Otras perspectivas a los resultados PISA: educación, gasto y democracia

Es cierto que la educación es algo más que unos tests. Pero de alguna manera, tenemos que medir, para saber cómo nos está yendo nuestra evolución como sociedad, en un aspecto tan crítico como es la educación. Estos días, hemos podido leer muchas cosas sobre los resultados PISA. Se ha escrito tanto sobre todo ello, que la verdad poco o nada tengo que aportar. De hecho, no hay cambios significativos para España, salvo, la preocupante caída que hemos tenido en Euskadi. También hemos observado cómo la probabilidad de repetir curso aumenta en función del estatus socio-económico; un niño pobre tiene cinco veces más probabilidades de repetir que un niño rico. No todo son malas noticias; también hemos sabido que en la integración de estudiantes inmigrantes somos realmente buenos.

Resultados PISA por competnecia en Ciencia, Lectura y Matemáticas. Diferencias entre 2012 y 2015. (Fuente: El País)
Resultados PISA por competnecia en Ciencia, Lectura y Matemáticas. Diferencias entre 2012 y 2015. (Fuente: El País)

Dicho todo esto, y como siempre, acabé investigando otro tipo de cuestiones que son igualmente importantes para hacer una evaluación de la educación en este Siglo XXI. La primera tiene relación entre el “cuánto”. La segunda se refiere a la importancia de la educación.

Empecemos por considerar algunas cuestiones que salen reflejadas en este artículo de The Economist. PISA, como el informe más influyente sobre los resultados educativos comparables en el mundo, pese a sus muchos fallos, lo podemos considerar como la referencia para cualquier aspecto que queramos analizar. Y, uno de ellos, es el gasto por estudiante. ¿Cuánto me tengo que gastar para mejorar mi educación?

Éste es un tema muy recurrente en España. Que si hay que gastar más, que si nunca es suficiente, etc. Es cierto que en los países pobres, a mayor inversión, mejores resultados. Pero eso mismo no se aprecia en los países desarrollados. Esta gráfica que adjunto a continuación, creo que habla por sí sola:

Gasto por estudiante y resultados PISA (Fuente: The Economist)
Gasto por estudiante y resultados PISA (Fuente: The Economist)

En los países desarrollados de la OCDE, ya veis que se vislumbra una recta prácticamente plana: es decir, que no por invertir más, se obtienen mejores resultados. Y esto, es algo que provoca que un estudiante de Polonia o Dinamarca, por ejemplo, saque los mismos resultados, pese a que éste último se gasta un 50% más de recursos que el primero. Es decir, que no por más gastar, se obtienen mejores resultados a partir de un determinado punto.

Podemos entender pensar que no va tanto del “cuánto” sino del “en qué”. La calidad del profesorado, el tamaño de los grupos (menos es más), las políticas de repetición de cursos (ay, España) o las políticas de integración de grupos de diferentes estatus socio-económicos, etc., son factores que sí parecen afectar mucho cuando un país llega a un determinado nivel de gasto. La siguiente gráfica, parece demoledora y habla por sí sola: menos repetición y absentismo, y más ciencia.

Cómo destacar en PISA (Fuente: The Economist)
Cómo destacar en PISA (Fuente: The Economist)

Por otro lado, me preguntaba estos días también qué aportaba a una sociedad unos mejores resultados de educación. Quizás pueda parecer una pregunta extremadamente sencilla, pues entiendo que nadie se opondrá a que una sociedad esté bien educada. Al fin y al cabo, las externalidades son realmente positiva. Salvo, claro, cuando quieres mantener un ferreo poder sin que la gente se entere de mucho.

Llegué así a la gráfica que les presento a continuación: la correlación entre la educación y la democracia.

Correlación entre democracia y educación (Fuente: Our World in Data)
Correlación entre democracia y educación (Fuente: Our World in Data)

No es difícil de interpretar. La educación aporta a una sociedad sostenibilidad en las instituciones políticas democráticas, tanto porque aporta a cada un deseo de ser un agente activo político (participar en elecciones, interesarse por los temas clave, incluso llegar a ser candidato, etc.), así como por la promoción del sentimiento de servicio público que tiene.

Como se puede apreciar en la gráfica, en esos países en los que desde los años 1970 han visto un incremento importante a nivel educativo, también lo han visto a efectos de su grado de democracia. Es decir, sistemas políticos abiertos, donde no hay límites a la participación efectiva y plena del ciudadano en el terreno político. Obviamente, estos resultados siempre se han de interpretar desde la cautela; la correlación no implica causalidad. No porque ahora nos pongamos a educar a toda la población de los regímenes más cerrados vamos a conseguir llevar la democracia allí.

¿Cómo no preocuparse por algo socialmente tan sensible como es la educación? Los resultados PISA nos alumbran muchas pistas y campos donde podemos mejorar. Y los resultados democráticos, nos permiten ver su importancia en la “foto global” de una democracia. Lo importante, al fin y al cabo, es que nadie ponga en duda la importancia de educarnos. Y sobre todo, de buscar continuamente esos espacios de mejora y habilitarlos. Sigamos mejorando en ello, con o sin más resultados PISA.

El empleo en sectores más competitivos y el corredor Blue Banana

Buscando información sobre la distribución del empleo en la Unión Europea en términos de “tipología” de trabajo, me he encontrado con este mapa que quería compartir con vosotros por su expresividad:

% de empleo en sectores más competitivos y avanzados en las regiones de la Unión Europea (Fuente: https://i.redditmedia.com/Kd9oYkv-fEn9mSZ_zdV_SY71SHdEAgmI--3O-NYp6H0.png?w=779&s=fbb55b25fdb1b2fc76116ddc8ce8fc56)
% de empleo en sectores más competitivos y avanzados en las regiones de la Unión Europea (Fuente: https://i.redditmedia.com/Kd9oYkv-fEn9mSZ_zdV_SY71SHdEAgmI–3O-NYp6H0.png?w=779&s=fbb55b25fdb1b2fc76116ddc8ce8fc56)

Básicamente, se trata de este informe que intenta poner en comparación a las diferentes regiones en términos de industrias intensivas tecnologías manufactureras avanzadas e intensivas en conocimiento. Para poder comparar las regiones, se basa en una clasificación de cuatro familias respecto a tecnologías manufactureras: (1) Tecnología avanzada (farmacéutico, TIC, etc.); (2) Tecnología media-alta (químicos, electrónica, piezas de automoción, etc.); (3) Tecnología media-baja (derivados del petróleo, plástico, metales, etc.); (4) Baja tecnología (agricultura, ganadería, tejidos, muebles, etc.). Y coloca en cada una de estas familias los tipos de empleo (algunos ejemplos ya he puesto entre paréntesis.Y en relación a las industrias intensivas en conocimiento, también, introduce una clasificación que va desde Servicios Intensivos en Conocimiento (los conocidos como KIS), a otros que lo hacen menos. La base de datos y los resultados del mapa, los podéis encontrar aquí.

Clasificación de los empleos por uso tecnológico avanzado y conocimiento (Fuente: Eurostat)
Clasificación de los empleos por uso tecnológico avanzado a la hora de la producción (Fuente: Eurostat)

Cuando hablamos de las cifras de empleo, que estamos creando empleo, que hay mucho temporal, que se genera pocos puestos indefinidos, etc., siempre me acuerdo de este tipo de informes. Obviamente, no forman parte del debate público en España. No interesa. Ya ven cómo salimos a nivel de comparación con el resto de Europa. Ninguna región de España puede competir de tú a tú con regiones competitivas y con mucho uso del conocimiento como las que tienen Alemania, Reino Unido, Dinamarca, Países Bajos, Suecia, etc.

Y esto, tiene mucha relación con cuestiones como la educación o los servicios sociales. Un servicio, una industria, será intensiva en el uso de conocimiento, cuando el % de personas que trabajan para dicha empresa u organización con estudios superiores superan un cierto umbral. ¿Se acuerdan cuando hablé de la supuesta sobrecualificación en España? Decía esto:

Y, en segundo lugar, parece que otra explicación a considerar es la parte de la “demanda laboral de universitarios“. Es decir, ¿cuántos puestos de trabajo para universitarios hay en España? La gráfica que adjuntamos a continuación, muestra como España, es uno de los países con menores porcentajes de demanda laboral de titulados universitarios. Esto se cumple para casi todos los “niveles de trabajo” que hay: directores y gerentes, profesionales y técnicos y profesionales de apoyo.

Es decir, que cuando queremos debatir sobre el empleo que estamos creando en España, y cómo poder dotar de mayor competitividad al país, creo que debiéramos acordarnos siempre de este tipo de gráficos. Que nuestros egresados universitarios no salgan en el top de esa clasificación, tiene mucho que ver con el “tipo de empleo” menos competitivo y menos intensivo en el uso del conocimiento que se genera en España.

Otra de las curiosidades que deja este mapa, más allá de esta primera reflexión hecha, es el corredor “Blue Banana”, ese eje Manchester-Milan que congrega a 111 millones de personas dentro de la Unión Europea. Fíjense en el mapa siguiente, donde se concentra este eje de urbanización:

Eje Manchester-Milán, Blue Banana (Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/03/Blue_Banana.svg/350px-Blue_Banana.svg.png)
Eje Manchester-Milán, Blue Banana (Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/03/Blue_Banana.svg/350px-Blue_Banana.svg.png)

El creador de este concepto, Roger Brunet, quiso reflejar al corredor urbano de servicios e industrias que se concentran en dicho espacio, como una manera de representar esa parte de la Unión Europea que consideraba más “activa”. Básicamente se dio cuenta que en ese corredor se concentraban las rutas comerciales históricas de la UE, donde en consecuencia se habían venido acumulando un mayor capital industrial. Además, también es la zona de la UE con una mayor densidad de población:

Densidad de población en el corredor Blue Banana (Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/02/Population_density_Europe.png/350px-Population_density_Europe.png)
Densidad de población en el corredor Blue Banana (Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/02/Population_density_Europe.png/350px-Population_density_Europe.png)

Como ven, ese eje sigue siendo hoy en día (con la excepción del norte de Europa y los países escandinavos) las zonas más activas en términos de sectores más competitivos y dinámicos en términos de la intensidad de uso de conocimiento en el día a día. Por lo tanto, muchos han señalado a este corredor como “el mejor lugar para hacer negocios de Europa”. El problema que suele haber cuando una política tiende a fortalecer aún más este tipo de concentraciones es que se pueden dejar de lado zonas que de ser promocionadas y empujadas podrían llegar a incorporarse a este tipo de situaciones ventajosas.

Ya ven cómo, el debate de la creación de empleo tiene que incorporar estos elementos de reflexión. Que estemos creando empleo, no nos viene a sugerir que lo estemos haciendo en términos de calidad, competitividad y sostenibilidad futura. Y esto no solo es un problema del mercado de trabajo, sino también de la oferta competitiva de nuestras empresas. Y del tamaño de nuestras empresas claro. El empleo, esa asignatura pendiente.

El ROI de ir a la universidad en el Siglo XXI: ciencia, tecnología e ingeniería

Como sabéis, la inquietud que tengo por la educación, nuestra responsabilidad social y su aportación al conjunto de las sociedades, es algo que me preocupa y ocupa. He escrito sobre ello en numerosas ocasiones. Y, en muchas ocasiones, he enfatizado la importancia de no entrever la utilidad de estudiar con encontrar un gran trabajo. No digo que esto no sea importante, pero lo que sí digo es que no puede ser la única motivación para seleccionar un estudio frente a otros.

El conocimiento aporta al conjunto de las sociedades más desarrollo, más ciencia básica, más libertad y autonomía del individuo, etc. En definitiva, aporta mucho más en su conjunto que al estudiante en particular. Sin embargo, dado que la elección del estudio es individual, ya puedo yo escribir en este humilde blog lo que sea, que al final el estudiante determinará sus estudios en función de sus prioridades.

Y, una de las que más destaca, son las salidas profesionales. Sobre esto, en cierto modo, ya he hablado. Especialmente cuando hablé de la “Sobre la (supuesta) sobrecualificación y el papel de las universidades”. En ese artículo decía eso de:

[…] ¿Cuántos puestos de trabajo para universitarios hay en España? La gráfica que adjuntamos a continuación, muestra como España, es uno de los países con menores porcentajes de demanda laboral de titulados universitarios. Esto se cumple para casi todos los “niveles de trabajo” que hay: directores y gerentes, profesionales y técnicos y profesionales de apoyo.

Y, uno podría pensar, que entonces, un título universitario no garantiza nada. Bueno, que el mercado laboral en España tenga ciertas disfuncionalidades, efectivamente, puede hacer extraer conclusiones erróneas. Pero ya digo que no es el caso. En 1972, una persona con estudios universitarios entre 25 y 34 años podía esperar a ganar un 22% más que una persona en esa misma franja de edad sin título universitario. Esta diferencia salarial, hoy en día, ha crecido hasta el 70%. Por lo tanto, desde una óptica eminentemente utilitarista (que ya he dicho antes que no es la única que hay que hacer, pero sí la que en la gran mayoría de las ocasiones hacen los estudiantes), sí, estudiar una carrera universitaria, en 2016, tiene un fuerte incentivo salarial y de desarrollo de carrera profesional.

Son datos que he extraído del Urban Institute, un think tank que estudia este tipo de cuestiones desde Estados Unidos. Hay otro estudio que va más allá. Es de la empresa de investigación PayScale, que determina el retorno sobre la inversión de los títulos universitarios para cada área de conocimiento. The Economist, se hizo eco de ello hace unos meses, y preparó esta gráfica que reproduzco aquí por su expresividad:

El ROI sobre títulos universitarios en áreas de conocimiento en EEUU (Fuente: The Economist)
El ROI sobre títulos universitarios en áreas de conocimiento en EEUU (Fuente: The Economist)

Como se puede apreciar, esas burbujas que salen en la parte superior para los estudios de “Ingeniería, ciencias de la computación y matemáticas”, destacan por encima del resto. El retorno sobre la inversión durante 20 años es, de media, de un 12%. Una rentabilidad de ese tipo hoy en día, con los tipos de interés por los suelos, no sé dónde lo podemos encontrar. Por lo tanto, sí, podemos afirmar que ir a la universidad, es una inversión muy rentable para cualquiera de nosotros. No creo que este mismo estudio para España o Europa en general, ofrezca resultados muy diferentes.

Otro aspecto destacable de esta gráfica es la ordenación de las referencias en el eje de la X. Es un eje que representa la tasa de admisión de estudiantes para cada universidad americana. Es una métrica muy empleada en EEUU para reflejar la “calidad de las universidad”. Si admito a poca gente, eso querrá decir que soy exclusivo, y por lo tanto, más atractivo para un eventual estudiante. Pero, como siempre, a un coste. Bueno, mejor dicho, para una inversión.

Pero como se puede apreciar, es realmente ilustrativo que apenas varíe ese ROI del 12% para todas las universidades. Las universidades menos prestigiosas, casi no se diferencian en esa cifra. Esto me lleva a pensar que los estudiantes que quieran priorizar estudios, quizás se tuvieran que preocupar menos por la universidad en sí, y más por el área de estudio. Insisto que esta no es la lectura que creo que debiera hacerse, pero sí por lo menos la que muchos hacen. Atiendo anualmente a un volumen importante de familias e hijos como para poder tener esta interpretación. Por desgracia, difícilmente cambiable, me temo.

Por todo ello, sí, os invitamos a estudiar nuestra fascinante área de ciencia, tecnología e ingeniería. Necesitamos más científicos e ingenieros. Hemos desarrollado a las sociedades desde que empezamos a comer a través del fuego, hasta que hemos creado Internet y todos sus derivados de la gran última revolución industrial.

El Retorno sobre la Inversión (ROI) de ir a la universidad en el Siglo XXI es muy alto. ¿Te lo vas a perder?

Sobre la subida del Salario Mínimo Interprofesional que propone Unidos Podemos

Hace cosa de 1 mes, el pasado 10 de Mayo, Podemos e Izquierda Unida, alcanzaron un acuerdo para presentarse conjuntamente bajo la marca Unidos Podemos en las próximas elecciones generales del 26 de Junio. El documento “Cambiar España: 50 pasos para gobernar juntos“, recoge hasta cincuenta puntos donde se recogen medidas de marcado carácter social y económico. Entre dichos puntos, uno de los que más me llamó la atención fue la subida de los 655 € de Salario Mínimo Interprofesional actual hasta los 900 en 2019 (que posteriormente ha salido como 950 € para 2020).

Intuitivamente, si a cualquiera de nosotros nos preguntan por separado si queremos que nos suban el salario, es bastante probable que nos pongamos bastante contentos. No obstante, otra cosa es cuando esa subida se hace en su conjunto. Por ello, una pregunta que cabría hacerse es si es una buena idea, para estimular la economía y nuestro bienestar global, reducir o aumentar salarios.

Me voy a centrar exclusivamente en el Salario Mínimo Interprofesional (SMI en adelante). El SMI actúa como una barrera de entrada en el mercado de trabajo: debes aportar tanta productividad (al menos) como el valor que este salario tenga. Si no la alcanzas, al empleador, no “le sales rentable“. Y es que, a efectos de “mercado de trabajo“, el trabajo que aportamos, es otro factor de producción más, y como tal, supone un coste para una empresa. Por lo tanto, si no es “productivo” ese coste, para una empresa, no es adecuado.

La gran mayoría de estudios sobre aumentos del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), exponen efectos limitados sobre el empleo a corto plazo y otros efectos más importantes a largo plazo que incluso reducen la creación de empleo. No es fácil, así, causalizar efectos a partir de la variable Salario Mínimo. Sin embargo, ellos apuestan por esta medida.

¿Por qué? Es bastante entendible que Podemos e Izquierda Unida, con un electorado marcadamente joven (ver este artículo que escribí recientemente en DEIA), quieran actuar en esta palanca. Los jóvenes y trabajadores con baja formación, son los que tienen, por desgracia, en nuestro país, los contratos más precarios. Por lo tanto, serían los primeros en verse beneficiados por un eventual aumento de cualquier barrera salarial.

Tenía entendido que los números no iban a ser muy favorables para esta propuesta de Unidos Podemos. Pero es que tras hacer el ejercicicio numérico que enseguida presento, las cifras me han dejado aún más preocupado por la falta de análisis numérico de esta medida.

Empecemos por conocer la situación “actual”. Para saber cómo está España a nivel de Salario Mínimo Interprofesional, me he ido a la siempre enriquecedora página de la OCDE. He cogido los datos de 2014, los últimos comparables publicados, y he comparado aquellos países de la OCDE que sí tienen un Salario Mínimo (la tan cacareada Dinamarca, por ejemplo, no lo tiene). Y me he quedado con la métrica Salario Mínimo Interprofesional en relación al salario mediano de cada uno de estos países. He cogido el salario mediano, por tratarse de países (entre ellos, España como el que más) con mucha desigualdad salarial. Para hacer las magnitudes comparables entre países he seleccionado los salarios en Paridad de Poder Adquisitivo y nominalizados a dólares de 2014. En definitiva, he tratado de hacer todo comparable y homogéneo para evitar sesgos en las magnitudes.

Como vemos en la siguiente gráfica, España está a la cola: aparece con un 41%, con países que distan de su modelo de bienestar (EEUU, Japón o Canadá) o grado de desarrollo económico y (supuestamente) social (Grecia o República Checa). Por lo tanto, es objetivamente afirmable que España tiene un SMI bajo. Y que debemos mejorarlo para hacerlo más acorde a otros modelos de bienestar.

De aplicar la subida a 950 €, como ven en la gráfica, pasaríamos a ser el país de la OCDE con mejor ratio SMI sobre salario mediano. Empatados con Francia y sus poderosos sindicatos. Pero por encima de países que no tienen modelos tan intensivos en factor trabajo como nosotros. Venimos de una burbuja inmobiliaria descomunal, con una generación entera afectada por el abandono de los estudios y la baja cualificación. El Valor Añadido Bruto de nuestras empresas ahí está.

Unidos Podemos quiere pasar de los 655 € actuales a 950 €. Es decir, una subida de un 45%. En 4 años, esa subida, me parece literalmente inasumible e insostenible (acuérdense de las barreras de entrada que decía al comienzo de este artículo). Por mucho que quieran introducir un nuevo modelo productivo, crear empleo (hablaremos en otra entrega de esa reducción del paro al 11%), las cifras no salen.

Quizás Unidos Podemos esté pensando que dado que ahora España está creciendo tan bien (aunque venimos de donde venimos), quizás es que los salarios reales medios también van a subir en esas horquillas de entre 40 y 45%. Por eso, me he vuelto a hacer la pregunta sobre lo que hubiera pasado en los últimos 15 años.

En la siguiente gráfica, veis la evolución de los salarios reales (descontada la inflación) medios de los países de la OCDE (de nuevo, en términos de PPA en dólares para hacer las magnitudes comparables). Aquí les dejo los datos brutos originales. Ningún país, en cuatro años, ha conseguido esas cifras de incremento (faltaría más, es una auténtica salvajada). Pero es que tampoco en 15 años. Eslovaquia (43.99%), República Checa (42.06%) y Noruega (40.52%) han conseguido los mayores incrementos de salarios reales medios. Los dos primeros, países que venían de una separación, y que partían de posiciones donde se pueden registrar altos incrementos (en torno a los 15.000 dólares). Crecer luego es más complicado. Y luego Noruega, que con petróleo y gas, es fácil registrar esa cifras. ¿De verdad cree Unidos Podemos viable hacer crecer esa cifra?

Ya para terminar. Ya casi nadie se acuerda, pero Podemos viene de 2014 de estar pidiendo un tope salarial (¡!). Ahora, viene con subir por abajo. Pero como ya dije en el artículo de Noviembre de 2014 hablando de su programa económico:

La baja productividad en España, creo que provocaría recortar por arriba, no subir por abajo. Por lo tanto, volvemos a un punto que ya ha salido en este largo escrito con anterioridad: los problemas de España son otros (productividad, regulaciones, poca competencia, etc.). Por lo tanto, estas medidas no sé cuán efectivas serían. Además, no la veo difícilmente salvable con cualquier medida de ahorro alternativa.

El mercado de trabajo es más complicado de lo que puede parecer. La competitividad de las empresas también. Y el salario mínimo para redistribuir en la negociación entre empresa y trabajadores, un aspecto difícil de concretar. Por ello, creo que Unidos Podemos debiera ser más moderado y centrar menos los mensajes en lo que sus votantes quieren escuchar.

Uber y su retorno a España

Uber, un servicio que permite conectar de manera ágil a viajeros y conductores particulares, vuelve a ser noticia en España. Ha vuelto. Esta fue su propuesta de valor desde un inicio, cuando allá por 2009 fue creada. Desde entonces, la sucesión de hechos ha provocado que tenga disputa tras disputa. A finales de 2015 (esto cambia bastante rápido), operaba en las siguientes ciudades:

Ciudades donde Uber opera (Fuente: http://techhutt.com/what-is-uber-car-service/)
Ciudades donde Uber opera (Fuente: http://techhutt.com/what-is-uber-car-service/)

Pero, también tenía una serie de prohibiciones (parciales, totales, etc.) en otro conjunto de ciudades:

Ciudades/países con Uber prohibido o con operaciones suspendidas (Fuente: http://www.globalpost.com/sites/default/files/photos/201504/ubermap_lead_0.jpg?itok=J7Peimks)
Ciudades/países con Uber prohibido o con operaciones suspendidas (Fuente: http://www.globalpost.com/sites/default/files/photos/201504/ubermap_lead_0.jpg?itok=J7Peimks)

En España fue prohibido a raíz de una demanda de la Asociación Madrileña del Taxi, que solicitaba su retirada o prohibición por competencia desleal. De un discurso de “economía colaborativa”, decían, habían pasado a un negocio de “economía sumergida”. No voy a entrar a valorar estas cuestiones, porque el mundo de la “justicia”, de lo “bueno o malo”, es siempre muy complicado. Como suelo, decir, todo tiene costes y beneficios. En este caso son muchos costes los que esgrime el sector del taxi: falta de seguridad, falta de licencias y el pago de impuestos.

En este caso, los costes los tengo bastante claros. Y los beneficios, incluso también. Como comentaba en la entrada anterior, en estas plataformas supuestamente colaborativas, el problema radica en que los costes y beneficios no afectan al mismo sujeto: los beneficios para el usuario pueden estar claros (aquí podéis ver un magnífico resumen de El Confidencial comparando las plataformas de alternativas para el transporte interurbano -Uber, los taxis de toda la vida, Cabify y Car2Go-), pero los costes no son para el usuario (más allá de la cantidad monetaria), sino para el conjunto de la ciudadanía (por lo problemas macroeconómicos que describí). Además, claro, del “incumbente”, en este caso los taxis de toda la vida.

Es decir, una innovación, en la que los costes y beneficios no son asumidos por la misma persona. Este pequeña “Tragedia de los comunes“, hace que el problema sea complicado incluso de analizar. Básicamente porque se mezclan puntos de vista, y cuando en una innovación, los costes y beneficios no son asumidos por el mismo, estos choques siempre se van a producir. Los usuarios que quieren ahorrarse dinero no entienden por qué el estado lo quería prohibir, y el estado no puede entender que un usuario no entienda que pudiera ser competencia desleal.

Por otro lado, una innovación que altera las reglas de juego. La Ley 16/87, de 30 de Julio, de Ordenación de Transportes, exige que se deba disponer de una licencia o autorización para poder transportar bajo un contrato. Uber, lo que dice, es que ellos son una “página web”, no un operador de transporte, a pesar de que el resultado o experiencia de usuario/consumidor, pueda ser la misma (o parecida, al menos).

Con estos problemas/dilemas presentes, Uber ha vuelto con su servicio UberX, donde solo pueden operar conductores profesionales. Ello para evitar los problemas que tuvo con su versión UberPop -con la que entró en la mayoría de las ciudades Europeas-, un servicio totalmente entre particulares. Este movimiento, de “profesionalizar” la prestación del servicio, es muy parecido al que emprendieron en Corea del Sur. Solo podrán hacerlo conductores con licencias VTC (Autorización de arrendamiento de vehículos con conductor) que, según la ley española, sí que pueden realizar servicios de transporte de pasajeros.

El gran reto ahora para Uber será la propia regulación. ¿Será capaz, como han hecho otras innovaciones, de hacer que las leyes cambien? Por Ley, hay un límite: 1 licencia por cada 30 taxis existentes. Uber, espera que esta cifra pueda relajarse a futuro. Pero, además de confiar en sus habilidades como lobby para el cambio regulatorio, Uber confía también en negociar con los actuales proveedores de estas licencias. En Madrid, por ejemplo, hay 1.500 licencias VTC. ¿Podrá Uber conseguir hacerse con esas licencias? ¿podrías llegar a ser la principal empresa de transporte de taxis de España?

¿Qué otras estrategias está siguiendo Uber para tener este marco de relación tan estrecho y amigable con las instituciones públicas ahora? Pues son varios los mecanismos de colaboración que está poniendo en marcha. En Boston, por ejemplo, ha utilizado como divisa una que nos será familiar a todos los nosotros: datos de los usuarios, tales como rutas, horarios, perfiles, etc. Es decir, usar la utilidad e interés que tiene la base de datos de Uber para cedérsela a las autoridades, que estarían interesadas en disponer de esos datos a efectos de una buena y eficiente planificación de los sistemas de transporte urbanos e interurbanos. La congestión y la contaminación, pudieran ser prevenidas si tuviéramos más datos sobre los hábitos de transporte de los ciudadanos. Una estrategia, por cierto, que parece está trabajando ya con otras ciudades. Los datos de uso de Uber y hábitos de transporte, y colaborar con las autoridades, a cambio de permitir Uber en la ciudad y no poner muchas trabas.

Por último, hay dos cuestiones socialmente importantes que deben igualmente conocerse: su sistema tarifario (subir precios cuando está lloviendo, por ejemplo) o la discriminación de usuarios con problemas de movilidad (ha habido casos de conductores que se han negado a colocar sillas de ruedas en maleteros). Por eso es tan importante siempre que la legislación intente seguir en la medida que pueda a estas innovaciones disruptivas. Sino, podemos llegar a situaciones como las descritas.

Sobre gestión, productividad y organización de los recursos en las empresas: ¿cómo estamos en España?

Una de las discusiones habituales que solemos tener en torno al rendimiento de nuestras empresas gira alrededor de la productividad. El conocido como residuo de Solow, es la diferencia entre el crecimiento del PIB y el crecimiento de una media ponderada del capital y el trabajo. Este residuo o diferencia, es lo que se denomina Productividad Total de los Factores (PTF). En la actualidad, la diferencia de riqueza entre países se atribuye en un 50% a las diferencias en la PTF.

Como residuo que es, representa muchos elementos dentro de un país. El nivel tecnológico es uno de ellos. La capacidad de innovación y emprendimiento es otro. Su sistema de conocimiento y transferencia entre universidad y empresa es otro. Hay muchos. Pero, especialmente destaca, la mala asignación de los factores productivos. Es decir, una manera de interpretar lo que tratamos de explicar es decir que hay países que “invierten de manera eficiente” (asignan bien los recursos) y otros no. ¿Y cómo está España en esto? Nada bien.

Evolución de la PTF en España, Alemania y EEUU (Fuente: http://estatico.vozpopuli.com/upload/Javier_Benegas/grafico-ptf-1.jpg)
Evolución de la PTF en España, Alemania y EEUU (Fuente: http://estatico.vozpopuli.com/upload/Javier_Benegas/grafico-ptf-1.jpg)

Las explicaciones de esta “mala asignación de recursos” pueden ser muchas. Un sector financiero que dé financiación a los mejores proyectos es un elemento necesario. Una movilidad laboral buena también es necesaria, que reduzca rigideces y ofrezca flexibilidad a las empresas. La capacitación de las personas también resulta fundamental. La disponibilidad tecnológica también lo es. La fragmentación empresarial y el poco tamaño para economías de escala es otro (el proceso de concentración de marcas que está viviendo España en muchos sectores, pasando del 10% actual al 20% o 30% de cuota de mercado que tienen las cadenas organizadas en mercados como Francia o Reino Unido). La regulación, que proteja a unos sectores frente a otros, o que limite las posibilidades en algunos sectores (horarios comerciales, etc. etc.), es otro. O, como señalaba un estudio Benchmarking HORECA de AECOC, la maximización de la eficiencia en la cadena de suministro  y el compartir información.

La innovación es otro de los elementos. Un poco lo que le está pasando a Reino Unido. Gasta en I+D+i, pero esto no se está traduciendo en un crecimiento de nuevos productos y procesos (gráfica siguiente).

El estancamiento de la innovación (Fuente: http://cdn.static-economist.com/sites/default/files/imagecache/original-size/images/print-edition/20150411_BRC785.png)
El estancamiento de la innovación (Fuente: http://cdn.static-economist.com/sites/default/files/imagecache/original-size/images/print-edition/20150411_BRC785.png)

Allí la reflexión, por ello, se está centrando en que no solo es necesario un conocimiento técnico. Sino que también son necesarias las competencias creativas y de gestión, que es donde creen debe producirse un desarrollo próximo. La facultad de ingeniería del Imperial College de Londres, por ejemplo, ha introducido asignaturas relacionadas con derechos de propiedad intelectual, desarrollo de productos y mercados, y emprendimiento e innovación.

¿Cómo está España en estos aspectos? La falta de cultura de franquicias es un elemento ilustrativo que suelo emplear. Los que saben de esto, suelen señar que al no existir mucha cultura por los manuales operativos y de procesos, catálogos, promociones o campañas, etc., es difícil estandarizar y sistematizar este desarrollo de marca y empresa. Esto, se puede resumir en la “habilidad para la gestión” o “management skills“. Ahí, nos falta mucho recorrido.

Hasta un cuarto de las diferencias de productividad, se pueden deber a eso. Ahí sí que creo que debemos centrar más esfuerzos tanto en discusión como en aplicación. En este artículo de management que os recomiendo encarecidamente leer, se señalan tres elementos clave para identificar buenas prácticas de gestión en una empresa: 1) Fijar objetivos; 2) Remunerar y reconocer el rendimiento y; 3) La medición de resultados. La investigación de este artículo concluye que una buena gestión en una empresa trae aparejadada un mejor rendimiento de la empresa, ponderada esta en términos de productividad, rentabilidad, crecimiento y supervivencia. Los sospechosos habituales (EEUU, Alemania y Japón) salen a la cabeza, estando los siguientes sospechosos habituales a la cola (Grecia, Portugal, etc.). Las multinacionales las mejor gestionadas y con mejores ratios de rentabilidad (de nuevo, ¿queremos seguir apostando por PYMEs?). Las empresas públicas, las peores. La diferencia en calidad de gestión entre EEUU y Europa explica más del 30% de la diferencia de productividad.

En este artículo de Jonas Agell (Why are Small Firms Different? Managers’ Views) se encontraron resultados interesantes en la línea de lo anteriormente señalado: los pagos variables por rendimientos son más habituales en grandes empresas, mayor igualdad de salarios en PYMEs que en las grandes. Para los que todavía no crean en la importancia de estas técnicas de gestión, permítanme explicarles la siguiente tabla sacada del paper anterior:

La importancia de herramientas de motivación en diferentes sectores
La importancia de herramientas de motivación en diferentes sectores

Básicamente es una tabla que da respuesta a una pregunta muy habitual en administración y gestión de empresas: ¿qué herramientas funcionan para motivar a los trabajadores? Los autores preguntan por cuatro herramientas de motivación utilizadas habitualmente: 1) Supervisión y seguimiento; 2) Planes de carrera profesional; 3) Remuneración variable por objetivos; 4) Buenas relaciones y prácticas de gestión. Como se puede apreciar, éste último es el elemento más importante. El buen ambiente en el puesto de trabajo, conocer claramente las políticas de gestión de la empresa, etc. Que cada cual piense en su día a día y vea cómo mejorar su trabajo.

Otra tabla para seguir en esta línea y añadir otras cuestiones de management y administración de negocios que considero fundamental:

Diferencias en el uso de herramientas de motivación y gestión en función del tamaño de la empresa
Diferencias en el uso de herramientas de motivación y gestión en función del tamaño de la empresa

Sobre todo, centrémonos en las columnas 3 (remuneración variable por objetivos), 4 (planes de carrera) y 6 (diferencias salariales en función de la aportación de cada uno). El doble ** refleja que será significativo el valor de la correlación parcial en este modelo de regresión, si es superior a 0,05 (5%), con el margen de error mostrado entre paréntesis. Así, cabe concluir lo señalado anteriormente: solo las variables 3, 4 y 6, parecen ser significativas, es decir, que son las grandes empresas las que realmente utilizan estas técnicas de motivación y buena gestión. Por lo tanto, ¿de verdad seguimos apostando por PYMEs? Esto resultará cada vez más importante en en escenario en el que la polarización de estarategias ante un consumidor cada vez más híbrido.

En este trabajo de Bloom, et al., de la Harvard Business School, hablan de esto también. Con la gráfica que pongo a continuación, se expone un ranking en términos de “Management Practice Scores“. Es decir, una “calificación” de cómo de bien o mal se gestionan empresas de diferentes sectores y tamaño. Las mejores, los de siempre: EEUU, Japón y Alemania. Las peores, países todavía con poca tradición empresarial como Brasil o India.

Management Practice Scores (Fuente: C:\Users\alrayon\Downloads\mps.png)
Management Practice Scores (Fuente: C:\Users\alrayon\Downloads\mps.png)

¿Los motivos? Muchos, pero destacan especialmente la cultura del management, la propiedad de la empresa, la competencia en el mercado, la habilidad de los trabajadores, las regulaciones, etc. Es decir, lo ya señalado anteriormente. Todo esto, es algo que The Economist ha divulgado también en ocasiones (aquí y aquí). Nos hablan de la importancia de cuando se producen promociones internas, no centrarse excesivamente en las habilidades técnicas, dado que las de gestión, no suelen venir acompañadas de ello. Preocupados por todo ello, en EEUU, ya existen incluso Grados de Management exclusivamente. Una “formación dual” donde además de estudiar, se trabajará en una empresa.

Como veis, el éxito en la empresa va más allá de los conocimientos técnicos. La productividad, depende de muchos factores. Pero los conocimientos en administración y gestión de empresas resultan fundamentales para poner en valor esos conocimientos técnicos. Ahí las universidades debemos trabajar.