Crecimiento de la población y tipo de empleo: era de cambios

Observen la siguiente imagen:

Crecimiento población y empleo durante las últimas décadas (Fuente: http://www.slideshare.net/kleinerperkins/internet-trends-v1/98-98Since_2000_Population_Grew_24x)
Crecimiento población y empleo durante las últimas décadas (Fuente: http://www.slideshare.net/kleinerperkins/internet-trends-v1/98-98Since_2000_Population_Grew_24x)

Según un informe de Kleiner, Perkins, Caufer & Bauer de 2015, en Estados Unidos, de 1948 a 2000, antes de la irrupción de la era digital a escala mundial, el empleo creció a una media de 2.1% anual frente a un crecimiento de la población del 1.3%. Desde que comenzó este nuevo siglo, que lo podemos describir por la aparición de las .com y todos los servicios digitales anexos, estos porcentajes cogen un nuevo ritmo: el porcentaje de empleos ahora “solo” crece al 0.4% y la población al 0.9%. Es decir, la población ha crecido 2,4 veces más rápido que los empleos.

Este dato y muchos otros los podéis encontrar en este interesantísimo informe sobre las tendencias de Internet en el 2015. Habla sobre muchos de los impactos de esta era digital, entre los que se encuentra el empleo, como decíamos:

Hace unas semanas, hablaba sobre las “Nuevas evidencias sobre la (supuesta) destrucción del trabajo de los robots“. En ese artículo, decía esto:

[…] “los robots” no están destruyendo trabajo […] las empresas que emplean robots, han creado más empleo neto del que se ha perdido por el cambio tecnológico. Y, este otro estudio empírico, hecho por el Fraunhofer ISI para la Comisión Europea (preocupada por todo esto siempre), expone cómo las empresas que han obtenido un aumento de productividad por la automatización (los robots), incrementaban el empleo incluso con lo ganado. Es decir, que no se sustituía capital humano por capital “robótico”, como muchos pensaban (pensaba yo también).

¿Dónde está el empleo entonces? Mejor preguntado, ¿por qué está creciendo más la población que el empleo? Es una buena pregunta. Quizás es que el boom demográfico esté produciendo un crecimiento “demasiado” grande de la población frente al aumento de las oportunidades de trabajo. En EEUU, parece bastante estable desde hace unas décadas. Quizás entonces, es que el tipo de empleo sea otro. Y esta gráfica nos tiene que dar una pista de todo ello:

Crecimiento de trabajos no-rutinarios y cognitivos (Fuente: http://www.slideshare.net/kleinerperkins/internet-trends-v1/99-99HighSkilled_KnowledgeBased_Jobs_Grew_2x)
Crecimiento de trabajos no-rutinarios y cognitivos (Fuente: http://www.slideshare.net/kleinerperkins/internet-trends-v1/99-99HighSkilled_KnowledgeBased_Jobs_Grew_2x)

Desde el año 1983, el aumento de la demanda por parte de las empresas de trabajadores para desarrollar trabajos y habilidades no-rutinarias y cognitivas, ha crecido enormemente (¿se acuerdan de esta clasificación de Levy y Murnane?). Son perfiles a los que se les exige resolución de problemas, creatividad, flexibilidad, etc. Un nuevo perfil, frente a unas rutinas que anteriormente estaban muy establecidas. La necesidad por el resto de tipos de trabajo se mantiene bastante estable. Por lo tanto, dos son las hipótesis que nos pudiéramos plantear, de entre el conjunto de las más probables:

(1) La población actual no satisface todas las necesidades por ese tipo de trabajos no-rutinarios y cognitivos.

(2) El tipo de trabajo que se crea para esta nueva economía digital no es de la misma naturaleza que el anterior, encubriendo actividad.

Respecto a (1), es un tema que hemos tratado recurrentemente en este blog. Pudiera ser que haya una parte importante de esto. Que no estemos orientando bien las necesidades actuales por la formación de nuestros jóvenes. Seguramente, la preocupación creciente de muchas sociedades por profesionales STEM (Science, Technology, Engineering and Maths), tenga mucha relación con esto. Nuestros jóvenes, prefieren estudiar otras cosas. Y como hemos dicho muchas veces, el objetivo de la universidad no es llenar las empresas de sus necesidades, por lo que no es cuestión de abroncar a las universidades en su responsabilidad por ello. Es quizás, una transformación de raíz respecto a las vocaciones de nuestros jóvenes.

Y, en relación al punto (2), quizás haya factores que nos resulten familiares. Cuando hablé de las supuestas plataformas de economía colaborativa, una de las cosas que más señalé es que había mucho trabajo que estaba siendo “generado” de una naturaleza ciertamente pecular. Es lo que muchos llaman el falso autoempleo de los “mercados de plataforma”. Cuando leo titulares y noticias alrededor del valor bursátil de Über o AirBnB sin tener empleados ni activos, me acuerdo mucho de esto. Este S“tipo de empleos”, ¿a qué estadísticas van? ¿son eminentemente autónomos sin mayor formalidad? ¿están las relaciones laborales cambiando tan rápido que no somos capaces de dar una respuesta social a esa situación? Entiendo, que en poco tiempo, veremos un movimiento de este tipo de trabajos hacia o bien, su asentamiento con carácter ordinario, o bien hacia el enfado por las condiciones. Y, las empresas, no pueden mirar hacia a otro lado si quieren seguir manteniendo su valor.

Con todo esto, creo que nuestros representantes políticos debieran empezar a vislumbrar estas tendencias macroeconómicas asociadas a la “nueva economía”. Sea la respuesta la hipótesis (1) o la (2) (o cualquier otra que no sea yo ahora capaz de ofrecer), las empresas que están sacando muchísimo partido de este gran valor que genera la era digital, debieran ser en parte responsables de la calidad del empleo. Por un tema de responsabilidad, no más. Lo que no puede ser es que además de estar evadiendo varias de ellas el pago de impuestos a escala planetaria, alteren tanto los modelos de relación laboral, como para provocar que haya, posiblemente, falsos empleos en muchos de los casos.

Por cierto, jóvenes, ¿conocéis estas tendencias?

Buscando recambios de coche en Internet: experencia de cliente digital

Una de las cuestiones ligadas a las plataformas de compra-venta en Internet es la mejora de la experiencia del cliente. Un consumidor, antes de aparecer estas plataformas, para comprar cualquier artículo, tenía que dedicar un tiempo importante en buscar el producto que quería, tenía que ir a ver el producto, probarlo, ir a comprobar que tenían en almacén unidades, hacer cola para pagar o pedir, etc. Supongo que les será familiar.

Estos costes de transacción, llevaban a importantes ineficiencias tanto en precio o calidad, así como en experiencia de compra. Nos cansábamos en muchas ocasiones de buscar, por lo que al final muchas veces comprábamos a precios desorbitados o sin ver nuestra necesidades satisfecha. Cuando se apuesta por la estrategia de poner la digitalización al servicio del cliente, pasa lo contrario. Se sacrifican parte de los beneficios a corto plazo por la transparencia en precios (esto ya lo dijo Francisco González del BBVA, hablando de la banca), pero ganarán clientes a futuro, apostando por el medio y largo plazo.

Estos días, me acordaba de esta reflexión ayudando a un amigo a encontrar recambios de coche. Una búsqueda en Internet (donde comenzamos ya más del 70% de nuestras compras), llegar a la página recambioscoches.es, y con un par de clicks ya había localizado la pieza que mi amigo necesitaba. No he tenido que incurrir en los costes de transacción que durante tantos años han justificado la existencia de empresas cuyo valor añadido era precisamente ese: saber que nos daba pereza incurrir en esos costes.

Todos los recambios para un modelo que buscaba (Fuente: http://www.recambioscoches.es/)
Todos los recambios para un modelo que buscaba (Fuente: http://www.recambioscoches.es/)

Pensaba también en el propio negocio. Para esta tienda de piezas de recambio, la larga cola se convierte ahora en una posibilidad real. Es decir, disponer un largo catálogo de piezas de recambios, por muy específicas que éstas sean, dado que ahora su mercado es “global”, y tarde o temprano, entiende lo podrá vender. Estando yo preocupado por encontrar piezas para el BMW M3 E46, el catálogo que ofrecían era realmente importante. Sin estas plataformas, tendría que haber recorrido varios lugares para comprobar si tenían lo que yo estaba buscando.

En este caso concreto, además, y volviendo a la experiencia de compra, la verdad es que teniendo acceso a Internet, uno incluso puede encontrar cómo cambiar las amortiguadores traseros BMW 3 y conocer lo que viene después de adquirir la pieza. Un caso más de cómo los compradores en Internet miramos el contenido de otros usuarios para “legitimar” nuestras compras y actuaciones. En definitiva, lo que comentaba sobre la influencia de los datos sociales.

Por último, la flexibilidad que ofrece esto. Los horarios, que es uno de los elementos que no suele describirse mucho en esta era de plataformas digitales, pero que a mí me parece un valor añadido muy importante. Con una tienda online, podemos mirar, pedir, comprar, etc. en cualquier momento de la semana, y configurar la entrega con flexibilidad. Esto, cuando servicios como Correos incluso se embarquen en esta era al 100%, será todavía un servicio de mayor valor, al poder recogerlo incluso en nuestros domicilios a “cualquier hora”.

En definitiva, un proceso que hace tiempo hubiera llevado tiempo, retrasos, ineficiencias y cansancios, optimizado y mejorado gracias a la transformación digital y los recursos que Internet nos ofrece. Una cadena de valor desintermediada por Internet, y vuelva a intermediar, creando otro valor añadido. Una experiencia de compra mejorada para los clientes de recambios de coches, que llevará a que según se vaya acercando más personas, creo, las compras online sigan creciendo.