Equipos heterogéneos y su rendimiento: la excepcionalidad del Athletic de Bilbao

La heterogeneidad y multidisciplinaridad de los equipos de trabajo es algo que desde el mundo del management y las escuelas de negocio, se lleva trabajando y estudiando desde hace años. En general, se ha considerado siempre, que un equipo heterogéneo (considerando como tal muchas características -edad, género, intereses, disciplinas, etc.-) es bastante más eficiente que uno más homogéneo. Y como tal, desde el área de recursos humanos y sus investigaciones, se ha procurado siempre predicar la idea de mezclar personas diferentes para que salgan buenas ideas.

No es que esto haya cambiado, sino que en los últimos años, con la globalización, esto se ha acentuado. Ahí tenemos el caso de Silicon Valley con equipos de talento de prácticamente cualquier esquina del planeta. O cómo las empresas multinacionales mueven a sus equipos y los mezclan durante los primeros años de carrera, precisamente buscando ganar en ese rendimiento extra que se obtiene gracias a la integración de diferentes culturas, formas de trabajar, etc.

Hay muchos trabajos que se pueden encontrar sobre los costes y beneficios (el análisis que siempre hay que hacer) de cómo los equipos rinden contando con una diversidad importante. Es un tema recurrente en muchos foros: políticas públicas, reclutamiento, admisiones en las universidades, etc. Los beneficios, como decíamos al comienzo, son bastante conocidos. Sin embargo, en los últimos años, también los costes han salido a la luz. Y es que integrar personas tan heterogéneas no es sencillo; negociar empleando múltiples idiomas, tradiciones culturales, etc.

A este respecto, uno de los casos que me ha llamado la atención es este paper: “Heterogeneity and Group Performance: Evaluating the Effect of Cultural Diversity in the World’s Top Soccer League“. Un paper que analiza estos costes y beneficios de la integración heterogénea de personas para los equipos de fútbol. Lo hace para los equipos de las cinco principales ligas Europeas (España, Inglaterra, Francia, Alemania e Italia) que han participado en la Champions League de 2003 a 2012. El objetivo del estudio no era otro que entender cómo la diversificar en el grupo de jugadores afectaba al rendimiento. Los resultados, expresados de una manera gráfica, son éstos:

Fuente: Washington Post
Fuente: Washington Post

Los resultados parecen claros. Hay una relación positiva entre la diversidad y el rendimiento. Pueden ver cómo a los equipos que mejor les ha ido en los últimos años (entre ellos el Sevilla, que destaca especialmente), son aquellos que tienen una alta diversidad lingüística han obtenido mejores resultados que aquellos que no la han tenido. Para evitar posibles sesgos en el análisis, y tal y como se puede encontrar aquí, los investigadores han utilizado los valores de mercado de los jugadores y los clubes para corregir aquellos equipos que emplean a pocos jugadores extranjeros de éxito, y obtienen muy buen0s resultados.

Este trabajo me ha resultado interesante ahora que estamos en época de Eurocopa. Al parecer, otro de los resultados que aparentemente han descubierto es que aquellas selecciones nacionales cuyos jugadores de desempeñan en equipos con alta diversidad, obtienen mejores resultados. La Bundesliga, de hecho, que es la más diversa cultural y lingüística de las cinco principales, al parecer, beneficia mucho al juego posterior de la Alemana.

Otro beneficio de esto es el caso de jugadores nacionales que juegan en ligas extranjeras. Este efecto, al parecer, beneficia especialmente mucho a Brasil y Argentina, naciones conocidas por enviar a sus jugadores a Europa durante muchos años de su carrera profesional. Según esta lógica, Francia y Bélgica, pudieran ser las más beneficiadas por ello. Las casas de apuestas, al parecer, por eso juegan tanto a favor de ellas.

No quiero con esto hacer un llamamiento a construir equipos que tengan un jugador de cada país. Pero sí quiero con este caso enfatizar la singularidad del caso del Athletic de Bilbao. Por favor, no me malinterpreten. No soy un fanático del fútbol (pero sí me gusta mucho), y tampoco lo soy del Athletic de Bilbao. Pero sí soy de Bilbao, y veo lo que ocurre a mí alrededor. Y me gustan mucho los datos, por lo que detectar aspectos singulares es una de las cosas que más me gustan.

Y, en este caso, estamos hablando de una singularidad. Un club, que en sus 118 años de historia, solo ha jugado con jugadores del País Vasco (nacidos o criados). Y, además, con bastante éxito, a tenor de la competitividad de la liga en la que siempre ha jugado (especialmente desde la llegada de la democracia y la Ley Bosman), y sus partidos en Europa. Mi más sincera felicitación al Athletic de Bilbao. Siempre tiene que haber algún outlier de éxito en la norma 🙂

Políticas educativas y la crisis migratoria

La crisis migratoria que hemos vivido en este 2015 entre Oriente Medio, Norte de África y Europa no tienen ningún precedente en términos del número de afectados. La multiplicación de conflictos de estos primeros quince años de siglo han llevado al exilio a 11 millones de personas en Siria, 6,4 millones en Colombia -felizmente pronto espero podramos poner fin a este drama-, 4 millones en Irak, y 3,6 millones en Afganistán.

El 20 de Junio de 2010, escribía este artículo en el Día Mundial del Refugiado. Hablábamos de unos 43 millones de refugiados. En la actualidad, 5 años después, hablamos ya de 60 millones de refugiados y desplazados forzosos. Una triste cifra récord. Estamos hablando, como decía al comienzo, de la mayor crisis migratoria y humanitaria en Europa, tras la Segunda Guerra Mundial.

Las personas que están saliendo de Siria, Irak y Afganistán son las que están llegando a Europa. Voy a dejar deliberadamente aparte la disquisición semántica si son refugiados o inmigrantes. Creo que no aporta mucho al debate. La cuestión nuclear es que son personas que llegan huyendo de una realidad que no es la que les gustaría tener. No creo que haya que explicar mucho para asegurar que ellos estarían encantados de quedarse en sus países de origen.

En 2015, por lo menos 3.500 personas murieron en su intento de atravesar el Mediterráneo. Esto es lo peor de esta realidad. Hasta el 7 de septiembre de 2015, el número de refugiados y migrantes que han cruzado el Mediterráneo, según el ACNUR, es de 951.412. Es decir, cerraremos el año sumando un millón adicional.

Puestas estas cifras de contexto, lo que hoy quería traer a colación es qué podemos hacer en Europa para ayudar a estos compañeros nuestros. El ser humano persigue constantemente dar sentido a su existencia. Por lo tanto, el hecho de sentirse en una comunidad resulta fundamental. A sabiendas que ya el 12% de los estudiantes de 15 años de los países miembros de la OCDE son de origen migratorio, esta cifra tiene toda la pinta que seguirá creciendo. Desde el ámbito de políticas educativas, serán necesarios muchos cambios. Es de lo que quiero hablar hoy.

Del millón de personas en busca de asilo que llegarán a Europa, no se distribuirá a partes iguales entre países (se calcula que aproximadamente 800.000 personas persiguen ir a Alemania). Por ello, extiendo el ámbito de esta reflexión más allá de España. Resulta obvio pensar que esta nueva comunidad pueda contribuir a pailar el problema demográfico de Europa. Se prevé que entre 2013 y 2020 la población en edad de trabajar se reduzca en 7,5 millones de personas (un 2,2%) en todo Europa.

Alemania ya tuvo oleadas de nuevas llegadas en el pasado. En 1960 (participar del milagro económico alemán como “Gastarbeiter” -trabajador invitado-) y en 1990 (con la crisis de los Balcanes). Hasta la fecha, ninguna ola de inmigración ha aumentado el paro, ha reducido los salarios o incrementado los costes sociales (los tres vectores que suelen asociarse y utilizarse con un carácter marcadamente demagógico). Un poco en la línea de de este magnífico artículo de Jorge Galindo.

En Bélgica, ocurre algo parecido. También en los 60, para solucionar la falta de trabajadores para la industria del carbón, la solución se encontró en Marruecos. Ambos países firmaron un acuerdo bilateral que garantizaba trabajo y vivienda barata a todos los marroquíes que quisieran asentarse en Bélgica. Esto provocó una diáspora de decenas de miles, haciendo que hoy en Bélgica vivan cerca de 400.000, de una población total de 11.200.000 personas, constituyendo así el país europeo con un mayor porcentaje de ciudadanos de origen marroquí (el 4%), muy por encima de España o Italia. Por cierto, la mayoría de ellos viven en el tristemente conocido barrio de Molenbeek.

Ambos países, que de esto de políticas y futuro nos llevan un cacho, quieren mantener estable hasta 2050 su número de trabajadores y su sistema social. Es decir, no enclavar este dicurso de acogida y de integración en comunidad por aspectos meramente de interés económico, sino también con una componente social. Alemania, por ejemplo, para que esto sea posible, necesita cada año 500.000 personas inmigrantes en términos netos. Este año Alemania ha sido incapaz de cubrir muchos puestoss de trabajo. Entenderán ahora que el 80% de los que llegan quieran asentarse en Alemania.

No obstante, los refugiados e inmigrantes no empiezan como aprendices en el trabajo desde el primer día. Primero hay que prepararles para el aprendizaje. En Alemania ya hay proyectos para la “cualificación para el ingreso” en los que se trabajan competencias como la puntualidad, la organización, la seriedad, etc. Como ven, la importancia de generar un clima social y laboral que hará que estos nuevos ciudadanos europeos se sientan más integrados y den más sentido a su vida en Europa.

Yo personalmente me he implicado en un proyecto en esta línea, lo que me ha animado a escribir este artículo. Jesuit Commons: Higher Education at the Margins (JC:HEM), es una iniciativa global en la que participamos personas, entidades, organizaciones, etc. que trata de proporcionar educación de nivel superior a personas que de otra manera, lo tendrían realmente complicado. Utilizando los valores y tradición de la Compañía de Jesús y su tradición centenaria por la educación superior, a través de una metodología online y onsite (en campamentos de refugiados especialmente), proporciona educación en diferentes materias. Yo me centro en temas de tecnología y economía.

Pero esto de la educación y la integración de personas a nuevas comunidades y contextos no es nada fácil. Extrayendo lecciones aprendidas de esta experiencia y de lo que he podido ir leyendo por ahí, he querido dejar por escrito aquí algunas de ellas:

  • Aprendizaje del idioma: a los que llegan, no solo los tenemos que ofrecer una formación técnica y de soft skills “a la Alemana“. El idioma también resulta clave para ellos. Por ello, uno nunca dejará de sorprenderse por historias como la de “Los traductores abandonados de Afganistán“. Los intérpretes de las tropas españolas durante la guerra en aquel país, recibiendo el mismo trato que cualquier refugiado, siendo incapaces de encontrar un empleo. Su valía en la situación actual a nivel de idioma sería fundamental.
  • Sistema de guarderías: según la OCDE, la educación pre-primaria resulta clave. Según resultados de PISA, los inmigrantes que habían recibido educación pre-primaria tenían 49 puntos más de media en los resultados PISA.
  • El profesorado: el elemento crítico en la formación de un estudiante. La enseñanza multicural y multilingüe, hará que tengamos que prepararnos para todo ello. Italia y España, por ejemplo, son los que más necesitan este elemento.
  • Evitar concentraciones: la evidencia que dispone la OCDE también dice que mezclar perfiles es bueno. Repartir por cuotas a los inmigrantes y refugiados, resulta así fundamental. Por ello, sugeriría a políticos como Esperanza Aguirre, que machacónamente repiten la segregación por capacidades en el aula, que lean algún paper sobre ello. Que España no obtenga sobresalientes resultados en PISA tiene mucho que ver con esto. Nos centramos mucho en la mezcla. Por cierto, un tema también importante a la hora de localizar el emplazamiento para la vivienda.
  • Repensar políticas de educación: a los 15 años, un inmigrante o refugiado, tiene un un 3,4 veces más de probabilidad de repetir curso que un no-inmigrante. Tanto en Primaria como en Secundaria. Por lo tanto, hay mucho espacio de mejora aún.

Ya ven que esta crisis migratoria va más allá de explicar que las personas llegan. Estas personas, compañeros nuestros, deben integrarse, dar sentido en nuestra comunidad. La educación contribuye enormemente a ello, por lo que las políticas educativas adquieren un papel fundamental. Aportemos nuestro granito de arena por esta comunidad global.

Arrupe Learning Center en Kenya, del proyecto Jesuit Commons, Higher Education at the Margins (Fuente: http://www.jrsea.org/campaign_detail?TN=PROJECT-20151013073212)
Arrupe Learning Center en Kenya, del proyecto Jesuit Commons, Higher Education at the Margins (Fuente: http://www.jrsea.org/campaign_detail?TN=PROJECT-20151013073212)