La tecnología añade opciones: lectura, noticias y las TIC

Lo sé, Suecia no es equiparable a todos los países. Pero sí me ha parecido ilustrativo el informe “Swedish Trends” que se puede encontrar aquí. Básicamente por las dos gráficas que adjunto a continuación:

¿Para qué se emplea Internet? (según informe "Swedish Trends" que se puede encontrar aquí:  http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)
¿Para qué se emplea Internet? (según informe “Swedish Trends” que se puede encontrar aquí: http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)
Tendencia en la lectura de libros  (según informe "Swedish Trends" que se puede encontrar aquí:  http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)
Tendencia en la lectura de libros (según informe “Swedish Trends” que se puede encontrar aquí: http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)
El uso de Internet en Suecia (según informe "Swedish Trends" que se puede encontrar aquí:  http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)
El uso de Internet en Suecia (según informe “Swedish Trends” que se puede encontrar aquí: http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)

En resumidas cuentas:

  • Cada vez más personas (de diferentes segmentos/caracterizaciones) dedican tiempo a Internet y otras aplicaciones digitales. Una de ellas, la lectura de los libros.
  • Las tecnologías digitales no están sustituyendo las tecnologías anteriores más antiguas. Sino que están añadiendo opciones.

 

De algo de todo esto ya hablé cuando comentaba aquello de que los medios digitales no han cambiado costumbres. Éste suele ser un discurso bastante habitual y bajo mi punto de vista, poco riguroso luego con la realidad. Ya decía en ese artículo esto de:

Leo en muchos lugares que la tecnología nos está volviendo antisociales. Que es imposible encontrar en un autobús o en el tren, alguien sin el teléfono móvil en la mano leyendo o pensando. Lo que ocurre con este tipo de visiones es que estamos confundiendo medio con costumbres. Las tecnologías digitales simplemente han cambiado los medios con los que seguimos haciendo los humanos lo que nos gusta y practicamos (llamémosle costumbres).

Es decir, que confundimos medios con acciones. Las TIC, han traído nuevos medios que permite aumentar la oferta y las oportunidades para una ciudadanía que sigue respondiendo a patrones de consumo de contenidos parecidos. Pero, es más, ahora hacen más cosas que antes. Ya podéis ver en la primera gráfica como cada vez más personas buscan información en Internet, consultan el correo electrónico, usan las “redes sociales”, e incluso, escriben en blogs como éste. Es decir, que Internet va llegando a nuevos sectores de la sociedad, y así, acabamos ofreciendo nuevas oportunidades de información y comunicación a la sociedad en general.

Todo esto, que suena muy bien, además, sin romper esas costumbres que habitualmente suelen salir (la gente ya no lee, la gente ya no se informa, nadie se comunica, somos antisociales, etc.). Éste suele ser el problema, entender que como ha transformado muchas cadenas de valor y de intermediación del mismo (léase sector editorial, sector de los medios de comunicación tradicionales, etc.), la gente, la ciudadanía, ya no consume eso. Sí, sí lo hace, lo que pasa que a través de otros canales. Que, encima, según muestran estas estadísdticas, cada vez son mayor en número.

Por eso me ha parecido interesante compartir esto con vosotros. Porque vosotros, que léeis esta estadísticas en un blog, antes quizás lo hacíais en un periódico. Pero antes eso lo leía menos gente de los que ahora pueden acabar leyendo este post de un blog. Y eso, sí que es entender esta era digital de las TIC: una era en la que las oportunidades y las ofertas de consumo de contenidos son mayores que antes, y por eso trae más oportunidades para diferentes segmentos de edad.

Los medios digitales no han cambiado costumbres

Hoy, seguramente, cogerá el metro o el autobús, o estará esperando en algunos sitios, y presenciará una imagen como la siguiente:

Usuarios leyendo y disfrutando de su dispositivo móvil (Fuente: https://s.yimg.com/bt/api/res/1.2/ic7kQiX8T.4fLvQD05CT4Q--/YXBwaWQ9eW5ld3NfbGVnbztoPTQ0NTtpbD1wbGFuZTtxPTc1O3c9NjMw/http://media.zenfs.com/es_ES/News/efe.com.es/11527327w.jpg)
Usuarios leyendo y disfrutando de su dispositivo móvil (Fuente: https://s.yimg.com/bt/api/res/1.2/ic7kQiX8T.4fLvQD05CT4Q–/YXBwaWQ9eW5ld3NfbGVnbztoPTQ0NTtpbD1wbGFuZTtxPTc1O3c9NjMw/http://media.zenfs.com/es_ES/News/efe.com.es/11527327w.jpg)

Leo en muchos lugares que la tecnología nos está volviendo antisociales. Que es imposible encontrar en un autobús o en el tren, alguien sin el teléfono móvil en la mano leyendo o pensando. Lo que ocurre con este tipo de visiones es que estamos confundiendo medio con costumbres. Las tecnologías digitales simplemente han cambiado los medios con los que seguimos haciendo los humanos lo que nos gusta y practicamos (llamémosle costumbres).

¿O es que antes nadie leía en los autobuses y trenes? Esta fotografía ya va cogiendo ritmo de mito:

Fuente: https://enlenguapropia.wordpress.com/2015/06/30/extranos-en-un-tren-pero-leyendo-el-periodico/
Fuente: https://enlenguapropia.wordpress.com/2015/06/30/extranos-en-un-tren-pero-leyendo-el-periodico/

Creo que la fotografía habla por sí sola. Los smartphones, sí, aíslan a las personas en los espacios públicos de conversaciones sociales, interacciones, etc. Pero también la lectura de los periódicos aislaba a la gente antes de Internet. No veo a ninguno de los viajeros cruzando palabra alguna.

Como ya comenté cuando hablé de transformación digital, realmente estamos cambiando la forma de hacerlo mismo. Las tecnologías digitales, sí que es cierto que han acelerado mucho el cambio. Ahora nos comunicamos muchos más rápido, lo hacemos a audiencias mucho mayores y con una eficiencia nunca vista antes. Nuestro smart phone nos permite acceder a una cantidad de contenidos muy importante. Las empresas tienen más posibilidades, y también más competencia. Pero, en el fondo, siguen comprando y vendiendo, lo que pasa que ahora con el apoyo de otros medios.

Lo que sí es diferente entre una tecnología digital y otra no digital como un periódico en papel es en el estilo de practicar una costumbre. El usuario del dispositivo móvil inteligente, además, puede emplearlo para múltiples usos: envío de mensajes, navegar por Internet, buscar información, construir y comunicarse en redes sociales, jugar, tomar fotografías, escuchar música, etc. Compárenlo con la era en la que tus alternativas eran o bien mirar por la ventana (algo que yo sigo haciendo como fuente de imaginación y memorias), o bien leer un libro o periódico.

Por lo tanto, lo que sí ocurre y es diferente, es que ahora la oferta es tan amplia, que se diversifica el foco, y nuestra capacidad y ratio de atención es mucho más bajo. Esto sí que cambia muchas cuestiones. Por ejemplo, la publicidad  y el marketing, así como los estímulos de que pueden ser efectivos para iniciar procesos de compra. También la superficialidad con la que leemos muchas noticias hace que los gustos por el consumo de contenidos ahora sean diferentes. La gente lee mucho y muy por encima. Y encima, quiere interaccionar con los contenidos y comunicarse, dejando su opinión acerca de todo lo que va leyendo. Por eso, la transformación digital de un medio de comunicación no es una cuestión tan sencilla, tal y como ilustraba el otro día en esta carta abierta el director de El País.

Otra de las cuestiones que sí que ha alterado esta era digital de consumo de contenidos es la heterogeneidad de las fuentes que leemos. Independientemente que no fuerna conversando, cuando en la era pre-digital las personas iban leyendo el periódico, y aunque éstos fueran de una línea editorial diferente, estaban ciertamente alineados. De hecho, los periódicos, tuvieron este objetivo cuando consiguieron abaratarse gracias a la introducción de la publicidad. En una era en la que se observaba una cada vez mayor individualidad del ciudadano, los periódicos cumplían esa misión de informar sobre las cuestiones de interés general que de una manera más o menos directa les pudieran afectar. Tal era así, que se decía que en el fondo, los viajeros de autobús o tren mantenían conversaciones silenciosas. Y tenían sentido también los clubes de debate y de lectura, porque los temas en el fondo no eran muy dispares.

Alexis de Tocqueville, cuando regresó a Francia de EEUU, ya observó este fenómeno, destacando la importancia del periódico. Una observación que a mí me sigue pareciendo igual de interesante reflexionarla:

“A medida que las personas se hacen más iguales y más temible el individualismo [..]. Es un consejero que no hay que buscar, sino que se presenta voluntariamente y nos habla cada día y con brevedad del asunto en común, sin apartarnos ni distraernos de los propios”.

Hoy sin embargo, el 60% de los millenials lee las noticias en Facebook. Una caja negra que selecciona las noticias por nosotros. Noticias que os envuelven para que sigáis luego mirando fotos, comentando, reaccionando a mensajes de las marcas, etc. Facebook supera ya a la televisión y otros medios tradicionales. Linkedin y Google no siguen estrategias muy diferentes a éstas. Por lo tanto, la heterogeneidad de los puntos de vista es tan alta, que es difícil en ocasiones construir hilos argumentales comunes y unir conversaciones. El consumo de contenidos y las preferencias culturales se ha globalizado.

Esta falta de foco de atención y nuestra dispersión no solo se produce cuando vamos sentados. En EEUU, son varias ya las ciudades que han intentado legislar para que los ciudadanos vayan un poco más centrados por las calles y no provoquen problemas de seguridad. Los intentos han sido todos infructuosos hasta la fecha. Sin embargo, en Chongqing, China, han optado por otra solución. Habilitar vías especialmente dedicadas para que el ciudadano vaya caminando con libertad mientras lee, escribe o va jugando al Candy Crush.

Vía en Chongqing, China, para ir leyendo o escribiendo sobre el smart phone (Fuente: https://i.guim.co.uk/img/static/sys-images/Guardian/Pix/pictures/2014/9/15/1410787901624/85296c07-cb3e-4ed7-9119-fb19f2d04b1b-bestSizeAvailable.jpeg?w=620&q=55&auto=format&usm=12&fit=max&s=904c9e75da40b704373832965b967296)
Vía en Chongqing, China, para ir leyendo o escribiendo sobre el smart phone (Fuente: https://i.guim.co.uk/img/static/sys-images/Guardian/Pix/pictures/2014/9/15/1410787901624/85296c07-cb3e-4ed7-9119-fb19f2d04b1b-bestSizeAvailable.jpeg?w=620&q=55&auto=format&usm=12&fit=max&s=904c9e75da40b704373832965b967296)

En definitiva, y como decía al comienzo, los medios digitales no han cambiado costumbres. Han alterado los mecanismos de acceso a contenidos, y han acelerado su consumo. Además, han reducido la atención y dispersado nuestro foco de interés. La publicidad, así, de los medios tradicionales, se verá afectada. Nuestra capacidad de conversación pública, también. La propia tecnología y arquitectura de estas tecnologías digitales hacen que sea complicado.