Otras perspectivas a los resultados PISA: educación, gasto y democracia

Es cierto que la educación es algo más que unos tests. Pero de alguna manera, tenemos que medir, para saber cómo nos está yendo nuestra evolución como sociedad, en un aspecto tan crítico como es la educación. Estos días, hemos podido leer muchas cosas sobre los resultados PISA. Se ha escrito tanto sobre todo ello, que la verdad poco o nada tengo que aportar. De hecho, no hay cambios significativos para España, salvo, la preocupante caída que hemos tenido en Euskadi. También hemos observado cómo la probabilidad de repetir curso aumenta en función del estatus socio-económico; un niño pobre tiene cinco veces más probabilidades de repetir que un niño rico. No todo son malas noticias; también hemos sabido que en la integración de estudiantes inmigrantes somos realmente buenos.

Resultados PISA por competnecia en Ciencia, Lectura y Matemáticas. Diferencias entre 2012 y 2015. (Fuente: El País)
Resultados PISA por competnecia en Ciencia, Lectura y Matemáticas. Diferencias entre 2012 y 2015. (Fuente: El País)

Dicho todo esto, y como siempre, acabé investigando otro tipo de cuestiones que son igualmente importantes para hacer una evaluación de la educación en este Siglo XXI. La primera tiene relación entre el “cuánto”. La segunda se refiere a la importancia de la educación.

Empecemos por considerar algunas cuestiones que salen reflejadas en este artículo de The Economist. PISA, como el informe más influyente sobre los resultados educativos comparables en el mundo, pese a sus muchos fallos, lo podemos considerar como la referencia para cualquier aspecto que queramos analizar. Y, uno de ellos, es el gasto por estudiante. ¿Cuánto me tengo que gastar para mejorar mi educación?

Éste es un tema muy recurrente en España. Que si hay que gastar más, que si nunca es suficiente, etc. Es cierto que en los países pobres, a mayor inversión, mejores resultados. Pero eso mismo no se aprecia en los países desarrollados. Esta gráfica que adjunto a continuación, creo que habla por sí sola:

Gasto por estudiante y resultados PISA (Fuente: The Economist)
Gasto por estudiante y resultados PISA (Fuente: The Economist)

En los países desarrollados de la OCDE, ya veis que se vislumbra una recta prácticamente plana: es decir, que no por invertir más, se obtienen mejores resultados. Y esto, es algo que provoca que un estudiante de Polonia o Dinamarca, por ejemplo, saque los mismos resultados, pese a que éste último se gasta un 50% más de recursos que el primero. Es decir, que no por más gastar, se obtienen mejores resultados a partir de un determinado punto.

Podemos entender pensar que no va tanto del “cuánto” sino del “en qué”. La calidad del profesorado, el tamaño de los grupos (menos es más), las políticas de repetición de cursos (ay, España) o las políticas de integración de grupos de diferentes estatus socio-económicos, etc., son factores que sí parecen afectar mucho cuando un país llega a un determinado nivel de gasto. La siguiente gráfica, parece demoledora y habla por sí sola: menos repetición y absentismo, y más ciencia.

Cómo destacar en PISA (Fuente: The Economist)
Cómo destacar en PISA (Fuente: The Economist)

Por otro lado, me preguntaba estos días también qué aportaba a una sociedad unos mejores resultados de educación. Quizás pueda parecer una pregunta extremadamente sencilla, pues entiendo que nadie se opondrá a que una sociedad esté bien educada. Al fin y al cabo, las externalidades son realmente positiva. Salvo, claro, cuando quieres mantener un ferreo poder sin que la gente se entere de mucho.

Llegué así a la gráfica que les presento a continuación: la correlación entre la educación y la democracia.

Correlación entre democracia y educación (Fuente: Our World in Data)
Correlación entre democracia y educación (Fuente: Our World in Data)

No es difícil de interpretar. La educación aporta a una sociedad sostenibilidad en las instituciones políticas democráticas, tanto porque aporta a cada un deseo de ser un agente activo político (participar en elecciones, interesarse por los temas clave, incluso llegar a ser candidato, etc.), así como por la promoción del sentimiento de servicio público que tiene.

Como se puede apreciar en la gráfica, en esos países en los que desde los años 1970 han visto un incremento importante a nivel educativo, también lo han visto a efectos de su grado de democracia. Es decir, sistemas políticos abiertos, donde no hay límites a la participación efectiva y plena del ciudadano en el terreno político. Obviamente, estos resultados siempre se han de interpretar desde la cautela; la correlación no implica causalidad. No porque ahora nos pongamos a educar a toda la población de los regímenes más cerrados vamos a conseguir llevar la democracia allí.

¿Cómo no preocuparse por algo socialmente tan sensible como es la educación? Los resultados PISA nos alumbran muchas pistas y campos donde podemos mejorar. Y los resultados democráticos, nos permiten ver su importancia en la “foto global” de una democracia. Lo importante, al fin y al cabo, es que nadie ponga en duda la importancia de educarnos. Y sobre todo, de buscar continuamente esos espacios de mejora y habilitarlos. Sigamos mejorando en ello, con o sin más resultados PISA.

Las condiciones de un aula y sus efectos en el rendimiento del estudiante

Cuando hablamos de innovación en el aula, la conversación suele dirigirse siempre a métodos pedagógicos, utilización de nuevas herramientas y tecnologías digitales (cuando ésta no debiera ser la conversación) o incluso, la calidad del profesorado (que también sabemos es el factor más decisivo en el rendimiento del estudiante).

Eric Hanushek, un auténtico referente estos asuntos, en un artículo de 2011, enfatizaba mucho este último aspecto. Su principal conclusión partía de un hecho que muchas investigaciones y artículos han trabajado en el pasado:

“[…] Prácticamente ningún otro aspecto medible de las escuelas es tan importante como determinante del rendimiento académico de los estudiantes como los profesores

Me he topado, haciendo una investigación para otros asuntos, con un artículo que introduce un nuevo elemento en la conversación. El artículo se titula “A holistic, multi-level analysis identifying the impact of classroom design on pupils’ learning“, y básicamente viene a decir que el diseño de las aulas tiene una influencia clara en el rendimiento del estudiante. Es decir, cada vez hay más evidencia científica que la calidad del entorno educativo tiene un efecto positivo en el rendimiento de los estudiantes.

Y, fijénse en la siguiente figura que incorporan en el artículo, donde introducen una visión en tres dimensiones:

  • Nivel de estimulación: colores, equilibrio entre apertura y espacios cerrados, espacios para el juego, etc.
  • Individualización: densidad, flexibilidad, etc.
  • Naturalidad: calidad del airea (que sea fresco), temperatura ambiental, sonoridad (interior y exterior), olores, la textura (las vistas o paisajes), etc.
Diseño de la investigación HEAD (Fuente: http://h2020.fje.edu/es/docs/Article%20Salford%20ENG.pdf)
Diseño de la investigación HEAD (Fuente: http://h2020.fje.edu/es/docs/Article%20Salford%20ENG.pdf)

Como se puede apreciar, a los que nos dedicamos a la educación, son muchos los elementos que nos debieran hacer pensar cómo diseñar los espacios de aprendizaje del futuro. En Cataluña, por ejemplo, ya han empezado a eliminar filas de mesas, tarimas y pizarras de algunas aulas. Las escuelas de los Jesuitas en Cataluña, ya han apostado mucho por este tipo de innovaciones. Más allá de este caso (que desconozco cómo de generalizado es), lo que quería hoy hablar es de este asunto y qué opciones tenemos los centros educativos para poder sacar provecho de estas conclusiones.

Lo cierto es que muchas de las aulas que todavía hoy usamos son poco polivalentes. La investigación realizada por la Universidad de Salford en Manchester (los autores del artículo), concluyen que el rendimiento del estudiante puede mejorar hasta un 25% si las condiciones ambientales del aula son las más adecuadas. Considerando por “adecuado”, esas tres dimensiones que introducía antes.

Estas conclusiones las sacan tras haber obsrevado 34 aulas distintas de siete colegios del condado de Blackpool, donde, citando literalmente:

“[…] el color y la iluminación que predomina en la clase, la amplitud del espacio, un mobiliario cómodo y adaptado al aprendizaje, la existencia de zonas variadas donde desarrollar actividades pedagógicas y los espacios de conexión entre un aula y otra (pasillos, puntos de encuentro) conforman el entorno de desarrollo más positivo”.

A nivel de distribución de elementos necesarios para el desarrollo efectivo de una clase, y de la propia configuración del aula, parece que lo ideal sería hacerlo con distribuciones que permitan agrupar a los estudiantes de forma muy variada. Es decir, la polivalencia, que no haya anclajes de puprites al suelo, por ejemplo. Es en estas aulas, donde el estudiante puede tomar el protagonismo, y se va moviendo en el aula configurando el mobiliario a cada tipo de actividad (y no viceversa… que los que nos dedicamos a esto sabemos bien cuánto limita).

Representación gráfica de El Periódico de un aula en condiciones adecuadas (Fuente: http://estaticos.elperiodico.com/resources/jpg/9/9/aula-del-futuro-slide1-1465235672499.jpg)
Representación gráfica de El Periódico de un aula en condiciones adecuadas (Fuente: http://estaticos.elperiodico.com/resources/jpg/9/9/aula-del-futuro-slide1-1465235672499.jpg)

Este movimiento de poner al usuario en el centro (en este caso el estudiante), es algo que las bibliotecas o museos más avanzados ya vienen realizando desde hace años. Si queremos dar protagonismo al usuario y que él o ella vaya descubriendo (que es cuando se hace efectivo el aprendizaje o la experiencia de la visita), debemos ubicar el equipamiento cultural o educativo acorde a ello, dejando espacio para las configuraciones más adecuadas en función de condicionamientos educativos.

Más allá del aula, incluso la distribución de pasillos del edificio parece tener un efectivo significativo. En Cataluña -de nuevo- ya son varios los centros que vienen trabajando en el diseño y creación de espacios abiertos de encuentros entre estudiantes y profesorados. Lo han venido a bautizar cómo ágoras, en un claro reflejo de los antiguos puntos de encuentro romanos y griegos. Este toque romántico hace que a uno le den ganas de volver a estas aulas 🙂

Este tema del diseño de un aula es un tema que se viene estudiando desde hace años. En este meta-estudio de la Universidad de Princeton, podemos ver cómo la amplia revisión literaria de referencias sobre todo ello. Pero me voy a quedar con una frase que resume mucho del contenido que ahí podréis encontrar:

“[…] We know too much about how learning occurs to continue to ignore the ways in which learning spaces are planned, constructed, and maintained”

En definitiva, estamos hablando de centrarnos en cómo mejorar el rendimiento del estudiante. Pongámosle en el centro de la experiencia de aprendizaje. Y configuremos el entorno de la manera más adecuada.

¿No das abasto con tus clases? Ficha a un bot para ayudarte

Hablábamos de los bots en un artículo anterior. Introducíamos el concepto, y señalaba a lo largo del artículo, que creo que van a dar mucho que hablar en muchos campos. Si abrís periódicos y medios especializados, seguramente os encontraréis con aplicaciones como: asistentes en procesos de compra online, atención al cliente, gestión de pagos y devoluciones, etc.

Sin embargo, la noticia de las últimas semana se ha producido en otro campo:

Un profesor usando un bot como ayudante (Fuente: https://www.washingtonpost.com/news/innovations/wp/2016/05/11/this-professor-stunned-his-students-when-he-revealed-the-secret-identity-of-his-teaching-assistant/)
Un profesor usando un bot como ayudante (Fuente: https://www.washingtonpost.com/news/innovations/wp/2016/05/11/this-professor-stunned-his-students-when-he-revealed-the-secret-identity-of-his-teaching-assistant/)

Ashok Goel, un profesor de ciencias de la computación de Georgia Tech, les contó a sus alumnos que había fichado a un profesor asistente (la figura del “Teching assistant“) llamado Jill Watson. Lo que no les dijo es que se trataba de un bot. Y, durante un semestre entero, esta pieza de software que había aprendido a aprender a responder “sobre la marcha” (los algoritmos de aprendizaje de los que hablábamos en el artículo anterior), se pasó respondiendo a las preguntas online de los estudiantes en el foro de la plataforma de aprendizaje de la universidad.

El bueno de Ashok Goel no les contó esta historia hasta después de la finalización de la asignatura. Los estudiantes, se quedaron perplejos. Habían dado un feedback realmente bueno al bot como profesor. De hecho, fue uno de los profesores del semestre mejor valorados. Y lo que no podían imaginar es que un software podía ofrecer un valor añadido tan alto como para ser indistinguible del comportamiento de un profesor en un foro online. ¿Se acuerdan del Test de Turing?

No se conocen muchos detalles técnicos del funcionamiento de este bot. Se sabe que ha sido desarrollado con la ayuda de algún ex-estudiante e IBM Watson. Se entiende que para dar respuestas y seguir aprendiendo a mejorar las respuestas que da, se apoyará en:

  • Los materiales didácticos del profesor.
  • Las notas del profesor tras la realización de las clases.
  • El conocimiento que tenga indexado en Internet (inmenso).
  • Otras respuestas que hubieran dado por respondida preguntas parecidas en Internet.
  • Respuestas en otros semestres de años anteriores de la misma asignatura para preguntas similares o idénticas.
  • etc.

Jill Watson fue entrenado para solo responder si tenía una confianza igual o superior al 97%. Es decir, generaba un conjunto finito de soluciones posibles ante una pregunta dada, y se quedaba con aquella de mayor peso, solo si tenía esa confianza. Esto garantizaba un nivel de calidad adecuado, que hemos visto que en los estudiantes no ha generado mayor problema.

En definitiva, estamos hablando de la automatización de una tarea que para los que nos dedicamos a la formación online, sabemos que tiene un valor incalculable: la tutoría online. Una labor, que no es responder, sino también acompañar, proponer temas, saber comunicarse con un código de comunicación apropiada para entornos online y sociales, etc. Una labor, donde los humanos, suelen tener problemas, porque es un elemento muy diferente a cómo se desempeña esta función en entornos presenciales.

El “engagement” con el estudiante se consigue normalmente con los encuentros presenciales. La motivación, con los múltiples instrumentos que empleamos los profesores en clase para mantener los ratios de atención. Estos dos elementos (engagement y motivación), siempre han sido un caballo de batalla en cursos online. Pero, los estudiantes que interactuaban y relacionaban con Jill el bot, se sintieron más motivados que nunca para preguntar.

El profesor Goel ya ha montado una empresa para tratar de escalar e industrializar esta idea de poder disponer de bots para una tarea tan humana hasta la fecha. A sabiendas que en un curso online de esa naturaleza se producen unas 10.000 preguntas, estamos hablando de una propuesta de valor sustancial para un profesor. Un ahorro importante de tiempo en una tarea cuya exigencia cognitiva es más baja que otras que desempeña el profesor, y que permite a un profesor centrarse en aquello que sí puede aportar verdaderamente valor (encontrar nuevas actividades, retos intelectuales para el estudiante, problemas, etc.)

A mí todo esto, más allá de la tónica general de entender lo que se está haciendo, creo que debe llevarnos a una situación de preguntarnos hasta dónde podemos llegar. Entiendo que en el debate de robots vs. humanos está más vivo que nunca. ¿El problema? Como he dicho en reiteradas ocasiones, que esta revolución digital está yendo a unos ritmos y velocidades sustantivamente mayores a los que estamos aprendiendo los humanos. Por ir a un extremo: ¿preferirá una universidad un profesor humano o un bot? Pues como ya ocurre en otras profesiones, todo dependerá del valor aportado, y también del coste. Me da la sensación que este debate que ya se tiene en otros sectores, llegará al nuestro también….

También hay varias voces que enfatizan que un robot nunca podrá llegar a disponer de las capacidades de un humano. Aluden a varias limitaciones que como pensadores tienen los robots, especialmente en aspectos como:

  1. Computers can calculate anything but understand nothing.
  2. Computers cannot truly create — only recombine what humans create.
  3. Computers are strictly rational. A human mind owes its richness largely to non-rational aspects.
  4. Computers have no insight. They are immune to “aha” moments.
  5. Computers cannot relate to human existence at levels we most cherish — love, beauty, truth.

Los bots, llegando a la educación. Ofreciendo resultados espectaculares. Momento de reflexionar también nosotros, los profesores universitarios. y centrarnos en aportar nuestro valor allí donde el humano todavía mantiene un monopolio: en la pregunta, en determinar qué es lo que hay que hacer. Hasta que un bot nos deje sin ese trabajo también…

Sobre la (supuesta) sobrecualificación y el papel de las universidades

Uno de los temas más frecuentemente divulgados en los medios de comunicación (incluyendo las redes sociales, que no dejan de ser otra correa de transmisión más) versa sobre la sobrecualificación de nuestros estudiantes. Prueben simplemente a buscar el término en Google, y verán resultados. Un contexto, en el que se habla de ello porque España tiene muchos parados (por desgracia), tiene más universitarios que antes, y también, tiene más parados universitarios que antes. En cifras:

En este punto, es cuando enseguida salen voces a culpar de todo ello a la sobrecualificación. Es decir, que muchas personas, cursaron estudios universitarios y no les ha “servido para nada“. Este tipo de expresiones a mí siempre me suscitan varias reflexiones; en primer lugar, el concepto “servir” o “ser útil”, ¿desde qué punto de vista? ¿el de la empresa? ¿la sociedad en su conjunto? ¿el estudiante?. En segundo lugar, ¿acaso la sobrecualificación es mala? ¿no tiene algún otro tipo de utilidad más allá de encontrar el trabajo sobre lo que he estudiado?. Y, en tercer y último lugar, “el saber no ocupa lugar“, que decía mi abuelo. Tendemos, quizás de manera acusada en los últimos años, a plantear en relaciones de direccionalidad y causalidad absoluta todo lo que hacemos. Y esto es un poco peligroso.

Estas cuestiones, a los que tenemos la fortuna de trabajar en un contexto universitario, siempre nos preocupa (y ocupa). Por ello, quería tratar hoy algunas de estas cuestiones con algunos datos. Vamos a empezar por un pequeño diagnóstico del problema. Este magnífico artículo de Ahora, pone un poco en perspectiva algunas de las cuestiones que introducía:

Titulados superiores y sus empleos (Fuente: https://www.ahorasemanal.es/la-universidad-fabrica-de-sobrecualificados#&gid=1&pid=1)
Titulados superiores y sus empleos (Fuente: https://www.ahorasemanal.es/la-universidad-fabrica-de-sobrecualificados#&gid=1&pid=1)

Con la sobrecualificación estamos hablando del desajuste entre lo que estudia un trabajador y lo que necesita para su puesto de trabajo. En España, esto ocurre en un 20% de los puestos de trabajo, y como vemos en la gráfica sobre estas líneas, el problema no deja de aumentar. Esto no afecta a todas las áreas de conocimiento por igual: en las ciencias sociales ronda el 25% y en las ciencias e ingenierías un 15%. Ya ven, que la media ronda el 20% como decíamos.

Hecho el diagnóstico, y mis reflexiones anteriores, convendría analizar un poco más el problema. Voy a empezar por adjuntar otro punto de vista a la misma jugada: ¿es malo tener una formación alta en las sociedades del conocimiento actual? Esto es lo que se ha venido a detallar (entre otras cosas) en otro artículo que ha circulado estos días titulado “El nivel educativo de la población en España y sus regiones: 1960-2011“. Sus autores (los cracks de Ángel de la Fuente y Rafael Doménech), muestran la relación en 2011 de los añados medios de escolarización y el PIB por hora trabajada. La gráfica habla por sí sola:

Relación entre años de escolarización y el PIB por hora trabajada (Fuente: http://www.aecr.org/images/ImatgesArticles/2016/5/04_DELAFUENTE.pdf)
Relación entre años de escolarización y el PIB por hora trabajada (Fuente: http://www.aecr.org/images/ImatgesArticles/2016/5/04_DELAFUENTE.pdf)

La correlación entre los años de estudio y el PIB por hora trabajada es fuerte y positiva, por lo que podríamos concluir que estudiar aporta muy mucho a encontrar trabajo y a aportarle a la empresa productividad y competitividad. En definitiva, estudiar, aporta a la renta de una persona. Y, en agregado, a las sociedades también. El conocimiento no solo sirve para “ganar más”, sino también para ser una sociedad culta, del Siglo XXI en la era de la información, donde todo aporta un bienestar mayor. En esta representación, además, se puede ver las enormes diferencias existentes entre Comunidades Autónomas, lo cual daría para hablar otro rato sobre qué condicionantes llevan a ello.

En este mismo trabajo, aparece otra gráfica que desmonta otro de los mitos habituales. ¿Hay muchos universitarios en España? A tenor de la siguiente gráfica, estando por debajo de la media de los países más desarrollados, no parece claro poder concluir que sí. Esto también desmonta otro de los mitos habituales sobre si sobran o no universidades en España. El debate creo que tiene que ser otro.

Porcentaje de la población de más de 25 años con alguna titulación universitaria (Fuente: http://www.aecr.org/images/ImatgesArticles/2016/5/04_DELAFUENTE.pdf)
Porcentaje de la población de más de 25 años con alguna titulación universitaria (Fuente: http://www.aecr.org/images/ImatgesArticles/2016/5/04_DELAFUENTE.pdf)

A sabiendas que estudiar aporta al futuro profesional de una persona, y que encima no tenemos universitarios “en exceso”, ¿dónde puede estar el problema?  Hay dos posibilidades, que se han trabajado también mucho en diferentes estudios. Por un lado, que un “título universitario” sea algo más que un título en sí. Muchas veces pensamos que los titulados de una determinada rama, son todos “iguales”; pero es que hay más factores a considerar, como las competencias, la actitud, etc.

En una era en la que las competencias en el puesto de trabajo se señalan cada vez más como un elemento clave para el desempeño profesional, pudiéramos tener un problema ante la gran diversidad que exhiben los titulados a este respecto. Por ello, la OCDE está últimamente mostrando varios trabajos que miden las habilidades cognitivas, lingüísticas y numéricas de los estudiantes. Y esto, sí parece ser un problema en España; la relación entre títulos universitarios y el dominio de las competencias de las estudiantes, no siempre es estrecha. Hay una importante heterogeneidad de competencias entre los titulados de una misma carrera. La implantación de Bolonia y su desarrollo, debe seguir.

Y, en segundo lugar, parece que otra explicación a considerar es la parte de la “demanda laboral de universitarios“. Es decir, ¿cuántos puestos de trabajo para universitarios hay en España? La gráfica que adjuntamos a continuación, muestra como España, es uno de los países con menores porcentajes de demanda laboral de titulados universitarios. Esto se cumple para casi todos los “niveles de trabajo” que hay: directores y gerentes, profesionales y técnicos y profesionales de apoyo.

Trabajos para universitarios sobre el total de empleos (Fuente: https://www.ahorasemanal.es/la-universidad-fabrica-de-sobrecualificados)
Trabajos para universitarios sobre el total de empleos (Fuente: https://www.ahorasemanal.es/la-universidad-fabrica-de-sobrecualificados)

Si España quiere ser de verdad un país que apueste y saque valor del conocimiento, no podemos pensar que titulando todos los años a muchos universitarios vayamos a arreglar el problema. Como ven, tanto a nivel competencial como a nivel del valor añadido de las empresas, hay muchas cosas todavía por hacer. Y, muchos mitos y titulares interesados o parciales que quitar de nuestras conversaciones habituales.

Seguiremos trabajando en las universidades para aportar todo lo que podamos en nuestra sociedad del conocimiento. La que necesitamos para vivir en este mundo globalizado. Así que no, no creo que haya sobrecualificación.

Políticas educativas y la crisis migratoria

La crisis migratoria que hemos vivido en este 2015 entre Oriente Medio, Norte de África y Europa no tienen ningún precedente en términos del número de afectados. La multiplicación de conflictos de estos primeros quince años de siglo han llevado al exilio a 11 millones de personas en Siria, 6,4 millones en Colombia -felizmente pronto espero podramos poner fin a este drama-, 4 millones en Irak, y 3,6 millones en Afganistán.

El 20 de Junio de 2010, escribía este artículo en el Día Mundial del Refugiado. Hablábamos de unos 43 millones de refugiados. En la actualidad, 5 años después, hablamos ya de 60 millones de refugiados y desplazados forzosos. Una triste cifra récord. Estamos hablando, como decía al comienzo, de la mayor crisis migratoria y humanitaria en Europa, tras la Segunda Guerra Mundial.

Las personas que están saliendo de Siria, Irak y Afganistán son las que están llegando a Europa. Voy a dejar deliberadamente aparte la disquisición semántica si son refugiados o inmigrantes. Creo que no aporta mucho al debate. La cuestión nuclear es que son personas que llegan huyendo de una realidad que no es la que les gustaría tener. No creo que haya que explicar mucho para asegurar que ellos estarían encantados de quedarse en sus países de origen.

En 2015, por lo menos 3.500 personas murieron en su intento de atravesar el Mediterráneo. Esto es lo peor de esta realidad. Hasta el 7 de septiembre de 2015, el número de refugiados y migrantes que han cruzado el Mediterráneo, según el ACNUR, es de 951.412. Es decir, cerraremos el año sumando un millón adicional.

Puestas estas cifras de contexto, lo que hoy quería traer a colación es qué podemos hacer en Europa para ayudar a estos compañeros nuestros. El ser humano persigue constantemente dar sentido a su existencia. Por lo tanto, el hecho de sentirse en una comunidad resulta fundamental. A sabiendas que ya el 12% de los estudiantes de 15 años de los países miembros de la OCDE son de origen migratorio, esta cifra tiene toda la pinta que seguirá creciendo. Desde el ámbito de políticas educativas, serán necesarios muchos cambios. Es de lo que quiero hablar hoy.

Del millón de personas en busca de asilo que llegarán a Europa, no se distribuirá a partes iguales entre países (se calcula que aproximadamente 800.000 personas persiguen ir a Alemania). Por ello, extiendo el ámbito de esta reflexión más allá de España. Resulta obvio pensar que esta nueva comunidad pueda contribuir a pailar el problema demográfico de Europa. Se prevé que entre 2013 y 2020 la población en edad de trabajar se reduzca en 7,5 millones de personas (un 2,2%) en todo Europa.

Alemania ya tuvo oleadas de nuevas llegadas en el pasado. En 1960 (participar del milagro económico alemán como “Gastarbeiter” -trabajador invitado-) y en 1990 (con la crisis de los Balcanes). Hasta la fecha, ninguna ola de inmigración ha aumentado el paro, ha reducido los salarios o incrementado los costes sociales (los tres vectores que suelen asociarse y utilizarse con un carácter marcadamente demagógico). Un poco en la línea de de este magnífico artículo de Jorge Galindo.

En Bélgica, ocurre algo parecido. También en los 60, para solucionar la falta de trabajadores para la industria del carbón, la solución se encontró en Marruecos. Ambos países firmaron un acuerdo bilateral que garantizaba trabajo y vivienda barata a todos los marroquíes que quisieran asentarse en Bélgica. Esto provocó una diáspora de decenas de miles, haciendo que hoy en Bélgica vivan cerca de 400.000, de una población total de 11.200.000 personas, constituyendo así el país europeo con un mayor porcentaje de ciudadanos de origen marroquí (el 4%), muy por encima de España o Italia. Por cierto, la mayoría de ellos viven en el tristemente conocido barrio de Molenbeek.

Ambos países, que de esto de políticas y futuro nos llevan un cacho, quieren mantener estable hasta 2050 su número de trabajadores y su sistema social. Es decir, no enclavar este dicurso de acogida y de integración en comunidad por aspectos meramente de interés económico, sino también con una componente social. Alemania, por ejemplo, para que esto sea posible, necesita cada año 500.000 personas inmigrantes en términos netos. Este año Alemania ha sido incapaz de cubrir muchos puestoss de trabajo. Entenderán ahora que el 80% de los que llegan quieran asentarse en Alemania.

No obstante, los refugiados e inmigrantes no empiezan como aprendices en el trabajo desde el primer día. Primero hay que prepararles para el aprendizaje. En Alemania ya hay proyectos para la “cualificación para el ingreso” en los que se trabajan competencias como la puntualidad, la organización, la seriedad, etc. Como ven, la importancia de generar un clima social y laboral que hará que estos nuevos ciudadanos europeos se sientan más integrados y den más sentido a su vida en Europa.

Yo personalmente me he implicado en un proyecto en esta línea, lo que me ha animado a escribir este artículo. Jesuit Commons: Higher Education at the Margins (JC:HEM), es una iniciativa global en la que participamos personas, entidades, organizaciones, etc. que trata de proporcionar educación de nivel superior a personas que de otra manera, lo tendrían realmente complicado. Utilizando los valores y tradición de la Compañía de Jesús y su tradición centenaria por la educación superior, a través de una metodología online y onsite (en campamentos de refugiados especialmente), proporciona educación en diferentes materias. Yo me centro en temas de tecnología y economía.

Pero esto de la educación y la integración de personas a nuevas comunidades y contextos no es nada fácil. Extrayendo lecciones aprendidas de esta experiencia y de lo que he podido ir leyendo por ahí, he querido dejar por escrito aquí algunas de ellas:

  • Aprendizaje del idioma: a los que llegan, no solo los tenemos que ofrecer una formación técnica y de soft skills “a la Alemana“. El idioma también resulta clave para ellos. Por ello, uno nunca dejará de sorprenderse por historias como la de “Los traductores abandonados de Afganistán“. Los intérpretes de las tropas españolas durante la guerra en aquel país, recibiendo el mismo trato que cualquier refugiado, siendo incapaces de encontrar un empleo. Su valía en la situación actual a nivel de idioma sería fundamental.
  • Sistema de guarderías: según la OCDE, la educación pre-primaria resulta clave. Según resultados de PISA, los inmigrantes que habían recibido educación pre-primaria tenían 49 puntos más de media en los resultados PISA.
  • El profesorado: el elemento crítico en la formación de un estudiante. La enseñanza multicural y multilingüe, hará que tengamos que prepararnos para todo ello. Italia y España, por ejemplo, son los que más necesitan este elemento.
  • Evitar concentraciones: la evidencia que dispone la OCDE también dice que mezclar perfiles es bueno. Repartir por cuotas a los inmigrantes y refugiados, resulta así fundamental. Por ello, sugeriría a políticos como Esperanza Aguirre, que machacónamente repiten la segregación por capacidades en el aula, que lean algún paper sobre ello. Que España no obtenga sobresalientes resultados en PISA tiene mucho que ver con esto. Nos centramos mucho en la mezcla. Por cierto, un tema también importante a la hora de localizar el emplazamiento para la vivienda.
  • Repensar políticas de educación: a los 15 años, un inmigrante o refugiado, tiene un un 3,4 veces más de probabilidad de repetir curso que un no-inmigrante. Tanto en Primaria como en Secundaria. Por lo tanto, hay mucho espacio de mejora aún.

Ya ven que esta crisis migratoria va más allá de explicar que las personas llegan. Estas personas, compañeros nuestros, deben integrarse, dar sentido en nuestra comunidad. La educación contribuye enormemente a ello, por lo que las políticas educativas adquieren un papel fundamental. Aportemos nuestro granito de arena por esta comunidad global.

Arrupe Learning Center en Kenya, del proyecto Jesuit Commons, Higher Education at the Margins (Fuente: http://www.jrsea.org/campaign_detail?TN=PROJECT-20151013073212)
Arrupe Learning Center en Kenya, del proyecto Jesuit Commons, Higher Education at the Margins (Fuente: http://www.jrsea.org/campaign_detail?TN=PROJECT-20151013073212)

La “Silver Economy” o la economía de la tercera edad

Datos de Naciones Unidas revelan que el número de personas mayores (más de 60 años) crecerá a más del doble en las próximas décadas, pasando de 841 millones en 2013 a 2.000 millones en 2050. Por otro lado, los jóvenes nacidos entre 1983 y 2000 (los millenials o generación Y), es el target de moda para empresas y destinos. Una generación que vuelve locas a las marcas: muy sensibles a precio, creyentes en la reputación online para consumir, nativos digitales, conectados y muy sociales, menos capital para invertir y gastar, enfrascados en deudas, etc. Una generación que totaliza 1.800 millones de personas e la actualidad.

Ponía este párrafo introductorio a efectos de provocar la reflexión sobre todo ello. No deja de sorprenderme la gran cantidad de foros, sesiones, conferencias, etc. centradas en torno a los millenials. En EEUU, y gracias a la inmigración, los millenials (92 millones) ya superan a los baby boomers (los que próximamente serán  personas mayores, un total de 77 millones). Pero, ¿y qué pasa en los países que no están recibiendo los beneficios de la inmigración? Pues que las personas mayores, los baby boomers del ahora, deben ser el principal foco de atención, dado que sobrepasan a los millenials.

Pero, ¿y qué pasa con los “de la tercera edad del día de mañana“? El baby boom, todos aquellos nacidos después de la segunda guerra mundial. A sabiendas que cada año que pasa alargamos nuestra esperanza de vida en 100 días, nuestra duración en la tierra, y por lo tanto, nuestro día a día (consumo, inversión, etc.), será cada vez más apetitoso para las compañías. Solía decir mi abuelo que los mayores tienen las dos cosas que todos queremos tener: tiempo y dinero. ¿Oportunidad entonces? Veamos.

Todo esto se ha venido a llamar la Silver Economy. Lo que podríamos denominar “la economía de la tercera edad”. El reciente estudio “The Silver Dollar – Longevity Revolution Primer”, iniciativa del Bank of America Merril Lynch, profundiza en las oportunidades de inversión que supone el aumento de la longevidad. Primero, contextualicemos las cifras. Una población cada vez más envejecida gracias a los avances médicos y al aumento de la esperanza de vida (por ilustrar, de 82,4 años para los españoles, por detrás de Italia pero delante de Francia o Alemania) según el último informe “Panorama de la Salud 2013″ (“Health at a glance”) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Esto no es solo un fenómeno en Europa, sino a nivel mundial.

Pirámide poblacional en el mundo: 2010, 2050 y 2100 (Fuente: http://www.rcysostenibilidad.telefonica.com/wp-content/uploads/2014/09/post-coonic.png)
Pirámide poblacional en el mundo: 2010, 2050 y 2100 (Fuente: http://www.rcysostenibilidad.telefonica.com/wp-content/uploads/2014/09/post-coonic.png)

Nuestra querida y vieja Europa y su envejecimiento presenta una serie de retos sociales: presupuestos públicos (en países que lo cubren vía impuestos, en nuestro caso, vía Seguridad Social – Pacto de Toled0), en clave de empleo (de hecho, la jubilación del baby boom creo que hará, por simples matemáticas, reducir el desempleo, dado que la población activa será menor, pero, si no tenemos problema en la transición, se deberán cubrir muchos empleos de calidad), en términos de calidad de vida, en términos de competitividad (¿podrán las nuevas generaciones cubrir lo bien que lo han hecho sus padres y abuelos?), etc.. La Comisión Europea, en su informe “2015 Ageing report“, ya pone cifras a esta implicación de lo público, El 25% del PIB, y hasta el 50% del gasto público de los países de Europa, va destinado a aspectos relacionados con el envejecimiento de la sociedad. Se espera que para 2060, esto crezca hasta en un 4-5% del PIB.

The Silvery Economy (Fuente: http://ec.europa.eu/research/innovation-union/images/silvereco.png)
The Silvery Economy (Fuente: http://ec.europa.eu/research/innovation-union/images/silvereco.png)

Estas cifras, van a provocar cambios en muchas cuestiones. En el ámbito público, hará falta mucha innovación. Es decir, hará falta mucho policy entrepreneur, o emprendedor político. Echo de menos más debate ahí. No obstante, en este punto, Europa juega con ventaja. Dado nuestro modelo de sociedad y estado, con mucha participación de lo público, entiendo los “políticos del mañana” se darán cuenta de esto, y espero apliquen muchas medidas de fomento e impulso de este sector de actividad económica que se abre con estas tendencias demográficas.

Por lo tanto, y para ir terminando, uno podría preguntarse cuáles son los productos y servicios que demandarán las personas de la tercera edad. Se trata de identificar los avances sociales y tecnológicos que puedan ser utilizados para mejorar la calidad de vida de los mayores en una población cada vez más envejecida. Y se trata de detectar oportunidades de emprendimiento e innovación, que al final, es lo que generará la riqueza y el bienestar para todos.

Sectores clave en crecimiento y potencial de inversión, podrían ser los siguientes:

  1. Área sanitaria: destacando eHealth el mHealth, tratamientos para el Alzheimer y diabetes e instrumentos médicos. Un 66% de las muertes en el mundo en la actualidad se deben a enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Atención médica administrada, medidas anti-envejecimiento, etc. Será el sector que quizás más se beneficie. Veremos muchas operaciones corporativas en este sector (una persona con más de 60 años usa tres veces más fármacos que alguien más joven).
  2. Área pública: en España, estamos debatiendo mucho sobre las políticas de dependencia y sobre las pensiones. Pero hay muchas más cuestiones que afectan a lo público, y que necesitará de mucho emprendedor político. ¿Qué pasará con las herencias? ¿Qué pasará con todas sus propiedades? ¿Cómo cambiarán los sistemas de pensiones para que sean sostenibles? Mucho debate apasionante, que requerirá de mucho emprendimiento (y aquí acordémonos de Kennedy y su famoso “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país“). Por cierto, lo que decía, hablamos mucho de la tasa de dependencia. Esto es, cómo compensar el número de personas que se jubilan con aquellos que se incorporan nuevos. Si esa tasa crece (como está pasando en España), el número de jubilados aumente más que la fuerza laboral. El crecimiento económico se va a resentir. ¿Solución? Necesitamos inmigración.
  3. Área financiera: el negocio financiera, fiel siempre al negocio, seguro que lo tiene más que avanzado y descontado. Seguros, planes de pensiones, fondos de inversión menos arriesgados para personas mayores, etc. A este área, poco lo tengo que contar.
  4. Área de consumo:  viajes y ocio (a nuestros mayores les encanta viajar, y con la globalización conocerán sitios como Cuba o la Patagonia, que siempre han ansiado), retail (¿qué consumen y consumirán?), oferta televisiva (no se sorprendan por la pervivencia de algunos programas), artículos de belleza para mantener estos valores post-modernos que tanta prioridad le dan a la belleza de uno, vehículos (la edad media del conductor de un Mercedes Clase S en EE UU es de 62 años), sector de la alimentación (toman más suplementos alimenticios y vitaminas), cosméticos (una mujer entre los 50 y los 60 años gasta en cosméticos tres veces más que una de 30 años), etc.
  5. Área educativa: ¿y si les da por formarse también? Nosotros, tenemos la Escuela de Ciudadanía Deustobide, que provoca que nos podamos encontrar por nuestros pasillos con personas de todas las edades formándose. Desconozco cifras de tendencias, pero tengo la intuición que la oferta formativa se centrará también en estas edades, y saldrán programas formativos más orientados a su deleite intelectual más que a la “utilidad” de encontrar trabajo (que a ellos no les hará falta). Las cuotas de acceso a titulaciones universitarias para personas mayores, espero que pronto desaparezcan.
  6. (y seguro, que algún otro importante que me dejo)

Como ven, nuestros padres, la tercera edad del mañana, no solo nos van a dejar unos puestos de trabajo muy buenos, sino que también, nos pueden generar trabajo por sus inversiones y consumo del mañana. Esta, la silver economy, es lo que nos vendrá pronto. ¿A qué esperas para aprovechar alguna oportunidad?

Las TIC y la educación: reflexionemos y definamos estrategia y objetivos

El último informe PISA de 2015, entre otras cosas, se centraba en la relación entre los ordenadores en el aula, los estudiantes y el conocimiento adquirido. Comparaba resultados de pruebas realizadas por alumnos de 15 años de edad en los 31 países de la OCDE durante el 2012. Dado que el objetivo se centraba en las competencias digitales (cuya importancia para el futuro ya he señalado en el pasado), parte de los exámenes se hicieron sobre ordenadores para evaluar el uso de programas, la elección de recursos web en exámenes de lectura o el manejo de datos y gráficos en problemas de matemáticas.

España obtiene 466 puntos, frente a 497 de media en la OCDE. Es decir, para variar, no salimos bien posicionados en comparación al resto de países desarrollados. Ello, a pesar de estar en el top-6 de países con mayor uso de ordenador en el aula. En 2012, cuando se hizo el estudio, el 85% de los centros de secundaria tenían ordenadores de mesa y el 41%, portátiles.

Comprensión en lectura digital (Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2015/09/14/actualidad/1442263820_176677.html)
Comprensión en lectura digital (Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2015/09/14/actualidad/1442263820_176677.html)
El uso de ordenador en las escuelas (Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2015/09/14/actualidad/1442263820_176677.html)
El uso de ordenador en las escuelas (Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2015/09/14/actualidad/1442263820_176677.html)

El resultado es que los analistas concluyen, utilizando cruces y análisis de datos, que el uso del ordenador en el aula no supone una garantía ni una ventaja en sí misma. Los países que obtienen mejores resultados en los informes PISA (Finlandia, Corea o Japón, especialmente) no son los que más invierten en tecnologías. Y lo mismo podríamos decir, pero al revés.

Hace falta algo más. Y ese algo más se llama saber usar las TIC en el aula. Y se llama, pedagogía. Y he utilizado la excusa del informe PISA para sacar este debate encima de la mesa. Las tecnologías digitales facilitan el aprendizaje, pero no lo garantizan. He participado en las últimas semanas en tres foros/eventos en los que hemos estado hablando de estas cosas; y creo que seguimos sin tener muy claro este asunto. Por esta razón, he pensado que sería interesante escribir unas líneas poniendo un poco de claridad a todo este reiterativo asunto.

Para empezar: invertimos mucho en tecnología sin habernos preguntado antes cuál va a ser el uso. Es decir, hemos centrado la conversación en tecnologías y herramientas digitales, sin habernos preguntado antes qué usos queríamos darlos, sin haber hecho una planificación, y sin haber desarrollado un plan de formación del profesorado para el cumplimiento de dichos objetivos con las citadas herramientas. Mi compañero Iñaki Fuertes, director del Servicio Informático de la Universidad de Deusto, con el que tengo el placer de llevar trabajando desde hace ya más de 10 años (desde que comencé como becario), es una de las personas de las que más he aprendido en esta corta pero intensa carrera que llevo. Y él suele enfatizar mucho este asunto; las herramientas digitales es lo último en lo que tenemos que pensar. Primero, definamos objetivos; una estrategia, un plan de gobierno, una introducción de esos objetivos en los procesos y las operaciones de la organización. Y luego, ya, pensamos en qué herramienta digital es la mejor para ello. Si la herramienta no se mete en los procesos del día a día, no servirá de nada la inversión realizada. Y aquí, podemos incluir tablets, herramientas e-learning supuestamente avanzadas, asistentes virtuales, pizarras digitales, etc. etc. etc. Dejo para otro artículo hablar, de la falta de evidencias fundamentadas de muchas de estas TIC en su aportación a los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Es más, el uso indiscriminado de las TIC puede suponer un sobreestímulo perjudicial para los alumnos. El abuso puede inducir distracción y dispersión. Tenemos muchas evidencias de todo esto. Sabemos que la multi-tarea (aspecto inexorablemente ligado al uso intensivo de muchos dispositivos y TIC) es perjudicial para la calidad del trabajo cognitivo en general, y con carácter más perjudicial aún para la naturaleza cognitiva del trabajo en aula.

Tiene también efectos negativos a largo plazo en la memoria declarativa, aquella en la que memorizamos y guardamos información para futuras decisiones. Es decir, que el tradicional efecto de “Si lo aprendes un día antes del examen, lo olvidas al día siguiente” se agudiza aún más con las TIC (no quiero ni pensar la cantidad de estímulos que tendrán hoy en día los estudiantes los días antes de un examen…). Los multitarea muy intensivos, incluso tienen problemas a largo plazo para poder decidir en qué tarea focalizarse. Pero, ¿y por qué nos gusta tanto esto de la multitarea? ¿y por qué nos resulta tan difícil hacérselo ver a los estudiantes? Pues básicamente porque tiene una gratificación emocional muy fuerte, lo que hace que los efectos perniciosos queden de lado.

Todos estos aspectos relacionados con la multitarea están agravándose por la cantidad de dispositivos que tienen a mano hoy en día: ordenadores, portátiles, tablets, teléfonos inteligentes, etc. En el top de las herramientas más “problemáticas” están las redes sociales; una actualización de Facebook es tanto en fondo como en forma distrayente. Si encima le sumamos los estímulos visuales que están incorporando poco a poco… hace que sea biológicamente imposible luchar contra ello. Nuestro sistema visual y emocional son mucho más poderosos que el inteligente; respondemos automáticamente a estímulos emocionales y visuales, anulando la capacidad inteligente de filtrar qué sí y qué no debemos atender. Cuando la gente me pregunta por qué tengo apagadas TODAS las notificaciones de TODOS los dispositivos, le suele explicar esto. Me llaman raro. Y esto me gusta.

Y el problema hoy en día es que es es difícil luchar contra todo esto; el software y el hardware está siendo diseñado y desarrollado por la industria. Una industria que vive, obviamente, de ser consumida. Y claro, si nuestro sistema visual y emocional mandan en nuestras decisiones de compra también… ¿cómo hacemos para evitar que esto guste a los estudiantes? Tarea difícil.

Yo la verdad es que cada vez estoy más atento a todo esto. He sido tradicionalmente bastante “laissez-faire” en lo que al  uso de la tecnología en el aula se refiere. Llevo años usando métodos parecidos para dar clase (muchísima participación del estudiante, Flipped Classroom, mucha práctica en el aula por lo tanto, etc. etc.), pero cada vez el nivel de distracción y de móviles en el aula era mayor. Por lo tanto, parece que la “ubicuidad tecnológica” algo tendría que decir. Y cada vez estoy más reflexivo sobre cómo gobernar y ordenar todo esto.

Hay evidencias ya de todo ello. En el paper “Laptop Multitasking Hinders Classroom Learning for Both Users and Nearby Peers” citan explícitamente:

We found that participants who multitasked on a laptop during a lecture scored lower on a test compared to those who did not multitask, and participants who were in direct view of a multitasking peer scored lower on a test compared to those who were not. The results demonstrate that multitasking on a laptop poses a significant distraction to both users and fellow students and can be detrimental to comprehension of lecture content.

En definitiva, que la “multitarea TIC” no solo afecta de manera directa al que la utiliza, sino también a los de alrededor. Difícil gestión esta para nosotros, los profesores, todo este asunto.

Un último asunto relacionado con el uso de las TIC en el aula tiene que ver con la escritura. Los expertos en neuroimagen llevan tiempo alertando que el cerebro se activa más cuando se escribe que cuando se teclea. Esta es otra de las cuestiones que yo personalmente más aplico. Cuando me ven con un cuaderno, y me dicen eso de “Con lo digital que tú eres“… Por lo tanto, si dejamos de usar la escritura, menos habilidades cognitivas de nuevo. Además, recomiendan dedicar al menos 15 minutos al día a esta práctica, puesto que estimula hasta 14 habilidades diferentes, entre ellas, la organización, la concentración, la atención, etc. Los movimientos que usamos al trazar las leras, deja una memoria motora en la parte sensoriomotora del cerebro, creando una conexión lo que se escribe y lo que se lee. De nuevo: si fomentamos SOLO el uso de las TIC para escribir, ¿nos hemos parado a pensar en todo esto? ¿qué objetivo buscamos? ¿qué estrategia tenemos?

Las tecnologías evolucionan a gran velocidad. Es conveniente también que los centros incorporen expertos que se ocupen de actualizarlas y garanticen un uso eficiente. Y es que esto de la introducción de las TIC en el aula no es un tema menor; además de distraer en exceso, podemos hacer que nuestros alumnos no desarrollen todas sus habilidades y competencias. Y encima, invertir más de la cuenta (que no estamos para eso). Lo que decía al comienzo, con esto de las TIC y la educación: reflexionemos, pensamos, definamos y luego ya, pensemos en herramientas digitales.