La mitad de nuestros salarios para impuestos, sí; pero vivimos bien, ¿no?

Hemos pasado una época del año en la que saldrán noticias como esta, estaesta. Apoyados en diferentes fuentes de datos, parece que los españoles vivimos en un infierno fiscal. Los datos así parecen sugerirlo. Si usamos los datos de un estudio elaborado el año pasado por el Foro Económico Mundial, los trabajadores españoles destinamos un 52% de nuestro salario a impuestos. O, visto de otra manera, nos quedamos de manera neta con el 48%, una vez que hemos atendido nuestras diferentes obligaciones fiscales (el IVA, IRPF, impuestos especiales, etc.). Somos el cuarto país del mundo que mayor esfuerzo exige a sus trabajadores.

Ranking de impuestos por países (Fuente: http://e01-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2015/12/07/14495195648681.jpg)
Ranking de impuestos por países (Fuente: http://e01-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2015/12/07/14495195648681.jpg)

Por encima de España se sitúan países sospechosos también en este tipo de rankings como son Suecia o Dinamarca. En el puesto 11, Finlandia. Y si no fuera por sus enormes reservas de petróleo que tanto beneficio fiscal le dan, también a buen seguro aparecería Noruega. Países, estos nórdicos, que son conocidos por la buena vida que ofrece a sus ciudadanos. Unos países que se enorgullecen siempre de citar la confianza de sus ciudadanos en sus instituciones (entre el 50 y el 60% de sus ciudadanos confían mucho en sus instituciones, frente a una media de algo más del 30% en el conjunto de la UE-27).

Unos países que son conocidos también por el gran gobierno que tienen: cómo cuidan de sus ciudadanos, el gran volumen de beneficios sociales que les ofrecen, incluso muchos de ellos demasiado generosos. Sin embargo, después de los turbulentos años 80 que pasaron (también es cierto después de un siglo de un alto crecimiento), las finanzas se mantienen bien controladas. También tienen una larga tradición de liberalismo en múltiples ámbitos: libertad de prensa desde 1766, un campo de funcionarios libre de corrupción y meritocrático desde mediados del siglo XIX. E, insisto, los ciudadanos confían mucho en el valor que les aporta el ámbito público.

Y éste último punto es al que quería ir. Básicamente porque muchas veces pensamos que las cosas cuestan menos de los que creemos. Y sí, quiero llegar al gasto social. Ese conjunto de gastos que permiten mejorar la vida y el día a día de nuestros ciudadanos. En ese ranking, donde se cuela España. No podremos negar que los beneficios sociales aquí también son amplios. Y es que, como digo, las cosas cuestan (mucho) dinero. Pagamos impuestos, pero a cambio obtenemos un conjunto de amplios beneficios sociales.

Miremos el gasto social de los principales países, los que pertenecemos a ese selecto club de la OCDE.

Gasto social en países de la OCDE (Fuente: OCDE)
Gasto social en países de la OCDE (Fuente: OCDE)

Los países nórdicos (salvando Noruega, ya digo, son su singularidad petrolífera), junto a España -y algunos otros-, dedican entre un 25 y un 30% de su PIB al gasto social. Este gasto, representa aspectos como la incapacidad para el trabajo (jubilación, invalidez, etc.), salud, familia, políticas activas de empleo, vivienda, etc. Si alguno quiere seguir reflexionando sobre el modelo impositivo que tenemos en España, quizás se pueda dar una vuelta por lo que ocurre en países con menos impuestos (y beneficios sociales, claro), como Brasil, Sudáfrica, China, India e Indonesia.

Quizás la diferencia en cuanto a lo que pase en España frente a otros países con modelos impositivos altos y beneficios sociales altos sea la confianza en cómo los políticos gestionan dicho dinero. Los casos de corrupción y el ineficiente gasto público (que es la política redistributiva más importante que tienen los países), no son dos elementos que acompañen para que nos guste pagar impuestos. Es, en este sentido, siempre interesante ver la cantidad del gasto público que va destinado a las personas más necesitadas. En este caso, España, en lugar de acompañar a los países nórdicos, acompaña a otros respecto a los que salía muy distanciado antes:

% del gasto público que va a los ciudadanos más necesitados (Fuente: OCDE)
% del gasto público que va a los ciudadanos más necesitados (Fuente: OCDE)

No llegamos a niveles de México, Portugal o Turquía, donde el dinero público, es más, vuelve a las clases más pudientes prácticamente, pero ahí tenemos mucho espacio de mejora. Especialmente porque las partidas de gasto social más amplias son en términos de salud y bienestar en la tercera edad. Ámbitos de la vida donde la vulnerabilidad es importante, y donde las limitaciones para encontrar otros campos de mejora son realmente complicados.

No pretende este artículo ser un estudio científico de cómo debemos todos ser más coherentes con el equilibrio eterno del ser humano “dar y recibir”. Pero sí por lo menos vislumbrar y poner en cierta comparación el pago de impuestos con los servicios y beneficios sociales que obtenemos. Éste último campo, es el gran olvidado cuando los medios españoles, ahora que hemos hecho la declaración de la renta, nos han bombardeado con la gran cantidad de impuestos que debemos de pagar entre todos, pese a no tener los políticos de Suecia, Dinamarca, Noruega o Finlandia.

Amigos, amigas, las cosas cuestan mucho dinero. Como dicen mis amigos y amigas economistas, nada es gratis. Los impuestos, el instrumento que nos permiten vivir tan bien en España.

Los políticos son de palabra (según los datos)

Una de las grandes preguntas que me he hecho en multitud de ocasiones versa sobre el grado de cumplimiento de las promesas electorales de nuestros representantes políticos. Sí, en serio, siempre he tenido dudas de si tan cierto es el manta propular de “que no cumplen nada de lo que dicen“. Por otro lado, acabo de ver en televisión, que mañana, 4 de Diciembre de 2016, el programa de la Sexta “El Objetivo”, lleva como título “¿Por qué mentimos los seres humanos? ¿Mienten más los políticos que el resto?“. Aquí tienen ustedes los detalles.

Desconozco el contenido del programa de mañana. Pero, dado que es un tema que me gusta, y que mañana será conversación, he creído buen momento para publicar algo en este línea. Además, he estado investigando sobre el tema últimamente para una charla que tengo que dar de marketing político y gestión política basada en evidencias.

Empiezo con este paper de Joaquín Artés, de la Universidad Complutense de Madrid. Señalo lo que más me ha llamado la atención:

Los partidos políticos en España cumplen sus promesas (Fuente: Do Spanish politicians keep their promises?)
Los partidos políticos en España cumplen sus promesas (Fuente: Do Spanish politicians keep their promises?)

Sé que voy contracorriente. No es normal destacar esto. Pero es que así son los datos de caprichosos. Como bien señala el experto en la materia Joaquín Artés (yo no lo soy), en los ciclos electorales que hay en España de 1989 a 2004 (por lo tanto, un periodo bastante prolongado), las promesas electorales son satisfechas por los partidos políticos. De media, han puesto en práctica -en diferentes grados, claro- un 70% de sus promesas electorales. Tanto PSOE y PP cumplen sus promesas tanto con mayoría absoluta como cuando lo hacen en minoría (buscando los apoyos necesarios para cumplir sus mandatos electorales).

Sé que alguno me dirá que un 70% no es suficiente. Que quiere el 100%. Ya, pero es que a veces no todas las decisiones están en nuestras manos. Y las promesas, en política, no siempre alcanzables. Los ciclos económicos no son siempre previsibles, las instituciones cambian, jugamos en un mundo cada vez más interconectado donde lo que pasa en la otra punta del mundo puede afectarnos, etc. Por lo tanto, atribuir toda la responsabilidad a su falta a la verdad, no creo que sea del todo justo.

Y diréis, pues que no hagan las promesas. Ya, pero es que una promesa también forma parte de la “voluntad” de una persona. En este caso, de un partido político también. Y a mí saber la voluntad de los partidos por hacer las cosas, también me sirven. Porque soy consciente, como decía en el párrafo anterior, de la dificultad que entraña la gestión política de este mundo global, competitivo y conectado.

Qué es una "promesa" para la RAE (Fuente: rae.es)
Qué es una “promesa” para la RAE (Fuente: rae.es)

Quizás el mantra popular se alimente siempre mucho por los “grandes titulares”. Porque, claro, es cierto, algunas cosas no alcanzan. Y suelen ser aquellas que “más ruido generan” (quizás también tenga mucha relación con que son las más complicadas y las que dependen de muchos más factores). Y, por otro lado, seguramente también sea cuestión de un hartazgo generalizado con muchas de las cuestiones que la sociedad está demandando, y que los políticos no están alcanzando. Por lo tanto, en segundo lugar, creo que además se produce también un fenómeno de “no representación de las principales inquietudes“.

Este porcentaje de cumplimiento de promesas parece que también cruza el charco. Me he topado por el siempre interesante fivethirtyeight, con este artículo y con la siguiente gráfica:

Presidentes americanos cumpliendo sus promesas (Fuente: FiveThirtyEight)
Presidentes americanos cumpliendo sus promesas (Fuente: FiveThirtyEight)

Según Rasmussen, solo un 4% del electorado cree que los políticos cumplen sus promesas. Un 83% cree que no las cumplen. Esta impresión generalizada, ya ven que choca bastante con los datos disponibles y las investigaciones realizadas. La gráfica sobre estas líneas es una media extraída de diferentes estudios empíricos, por lo que podemos considerarla como bastante relevante. Pero esta media alrededor del 70%, como decíamos antes, no solo se exhibe en EEUU, sino también en otros países. Reino Unido, con un 82,5%, es el líder. Los Países Bajos, ese país tantas veces citado como ejemplo, cumple un 61%. Menos que España.

Para ir terminando, en este otro artículo, también muy completo, vuelven a sacar ese 67% de cumplimiento de las promesas a nivel mundial. Con diferentes regímenes políticos. Con diferentes partidos políticos. En diferentes latitudes del mundo. aquí tienen un breve extracto resaltado:

Los partidos políticos cumplen sus promesas
Los partidos políticos cumplen sus promesas

Quizás a veces debamos consultar más los datos para extraer nuestras propias conclusiones. Ojalá mañana el programa de “El Objetivo” ponga énfasis en todo ello. Los políticos, cumplen más promesas de las que pensamos.