Podemos, Über y su (supuesta) socialdemocracia

Ayer, Pablo Echenique, Secretario de Organización de Podemos, colgó en Facebook esta noticia que llamó mi atención de inmediato:

Podemos quiere prohibir Über (Fuente: Facebook de Pablo Echenique)
Podemos quiere prohibir Über (Fuente: Facebook de Pablo Echenique)

La noticia de Expansión la podéis encontrar aquí. Y en ella, podréis encontrar varias cuestiones:

[…] Prohibir que Uber opere en España por “poner en riesgo a un sector laboral como el del taxi y atentar contra el sistema fiscal”

[…] El Tratado Transatlántico de Libre Comercio es una amenaza que ya tiene su primer caballo de Troya en empresas como Uber.

[…] Nuestra soberanía no está en juego y que no vamos a tolerar este tipo de prácticas que atacan a un sector estratégico.

No seré yo el que defienda Über. Es más, hasta en tres ocasiones he escrito para denunciar aspectos que señala el diagnóstico de Podemos: aquí -con motivo de su “vuelta a España”-, aquí -para denunciar su supuesta y mal denominada economía colaborativa- y aquí -para hablar de modelos de negocio y contabilidad en este siglo XXI-. Y pongo esto de inicio, no sea que enseguida alguien vaya a pensar que defiendo su modelo de evasión de pago de impuestos en España o de transformación del modelo de relaciones laborales.

Pero lo que sí deja entrever es cómo Podemos (entiendo que Unidos Podemos por transitividad), entiende esta economía del Siglo XXI y esta transformación digital que nos acecha en tantos sectores. La Comisión Europea, en boca de Jyrki Katainen, vicepresidente de la Comisión con competencias en la materia, como ya destaqué en esos artículos que cito, ha propuesto regular estas plataformas de Internet (que es lo que son), en lugar de prohibirlas. Pero Podemos se va del blanco (sin regulación) al negro: prohíbamos. Y esto, me da la sensación, no es la solución. Y, me da la sensación, ni siquiera entienden el verdarero problema que traen estos supuestos modelos de economía colaborativa.

Y, tampoco tengo claro que esto case con su supuesto modelo de nueva socialdemocracia. Podemos no ha dejado de decirnos a los ciudadanos españoles que representan la nueva socialdemocracia. Si esto es así, creo que se equivoca en su propuesta de prohibición. Hay una extraña tradición en este tipo de ideas de creer que la prohibición casa con los valores que creo debe tener toda propuesta de socialdemocracia en este Siglo XXI que nos ha tocado vivir: mercados abiertos y dinámicos, y políticas de redistribución.

Prohibir mercados, prohibir agentes, me parece que es no entender que los mercados deben estar con la mano abierta a la innovación y el emprendimiento. Regulemos ese terreno de juego para que todos operen bajo reglas, pero no prohibamos, porque entiendo eso no va a hacer más que alimentar el deseo de los consumidores por ese tipo de plataformas. A los ciudadanos lo que habría que explicarles son  las consecuencias y el equilibrio a buscar entre su beneficio personal (menos costes) y el beneficio social conjunto (¿quién se lleva el dinero?).

Por otro lado, ¿mantener el statu quo? Podemos, de nuevo, confunde, en una situación de “enfrentamiento” a los más débiles (el sector del taxi tradicional en este caso), con un sector con mucha rigidez y mucha barrera de entrada a nuevos operadores. Es decir, confundir el derecho de los trabajadores con puestos de trabajo. En lugar de centrarse en lo primero, Podemos, con este tipo de iniciativas se centra en lo segundo. Mantener el statu quo de un sector, el de los taxis, en lugar de proteger los derechos de los trabajadores (en este caso, conductores).

La solución no puede ser la prohibición y el inmovilismo. Y menos en una época en la que crear plataformas en Internet es sencillo, ágil y bastante dinámico. La solución debe ser casar la entrada de esos nuevos operadores con modelos de innovación importantes, que aportan nuevo valor añadido, con una red de protección social y mirada inclusiva a la economía (sistema fiscal fuerte para que el dinero no “se vaya” y beneficie a nuestros ejes sociales -educación, sanidad, dependencia, etc.- y garantías y derechos de los trabajadores al menos en igualdad de condiciones).

Y para que esto case, la regulación es fundamental. La socialdemocracia del Siglo XXI tiene que basarse en garantizar la tributación de estos modelos de innovación (por eso de la redistribución, que no hay medida más social que esa), asegurar los derechos de los trabajadores (pero no a costa de que unos pocos tengan unos privilegios) y hacer dinámicos los mercados. La prohibición, no casa ni con lo primero ni con lo segundo. Por ello, decía al comienzo, que tengo mis dudas que Podemos entienda bien estas medidas tomadas, y menos aún, que esto se corresponda con su supuesto modelo de socialdemocracia.

Por último, lo de meter el TTIP por medio, “nuestra soberanía en juego” y lo de “sector estratégico“, de traca final. Creo que habla por sí solo. Nada que deba yo añadir.