El empleo en sectores más competitivos y el corredor Blue Banana

Buscando información sobre la distribución del empleo en la Unión Europea en términos de “tipología” de trabajo, me he encontrado con este mapa que quería compartir con vosotros por su expresividad:

% de empleo en sectores más competitivos y avanzados en las regiones de la Unión Europea (Fuente: https://i.redditmedia.com/Kd9oYkv-fEn9mSZ_zdV_SY71SHdEAgmI--3O-NYp6H0.png?w=779&s=fbb55b25fdb1b2fc76116ddc8ce8fc56)
% de empleo en sectores más competitivos y avanzados en las regiones de la Unión Europea (Fuente: https://i.redditmedia.com/Kd9oYkv-fEn9mSZ_zdV_SY71SHdEAgmI–3O-NYp6H0.png?w=779&s=fbb55b25fdb1b2fc76116ddc8ce8fc56)

Básicamente, se trata de este informe que intenta poner en comparación a las diferentes regiones en términos de industrias intensivas tecnologías manufactureras avanzadas e intensivas en conocimiento. Para poder comparar las regiones, se basa en una clasificación de cuatro familias respecto a tecnologías manufactureras: (1) Tecnología avanzada (farmacéutico, TIC, etc.); (2) Tecnología media-alta (químicos, electrónica, piezas de automoción, etc.); (3) Tecnología media-baja (derivados del petróleo, plástico, metales, etc.); (4) Baja tecnología (agricultura, ganadería, tejidos, muebles, etc.). Y coloca en cada una de estas familias los tipos de empleo (algunos ejemplos ya he puesto entre paréntesis.Y en relación a las industrias intensivas en conocimiento, también, introduce una clasificación que va desde Servicios Intensivos en Conocimiento (los conocidos como KIS), a otros que lo hacen menos. La base de datos y los resultados del mapa, los podéis encontrar aquí.

Clasificación de los empleos por uso tecnológico avanzado y conocimiento (Fuente: Eurostat)
Clasificación de los empleos por uso tecnológico avanzado a la hora de la producción (Fuente: Eurostat)

Cuando hablamos de las cifras de empleo, que estamos creando empleo, que hay mucho temporal, que se genera pocos puestos indefinidos, etc., siempre me acuerdo de este tipo de informes. Obviamente, no forman parte del debate público en España. No interesa. Ya ven cómo salimos a nivel de comparación con el resto de Europa. Ninguna región de España puede competir de tú a tú con regiones competitivas y con mucho uso del conocimiento como las que tienen Alemania, Reino Unido, Dinamarca, Países Bajos, Suecia, etc.

Y esto, tiene mucha relación con cuestiones como la educación o los servicios sociales. Un servicio, una industria, será intensiva en el uso de conocimiento, cuando el % de personas que trabajan para dicha empresa u organización con estudios superiores superan un cierto umbral. ¿Se acuerdan cuando hablé de la supuesta sobrecualificación en España? Decía esto:

Y, en segundo lugar, parece que otra explicación a considerar es la parte de la “demanda laboral de universitarios“. Es decir, ¿cuántos puestos de trabajo para universitarios hay en España? La gráfica que adjuntamos a continuación, muestra como España, es uno de los países con menores porcentajes de demanda laboral de titulados universitarios. Esto se cumple para casi todos los “niveles de trabajo” que hay: directores y gerentes, profesionales y técnicos y profesionales de apoyo.

Es decir, que cuando queremos debatir sobre el empleo que estamos creando en España, y cómo poder dotar de mayor competitividad al país, creo que debiéramos acordarnos siempre de este tipo de gráficos. Que nuestros egresados universitarios no salgan en el top de esa clasificación, tiene mucho que ver con el “tipo de empleo” menos competitivo y menos intensivo en el uso del conocimiento que se genera en España.

Otra de las curiosidades que deja este mapa, más allá de esta primera reflexión hecha, es el corredor “Blue Banana”, ese eje Manchester-Milan que congrega a 111 millones de personas dentro de la Unión Europea. Fíjense en el mapa siguiente, donde se concentra este eje de urbanización:

Eje Manchester-Milán, Blue Banana (Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/03/Blue_Banana.svg/350px-Blue_Banana.svg.png)
Eje Manchester-Milán, Blue Banana (Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/03/Blue_Banana.svg/350px-Blue_Banana.svg.png)

El creador de este concepto, Roger Brunet, quiso reflejar al corredor urbano de servicios e industrias que se concentran en dicho espacio, como una manera de representar esa parte de la Unión Europea que consideraba más “activa”. Básicamente se dio cuenta que en ese corredor se concentraban las rutas comerciales históricas de la UE, donde en consecuencia se habían venido acumulando un mayor capital industrial. Además, también es la zona de la UE con una mayor densidad de población:

Densidad de población en el corredor Blue Banana (Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/02/Population_density_Europe.png/350px-Population_density_Europe.png)
Densidad de población en el corredor Blue Banana (Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/02/Population_density_Europe.png/350px-Population_density_Europe.png)

Como ven, ese eje sigue siendo hoy en día (con la excepción del norte de Europa y los países escandinavos) las zonas más activas en términos de sectores más competitivos y dinámicos en términos de la intensidad de uso de conocimiento en el día a día. Por lo tanto, muchos han señalado a este corredor como “el mejor lugar para hacer negocios de Europa”. El problema que suele haber cuando una política tiende a fortalecer aún más este tipo de concentraciones es que se pueden dejar de lado zonas que de ser promocionadas y empujadas podrían llegar a incorporarse a este tipo de situaciones ventajosas.

Ya ven cómo, el debate de la creación de empleo tiene que incorporar estos elementos de reflexión. Que estemos creando empleo, no nos viene a sugerir que lo estemos haciendo en términos de calidad, competitividad y sostenibilidad futura. Y esto no solo es un problema del mercado de trabajo, sino también de la oferta competitiva de nuestras empresas. Y del tamaño de nuestras empresas claro. El empleo, esa asignatura pendiente.

El ROI de ir a la universidad en el Siglo XXI: ciencia, tecnología e ingeniería

Como sabéis, la inquietud que tengo por la educación, nuestra responsabilidad social y su aportación al conjunto de las sociedades, es algo que me preocupa y ocupa. He escrito sobre ello en numerosas ocasiones. Y, en muchas ocasiones, he enfatizado la importancia de no entrever la utilidad de estudiar con encontrar un gran trabajo. No digo que esto no sea importante, pero lo que sí digo es que no puede ser la única motivación para seleccionar un estudio frente a otros.

El conocimiento aporta al conjunto de las sociedades más desarrollo, más ciencia básica, más libertad y autonomía del individuo, etc. En definitiva, aporta mucho más en su conjunto que al estudiante en particular. Sin embargo, dado que la elección del estudio es individual, ya puedo yo escribir en este humilde blog lo que sea, que al final el estudiante determinará sus estudios en función de sus prioridades.

Y, una de las que más destaca, son las salidas profesionales. Sobre esto, en cierto modo, ya he hablado. Especialmente cuando hablé de la “Sobre la (supuesta) sobrecualificación y el papel de las universidades”. En ese artículo decía eso de:

[…] ¿Cuántos puestos de trabajo para universitarios hay en España? La gráfica que adjuntamos a continuación, muestra como España, es uno de los países con menores porcentajes de demanda laboral de titulados universitarios. Esto se cumple para casi todos los “niveles de trabajo” que hay: directores y gerentes, profesionales y técnicos y profesionales de apoyo.

Y, uno podría pensar, que entonces, un título universitario no garantiza nada. Bueno, que el mercado laboral en España tenga ciertas disfuncionalidades, efectivamente, puede hacer extraer conclusiones erróneas. Pero ya digo que no es el caso. En 1972, una persona con estudios universitarios entre 25 y 34 años podía esperar a ganar un 22% más que una persona en esa misma franja de edad sin título universitario. Esta diferencia salarial, hoy en día, ha crecido hasta el 70%. Por lo tanto, desde una óptica eminentemente utilitarista (que ya he dicho antes que no es la única que hay que hacer, pero sí la que en la gran mayoría de las ocasiones hacen los estudiantes), sí, estudiar una carrera universitaria, en 2016, tiene un fuerte incentivo salarial y de desarrollo de carrera profesional.

Son datos que he extraído del Urban Institute, un think tank que estudia este tipo de cuestiones desde Estados Unidos. Hay otro estudio que va más allá. Es de la empresa de investigación PayScale, que determina el retorno sobre la inversión de los títulos universitarios para cada área de conocimiento. The Economist, se hizo eco de ello hace unos meses, y preparó esta gráfica que reproduzco aquí por su expresividad:

El ROI sobre títulos universitarios en áreas de conocimiento en EEUU (Fuente: The Economist)
El ROI sobre títulos universitarios en áreas de conocimiento en EEUU (Fuente: The Economist)

Como se puede apreciar, esas burbujas que salen en la parte superior para los estudios de “Ingeniería, ciencias de la computación y matemáticas”, destacan por encima del resto. El retorno sobre la inversión durante 20 años es, de media, de un 12%. Una rentabilidad de ese tipo hoy en día, con los tipos de interés por los suelos, no sé dónde lo podemos encontrar. Por lo tanto, sí, podemos afirmar que ir a la universidad, es una inversión muy rentable para cualquiera de nosotros. No creo que este mismo estudio para España o Europa en general, ofrezca resultados muy diferentes.

Otro aspecto destacable de esta gráfica es la ordenación de las referencias en el eje de la X. Es un eje que representa la tasa de admisión de estudiantes para cada universidad americana. Es una métrica muy empleada en EEUU para reflejar la “calidad de las universidad”. Si admito a poca gente, eso querrá decir que soy exclusivo, y por lo tanto, más atractivo para un eventual estudiante. Pero, como siempre, a un coste. Bueno, mejor dicho, para una inversión.

Pero como se puede apreciar, es realmente ilustrativo que apenas varíe ese ROI del 12% para todas las universidades. Las universidades menos prestigiosas, casi no se diferencian en esa cifra. Esto me lleva a pensar que los estudiantes que quieran priorizar estudios, quizás se tuvieran que preocupar menos por la universidad en sí, y más por el área de estudio. Insisto que esta no es la lectura que creo que debiera hacerse, pero sí por lo menos la que muchos hacen. Atiendo anualmente a un volumen importante de familias e hijos como para poder tener esta interpretación. Por desgracia, difícilmente cambiable, me temo.

Por todo ello, sí, os invitamos a estudiar nuestra fascinante área de ciencia, tecnología e ingeniería. Necesitamos más científicos e ingenieros. Hemos desarrollado a las sociedades desde que empezamos a comer a través del fuego, hasta que hemos creado Internet y todos sus derivados de la gran última revolución industrial.

El Retorno sobre la Inversión (ROI) de ir a la universidad en el Siglo XXI es muy alto. ¿Te lo vas a perder?

La “Silver Economy” o la economía de la tercera edad

Datos de Naciones Unidas revelan que el número de personas mayores (más de 60 años) crecerá a más del doble en las próximas décadas, pasando de 841 millones en 2013 a 2.000 millones en 2050. Por otro lado, los jóvenes nacidos entre 1983 y 2000 (los millenials o generación Y), es el target de moda para empresas y destinos. Una generación que vuelve locas a las marcas: muy sensibles a precio, creyentes en la reputación online para consumir, nativos digitales, conectados y muy sociales, menos capital para invertir y gastar, enfrascados en deudas, etc. Una generación que totaliza 1.800 millones de personas e la actualidad.

Ponía este párrafo introductorio a efectos de provocar la reflexión sobre todo ello. No deja de sorprenderme la gran cantidad de foros, sesiones, conferencias, etc. centradas en torno a los millenials. En EEUU, y gracias a la inmigración, los millenials (92 millones) ya superan a los baby boomers (los que próximamente serán  personas mayores, un total de 77 millones). Pero, ¿y qué pasa en los países que no están recibiendo los beneficios de la inmigración? Pues que las personas mayores, los baby boomers del ahora, deben ser el principal foco de atención, dado que sobrepasan a los millenials.

Pero, ¿y qué pasa con los “de la tercera edad del día de mañana“? El baby boom, todos aquellos nacidos después de la segunda guerra mundial. A sabiendas que cada año que pasa alargamos nuestra esperanza de vida en 100 días, nuestra duración en la tierra, y por lo tanto, nuestro día a día (consumo, inversión, etc.), será cada vez más apetitoso para las compañías. Solía decir mi abuelo que los mayores tienen las dos cosas que todos queremos tener: tiempo y dinero. ¿Oportunidad entonces? Veamos.

Todo esto se ha venido a llamar la Silver Economy. Lo que podríamos denominar “la economía de la tercera edad”. El reciente estudio “The Silver Dollar – Longevity Revolution Primer”, iniciativa del Bank of America Merril Lynch, profundiza en las oportunidades de inversión que supone el aumento de la longevidad. Primero, contextualicemos las cifras. Una población cada vez más envejecida gracias a los avances médicos y al aumento de la esperanza de vida (por ilustrar, de 82,4 años para los españoles, por detrás de Italia pero delante de Francia o Alemania) según el último informe “Panorama de la Salud 2013″ (“Health at a glance”) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Esto no es solo un fenómeno en Europa, sino a nivel mundial.

Pirámide poblacional en el mundo: 2010, 2050 y 2100 (Fuente: http://www.rcysostenibilidad.telefonica.com/wp-content/uploads/2014/09/post-coonic.png)
Pirámide poblacional en el mundo: 2010, 2050 y 2100 (Fuente: http://www.rcysostenibilidad.telefonica.com/wp-content/uploads/2014/09/post-coonic.png)

Nuestra querida y vieja Europa y su envejecimiento presenta una serie de retos sociales: presupuestos públicos (en países que lo cubren vía impuestos, en nuestro caso, vía Seguridad Social – Pacto de Toled0), en clave de empleo (de hecho, la jubilación del baby boom creo que hará, por simples matemáticas, reducir el desempleo, dado que la población activa será menor, pero, si no tenemos problema en la transición, se deberán cubrir muchos empleos de calidad), en términos de calidad de vida, en términos de competitividad (¿podrán las nuevas generaciones cubrir lo bien que lo han hecho sus padres y abuelos?), etc.. La Comisión Europea, en su informe “2015 Ageing report“, ya pone cifras a esta implicación de lo público, El 25% del PIB, y hasta el 50% del gasto público de los países de Europa, va destinado a aspectos relacionados con el envejecimiento de la sociedad. Se espera que para 2060, esto crezca hasta en un 4-5% del PIB.

The Silvery Economy (Fuente: http://ec.europa.eu/research/innovation-union/images/silvereco.png)
The Silvery Economy (Fuente: http://ec.europa.eu/research/innovation-union/images/silvereco.png)

Estas cifras, van a provocar cambios en muchas cuestiones. En el ámbito público, hará falta mucha innovación. Es decir, hará falta mucho policy entrepreneur, o emprendedor político. Echo de menos más debate ahí. No obstante, en este punto, Europa juega con ventaja. Dado nuestro modelo de sociedad y estado, con mucha participación de lo público, entiendo los “políticos del mañana” se darán cuenta de esto, y espero apliquen muchas medidas de fomento e impulso de este sector de actividad económica que se abre con estas tendencias demográficas.

Por lo tanto, y para ir terminando, uno podría preguntarse cuáles son los productos y servicios que demandarán las personas de la tercera edad. Se trata de identificar los avances sociales y tecnológicos que puedan ser utilizados para mejorar la calidad de vida de los mayores en una población cada vez más envejecida. Y se trata de detectar oportunidades de emprendimiento e innovación, que al final, es lo que generará la riqueza y el bienestar para todos.

Sectores clave en crecimiento y potencial de inversión, podrían ser los siguientes:

  1. Área sanitaria: destacando eHealth el mHealth, tratamientos para el Alzheimer y diabetes e instrumentos médicos. Un 66% de las muertes en el mundo en la actualidad se deben a enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Atención médica administrada, medidas anti-envejecimiento, etc. Será el sector que quizás más se beneficie. Veremos muchas operaciones corporativas en este sector (una persona con más de 60 años usa tres veces más fármacos que alguien más joven).
  2. Área pública: en España, estamos debatiendo mucho sobre las políticas de dependencia y sobre las pensiones. Pero hay muchas más cuestiones que afectan a lo público, y que necesitará de mucho emprendedor político. ¿Qué pasará con las herencias? ¿Qué pasará con todas sus propiedades? ¿Cómo cambiarán los sistemas de pensiones para que sean sostenibles? Mucho debate apasionante, que requerirá de mucho emprendimiento (y aquí acordémonos de Kennedy y su famoso “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país“). Por cierto, lo que decía, hablamos mucho de la tasa de dependencia. Esto es, cómo compensar el número de personas que se jubilan con aquellos que se incorporan nuevos. Si esa tasa crece (como está pasando en España), el número de jubilados aumente más que la fuerza laboral. El crecimiento económico se va a resentir. ¿Solución? Necesitamos inmigración.
  3. Área financiera: el negocio financiera, fiel siempre al negocio, seguro que lo tiene más que avanzado y descontado. Seguros, planes de pensiones, fondos de inversión menos arriesgados para personas mayores, etc. A este área, poco lo tengo que contar.
  4. Área de consumo:  viajes y ocio (a nuestros mayores les encanta viajar, y con la globalización conocerán sitios como Cuba o la Patagonia, que siempre han ansiado), retail (¿qué consumen y consumirán?), oferta televisiva (no se sorprendan por la pervivencia de algunos programas), artículos de belleza para mantener estos valores post-modernos que tanta prioridad le dan a la belleza de uno, vehículos (la edad media del conductor de un Mercedes Clase S en EE UU es de 62 años), sector de la alimentación (toman más suplementos alimenticios y vitaminas), cosméticos (una mujer entre los 50 y los 60 años gasta en cosméticos tres veces más que una de 30 años), etc.
  5. Área educativa: ¿y si les da por formarse también? Nosotros, tenemos la Escuela de Ciudadanía Deustobide, que provoca que nos podamos encontrar por nuestros pasillos con personas de todas las edades formándose. Desconozco cifras de tendencias, pero tengo la intuición que la oferta formativa se centrará también en estas edades, y saldrán programas formativos más orientados a su deleite intelectual más que a la “utilidad” de encontrar trabajo (que a ellos no les hará falta). Las cuotas de acceso a titulaciones universitarias para personas mayores, espero que pronto desaparezcan.
  6. (y seguro, que algún otro importante que me dejo)

Como ven, nuestros padres, la tercera edad del mañana, no solo nos van a dejar unos puestos de trabajo muy buenos, sino que también, nos pueden generar trabajo por sus inversiones y consumo del mañana. Esta, la silver economy, es lo que nos vendrá pronto. ¿A qué esperas para aprovechar alguna oportunidad?