El “cable de Bilbao” y la importancia de la conectividad y latencia de las redes de comunicaciones

Hace unas semanas, aquí por Bilbao, nos levántabamos con la noticia que un cable submarino de Microsoft y Facebook uniría Virginia Beach en EEUU (buscando diversificación respecto a New York o New Jersey) con nuestra noble villa. Un total de 6.600 kilómetros de cable. El objetivo no era otro que crear una “autopista” en el mar que transfiriese datos a 160 terabits por segundo para así poder hacer uso de los servicios online de ambas compañías de una manera más rápida y estable.

Fuente: http://www.ecestaticos.com/image/clipping/654/d823ba912c77dc52d7dab539470417b3/imagen-sin-titulo.jpg
Fuente: http://www.ecestaticos.com/image/clipping/654/d823ba912c77dc52d7dab539470417b3/imagen-sin-titulo.jpg

Dos empresas, Facebook y Microsoft, entre las top-4 del mundo y de la tecnología ahora mismo. Bastante sintomático. El cable submarino de mayor capacidad de los que cruzará el Atlántico y el primero que conectará EEUU con la parte más sudeste de Europa. De ahí, estas empresas, quieren conectarse con ramas hacia África, Oriente Medio y Asia.

La búsqueda de un mayor ancho de banda responde al interés de muchas empresas por mejorar su conectividad y latencia. Ya he comentado en anteriores ocasiones, que el mundo se está conectando a una velocidad muy importante (incluso con dominios .cloud) y que además, muchas empresas están estudiando cambiar su paradigma y forma de definir la estrategia tecnológica y digital a través de las tecnologías cloud.

Esto me lleva a pensar que en unos años, a los ciudadanos, a las empresas, a los gobiernos, etc., nos preocupará más la latencia y conectividad de las comunicaciones que la capacidad de computación. Esto último, ya parece cada vez más commodity. Migramos más a la nube nuestro día a día, desde los propios datos (espacios de almacenamiento en la nube), hasta el procesamiento de los mismos, por lo que cada vez trabajamos más en nuestro ordenador o dispositivo móvil, pero disponiendo los datos y su computación en la propia nube.

Es más, la nueva informática cognitiva (próxima a nuestro cerebro), algorítmica (toma de decisiones en base a reglas y evidencias conocidas) y social (conexión entre humanos), mejora cada día a día gracias a la conectividad y los datos. Desde los bots, pasando por los algoritmos de cajas negras, hasta el paradigma blockchain como exponente de las arquitecturas abiertas, esta necesidad parece una tendencia sin freno.

Volvamos a España y nuestras necesidades. Actualmente, esa nube sobre la que trabajamos está fundamentelmente alojada en centros de datos de Irlanda, Países Bajos y Alemania. Esto puede tener sentido a sabiendas que las latitudes del norte de Europa ofrecen una climatología para refrigeración de las granjas de servidores en lugares fríos. Esa distancia física, no es problema, a sabiendas que la “demanda cloud”, no es tan grande como puede serlo en pocos años.

Sin embargo, esto pudiera cambiar si la latencia y conectividad se vuelven más críticas, y si encima, en España, seguimos desarrollando una industria de energías renovables fuerte (solar y éólica, que aprovechen nuestras singularidades geográficas y nuestra meseta y biodiversidad), que haga sostenible disponer de importantes equipos de refrigeración. En ese momento, es cuando podemos pensar en disponer de una industria de centro de datos en España. Creo que el movimiento de Facebook y Microsoft nos debe permitir anticipar la necesidad que habrá de llevar cables importantes a los mercados estratégicamente relevantes. Entre los cuales, esperemos esté España. Y cuando la latencia (suma de retardos temporales dentro de una red) sea crítica, no podremos permitirnos tener esos centros de datos a tantos kilómetros.

Ya sé que es un mantra, pero es que los datos no van a ser una industria secundaria. La Inteligencia Artificial ha mejorado gracias a los datos. El paradigma del Big Data, está transformando muchas industrias, y dando muchas palancas de competitividad.

Esto, desde una perspectiva de lo público, también debiera ser objeto de reflexión. Estamos adelantando una era en la que la creación de spin-offs, startups, etc., dependerá en gran medida de la conectividad y la baja latencia. Estamos hablando de una era en la que los emprendedores serán el vector de cambio más importante. Y por lo tanto, privarles de estas capacidades de computación en la nube, será mermarles la competitividad en un plano internacional. Lo que en otra época fue la electricidad o el acceso a mercados de capitales, en un futuro próximo serán la expresión en bits y las redes que permitan intercambiarlos a una velocidad realmente alta.

Por ello, quiero creer que nuestros representantes son conscientes del handicap de comunicaciones que tenemos en España. Y sé que estoy entrando en un tema ciertamente polémico. Pero no quería dejar de subrayar, que estamos hablando de un tema que afecta a todos, y como tal, debe ser resuelto también por una participación de las instituciones.

Como ven, la competitividad del Siglo XXI puede que se mida en conectividad y latencia. En España reunimos muchas características para que podamos disponer de una industria de centro de datos importante. Solo hace falta darnos cuenta de lo que tenemos.

Equipos heterogéneos y su rendimiento: la excepcionalidad del Athletic de Bilbao

La heterogeneidad y multidisciplinaridad de los equipos de trabajo es algo que desde el mundo del management y las escuelas de negocio, se lleva trabajando y estudiando desde hace años. En general, se ha considerado siempre, que un equipo heterogéneo (considerando como tal muchas características -edad, género, intereses, disciplinas, etc.-) es bastante más eficiente que uno más homogéneo. Y como tal, desde el área de recursos humanos y sus investigaciones, se ha procurado siempre predicar la idea de mezclar personas diferentes para que salgan buenas ideas.

No es que esto haya cambiado, sino que en los últimos años, con la globalización, esto se ha acentuado. Ahí tenemos el caso de Silicon Valley con equipos de talento de prácticamente cualquier esquina del planeta. O cómo las empresas multinacionales mueven a sus equipos y los mezclan durante los primeros años de carrera, precisamente buscando ganar en ese rendimiento extra que se obtiene gracias a la integración de diferentes culturas, formas de trabajar, etc.

Hay muchos trabajos que se pueden encontrar sobre los costes y beneficios (el análisis que siempre hay que hacer) de cómo los equipos rinden contando con una diversidad importante. Es un tema recurrente en muchos foros: políticas públicas, reclutamiento, admisiones en las universidades, etc. Los beneficios, como decíamos al comienzo, son bastante conocidos. Sin embargo, en los últimos años, también los costes han salido a la luz. Y es que integrar personas tan heterogéneas no es sencillo; negociar empleando múltiples idiomas, tradiciones culturales, etc.

A este respecto, uno de los casos que me ha llamado la atención es este paper: “Heterogeneity and Group Performance: Evaluating the Effect of Cultural Diversity in the World’s Top Soccer League“. Un paper que analiza estos costes y beneficios de la integración heterogénea de personas para los equipos de fútbol. Lo hace para los equipos de las cinco principales ligas Europeas (España, Inglaterra, Francia, Alemania e Italia) que han participado en la Champions League de 2003 a 2012. El objetivo del estudio no era otro que entender cómo la diversificar en el grupo de jugadores afectaba al rendimiento. Los resultados, expresados de una manera gráfica, son éstos:

Fuente: Washington Post
Fuente: Washington Post

Los resultados parecen claros. Hay una relación positiva entre la diversidad y el rendimiento. Pueden ver cómo a los equipos que mejor les ha ido en los últimos años (entre ellos el Sevilla, que destaca especialmente), son aquellos que tienen una alta diversidad lingüística han obtenido mejores resultados que aquellos que no la han tenido. Para evitar posibles sesgos en el análisis, y tal y como se puede encontrar aquí, los investigadores han utilizado los valores de mercado de los jugadores y los clubes para corregir aquellos equipos que emplean a pocos jugadores extranjeros de éxito, y obtienen muy buen0s resultados.

Este trabajo me ha resultado interesante ahora que estamos en época de Eurocopa. Al parecer, otro de los resultados que aparentemente han descubierto es que aquellas selecciones nacionales cuyos jugadores de desempeñan en equipos con alta diversidad, obtienen mejores resultados. La Bundesliga, de hecho, que es la más diversa cultural y lingüística de las cinco principales, al parecer, beneficia mucho al juego posterior de la Alemana.

Otro beneficio de esto es el caso de jugadores nacionales que juegan en ligas extranjeras. Este efecto, al parecer, beneficia especialmente mucho a Brasil y Argentina, naciones conocidas por enviar a sus jugadores a Europa durante muchos años de su carrera profesional. Según esta lógica, Francia y Bélgica, pudieran ser las más beneficiadas por ello. Las casas de apuestas, al parecer, por eso juegan tanto a favor de ellas.

No quiero con esto hacer un llamamiento a construir equipos que tengan un jugador de cada país. Pero sí quiero con este caso enfatizar la singularidad del caso del Athletic de Bilbao. Por favor, no me malinterpreten. No soy un fanático del fútbol (pero sí me gusta mucho), y tampoco lo soy del Athletic de Bilbao. Pero sí soy de Bilbao, y veo lo que ocurre a mí alrededor. Y me gustan mucho los datos, por lo que detectar aspectos singulares es una de las cosas que más me gustan.

Y, en este caso, estamos hablando de una singularidad. Un club, que en sus 118 años de historia, solo ha jugado con jugadores del País Vasco (nacidos o criados). Y, además, con bastante éxito, a tenor de la competitividad de la liga en la que siempre ha jugado (especialmente desde la llegada de la democracia y la Ley Bosman), y sus partidos en Europa. Mi más sincera felicitación al Athletic de Bilbao. Siempre tiene que haber algún outlier de éxito en la norma 🙂

Sobre los drones, regulaciones y el “accountability” de los algoritmos

Uno de los temas que más interés está suscitando en el mundo “tech” son los drones. Son muchas las noticias sobre sus utilidades, el futuro, etc. Pero hoy la noticia es otra:

Un avión esquiva tres drones durante el aterrizaje en Loiu (Fuente: http://www.eitb.eus/es/noticias/sociedad/detalle/4092638/un-avion-esquiva-tres-drones-aterrizaje-loiu/)
Un avión esquiva tres drones durante el aterrizaje en Loiu (Fuente: http://www.eitb.eus/es/noticias/sociedad/detalle/4092638/un-avion-esquiva-tres-drones-aterrizaje-loiu/)

Hasta la fecha, es el incidente más grave registrado en un aeropuerto en España. Y ha tenido que ser en Bilbao. Esto en Reino Unido y Francia ya había ocurrido. En España, estamos hablando de una infracción que para los que estaban manejando los drones puede traer hasta 250.000 €, dado que tienen prohibido volar a esa altura (el avión estaba a 900 metros, sobre Larrabetzu y Lezama) -estando el límite en 120 metros-. Es más, tienen prohibido volar dentro del espacios aéreos controlados y en distancias de 15 kilómetros a la redonda de los aeropuertos. Se saltaron toda normativa, en definitiva.

Más allá de la noticia, conviene hacer una reflexión sobre lo que drones pueden aportar a nuestras sociedades. Empecemos por definir lo que son. Se trata de vehículos aéreos no tripulados, y que pueden ser controlados de manera remota, o bien de manera autónoma, como otro algoritmo de caja negra más (aquí ya los posibles (mal)usos puede el lector comenzar a imaginar). Esto último parece la tendencia. Un dispositivo que existe desde el Siglo XIX, pero que se ha popularizado gracias al progreso tecnológico que ha abarato su fabricación, y por lo tanto, “democratizado” su consumo.

Drones en Google Images (Fuente: Google Images)
Drones en Google Images (Fuente: Google Images)

Casualidades, hoy ha sido noticia por una de esas aplicaciones que a mí personalmente más miedo me dan. Un dron, responsable de haber acabado con el líder de Al Qaeda en Afganistán. Es cierto que el campo militar siempre ha traído innovaciones al civil, pero estamos hablando de un peligro de unas posibles consecuencias realmente grandes. ¿Se imaginan en manos del Daesh estos artefactos? ¿Se imaginan que dispusieran de habilidos programadores de drones para perpretar verdaderas matanzas?

Todo ello, me hace pensar que debiéramos discutir más sobre el accountability de los algoritmos (de esto ya hablé aquí), y máxime cuando tiene implicaciones humanas de tal calado. Mientras seguimos debatiendo sobre ello, creo que, cuando menos, debiéramos tener una regulación importante.

Las pasadas Navidades, uno de los regalos más realizados en EEUU fueron los drones. Las ventas fueron de unas 400.000 unidades, un 20% de todos los vendidos en el mundo. A los americanos parece que les gusta el invento, especialmente los que se pueden pilotar desde el teléfono móvil y permite ver en tiempo real las grabaciones o fotografías que va haciendo. Sin embargo, el presidente Obama sabe que esto entraña peligros, claro. Para ello, el gobierno de Barack Obama sacó dos regulaciones:

  • Un reglamento para garantizar un uso seguro de los drones para el ocio (quizás la utilidad que estaban sacando los que lo estaban manejando hoy en Bilbao)
  • Obligación de inscribir el dron en un registro público siempre y cuando tenga un peso entre 250 gramos y 25 KGs. Esto permitiría trazar y poder atribuir responsabilidades en caso de cualquier problema. Algo parecido a lo que hacemos en tráfico cuando adquirimos un vehículo.

Lo que persiguen estas regulaciones no es otra cosa que poner cierto control a algo que se puede ir fuera de control. En la actualidad, no se requiere permiso alguno para operarlo a menos de 121 metros de altura, siempre y cuando se mantenga contacto visual con el aparato, y no se sobrevuele cerca de eventos deportivos, aeropuertos o concentraciones. Lo que decíamos al comienzo se han saltado en el caso de Loiu de hoy.

¿Y esto qué interés pudiera tener para este mundo digital de las empresas? Amazon, por ejemplo, caso del que ya hablé, no para de invertir en estas tecnologías. Una flota de vehículos autónomos repartiendo sus paquetes. Amazon tiene ya un prototipo híbrido entre un avión y un helicóptero con el que quiere llegar a volar distancias largas a un coste muy bajo. Esta es la propuesta de valor que más llama la atención a Amazon. En San Francisco o San Antonio, Amazon ya ofrece reparto en menos de dos horas de manera gratuita. Si quiere llegar a generalizar eso, tiene que buscar por todo slos medios la forma de reducir costes.

Los de Amazon, descienden y vuelven a ascender con gran seguridad y agilidad, cogiendo lo mejor y quitando lo peor de aviones y helicópteros. De esta manera, Amazon espera entregar paquetes de menos de 3 KGs en menos de 30 minutos, volando a unos 120 metros. El problema con todo esto es la seguridad. ¿Puedan volar sin mayor control que ese?  Amazon lo está probando a la vez en EEUU, Reino Unido e Israel. Pero, en los cielos de esos países, a 120 metros o menos, ¿no podría llegar a haber congestiones o accidentes? ¿Mal usos?

Esto, de cualquier manera, también puede tener otros beneficios. Correos, por ejemplo, ya ha comenzado a realizar pruebas de entregar en zonas de difícil acceso (que en el país -España- con tanta fragmentación ciudad-campo, será de gran ayuda). Y, de esta manera, vertebrar algo más España, en pueblos que no tienen acceso a establecimientos ni a experiencias de compra como sí tenemos en las ciudades. Esto no solo aplicaría para la entrega, sino también para la devolución e incidencias. Esto en EEUU, llevan mucho probándolo, siendo el comercio electrónico el principal beneficiado, que ha visto como ahora puede llegar a poblaciones alejadas (también es cierto que allí hay mucha cultura por la venta por catálogo).

Todo esto está bien para el comercio, pero creo que a nivel social, el día que consigamos hacerlo a un precio económico y sostenible, tendrá un impacto aún mayor. Pensemos, por ejemplo, en el envío de medicamentos y vacunas a lugares remotos de África, Asia y América Latina. O la asistencia en zonas de emergencia. Increíbles resultados los que podríamos obtener.

En definitiva, vemos que una tecnología tan potente como son los drones, como suele pasarnos, tiene costes y beneficios. En nuestras manos está que hagamos un buen uso de los mismos, y saquemos lo mejor de sí mismos. Para ello, la regulación y el accountability de los que se manejan de manera autónoma, me parece crítico. Veremos.