De producto a experiencia en la era digital: Kodak, ebooks y vinilos

Los que me han escuchado en alguna conferencia, saben que suelo mostrar siempre una gráfica como esta que adjunto a continuación para explicar cómo, en esta era digital en la que estamos sumergidos, hemos entrado ya en la era de la experiencia. Starbucks es el paradigma de ello: ha cogido un producto, una cadena de valor, que llevaba explotándose décadas, siglos (en 1652 llega la primera cafetería a Europa), y se ha convertido en una empresa que vale 80.000 millones de dólares en bolsa.

Starbucks
De materia prima a experiencia: el caso Starbucks (Fuente: https://www.whitehutchinson.com/images/20100911coffee.jpg)

Esto se produce en un contexto en el que la era digital de transformación de la que tanto hemos hablado, también debe hacer una reflexión. Son varias las noticias en estas últimas semanas que me han llevado a hacer esta reflexión. Kodak ha revivido su Ektachrome, la cinta para fotógrafos por antonomasia. Récord de ventas de vinilos de los últimos 25 años. Los libros en papel, reviviendo igualmente. Aquí hablé detenidamente, de este último fenómeno en concreto.

¿Por qué está ocurriendo esto? No es la primera vez en la historia que observamos un fenómeno así. Cuando las revoluciones (en este caso digital), ya han avanzado en su aparición, suelen requerir de un ajuste. Y es que al “hype” inicial (que es cuando más en frío se deben analizar las cosas), suelen sumarse personas que no analizan realmente el valor que aporta. Y en esta era en la que muchos hablamos de la economía de la experiencia, el valor debe ir por ahí.

Mi experiencia de lectura en papel es mucho mayor que la digital. A los fotógrafos (no tengo ni idea de eso, lo siento), seguramente les ocurra que las fotografías impresas a partir del Ektachrome, ofrezca una calidad mejor que la digital. La calidad para oídos finos de un vinilo, seguramente sea más enriquecedora que escuchar una canción digital.

Y es que al final, queremos experiencias. Disfrutar, no solo consumir “algo nuevo”. Y es quizás lo que ha acompañado sector tras sector en esta era digital. Si nos fijamos en qué gastamos nuestro “tiempo libre”, son experiencias: vacaciones, diseñamos nuestra casa, leemos periódicos o navegamos por Internet, etc.

Quizás entonces, debamos estar empezando a hablar de la era “post-boom-digital“. Una era en la que todavía falta mucho de reconfigurarse. Y que podamos finalmente, dentro de un tiempo, reflexionar sobre lo que de verdad aportó valor. Y lo que realmente permitió transformar. No por poner el apellido “digital” a algo ya se vuelve de valor. Si no genera una experiencia positiva en el que lo usa, pudiera pasar como pasó con la fotografía o  la lectura: que volvamos al origen.

Este mundo de la experiencia digital, de poder ofrecer desde nuestras una propuesta de valor centrado en todo ello, la pregunta que faltaría es a ver quién tiene que liderar este mundo dentro de las organizaciones. Muchos lo han visto tradicionalmente como un campo del CIO (o responsable de informática o tecnología dentro de las empresas) o como terreno para el CMO (responsable de marketing). Todos sabemos, o seguramente hayamos vivido experiencias de lo que ocurre cuando dejamos solo en manos de uno de las dos áreas un tema tan crítico como la generación de experiencias para nuestros clientes. Seguramente sea porque se trato de un híbrido entre ambos. Y quizás, un área que deba nacer con entidad y atribución propia en los próximos años: el/la Chief Experience Officer.

De consolidarse la tendencia, no me parece algo descabellado que ocurra. En una era en la que sí proliferan canales (redes sociales, mensajería instantánea, comunidades online, aplicaciones móviles, bots, realidad virtual, etc.), lo que está claro es que debemos identificar la lógica y naturaleza de cada uno de ellos para que entendamos bien si es algo interesante para mi empresa. ¿Tengo que hacer una aplicación de realidad virtual? Quizás sí, o quizás no. ¿Tengo que estar en redes sociales? Pues seguramente sí, aunque no tan activos como quizás deban estar otras empresas. Y así, en realidad con todas, siempre poniendo en el centro el foco en la experiencia positiva para mis clientes. Y ahí debería estar la conversación.

Evolución de la experiencia digital en el tiempo (Fuente: http://68.media.tumblr.com/90ec1a41ab55cb5178c8376070c9ff47/tumblr_oj802kaCJC1qzdepwo1_1280.jpg)
Evolución de la experiencia digital en el tiempo (Fuente: http://68.media.tumblr.com/90ec1a41ab55cb5178c8376070c9ff47/tumblr_oj802kaCJC1qzdepwo1_1280.jpg)

 

La “Outcome Economy”: compartiendo resultados y valor entre proveedor y cliente

He hablado ya en alguna ocasión de la fábrica inteligente. Como describía en ese artículo:

Muchos han utilizado este nuevo concepto de Industria 4.0 para referirse a esta cuarta revolución industrial que parece estamos viviendo. Como las anteriores revoluciones, se caracteriza por la introducción de nuevas tecnologías en los procesos industriales. Si en las anteriores fueron la máquina de vapor, el motor diesel y la electricidad, en este caso estamos hablando de la integración de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en las fábricas. Un hecho que trae inexorablemente ligado que estemos hablando ya de la redefinición de los procesos, productos y servicios e incluso modelos de negocios.

Sé que está en boca de muchos. Y no voy por ello a volver a introducir descripción alguna más. Pero, lo que sí creo que es interesante es hablar de hechos concretos. De resultados tangibles. De qué se está obteniendo con todo ello. Como he dicho en varias ocasiones con el paradigma del Big Data, una vez que tenemos claro el discurso y los “qué”, es hora de hablar de resultados tangibles y experiencias obtenidas.

Máxime cuando hablamos a una era digital en la que las empresas están bajo una presión digital que les obliga a transformarse. Esto en el sector industrial se da  más que en otros por su dependencia de las máquinas. Éstas, no son más que un medio para un fin. Pero, sin embargo, todavía la gran mayoría de las empresas focalizan su conversación, su foco de valor (y por ende de transacción) en las máquinas y sus productos, en sus características, en sus requisitos funcionales, etc. Y todavía muchos ratios económico-financieros de gestión de una empresa se basan en eso, en la utilización de activos, sacarles el máximo rendimiento, ahorrar gastos, etc.

Esta lógica, en la era digital, puede estar cambiando. Es lo que algunos han venido a bautizar como la “Outcome Economy“; dicho en otras palabras, compartir resultados y valor entre proveedor y cliente. Es decir, en lugar de registrar transacciones por la compra-venta de objetos/cosas/chismes, que se haga una estrategia de repartir el valor generado“.

La evolución de la Industria gracias a la digitalización (Fuente: World Economic Forum)
La evolución de la Industria gracias a la digitalización (Fuente: World Economic Forum)

En el Foro Económico Mundial de Davos de 2015, fue uno de los temas tratados. Muchos CEOs, que viven esta transformación digital en sus propias empresas, comentaron que esto iba a representar una gran oportunidad para cambiar el paradigma de las transacciones,  y por ende, del mundo empresarial. ¿Por qué? Por la oportunidad de trascender de las mismas. Es decir, de pasar de una economía basada en el intercambio de activos (yo fabrico máquinas o productos y te los vendo), a entrar en un modelo en el cada empresa genera valor y comparte los resultados obtenidos de dicho valor. Y, en esta era, se “pagará” por el servicio de valor prestado. Es decir, lo que entre amigos podríamos llamar “vamos a éxito” o “vamos a medias“.

Una era en la que las empresas competirán por lo que realmente el cliente valora. Ya no te compraré un martillo, sino te compraré una puerta arreglada. Ya no te compraré un motor para mi coche, sino que te compraré horas de funcionamiento de mi vehículo. Ya no te compraré una máquina para fabricar tornillos, sino que te compraré horas de prestación de servicio de las mesas y sillas. Esta era de la “Outcome Economy”, creo, marcará un momento histórico para la generación de más confianza en los mercados, dado que alineamos incentivos de proveedor y cliente, que para mí, siempre ha sido el gran reto.

Esta asimetría de información que existía entre proveedor y cliente, había traído en innumerables ocasiones problemas de confianza. Y en definitiva, fallos de mercado. En la era digital, en la que todo se puede medir, esto no tenía mucho sentido. Venimos de una era opaca de actividad física a una “visibilización” que trae la era digital en la forma de datos generados de manera continua. Aquellas empresas que quieran aportar esta visibilidad del valor que aportan a sus clientes, creo, romperán muchos paradigmas. Y abrirán nuevas oportunidades para sus clientes.

Algunos ejemplos que están haciendo esta migración. En el sector de la agricultura. Compañías como Monsanto o Dow Chemical, ya no venden semillas, fertilizantes o equipamiento a los agricultores, sino que les venden resultados. Frutos y alimentos. Si hay alguna eventualidad, asumen la responsabilidad proveedor (Monsanto) y cliente (agricultor). En el sector de la salud. Philips Healthcare, ya no vende dispositivos de monitorización remota, sino que “vende” tasas de reducción de reingreso de pacientes (que obviamente reduce costes para los sistemas públicos de salud). Rolls-Royce, ya no vende motores, sino que vende horas de funcionamiento de los mismos. Parecido a lo que hace Thyssenkrupp con los ascensores; se acabaron las discusiones con los vecinos sobre lo malo que es un ascensor o una puerta de garaje, dado que ahora asumimos el riesgo de fallo con el proveedor. Y también en España tenemos casos; mi querido seguro en Next Seguros, que a cambio de la cesión de mis datos de conducción, me rebaja la póliza, y comparte el valor generado (se convierte así en una plataforma de movilidad) entre los proveedores de eventualidades en conducción (gasolina, reparaciones, prevención de fatiga o avería de piezas) y yo como cliente (mejor prevenir que lamentar).

Todo esto es posible porque en esta era digital de abundancia de datos, podemos conocer y entender mejor lo que el cliente quiere. Por qué nos compra. Es decir, el valor que realmente percibe. Si encima ese valor percibido lo monitorizamos en tiempo real (horas de funcionamiento de un ascensor o motor, número de plantas que crecen o la tasa de readmisión de pacientes), podemos construir nuevos esquemas de relación entre proveedor y cliente.

Y es que, como hemos dicho muchas veces, esta era digital se caracteriza por muchas cosas. Pero sobre todo, por su carácter disruptor y de generación de valor. Solo es cuestión de saber capturarlo y construir una oferta innovadora alrededor. La “Outcome Economy” es solo otro ejemplo más de cómo no hablamos tanto de tecnologías o herramientas, sino de paradigmas o filosofías de gestión o negocio. ¿Te atreves a dar el salto con tu negocio?

Los e-sports: el juego en otra dimensión

Seguramente ya hayan oído hablar de los e-sports. La traducción “literal” sería algo así como “deportes electrónicos”; es decir, deportes practicados no de manera física, sino de manera virtual/electróncia, a través de la puesta en escena de destrezas para superar juegos frente a rivales de manera competitiva. Si bien el juego tradicional del deporte depende, obviamente, mucho, de la destreza y habilidades físicas de nosotros, aquí se ponen en competición otro tipo de habilidades.

Y es que el ser humano ha estado en competición toda la vida. En la Grecia Antigua, ya introdujeron las Olimpiadas. En la Edad Media, se empezaron a organizar torneos de caza y pesca. En nuestra era moderna, son varios los deportes popularizados, especialmente aquellos en los que toda la sociedad ha podido participar por sus “reglas de acceso” bajas (por ejemplo, el fútbol  y el baloncesto).

Hoy en día, estamos en otra dimensión. Con la revolución digital, empiezan a organizarse los primeros torneos en los que jugadores de diferentes juegos electrónicos, se encontraban para disputarse el trofeo al mejor jugador en un juego electrónico. Si esto les suena ajeno, les voy a dar unas cifras para que se imagen de lo que estamos hablando. Amazon compró en Agosto de 2014 la plataforma Twitch, de emisión de juegos electrónicos en directo vía streaming. ¿Por qué? En Marzo de este 2016, es una plataforma que tiene ya 100 millones de usuarios (y creciendo).

El objetivo no era otro que entrar en una industria que no para de crecer. Cada vez más personas se interesan por presenciar partidos que enfrentan a jugadores profesionales. En China y Asia en general, es todo un fenómeno cultural ya. El League of Legends World Championships, mueve millones de dólares. El gigante chino Alibaba, acaba de lanzar AliSports World Electronic Sports Games, una liga que pretende ser la más importante del mundo, con 1.200 eventos planificados alrededor de 15 ciudades Chinas. Estamos hablando de juegos de estrategia y multijugadores principalmente. Se pone en juego siempre quién es el mejor estratega.

Según esportsearnings.com, los mayores 10 premios los dan en los siguientes e-juegos:

Mayores premios de los e-sports (Fuente: http://www.forbes.com/sites/lisachanson/2016/05/09/welcome-to-the-world-of-esports-big-globally-but-huge-in-china/2/#6a73678b1f03)
Mayores premios de los e-sports (Fuente: http://www.forbes.com/sites/lisachanson/2016/05/09/welcome-to-the-world-of-esports-big-globally-but-huge-in-china/2/#6a73678b1f03)

En China, ya hay más de 100 millones de aficionados de este tipo de juegos online. Y este número no para de crecer. Según ESPN, 27 millones de personas siguieron en 2014 la final del League of Legends. Para que se hagan una idea de la magnitud de la cifra; la final de la NBA de ese mismo año entre Miami Heat y San Antonio Spurs fue seguida por 18 millones de personas. ¿Podrían los e-sports estar adelantando una era en la que las aficiones por el ocio y los juegos estén cambiando?

Lo que está ocurriendo ahora es que Internet ha permitido conectarse con cualquier persona del mundo y relanzar una industria que existe desde los años 70. Los videojuegos no son nada nuevo; la enorme capacidad aportada por Internet, sí. Peter Moore, director de desarrollo de juegos de Electronic Arts, y una persona de referencia en el mundo de los e-sport, comentó en el pasado Gamelab 2016, que en 10 años estaríamos más personas presenciando la final de algún deporte electrónico (todavía está por ver cuál será el “fútbol de esta categoría”) que la final de la Superbowl (el evento deportivo más seguido hasta el momento).

Tanto a nivel de audiencia como de volumen de inversión (500 millones, pero con el objetivo de llegar a los 100 millones en 2019), es una industria que no para de crecer. ¿Qué podemos hacer entonces en Europa? Esta es la gran pregunta que nos estamos haciendo muchos. Por fortuna, todavía estamos a tiempo de meternos en ello. Y mueven (aún) más millones. Tenemos las ligas de fútbol profesional más importante. De ahí que haya tanto interés por su digitalización e inclusión en esta incipiente industria.

La Liga Profesional de Videojuegos (LVP) ha sido recientemente adquirida por Mediapro. Jaume Roures, lo ha dejado bien claro: estos jóvenes de entre 15 y 30 años, ya no ven la TV. Su relación con los contenidos de ocio es otra; ahora quieren ellos participar, sentirse incluidos en las dinámicas de juego, y encima hacerlo desde el PC, así como desde el dispositivo móvil.

Miren la siguiente imagen:

Liga de Play Station (Fuente: SONY - Play Station)
Liga de Play Station (Fuente: SONY – Play Station)

En España, e-sports que gozan de mucha popularidad son precisamente los que tradicionales, pero llevados a su plano digital: FIFA, Pro Evolution Soccer y NBA. Son los conocidos como Multiplayer Online Battle Arena (MOBA), juegos donde hay muchos jugadores profesionales y “casters” profesionales narrando los partidos. También el League of Legends o el Call of Duty. Ese modo “arena” que podemos ver en la imagen es la opción que parece seducir a muchos.

En el Barcelona Games World, son varios los clubes que han presentado su “franquicia digital“. Es decir, la “versión” del equipo pero para ser jugada en esta liga. Y es que ante la siempre jugosa tarta de los patrociniones, clubes como el Sevilla, Real Sociedad, Sporting de Gijón o Real Zaragoza, no se quierne quedar atrás. Esos millenials que no ven la TV, pero que el día de mañana podrían ser más aficionados a su club digital que al “club físico”, no pueden quedarse desenganchados.

La televisión de pago ya se ha interesado por todo ello. AMC Networks, la que produce canales temáticos conocidos como el Canal Cocina, el de Historia y u Odisea, por ejemplo, ha lanzado recientemente el primer canal de suscripción bajo demanda (SVOD) con contenidos exclusivos para España y Portugal.

Una pregunta para cerrar: ¿quiénes serán los Leo Messi de este tipo de juegos? ¿llegarán a superar los salarios de estos jugadores de e-sports los de los deportes tradicionales? Interesante evolución. Un campo, además, lleno de oportunidades para los emprendedores.

Las competencias que destaca el Foro Económico Mundial en esta Cuarta Revolución Industrial

Últimamente se están escribiendo muchas cosas alrededor de la universidad del futuro. Esta, una de las que más me ha gustado en los últimos meses, habla de los retos que deberá afrontar, además de destacar el cada vez mayor número de universidades (se calcula pasaremos de los 150 millones de estudiantes actuales a 260 en 2025). Entre los puntos que destaca, aparece lo siguiente:

[…] Las universidades actuales cambiarán o surgirán nuevos tipos de universidades, comunes en los principios fundamentales (autonomía, autogobierno, educación superior e investigación) pero con novedades que las harán diferir de las actuales. Durante siglos nos hemos dedicado a transmitir conocimientos pero eso, en la era de Internet, ha dejado de ser importante [..] ahora son o deben ser centros de servicios de información, núcleos de conexión entre personas y proyectos, lanzaderas de fomento de la creatividad, centros culturales de primer nivel y un enorme etcétera.

Me parece bastante objetivo afirmar que las competencias que debamos trabajar en el aula, así como los procesos de enseñanza-aprendizaje, deberán de ser diferentes. El Foro Económico Mundial, parece está de acuerdo conmigo. Llevo una semanas siguiendo muy de cerca su línea de artículos en la sección “Future of Education, Gender and Work“. Destaca, en este artículo, para 2020, el siguiente top-10 de habilidades:

Las 10 competencias clave en el 2020
Las 10 competencias clave en el 2020

La naturaleza del trabajo está cambiando de manera sustantiva. Sobre esto ya he hablado anteriormente: la naturaleza del trabajo se está transformando. En un mundo interconectado y dependiente de muchos de nosotros en diferentes puntas del mundo, obviamente las habilidades se han virado mucho hacia la facilidad de relación con otros y el poder sacar provecho de esos equipos. Por ello, la psicología, antropología y sociología, son áreas que de una manera u otra, algo tenemos que dominar. La tecnología, especialmente las digitales, han entrado muy fuerte, y enfrentamos un número de problemas sociales considerable (no sé si mayor o menor), que pudieran tener solución con la disponibilidad tecnológica que tenemos. Por eso tenemos que aprender a poner la tecnología al servicio de la sociedad. Y para ello, tener la habilidad primero de identificar problemas, y segundo de enfocar soluciones a los mismos, se torna fundamental.

Estas competencias no se pueden aprender de manera autónoma. Las universidades, por ello, creo que tendremos un papel nuclear en la “sociedad del mañana”. Siempre y cuando, claro, sepamos adoptarnos a ello. Estas competencias necesitan práctica, desempeño, interacción humana. Podemos convertir nuestras universidades en el centro de la preparación no solo del trabajador del mañana (que ése no es nuestro objetivo), sino en el ciudadano del mañana.

Pero esta adaptación de nuestra naturaleza universitaria a las competencias necesarias para ese 2020 debe hacerse a una velocidad importante. Hoy estoy escribiendo sobre esas competencias, pero tengo la sensación que quizás dentro de unos meses estamos hablando de una nueva tendencia. Tenemos que aprender a adaptarnos a una velocidad alta. Quizás esa sea una competencia en sí: facilidad y velocidad de adaptación al cambio.

Esta cuarta revolución industrial, la actual, en la que las tecnologías digitales han cambiado no solo cadenas de valor de numerosas industrias, sino también el trabajo de muchos de nosotros, nos pide a las universidades algunas competencias clave. Siguiendo la línea de ese listado que de manera reflexiva introducía el Foro Económico Mundial, podemos hablar de competencias como la polivalencia, multidisciplinariedad, creatividad, trabajo en equipo, resolución de problemas complejos, etc. Es decir, competencias que permitirán que esas Tecnologías de la Información y la Comunicación entren de verdad y de manera productiva en todos los procesos de la sociedad y las empresas.

La movilidad de nuestros estudiantes, será fundamental. La Cuarta Revolución Industrial ha hecho que el mundo se interconecte, y por lo tanto, entender marcos culturales diferentes y adoptar un modelo de cultura mental hacia la tolerancia, el respeto y la integración mundial, me parece que será también fundamental.

¿Cuánto nos van a cambiar a las universidades estas tendencias? Sospecho que bastante. A nivel metodólogico, y por este enfoque tan de aplicación que no paro de repetir, no podemos seguir haciendo memorizar o repetir en alto contenidos. Eso lo tienen a golpe de click. De esto ya también he hablado en el pasado. El método del caso, role-playing, workshops, prácticas en laboratorio, simulaciones, etc., sí son métodos que parecen bastante más acordes a las necesidades actuales.

Y, especialmente, para terminar, fomentar entre nuestros estudiantes el espírituo de aprender a aprender. Como decíamos antes, si algo nos caracteriza hoy en día es el volátil cambio con el que vivimos. El proceso de aprendizaje, así, debe redefinirse para que se convierta en un “continuo”, y todo el mundo deje de decir eso de: “Ya lo aprendí en la universidad“. No, tendremos que acostumbrarnos a estar en constante aprendizjae.

Quizás esta universidad del mañana que se alinee con la Cuarta Revolución Industrial ya esté aquí. No lo sé. Pero a lo que sí invito es a la reflexión sobre todo ello, y a entender que el cambio, es algo que lo debemos llevar dentro. No se detendrá.

Economistas en empresas tecnológicas

Hal Varian es un economista especializado en microeconomía y economía de la información. Profesor emérito por la Universidad de California – Berkeley, es el actual “Chief Economist” de Google. Entre las múltiples cuestiones que nos dejará para la historia, destacan dos libros: Information Rules: A Strategic Guide to the Network EconomyThe Economics of Information Technology: An Introduction. Ya pueden imaginar, con esta introducción, que su figura es muy familiar en este blog: el cruce entre la economía y la tecnología en esta nueva era de la economía digital.

Actualmente tinee 69 años. Y fue uno de los pioneros en lo que a la incorporación de economistas en empresas tecnológicas se refiere. Y esto, que hace unos años era prácticamente anecdótico, parece ser actualmente, a tenor de lo que se cuenta en este artículo de New York Times en no solo una tendencia, sino también en una gran salida para los economistas.

Los economistas en las empresas tecnológicas (Fuente: http://www.nytimes.com/2016/09/04/technology/goodbye-ivory-tower-hello-silicon-valley-candy-store.html)
Los economistas en las empresas tecnológicas (Fuente: http://www.nytimes.com/2016/09/04/technology/goodbye-ivory-tower-hello-silicon-valley-candy-store.html)

Hal Varian se incorporó en Google en 2002. Al comienzo, a media jornada. ¿Se imaginan lo que sería una media jornada de un profesor universitario de España en una empresa tecnológica? Para mí, un valor añadido para la formación universitaria altísima. Esta media jornada le duró poco. Enseguida, el valor que aportaba a Google era tan alto, que se incorporó a tiempo completo. Ayudó a Google en uno de sus principales hitos: el mercado de Google AdWords, que permitió a anunciantes incorporar su anuncio sobre la base de las keywords que la gente buscaba.

Google pretendía evitar que el que tuviera más dinero fuera el primero en aparecer. Quería un sistema más meritocrático. Buscaba un sistema de relevancia acorde a la supuesta búsqueda que estaba haciendo el usuario. De esta manera, el anuncio no sería interpretado como tal; sería interpretado por el usuario como otro más. Un ejemplo de libro de “mercado inteligente”. Desde entonces, Varian montó un equipo, y empezó a incorporar estas lógicas económicas a muchos otros productos de Google. Pero también, ayudó en la inteligente salida a bolsa de Google en 2004, las pujas por espectro WiFi, la puja por patentes e incluso por nuevos modelos de negocio.

De ahí lo de “Chief Economist en una empresa tecnológica“. Básicamente, incorporar visiones económicas en empresas que están transformando industrias, y que tienen que inventar nuevas lógicas que permitan construir modelos económicos sobre los nuevos esquemas de generación de valor que introduce la economía digital. Llevo un tiempo pensando en esta misma idea. Especialmente en la idea de lo mucho que puede aportar el análisis de datos masivos a la mejora de muchos algoritmos y al mundo del software en general. Todo ello, derivado del creciente número de estudiantes de economía y profesionales del ámbito económico que tenemos en nuestro Programa de Big Data y Business Intelligence.

En la actualidad, empresas tecnológicas como Amazon, AirBnB, Netflix, Facebook, Uber o Microsoft, se pelean por los doctorados en economía que se han especializado en este área de la microeconomía: entender bien lo que es la economía digital y los nuevos esquemas de generación de valor en los que también hay que incorporar esa dimensión económica que ellos tienen. En proyectos como los que emprende Randall Lewis en Netflix con sus estudios para determinar la correlación o causa de los anuncios en el comportamiento del usuario en la plataforma de distribución de contenidos (su blog se llama “Economics & Big Data” y en Linkedin dice que ocupa el cargo de “Causal Economics” en Netflix) o Peter Coles en AirBnB que hace investigaciones en su plataforma de huéspedes e invitados para encontrar relaciones ocultas que permita entender el comportamiento del consumidor (en Linkedin dice que es el “Head Economist” de AirBnB y suele escribir sobre nuevos sistemas de pricing en revistas como Harvard Business Review).

Un economista con este tipo de perfil en el mundo académico americano tiene un salario de entre 125.000 y 150.000 dólares. En las empresas tecnológicas, su salario está ya en los 200.000 dólares. Con el esquema de bonus y acciones que suelen tener, enseguida esos salarios suben considerablemente. Por si os lo estáis preguntando. ¿Y qué perfil es éste? Un perfil experto en su dominio (microeconomía especialmente), pero que maneja datos con facilidad, herramientas de computación y es capaz de construir soluciones de análisis de datos a través de algoritmos de machine learning. Por lo tanto, no se trata solo de entender la lógica de los mercados digitales, sino también de manejar las nuevas capacidades que traen las capacidades de cómputo actuales y los lenguajes de programación que permiten sacar provecho de los mismos.

Las universidades americanas ya han empezado a reaccionar a esta tendencia. En Yale, este otoño, se oferta el curso “Designing the Digital Economy“, que mezcla la informática y la economía para ofrecer esta mirada que los economistas aportan a las empresas tecnológicas. Quizás, algún día, veamos todo esto en España.

De momento, en nuestro Programa de Big Data y Business Intelligence, lo estamos viendo. Y mucho además. Y las clases, quedan súper enriquecidas también para el profesor (en primera persona lo cuento). Los economistas tienen mucho que aportarnos en las empresas que aprovechan el valor creado en esta era digital.

La tecnología añade opciones: lectura, noticias y las TIC

Lo sé, Suecia no es equiparable a todos los países. Pero sí me ha parecido ilustrativo el informe “Swedish Trends” que se puede encontrar aquí. Básicamente por las dos gráficas que adjunto a continuación:

¿Para qué se emplea Internet? (según informe "Swedish Trends" que se puede encontrar aquí:  http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)
¿Para qué se emplea Internet? (según informe “Swedish Trends” que se puede encontrar aquí: http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)
Tendencia en la lectura de libros  (según informe "Swedish Trends" que se puede encontrar aquí:  http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)
Tendencia en la lectura de libros (según informe “Swedish Trends” que se puede encontrar aquí: http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)
El uso de Internet en Suecia (según informe "Swedish Trends" que se puede encontrar aquí:  http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)
El uso de Internet en Suecia (según informe “Swedish Trends” que se puede encontrar aquí: http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)

En resumidas cuentas:

  • Cada vez más personas (de diferentes segmentos/caracterizaciones) dedican tiempo a Internet y otras aplicaciones digitales. Una de ellas, la lectura de los libros.
  • Las tecnologías digitales no están sustituyendo las tecnologías anteriores más antiguas. Sino que están añadiendo opciones.

 

De algo de todo esto ya hablé cuando comentaba aquello de que los medios digitales no han cambiado costumbres. Éste suele ser un discurso bastante habitual y bajo mi punto de vista, poco riguroso luego con la realidad. Ya decía en ese artículo esto de:

Leo en muchos lugares que la tecnología nos está volviendo antisociales. Que es imposible encontrar en un autobús o en el tren, alguien sin el teléfono móvil en la mano leyendo o pensando. Lo que ocurre con este tipo de visiones es que estamos confundiendo medio con costumbres. Las tecnologías digitales simplemente han cambiado los medios con los que seguimos haciendo los humanos lo que nos gusta y practicamos (llamémosle costumbres).

Es decir, que confundimos medios con acciones. Las TIC, han traído nuevos medios que permite aumentar la oferta y las oportunidades para una ciudadanía que sigue respondiendo a patrones de consumo de contenidos parecidos. Pero, es más, ahora hacen más cosas que antes. Ya podéis ver en la primera gráfica como cada vez más personas buscan información en Internet, consultan el correo electrónico, usan las “redes sociales”, e incluso, escriben en blogs como éste. Es decir, que Internet va llegando a nuevos sectores de la sociedad, y así, acabamos ofreciendo nuevas oportunidades de información y comunicación a la sociedad en general.

Todo esto, que suena muy bien, además, sin romper esas costumbres que habitualmente suelen salir (la gente ya no lee, la gente ya no se informa, nadie se comunica, somos antisociales, etc.). Éste suele ser el problema, entender que como ha transformado muchas cadenas de valor y de intermediación del mismo (léase sector editorial, sector de los medios de comunicación tradicionales, etc.), la gente, la ciudadanía, ya no consume eso. Sí, sí lo hace, lo que pasa que a través de otros canales. Que, encima, según muestran estas estadísdticas, cada vez son mayor en número.

Por eso me ha parecido interesante compartir esto con vosotros. Porque vosotros, que léeis esta estadísticas en un blog, antes quizás lo hacíais en un periódico. Pero antes eso lo leía menos gente de los que ahora pueden acabar leyendo este post de un blog. Y eso, sí que es entender esta era digital de las TIC: una era en la que las oportunidades y las ofertas de consumo de contenidos son mayores que antes, y por eso trae más oportunidades para diferentes segmentos de edad.

Confundiendo estrategia (digital) con tecnologías y herramientas

Cuando hablamos de transformación digital, una de las cuestiones que siempre enfatizo es la falta de aprovechamiento de la digitalización. Es decir, emplear los datos y la información digital, así como las redes que permiten comunicar y distribuirlos, en favor de la innovación de las organizaciones y las empresas. Esto ahora mismo es un pozo muy rico de oportunidades que no son aprovechadas.

Entre los muchos motivos que a uno le puede venir a la cabeza voy a quedarme con uno: confundimos con mucha facilidad estrategia (digital en este caso) con lo que son las tecnologías y herramientas. Y esto, lo dice un ingeniero, que como tal, y a sabiendas que nuestra formación se basa en ciencia, tecnología y herramientas (especialmente la mía, la informática), siempre tendremos ese sesgo. Pero esta falta de enfoque y claridad, termina que uno tenga que escuchar que “Implantando un CRM va a resolver los problemas de coordinación de sus equipos comerciales” o que “Implantando una red social interna va a ayudar a que sus equipos se comuniquen de manera más eficiente“.

No, perdón. Es que los problemas de personas, gestión del cambio y organización es otra cosa. Y ese otro elemento se llama estrategia, que es la gran olvidada en toda esta era digital. Y de eso os quería hablar hoy. De estrategia a secas, que luego llevaré al mundo digital. El término estrategia tiene un origen griego: EstrategeiaEstrategos o el arte del general en la guerra, que procede de la fusión de dos palabras: stratos (ejército) y agein (conducir, guiar). Hoy en día, usamos y definimos estrategia como el arte para dirigir las operaciones y el futuro de una organización. Supone una guía para lograr un máximo de efectividad en la administración de todos los recursos en el cumplimento de la misión.

La estrategia (el “cómo” de la empresa), que a mí tanto me gusta definir a través del ajedrez (una de mis pasiones, recordaréis).

El ajedrez, como símil del concepto estrategia (Fuente: http://3.bp.blogspot.com/-AmKHCNdHszI/VSe7jQ4t0KI/AAAAAAAAYFE/e46f0DrY3Go/s1600/ajedrez.jpg)
El ajedrez, como símil del concepto estrategia (Fuente: http://3.bp.blogspot.com/-AmKHCNdHszI/VSe7jQ4t0KI/AAAAAAAAYFE/e46f0DrY3Go/s1600/ajedrez.jpg)

En el ajedrez, es necesario que dispongamos, como jugadores, de un modelo de decisiones coherente e integral. Es decir, tenemos que jugar con nuestras piezas, y a través de un proceso, interactuar con otros para alcanzar, a largo plazo (no en “batallas uno a uno”), una ventaja competitiva sostenible. Un modelo de decisiones que si lo vamos cambiando, no suele traer unos buenos resultados. Por eso en el mundo de la empresa, seas o uno una persona con responsabilidad, es bueno acompañar tu día a día de una estrategia.

Si en vuestra empresa, en vuestra organización, o para vosotros mismos, os preguntáis cuál es el modelo de decisiones en el plano digital, quizás es que no exista. Y esto, por raro que parezca, suele ocurrir. No existe un modelo coherente e integral de selección de herramientas. Y cuando esto ocurre, puede deberse a dos cosas: o bien no se entiende que las herramientas y tecnologías solo es el después (una vez tengo la estrategia y los procesos definidos) o bien que la estrategia y los procesos tampoco están definidos. Quiero creer que esto último no se da, y que es lo primero el motivo principal.

Esto es precisamente lo que creo que falta mucho cuando hablamos de sacar provecho a la constante digitalización de la sociedad. Es decir, incorporar al proceso de estrategia de toda empresa esas nuevas posibilidades que abre la última revolución registrada, la digital. Es por ello, que quizás es que estemos enfocando mal el problema. Quizás es que los puestos como CDO (Chief Digital Officer), son personas que deban estar en los Consejos de Administración. O que incluso el día de mañana tengan que ser los que sean primero ascendidos a CEO (obviamente, salvando las otras grandes cualidades que se deben reunir para ocupar ese sitio). Miren, salvo enormemente las distancias, el caso de Francisco González en el BBVA.

Sin esa estrategia digital, se tenderán a reproducir espacios físicos en entornos digitales, con lógicas cómo:

  • La web de mi empresa tiene como secciones mis líneas de producto (olvidando que vivimos en la “era de la búsqueda“)
  • En el CRM, cada departamento tiene sus clientes, y no los comparte con otros departamentos
  • En el ERP, no se mete la información a diario porque es un “rollo”
  • Mi estrategia de marketing digital no pone al cliente en el centro, sino que se centra en lanzar campañas (con los problemas que ya he señalado en múltiples ocasiones…)

Y cuando estas cosas ocurren, es normal que haya revoluciones como las fintech, insurtech, operadores de movilidad sin taxis en propiedad, etc. Esto sí que es entender que el nuevo paradigma digital genera nuevas lógicas. Nuevas oportunidades. La transformación digital es otra cosa. Implica pensar de otra manera, implica poner estas nuevas posibilidades digitales desde la estrategia de la empresa. La era digital trae nuevos modelos de negocio, nuevas experiencias de cliente y procesos operativos enriquecidos.

Por todo ello, se trata de entender estas nuevas tecnologías digitales no como un gasto corriente, sino como una inversión que permiten aumentar la propuesta de valor de la compañía, entrando en un plano de innovación que mejore así los procesos y ponga al cliente en el centro. Es decir, que se trata de ganar en productividad con estas herramientas y tecnologías, poniendo la estrategia por delante de todo ello.

Digitalización de sectores y oportunidades en la era digital

La reciente venta de Ticketbis (a la que traslado nuevamente mi felicitación desde este humilde blog), ha puesto encima de la mesa del mundo del emprendimiento donde puede haber más oportunidades en este mundo digital. Un proyecto en el que dos emprendedores, vislumbran la oportunidades de conectar oferta y demanda en el mercado de entradas y tickets, a través de una plataforma digital. Actuando y siendo su propuesta de valor, la intermediación (incluso financiera). Una singularidad propia de la arquitectura de Internet y en consecuencia de esta era digital.

Y esto, ha hecho que ahora muchos estén especulando sobre otros sectores donde también habrá oportunidades. Y es la pregunta que me han hecho en varios lugares últimamente. Por eso, quería escribir este artículo para hablar del MGI Industry Digitization Index, elaborado por McKinsey, que introduce el uso de activos digitales, plataformas, herramientas y personas, en diferentes sectores, para representar el nivel de digitalización que disponen (para el año 2015, que es el último elaborado).

Fuente: Wall Street Journal
Fuente: Wall Street Journal

Antes de hablar de tipologías de oportunidades que existen ahora mismo, conviene enfatizar lo que representa la columna de la derecha del todo. Ante el manido debate sobre la introducción de las TIC y la digitalización, y la productividad que traen, ya vemos que las cifras hablan por sí solas. En esta era digital, y especialmente derivado del discurso sobre la batalla entre los robots y los humanos, algunos argumentan que encima no traen incrementos sustantivos de productividad. Bueno, ahí queda la cifra.

Como decíamos al comienzo, el objetivo de este artículo era hablar de oportunidades. Y por ello, esta gráfica distingue seis reflexiones:

  1. Sectores intensivos en conocimiento: han tenido un alto grado de digitalización. Sectores como las finanzas, seguros, servicios profesionales, etc. Donde hemos visto ya mucha innovación a nivel digital. Quizás, derivado, de que uno de sus principales activos ha sido el conocimiento, que como ya hemos comentado en otras ocasiones, se ha digitalizado (tanto a nivel de expresión como de configuración). Y, por lo tanto, traído mucha innovación en diferentes sectores.
  2. Sectores intensivos en factores de capital: trabajan con muchos activos físicos. Estamos hablando de sectores como el energético, farmacéutico, inmobiliario, construcción, etc. El reto estará en cómo muchos de estos activos físicos son digitalizados, si alguno de ellos sufre de “servitización” y se reorientan a nivel de negocio (quizás ya no se vendan como tal, sino se construyan modelos de negocio en base al uso que se haga de los mismos), etc.
  3. Sector servicios con una larga cola de pequeñas firmas: que, eventualmente, pueden digitalizar parte de las transacciones de cliente, y traer productividad y efectividad en ellos (menores costes, y también posibles más ingresos). Aquí aparecen sectores como el de la educación, retail, transporte, servicios locales, etc. Donde, efectivamente, la oferta está más atomizada, y con el pequeño tamaño de las firmas, en ocasiones es difícil incorporar innovaciones. Sin embargo, las tecnologías digitales tienen una tasa de adopción y una curva de aprendizaje cada vez más baja, así que se entiende llegarán estas posibilidades de innovación y productividad también a este tamaño de firmas.
  4. Empresas B2B que pueden digitalizar la atención y fidelización del cliente y usuario: estamos hablando de empresas en sectores como comercio al por mayor, fabricación, productos de alimentación, utilities, etc. Sectores en los que el comercio no es directamente al consumidor, pero donde en un Customer Journey, sí aparecen etapas como al awareness, la fidelización, el advocacy, etc., que provocan que los consumidores, también puedan interactuar con las marcas a través de diferentes canales.
  5. Empresas intensivas en horas-hombre-mujer, donde la productividad es competitividad: son sectores, en los que el uso eficiente de recursos, aportan una diferencia entre empresas. Por lo tanto, las herramientas de productividad, pueden aportar ventajas importantes a una empresa frente a su competidor, y así optimizar el uso de recursos, que le puede traer un ahorro de costes y nuevos ingresos. Estamos hablando de empresas en sectores como la minería, el retail, transporte, etc. Herramientas de comunicación interna de la empresa, dada la multilocalización de la empersa, que, ya digo, pueden suponer importantes ventajas a una empresa.
  6. Sectores de un ámbito más público: como sanidad, administraciones públicos, servicios sociales, educación, etc. Son sectores donde ha habido poca entrada de herramientas digitales, y donde menos emprendimiento digital se ha producido. Por lo tanto, se entiende, un sector donde más oportunidades pueden existir ahora mismo.

Un último e interesante dato lo da la relación entre el grado de digitalización que tiene un sector y los salarios en los mismos. La relación es directa e importante: a más digitalización, mejores salarios. En EEUU, se calcula que si la media de incremento salarial entre 1997 y 2014 ha sido del 2,4%, en sectores con alto grado de digitalización, el crecimiento salarial ha estado entre el 4 y 5%, por encima de la media. Esa diferencia, parece la explica la competitividad y productividad alcanzada, y por lo tanto, el mejor desempeño en esos sectores.

Fuente: Wall Street Journal
Fuente: Wall Street Journal

Como ven, no en todos los sectores tenemos las mismas oportunidades. La digitalización de las cadenas de valor, está desintermediando muchas de ellas, para volver a intermediarlas, y generar nuevas oportunidades. La clave estará en saber aprovechar éstas, detectando antes que el resto las oportunidades. ¿A qué esperas?

 

El retargeting: de curiosos en la web, a clientes fidelizados (I)

Unas estadísticas para contextualizar de lo que vengo a hablar hoy (sacadas de esta presentación con otras muchas estadísticas):

  • Un sitio web tiene una tasa de conversión ligeramente superior al 2%. Eso implica que el 98% de los que visitan vuestra web (seais el negocio que seais), viene, ve algo, y se va. Y no suele volver.
  • El refuerzo en todo el embudo de marketing (conocimiento de marca, leads, ventas, fidelización, etc.) es fundamental ante la competitividad de acciones y canales que disponen las marcas ya hoy en día en la era digital.
  • Y es que la inversión publicitaria digital (sumando todas sus alternativas de SEO, Performance, Email y Social Paid Media + Social Media Management), ha superado ya a la TV y Radio en Canadá y EEUU. Pero también es cierto que hay que repartir la tarta entre muchos.
  • La inversión en Social Paid Media (pagar por anunciarse en plataformas de Social Media), según datos de eMarketer a nivel mundial, ha subido de 17.740 millones de dólares en 2014 a un estimado de 23.680 millones en 2015 y de 29.910 millones en 2016.

Por todo ello, parece que debemos afrontar este problema de la baja conversión de otra manera. Y alternativas parece que existen (a tenor de las cifras de inversión que hemos visto). Y la estrategia, entre otras, más efectiva (en términos de eficiencia de acciones y rentabilidad económica) es el retargeting (o el remarketing, que es como lo llama Google). Se trata de una técnica de marketing digital que busca impactar con publicidad a usuarios que previamente hubieran interactuado con algún punto de contacto de nuestra marca a lo largo del Customer Journey. Es decir, usuarios que hubieran podido visitar nuestra web (acuérdense de la baja conversión), abandonado un carrito de la compra (¿les suena de cuando están comprando un billete de avión? :-)), abierto un email, etc. Todo ello, claro, con el modelo de personalización de “Customer Centricity” del que ya he hablado también.

Customer Journey y los diferentes puntos de contacto digitales y físicos por los que puede apostar una organización (Fuente: http://www.crownpeak.com/images/digital-touchpoints.png)

El retargeting está ganando mucho interés para las marcas dado que tiene la mayor capacidad de cambio de comportamiento en la navegación de un usuario, incrementando las respuestas a los estímulos a los visitantes en porcentajes importantes. Los que lleguen a vuestra web que vengan de alguna acción de retargeting tienen un 70% más de probabilidad de terminar comprando que aquellos que no vengan de una de estas acciones.

Hoy en día, muchos usuarios que acaban comprando han madurado su decisión de compra a través de aquellos medios en los que pasan más tiempo: móvil y redes sociales. Dos vectores de crecimiento muy importante. La publicidad en redes sociales (ese Social Paid Media que decíamos antes) se sitúa cerca de la decisión de compra, pero rara vez actúa como el último decisor. Pero, claro, la decisión de compra se ralentiza. Se ve influenciada por muchos impactos. Y en esta era de muchos puntos de contacto e impactos, por lo tanto, el retargeting para las empresas es una opción más que interesante. Hacer muchas acciones digitales y no aprovechar el retargeting, seguramente te lleve a tener mucho branding y poca conversión. La queja de siempre: mucho trabajo y pocas ventas, ¿os suena no?

Y todo ello se debe a una de las principales virtudes que tiene esta era del dato que venimos comentando en los últimos meses: la personalización. La transformación digital de los negocios y de la economía en general, lo que más ha alterado, sin duda alguna, es la experiencia del cliente. Un cliente, especialmente los nativos digitales, que se informan en Internet antes de comprar hasta en un 70% de las ocasiones; un 55% quiere un cierto trato personal e individualizado; y un 50% se fía más por lo que opinen sus pares en Internet que de cualquier otro impacto publicitario (que se lo digan a la cadena de valor turística con sitios como TripAdvisor). Por lo tanto, clientes sabios, exigentes y que demandan personalización.

Y aquí, entra perfectamente el retargeting. Como decíamos antes, para organizaciones que tienen un largo Customer Journey, resulta fundamental una estrategia de retargeting. Y para definir qué hacer, entran en juego dos términos que escucharemos mucho en los próximos años: Right Person y Right Offer. Las campañas son costosas y además muchos clientes no responden. La solución a ello es predecir quiénes van a responder a una oferta con más probabilidad a través de modelos de propensión. Es decir, encontrar la “Right person“. Por otro lado, se está saturando a los clientes con múltiples ofertas. Elegir los clientes que tengan más propensión en cada momento, controlar la periodicidad de los envíos y  disponer de pequeñas campañas focalizadas, son las acciones para concretar la “Right Offer“.

Estrategia a seguir para poner en marcha una apuesta por el retargeting
Estrategia a seguir para poner en marcha una apuesta por el retargeting (Elaboración propia)

Esta estrategia de cuatro etapas (que creo bastante explicativa resulta), se puede concretar en el siguiente flujograma que he preparado para ilustrar esta explicación:

Flujograma de la estrategia de retargeting para mi empresa (Elaboración propia)
Flujograma de la estrategia de retargeting para mi empresa (Elaboración propia)

Estas dos representaciones de la estrategia, que utilizo con mucha frecuencia en los cursos, son los que desgranaré en una segunda entrega, para que las empresas vean el valor de aplicar estrategias de retargeting en su día a día.

Correos en la era digital: reinvención necesaria, ¿pero suficiente?

Hace unos días, era noticia el pueblo Cordobés de Añora por ser el pueblo de España entre 1.000 y 10.000 habitantes que más había comprado en Amazon. Según detallaba esta noticia de El País, es una localidad que conjuntaba una serie de elementos que la hacían candidata para ello: personas con estudios superiores, sector ganadero que da cierto poder adquisitivo, el entorno rural en el que se enmarca, donde la compra online es una gran alternativa y, por último, con buenas comunicaciones, que facilitan las entregas. El comercio electrónico ha acabado llegando también a zonas geográficamente dispersas (uno de los mantras que se empleó con Internet desde un inicio).

Me acordaba de esta noticia leyendo esta mañana esta otra: “El agujero negro de Correos es la gran amenaza para el próximo ministro de Fomento“. Correos es la empresa pública más grande de España. Tiene 52.514 empleados. En otros países, son empresas que atraviesan muchos problemas. En EEUU el servicio postal está cerca de la bancarrota. En Canadá, se prescindirá de la entrega de cartas y paquetes en los domicilios a partir de 2019. En Reino Unido se ha privatizado Royal Mail, una empresa que databa de hace 500 años.

Pero, Correos, creo que podría tener futuro. Dispone, actualmente, de tres divisiones: Correos y Telégrafos, la encargada del servicio postal universal; Correos Express, la responsable de los envíos de paquetería; y Correos Telecom, la que se encarga de la expansión en materia de comercio electrónico. En 2014, todo Correos gestionó casi 3.100.000.000 de envíos. Es una cifra que no para de caer, aunque a ritmos no “alarmantes” (200.000 menos en 2014 respecto a 2013). La cifra de negocio también bajó levemente. Tiene beneficios aun.

Lleva tiempo pendiente de la investigación de posibles ayudas públicas ilegales que la Comisión Europea está investigando. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sospecha si la financiación pública está sirviendo para subvencionar la línea de paquetería de Correos Express. Desde el 2001 hasta hoy, por el servicio postal universal, ha recibido 2.700 millones de euros. Tiene sentido que esto sean ayudas públicas de todos y todas. Hay lugares de entrega donde no es rentable el servicio en términos económicos, pero que en términos sociales no podemos dejar abandonado.

Correos Express sí ha aumentado el número de paquetes gestionados. Como decíamos antes, es la unidad responsable del envío de paquetes. No tiene una posición de mercado importante, solo un 10%. Pero crece. Por otro lado, en zonas rurales, 6.670 empleados de Correos trabajan día a día. Es la única franja de empleados que no se ha visto recortada durante la transformación digital que ha vivido el sector. La que sí se ha visto recortada es la de entrega urbana.

Ambos factores me parecen ilustrativos de lo que podría ser el futuro de Correos. Todos los años, se vaticina el fin de la profesión de cartero. Sin embargo yo creo que puede tener hueco si abraza bien esta era de transformación digital y de nuevas cadenas de intermediación. Y es que esas afirmaciones suelen ignorar el crecimiento que le espera al comercio electrónico. Las cifras en España siguen por debajo de otros países europeos.

El eCommerce en Europa. España, como el resto de países del sur, por detrás de otros países líderes de Europa (Fuente: http://blog.byvox.com/wp-content/uploads/2015/05/ecommerce1.jpg)
El eCommerce en Europa. España, como el resto de países del sur, por detrás de otros países líderes de Europa (Fuente: http://blog.byvox.com/wp-content/uploads/2015/05/ecommerce1.jpg)

Con todo este panorama delante, ¿qué puede hacer Correos? Piensen cuántas personas conocen que todavía envíen cartas manuscritas frente a las posibilidades que ofrece el email. Las notificaciones públicas y de empresas, cada vez se producen más por canales digitales (a mí, el banco, de hecho, me penaliza si un trámite lo puedo hacer digitalmente y trato de hacerlo en persona). Por lo tanto, la línea de mensajería, desde luego que no ofrece ningún valor añadido frente a los canales digitales.

Sin embargo, el comercio electrónico pudiera ser una tabla de salvación. El gran caballo de batalla del comercio electrónico es la logística, tanto directa como indirecta (la devolución de paquetes). En un país como España, con poca movilidad interna y con todavía mucho arraigo por “los pueblos”, la paquetería seguirá necesitando de la capilaridad durante mucho tiempo. Y esa capilaridad, o llega a múltiples lugares, creo que es el principal valor añadido que tiene Correos.

Los carteros, así, pasarían a ser “paqueteros”. La competencia en el sector, no obstante, no es pequeña. En España, se calcula que se entregan 300.000.000 de paquetes al año. De los 27.000 carteros que decíamos antes Correos disponía, se calcula que entregan 6 paquetes al día (de ahí sale el 10% de cuota anterior). Correos creo que en parte ya se ha dado cuenta de lo que puede crecer ahí. La plataforma de Comandia (que facilita la creación de tiendas online) o Homepaq (que ofrece buzones en las comunidades de vecinos) son dos iniciativas que creo dan un poco en el clavo de los problemas que tienen muchos comercios para iniciarse en esta era online. Les resulta caro lanzar una tienda online, les falta confianza para desarrollar su propia tienda con métodos de pago y sistema logístico propio, y, además, la falta de conocimiento tecnológico siempre es un freno en nuestro país. Por todo ello, y a sabiendas que Correos -todavía- es una empresa pública, se podría incluso crear mecanismos públicos para incentivar la adherencia al sistema de eCommerce de Correos.

Comandia y Hompaq (Fuente: https://cdn.mycomandia.com/static-www/images/correos/img_homepaq.jpg)
Comandia y Hompaq (Fuente: https://cdn.mycomandia.com/static-www/images/correos/img_homepaq.jpg)

Pero, aún más. Correos todavía no está muy diversificada. En Europa hay empresas similares, igualmente en proceso de transformación por la era digital, pero que sí ofrecen servicios financieros o logísticos. La capilaridad y red de distribución a todos los rincones de España -en España, por Ley, hay que llegar a todos los puntos-, ¿por qué no permitiría entonces pensar en otros servicios de valor para Correos?

  • Tareas de Catastro y Hacienda
  • Colaborar con las entidades aseguradoras de vehículos y viviendas
  • Actividades de tasación y certificación (que suelen requerir de intervención pública)

Por último, ¿podrán los robots también amenazar esta era de entrega de paquetes? Los drones y Amazon ya están bastante aliados. Pues, como siempre digo, dependerá de lo que nos podamos diferenciar de los robots. Nuestro monopolio cognitivo es indiscutible, por lo que si podemos aportar valor en la distribución a partir de esas tareas, quién sabe que todavía sea Correos indispensable durante muchos años. Por lo tanto, quizás una entrega con un valor personal añadido, sea ese tabla de salvación de Correos. Y, la transformación digital y el comercio electrónico, en lugar de una amenaza, una oportunidad. Interesante evolución la que nos espera.