Confundiendo estrategia (digital) con tecnologías y herramientas

Cuando hablamos de transformación digital, una de las cuestiones que siempre enfatizo es la falta de aprovechamiento de la digitalización. Es decir, emplear los datos y la información digital, así como las redes que permiten comunicar y distribuirlos, en favor de la innovación de las organizaciones y las empresas. Esto ahora mismo es un pozo muy rico de oportunidades que no son aprovechadas.

Entre los muchos motivos que a uno le puede venir a la cabeza voy a quedarme con uno: confundimos con mucha facilidad estrategia (digital en este caso) con lo que son las tecnologías y herramientas. Y esto, lo dice un ingeniero, que como tal, y a sabiendas que nuestra formación se basa en ciencia, tecnología y herramientas (especialmente la mía, la informática), siempre tendremos ese sesgo. Pero esta falta de enfoque y claridad, termina que uno tenga que escuchar que “Implantando un CRM va a resolver los problemas de coordinación de sus equipos comerciales” o que “Implantando una red social interna va a ayudar a que sus equipos se comuniquen de manera más eficiente“.

No, perdón. Es que los problemas de personas, gestión del cambio y organización es otra cosa. Y ese otro elemento se llama estrategia, que es la gran olvidada en toda esta era digital. Y de eso os quería hablar hoy. De estrategia a secas, que luego llevaré al mundo digital. El término estrategia tiene un origen griego: EstrategeiaEstrategos o el arte del general en la guerra, que procede de la fusión de dos palabras: stratos (ejército) y agein (conducir, guiar). Hoy en día, usamos y definimos estrategia como el arte para dirigir las operaciones y el futuro de una organización. Supone una guía para lograr un máximo de efectividad en la administración de todos los recursos en el cumplimento de la misión.

La estrategia (el “cómo” de la empresa), que a mí tanto me gusta definir a través del ajedrez (una de mis pasiones, recordaréis).

El ajedrez, como símil del concepto estrategia (Fuente: http://3.bp.blogspot.com/-AmKHCNdHszI/VSe7jQ4t0KI/AAAAAAAAYFE/e46f0DrY3Go/s1600/ajedrez.jpg)
El ajedrez, como símil del concepto estrategia (Fuente: http://3.bp.blogspot.com/-AmKHCNdHszI/VSe7jQ4t0KI/AAAAAAAAYFE/e46f0DrY3Go/s1600/ajedrez.jpg)

En el ajedrez, es necesario que dispongamos, como jugadores, de un modelo de decisiones coherente e integral. Es decir, tenemos que jugar con nuestras piezas, y a través de un proceso, interactuar con otros para alcanzar, a largo plazo (no en “batallas uno a uno”), una ventaja competitiva sostenible. Un modelo de decisiones que si lo vamos cambiando, no suele traer unos buenos resultados. Por eso en el mundo de la empresa, seas o uno una persona con responsabilidad, es bueno acompañar tu día a día de una estrategia.

Si en vuestra empresa, en vuestra organización, o para vosotros mismos, os preguntáis cuál es el modelo de decisiones en el plano digital, quizás es que no exista. Y esto, por raro que parezca, suele ocurrir. No existe un modelo coherente e integral de selección de herramientas. Y cuando esto ocurre, puede deberse a dos cosas: o bien no se entiende que las herramientas y tecnologías solo es el después (una vez tengo la estrategia y los procesos definidos) o bien que la estrategia y los procesos tampoco están definidos. Quiero creer que esto último no se da, y que es lo primero el motivo principal.

Esto es precisamente lo que creo que falta mucho cuando hablamos de sacar provecho a la constante digitalización de la sociedad. Es decir, incorporar al proceso de estrategia de toda empresa esas nuevas posibilidades que abre la última revolución registrada, la digital. Es por ello, que quizás es que estemos enfocando mal el problema. Quizás es que los puestos como CDO (Chief Digital Officer), son personas que deban estar en los Consejos de Administración. O que incluso el día de mañana tengan que ser los que sean primero ascendidos a CEO (obviamente, salvando las otras grandes cualidades que se deben reunir para ocupar ese sitio). Miren, salvo enormemente las distancias, el caso de Francisco González en el BBVA.

Sin esa estrategia digital, se tenderán a reproducir espacios físicos en entornos digitales, con lógicas cómo:

  • La web de mi empresa tiene como secciones mis líneas de producto (olvidando que vivimos en la “era de la búsqueda“)
  • En el CRM, cada departamento tiene sus clientes, y no los comparte con otros departamentos
  • En el ERP, no se mete la información a diario porque es un “rollo”
  • Mi estrategia de marketing digital no pone al cliente en el centro, sino que se centra en lanzar campañas (con los problemas que ya he señalado en múltiples ocasiones…)

Y cuando estas cosas ocurren, es normal que haya revoluciones como las fintech, insurtech, operadores de movilidad sin taxis en propiedad, etc. Esto sí que es entender que el nuevo paradigma digital genera nuevas lógicas. Nuevas oportunidades. La transformación digital es otra cosa. Implica pensar de otra manera, implica poner estas nuevas posibilidades digitales desde la estrategia de la empresa. La era digital trae nuevos modelos de negocio, nuevas experiencias de cliente y procesos operativos enriquecidos.

Por todo ello, se trata de entender estas nuevas tecnologías digitales no como un gasto corriente, sino como una inversión que permiten aumentar la propuesta de valor de la compañía, entrando en un plano de innovación que mejore así los procesos y ponga al cliente en el centro. Es decir, que se trata de ganar en productividad con estas herramientas y tecnologías, poniendo la estrategia por delante de todo ello.

Algunas notas históricas de una de mis pasiones, el ajedrez

Es realmente sorprendente que todavía no haya escrito dando una vuelta por la Historia del ajedrez, un juego que a mí personalmente me ha chiflado. Soy de esos pocos que además de jugar a fútbol, estaba apuntado a un club de ajedrez. El ajedrez, ese juego, ciencia o deporte (elija la opción que desee), donde dos mentes (antes humanas, ahora dos cerebros ya sean biológicos o digitales), intentan superar a la otra. De hecho, la historia del ajedrez está llena de duelos que van más allá de los tableros.

Es realmente sorprendente que todavía no haya escrito dando una vuelta por la Historia del ajedrez, un juego que a mí personalmente me ha chiflado. Soy de esos pocos que además de jugar a fútbol, estaba apuntado a un club de ajedrez. El ajedrez, ese juego, ciencia o deporte (elija la opción que desee), donde dos mentes (antes humanas, ahora dos cerebros ya sean biológicos o digitales), intentan superar a la otra. De hecho, la historia del ajedrez está llena de duelos que van más allá de los tableros.

Hoy en día se habla de los Barsa – Madrid como “los grandes matches”. Hubo otra época, donde estos duelos eran intelectualmente más enriquecedores. Y como no, la política de por medio:

  • La Bourdonnais vs. McDonnell: la Francia revolucionaria y la Inglaterra imperialo
  • Capablanca vs Alekhine: EEUU en crecimiento y la Europa Comunista del Este
  • Fischer vs Spassky: plena guerra fría, dando lugar en Islandia a la “Partida del Siglo”.
  • Kárpov vs Kaspárov: el más largo de todos, y el que marcó claramente mi infancia. De 1985-1995, 144 partidas, y marcando un nivel que convirtió el ajedrez mundial en algo así como la liga de fútbol Española actual (bipartidista). Por si los tableros fueran poco, su rivalidad iba también a la esfera política: Karpov por el conservadurismos soviético, y Kasparov por el aperturismo de Gorbachov.

Respecto al origen de tan ilustre juego, como suele pasar, hay mucha leyenda detrás. El ajedrez (shatranj) tiene, al parecer, su origen en la India, desde donde a través de Persia -gran imperio de la época- llegó al mundo árabe. Pocas modificaciones ha tenido el juego desde entonces, un total de unos 1.500 años. Al parece, esta baja necesidad de cambios se debe a ser considerado como un juego perfecto desde sus comienzos. A los que pensamos esto desde pequeños, no nos sorprende. Sí que ha habiado innovaciones estratégicas, pero no innovaciones en el juego en sí.

Representaciones a lo largo de la Historia del ajedrez (Fuente: http://www.tabladeflandes.com/frank_mayer/elke-rehder_144.jpg)
Representaciones a lo largo de la Historia del ajedrez (Fuente: http://www.tabladeflandes.com/frank_mayer/elke-rehder_144.jpg)

A lo largo de la Historia el ajedrez ha sido prohibido por todas las religiones monoteístas (judía, cristiana y musulmana). En 655 d.C., el Califa Ali Ben Abu-Talib prohibe el juego en su secta de musulmanes debido a que las piezas tenían figuras de ídolos con los que él no simpatizaba. Aproximadamente 200 años más tarde, la palabra Gran Maestro es introducida por el Califa al-Ma’mun. Los Califas ahora patrocinaban el juego.

En la Europa de la Edad Media, el ajedrez se popularizó. Tuvo mucho que ver en ello las Cruzadas. En éstas, entre 1096 y 1244, y motivados por el fervor religioso, la pérdida de poder de Bizancio (antiguo Imperio Romano de Oriente) ante los turcos, hizo que no fuera posible peregrinar a Jerusalén (la ciudad de las religiones). Así, la nobleza Europea, promueve la Guerra con varias Cruzadas.

Sobre el año 1.100 d.C., este juego es aceptado como una actividad diaria de las clases altas de la sociedad. En la práctica cristiana, el Clero dedicaba mucho tiempo diario al juego del ajedrez. A lo largo de la Historia, la Iglesia y el ajedrez han estado muy ligados, pero no por su buena relación. La mayoría de los sucesos hablan de épocas en las que el ajedrez es interpretado como un juego de de contienda, un juego de guerra. Esto causa su prohibición en distintos tiempos.

Además, las mujeres no tenían permitido disfrutar de este juego. No por ello, han estado desligadas de la práctica del juego. Durante el siglo XIX, el que España e Inglaterra estuvieran gobernadas por dos grandes reinas (Isabel II y Victoria I) hizo que se usase recurrentemente el ajedrez como metáfora del día a día.

Durante las cruzadas, sobre el año 1.200 d.C., lo que por aquel entonces era Palestina, también disfrutaba del juego del ajedrez. Sin embargo, Rabí Moisés el Egipcio (filósofo en el pensamiento medieval) incluye el ajedrez entre los juegos prohibidos. Al mismo tiempo, en Inglaterra, el Arzobispo de Canterbury John Peckham, hace lo propio amenazando con condenas de dieta de pan y agua. En Alemania, el ajedrez fue prohibido definitivamente en el año de 1.310 después del Consejo de Trier. En Francia, el Rey Carlos V (1337 – 1380) hace lo mismo.

En España, es conocida la afición de Alfonso X de Castilla (1212 – 1284). Es un Rey conocido por su obra literaria, científica, histórica y jurídica. De ahí el nombre de la Universidad Alfonso X El Sabio.

Alfonso X "Libro de acedrex, dados e tablas" (Fuente: http://www.tabladeflandes.com/frank_mayer/Libro_de_acedrex_dados_e_tablas_2.jpg)
Alfonso X “Libro de acedrex, dados e tablas” (Fuente: http://www.tabladeflandes.com/frank_mayer/Libro_de_acedrex_dados_e_tablas_2.jpg)

No obstante, a finales del siglo XIV el ajedrez se convirtió en un juego tan popular, que solamente pudo ser prohibido en escasos lugares. Uno de ellos fue España.En el año de 1.550, Santa Teresa de Ávila (más conocida como Santa Teresa de Jesús, 1515-1582), una reformadora del convento español, escribe sobre la relación entre la ética y el ajedrez. Esta religiosa y escritora católica -fundadora de la orden de las Carmelistas descalzas- en su obra El camino a la perfección cita el ajedrez como un juego lleno de sabiduría. Se la empieza a considerar como abanderada de los ajedrecistas en España. Así, finalmente, las autoridades eclesiásticas en España proclamaron su patrocinio a los jugadores de ajedrez.

Tras este período en España, ha habido otra prohibiciones fuera de las fronteras estatales. El zar Ruso Iván el Terrible (1530–1584), Cremona (Italia), donde tras una plaga todos los juegos fueron usados como chivos expiatorios, el Zar Alexei (1629–1676) repite la prohibición que ya había ejecutado su homónimo. Quizás el último caso más sonado fue el del Ayatolá Jomeini cuando subió al poder en 1979 tras derrocar al Sha de Persia. Según Jomeini, el ajedrez borraba memorias, provocaba daños cerebrales y fomentaba la pasión por ser mercenarios de guerra. Huelga decir que algo tendría que ver que durante la época del Sha, Irán era el único país Árabe que organizaba torneos de ajedrez.

Cabe también citar que el ajedrez también tuvo su papel como arma política. La antigua Unión Soviética, buscó el desarrollo de grandes jugadores de ajedrez, y demostrar así al mundo -Occidental-, que aunque el país iba decayendo económicamente, arrasaba en lo que a ciencia o deporte se refiere. Un poco parecido a lo que sucedió con la carrera espacial.

Esta tira de Mafalda ilustra que nunca ha sido un juego exento de ideologías y contenido político:

El ajedrez y Mafalda
El ajedrez y Mafalda

Y no podía concluir un post dedicado al ajedrez sin citar a mis cuatro jugadores preferidos, de los que tanto aprendí cuando jugaba a esto de pequeño:

  • Kasparov: mi gran ídolo. Campeón del Mundo más joven de la historia en 1985, desbancando a Karpov. Fue el primer campeón del mundo en ser derrotado por un cerebro lleno de bits –Deep Blue-. Esto fue en 1997, justo cuando más disfrutaba yo de esto. Mi pasión posterior por esto de cómo piensan los ordenadores seguro que no es accidental 😉
  • Karpov: gran maestro internacional de ajedrez -distinción para los jugadores excepcionales- y campeón del mundo en el período entre 1975 y 1985.
  • Alekhine: estilo agresivo, para el conservadurismo que muchos otros exhibían. Aportó nuevas estrategias, e introdujo nuevos conceptos en el ajedrez del Siglo XX.

No, nunca fui de Capablanca ni de Fisher. He de admitir que la Spasski-Fischer de 1972 (la partida del siglo) es una partida fascinante. Se me ve el plumero con mi pasión de pequeño por bastantes cosas que venían de los que nos habían llevado al espacio. Mientras algunos disfrutan del fútbol, yo seguiré usando el Go o el ajedrez para mi tesis 😉