierto o no.

Los medios de comunicación han sufrido y están sufriendo una transformación importante en los últimos años. Especialmente, derivado de la transformación digital de los canales de distribución de su información (quizás, de manera más acusada, por las redes sociales y la movilidad del lector). Les estaba costando rentabilizar unos contenidos que siguen siendo igual de caros. Una particularidad que tienen sectores como la generación de conocimiento/información o la educación (por citar dos a los que me dedico), es que son difícilmente industrializables: yo para dar una clase o escribir un artículo en un periódico, necesito investigar, leer, contrastar, etc. Eso, no hay robot o algoritmo que automatice. Sí, aceleran parte del proceso, pero la parte sustantiva (la creación creativa y original), sigue siendo un monopolio del humano.

Pero con la irrupción digital, ahora hay más competencia. Las barreras de entrada se han reducido, por los menores costes de distribución de la información. Hay más periodismo que nunca. Por lo que la “tarta” del anunciante hay que distribuirla entre más. Y eso obviamente hace que a una estructura de costes que es difícil de aligerar, le suponga contrarrestar a unos ingresos cada vez menores. Difícil ecuación.

Pero parece que es era de la posverdad de la que tanto hablamos últimamente, pudiera cambiar esa tendencia. Pudiera la gente haberse dado cuenta que la información veraz cuesta dinero. Mikel Segovia, en esta entrevista que me hizo en El Independiente, hablaba en clave de “La mentira, el gran negocio de las redes sociales“. Paradójicamente, este “gran negocio”, ha traído que el lector que solo quiere consumir verdad, valore más lo que tenía.

La mentira  el gran negocio de las redes sociales en tiempos de posverdad
La mentira el gran negocio de las redes sociales en tiempos de posverdad

Son datos cialis 20mg de EEUU, pero quizás sea interesante conocerlos por aquí, para darnos cuenta también de ello: en el último trimestre (Q1 de 2017), la edición digital del New York Times ha ganado 276.000 suscriptores. En papel consiguió 25.000 nuevos clientes (¡!). Son los mejores datos de los últimos seis años. El Washington Post ha aumentado el número de nuevos suscriptores un 75% durante las elecciones americanas. También tienen datos positivos CNN, MSNBC e incluso la propia Fox. Definitivamente, si la era digital trajo crisis en el sector, quizás la “excesiva digitalización” (la era de la postverdad), ha producido una regresión a la media en el sector.

En el Congreso de Periodismo Digital de Huesca, escuché con mucha atención la entrevista que Nacho Escolar le hacía a Julia Otero. En el marco de esa conversación me gustó mucho una pequeña historia que contó Julia, que me permite elevarla a metáfora de lo que hoy estoy escribiendo. Julia hablaba sobre la importancia de pagar por la información de calidad. La generada con un método de investigación y contraste. Eso que decía anteriormente que no se puede industrializar y que cuesta dinero. Decía, literalmente:

“La investigación es cara. Si no se paga por la información, no se puede pretender que sea veraz”

Contaba la anécdota sobre cómo eldiario.es (el medio digital que dirige Nacho Escolar), para fundamentar la acusación al ex-ministro Soria sobre las vacaciones en el hotel de lujo de Punta Cana, tuvo que enviar hasta dicho hotel a un periodista. Fue el método para demostrar la veracidad de la denuncia que hacían. Y eso, obviamente, tiene un coste… que si debe hacerse para todas las noticias, es difícilmente rentable.

Y es aquí, como corolario, donde ella decía ese famoso mantra de Internet, que nos acompaña desde hace mucho tiempo, pero quizás todavía tenemos que seguir divulgándolo:

“Si no eres el cliente, eres la mercancía. Si tú no pagas, eres el producto”.

A lo que quizás podamos añadir que si acabamos todos siendo mercancía, la información veraz, pudiera irremediablemente ser un activo realmente escaso. No estoy con esto haciendo un llamamiento a la suscripción de todos los medios digitales. Que cada uno elija lo que quiera, faltaría más. Pero sí por lo menos alertar, como decía al comienzo, que la información veraz cuesta dinero. Y que debemos ser todos responsables de nuestros actos si no lo valoramos.

Las redes sociales de los clubes de fútbol: un camino a explorar

Hace unos días, tanto Real Madrid como el FC Barcelona, alcanzaban los 100 millones de fans en su página de Facebook. Como no podía ser de otra manera, ambos clubes se enzarzaban en una “pelea digital” por ser el primero en alcanzar dicha cifra. El Real Madrid lo consiguió unas pocas horas antes que su gran rival.

Real Madrid C.F.
Real Madrid C.F.
FC Barcelona
FC Barcelona

Hace unos días precisamente hablaba sobre los derechos de imagen de los clubes de fútbol (obviamente una de las vías de negocio más importantes que tienen). Hablábamos ahí sobre cómo toda esa gran base de aficionados de alguna manera, se podrá explotar económicamente. Que es, naturalmente, lo que ellos buscan. También hace más semanas, en este otro artículo, hablaba sobre “Las medios digitales y las redes sociales en la internacionalización del fútbol“. En ese artículo decía que:

No debe extrañarnos así que el dinero que ganan por la explotación de los derechos de imagen y demás contenidos audiovisuales sea cada vez mayor. Todo encaja si entendemos que esta era digital, permite maximizar de múltiples maneras esos contenidos. El FC Barcelona, siguiendo con el mismo club, obtiene ya 30 millones de € al año por el negocio digital. Si bien es cierto que ahora mismo gran parte de ese porcentaje corresponde a las ventas de la tienda online (otro elemento que veremos cada vez más). Pero no para de crecer esa pata digital. ¿Llegaremos algún día a ver una plataforma similar a Netflix o HBO pero para el deporte? Es decir, ¿clubes que en tiempo real retransmitan sus propios contenidos para mezclarlo con su merchandising o la mejora de la experiencia del espectador.

Y lo vuelvo a sacar, porque investigando sobre lo que les está trayendo a nivel de engagement del usuario, descubro cifras realmente espectaculares: 1.600.000.000 de visualizaciones de vídeos en 2016 el Real Madrid. Más que cualquier otra entidad deportiva de todo el mundo (¡!).  9 de las 10 mejores publicaciones en Facebook en 2016 (¡!). ¿Y cuál ha sido el más viral? La foto de Messi celebrando el gol definitivo contra el Paris Saint-Germain (PSG) en la Champions League.

Messi celebración gol contra PSG (Fuente: https://i2.wp.com/fcbarcelonasport.com/wp-content/uploads/2017/04/delivered-to-messi-comeback-to-the-image-also-psg.jpg?fit=761%2C428&ssl=1)
Messi celebración gol contra PSG (Fuente: https://i2.wp.com/fcbarcelonasport.com/wp-content/uploads/2017/04/delivered-to-messi-comeback-to-the-image-also-psg.jpg?fit=761%2C428&ssl=1)

Es realmente espectacular esto del fútbol en Facebook. Creo que ya resulta indiscutible. Pero es que si encima miramos los países donde tienen estos seguidores (que obviamente no es solo España), la imaginación de cada uno seguro que genera ideas a nivel de explotación de negocio realmente interesante. Estamos hablando de países en crecimiento y demografías “favorables” (México, Indonesia, India, China, Brasil, etc.) o estables y fuertes (EEUU, Alemania, etc.).

En este contexto, creo que es interesante para las entidades deportivas, entender cuál es el consumidor de estos contenidos digitales, y sobre todo, cómo se comporta y qué le gusta. Quizás muchas de las cuestiones sean triviales, pero ayudarán a poner en contexto por qué todo esto, me parece un terreno súper abonado para hacer cosas realmente interesantes. Los datos los he sacado de Nielsen Sports, de este artículo/informe. Una imagen para contextualizar:

6 de cada 10 españoles usan las redes sociales para informarse sobre el deporte (Fuente: Nielsen Sports)
6 de cada 10 españoles usan las redes sociales para informarse sobre el deporte (Fuente: Nielsen Sports)

Fíjense entre los jóvenes. Que claro, luego se harán mayores. La tendencia habla por sí sola. Las redes sociales, que introducen frescura, novedad e instantaneidad, ha traído lo que antes no se tenía. Antes resultaba para un aficionado difícil seguir el día a día de su equipo: los viajes, los entrenamiento, las ruedas de prensa, etc. Con las redes sociales, todo eso es posible. Y por eso, para los clubes, poder generar esos contenidos que permitan llegar al aficionado con diferentes contenidos, se torna especialmente interesante y atractivo para los objetivos que hemos venido hablando.

Las redes sociales más empleadas en España son Facebook, Twitter e Instagram. Y lo bueno que trae la apertura que ofrecen estas redes es que incluso clubes modestos pueden articular estrategias realmente efectivas para generar una mayor base de usuarios. Porque en las redes, no solo importan los grandes números, sino que importa la efectividad de las comunicaciones enviadas, lo que a nivel técnico llamamos “engagement“. Un post trabajado del Leganés (por poner un ejemplo del más joven llegado a esto de la primera división), quizás genere más efectividad que un entrenamiento del Real Madrid, por ejemplo.

Todo esto me hace pensar que quizás, ahora que las redes sociales ya se van consolidando en nuestro día a día, sería interesante poner en valor la importancia de la comunicación social, y entender los códigos de comunicación que estos espacios sociales tienen. No se crean que esto está tan claro. Llevo más de 8 años formando a personas en todo ello, desde que las redes nacen, se desarrollan e incluso algunas desaparecen. Y la mente de muchos todavía sigue anclada en un formato periodístico tradicional. El usuario de redes sociales quiere participar, comunicarse, interactuar, etc. Y eso no es fácil de entender para muchas marcas.

Por no entrar a hablar del uso de aplicaciones móviles, newsletters o la propia página web. Muchas veces, éstas, convertidas en copias una de otra, pese a ser canales diferentes, que, por su naturaleza, debieran configurar el contenido para generar esa efectividad que citaba.

Queda mucho camino por recorrer. Eso es buena noticia para los que estamos en todo esto. Las redes sociales tienen todavía mucho recorrido para los clubes de fútbol.

Los derechos de imagen en Internet en el fútbol: el caso del Real Madrid y el choque ON vs. OFF

A comienzos de año, salía publicado el Deloitte Football Money League 2017. Se trata de un informe que recoge los clubes de fútbol que obtienen más ingresos. Era noticia cómo el Real Madrid se veía superado por su gran rival, el FC Barcelona, en otro de esos rankings donde se juegan mucho (quizás, a veces, incluso más que en el deportivo, como hemos hablado en numerosas ocasiones). Todavía quedaban lejos de la gran maquinaría económica que es el Manchester United.

real madrid
Ranking de clubes de más ingresos 2015/16 (Fuente: Deloitte Football Money League)

Uno podría decir que cómo va a ser mala noticia seguir siendo el tercer club con más ingresos del mundo. Sin embargo, en el mundo de la rentabilidad económica, el bajo crecimiento que había experimentado los ingresos del Real Madrid hicieron saltar algunas alarmas. Comparen la evolución del Real Madrid frente a la de algunos de sus competidores más directos en esta “liga económica”.

El Real Madrid llevaba 11 años de liderazgo económico. Y con estos liderazgos no se juega. Así, a comienzos del pasado febrero, conocíamos cómo el Real Madrid estaba a punto de cerrar un acuerdo con el fondo estadounidense Providence Equity Partners para la venta de sus derechos de imagen en Internet. Se hablaba de un eventual acuerdo a 10 años a razón de 50 millones de dólares al año. Es decir, unos 500 millones de dólares de contrato. Y hablamos de un fondo que sabe lo que compraría: es la empresa dueña del 25% de la Soccer United Marketing, la que dispone de los derechos en exclusiva de la Major League Soccer (MLS) de Estados Unidos.

Y ustedes se estarán preguntando a ver qué significa eso de “derechos de imagen en Internet”. Nada diferente a lo que se viene realizando con los derechos de imagen de clubes y futbolistas en otros soportes y canales; en este caso a través de Internet. Un canal donde los clubes todavía tenían en ocasiones dificultades para monetizar el tráfico. Eso, a pesar, de estar hablando de la web de fútbol también más visitada del mundo: realmadrid.com, tuvo en 2016, según comScore, 1.350.000 usuarios únicos. Ahí gana al FC Barcelona. Sin embargo, en redes sociales, sale perdiendo.

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Usuarios únicos por web de clubes de fútbol (Diciembre 2016, fuente realmadrid.com)
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Los 10 equipos top según seguidores en redes sociales (Fuente: KPMG, a través de su herramienta Fotball Bechmark)

La transformación digital, parece no estar saliéndole mal al Real Madrid. Sin embargo, se pueden hacer muchas más cosas, deben estar pensando. Todo ese tráfico, de alguna manera, se podrá explotar económicamente. Ya que vienen a interesarse, ¿por qué no poder obtener algo más de ingreso? Sin embargo, esto no es fácil. Y Florentino Pérez, que tiende a rodearse bien, sabe de sobra que Internet no sigue la misma lógica que el resto de los negocios donde ha estado presente. Y quiere probar a través de alguna voz con experiencia esta apuesta digital que tanto cuesta a los clubes de fútbol. Es un terreno que tienen poco explorado hasta la fecha.

Usted, querido lector, que quizás tenga cierta afición por el mundo digital, se estará preguntando cómo clubes de tanto valor, les pueda costar monetizar tanto en redes sociales y resto de canales digitales. Tiene cierta explicación. Parte cialis 20mg de ella está en la lógica de monetización; estamos hablando de hacer cruzar dos auténticos trenes: la lógica digital vs. la lógica del mundo físico del fútbol. Y en segundo lugar, los acuerdos de exclusividad que suelen blindar con sus patrocinadores. Y es quizás en este último punto donde más campo a la innovación se pueda producir.

Cuando hablo de “choque de lógicas” hablo de lo siguiente. Quitando los comercio electrónicos, en Internet, es la publicidad el principal modelo de negocio. La suscripción de pago y otros modelos de micropagos son bastante menos relevantes. Por contra, frente a la publicidad tradicional, en el fútbol, sabemos bien que los patrocinios basados en asociar la marca a un club durante muchos años es uno de los modelos más rentables. La publicidad y estos patrocinios son muy difíciles de mezclar. Largo plazo vs. corto plazo. “Multimarca” (publicidad en Internet) vs. “monomarca” (exclusividad y singularidad para marcas).

Por todo ello, los clubes deben empezar a reflexionar sobre cómo hacer esta mezcla. Es quizás el movimiento que ha buscado Florentino Pérez. Al menos hasta donde mi lógica alcanza a entender. Monetizar el digital en el deporte, basado en tanto patrocinio exclusivo hará difícil, por ejemplo, hacer una campaña en Facebook o Youtube: se deberían bloquear muchas categorías y evitar que se incrusten otras marcas. ¿Hacer partícipes a los patrocinadores también de esta publicidad digital? Puede ser.

Esto, en Youtube es hasta viable: la publicidad aparece ligada a cada vídeo. Pero en Facebook no es así; los anuncios van aparte a mis publicaciones: antes o después, lo que el algoritmo de Facebook decida. No podríamos reclamarle a Facebook (con lo que es), que no ponga anuncios de otras marcas antes o después de mi publicación: el muro es de Facebook. Twitter o Google, seguirán la misma lógica de dificultad de mezclar unas marcas patrocinadoras con sus inserciones publicitarias. Puede que los cambios en Facebook y sus contenidos hagan cambiar esta lógica; pero por el momento se antoja complicado. ¿Quizás sean los patrocinadores los que deban abrirse y cambiar?

Lo que está claro es que los clubes deben entender que las redes sociales son las “televisiones del siglo XXI”. Por lo tanto, para los patrocinadores, un reto que deberán asumir. El Real Madrid parece haberse dado cuenta de ello.

Las medios digitales y las redes sociales en la internacionalización del fútbol

Que los medios digitales y las redes sociales están llegando cada vez más al fútbol queda fuera de toda duda. Que las principales empresas dentro de este ecosistema digital (especialmente las redes sociales, como Facebook y Twitter de las que ya hablé aquí y aquí respectivamente) están muy atentas a las oportunidades que esos contenidos generan, también queda fuera de toda duda. Por lo tanto, entender lo que está pasando en esta hibridación entre medios digitales y el fútbol es interesante.

Miremos los principales clubes de fútbol y el cada vez mayor uso que le están dando a estas plataformas para difundir sus mensajes sin la necesidad de intermediarios. Como se puede observar en cinco de los principales equipos (FC Barcelona, Real Madrid, Manchester United, Chelsea y Arsenal), su alcance digital es cada vez mayor. Y cuidan mucho su presencia ahí.

Además, un contenido tan “dinámico” y de tanta llegada como es el fútbol, no puede pasar desapercibido para los anunciantes. En el Barça, por ejemplo, sus aficionados ya saben que sus datos personales (al menos, algunos de ellos) están en manos de los patrocinadores del club, que envían publicidad a través de los medios del club en función del perfil del aficionado. Este discurso del Big Data que tanto hemos repetido, permite hacer estas cosas. Y claro, que los clubes de fútbol quieren tener cada vez más presencia en estas redes, para cada vez, tener más datos sobre sus aficionados, no deja de ser algo “accidental”. Más bien al contrario. Es pura estrategia. Cuanto más conozca de mis aficionados (para eso Facbeook, por ejemplo, es muy bueno), más a su favor podrá negociar con los anunciantes, ¿no?

Esto abre una enorme oportunidad para los equipos más modestos, que con una mínima inversión podrían maximizar sus acuerdos de patrocinio e intentar abrir nuevos mercados en el extranjero. Quizás a futuro los derechos de TV no sean un elemento que fracture tanto a los clubes de fútbol en España.  Para esta temporada 2016/17, Real Madrid y Barça, acumulan 1.285 millones de € de presupuesto, casi lo mismo que los 18 equipos restantes (unos 1.350 millones de €).

Presupuestos de los equipos de 1ª División 2016/17 (Fuente: Roberto Bayón, https://twitter.com/RobertoBayon_?lang=en)
Presupuestos de los equipos de 1ª División 2016/17 (Fuente: Roberto Bayón, https://twitter.com/RobertoBayon_?lang=en)

No debe extrañarnos así que el dinero que ganan por la explotación de los derechos de imagen y demás contenidos audiovisuales sea cada vez mayor. Todo encaja si entendemos que esta era digital, permite maximizar de múltiples maneras esos contenidos. El FC Barcelona, siguiendo con el mismo club, obtiene ya 30 millones de € al año por el negocio digital. Si bien es cierto que ahora mismo gran parte de ese porcentaje corresponde a las ventas de la tienda online (otro elemento que veremos cada vez más). Pero no para de crecer esa pata digital. ¿Llegaremos algún día a ver una plataforma similar a Netflix o HBO pero para el deporte? Es decir, ¿clubes que en tiempo real retransmitan sus propios contenidos para mezclarlo con su merchandising o la mejora de la experiencia del espectador.

En este sentido, no es nada extraña la alianza de los dos grandes clubs de la Liga Santander (Real Madrid y FC Barcelona) con el distribuidor BinBit para Latinoamérica. A menor escala, otros clubs como el Valencia CF o el Villarreal también elaboran sus propios contenidos audiovisuales con canales a través de Internet.

Por otro lado, en 2015, el Real Decreto-ley 5/2015, de medidas urgentes para la comercialización de los derechos de explotación de contenidos audiovisuales de las competiciones de fútbol profesional, autorizó a los clubes que jugasen como locales a emplear las imágenes de la retransmisión del partido dentro del propio estadio como considerasen.

Esto abre una nueva vía de ingresos y monetización de contenidos (los partidos o entrenamientos al fin y al cabo). En esta línea, un movimiento que me pareció la mar de interesante fue cuando Microsoft (que sabéis que tiene su campo de pruebas con el patrocinio que mantiene con el Real Madrid) anunciaba un acuerdo con la startup Viuing, que tiene TV desechables. Microsoft buscaba ofrecer a los clubes estas TV, que permitiría enriquecer a un espectador un partido en el propio estadio (pensad el dinero que obtienen los clubes por la venta de entradas… que si la experiencia fuera aún mejor, las entradas todavía podrían ser más caras -aún- en España).

Precio de las entradas al fútbol y asistencia a los estadios (Fuente: http://cdn.20m.es/img/2016/02/17/2110996.jpg?v=20160217064340)
Precio de las entradas al fútbol y asistencia a los estadios (Fuente: http://cdn.20m.es/img/2016/02/17/2110996.jpg?v=20160217064340)

Cuando asistimos a un estadio a ver un partido de fútbol, no siempre la distancia al campo o el ángulo de visionado es el mejor. Por lo que enriquecer la experiencia del espectador con una TV que ofrezca “eso que no se ha podido ver”, parece un movimiento bastante interesante por introducir medios digitales que mejoren todo.

Las aplicaciones móviles corporativas, también pudieran ser otra vía de introducir canales digitales. No solo el Real Madrid y su famosa app goza ya de un éxito importante con las imágenes exclusivas y en directo del vestuario o los banquillos. De nuevo, monetizar contenidos que interesan mucho a unos aficionados muy fidelizados y con ganas de consumir contenidos.

El fútbol y su digitalización, dará mucho que hablar y recorrer para los clubes. La verdad, como suele pasar, mucho está por hacer. Estemos atentos.

Internet y la verdad: un periodo de transición y cambios

Conviene de vez en cuando parar a entender la arquitectura y forma de expresión de esta era digital. Especialmente, para entender bien cómo ha afectado al origen de donde venimos. Me refiero a entender las diferencias entre la imprenta de Gutenberg, que durante 500 años nos ha permitido que la información que uno quería leer se tuviera que editar, imprimir y distribuir. Esto, introducía una pausa y detenimiento en la forma de elaborar información y conocimiento, que hacía que la gente confiara en esas noticias.

Esto me parece especialmente ilustrativo en esta era de las redes sociales en las que la información viaja a la velocidad de la luz. Dado que venimos de donde venimos, la gente en Internet sigue confiando en lo que lee. Y esto es lo que pasa, que ahora estamos en pleno debate sobre lo que circula por Internet: qué es veraz y qué no, qué es un rumor y qué un hecho, etc. Esto, es inherente a la arquitectura abierta con la que nació Internet. Cualquiera podría producir información y conocimiento, pudiendo así introducir ruido en un lector que, ya digo, confiaba siempre en lo que leía.

Y es que no todo es escalable e industrializable. La producción de información y conocimiento verdadera, por ejemplo. Sin embargo sí es escalable e industrializable a la velocidad de la luz la distribución de esa información y conocimiento. Y esta es la reflexión que creo debiéramos hacer en una época en la que los bulos, rumores y falsas noticias, con titulares que invitan a que así sea (que entienden bien cómo funciona Internet), es nuestro día a día.

Aquí la pregunta que uno se hace siempre es el “por qué” de las cosas. ¿Por qué nos creemos algo como cierto simplemente por que lo vemos en nuestros amigos en redes sociales? Danielle Citron, lo explica de la siguiente manera:

“[…] People forward on what others think, even if the information is false, misleading or incomplete, because they think they have learned something valuable.”

Es decir, nos gusta hacer de periodistas. Nos gusta pensar que tenemos alguna información de valor. Y esto, cuando pasaba en el mundo físico (que también pasaba claro, como fenómeno humano que es, no digital), generaba problemas, pero no tantos como ahora. El efecto viral de ahora, multiplica este problema de manera imparable. Así, inventarse un hecho, y que eso se lo crea bastante gente en poco tiempo, no es tan difícil como uno pensaba. Básicamente, porque la distribución de información es muy barata y rápida, a pesar de que la producción de información y conocimiento no es rápida ni barata. Y esta es la frase que creo resume muchos de los problemas que tenemos hoy en día en Internet.

Por eso, los cambios en el algoritmo de Facebook son tan peligrosos. Que no nos expongamos a la heterogeneidad de las noticias de otras fuentes, puede provocar que este efecto de distribuir mentiras falsas sea aún más perjudicial. Ya comentamos esto era un sesgo con el que nuestro cerebro se siente especialmente cómodo. En 2011, Eli Pariser, el co-fundador de Upworthy, creó el término “burbuja de los filtros“. Se refería a cómo las funciones de búsqueda personalizadas (te ofrezco los resultados que más te van a gustar), deja en manos unos algoritmos de caja negra un peligro informativo tan grande.

Así, debiéramos preocuparnos porque las redes sociales reflejen la heterogeneidad informativa que pudiera permitir separar el grano de la paja. Y que la popularidad en la difusión de algo, no sea la métrica que permita modelizar el “interés por algo”. Debiera ser la verdad, la veracidad de una noticia, de una información, la que prevaleciera. Pero es que esa “burbuja de los filtros” de la que habló Pariser, hoy en día no solo no ha mejorado, sino que es que encima ha empeorado.

Miren esto, sobre el #brexit:

Tom Steinberg, un activista de Internet y fundador de mySociety (que proveen herramientas tecnológicas para el cambio y progreso de las sociedades), alertaba de los riesgos sobre que la difusión de información y conocimiento de nuestros días fluyera principalmente en redes sociales que tienen esos algoritmos de ordenación de información de “caja negra”. No saben priorizar la verdad. La última frase es bastante descriptiva: “La mitad de la población no sabe lo que dice la otra mitad“.

Pero es que las redes sociales, con su valor bursátil, viven de esto. De que reciban la información que quieren, que esperan, que les refuerza positivamente sus ideas. De esta manera, entrarán más, y así serán impactados más por publicidad, que aumenta el valor de esas empresas. Por lo tanto, no tienen incentivo alguno a cambiar esta manera de “trasladar la supuesta verdad”.

Y el problema es que las redes sociales, especialmente Facebook, no solo ha adquirido el monopolio de las noticias, también de las campañas políticas, la retransmisión de eventos, historias de personas, promoción del ocio, campañas de marketing, etc. Es decir, es la TV de este Siglo XXI, y por eso, ha ganado tal poder, que debemos empezar a solicitar el escrutinio de esa difusión y producción de la verdad de la que tantas otras veces he hablado.

Si todo esto no fuera así, el cambio del algoritmo de Facebook no sería noticia. Y que Instagram y Twitter empiecen a ordenar por supuesta “relevancia”, tampoco. Pero sí, sí es noticia. Ellos ahora tienen sus líneas editoriales en manos de unos algoritmos de caja negra que deciden, por unas métricas basadas en supuestas verdades, lo que nos interesa. Y esto, bajo mi punto de vista, es muy peligroso. Y debiera hacernos reflexionar.

Necesitamos tener este debate para saber cómo poder hacer frente a las noticias y contenidos que no son ciertos. Ya no hablo solo de responsabilidad, honestidad y ética. Hablo de algo más. El problema es que no sé el qué. Pero lo que no me parece de recibido es que cualquier noticia “fake” (falsa) que quieran imaginar, por escandalosa que sea, siempre tenga algún reflejo en Internet. Hagan la prueba en Google. Internet y la verdad, será un debate que nos acompañe durante mucho tiempo. La veracidad, uno de nuestros mayores retos.

Predicción de resultados electorales: MogIA y Trump

Abramos esta publicación con un titular que a muchos de nosotros nos sorprendía en su día:

Estas herramientas de inteligencia artificial tan de moda últimamente, acertaron. Una herramienta desarrollada por la empresa Genic.AI, denominada MogIA, y que se fundamenta en unos algoritmos de inteligencia artificial, que dijeron que sería Donald Trump el ganador.

Pero no venía yo hoy a introducir más ruido en unas elecciones ya de por sí bastante “movidas” (por decirlo de alguna manera). Lo interesante de la predicción de resultados electorales no es tanto quién gana (que también, claro), sino cómo funcionan. Vengo a hablar de este tipo de herramientas de predicción, que tantos titulares están generando en los últimos tiempos. En este caso, la herramienta MogIA, se alimenta de 20 millones de puntos de datos de plataformas “públicas” (entiéndase en el contexto de datos) como Google, Facebook, Twitter y Youtube. Una vez con los datos en la mano, crea modelos para predecir resultados.

La herramienta fue creada allá por 2004. Desde entonces, no ha fallado. Siento introducir más pesimismo en el ambiente, pero los datos y los algoritmos son así. Es más, tengo aún peores noticias; este tipo de sistemas, cuyo funcionamiento paso a explicar enseguida, son cada vez más precisos: cuantos más datos reciben, más aciertan.

La hipótesis del autor del modelo de predicción es sencilla: aquellos candidatos que más “engagement” (¿reacción? ¿compromiso?) generan entre los usuarios en redes sociales, son los preferidos. Justo hace un par de días nos recordaba el bueno de Nate Silver (otro de los que está mucho en este tipo de modelos predictivos), que todos los modelos hacen suposiciones:

Es decir, que todos los modelos suponen hechos que luego debemos hacer que la evidencia contraste. No son suposiciones basadas en cuestiones subjetivas, sino en datos. El propio Nate Silver no para de publicar sobre la evidencia de las mismas, como una forma de hacer público su modelo y someterlo al escrutinio público.

¿Y qué hace MogIA para que hasta en los telediarios haya salido? Pues bueno, lo primero de todo, se trata de un modelo muy preciso, como decía. Ha acertado todas las últimas elecciones (incluyendo las primarias, donde nadie daba un duro por Trump). En este caso, ha sido más noticia que en anteriores ocasiones, porque estuvo contradiciendo la gran mayoría de las encuestas tradicionales. Y ahí es donde precisamente veo el punto de interés para este blog: ¿datos de redes sociales y su sentimiento o métodos de encuesta tradicional?

No deja de ser cierta una cosa que nunca debemos olvidar: la ambiguedad de los comentarios en redes sociales es importante. Que los tweets y comentarios de Donald Trump hayan generado más reacción que con anteriores candidatos, puede deberse a las barbaridades que ha comentado. Esto, todavía los algoritmos de Inteligencia Artificial, no han conseguido arreglar. Además, también hay otro elemento importante: ahora mismo hay más usuarios en redes sociales de los que había en elecciones anteriores. Por lo tanto, si el motivo de reaccionar tanto a los comentarios de Trump es su “provocación”, que haya más personas que reaccionen, solo amplificaría el problema de raíz. Pero quizás, quién sabe, esto forme parte de la propia estrategia de Donald Trump.

Esto creo que tendría que destacarse más cuando se habla de este tipo de algoritmos. Pero esto no quita a que montar modelos predictivos basado en datos de redes sociales y datos públicos esté siendo cada vez más popular. El pasado Septiembre, Nick Beauchamp, profesor de la Northeastern University, publicó un artículo donde demostraba cómo había una similitud muy alta entre los 100 millones de tweets publicados sobre las elecciones de 2012 y los resultados electorales de los estados.

Esta precisión en los resultados se debe a la nueva era de los algoritmos. Y esto, de nuevo, es lo que a mí más me llama la atención. Si bien con anterioridad, como decía el bueno de Nate Silver, los modelos muchas veces reflejaban los sesgos de su desarrollador, los algoritmos de aprendizaje (Machine Learning, vaya), van aprendiendo de su entorno. Es decir, son piezas de software que han sido enseñadas a aprender. Y por lo tanto, evitamos tener que decirles nosotros qué tienen que hacer. Y esto es lo interesante; y lo que los hace más objetivos. Y lo que provoca más miedo en este caso que pudiera estar dando como ganador a Trump.

Y es que estamos entrando en una era en la que no solo los resultados electorales son objeto de predicción. Muchas otras cosas. Y es que el software se está volviendo más inteligente según puede ir creando sus propias reglas a partir de los datos que va observando.

Visualizando mis emails y la colaboración en esta era digital

De los trabajos del MIT Media Lab ya he hablado en alguna ocasión. Un centro que se dedica a transformar datos en historias. He vuelto a acabar consultando sus últimos trabajos a raíz de este post en el que se analizaban los ya famosos correos de Hillary Clinton revelados por Wikileaks. Los autores han desarrollado una herramienta denominada Immersion, en la que te permiten (sí, a ti también, estimado lector), visualizar y entender la red de personas con la que interactuamos por email.

Mi grafo lo podéis ver aquí y a continuación. Como se puede apreciar, tenemos unos nodos (los círculos, que representan a personas con las que intercambio correos) y enlaces con esas personas (que representa el intercambio de correos). El tamaño del nodo muestra el número de hilos de correo intercambiados con las personas. El tamaño del enlace muestra el número de hilos de mensajes compartidos con esa persona, pese a no ser intercambios directos con esa persona.

Cada nodo (persona con la que intercambiamos correo), es algorítmicamente asignado a una comunidad, que para Immersion son conformadas a partir de un desproporcionado número de mensajes cruzados (que es cuando entiende se ha formado una comunidad de intercambio de mensajes). En mi caso, ya veis que salen varias comunidades (los diferentes colores de agrupación).

Y ahora muchos de ustedes dirán: ah, “muy interesante“, pero, “¿para qué narices sirve esto?” En el caso de los emails de Hillary Clinton, ha quedado bastante claro que lo que muchos la achacan estos días es cierto (estando en un cargo de alta seguridad no deberías usar como canal de comunicación uno no autorizado). Por otro lado, también vuelve a quedar claro el poder que tiene la expresión de conocimiento y contenidos a través de redes sociales. El posterior análisis que se puede realizar a través de la teoría de grafos expone un mecanismo del cual se podría extraer mucha inteligencia.

Pero más importante e interesante aún me parece la posibilidad de visualizar el grafo para darse uno cuenta de lo que es la colaboración en esta era digital. La herramienta Immersion también ofrece un módulo de visualización de estadísticas. Por motivos de privacidad, entenderán que no voy a ponerla aquí. No hay ningún secreto, simplemente sale el número de emails enviados, a quiénes en mayor medida, etc. (básicamente por los terceros es por los que no incluyo aquí la información). Me recordaba, viendo mi historial de Gmail es que la colaboración en esta era digital se ha ido acelerando de manera muy veloz. Y es que Immersion permite visualizar por periodos de tiempo el grafo. Lo he seleccionado para mi cuenta personal, que dejé de utilizar en gran medida allá por finales de 2010, cuando en la universidad, nos incorporaron Gmail como herramienta de gestión del correo electrónico.

Evolución temporal del uso de mi cuenta personal de Gmail (Fuente: immersion.media.mit.edu)
Evolución temporal del uso de mi cuenta personal de Gmail (Fuente: immersion.media.mit.edu)

Y lo he vuelto a comprobar para la cuenta de la universidad (ahora mismo, la única que uso de manera intensiva), y ocurre lo mismo. Cada vez estamos más conectados. Cada vez intercambiamos mayor volumen de correo. Esta era digital que ha reducido las barreras y los cotes de la comunicación, ha traído que la colaboración, al menos expresada a través del intercambio de correos, sea bastante mayor.

Y haciendo ese mini-experimento, me acordaba de este artículo de la Harvard Business Review. Tenía pendiente escribir algo sobre él desde que lo leí hace cosa de un año. Solo ya la cabecera del artículo deja un titular bastante claro: según la investigación llevada a cabo por la HBR, el tiempo empleado por empleados y directivos en actividades de colaboración se ha incrementado en más de un 50%.

Collaboration overload (Fuente: HBR)
Collaboration overload (Fuente: HBR)

Según los datos que podréis encontrar en el artículo, el tiempo que muchos empleados dedican a actividades de colaboración (reuniones, llamadas de teléfono, responder emails, etc.) está cerca del 80%. Está bien este discurso de la “colaboración”, pero a mí me parece una cifra realmente alta. Y preocupante. Y en la que me siento reflejada. Ya de un tiempo a esta parte vengo pensando en ello. Razón por la cual en cuanto he visto una herramienta para ponerlo en evidencia, lo he probado. Hay días que echo mucho de menos actividades solitarias: investigar, leer, preparar clases, escribir unas reflexiones, etc.

El problema de estos esquemas de colaboración es que parece que las relaciones suelen ser asimétricas. Un tercio del valor creado en la colaboración, viene de entre un 3 y 5% de los empleados. Las burbujas que veis que salen en la parte superior y escorados a la derecha, son los que en las organizaciones se ven como fuentes principales de información y son los más demandados para la colaboración. El tamaño de esos nodos, como veis, es el menor. ¿Por qué? Porque también son los menos satisfechos en su carrera. Se desgastan de tanta demanda temporal de la colaboración.

Efectividad en la colaboración y demanda personal (Fuente: HBR)
Efectividad en la colaboración y demanda personal (Fuente: HBR)

Y esto sí es un gran problema para cualquier organización. Perder a recursos con mucho conocimiento y fomento de la colaboración en la organización es un problema. No solo ya por los conocimientos, sino también por las dinámicas de colaboración que tanto gustan en las organizaciones internacionales que deben tejer redes para la creación de valor.

¿Qué hacer? Difícil poner medidas. Pero lo que está claro es que debemos empezar a hacer más análisis en las organizaciones de estas cuestiones. Como en el fútbol; no solo medimos los goles, también las asistencias. Que las organizaciones empezáramos a premiar a los más colaboradores, y sobre todo, a evitar que se saturen, vendría realmente bien. Análisis de redes, programas de reconocimiento de pares o métricas del rendimiento de valor añadido por la colaboración, debieran ser la norma en muchas organizaciones.

La colaboración es magnífica, sí, pero hasta un punto. Esta era digital de bajos costes de comunicación debe ser medida.

Sobre los comentarios en un blog, redes sociales y medios digitales en general

Los comentarios en blogs, redes sociales y medios digitales es algo que genera bastantes conversaciones alrededor de los “miedos a entrar en esta era digital“. De hecho, hay muchas empresas que directamente no “entran en la era digital” por “miedos” a que la gente opine de ellos y de sus productos, servicios, etc. En una era en la que las identidades digitales y la reputación viven de “estar y participar”, esto me parece un mal enfoque.

Empecemos por mi política personal, para tener un punto de partida: además de este humilde blog, que utilizo para publicar mis reflexiones que luego utilizo en mis cursos, clases, conferencias, etc., empleo con bastante intensidad diferentes redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram, Slideshare, Linkedin, Youtube, etc. No hay un orden; para mí son todas igual de importantes.

Todos estos elementos de mi identidad digital, tienen algo en común: son espacios sociales, donde puedo conversar con muchas personas alrededor de una noticia, un artículo mío o una fotografía/vídeo. En cambio, Whatsapp no me gusta. Los que me conocen saben que apenas lo uso. Tengo quitadas las notificaciones, y solo lo abro a primera hora del día y a última hora.

Y, para mí, los comentarios y comentaristas, se convierten en la audiencia con la que interactúo, colaboro, construyo argumentos, me replican, etc. Originalmente las hacía en este blog, pero en esta era de la muerte del hipervínculo por las redes sociales, las conversaciones, se han llevado a las redes sociales. Y aportan mucho para estos objetivos de audiencia y comunidad que citaba.

Por esto mismo no entiendo cómo The Telegraph ha cerrado su sección de comentarios. Bueno, sí lo entiendo, perdón. Es que todavía muchos enfocan la sección comentarios como una sección para “controlar riesgos y daños“, frente al enfoque yo hago de construir una comunidad.

Esto no solo me parece un error para el propio medio en sí (pérdida de posibilidad de generar audiencia y comunidad), sino que también me parece un error por la experiencia del usuario: no me digáis que no os ocurre en muchas ocasiones, que lo mejor está en los comentarios. Por ejemplo, en The Economist o The New York Times, lo mejor lo encuentro en los comentarios. Resulta fundamental para mí.

Pero, también entiendo la existencia de los trolls en Internet y la paradoja de su anonimato. Y es que la gestión de trolls se vuelve fundamental hoy en día: borrar posts difamatorios, ataques personales o falsos, avisar antes de borrar un comentario, dar varios avisos a un mismo usuario, moderar en tiempo real, etc., es el ABC de la gestión de los comentarios de los trolls. Y esto, una “alfabetización básica” para cualquier gestor de una comunidad o audiencia en Internet.

Por ello, he pensado que sería interesante escribir una reflexión sobre una posible estrategia para estos medios. Esto, obviamente, para mi caso no tiene sentido porque ni soy un medio de comunicación, no hay grandes audiencias. Pero sí creo que tiene sentido para los grandes medios:

  • Poner en valor los comentarios: si generásemos un “coste” para el que comenta, quizás muchos de los que lo hacen por el mero hecho de “hacer daño” (una manera de denominar a los troll), dejarían de hacerlo. Hay varios medios que solo permiten comentar a los suscriptores.
    Esto, además, tiene otra ventaja: el poder aprovechar los datos de los que lo comentan para luego poder personalizar la propuesta de valor o la estrategia de impactos publicitarios. Por lo tanto, convertimos, así, la sección de comentarios en una sección que genera valor para el medio y bastantes beneficios para el comentarista (mejor me conocerán, más disfrutaré con esta lectura).
  • Extender la audiencia: en muchos comentarios, el problema suele ser que solo comentan aquellos que se sienten interpelados. Y dejamos de lado varios segmentos que también creemos que sería interesante pudieran comentar. Con ello, quiero destacar aquí la figura de los community managers. Un papel fundamental. Vamos, lo que hago yo a pequeña escala, pero hacerlo de manera profesional, con tiempo de calidad, y bien hecho. De esta manera, podríamos empezar a incluir en esas conversaciones segmentos como los jóvenes, y así evitar lo que comentaba sobre el “cleavage demográfico” (solo comentan un determinado segmento).
    Esto, de nuevo, nos llevaría a convertirlo en una oportunidad de negocio; más comunidad, más posibles lectores, más incluidos se sentirán. Por lo tanto, interactuar con ellos, se convierte así en fundamental.
  • Conversación vs. información: que en esta era digital hemos pasado de informar a conversar me parece que ya no hace falta ni explicarlo. Por eso mismo, no entiendo cómo puede cerrarse una sección que es precisamente la que permite a la gente participar y trasladar su reflexión. Hacerlo para algún artículo específico y muy susceptible de generar conflicto, puedo entenderlo. Pero hacerlo con carácter general, realmente no lo entiendo.
  • Incentivos: si encima establecemos algún criterio para calificar a aquellos que aporten en la conversación y no destruyan, podemos incluso llegar a una situación en la que los trolls no tienen incentivos para participar. Se eliminarían así sesgos en la opinión de los participantes (ir a destruir siempre), dado que se ha establecido antes un ranking para primar la meritocracia.
  • Comentarios como fuente de inspiración: a mí me ocurre muchas veces que los puntos de vista de una temática que he trasladado en un artículo, cuando son vistos desde otro ángulo, me generan una nueva reflexión. Es decir, me generan las ideas y las ganas de volver a escribir de todo ello. Por eso mismo, me parece fundamental no ya solo leerlos, sino considerarlos, dialogar, etc.

En definitiva, los comentarios en un blog, redes sociales y medios digitales en general son clave para desarrollar la audiencia y la comunidad alrededor. Por ello, tenemos que convertirlo en oportunidad a través de las ideas que he dejado escritas, o cualquier otra que tengas a bien dejar en comentarios 🙂

Entendiendo a los millenials: el caso de las autocaravanas

Aquellos que se han hecho mayores con el paso de milenio los hemos venido a bautizar como millenials. Hay muchas definiciones y rangos de edad, pero por simplificar, vamos a quedarnos con aquellos que tienen actualmente entre 18 y 34 años. Es quizás una de las generaciones más analizadas de la historia desde múltiples perspectivas: social, cultural, de consumo, etc. Especialmente, porque es la primera generación que ha nacido en la era digital, esa palanca de revolución industrial que está suponiendo grandes transformaciones.

Son muchas sus particularidades. Pero entre ellas,  cabe destacar su sentimiento de ciudadano del mundo, su amplia educación, su gusto por la aventura personal y su perfil ahorrador. Esto hace que muchas de las actividades que todos hemos hecho a esas edades, sean diferentes a como nosotros las hicimos.

Una de las que más me ha llamado la atención, y por lo que quería escribir esta breve reflexión es su afición por la planificación de vacaciones “a su medida”. Para ellos, las autocaravanas parecen ser un elemento de mucho atractivo. Permiten un estilo de viaje en el que nuestros millenials ponen en práctica su perfil de ahorro, su estilo aventurero y sus ganas de conocer mundo. Al ser nativos digitales, emplean herramientas en la red para localizar las mejores ofertas, como las que se pueden encontrar en portales de Internet como Campanda. Con una rápida búsqueda en este portal uno se puede dar cuenta de las características que tanto les gustan al emplear herramientas digitales: un buscador sencillo que agrega toda la oferta para localizar cualquier aspecto que estén buscando (la personalización de la que hablábamos).

La tendencia parece al alza. Todos los veranos, como podemos ver en la imagen que nos acompaña, el interés por las autocaravanas crece, tanto en alquiler como en ventas. La localización geográfica de España hace que sea la mejor época para que nuestros millenials exhiban sus gustos. Una afición, como la de las autocaravanas, que refuerza mucho otros sectores, en los que también España es fuerte (campings, turismo de sol, etc.).

Búsqueda en Google Trends de "autocaravana" (Fuente: Google Trends)
Búsqueda en Google Trends de “autocaravana” (Fuente: Google Trends)

El seguir estas tendencias de los millenials, parece realmente interesante desde la óptica de los negocios también. A sabiendas de que un 70% de las compras comienzan en Internet, entender lo que buscan, qué preferencias tienen, cuándo y dónde lo buscan, etc., es interesante para poder plantear propuestas de valor personalizadas. Se trata del análisis de las huellas digitales, y del análisis de los datos sociales que van dejando, opinando especialmente sobre los servicios que compran, y que ya vimos influenciaban mucho la decisión de un consumidor.

En todo esto, el paradigma del Big Data tiene también elementos que aportar. Todos esos datos que dejan en las tres principales fuentes digitales (buscadores, redes sociales y medios especializados), permite a muchas empresas del sector turístico personalizar su oferta y ajustarla de la mejor manera posible a sus preferencias. Es más, incluso desde una óptica de oportunidad para la innovación y el emprendimiento, si estuviera operando en el sector, seguiría estas tendencias para poder tratar de adelantarme a la competencia.

La transformación digital no solo ha desintermediado cadenas de valor para construir nuevas propuestas, sino que también ha alterado muchos de los estilos de ocio de las nuevas generaciones. Los millenials, y su perfil ahorrador, aventurero y global, hacen que las autocaravanas se conviertan en un ejemplo de nuevas oportunidades para satisfacer sus gustos. ¿A qué esperas para innovar en tu sector acorde a nuestros millenials?