Next Seguros: Big Data, IoT y Coche conectado

(Artículo escrito por Javier Goikoetxea, CEO de Grupo Next)

En ocasiones no hay que salir fuera de nuestro país para encontrar empresas inspiradoras que están cubriendo una demanda de servicios que poco a poco se van abriendo paso. Me refiero a la industria aseguradora y a los modelos de seguros basados en el uso (UBI – Usage Based Insurance), donde aparece el coche conectado.

La innovación nunca ha sido la seña de identidad del mundo asegurador, pero la incipiente irrupción de empresas innovadoras con base aseguradora, también llamadas insurtech, está cambiando el modo en el que podemos observar ahora esta industria.

La propuesta de Next Seguros, por ejemplo, una empresa que está localizada en las afueras de Madrid, ofrece su propuesta de valor del seguro del automóvil sobre el planteamiento de la exposición al riesgo: cuanto más conduces, más probabilidades tienes de sufrir un accidente. Cuanto más tiempo pasas al volante, más cosas te pueden ocurrir. Así las cosas, esta compañía ofrece una solución de seguros basado en un precio que disminuye en función del kilometraje que una persona acceda a comprar. Si vas a conducir 4.000 kilómetros, vas a tener una probabilidad de sufrir un accidente sensiblemente menor al que va a conducir 40.000 kilómetros durante el mismo período. De esta manera, premian al que se expone menos al riesgo lo que ha permitido a esta compañía reducir la siniestralidad en 30 puntos con respecto a la media del mercado.

El coche conectado de Next Seguros (Fuente. https://image-store.slidesharecdn.com/1991e76a-bec6-4f22-a202-d4ef94e8923b-large.jpeg)
El coche conectado de Next Seguros (Fuente. https://image-store.slidesharecdn.com/1991e76a-bec6-4f22-a202-d4ef94e8923b-large.jpeg)

Todo esto es posible gracias a un dispositivo que, literalmente, enchufas en el vehículo y que es un “medidor”. Gracias a este tipo de innovaciones, llegamos al coche conectado, que permite el acceso remoto a un vehículo y este es capaz, a su vez, de enviar datos. El acceso remoto, por ejemplo, permitirá que dos coches se comuniquen entre sí para de evitar accidentes evaluando en tiempo real quien tiene preferencia en un cruce y, además algo que ya vemos en nuestras carreteras, el vehículo se podrá comunicar con una infraestructura, por ejemplo, para pasar un peaje. Quizá esto pueda resultar algo menos novedoso, pero si el coche puede comunicarse con un peaje, también se puede comunicar con su taller, con la gasolinera o con la ITV.

Obviamente, todo lo relacionado con la movilidad, incluso, ya es cosa del pasado ya que a día de hoy muchos automóviles incorporan sistemas de ayuda para búsqueda de rutas más eficientes para evitar atascos. Eso afectará a la red viaria, a la forma de interactuar con ella, a la seguridad vial, a la frecuencia de los accidentes, a la tipología de los mismos, a la configuración del seguro del automóvil y finalmente a la relación entre personas y al propio sistema de convivencia. Vamos a ir desmigando esta interesante información para ver si somos capaces de entender el pasado y el presente para predecir el futuro.

Después de pasar ya más de 18 años vinculado al mundo de la tecnología asociada a la movilidad del auto y al seguro, ya no tengo ninguna duda en que el vehículo es mucho más que un sistema para transportarnos. Yo creo que es casi una máquina perfecta.

Hace 35 años un vehículo debía ser asequible y con tener cuatro ruedas y un volante teníamos resuelta la necesidad. Hoy en día, marcas generalistas con vehículos de gama media tienen incorporados desarrollos que tan sólo 5 o 6 años atrás nos parecían pura ciencia ficción.

En el año 80, en España contábamos con 10 millones de vehículos y algo más de 2.000km de autopistas. Hoy contamos con más de 25 millones de autos con algo más de 16.550 kilómetros de autopistas/autovías. En esa época, los automóviles no contaban con ningún sistema de ayuda a la conducción, y hoy es imposible en un automóvil que no tenga los sistemas de seguridad pasiva estándar del mercado: ABS, ESP, tercera luz de freno, control de tracción y un largo etcétera de sensores y sistemas muy sofisticados.

En la década de los 70, los fabricantes empezaron a controlar funciones básicas del motor. Con el paso del tiempo, esa recogida de información se aceleró y en los 80 comenzaron a medirse las emisiones, y regulaciones del motor en términos de eficiencia, todo ello orientado a controlar más y mejor la evolución del motor. En el año 96 en USA y en el 2000 en la Unión Europea se universalizó el uso del puerto On Board Diagnostic (OBD) para gestionar la información de los ordenadores que lleva el vehículo. Este acceso universal a los datos del vehículo permite, al mecánico del taller o concesionario, diagnosticar la “salud” del vehículo y visualizar en un ordenador las posibles anomalías encontradas.  A día de hoy, esta diagnosis se puede realizar remotamente de manera tal que incluso se pueda obtener información del estilo de conducción y así determinar patrones de movilidad, todo ello en tiempo real. Todo esto es posible ya que hoy el acceso a la tecnología se ha comoditizado y además el coste de la trasmisión de datos e incluso de la incorporación de una SIM son céntimos de euro.

Los coches van a gestionar su propio mantenimiento y sus necesidades, casi sin que el usuario del vehículo forme parte de la ecuación. Todavía debemos revisar los neumáticos, los líquidos y el estado general del vehículo antes de un gran desplazamiento. Todo esto, en pocos años, va a pasar a la historia. En realidad, gracias a la tecnología del coche conectado y a plataformas como MYZUUM (www.myzuum.com) , ya ha pasado a la historia.

La citada plataforma de coche conectado permite verificar y diagnosticar, de manera remota y en tiempo real, más de 7.000 posibles puntos de diagnóstico del vehículo, a imagen y semejanza de lo que haría un médico con su paciente después de un exhaustivo examen sobre su salud. El vehículo se ha convertido en inteligente y él se gestiona a sí mismo. El usuario, por tanto, no participa en la ecuación más que para aceptar y pagar lo que corresponda, siempre con la máxima transparencia y el máximo rigor.

La industria de la automoción y la industria de la tecnología, cada vez están más cerca, seguramente por razón de esta última. Hace algunos años que Google se interesó por los vehículos y la conducción autónoma, no tanto por el vehículo en sí, sino por entender que de media en USA, un conductor pasa en su auto una media de 4 horas diarias y entendían que era mucho tiempo como para que una persona estuviera desconectada de la red.

¿Hasta dónde podemos llegar? Pues parece que de manera inequívoca vamos al vehículo autónomo. Vamos al vehículo que conduce sólo. Vamos a un sistema que nos permita desplazarnos mientras realizamos otra actividad o simplemente estamos disfrutando del propio viaje. Y no queda tanto tiempo para verlo en nuestras calles, son una regulación que nos haga sentirnos a todos cómodos. Ya sabemos que estas cosas se crean en EEUU, los Chinos lo suelen copiar y en Europa nos enredamos en los temas legales, pero gracias a la iniciativa, como digo, de empresas que ya están irrumpiendo en nuestro entorno, todo esto se acelere.

Si un vehículo que gestiona su movilidad de manera autónoma, se habla con otros vehículos y es capaz también de interactuar con su entorno, es muy difícil que sufra un accidente. Si vamos a tener, al menos en el centro de las ciudades, vehículos conduciendo de manera autónoma, es muy sensato pensar que los accidentes van disminuir de manera drástica y hasta podríamos pensar que tomando algún tipo de medida adicional pudieran dejar de existir. En ese caso, ¿qué haríamos con los seguros de autos tradicionales que hoy conocemos? En caso de tener un accidente, ¿de quién sería la culpa? ¿Quién sería el responsable, el desarrollador del software o quien ensambló el auto o quien lo programó para una determinada actividad? Claramente el mundo del seguro, además del mundo del automóvil es el que espera una gran transformación en esta década.

Obviamente todos los factores de la movilidad serán tratados de manera específica y los motores de Big Data y de Business Inteligence harán el resto. Todo en tiempo real. Todo a satisfacción del usuario. Todo pensado para hacernos la vida más fácil, garantizando la privacidad de todos los datos.

El análisis y los procesos de Big Data son ya el nuevo paradigma, ya que a través de la combinación de múltiples factores y datos podemos llegar a determinar, por ejemplo, cuando un vehículo necesita gasolina o cuando debe cambiar los neumáticos. Los coches podrán consumir, crear y compartir datos y ahí es donde la capacidad del Big Data tiene un gran recorrido posibilitando intuir tendencias, necesidades futuras y resolver problemas que se generen.

Y todo esto, lo tenemos en nuestro país, con empresas innovadoras que hacen de nuestro ecosistema de empresas de base tecnológica la envidia de otros países que supuestamente nos han tomado la delantera.

Nueva era en la movilidad: mi experiencia con el coche conectado y los dispositivos OBD

No, éste no es un artículo promocionado por ninguna compañía aseguradora. Pero sí, sí voy a hablar de una de ellas. No creo que sea malo que un consumidor satisfecho, hable bien también de las empresas. Esto que os vengo a contar hoy es mi experiencia personal con Next Seguros. Su modelo de “Usage-based insurance”, ya lo he descrito en el blog de Big Data que también edito hace unos meses.

En dicho artículo, hablaba de esto:

Uno de los sectores con mayor potencial en dicho informe es el de los vehículos personales, con la inclusión de sistemas de diagnóstico a bordo que monitorizan los patrones de conducción para poder ofrecer pólizas a medida. La “personalización de la economía” llegando a otro sector más. De hecho, según el Informe Global de Automoción, el 82% de los conductores espera beneficios de los datos que genere su vehículo.

Voy a hablar de ello, porque Next Seguros nos provee a los asegurados uno de esos sistemas de diagnóstico, también denominado OBD (On Board Diagnostics). Se trata de un dispositivo, que se conecta al puerto OBD, puerto obligatorio en los gasolina desde el 2000 y en los diesel desde el 2003. Una vez conectado, lo emparejamos vía Bluetooth con nuestro dispositivo móvil y nos instalamos su aplicación MyZuum, que es la que permite leer en el dispositivo móvil toda la información en tiempo real de nuestro vehículo como aceleración, revoluciones a las que llevamos a nuestro vehículo, temperatura de refrigeración, desvíos de parámetros básicos (que no me preguntéis mucho por ellos… que es un tema técnico :-), consumos (para detectar alertas y patrones de conducción no debidos), superación de límites de velocidad (muy útil para darte cuenta por dónde debes empezar a ir más lento en tu día a día), etc.

OBD de Next Seguros (Fuente: http://bts.inese.es/wp-content/uploads/2014/02/dispositivo-NEXT-SEGUROS.jpg)
OBD de Next Seguros (Fuente: http://bts.inese.es/wp-content/uploads/2014/02/dispositivo-NEXT-SEGUROS.jpg)

Para que se hagan un poco mejor a la idea de lo que ofrece, he sacado algunos pantallazos de la aplicación, para que luego, terminemos el artículo reflexionando: esto está muy bien, pero, ¿para qué me sirve? Hay cierta información personal que voy a omitir (por cuestiones obvias), pero también permite saber en todo momento dónde está tu vehículo, si ha variado algún parámetro (apertura de puertas, etc.), o en tiempo real, disponer de alertas que te avise de comportamientos no debidos (por fortuna, nunca he tenido multas por velocidad, pero uno nunca sabe… así que está bien que te pueda avisar). Dejo en los pies de imagen la explicación de cada una de ellas.

inspección obd
Informe de “inspección”, que permite consultar todos los parámetros del vehículo de manera “remota”

 

agosto
Lugares por los que he estado en el último mes. Como solo he conducido tres días en todo Agosto, pues los únicos sitios que pisé ese día 🙂
información
Información básica de consumos, tramos, etc. de las tres rutas seguidas

 

Panel de control de parámetros básicos esta mañana
Bonificación de puntos por buena conducción. Me parece que esto abre un mundo interesante para premiar las buenas conducciones.
Bonificación de puntos por buena conducción. Me parece que esto abre un mundo interesante para premiar las buenas conducciones.

Una vez sabido “lo básico”, ahora empecemos a pensar hacia donde nos podemos mover con este tipo de aplicaciones. En 2011, la consultora Machina Research, publicó un informe que decía que para 2022, habría 1.800 millones de coches conectados. Es decir, vehículos con la capacidad de “hablar” (enviar datos) y “escuchar” (recibir datos y actuar en consecuencia). Además, los coches se podrían conectar entre sí, de una flota total de 700 millones de vehículos. Todo esto traería una industria de servicios alrededor del coche conectado de 1.100 millones de dólares. Tengo mucho interés en ella, por las innumerables oportunidades que creo que trae. En EEUU, ya hay un ecosistema importante de empresas proveyendo servicios alrededor del “coche conectado”:

Ecosistema de proveedores alrededor del
Ecosistema de proveedores alrededor del “coche conectado” (Fuente: http://1u88jj3r4db2x4txp44yqfj1.wpengine.netdna-cdn.com/wp-content/uploads/2016/08/Connected-Cars-L-800×582.png)

¿Por qué creo que se va a desarrollar una importante industria? Por aplicaciones y propuestas de valor como las que siguen:

  • Medición de eventos bajo “incertidumbre”: lo que comentaba antes de saber si realmente te has pasado de velocidad, si estás conduciendo de manera agresiva, o incluso saber en tiempo real si tu póliza de seguro pudiera aumentar por lo mal que estás conduciendo,. La reducción de esta incertidumbre, podría ayudar mucho.
  • Ahorro de costes: quizás el elemento que más podría llamar la atención a un conductor. Que nos hagan ofertas de zonas comerciales próximas cuando tengamos que repostar o echar aceite, que nos diga trucos para ahorrar en combustible, etc.
  • Asistencia en carretera: aplicaciones como urgent.ly, que ya conectan el vehículo de manera automática siempre que ocurran algunos determinados eventos.
  • Desde una perspectiva pública, seguridad al volante: como hemos visto antes en el último de los pantallazos, la aplicación es capaz de reconocer cuándo no te has saltado ningún rádar, cuándo has evitado la conducción nocturna, carreteras secundarias, no has acelerado ni frenado de manera agresiva, etc. Esto creo que al Ministerio del Interior y a la Dirección General de Tráfico debiera interesarles, y proponer algún esquema que fomente este tipo de usos.
  • “Control” de hijos/familiares: ¿qué pasaría si llegamos a saber exactamente dónde están nuestros familiares en todo momento? Para algunos puede ser algo “preocupante”, pero creo que también abre opciones “éticas” en un plano más familiar que creo podrían tener interés.
  • Integración con IFTTT: poder integrarlo con el servicio IFTTT, que permite configurar reglas del tipo “Si pasa X, que se haga Y“, y así poder lanzar eventos que aumenten nuestra productividad mientras conducimos. Por ejemplo, notificar horas de llegadas exactas en determinadas condiciones, configurar elementos conectados dentro del hogar en base a condiciones, llamar a la grúa si detectamos que vamos a fallar, etc.
  • Gestión de flotas: una industria que durante muchos años ha mostrado interés en la monitorización de sus vehículos vía GPS. El problema siempre han sido los conductores, que no estaban muy interesados en que se supiera dónde estaban y cómo estaban conduciendo. Quizás es que las empresas, ahora con estos dispositivos OBD, y las posibilidades que ofrecen, empiecen a ponerlo como “política”. Aplicaciones como GoFleet o Automile, ya han sido diseñadas para la gestión de flotas explícitamente.
  • Adiós a la mutualización, bienvenida la personalización: algo parecido a lo que ya ofrece MetroMile, donde en lugar de pagar una cuota fija anual por el seguro (por “si te portas mal”), ofrece un “Pay-As-You-Drive”, de tal manera que no pagas un riesgo por el perfil que aparentemente tienes, sino por el que realmente tienes.

Quizás todavía estemos en una etapa muy embrionaria de esta industria. No hemos hablado hoy de la importancia de que estos dispositivos OBD ofrezcan una API abierta para que “terceros” puedan explotar esos datos. Pero creo que llegaremos a esa situación. Por otro lado, que empresas como Samsung o Delphi ya anden merodeando por aquí, me hace pensar que estaremos pronto en situación de ver cosas más avanzadas. En las aplicaciones y propuestas de valor como las que decía. Y, llegando, poco a poco, a esa situación de coche conectado que tanto interés creo que va a despertar en muchos de nosotros. Y, de esta manera, aproximarnos a los vehículos autónomos, cuya llegada, será gradual.

Un mar de oportunidades para emprendedores que creo debieran empezar a vislumbrar. Y, desde una esfera pública, si pudieran llegar a tener “parte” de esos datos, una mejora de la seguridad de todos, importante igualmente. De nuevo, una “visión ética y positiva” del Big Data.