Facebook facilitando la experiencia de usuario: menos adblockers y más “publicidad inteligente”

Que Facebook es una empresa que está entendiendo bien el negocio de Internet es algo que su propia capitalización bursátil refleja. En el primer trimestre de 2016, quedó como la séptima empresa de mayor valor bursátil del mundo. Y sigue subiendo. ¿Por qué? Bueno, lo he señalado en varias ocasiones, pero básicamente porque entiende bien de estrategia, tiene las ideas bastante claras, y su obsesión por no “cargar” al usuario y mejorar su experiencia usando la ex-red social le da mucho valor.

Facebook, la séptima empresa por valor bursátil del mundo (Fuente: Wikipedia)
Facebook, la séptima empresa por valor bursátil del mundo (Fuente: Wikipedia)

La empresa de Mark Zuckerberg tiene varias obsesiones. Una de ellas, de la que ya se ha hablado cuando batió de nuevo las expectativas del mercado en cuanto a ingresos en el último trimestre, es que no sabemos cuánta capacidad de crecimiento de ingresos vía anuncios en la red tiene. Hay una métrica muy interesante para explicar esto que se llama “ad load“. Básicamente viene a expresar el número de “impactos publicitarios” que un usuario recibe en su muro de notificaciones.

Facebook está obsesionado en controlar esa cifra y que no se le vaya de las manos (vamos, lo que le pasó a MySpace en su día, cuando todavía era competencia de Facebook). El año pasado Socialbakers publicó un informe en el que hablaba de un 3% como el “ad load” de Facebook. Es decir, solo un 3% del contenido era publicitario. Una cifra baja (piensen en otros canales de consumo de contenidos que empleen, como un periódico o una TV, y reflexionen si Facebook tiene muchos anuncios o no).

Donde Facebook sí tiene más problemas es en el crecimiento del número de usuarios. Ha crecido en número de usuarios diarios activos (DAU) un 17%. Sin embargo, ese crecimiento apenas se ha notado en EEUU, Canadá y Europa, regiones que proveen el 75% de los ingresos a Facebook. Básicamente, se concentran ahí sus ingresos porque son los mercados donde hay mayor capacidad adquisitiva, y por lo tanto, donde más “mercado potencial” hay para los que se quieren anunciar en Facebook. Por eso mismo soy tan maniático de medir el éxito del medio de comunicación que es Facebook ahora mismo en términos de número de usuarios. Que no, que la métrica es otra.

A sabiendas de esto, a Facebook, no le queda otro remedio que concentrarse en ofrecer una gran experiencia de usuario a los que empleen su muro de notificaciones para informarse en el día a día. De ahí, que sea tan insistente con la idea de que la entendamos como un medio de comunicación: gana dinero por insertar piezas publicitarias en el mejor momento a los perfiles más propensos a mostrar un comportamiento de compra hacia una marca determinada.

Y una de las funcionalidades que acaba de mejorar es que el propio usuario pueda mostrar sus preferencias en cuanto a los anuncios a ver. Es decir, que en el “Ad Preferences”, los usuarios puedan elegir categorías de anuncios que puedan querer ver, una vez que Facebook les sugiere categorías en base a las páginas que les gustan, los patrones de navegación que exhiben o su información personal.

Ad Preferences en Facebook (Fuente: https://tctechcrunch2011.files.wordpress.com/2016/08/facebook-ad-opt-out.png?w=680&h=232)
Ad Preferences en Facebook (Fuente: https://tctechcrunch2011.files.wordpress.com/2016/08/facebook-ad-opt-out.png?w=680&h=232)

Esto permitirá que los usuarios puedan “configurar” sus preferencias en cuanto a la publicidad. Y, hacer de verdad un modelo “customer-centricity” en términos de impactos publicitarios. Esto, además, tiene mucho sentido en un momento en el que según in informe de Ipsos, 200 millones de personas en el mundo usan adblockers. Casi 7 de cada 10 de esos usuarios que los emplean, lo hacen para evitar su mala experiencia con los anuncios que reciben “en Internet”. Si la misión de Facebook es ser un canal de conexión entre empresas y usuarios, que los perciban como algo amigable y cercano, mejorar este tipo de experiencias de usuario es fundamental para el negocio de Facebook.

En esta línea, además, va a cambiar la tecnología que emplea para mostrar los anuncios. De esta manera, será más complicado para los adblockers detectar esos anuncios. No sé cuánto impacto tendrá esta medida de poner trabas a los adblockers, dado que el 84% de los ingresos de Facebook ya vienen de los dispositivos móviles, donde esto no tiene aplicación. De cualquier manera, más que entrar en esta pelea con los adblockers (que ya han reaccionado a este movimiento de la ex-red social), creo que tiene bastante más sentido para Facebook, centrarse en ofrecer una gran experiencia de usuario, y que sus usuarios, podamos evitar una serie de anuncios y priorizar otros. Eso sí parece una estrategia más inteligente.

De cualquier manera, interesante ver cómo la séptima empresa por valor bursátil del mundo emplea este tipo de estrategias para favorecer la experiencia de sus usuarios. Y, en última instancia, favorecer su Cuenta de Resultados. Facebook, no quiere repetir errores que en el pasado cometieron algunos de sus rivales.

Más sobre el cambio del “marketing digital”: los problemas de los medios y la nueva “publicidad digital”

Los adblocker siguen provocando grandes reflexiones. Y problemas para algunos de los “incumbentes”. Algunos cambios son “graves” (prescindir de puestos de trabajo), pero no “extremos” (posible cierre de negocios). Fíjense este artículo del New York Times de hacer un par de días:

La batalla por los ingresos publicitarios del tráfico web (Fuente: http://www.nytimes.com/2016/04/18/business/media-websites-battle-falteringad-revenue-and-traffic.html?_r=0)
La batalla por los ingresos publicitarios del tráfico web (Fuente: http://www.nytimes.com/2016/04/18/business/media-websites-battle-falteringad-revenue-and-traffic.html?_r=0)

Me encantaría que estas líneas las pudieran leer muchos medios que dependen actualmente de estos ingresos publicitarios para su modelo de negocio. Supongo que no llegarán a leer este humilde blog. Pero, me parece una cadena de noticias realmente alarmante para ellos. Mashable, despidiendo 30 personas. BuzzFeed, recibiendo llamadas de los inversores por el drenaje de los ingresos.

¿El motivo? Un tráfico web llegando a “momentos de no crecimiento“, la competencia (cada vez hay más webs que reclaman ese tráfico sin ofrecer alternativas de ingresos diferentes, de lo que ya hablé en la anterior entrada), por la irrupción del canal móvil (que cambia el modelo publicitario de una web de páginas web a una web de aplicaciones móviles), por la nueva oferta de los canales sociales (Facebook, Twitter y demás con sus modelos publicitarios), y, especialmente en los últimos tiempos, como ya cité en esta entrada, por los adblockers.

No es esta la entrada para hablar de cómo poder monetizar un sitio de contenidos (periódico, revista, blog especializado, etc.). Hay muchas versiones, diferentes ejemplos, cada uno en contextos muy diferentes. No sé cómo de replicables. Pero sí es la entrada para alertar lo que ya decía en la entrada anterior: el modelo publicitario va a sufrir importantes cambios, por lo que las reacciones no se pueden hacer esperar. Y ya están aconteciendo. Y sobre todo, la gente ya se está cansando de ello (de ahí la popularidad de los adblockers). Por eso decía que me parece bastante objetivo decir que la publicidad en Internet debe cambiar.

Como comenta la noticia de New York Times, 85 de cada 100 céntimos invertidos en publicidad online van a Google y Facebook. Todavía. Pero Facebook creciendo, y Google no (en este segmento o unidad de negocio, al menos). Tengo a medio preparar una nueva entrada hablando sobre la evolución de Facebook en los próximos años. Todo ello a raíz del F8 de la semana pasada. La tendencia parece clara: Facebook quiere que nos quedemos dentro de la “red social” (que cada vez es menos “social” y más “red”, pero conectando con entidades y sitios), sin salirnos con los enlaces. Ya hablé de esta tendencia de las grandes redes sociales comerciales cuando dije aquello de “el hipervínculo en la era de las redes sociales“.

Lo que parece claro de todo lo anterior es que la publicidad online que hemos conocido hasta la fecha está cambiando. Y mucho. Cada vez la tendencia apunta más a una publicidad menos invasiva, más personalizada, y más centrada en el usuario. Es lo que quiere aprovechar Facebook precisamente. Y seguramente muchas otras redes sociales, a sabiendas que hay sitios web de contenidos que ya obtienen hasta el 40% del tráfico desde redes sociales.

¿Esto lo sabrá Google ya no? Cuanta menos gente pase por el buscador inicialmente… su imperio más peligro correrá. Pero se moverá, como buen imperio, llegará a nuevos sitios. Pero, como vengo diciendo, con nuevos modelos de visualización de publicidad y de generación de impactos.

 

El “modelo de publicidad de Google”, la atención y algoritmos

Instagram, está de cambio. Al parecer, está trabajando en un algoritmo de personalización que permitirá que veamos resultados que más “nos interesan”. Un movimiento que sucede a los que ya hicieron en su día Facebook o Twitter -ahí nació el hashtag #RIPTwitter-, con sus algoritmos de personalización de resultados a los deseos y gustos del “consumidor” (nosotros, los usuarios). Es decir, huyendo de la ordenación cronológica, lo que buscan es que veamos aquello que entienden más nos gusta.

Un modelo de ordenación que, entiendo, podemos decir se inspira en Google. Cuando nació el buscador, intentó entender bien lo que la gente quería buscar. Y con ello, dado su éxito en el uso, comenzaron a evolucionar el espacio de resultados hasta convertirlo en un bien escaso. Nacen a la par dos “industrias”:

  • SEO: el concepto “optimizar” describe la idea de saber qué parámetros considera Google importantes para una búsqueda determinada.
  • SEM: resumiendo mucho lo resumible, pagarle a Google para que te ponga preferentemente en los resultados que devuelve el propio buscador.

Que otras plataformas sociales estén convergiendo a este “modelo de publicidad de Google“, a mí, querido lector, me preocupa. Como suelo decir, las redes sociales no se usan, sino que se construyen. Si algo no me gusta, dejo de seguirlo y ya está. Si yo usase un producto “marca blanca” con estas redes sociales, entendería estas personalizaciones. Pero, no es así. En redes sociales, donde además de agrupar a usuarios, puedo tomar decisiones sobre lo que me gusta y no me gusta (sigo o no sigo), ¿por qué va un algoritmo a hacerlo por mí?

La respuesta, me parece es bastante clara: dinero y modelos de negocio. Como ya he comentado con anterioridad, estas “redes sociales comerciales” que usamos son canales de TV. Es decir, necesitan generar datos de audiencia para que luego puedan vender mejores espacios de impacto a los anunciantes. Para ello, que un usuario vea lo “más relevante“, resulta crítico. Y por ello, son movimientos tendentes a generar “escasez“. Es decir, aparecer ahí como algo “relevante”, pudiera llegar a ser algo escaso, por lo que ya la gente estaría dispuesto a pagar. Por esto mismo, el SEO y el SEM de Google, llevan años literalmente montados en el dólar.

La lógica parece sencilla e incluso poco “debatible”: con más de 400 millones de usuarios, y a sabiendas que el 70% de las entradas no son vistas por sus usuarios, Instagram busca introducir “relevancia” y “escasez”: cuanto más tiempo quieran estar en su red los usuarios (porque ahora tendrán un incentivo mayor para estar), más valor tendrá ese espacio para los anunciantes.

Pero esta es la guerra de la atención. En un mundo en el que cada hay más dispositivos electrónicos para el consumo de medios y contenidos digitales, cada vez más oferta de contenidos y plataformas, la cuestión es “estar ahí“, y llamar la atención del que busca. La escasez es la atención, y de ahí que el clickbait sea una industria en sí misma (técnicas para llamar la atención con un titular sensacionalista, que busca generar tráfico con clicks):

Fuente: http://www.thedailybeast.com/articles/2014/07/14/saving-us-from-ourselves-the-anti-clickbait-movement.html
Fuente: http://www.thedailybeast.com/articles/2014/07/14/saving-us-from-ourselves-the-anti-clickbait-movement.html

Estas “redes sociales comerciales” buscan todo tipo de técnicas para atraer más a los usuarios y buscar un mayor consumo de tiempo y contenidos. Eso, engrasará bien con su Cuenta de Resultados, y claro, su valor de mercado. Y es que esto no va de usuarios, ni únicos, ni nada parecido: va de tiempo empleado, tasas de retorno y “engagement” del usuario. Cuando hablas con una empresa, con un medio de comunicación, con un bloggero, suelen exponer su éxito con “usuarios” o “páginas vistas”. Pero eso dista mucho de ser una métrica buena y precisa. Pero tenemos algunas mejores, que ahora mismo no estamos empleando.

La atención y algoritmos, así, cobran un papel tan relevante, que serán estos últimos los que determinen para nosotros cuestione tan fundamentales y humanas como “qué nos interesa”. Ya he hablado del libro “The Black Box Society” con anterioridad. Y alerta precisamente de esto mismo. Como todavía no lo he terminado, hablaré de él próximamente.

Por todo esto, y resumiendo la idea principal, creo que la industria de la publicidad digital, como ya hablaba recientemente, va a cambiar. Creo que pasaremos a un modelo como el de la TV:

  • Un segmento de “publicidad premium”, que querrán pagar por esa atención y contenidos de calidad. Como la TV de cable. Un mercado publicitario no invasivo, adaptado al usuario y donde los adblockers no serán preocupación del usuario.
  • Un segmento de “publicidad low cost”, que querrán seguir pagando, como hasta la fecha, por clicks y tráfico, como medida más sencilla del concepto de “interés por comprar o consultar algo“. Un “modelo de publicidad Google“, donde los adblockers serán la norma.

Como ven, y volviendo a insistir en ideas previas, la era digital no ha hecho más que comenzar. Todavía seguimos analizando su evolución y especulando sobre su futuro. Esto no va de cantidad, va de calidad. Y para que mi espacio de impacto publicitario tenga un valor por el que la gente (anunciantes básicamente) quieran pagar, necesito generar esa sensación de escasez. Es algo que los periódicos todavía no terminan de dar con la tecla para ver cómo sacarle monetización, pero que, creo y espero, pronto lo hagan. La atención y algoritmos, nos lo dirán.

Por cierto, ¿podrá Google llegar a tener problemas algún día? 🙂