Sobre el triunfo de Trump y el marketing político

Sobre el triunfo de Donald Trump en las pasadas elecciones americanas se ha escrito mucho. Yo mismo escribí una breve reseña para hablar sobre los algoritmos que habían anticipado que esto podría ocurrir. Obviamente, no vengo hoy a hacer un análisis político del triunfo. Vengo a hablar de la estrategia de marketing político que puso en marcha, y que, a posteriori, resulta fácil intuir le ha salido bastante bien. Empecemos.

Nadie confiaba en la victoria de Trump. Hillary Clinton estuvo por delante en intención de voto. Acuérdense de la época de los insultos, desprecio humano, faltas de respeto continuadas, etc., de Donald Trump. Sin embargo, sí que siempre hubo voces que alertaban del error de la estrategia de Clinton. Eso de no priorizar en grupos demográficos clave, le podría salir caro. Colectivos como los jóvenes, negros a hispanos, en los que Trump, sí estaba fijando sus mensajes.

Es verdad que muchos votantes querían cambio. Esto de rechazar lo malo conocido y decantarse por lo malo por conocer parece que se ha cumplido. Esta primera gráfica que adjunto a continuación viene un poco a refrendar todo esto. Un votante que quería cambio, quería asumir riesgos, y que además, no entraba de lleno en la estrategia de Clinton. Parece que el mix estaba servido. Algunas microsegmentaciones, sub-colectivos, parece que eran más atractivos para poder trazar la estrategia de Trump. Es la segunda gráfica que adjunto a continuación.

Soluciones rápidas, aunque arriesgadas: el votante de Trump (Fuente: Pew Research Center)
Soluciones rápidas, aunque arriesgadas: el votante de Trump (Fuente: Pew Research Center)
Margen por el que se decidió cada grupo desde 1976 (Fuente: Eduardo Suárez)
Margen por el que se decidió cada grupo desde 1976 (Fuente: Eduardo Suárez)

Un electorado más joven, mejor educado y con menor porcentaje blanco que en elecciones anteriores, se entrega a Donald Trump. Algo debe esconsder estas elecciones para que esto haya podido ocurrir. Esto es lo que han venido a analizar algunas casas de análisis una vez celebradas las elecciones, que siempre es más fácil obtener conclusiones. Varios parecen haber sido los motivos de este éxito que, no me negarán, ustedes tampoco se esperaban: el foco en los temas clave (Right Message), saber dónde y cómo decir las cosas (Right Channel), saber dónde estaban los problemas del colectivo pro-demócrata (Right Person) y saber cuándo decir las cosas (Right Moment).

Como ven, entre paréntesis he ido añadiendo diferentes elementos que, de manera conjunta, conforman un proyecto de marketing político en toda regla: Right Message + Right Channel + Right Person + Right Moment = Marketing político eficiente. Es decir, saber cuándo y dónde decir qué, para optimizar al máximo la inversión, y  conseguir un retorno sobre dicha inversión más alta que la del rival. Veamos ahora de manera un poco más desarrollada cada uno de estos elementos.

En cuanto a Right Message. Trump tocó pocos temas. Bastante menos que Hillary Clinton. Pero es que tocó los temas más claves para su electorado. Es decir, en aquellos temas que importan. Esto, hoy en día, en la era de los datos masivos o Big Data, ya no es una excusa para cualquier estrategia de marketing político. Se puede llegar a saber qué es lo que más importa, a nivel segmentado geográfico. Tres son los temas sobre los que se destacó Donald Trump: aspectos económicos (además, para un empresario como él, pese a que tiene menos riqueza hoy en día que la que heredó de su padre -tan buen empresario parece que no es entonces-), la seguridad de los ciudadanos (en una era en la que el terrorismo está empezando a azotar mucho en occidente) y la reforma sanitaria de Obama (donde su electorado se muestra especialmente en contra).

Por otro lado, Right Channel. La gráfica que adjunto a continuación muestra cómo y cuánto el republicano confía en los medios de comunicación tradicionales. Que Trump los haya atacado hasta la saciedad, no hace más que denotar que desde una óptica eminentemente utilitarista, parece bastante inteligente haber focalizado esfuerzos ahí.

Confianza en los medios de comunicación tradicionales (Fuente: http://mehlmancastagnetti.com/wp-content/uploads/2016-Mehlman-Election-Analysis.pdf)
Confianza en los medios de comunicación tradicionales (Fuente: http://mehlmancastagnetti.com/wp-content/uploads/2016-Mehlman-Election-Analysis.pdf)

En siguiente lugar, Right Person. La “gran coalición” demócrata que creó Obama, parece que con Clinton se ha roto. El apoyo que ha conseguido Clinton’16 es bastante menor que el de Obama’12 en varios de los colectivos clave: hispanos (-8%), mujeres solteras (-7%), asiáticos y americanos -no EEUU- (-11%), millenials (-5%) y afroamericanos (-7%). Esto Trump lo supo a tiempo, y comenzó a dirigir esfuerzos también a estas partes de las otrora votantes demócratas. Y es que uno, no solo debe conocer sus fortalezas, sino también las debilidades del rival. De nuevo, de manera absolutamente utilitarista, brillante movimiento el de Trump.

Por último, Right Moment. Varios fueron los momentos débiles que tuvo Clinton en la campaña: la investigación del FBI, las donaciones a la fundación Clinton, el caso de los emails de Clinton, el tema de Benghazi, etc. Hasta un 61% llegó a opinar que Hillary no era una candidata honesta y en la que se pudiera confiar. Fueron momentos en los que Trump atacaba. Momentos delicados del rival, en el que si tú construyes unos buenos mensajes a través de los canales adecuados y a los colectivos más propensos a cambiar su voto, puedes ganar mucho terreno. Que fue lo que Trump hizo con bastante practicidad.

Como ven, ganar elecciones no es sencillo. Y menos en un país con tanta tecnología y análisis como es EEUU. ¿Podemos aprender mucho por estas latitudes? Desde luego. Obviamente no de Trump, pero sí de alguna de las herramientas de análisis empleadas por el futuro presidente de los Estados Unidos.

Los políticos son de palabra (según los datos)

Una de las grandes preguntas que me he hecho en multitud de ocasiones versa sobre el grado de cumplimiento de las promesas electorales de nuestros representantes políticos. Sí, en serio, siempre he tenido dudas de si tan cierto es el manta propular de “que no cumplen nada de lo que dicen“. Por otro lado, acabo de ver en televisión, que mañana, 4 de Diciembre de 2016, el programa de la Sexta “El Objetivo”, lleva como título “¿Por qué mentimos los seres humanos? ¿Mienten más los políticos que el resto?“. Aquí tienen ustedes los detalles.

Desconozco el contenido del programa de mañana. Pero, dado que es un tema que me gusta, y que mañana será conversación, he creído buen momento para publicar algo en este línea. Además, he estado investigando sobre el tema últimamente para una charla que tengo que dar de marketing político y gestión política basada en evidencias.

Empiezo con este paper de Joaquín Artés, de la Universidad Complutense de Madrid. Señalo lo que más me ha llamado la atención:

Los partidos políticos en España cumplen sus promesas (Fuente: Do Spanish politicians keep their promises?)
Los partidos políticos en España cumplen sus promesas (Fuente: Do Spanish politicians keep their promises?)

Sé que voy contracorriente. No es normal destacar esto. Pero es que así son los datos de caprichosos. Como bien señala el experto en la materia Joaquín Artés (yo no lo soy), en los ciclos electorales que hay en España de 1989 a 2004 (por lo tanto, un periodo bastante prolongado), las promesas electorales son satisfechas por los partidos políticos. De media, han puesto en práctica -en diferentes grados, claro- un 70% de sus promesas electorales. Tanto PSOE y PP cumplen sus promesas tanto con mayoría absoluta como cuando lo hacen en minoría (buscando los apoyos necesarios para cumplir sus mandatos electorales).

Sé que alguno me dirá que un 70% no es suficiente. Que quiere el 100%. Ya, pero es que a veces no todas las decisiones están en nuestras manos. Y las promesas, en política, no siempre alcanzables. Los ciclos económicos no son siempre previsibles, las instituciones cambian, jugamos en un mundo cada vez más interconectado donde lo que pasa en la otra punta del mundo puede afectarnos, etc. Por lo tanto, atribuir toda la responsabilidad a su falta a la verdad, no creo que sea del todo justo.

Y diréis, pues que no hagan las promesas. Ya, pero es que una promesa también forma parte de la “voluntad” de una persona. En este caso, de un partido político también. Y a mí saber la voluntad de los partidos por hacer las cosas, también me sirven. Porque soy consciente, como decía en el párrafo anterior, de la dificultad que entraña la gestión política de este mundo global, competitivo y conectado.

Qué es una "promesa" para la RAE (Fuente: rae.es)
Qué es una “promesa” para la RAE (Fuente: rae.es)

Quizás el mantra popular se alimente siempre mucho por los “grandes titulares”. Porque, claro, es cierto, algunas cosas no alcanzan. Y suelen ser aquellas que “más ruido generan” (quizás también tenga mucha relación con que son las más complicadas y las que dependen de muchos más factores). Y, por otro lado, seguramente también sea cuestión de un hartazgo generalizado con muchas de las cuestiones que la sociedad está demandando, y que los políticos no están alcanzando. Por lo tanto, en segundo lugar, creo que además se produce también un fenómeno de “no representación de las principales inquietudes“.

Este porcentaje de cumplimiento de promesas parece que también cruza el charco. Me he topado por el siempre interesante fivethirtyeight, con este artículo y con la siguiente gráfica:

Presidentes americanos cumpliendo sus promesas (Fuente: FiveThirtyEight)
Presidentes americanos cumpliendo sus promesas (Fuente: FiveThirtyEight)

Según Rasmussen, solo un 4% del electorado cree que los políticos cumplen sus promesas. Un 83% cree que no las cumplen. Esta impresión generalizada, ya ven que choca bastante con los datos disponibles y las investigaciones realizadas. La gráfica sobre estas líneas es una media extraída de diferentes estudios empíricos, por lo que podemos considerarla como bastante relevante. Pero esta media alrededor del 70%, como decíamos antes, no solo se exhibe en EEUU, sino también en otros países. Reino Unido, con un 82,5%, es el líder. Los Países Bajos, ese país tantas veces citado como ejemplo, cumple un 61%. Menos que España.

Para ir terminando, en este otro artículo, también muy completo, vuelven a sacar ese 67% de cumplimiento de las promesas a nivel mundial. Con diferentes regímenes políticos. Con diferentes partidos políticos. En diferentes latitudes del mundo. aquí tienen un breve extracto resaltado:

Los partidos políticos cumplen sus promesas
Los partidos políticos cumplen sus promesas

Quizás a veces debamos consultar más los datos para extraer nuestras propias conclusiones. Ojalá mañana el programa de “El Objetivo” ponga énfasis en todo ello. Los políticos, cumplen más promesas de las que pensamos.