Amazon patenta un modelo de “almacén que vuela”: con los drones, todo está por hacer

Estas Navidades, me han regalado un dron. Además, un modelo que llevaba tiempo queriendo tener. Me interesa, como siempre, porque a los que nos dedicamos a esto de la tecnología, nos gusta “conocer lo último”, especialmente, por entender sus implicaciones a nivel de procesos, modelos de negocio y productos/servicios. Sobre los drones y lo que pueden llegar a introducir he hablado ya en alguna ocasión anterior, así que me ahorro la introducción.

Quería tener un dron que generara muchos datos. No solo con la cámara, sino también de geolocalización y otros metadatos. Con esto, buscaba entender qué oportunidades de eficiencia y optimización podrían traer a las cadenas de valor de las organizaciones.

En este sentido, para nosotros, ver lo que hacen las empresas de referencia es fundamental. Y, Amazon lo ha vuelto a hacer. Casi sin darme tiempo a empezar a entender el dron, leo que hace un par de días ha solicitado una patente que ha bautizado como “airborne fulfillment centers“, y que podemos ver en la siguiente imagen representada:

El
El “almacén que vuela” de Amazon (Fuente: techcrunch.com/2016/12/28/amazon-patents-show-flying-warehouses-that-send-delivery-drones-to-your-door/?ncid=rss)

Sí, lo que estáis viendo es un almacén en un zeppelin. No es que estemos volviendo a comienzos del Siglo XX. Sino que Amazon simula un objeto volador que pudiera permitirle distribuir más rápidamente lo que cualquiera de sus clientes pudiera comprar. Entiéndase el concepto “zeppelin” como el objeto volador más flexible que les permita prescindir de aviones comerciales que hace la flexibilidad de nuevo un reto. Por lo tanto, entiendo, que Amazon estará pensando en dotar de unas capacidades de “transporte de almacenes” no necesariamente en forma de aviones, sino en algo que les permita llegar a las grandes ciudades de manera más cercana.

Y esto lo puede hacer por dos vectores tecnológicos que como sabéis sigo mucho: el Big Data y los drones. Por un lado, dado que tiene una base de datos de patrones de compra realmente grande, nadie mejor que Amazon para tratar de adelantarse a cuándo y dónde se va a comprar qué. Es decir, para hacer ejercicios de predicciones de demanda realmente eficientes.

Una vez que tengo esos modelos construidos, dado que mis “almacenes” son móviles (el zeppelin), puedo desplazarlos a cualquier lugar. Dentro, podría contener un ejército de drones, incluso con capacidad de controlar por temperatura ambiente lo que contengan (entiendo que estarán pensando en productos frescos y otros productos de alimentación), de tal manera que pueden almacenar y distribuir a una velocidad récord sin dañar la calidad del producto.

Imagínense un partido del Athletic, algo muy local para los de Bilbao. Amazon podría desplazar su almacén móvil zeppelin a cualquiera de los montes de alrededor de Bilbao. Aquí las previas de los partidos suelen requerir la dotación de muchos productos de alimentación y bebida. Para cualquier grupo de amigos, pedir que venga un dron de Amazon a distribuirles prácticamente en tiempo real, sería una cuestión de minutos.

¿Ciencia ficción? No me lo parece. Amazon ya lleva mucho tiempo haciendo innovaciones en esta línea. Nada de lo que no haya hablado antes. Quizás el mayor reto que se vaya a encontrar Amazon es una cosa que cada vez se escucha y lee más en foros especializados en la materia. Esta complejidad de sistemas y objetos que pudiéramos ver a futuro por el aire, introducirá un espacio aéreo nuevo que hay que controlar. He puesto el ejemplo de Bilbao, pero piensen ustedes en la ciudad desde donde están leyendo este contenido.

No solo se trata de que el cielo está saturado. Sino también de hacer el sistema de Amazon compatible con las condiciones atmosféricas (¿qué pasa cuando lleva? ¿qué pasa con la velocidad del viento?) y con la diferente tipología de transporte que podamos ver por el aire en el futuro. Aquí nuestros representantes políticos, esperemos estén bien atentos a lo que va sucediendo.

Independientemnete de las reflexiones que aquí podamos hacer, lo que parece claro es que Amazon está adelantándose a todos. Que está yendo más rápido que el resto. Y que eso le va a dar muchos réditos a buen seguro para que el mundo del comercio electrónico, y su integración con canales físicos (acordémonos de su primera tienda física inteligente), sea liderado por Amazon. Por lo tanto, la reflexión que el mundo del retail debe hacer es que tenemos que hacer algo. Que el mundo digital va muy rápido, y sus tecnologías también. Y que no nos podemos quedar atrás. Y que esto de las estrategias omnicanal no es solo ya una idea. Sino también, realidades que se van conformando.

Por eso decía en el título eso de que “con los drones, todo está por hacer“. Esto mismo, lo podemos generalizar a que con la tecnología, todo está por hacer.

Y ahora, Amazon Go: un nuevo concepto de tienda

No sé si han tenido ocasión de leer en las últimas horas alguna noticia que hable sobre Amazon Go. Quizás sí, pues ha tenido bastante eco. Me sorprendió la noticia publicada en medios americanos justo antes de empezar una conferencia sobre el uso de los drones, botones Amazon Dash y el Big Data para la transformación digital del retail. Ni calculado. 30 minutos antes de arrancar la conferencia, tuve que introducir nuevos contenidos, por lo que sale en este vídeo:

En el vídeo lo enfatizan bastante: “No lines, no registers, no self-checkout machines“. Su propuesta de valor parece clara: aumentar nuestra experiencia como consumidores haciendo que tengamos que esperar menos en colas y los enfados derivados de las esperas y demás. Nada muy diferente a lo que he comentado en anteriores ocasiones para hablar de Zume Pizza o Maple. Como digo en numerosas ocasiones en mis conferencias, desde que en la carrera un profesor me dijo que me iba a pasar 6 años de mi vida en colas, me obsesioné. Más allá de la cifra exacta (que intuyo, además, habrá variado), lo que me quedé es con el mensaje. La importancia de reducir colas y esperas a usuarios que, como yo, aprecian y valoran mucho su tiempo.

Esto en la era digital es más fácil que nunca. Amazon Go, una tienda-concepto que ha abierto la gran empresa logística en su casa de Seattle, no hace más que ser el enésimo ejemplo en esta misma línea. Ofrecer al comprador una facilidad sin precedentes. Los Amazon Dash, parecen ya hasta molestos y lentos. ¿Por qué me parece interesante este nuevo vídeo en el enésimo caso de “no hagas colas y cuida tu tiempo“? Primero, por quién lo hace (Amazon). Segundo, por las tecnologías clave sobre las que lo construye (visión artificial, sensores, móvil, Machine y Deep Learning). Y, tercero, por el efecto que podría traer en la transformación del retail.

En primer lugar, que lo introduzca Amazon. Una máquina logística que sigue buscando cómo optimizar procesos críticos (y costosos) a los retailers. Su reciente acuerdo con Día para introducir su supermercado Amazon Fresh en España nos anticipa una era en la que los retailers tradicionales deberán asociarse a Amazon. En este caso, con Amazon Go, un concepto que les aportará eficiencia de costes y mayor “capacidad de atención a clientes a la hora” (throughput). En una era en la que los costes de personas (por desgracia) es un limitante para muchos negocios, que se pueda atender a un mayor número de clientes a la hora y con menor coste gracias a la robótica, creo que no escapará a nadie será un proceso duro, pero que llegará. Creo que la Seguridad Social debería estar reflexionando sobre ello.

En segundo lugar, las tecnologías que emplea. La recién bautizada como “ Just Walk Out“, es una tecnología basada en la visión artificial (para reconocer el producto que ha seleccionado el consumidor), sensores (para detectar la presencia de un consumidor), movilidad (que actúa como caja registradora “en tiempo real” y como cartera para el pago) y los algoritmos de aprendizaje autónomo y cognitivo (deep learning) para ir aprendiendo sobre la marcha y así poder mejorar el sistema a futuro (e incluso, claro, recolectar los datos para activar cualquier estrategia de Big Data de las que hemos hablado en reiteradas ocasiones). De hecho, es una de las primeras reflexiones que he hecho: ahora sí que sabrán a ciencia cierta por dónde nos desplazamos en un supermercado. De ahí, a ofertas personalizadas en todo momento, hay un paso muy pequeño con las posibilidades que trae el Big Data.

Just Walk Out (fuente: Amazon)
Just Walk Out (fuente: Amazon)

Y en tercer y último lugar, el impacto sobre el retail. Un nuevo concepto de “tienda” o de venta, como decía. Vas a la tienda, vas cogiendo los productos que quieres y te vas. Lo pagas, claro, pero sin tener que sacar la cartera, porque todo queda registrado en tu móvil. Las tecnologías que explicábamos en el punto anterior, obviamente, juegan un papel fundamental. Una comodidad sin precedente. Amazon entrando en el mundo de la tienda física. El online, acaba en lo físico, un camino que siempre he creído más fácil que el contrario.

De momento este nuevo concepto de tienda solo está disponible para empleados. En 2017 se espera que abra. ¿Llegará algún día a España? Pues no sé si será Amazon Go o alguien sacará una enseña antes. Pero vamos, que este tipo de cuestiones llegarán, intuyo que sí. Son ya muchos casos los que se apalancan sobre la tecnología para aportarnos mejoras de nuestra calidad de vida y reduccines de tiempos improductivos.

¿El problema que veo? El de siempre, el eterno debate de la destrucción de trabajo. Si bien ya he escrito que hay nuevas evidencias que van en otra línea, que estamos hablando de puestos de trabajo de baja cualificación (cajeros/as, reponedores, etc.) y con alta susceptibilidad a ser automatizados. Por lo tanto, quizás, los más vulnerables a la automatización de procesos. Y por lo tanto, sobre los que más deberíamos estar pensando qué hacer. Los robots no cotizan a la seguridad social. Pero sí que aportan bienestar a la sociedad. Hora de introducir nuevos elementos en el debate sobre cuestiones como la renta mínima.

Como ven, Amazon Go, un nuevo concepto de tienda, que introduce viejas reflexiones. Seguiremos estudiando cómo la tecnología aporta productividad, pero también elementos sociales que no debemos olvidar.

Sobre los drones, regulaciones y el “accountability” de los algoritmos

Uno de los temas que más interés está suscitando en el mundo “tech” son los drones. Son muchas las noticias sobre sus utilidades, el futuro, etc. Pero hoy la noticia es otra:

Un avión esquiva tres drones durante el aterrizaje en Loiu (Fuente: http://www.eitb.eus/es/noticias/sociedad/detalle/4092638/un-avion-esquiva-tres-drones-aterrizaje-loiu/)
Un avión esquiva tres drones durante el aterrizaje en Loiu (Fuente: http://www.eitb.eus/es/noticias/sociedad/detalle/4092638/un-avion-esquiva-tres-drones-aterrizaje-loiu/)

Hasta la fecha, es el incidente más grave registrado en un aeropuerto en España. Y ha tenido que ser en Bilbao. Esto en Reino Unido y Francia ya había ocurrido. En España, estamos hablando de una infracción que para los que estaban manejando los drones puede traer hasta 250.000 €, dado que tienen prohibido volar a esa altura (el avión estaba a 900 metros, sobre Larrabetzu y Lezama) -estando el límite en 120 metros-. Es más, tienen prohibido volar dentro del espacios aéreos controlados y en distancias de 15 kilómetros a la redonda de los aeropuertos. Se saltaron toda normativa, en definitiva.

Más allá de la noticia, conviene hacer una reflexión sobre lo que drones pueden aportar a nuestras sociedades. Empecemos por definir lo que son. Se trata de vehículos aéreos no tripulados, y que pueden ser controlados de manera remota, o bien de manera autónoma, como otro algoritmo de caja negra más (aquí ya los posibles (mal)usos puede el lector comenzar a imaginar). Esto último parece la tendencia. Un dispositivo que existe desde el Siglo XIX, pero que se ha popularizado gracias al progreso tecnológico que ha abarato su fabricación, y por lo tanto, “democratizado” su consumo.

Drones en Google Images (Fuente: Google Images)
Drones en Google Images (Fuente: Google Images)

Casualidades, hoy ha sido noticia por una de esas aplicaciones que a mí personalmente más miedo me dan. Un dron, responsable de haber acabado con el líder de Al Qaeda en Afganistán. Es cierto que el campo militar siempre ha traído innovaciones al civil, pero estamos hablando de un peligro de unas posibles consecuencias realmente grandes. ¿Se imaginan en manos del Daesh estos artefactos? ¿Se imaginan que dispusieran de habilidos programadores de drones para perpretar verdaderas matanzas?

Todo ello, me hace pensar que debiéramos discutir más sobre el accountability de los algoritmos (de esto ya hablé aquí), y máxime cuando tiene implicaciones humanas de tal calado. Mientras seguimos debatiendo sobre ello, creo que, cuando menos, debiéramos tener una regulación importante.

Las pasadas Navidades, uno de los regalos más realizados en EEUU fueron los drones. Las ventas fueron de unas 400.000 unidades, un 20% de todos los vendidos en el mundo. A los americanos parece que les gusta el invento, especialmente los que se pueden pilotar desde el teléfono móvil y permite ver en tiempo real las grabaciones o fotografías que va haciendo. Sin embargo, el presidente Obama sabe que esto entraña peligros, claro. Para ello, el gobierno de Barack Obama sacó dos regulaciones:

  • Un reglamento para garantizar un uso seguro de los drones para el ocio (quizás la utilidad que estaban sacando los que lo estaban manejando hoy en Bilbao)
  • Obligación de inscribir el dron en un registro público siempre y cuando tenga un peso entre 250 gramos y 25 KGs. Esto permitiría trazar y poder atribuir responsabilidades en caso de cualquier problema. Algo parecido a lo que hacemos en tráfico cuando adquirimos un vehículo.

Lo que persiguen estas regulaciones no es otra cosa que poner cierto control a algo que se puede ir fuera de control. En la actualidad, no se requiere permiso alguno para operarlo a menos de 121 metros de altura, siempre y cuando se mantenga contacto visual con el aparato, y no se sobrevuele cerca de eventos deportivos, aeropuertos o concentraciones. Lo que decíamos al comienzo se han saltado en el caso de Loiu de hoy.

¿Y esto qué interés pudiera tener para este mundo digital de las empresas? Amazon, por ejemplo, caso del que ya hablé, no para de invertir en estas tecnologías. Una flota de vehículos autónomos repartiendo sus paquetes. Amazon tiene ya un prototipo híbrido entre un avión y un helicóptero con el que quiere llegar a volar distancias largas a un coste muy bajo. Esta es la propuesta de valor que más llama la atención a Amazon. En San Francisco o San Antonio, Amazon ya ofrece reparto en menos de dos horas de manera gratuita. Si quiere llegar a generalizar eso, tiene que buscar por todo slos medios la forma de reducir costes.

Los de Amazon, descienden y vuelven a ascender con gran seguridad y agilidad, cogiendo lo mejor y quitando lo peor de aviones y helicópteros. De esta manera, Amazon espera entregar paquetes de menos de 3 KGs en menos de 30 minutos, volando a unos 120 metros. El problema con todo esto es la seguridad. ¿Puedan volar sin mayor control que ese?  Amazon lo está probando a la vez en EEUU, Reino Unido e Israel. Pero, en los cielos de esos países, a 120 metros o menos, ¿no podría llegar a haber congestiones o accidentes? ¿Mal usos?

Esto, de cualquier manera, también puede tener otros beneficios. Correos, por ejemplo, ya ha comenzado a realizar pruebas de entregar en zonas de difícil acceso (que en el país -España- con tanta fragmentación ciudad-campo, será de gran ayuda). Y, de esta manera, vertebrar algo más España, en pueblos que no tienen acceso a establecimientos ni a experiencias de compra como sí tenemos en las ciudades. Esto no solo aplicaría para la entrega, sino también para la devolución e incidencias. Esto en EEUU, llevan mucho probándolo, siendo el comercio electrónico el principal beneficiado, que ha visto como ahora puede llegar a poblaciones alejadas (también es cierto que allí hay mucha cultura por la venta por catálogo).

Todo esto está bien para el comercio, pero creo que a nivel social, el día que consigamos hacerlo a un precio económico y sostenible, tendrá un impacto aún mayor. Pensemos, por ejemplo, en el envío de medicamentos y vacunas a lugares remotos de África, Asia y América Latina. O la asistencia en zonas de emergencia. Increíbles resultados los que podríamos obtener.

En definitiva, vemos que una tecnología tan potente como son los drones, como suele pasarnos, tiene costes y beneficios. En nuestras manos está que hagamos un buen uso de los mismos, y saquemos lo mejor de sí mismos. Para ello, la regulación y el accountability de los que se manejan de manera autónoma, me parece crítico. Veremos.