Sobre la subida del Salario Mínimo Interprofesional que propone Unidos Podemos

Hace cosa de 1 mes, el pasado 10 de Mayo, Podemos e Izquierda Unida, alcanzaron un acuerdo para presentarse conjuntamente bajo la marca Unidos Podemos en las próximas elecciones generales del 26 de Junio. El documento “Cambiar España: 50 pasos para gobernar juntos“, recoge hasta cincuenta puntos donde se recogen medidas de marcado carácter social y económico. Entre dichos puntos, uno de los que más me llamó la atención fue la subida de los 655 € de Salario Mínimo Interprofesional actual hasta los 900 en 2019 (que posteriormente ha salido como 950 € para 2020).

Intuitivamente, si a cualquiera de nosotros nos preguntan por separado si queremos que nos suban el salario, es bastante probable que nos pongamos bastante contentos. No obstante, otra cosa es cuando esa subida se hace en su conjunto. Por ello, una pregunta que cabría hacerse es si es una buena idea, para estimular la economía y nuestro bienestar global, reducir o aumentar salarios.

Me voy a centrar exclusivamente en el Salario Mínimo Interprofesional (SMI en adelante). El SMI actúa como una barrera de entrada en el mercado de trabajo: debes aportar tanta productividad (al menos) como el valor que este salario tenga. Si no la alcanzas, al empleador, no “le sales rentable“. Y es que, a efectos de “mercado de trabajo“, el trabajo que aportamos, es otro factor de producción más, y como tal, supone un coste para una empresa. Por lo tanto, si no es “productivo” ese coste, para una empresa, no es adecuado.

La gran mayoría de estudios sobre aumentos del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), exponen efectos limitados sobre el empleo a corto plazo y otros efectos más importantes a largo plazo que incluso reducen la creación de empleo. No es fácil, así, causalizar efectos a partir de la variable Salario Mínimo. Sin embargo, ellos apuestan por esta medida.

¿Por qué? Es bastante entendible que Podemos e Izquierda Unida, con un electorado marcadamente joven (ver este artículo que escribí recientemente en DEIA), quieran actuar en esta palanca. Los jóvenes y trabajadores con baja formación, son los que tienen, por desgracia, en nuestro país, los contratos más precarios. Por lo tanto, serían los primeros en verse beneficiados por un eventual aumento de cualquier barrera salarial.

Tenía entendido que los números no iban a ser muy favorables para esta propuesta de Unidos Podemos. Pero es que tras hacer el ejercicicio numérico que enseguida presento, las cifras me han dejado aún más preocupado por la falta de análisis numérico de esta medida.

Empecemos por conocer la situación “actual”. Para saber cómo está España a nivel de Salario Mínimo Interprofesional, me he ido a la siempre enriquecedora página de la OCDE. He cogido los datos de 2014, los últimos comparables publicados, y he comparado aquellos países de la OCDE que sí tienen un Salario Mínimo (la tan cacareada Dinamarca, por ejemplo, no lo tiene). Y me he quedado con la métrica Salario Mínimo Interprofesional en relación al salario mediano de cada uno de estos países. He cogido el salario mediano, por tratarse de países (entre ellos, España como el que más) con mucha desigualdad salarial. Para hacer las magnitudes comparables entre países he seleccionado los salarios en Paridad de Poder Adquisitivo y nominalizados a dólares de 2014. En definitiva, he tratado de hacer todo comparable y homogéneo para evitar sesgos en las magnitudes.

Como vemos en la siguiente gráfica, España está a la cola: aparece con un 41%, con países que distan de su modelo de bienestar (EEUU, Japón o Canadá) o grado de desarrollo económico y (supuestamente) social (Grecia o República Checa). Por lo tanto, es objetivamente afirmable que España tiene un SMI bajo. Y que debemos mejorarlo para hacerlo más acorde a otros modelos de bienestar.

De aplicar la subida a 950 €, como ven en la gráfica, pasaríamos a ser el país de la OCDE con mejor ratio SMI sobre salario mediano. Empatados con Francia y sus poderosos sindicatos. Pero por encima de países que no tienen modelos tan intensivos en factor trabajo como nosotros. Venimos de una burbuja inmobiliaria descomunal, con una generación entera afectada por el abandono de los estudios y la baja cualificación. El Valor Añadido Bruto de nuestras empresas ahí está.

Unidos Podemos quiere pasar de los 655 € actuales a 950 €. Es decir, una subida de un 45%. En 4 años, esa subida, me parece literalmente inasumible e insostenible (acuérdense de las barreras de entrada que decía al comienzo de este artículo). Por mucho que quieran introducir un nuevo modelo productivo, crear empleo (hablaremos en otra entrega de esa reducción del paro al 11%), las cifras no salen.

Quizás Unidos Podemos esté pensando que dado que ahora España está creciendo tan bien (aunque venimos de donde venimos), quizás es que los salarios reales medios también van a subir en esas horquillas de entre 40 y 45%. Por eso, me he vuelto a hacer la pregunta sobre lo que hubiera pasado en los últimos 15 años.

En la siguiente gráfica, veis la evolución de los salarios reales (descontada la inflación) medios de los países de la OCDE (de nuevo, en términos de PPA en dólares para hacer las magnitudes comparables). Aquí les dejo los datos brutos originales. Ningún país, en cuatro años, ha conseguido esas cifras de incremento (faltaría más, es una auténtica salvajada). Pero es que tampoco en 15 años. Eslovaquia (43.99%), República Checa (42.06%) y Noruega (40.52%) han conseguido los mayores incrementos de salarios reales medios. Los dos primeros, países que venían de una separación, y que partían de posiciones donde se pueden registrar altos incrementos (en torno a los 15.000 dólares). Crecer luego es más complicado. Y luego Noruega, que con petróleo y gas, es fácil registrar esa cifras. ¿De verdad cree Unidos Podemos viable hacer crecer esa cifra?

Ya para terminar. Ya casi nadie se acuerda, pero Podemos viene de 2014 de estar pidiendo un tope salarial (¡!). Ahora, viene con subir por abajo. Pero como ya dije en el artículo de Noviembre de 2014 hablando de su programa económico:

La baja productividad en España, creo que provocaría recortar por arriba, no subir por abajo. Por lo tanto, volvemos a un punto que ya ha salido en este largo escrito con anterioridad: los problemas de España son otros (productividad, regulaciones, poca competencia, etc.). Por lo tanto, estas medidas no sé cuán efectivas serían. Además, no la veo difícilmente salvable con cualquier medida de ahorro alternativa.

El mercado de trabajo es más complicado de lo que puede parecer. La competitividad de las empresas también. Y el salario mínimo para redistribuir en la negociación entre empresa y trabajadores, un aspecto difícil de concretar. Por ello, creo que Unidos Podemos debiera ser más moderado y centrar menos los mensajes en lo que sus votantes quieren escuchar.

Sobre la (supuesta) sobrecualificación y el papel de las universidades

Uno de los temas más frecuentemente divulgados en los medios de comunicación (incluyendo las redes sociales, que no dejan de ser otra correa de transmisión más) versa sobre la sobrecualificación de nuestros estudiantes. Prueben simplemente a buscar el término en Google, y verán resultados. Un contexto, en el que se habla de ello porque España tiene muchos parados (por desgracia), tiene más universitarios que antes, y también, tiene más parados universitarios que antes. En cifras:

En este punto, es cuando enseguida salen voces a culpar de todo ello a la sobrecualificación. Es decir, que muchas personas, cursaron estudios universitarios y no les ha “servido para nada“. Este tipo de expresiones a mí siempre me suscitan varias reflexiones; en primer lugar, el concepto “servir” o “ser útil”, ¿desde qué punto de vista? ¿el de la empresa? ¿la sociedad en su conjunto? ¿el estudiante?. En segundo lugar, ¿acaso la sobrecualificación es mala? ¿no tiene algún otro tipo de utilidad más allá de encontrar el trabajo sobre lo que he estudiado?. Y, en tercer y último lugar, “el saber no ocupa lugar“, que decía mi abuelo. Tendemos, quizás de manera acusada en los últimos años, a plantear en relaciones de direccionalidad y causalidad absoluta todo lo que hacemos. Y esto es un poco peligroso.

Estas cuestiones, a los que tenemos la fortuna de trabajar en un contexto universitario, siempre nos preocupa (y ocupa). Por ello, quería tratar hoy algunas de estas cuestiones con algunos datos. Vamos a empezar por un pequeño diagnóstico del problema. Este magnífico artículo de Ahora, pone un poco en perspectiva algunas de las cuestiones que introducía:

Titulados superiores y sus empleos (Fuente: https://www.ahorasemanal.es/la-universidad-fabrica-de-sobrecualificados#&gid=1&pid=1)
Titulados superiores y sus empleos (Fuente: https://www.ahorasemanal.es/la-universidad-fabrica-de-sobrecualificados#&gid=1&pid=1)

Con la sobrecualificación estamos hablando del desajuste entre lo que estudia un trabajador y lo que necesita para su puesto de trabajo. En España, esto ocurre en un 20% de los puestos de trabajo, y como vemos en la gráfica sobre estas líneas, el problema no deja de aumentar. Esto no afecta a todas las áreas de conocimiento por igual: en las ciencias sociales ronda el 25% y en las ciencias e ingenierías un 15%. Ya ven, que la media ronda el 20% como decíamos.

Hecho el diagnóstico, y mis reflexiones anteriores, convendría analizar un poco más el problema. Voy a empezar por adjuntar otro punto de vista a la misma jugada: ¿es malo tener una formación alta en las sociedades del conocimiento actual? Esto es lo que se ha venido a detallar (entre otras cosas) en otro artículo que ha circulado estos días titulado “El nivel educativo de la población en España y sus regiones: 1960-2011“. Sus autores (los cracks de Ángel de la Fuente y Rafael Doménech), muestran la relación en 2011 de los añados medios de escolarización y el PIB por hora trabajada. La gráfica habla por sí sola:

Relación entre años de escolarización y el PIB por hora trabajada (Fuente: http://www.aecr.org/images/ImatgesArticles/2016/5/04_DELAFUENTE.pdf)
Relación entre años de escolarización y el PIB por hora trabajada (Fuente: http://www.aecr.org/images/ImatgesArticles/2016/5/04_DELAFUENTE.pdf)

La correlación entre los años de estudio y el PIB por hora trabajada es fuerte y positiva, por lo que podríamos concluir que estudiar aporta muy mucho a encontrar trabajo y a aportarle a la empresa productividad y competitividad. En definitiva, estudiar, aporta a la renta de una persona. Y, en agregado, a las sociedades también. El conocimiento no solo sirve para “ganar más”, sino también para ser una sociedad culta, del Siglo XXI en la era de la información, donde todo aporta un bienestar mayor. En esta representación, además, se puede ver las enormes diferencias existentes entre Comunidades Autónomas, lo cual daría para hablar otro rato sobre qué condicionantes llevan a ello.

En este mismo trabajo, aparece otra gráfica que desmonta otro de los mitos habituales. ¿Hay muchos universitarios en España? A tenor de la siguiente gráfica, estando por debajo de la media de los países más desarrollados, no parece claro poder concluir que sí. Esto también desmonta otro de los mitos habituales sobre si sobran o no universidades en España. El debate creo que tiene que ser otro.

Porcentaje de la población de más de 25 años con alguna titulación universitaria (Fuente: http://www.aecr.org/images/ImatgesArticles/2016/5/04_DELAFUENTE.pdf)
Porcentaje de la población de más de 25 años con alguna titulación universitaria (Fuente: http://www.aecr.org/images/ImatgesArticles/2016/5/04_DELAFUENTE.pdf)

A sabiendas que estudiar aporta al futuro profesional de una persona, y que encima no tenemos universitarios “en exceso”, ¿dónde puede estar el problema?  Hay dos posibilidades, que se han trabajado también mucho en diferentes estudios. Por un lado, que un “título universitario” sea algo más que un título en sí. Muchas veces pensamos que los titulados de una determinada rama, son todos “iguales”; pero es que hay más factores a considerar, como las competencias, la actitud, etc.

En una era en la que las competencias en el puesto de trabajo se señalan cada vez más como un elemento clave para el desempeño profesional, pudiéramos tener un problema ante la gran diversidad que exhiben los titulados a este respecto. Por ello, la OCDE está últimamente mostrando varios trabajos que miden las habilidades cognitivas, lingüísticas y numéricas de los estudiantes. Y esto, sí parece ser un problema en España; la relación entre títulos universitarios y el dominio de las competencias de las estudiantes, no siempre es estrecha. Hay una importante heterogeneidad de competencias entre los titulados de una misma carrera. La implantación de Bolonia y su desarrollo, debe seguir.

Y, en segundo lugar, parece que otra explicación a considerar es la parte de la “demanda laboral de universitarios“. Es decir, ¿cuántos puestos de trabajo para universitarios hay en España? La gráfica que adjuntamos a continuación, muestra como España, es uno de los países con menores porcentajes de demanda laboral de titulados universitarios. Esto se cumple para casi todos los “niveles de trabajo” que hay: directores y gerentes, profesionales y técnicos y profesionales de apoyo.

Trabajos para universitarios sobre el total de empleos (Fuente: https://www.ahorasemanal.es/la-universidad-fabrica-de-sobrecualificados)
Trabajos para universitarios sobre el total de empleos (Fuente: https://www.ahorasemanal.es/la-universidad-fabrica-de-sobrecualificados)

Si España quiere ser de verdad un país que apueste y saque valor del conocimiento, no podemos pensar que titulando todos los años a muchos universitarios vayamos a arreglar el problema. Como ven, tanto a nivel competencial como a nivel del valor añadido de las empresas, hay muchas cosas todavía por hacer. Y, muchos mitos y titulares interesados o parciales que quitar de nuestras conversaciones habituales.

Seguiremos trabajando en las universidades para aportar todo lo que podamos en nuestra sociedad del conocimiento. La que necesitamos para vivir en este mundo globalizado. Así que no, no creo que haya sobrecualificación.

Políticas educativas y la crisis migratoria

La crisis migratoria que hemos vivido en este 2015 entre Oriente Medio, Norte de África y Europa no tienen ningún precedente en términos del número de afectados. La multiplicación de conflictos de estos primeros quince años de siglo han llevado al exilio a 11 millones de personas en Siria, 6,4 millones en Colombia -felizmente pronto espero podramos poner fin a este drama-, 4 millones en Irak, y 3,6 millones en Afganistán.

El 20 de Junio de 2010, escribía este artículo en el Día Mundial del Refugiado. Hablábamos de unos 43 millones de refugiados. En la actualidad, 5 años después, hablamos ya de 60 millones de refugiados y desplazados forzosos. Una triste cifra récord. Estamos hablando, como decía al comienzo, de la mayor crisis migratoria y humanitaria en Europa, tras la Segunda Guerra Mundial.

Las personas que están saliendo de Siria, Irak y Afganistán son las que están llegando a Europa. Voy a dejar deliberadamente aparte la disquisición semántica si son refugiados o inmigrantes. Creo que no aporta mucho al debate. La cuestión nuclear es que son personas que llegan huyendo de una realidad que no es la que les gustaría tener. No creo que haya que explicar mucho para asegurar que ellos estarían encantados de quedarse en sus países de origen.

En 2015, por lo menos 3.500 personas murieron en su intento de atravesar el Mediterráneo. Esto es lo peor de esta realidad. Hasta el 7 de septiembre de 2015, el número de refugiados y migrantes que han cruzado el Mediterráneo, según el ACNUR, es de 951.412. Es decir, cerraremos el año sumando un millón adicional.

Puestas estas cifras de contexto, lo que hoy quería traer a colación es qué podemos hacer en Europa para ayudar a estos compañeros nuestros. El ser humano persigue constantemente dar sentido a su existencia. Por lo tanto, el hecho de sentirse en una comunidad resulta fundamental. A sabiendas que ya el 12% de los estudiantes de 15 años de los países miembros de la OCDE son de origen migratorio, esta cifra tiene toda la pinta que seguirá creciendo. Desde el ámbito de políticas educativas, serán necesarios muchos cambios. Es de lo que quiero hablar hoy.

Del millón de personas en busca de asilo que llegarán a Europa, no se distribuirá a partes iguales entre países (se calcula que aproximadamente 800.000 personas persiguen ir a Alemania). Por ello, extiendo el ámbito de esta reflexión más allá de España. Resulta obvio pensar que esta nueva comunidad pueda contribuir a pailar el problema demográfico de Europa. Se prevé que entre 2013 y 2020 la población en edad de trabajar se reduzca en 7,5 millones de personas (un 2,2%) en todo Europa.

Alemania ya tuvo oleadas de nuevas llegadas en el pasado. En 1960 (participar del milagro económico alemán como “Gastarbeiter” -trabajador invitado-) y en 1990 (con la crisis de los Balcanes). Hasta la fecha, ninguna ola de inmigración ha aumentado el paro, ha reducido los salarios o incrementado los costes sociales (los tres vectores que suelen asociarse y utilizarse con un carácter marcadamente demagógico). Un poco en la línea de de este magnífico artículo de Jorge Galindo.

En Bélgica, ocurre algo parecido. También en los 60, para solucionar la falta de trabajadores para la industria del carbón, la solución se encontró en Marruecos. Ambos países firmaron un acuerdo bilateral que garantizaba trabajo y vivienda barata a todos los marroquíes que quisieran asentarse en Bélgica. Esto provocó una diáspora de decenas de miles, haciendo que hoy en Bélgica vivan cerca de 400.000, de una población total de 11.200.000 personas, constituyendo así el país europeo con un mayor porcentaje de ciudadanos de origen marroquí (el 4%), muy por encima de España o Italia. Por cierto, la mayoría de ellos viven en el tristemente conocido barrio de Molenbeek.

Ambos países, que de esto de políticas y futuro nos llevan un cacho, quieren mantener estable hasta 2050 su número de trabajadores y su sistema social. Es decir, no enclavar este dicurso de acogida y de integración en comunidad por aspectos meramente de interés económico, sino también con una componente social. Alemania, por ejemplo, para que esto sea posible, necesita cada año 500.000 personas inmigrantes en términos netos. Este año Alemania ha sido incapaz de cubrir muchos puestoss de trabajo. Entenderán ahora que el 80% de los que llegan quieran asentarse en Alemania.

No obstante, los refugiados e inmigrantes no empiezan como aprendices en el trabajo desde el primer día. Primero hay que prepararles para el aprendizaje. En Alemania ya hay proyectos para la “cualificación para el ingreso” en los que se trabajan competencias como la puntualidad, la organización, la seriedad, etc. Como ven, la importancia de generar un clima social y laboral que hará que estos nuevos ciudadanos europeos se sientan más integrados y den más sentido a su vida en Europa.

Yo personalmente me he implicado en un proyecto en esta línea, lo que me ha animado a escribir este artículo. Jesuit Commons: Higher Education at the Margins (JC:HEM), es una iniciativa global en la que participamos personas, entidades, organizaciones, etc. que trata de proporcionar educación de nivel superior a personas que de otra manera, lo tendrían realmente complicado. Utilizando los valores y tradición de la Compañía de Jesús y su tradición centenaria por la educación superior, a través de una metodología online y onsite (en campamentos de refugiados especialmente), proporciona educación en diferentes materias. Yo me centro en temas de tecnología y economía.

Pero esto de la educación y la integración de personas a nuevas comunidades y contextos no es nada fácil. Extrayendo lecciones aprendidas de esta experiencia y de lo que he podido ir leyendo por ahí, he querido dejar por escrito aquí algunas de ellas:

  • Aprendizaje del idioma: a los que llegan, no solo los tenemos que ofrecer una formación técnica y de soft skills “a la Alemana“. El idioma también resulta clave para ellos. Por ello, uno nunca dejará de sorprenderse por historias como la de “Los traductores abandonados de Afganistán“. Los intérpretes de las tropas españolas durante la guerra en aquel país, recibiendo el mismo trato que cualquier refugiado, siendo incapaces de encontrar un empleo. Su valía en la situación actual a nivel de idioma sería fundamental.
  • Sistema de guarderías: según la OCDE, la educación pre-primaria resulta clave. Según resultados de PISA, los inmigrantes que habían recibido educación pre-primaria tenían 49 puntos más de media en los resultados PISA.
  • El profesorado: el elemento crítico en la formación de un estudiante. La enseñanza multicural y multilingüe, hará que tengamos que prepararnos para todo ello. Italia y España, por ejemplo, son los que más necesitan este elemento.
  • Evitar concentraciones: la evidencia que dispone la OCDE también dice que mezclar perfiles es bueno. Repartir por cuotas a los inmigrantes y refugiados, resulta así fundamental. Por ello, sugeriría a políticos como Esperanza Aguirre, que machacónamente repiten la segregación por capacidades en el aula, que lean algún paper sobre ello. Que España no obtenga sobresalientes resultados en PISA tiene mucho que ver con esto. Nos centramos mucho en la mezcla. Por cierto, un tema también importante a la hora de localizar el emplazamiento para la vivienda.
  • Repensar políticas de educación: a los 15 años, un inmigrante o refugiado, tiene un un 3,4 veces más de probabilidad de repetir curso que un no-inmigrante. Tanto en Primaria como en Secundaria. Por lo tanto, hay mucho espacio de mejora aún.

Ya ven que esta crisis migratoria va más allá de explicar que las personas llegan. Estas personas, compañeros nuestros, deben integrarse, dar sentido en nuestra comunidad. La educación contribuye enormemente a ello, por lo que las políticas educativas adquieren un papel fundamental. Aportemos nuestro granito de arena por esta comunidad global.

Arrupe Learning Center en Kenya, del proyecto Jesuit Commons, Higher Education at the Margins (Fuente: http://www.jrsea.org/campaign_detail?TN=PROJECT-20151013073212)
Arrupe Learning Center en Kenya, del proyecto Jesuit Commons, Higher Education at the Margins (Fuente: http://www.jrsea.org/campaign_detail?TN=PROJECT-20151013073212)