La “Silver Economy” o la economía de la tercera edad

Datos de Naciones Unidas revelan que el número de personas mayores (más de 60 años) crecerá a más del doble en las próximas décadas, pasando de 841 millones en 2013 a 2.000 millones en 2050. Por otro lado, los jóvenes nacidos entre 1983 y 2000 (los millenials o generación Y), es el target de moda para empresas y destinos. Una generación que vuelve locas a las marcas: muy sensibles a precio, creyentes en la reputación online para consumir, nativos digitales, conectados y muy sociales, menos capital para invertir y gastar, enfrascados en deudas, etc. Una generación que totaliza 1.800 millones de personas e la actualidad.

Ponía este párrafo introductorio a efectos de provocar la reflexión sobre todo ello. No deja de sorprenderme la gran cantidad de foros, sesiones, conferencias, etc. centradas en torno a los millenials. En EEUU, y gracias a la inmigración, los millenials (92 millones) ya superan a los baby boomers (los que próximamente serán  personas mayores, un total de 77 millones). Pero, ¿y qué pasa en los países que no están recibiendo los beneficios de la inmigración? Pues que las personas mayores, los baby boomers del ahora, deben ser el principal foco de atención, dado que sobrepasan a los millenials.

Pero, ¿y qué pasa con los “de la tercera edad del día de mañana“? El baby boom, todos aquellos nacidos después de la segunda guerra mundial. A sabiendas que cada año que pasa alargamos nuestra esperanza de vida en 100 días, nuestra duración en la tierra, y por lo tanto, nuestro día a día (consumo, inversión, etc.), será cada vez más apetitoso para las compañías. Solía decir mi abuelo que los mayores tienen las dos cosas que todos queremos tener: tiempo y dinero. ¿Oportunidad entonces? Veamos.

Todo esto se ha venido a llamar la Silver Economy. Lo que podríamos denominar “la economía de la tercera edad”. El reciente estudio “The Silver Dollar – Longevity Revolution Primer”, iniciativa del Bank of America Merril Lynch, profundiza en las oportunidades de inversión que supone el aumento de la longevidad. Primero, contextualicemos las cifras. Una población cada vez más envejecida gracias a los avances médicos y al aumento de la esperanza de vida (por ilustrar, de 82,4 años para los españoles, por detrás de Italia pero delante de Francia o Alemania) según el último informe “Panorama de la Salud 2013″ (“Health at a glance”) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Esto no es solo un fenómeno en Europa, sino a nivel mundial.

Pirámide poblacional en el mundo: 2010, 2050 y 2100 (Fuente: http://www.rcysostenibilidad.telefonica.com/wp-content/uploads/2014/09/post-coonic.png)
Pirámide poblacional en el mundo: 2010, 2050 y 2100 (Fuente: http://www.rcysostenibilidad.telefonica.com/wp-content/uploads/2014/09/post-coonic.png)

Nuestra querida y vieja Europa y su envejecimiento presenta una serie de retos sociales: presupuestos públicos (en países que lo cubren vía impuestos, en nuestro caso, vía Seguridad Social – Pacto de Toled0), en clave de empleo (de hecho, la jubilación del baby boom creo que hará, por simples matemáticas, reducir el desempleo, dado que la población activa será menor, pero, si no tenemos problema en la transición, se deberán cubrir muchos empleos de calidad), en términos de calidad de vida, en términos de competitividad (¿podrán las nuevas generaciones cubrir lo bien que lo han hecho sus padres y abuelos?), etc.. La Comisión Europea, en su informe “2015 Ageing report“, ya pone cifras a esta implicación de lo público, El 25% del PIB, y hasta el 50% del gasto público de los países de Europa, va destinado a aspectos relacionados con el envejecimiento de la sociedad. Se espera que para 2060, esto crezca hasta en un 4-5% del PIB.

The Silvery Economy (Fuente: http://ec.europa.eu/research/innovation-union/images/silvereco.png)
The Silvery Economy (Fuente: http://ec.europa.eu/research/innovation-union/images/silvereco.png)

Estas cifras, van a provocar cambios en muchas cuestiones. En el ámbito público, hará falta mucha innovación. Es decir, hará falta mucho policy entrepreneur, o emprendedor político. Echo de menos más debate ahí. No obstante, en este punto, Europa juega con ventaja. Dado nuestro modelo de sociedad y estado, con mucha participación de lo público, entiendo los “políticos del mañana” se darán cuenta de esto, y espero apliquen muchas medidas de fomento e impulso de este sector de actividad económica que se abre con estas tendencias demográficas.

Por lo tanto, y para ir terminando, uno podría preguntarse cuáles son los productos y servicios que demandarán las personas de la tercera edad. Se trata de identificar los avances sociales y tecnológicos que puedan ser utilizados para mejorar la calidad de vida de los mayores en una población cada vez más envejecida. Y se trata de detectar oportunidades de emprendimiento e innovación, que al final, es lo que generará la riqueza y el bienestar para todos.

Sectores clave en crecimiento y potencial de inversión, podrían ser los siguientes:

  1. Área sanitaria: destacando eHealth el mHealth, tratamientos para el Alzheimer y diabetes e instrumentos médicos. Un 66% de las muertes en el mundo en la actualidad se deben a enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Atención médica administrada, medidas anti-envejecimiento, etc. Será el sector que quizás más se beneficie. Veremos muchas operaciones corporativas en este sector (una persona con más de 60 años usa tres veces más fármacos que alguien más joven).
  2. Área pública: en España, estamos debatiendo mucho sobre las políticas de dependencia y sobre las pensiones. Pero hay muchas más cuestiones que afectan a lo público, y que necesitará de mucho emprendedor político. ¿Qué pasará con las herencias? ¿Qué pasará con todas sus propiedades? ¿Cómo cambiarán los sistemas de pensiones para que sean sostenibles? Mucho debate apasionante, que requerirá de mucho emprendimiento (y aquí acordémonos de Kennedy y su famoso “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país“). Por cierto, lo que decía, hablamos mucho de la tasa de dependencia. Esto es, cómo compensar el número de personas que se jubilan con aquellos que se incorporan nuevos. Si esa tasa crece (como está pasando en España), el número de jubilados aumente más que la fuerza laboral. El crecimiento económico se va a resentir. ¿Solución? Necesitamos inmigración.
  3. Área financiera: el negocio financiera, fiel siempre al negocio, seguro que lo tiene más que avanzado y descontado. Seguros, planes de pensiones, fondos de inversión menos arriesgados para personas mayores, etc. A este área, poco lo tengo que contar.
  4. Área de consumo:  viajes y ocio (a nuestros mayores les encanta viajar, y con la globalización conocerán sitios como Cuba o la Patagonia, que siempre han ansiado), retail (¿qué consumen y consumirán?), oferta televisiva (no se sorprendan por la pervivencia de algunos programas), artículos de belleza para mantener estos valores post-modernos que tanta prioridad le dan a la belleza de uno, vehículos (la edad media del conductor de un Mercedes Clase S en EE UU es de 62 años), sector de la alimentación (toman más suplementos alimenticios y vitaminas), cosméticos (una mujer entre los 50 y los 60 años gasta en cosméticos tres veces más que una de 30 años), etc.
  5. Área educativa: ¿y si les da por formarse también? Nosotros, tenemos la Escuela de Ciudadanía Deustobide, que provoca que nos podamos encontrar por nuestros pasillos con personas de todas las edades formándose. Desconozco cifras de tendencias, pero tengo la intuición que la oferta formativa se centrará también en estas edades, y saldrán programas formativos más orientados a su deleite intelectual más que a la “utilidad” de encontrar trabajo (que a ellos no les hará falta). Las cuotas de acceso a titulaciones universitarias para personas mayores, espero que pronto desaparezcan.
  6. (y seguro, que algún otro importante que me dejo)

Como ven, nuestros padres, la tercera edad del mañana, no solo nos van a dejar unos puestos de trabajo muy buenos, sino que también, nos pueden generar trabajo por sus inversiones y consumo del mañana. Esta, la silver economy, es lo que nos vendrá pronto. ¿A qué esperas para aprovechar alguna oportunidad?