Otras perspectivas a los resultados PISA: educación, gasto y democracia

Es cierto que la educación es algo más que unos tests. Pero de alguna manera, tenemos que medir, para saber cómo nos está yendo nuestra evolución como sociedad, en un aspecto tan crítico como es la educación. Estos días, hemos podido leer muchas cosas sobre los resultados PISA. Se ha escrito tanto sobre todo ello, que la verdad poco o nada tengo que aportar. De hecho, no hay cambios significativos para España, salvo, la preocupante caída que hemos tenido en Euskadi. También hemos observado cómo la probabilidad de repetir curso aumenta en función del estatus socio-económico; un niño pobre tiene cinco veces más probabilidades de repetir que un niño rico. No todo son malas noticias; también hemos sabido que en la integración de estudiantes inmigrantes somos realmente buenos.

Resultados PISA por competnecia en Ciencia, Lectura y Matemáticas. Diferencias entre 2012 y 2015. (Fuente: El País)
Resultados PISA por competnecia en Ciencia, Lectura y Matemáticas. Diferencias entre 2012 y 2015. (Fuente: El País)

Dicho todo esto, y como siempre, acabé investigando otro tipo de cuestiones que son igualmente importantes para hacer una evaluación de la educación en este Siglo XXI. La primera tiene relación entre el “cuánto”. La segunda se refiere a la importancia de la educación.

Empecemos por considerar algunas cuestiones que salen reflejadas en este artículo de The Economist. PISA, como el informe más influyente sobre los resultados educativos comparables en el mundo, pese a sus muchos fallos, lo podemos considerar como la referencia para cualquier aspecto que queramos analizar. Y, uno de ellos, es el gasto por estudiante. ¿Cuánto me tengo que gastar para mejorar mi educación?

Éste es un tema muy recurrente en España. Que si hay que gastar más, que si nunca es suficiente, etc. Es cierto que en los países pobres, a mayor inversión, mejores resultados. Pero eso mismo no se aprecia en los países desarrollados. Esta gráfica que adjunto a continuación, creo que habla por sí sola:

Gasto por estudiante y resultados PISA (Fuente: The Economist)
Gasto por estudiante y resultados PISA (Fuente: The Economist)

En los países desarrollados de la OCDE, ya veis que se vislumbra una recta prácticamente plana: es decir, que no por invertir más, se obtienen mejores resultados. Y esto, es algo que provoca que un estudiante de Polonia o Dinamarca, por ejemplo, saque los mismos resultados, pese a que éste último se gasta un 50% más de recursos que el primero. Es decir, que no por más gastar, se obtienen mejores resultados a partir de un determinado punto.

Podemos entender pensar que no va tanto del “cuánto” sino del “en qué”. La calidad del profesorado, el tamaño de los grupos (menos es más), las políticas de repetición de cursos (ay, España) o las políticas de integración de grupos de diferentes estatus socio-económicos, etc., son factores que sí parecen afectar mucho cuando un país llega a un determinado nivel de gasto. La siguiente gráfica, parece demoledora y habla por sí sola: menos repetición y absentismo, y más ciencia.

Cómo destacar en PISA (Fuente: The Economist)
Cómo destacar en PISA (Fuente: The Economist)

Por otro lado, me preguntaba estos días también qué aportaba a una sociedad unos mejores resultados de educación. Quizás pueda parecer una pregunta extremadamente sencilla, pues entiendo que nadie se opondrá a que una sociedad esté bien educada. Al fin y al cabo, las externalidades son realmente positiva. Salvo, claro, cuando quieres mantener un ferreo poder sin que la gente se entere de mucho.

Llegué así a la gráfica que les presento a continuación: la correlación entre la educación y la democracia.

Correlación entre democracia y educación (Fuente: Our World in Data)
Correlación entre democracia y educación (Fuente: Our World in Data)

No es difícil de interpretar. La educación aporta a una sociedad sostenibilidad en las instituciones políticas democráticas, tanto porque aporta a cada un deseo de ser un agente activo político (participar en elecciones, interesarse por los temas clave, incluso llegar a ser candidato, etc.), así como por la promoción del sentimiento de servicio público que tiene.

Como se puede apreciar en la gráfica, en esos países en los que desde los años 1970 han visto un incremento importante a nivel educativo, también lo han visto a efectos de su grado de democracia. Es decir, sistemas políticos abiertos, donde no hay límites a la participación efectiva y plena del ciudadano en el terreno político. Obviamente, estos resultados siempre se han de interpretar desde la cautela; la correlación no implica causalidad. No porque ahora nos pongamos a educar a toda la población de los regímenes más cerrados vamos a conseguir llevar la democracia allí.

¿Cómo no preocuparse por algo socialmente tan sensible como es la educación? Los resultados PISA nos alumbran muchas pistas y campos donde podemos mejorar. Y los resultados democráticos, nos permiten ver su importancia en la “foto global” de una democracia. Lo importante, al fin y al cabo, es que nadie ponga en duda la importancia de educarnos. Y sobre todo, de buscar continuamente esos espacios de mejora y habilitarlos. Sigamos mejorando en ello, con o sin más resultados PISA.

La desaparición de los trabajos rutinarios: los e-sports, oferta y demanda, y el valor humano añadido

Sigo muy preocupado por todo lo que tenga que ver con la automatización del trabajo. Básicamente, porque creo que seguimos bastante expectantes. Sin mucha acción. Quizás tengamos que pensar mucho aún. Diseñar la estrategia. Y luego actuar. No lo sé. También quizás pudiéramos empezar a probar alguna política, acción o programa, que ayude a lo que cada vez parece más evidente. Ya lo comenté en el anterior artículo.

Un ámbito en el que me voy a interesar a corto plazo es el estudio de los tipos de ocupación y su mayor o menor susceptibilidad a la automatización. Básicamente, para pasar de un “discurso generalista” a un discurso más concreto. Que pueda contribuir a la reflexión y acción en las sociedades que tengo el placer de vivir (Euskadi, España).

Es complicado comenzar a hablar de la automatización del trabajo y no hablar de los trabajos rutinarios. Tiene ya unos dos años, pero esta gráfica habla por sí sola:

Auge de los trabajos no rutinarios y caída de los trabajos rutinarios (Fuente: wsj.net)
Auge de los trabajos no rutinarios y caída de los trabajos rutinarios (Fuente: wsj.net)

Como se puede apreciar, desde la “gran irrupción de las tecnologías digitales” (que tampoco tienen una fecha de comienzo, pero vamos a fijar en 2001), el empleo se ha venido creando en trabajos no rutinarios. Es decir, en aquellos donde el valor añadido de nuestro trabajo no es mover objetos, introducir información, computarla o recoger órdenes y actuar en consecuencia. Es decir, en aquellos trabajos donde tenemos que hacer algo más que esto último. Pensar, diseñar, construir de la nada, etc. El cerebro y nuestras capacidades cognitivas, ahí no tienen rival (al menos hasta que la computación cognitiva nos pueda dejar atrás también en eso).

Pero, en los trabajos rutinarios, los robots, cada vez son mejores que el propio humano haciendo esas cosas. Y encima, pueden trabajar sin parar, no tienen ocio personal, ni familia, etc. Podría aquí yo introducir un discurso social y ético; pero que entiendo no aporta nada a lo obvio. Si un robot lo hace mejor y encima sin parar, mejor centrarnos en otra cosa.

Uno, intuitivamente, podría pensar que la principal razón de esta caída del empleo rutinario es la propia automatización. Es la hipótesis que muchos han venido manejando. Incluso mi razonamiento anterior podría llevar a pensar eso. Sin embargo, las causas y efectos son siempre mucho más complicadas de explicar que la mera intuición. Por eso, me he puesto a investigar un poco sobre el tema. Y me he topado con este artículo, recién publicado (Diciembre de 2016), titulado “Disappearing Routine Jobs: Who, How, and Why?“.

Fuente: http://www.nber.org/papers/w22918
Fuente: http://www.nber.org/papers/w22918

Los autores hablan sobre cómo la desaparición de trabajos rutinarios parece que podría tener poco que ver con la automatización. Tendría más que ver con los deseos de las personas de dejar de hacer esos trabajos. Vamos, una situación de oferta-demanda tradicional, en la que el salario baja tanto por los efectos entre la curva y demanda tradicional, que a las personas, ya no les estaría interesando hacer esas labores. De esta manera, parece que el salto hacia puestos de trabajo de cualificación superior, sería más fácil, al tener también la voluntad del trabajador de hacerlo.

Todo esto, en cierto modo, me recordaba a este otro artículo que leí hace unos meses: “Why more young men are choosing video games over a job“. Un estudio publicado en este septiembre de 2016 por investigadores de la universidad de Princeton, exponía cómo muchos jóvenes con estudios universitarios, optaban por quedarse en casa jugando a videojuegos que ir a trabajar. Muchos pensarían que es por puro ocio; pero no, se trata de otra nueva profesión, de la los e-sports, de la que ya he hablado, y encima con bastante optimismo.

Why more young men are choosing video games over a job (Fuente: http://www.csmonitor.com/layout/set/amphtml/USA/2016/0925/Why-more-young-men-are-choosing-video-games-over-a-job?client=safari)
Why more young men are choosing video games over a job (Fuente: http://www.csmonitor.com/layout/set/amphtml/USA/2016/0925/Why-more-young-men-are-choosing-video-games-over-a-job?client=safari)

Y no, no es tanto un tema de no encontrar “otra oportunidad”, sino que es un tema de preferencia. En el informe “Trends in Psychological Well-Being“, además se muestran más contentos y satisfechos que sus pares desempeñándose en esos trabajos rutinarios que señalábamos al comienzo. Es más, el informe de Princeton dice que, esta tendencia es tan importante, que enre un 20 y un 33% de la reducción de las horas de trabajo se puede atribuir a personas que ya se dedican a los e-sports. ¿Por qué tanto los juegos? Parece que el esquema de incentivos que les propone (que dominan y conocen) es más atractivo, que el de un empleo.

De hecho, en este otro artículo, se puede leer cómo el grupo con menor transición hacia los puestos de trabajo rutinarios son precisamente los jóvenes. Independientemente de sus estudios. Esto hace que podamos pensar que las alternativas que tienen hoy en día frente a los trabajos rutinarios, les está haciendo valorar esas otras oportunidades, que, encima, les motivan más.

El declive de los trabajos rutinarios entre los jóvenes (Fuente: http://www.voxeu.org/sites/default/files/image/FromMay2014/cortes%20fig1%201%20oct.png)
El declive de los trabajos rutinarios entre los jóvenes (Fuente: http://www.voxeu.org/sites/default/files/image/FromMay2014/cortes%20fig1%201%20oct.png)

Como hemos podido comprobar, estudiar los “porqué” del declive de los trabajos rutinarios no son fáciles de localizar. Y menos aún, en una época en la que gracias a la transformación digital de la economía, no paran de salir oportunidades y alternativas a las que dedicarse. De ahí que el salario (curva de oferta y demanda), no resulte atractivo. Y los e-sports, como un ejemplo ilustrativo, una alternativa realmente buena. Veremos cómo sigue todo esto.

 

Automatización del trabajo y digitalización: ¿hacia un nuevo modelo de sociedad?

Los que seguís este blog desde tiempo, bien sabéis que he escrito en innumerables ocasiones sobre el tema que hoy nos ocupa. Con titulares bastante ilustrativos de esta nueva “era”: “¿Está mi profesión en peligro con “los robots”?” y “Las competencias en la sociedad digital“. Ya introducía la idea de la polarización del mercado de trabajo, e incluso en esta conferencia que di en Marzo del 2014, hablaba sobre la prevalencia de los trabajos no rutinarios frente a los rutinarios (que se pueden automatizar).

El pasado Agosto, introduje una nueva conversación, con el título “Nuevas evidencias sobre la (supuesta) destrucción del trabajo de los robots“. Era una lectura más en “neto” que en “bruto”. Obviamente, una conversación necesaria, pero no suficiente. Que vaya a generar más trabajo, cualificado, no quiere decir que ya podamos estar tranquilos. Muchos empleos de baja cualificación se verán afectados por esta nueva ola tecnológica. Y el acompañamiento de los mismos, durante estos años, me parece fundamental.

Y ahí, creo que tiene que estar el estado. Y es que el progreso tecnológico es lo que siempre ha producido. Cambios sociales. Sin embargo, lo que ocurre en esta automatización del trabajo derivado de la introducción de los robots, acompañado de la transformación digital (lo que algunos hemos “simplificado” como Industria 4.o), me parece a mí que es algo que nunca habíamos visto anteriormente. No tanto en el fondo, sino en la forma. Destruye a gran velocidad. Más de lo que somos capaces de seguir, incluso a nivel educativo. Y este es justo el problema.

La carrera entre la educación y la tecnología (Fuente: https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/51SIl%2BL2AZL._SY344_BO1,204,203,200_.jpg)
La carrera entre la educación y la tecnología (Fuente: https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/51SIl%2BL2AZL._SY344_BO1,204,203,200_.jpg)

Por eso mismo, hoy quería hablar de lo que considero deberás ser un nuevo modelo de sociedad. Un modelo en el que no solo el concepto de “trabajo” quizás deba ser redefinido (ya hablé de ello) sino incluso el propio concepto del estado del bienestar en España. Y justo aquí está uno de nuestros retos; España, tiene su propio modelo, por lo que la solución a nuestro problema, deberá trabajarse internamente. Pensemos en el mismo, en dos de sus ejes críticos: las pensiones y el desempleo.

En cuanto a las pensiones, quizás, el mayor reto que tenga esta legislatura que acaba de arrancar. No voy a entrar en lo de siempre. Sí, el dinero se va acabando. Por lo tanto, hay que buscar nuevas vías de entrada de dinero en la caja. Su naturaleza jurídica (contribución y no asistencia), entiendo, deberá cambiar. Porque el “modelo de contribución”, ese pacto intergeneracional por el que los activos financiamos a los no activos, por matemáticas, no sale.

En esta clave de pirámide poblacional y sus matemáticas, entra de lleno esta automatización del trabajo. Se supone, que este problema será todavía peor si de repente empiezan a desaparecer contribuyentes en activo. Pero sin embargo, asistimos -de momento un tanto atónitos- a una era de la automatización del trabajo donde estamos generando más valor que nunca. Un valor, que quizás, por primera vez en la historia, está más generado por robots, que por humanos. ¿Quizás sea el momento de considerar que los robots coticen a la Seguridad Social? Lo digo en serio.

He cogido el “Real Decreto 2064/1995, de 22 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento general sobre cotización y liquidación de otros derechos de la Seguridad Social“, que en su artículo 23.1 dice:

La base de cotización para todas las contingencias y situaciones amparadas por la acción protectora del Régimen General de la Seguridad Social, así como por los conceptos de recaudación conjunta con las cuotas de dicho régimen, estará constituida por la remuneración total, cualquiera que sea su forma o denominación, que, con carácter mensual, tenga derecho a percibir el trabajador o la que efectivamente perciba de ser ésta superior, por razón del trabajo que realice por cuenta ajena.

Claro, habla de un trabajador, así, en general. ¿Pero si el trabajador es un conjunto de circuitos integrados con bits que o bien le enseñan a aprender (Aprendizaje Cognitivo o Deep Learning) o a ejecutar órdenes (algoritmos más tradicionales). Quizás este dinero aportado por el valor generado por la robotización, lo podríamos dedicar a la formación y reconversión de esos perfiles de baja cualificación que deban pasar a ocupar esos puestos que se generan en las escalas medio-altas de cualificación. A mí, personalmente, me parece justo. La Seguridad Social, repito, creo que debiera reconsiderar sus definiciones y concepciones. Y cuanto antes lo haga, más viable y sostenible el sistema. Estimada ministra, Fatima, si puedo ayudarla en algo, aquí estoy.

Trabajadores en riesgo de ser sustituidos por robots (Fuente: http://fotografias.lasexta.com//clipping/cmsimages02//2016/10/17/E4D6417E-85F4-4E9A-BC2A-B656B9C57B7C/58.jpg)
Trabajadores en riesgo de ser sustituidos por robots (Fuente: http://fotografias.lasexta.com//clipping/cmsimages02//2016/10/17/E4D6417E-85F4-4E9A-BC2A-B656B9C57B7C/58.jpg)

En segundo y último lugar, está el asunto del desempleo. Se está escribiendo mucho últimamente sobre la propuesta de una renta incondicional que venga a suplir los problemas de algunos perfiles para encontrar trabajo en esta sociedad tecnificada. Otros dan la bienvenida a una sociedad en la que los robots trabajan para nosotros, y así podemos dedicar más tiempo a la familia, al ocio, tareas domésticas, etc. De nuevo, con la misma lógica: el valor que ellos generan, permite contribuir al bienestar global. Sin embargo, en este caso, no tengo todavía una opinión sólida.

Creo que el sistema podría traer los asuntos de siempre respecto a cómo hacer un esquema justo en el que nadie tenga la sensación de trabajar y ganar lo mismo que uno que no lo hace. Esas matemáticas me resultan más complicadas. El trabajo, además, en su justa medida, realiza al ser humano. También esto me genera dudas. Sin embargo, que la reflexión hay que afrontarla, me parece indudable.

Como ven, este debate sobre la automatización del trabajo, es más un tema de consideración social, incluso me atravería a decir política, que tecnológica. Nosotros, los tecnólogos, nos encargaremos de proveer soluciones que generen valor, pero esa redistribución del valor, de la renta generada, es una cuestión del estado del bienestar. De ese nuevo modelo de sociedad. En un estado social y democrático como España, entiendo, una preocupación del gobierno. Y, en su conjunto, de todo el parlamento, como representante de las preocupaciones de los ciudadanos.

Los políticos son de palabra (según los datos)

Una de las grandes preguntas que me he hecho en multitud de ocasiones versa sobre el grado de cumplimiento de las promesas electorales de nuestros representantes políticos. Sí, en serio, siempre he tenido dudas de si tan cierto es el manta propular de “que no cumplen nada de lo que dicen“. Por otro lado, acabo de ver en televisión, que mañana, 4 de Diciembre de 2016, el programa de la Sexta “El Objetivo”, lleva como título “¿Por qué mentimos los seres humanos? ¿Mienten más los políticos que el resto?“. Aquí tienen ustedes los detalles.

Desconozco el contenido del programa de mañana. Pero, dado que es un tema que me gusta, y que mañana será conversación, he creído buen momento para publicar algo en este línea. Además, he estado investigando sobre el tema últimamente para una charla que tengo que dar de marketing político y gestión política basada en evidencias.

Empiezo con este paper de Joaquín Artés, de la Universidad Complutense de Madrid. Señalo lo que más me ha llamado la atención:

Los partidos políticos en España cumplen sus promesas (Fuente: Do Spanish politicians keep their promises?)
Los partidos políticos en España cumplen sus promesas (Fuente: Do Spanish politicians keep their promises?)

Sé que voy contracorriente. No es normal destacar esto. Pero es que así son los datos de caprichosos. Como bien señala el experto en la materia Joaquín Artés (yo no lo soy), en los ciclos electorales que hay en España de 1989 a 2004 (por lo tanto, un periodo bastante prolongado), las promesas electorales son satisfechas por los partidos políticos. De media, han puesto en práctica -en diferentes grados, claro- un 70% de sus promesas electorales. Tanto PSOE y PP cumplen sus promesas tanto con mayoría absoluta como cuando lo hacen en minoría (buscando los apoyos necesarios para cumplir sus mandatos electorales).

Sé que alguno me dirá que un 70% no es suficiente. Que quiere el 100%. Ya, pero es que a veces no todas las decisiones están en nuestras manos. Y las promesas, en política, no siempre alcanzables. Los ciclos económicos no son siempre previsibles, las instituciones cambian, jugamos en un mundo cada vez más interconectado donde lo que pasa en la otra punta del mundo puede afectarnos, etc. Por lo tanto, atribuir toda la responsabilidad a su falta a la verdad, no creo que sea del todo justo.

Y diréis, pues que no hagan las promesas. Ya, pero es que una promesa también forma parte de la “voluntad” de una persona. En este caso, de un partido político también. Y a mí saber la voluntad de los partidos por hacer las cosas, también me sirven. Porque soy consciente, como decía en el párrafo anterior, de la dificultad que entraña la gestión política de este mundo global, competitivo y conectado.

Qué es una "promesa" para la RAE (Fuente: rae.es)
Qué es una “promesa” para la RAE (Fuente: rae.es)

Quizás el mantra popular se alimente siempre mucho por los “grandes titulares”. Porque, claro, es cierto, algunas cosas no alcanzan. Y suelen ser aquellas que “más ruido generan” (quizás también tenga mucha relación con que son las más complicadas y las que dependen de muchos más factores). Y, por otro lado, seguramente también sea cuestión de un hartazgo generalizado con muchas de las cuestiones que la sociedad está demandando, y que los políticos no están alcanzando. Por lo tanto, en segundo lugar, creo que además se produce también un fenómeno de “no representación de las principales inquietudes“.

Este porcentaje de cumplimiento de promesas parece que también cruza el charco. Me he topado por el siempre interesante fivethirtyeight, con este artículo y con la siguiente gráfica:

Presidentes americanos cumpliendo sus promesas (Fuente: FiveThirtyEight)
Presidentes americanos cumpliendo sus promesas (Fuente: FiveThirtyEight)

Según Rasmussen, solo un 4% del electorado cree que los políticos cumplen sus promesas. Un 83% cree que no las cumplen. Esta impresión generalizada, ya ven que choca bastante con los datos disponibles y las investigaciones realizadas. La gráfica sobre estas líneas es una media extraída de diferentes estudios empíricos, por lo que podemos considerarla como bastante relevante. Pero esta media alrededor del 70%, como decíamos antes, no solo se exhibe en EEUU, sino también en otros países. Reino Unido, con un 82,5%, es el líder. Los Países Bajos, ese país tantas veces citado como ejemplo, cumple un 61%. Menos que España.

Para ir terminando, en este otro artículo, también muy completo, vuelven a sacar ese 67% de cumplimiento de las promesas a nivel mundial. Con diferentes regímenes políticos. Con diferentes partidos políticos. En diferentes latitudes del mundo. aquí tienen un breve extracto resaltado:

Los partidos políticos cumplen sus promesas
Los partidos políticos cumplen sus promesas

Quizás a veces debamos consultar más los datos para extraer nuestras propias conclusiones. Ojalá mañana el programa de “El Objetivo” ponga énfasis en todo ello. Los políticos, cumplen más promesas de las que pensamos.

Los e-sports: el juego en otra dimensión

Seguramente ya hayan oído hablar de los e-sports. La traducción “literal” sería algo así como “deportes electrónicos”; es decir, deportes practicados no de manera física, sino de manera virtual/electróncia, a través de la puesta en escena de destrezas para superar juegos frente a rivales de manera competitiva. Si bien el juego tradicional del deporte depende, obviamente, mucho, de la destreza y habilidades físicas de nosotros, aquí se ponen en competición otro tipo de habilidades.

Y es que el ser humano ha estado en competición toda la vida. En la Grecia Antigua, ya introdujeron las Olimpiadas. En la Edad Media, se empezaron a organizar torneos de caza y pesca. En nuestra era moderna, son varios los deportes popularizados, especialmente aquellos en los que toda la sociedad ha podido participar por sus “reglas de acceso” bajas (por ejemplo, el fútbol  y el baloncesto).

Hoy en día, estamos en otra dimensión. Con la revolución digital, empiezan a organizarse los primeros torneos en los que jugadores de diferentes juegos electrónicos, se encontraban para disputarse el trofeo al mejor jugador en un juego electrónico. Si esto les suena ajeno, les voy a dar unas cifras para que se imagen de lo que estamos hablando. Amazon compró en Agosto de 2014 la plataforma Twitch, de emisión de juegos electrónicos en directo vía streaming. ¿Por qué? En Marzo de este 2016, es una plataforma que tiene ya 100 millones de usuarios (y creciendo).

El objetivo no era otro que entrar en una industria que no para de crecer. Cada vez más personas se interesan por presenciar partidos que enfrentan a jugadores profesionales. En China y Asia en general, es todo un fenómeno cultural ya. El League of Legends World Championships, mueve millones de dólares. El gigante chino Alibaba, acaba de lanzar AliSports World Electronic Sports Games, una liga que pretende ser la más importante del mundo, con 1.200 eventos planificados alrededor de 15 ciudades Chinas. Estamos hablando de juegos de estrategia y multijugadores principalmente. Se pone en juego siempre quién es el mejor estratega.

Según esportsearnings.com, los mayores 10 premios los dan en los siguientes e-juegos:

Mayores premios de los e-sports (Fuente: http://www.forbes.com/sites/lisachanson/2016/05/09/welcome-to-the-world-of-esports-big-globally-but-huge-in-china/2/#6a73678b1f03)
Mayores premios de los e-sports (Fuente: http://www.forbes.com/sites/lisachanson/2016/05/09/welcome-to-the-world-of-esports-big-globally-but-huge-in-china/2/#6a73678b1f03)

En China, ya hay más de 100 millones de aficionados de este tipo de juegos online. Y este número no para de crecer. Según ESPN, 27 millones de personas siguieron en 2014 la final del League of Legends. Para que se hagan una idea de la magnitud de la cifra; la final de la NBA de ese mismo año entre Miami Heat y San Antonio Spurs fue seguida por 18 millones de personas. ¿Podrían los e-sports estar adelantando una era en la que las aficiones por el ocio y los juegos estén cambiando?

Lo que está ocurriendo ahora es que Internet ha permitido conectarse con cualquier persona del mundo y relanzar una industria que existe desde los años 70. Los videojuegos no son nada nuevo; la enorme capacidad aportada por Internet, sí. Peter Moore, director de desarrollo de juegos de Electronic Arts, y una persona de referencia en el mundo de los e-sport, comentó en el pasado Gamelab 2016, que en 10 años estaríamos más personas presenciando la final de algún deporte electrónico (todavía está por ver cuál será el “fútbol de esta categoría”) que la final de la Superbowl (el evento deportivo más seguido hasta el momento).

Tanto a nivel de audiencia como de volumen de inversión (500 millones, pero con el objetivo de llegar a los 100 millones en 2019), es una industria que no para de crecer. ¿Qué podemos hacer entonces en Europa? Esta es la gran pregunta que nos estamos haciendo muchos. Por fortuna, todavía estamos a tiempo de meternos en ello. Y mueven (aún) más millones. Tenemos las ligas de fútbol profesional más importante. De ahí que haya tanto interés por su digitalización e inclusión en esta incipiente industria.

La Liga Profesional de Videojuegos (LVP) ha sido recientemente adquirida por Mediapro. Jaume Roures, lo ha dejado bien claro: estos jóvenes de entre 15 y 30 años, ya no ven la TV. Su relación con los contenidos de ocio es otra; ahora quieren ellos participar, sentirse incluidos en las dinámicas de juego, y encima hacerlo desde el PC, así como desde el dispositivo móvil.

Miren la siguiente imagen:

Liga de Play Station (Fuente: SONY - Play Station)
Liga de Play Station (Fuente: SONY – Play Station)

En España, e-sports que gozan de mucha popularidad son precisamente los que tradicionales, pero llevados a su plano digital: FIFA, Pro Evolution Soccer y NBA. Son los conocidos como Multiplayer Online Battle Arena (MOBA), juegos donde hay muchos jugadores profesionales y “casters” profesionales narrando los partidos. También el League of Legends o el Call of Duty. Ese modo “arena” que podemos ver en la imagen es la opción que parece seducir a muchos.

En el Barcelona Games World, son varios los clubes que han presentado su “franquicia digital“. Es decir, la “versión” del equipo pero para ser jugada en esta liga. Y es que ante la siempre jugosa tarta de los patrociniones, clubes como el Sevilla, Real Sociedad, Sporting de Gijón o Real Zaragoza, no se quierne quedar atrás. Esos millenials que no ven la TV, pero que el día de mañana podrían ser más aficionados a su club digital que al “club físico”, no pueden quedarse desenganchados.

La televisión de pago ya se ha interesado por todo ello. AMC Networks, la que produce canales temáticos conocidos como el Canal Cocina, el de Historia y u Odisea, por ejemplo, ha lanzado recientemente el primer canal de suscripción bajo demanda (SVOD) con contenidos exclusivos para España y Portugal.

Una pregunta para cerrar: ¿quiénes serán los Leo Messi de este tipo de juegos? ¿llegarán a superar los salarios de estos jugadores de e-sports los de los deportes tradicionales? Interesante evolución. Un campo, además, lleno de oportunidades para los emprendedores.

El empleo en sectores más competitivos y el corredor Blue Banana

Buscando información sobre la distribución del empleo en la Unión Europea en términos de “tipología” de trabajo, me he encontrado con este mapa que quería compartir con vosotros por su expresividad:

% de empleo en sectores más competitivos y avanzados en las regiones de la Unión Europea (Fuente: https://i.redditmedia.com/Kd9oYkv-fEn9mSZ_zdV_SY71SHdEAgmI--3O-NYp6H0.png?w=779&s=fbb55b25fdb1b2fc76116ddc8ce8fc56)
% de empleo en sectores más competitivos y avanzados en las regiones de la Unión Europea (Fuente: https://i.redditmedia.com/Kd9oYkv-fEn9mSZ_zdV_SY71SHdEAgmI–3O-NYp6H0.png?w=779&s=fbb55b25fdb1b2fc76116ddc8ce8fc56)

Básicamente, se trata de este informe que intenta poner en comparación a las diferentes regiones en términos de industrias intensivas tecnologías manufactureras avanzadas e intensivas en conocimiento. Para poder comparar las regiones, se basa en una clasificación de cuatro familias respecto a tecnologías manufactureras: (1) Tecnología avanzada (farmacéutico, TIC, etc.); (2) Tecnología media-alta (químicos, electrónica, piezas de automoción, etc.); (3) Tecnología media-baja (derivados del petróleo, plástico, metales, etc.); (4) Baja tecnología (agricultura, ganadería, tejidos, muebles, etc.). Y coloca en cada una de estas familias los tipos de empleo (algunos ejemplos ya he puesto entre paréntesis.Y en relación a las industrias intensivas en conocimiento, también, introduce una clasificación que va desde Servicios Intensivos en Conocimiento (los conocidos como KIS), a otros que lo hacen menos. La base de datos y los resultados del mapa, los podéis encontrar aquí.

Clasificación de los empleos por uso tecnológico avanzado y conocimiento (Fuente: Eurostat)
Clasificación de los empleos por uso tecnológico avanzado a la hora de la producción (Fuente: Eurostat)

Cuando hablamos de las cifras de empleo, que estamos creando empleo, que hay mucho temporal, que se genera pocos puestos indefinidos, etc., siempre me acuerdo de este tipo de informes. Obviamente, no forman parte del debate público en España. No interesa. Ya ven cómo salimos a nivel de comparación con el resto de Europa. Ninguna región de España puede competir de tú a tú con regiones competitivas y con mucho uso del conocimiento como las que tienen Alemania, Reino Unido, Dinamarca, Países Bajos, Suecia, etc.

Y esto, tiene mucha relación con cuestiones como la educación o los servicios sociales. Un servicio, una industria, será intensiva en el uso de conocimiento, cuando el % de personas que trabajan para dicha empresa u organización con estudios superiores superan un cierto umbral. ¿Se acuerdan cuando hablé de la supuesta sobrecualificación en España? Decía esto:

Y, en segundo lugar, parece que otra explicación a considerar es la parte de la “demanda laboral de universitarios“. Es decir, ¿cuántos puestos de trabajo para universitarios hay en España? La gráfica que adjuntamos a continuación, muestra como España, es uno de los países con menores porcentajes de demanda laboral de titulados universitarios. Esto se cumple para casi todos los “niveles de trabajo” que hay: directores y gerentes, profesionales y técnicos y profesionales de apoyo.

Es decir, que cuando queremos debatir sobre el empleo que estamos creando en España, y cómo poder dotar de mayor competitividad al país, creo que debiéramos acordarnos siempre de este tipo de gráficos. Que nuestros egresados universitarios no salgan en el top de esa clasificación, tiene mucho que ver con el “tipo de empleo” menos competitivo y menos intensivo en el uso del conocimiento que se genera en España.

Otra de las curiosidades que deja este mapa, más allá de esta primera reflexión hecha, es el corredor “Blue Banana”, ese eje Manchester-Milan que congrega a 111 millones de personas dentro de la Unión Europea. Fíjense en el mapa siguiente, donde se concentra este eje de urbanización:

Eje Manchester-Milán, Blue Banana (Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/03/Blue_Banana.svg/350px-Blue_Banana.svg.png)
Eje Manchester-Milán, Blue Banana (Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/03/Blue_Banana.svg/350px-Blue_Banana.svg.png)

El creador de este concepto, Roger Brunet, quiso reflejar al corredor urbano de servicios e industrias que se concentran en dicho espacio, como una manera de representar esa parte de la Unión Europea que consideraba más “activa”. Básicamente se dio cuenta que en ese corredor se concentraban las rutas comerciales históricas de la UE, donde en consecuencia se habían venido acumulando un mayor capital industrial. Además, también es la zona de la UE con una mayor densidad de población:

Densidad de población en el corredor Blue Banana (Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/02/Population_density_Europe.png/350px-Population_density_Europe.png)
Densidad de población en el corredor Blue Banana (Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/02/Population_density_Europe.png/350px-Population_density_Europe.png)

Como ven, ese eje sigue siendo hoy en día (con la excepción del norte de Europa y los países escandinavos) las zonas más activas en términos de sectores más competitivos y dinámicos en términos de la intensidad de uso de conocimiento en el día a día. Por lo tanto, muchos han señalado a este corredor como “el mejor lugar para hacer negocios de Europa”. El problema que suele haber cuando una política tiende a fortalecer aún más este tipo de concentraciones es que se pueden dejar de lado zonas que de ser promocionadas y empujadas podrían llegar a incorporarse a este tipo de situaciones ventajosas.

Ya ven cómo, el debate de la creación de empleo tiene que incorporar estos elementos de reflexión. Que estemos creando empleo, no nos viene a sugerir que lo estemos haciendo en términos de calidad, competitividad y sostenibilidad futura. Y esto no solo es un problema del mercado de trabajo, sino también de la oferta competitiva de nuestras empresas. Y del tamaño de nuestras empresas claro. El empleo, esa asignatura pendiente.

Uber pierde 1.200 millones de dólares: ¿estrategia o problema?

Hace unos días nos enterábamos que Uber ha perdido en la primera mitad de 2016 un total de 1.270 millones de dólares. Para muchos, un auténtico problema de sostenibilidad. Para otros, quizás parte de su estrategia. Por ello, quizás sea bueno repasar un poco por qué hablamos en clave estratégica cuando estamos hablando de unas pérdidas astronómicas.

Más allá de los detalles de la noticia y los “por qué” del hecho en sí (básicamente, las “subvenciones” que dan a sus conductores para incentivar su adopción; inversiones en China de 1.000 millones de dólares, para ahora salirse de ahí; y la dura competición con otras plataformas como Lyft), la pregunta que se ha hecho mucha gente estos días es si una empresa puede permitirse estas pérdidas en tan poco tiempo. Es cierto que es una empresa que sigue creciendo en ventas (ha pasado de unos ingresos por reservas de 3.800 a 5.000 millones de dólares) y margen creció un 18% (de 960 a 1.100 millones de dólares). Pero que su estrategia por llegar a una escala realmente grande, le está haciendo entrar en las pérdidas mencionadas.

Hasta la fecha, en los siete años de vida que tiene, estamos hablando de unas pérdidas totales de 4.000 millones de dólares. Amazon, conocida por haber estado en situaciones parecidas durante mucho tiempo, crecía en valor mientras no dejaba de acumular pérdidas. Al no ser Uber una empresa pública (vamos, que no está en bolsa), es difícil saber si estamos ante un caso parecido. Además, Amazon, el año (no medio año) que más perdió fueron 1.400 millones de dólares. Uber batirá esa cifra. Y aún así, está valorada en 69.000 millones de dólares, una cifra realmente astronómica.

Quizás la tendencia pueda empezar a cambiar. Hay signos para creer en ello. El abandono del agujero que le estaba provocando China, ha provocado que a cambio de salir del mercado, su ex-competidor allí, Didi Chuxing, le invierta 1.000 millones de dólares y le dé un 17,5% de la compañía resultante (acuérdense de lo que le pasó a Yahoo con una inversión parecida en su día en Alibaba). Uber ha perdido casi 2.000 millones en su aventura China en los dos últimos años. Salir de ahí le puede hacer mejorar.

Dicho todo lo anterior, la pregunta que uno se podría hacer es: ¿y cómo sigue Uber vivo con esas pérdidas? Esta era tecnología que tanto valor y transformación económica parece traer, permite este tipo de situaciones. Entre inversiones de capital y deuda, ha captado ya más de 16.000 millones de dólares. Así, esta financiación, es la que permite que las pérdidas no se coman la caja. De hecho, parece que tiene en caja sobre unos 8.000 millones de dólares, que le permiten trabajar en esta estrategia a largo plazo en todo momento.

Pero, como decíamos al comienzo, esto, además de una lectura financiera, requiere de una lectura estratégica también. A Amazon esta estrategia largoplacista parece que no le ha ido nada mal. ¿Será Uber el mismo caso? La salida de China parece que permitirá que se focalice mejor. Quiere mantener su importante cuota de mercado en USA, donde tiene una guerra abierta con Lyft interesante. Se cree que Uber tiene sobre un 85% del mercado allí, aunque Lyft crece mucho en las principales ciudades (donde más escala y rentabilidad se puede alcanzar).

Comparación entre las alternativas de transporte en ciudades en EEUU
Comparación entre las alternativas de transporte en ciudades en EEUU (Fuente: http://www.taxifarefinder.com/newsroom/wp-content/uploads/2015/08/UbervLyftvTaxi-Infographic-01.png)

Por lo que no parece que vaya a ser un problema a corto plazo. Más bien, la pregunta tiene que ser si a largo plazo puede alcanzar la rentabilidad. El punto crítico será la escala. Si es capaz de llegar a tantos sitios, antes que el resto, y luego empezar a rentabilizar esos mercados. Vamos, lo mismo que ha hecho Amazon, que por eso no paro de hacer comparaciones entre ambos.

No olvidemos, que además de este objetivo a largo plazo, el otro gran reto que tiene Uber son sus largas batallas legales. La escala, hará que todavía se reproduzcan más. Esto es algo que a Amazon no le pasó. Por lo tanto, su apuesta parece más arriesgada aún. Que quite competencia sin parar puede ser una apuesta financieramente buena, pero a efectos legales, hará que tenga que pelear muchas de esas grandes disputas solo. Para los organismos de control de la competencia, un tema que seguro les genera mucho trabajo. Y la amenaza de nuevos sustitutos (¿no íbamos hacia una era de vehículos autónomos?), también está ahí.

A pesar de todo ello, seguirán invirtiendo fuerte en marketing, como han hecho hasta la fecha. La escala es lo que hará que dentro de unos años podamos volver a enlazar este artículo para decir si finalmente le salío bien o mal la jugada.

Esta era tecnológica tiene estas cosas. Puedes perder una cantidad descomunal de dinero (la más grande de una empresa tecnológica en la historia), pero que todavía estemos hablando de rentabilidad a largo plazo. Máxime, en un mercado con tan pocas barreras de entrada como en el que trabaja Uber. Por cierto, ¿dónde quedó eso de la economía colaborativa? Acuérdense.

Sobre la desigualdad en las principales ligas de fútbol: Premier vs. La Liga

Sé que este tema está bastante hablado ya, pero no me resisto a destacar un aspecto sobre todo ello. Estoy hablando, sí, como digo en el título de este artículo, de los ingresos de TV de las principales ligas de fútbol. Todos habremos oído en algún momento hablar sobre cómo en España los derechos de TV están muy mal repartidos, y que los grandes han acaparado grandes cifras. Aspecto que no ocurre en otras ligas.

Para explicarlo, pongo dos gráficos para abrir el artículo, y luego desarrollo un poco más la idea que trato de trasladar. En primer lugar, veremos una gráfica que muestra el reparto de los derechos de TV para la liga 2015/16 en La Liga Española y en la Premier League. A ver si aprecian la “pequña y sutil” diferencia:

Ingresos equipos en La Liga Española 2015/16 (Fuente: http://palco23.com/clubes/20151230/las-cifras-de-la-liga-al-descubierto-cuanto-recibira-cada-club-por-tv/)
Ingresos equipos en La Liga Española 2015/16 (Fuente: http://palco23.com/clubes/20151230/las-cifras-de-la-liga-al-descubierto-cuanto-recibira-cada-club-por-tv/)
Ingresos temporada 2015/16 por derechos de TV en la Premier League (Fuente: http://www.sportingintelligence.com/2016/05/24/where-the-money-went-arsenal-top-pl-prize-cash-table-with-101m-240101/)
Ingresos temporada 2015/16 por derechos de TV en la Premier League (Fuente: http://www.sportingintelligence.com/2016/05/24/where-the-money-went-arsenal-top-pl-prize-cash-table-with-101m-240101/)

En España, del primero (bueno, los dos primeros), FC Barcelona y Real Madrid con 140 millones de €/año al último, UD Las Palmas, con 25 millones de €/año, hay una diferencia de 5.6 veces. En la Premier, del primero, el Arsenal, con aproximadamente 119 millones de € al último, el Aston Villa, con 78 millones de €/año, hay un total de 1.51 veces.

El año pasado, la Premier la ganó el Leicester, partiendo en la casa de apuestas con una cifra de 5000 a 1. Este verano, con varios amigos y grupos de conocidos, especulábamos con las probabilidades que un equipo como el Leicester tendría en España de dar una sorpresa así. El año pasado, tuvimos en la Premier la temporada más impredecible de la historia (no solo por el triunfo del Leicester, sino también por la caída de varios grandes clubes). El 26% de los partidos lo ganaron los equipos que salían perdedores en las apuestas. Como se puede ver en la siguiente gráfica, la liga más igualada e impredecible de la serie histórica:

La impredecibilidad de la Premier League en la temporada 2015/16 (Fuente: http://cdn.static-economist.com/sites/default/files/imagecache/original-size/images/2015/12/blogs/game-theory/20151219_woc846.png)
La impredecibilidad de la Premier League en la temporada 2015/16 (Fuente: http://cdn.static-economist.com/sites/default/files/imagecache/original-size/images/2015/12/blogs/game-theory/20151219_woc846.png)

Creo que con el reparto económico que hay ahora mismo en España, es poco probable que vayamos a ver situaciones parecidas. Y para el conjunto de los aficionados al fútbol en España, creo que esto es una mala noticia. Mientras la Premier lleva ya varias temporadas buscando cómo igualar todo lo que se pueda el reparto de los derechos. Venimos de una serie histórica en la que, desde que se inició la Premier en 1992-93 con un 2.27 veces de “desigualdad”, hasta el pico que alcanzó en la 1995-96 con un 2.62, no ha dejado de bajar hasta el 1.51 actual. Que, creo, prima mucho el resultado y el espectáculo global en agregado. Como en la NBA.

Además, la gestión de los derechos de TV en la Premier, no paran de mejorarse. Los ingresos domésticos pasarán de los 3.000 millones de libras actuales a los 5.100. Y los derechos internacionales, de los 2.230 millones de libras, a los 3.000. Una tarda de 8.100 millones de libras, que harán que la Premier pueda seguir atrayendo a los mejores, y encima, bien repartidos en los clubes. Y, además, para su reparto, se rigen por:

  • Un reparto fijo para todos los clubes al inicio (55.8 millones de libras)
  • 1.24 millones por posición en la liga ocupada
  • El número de veces en los que sus partidos son emitidos en directo por Sky o BT les dan una cantidad variable

Un reparto así, mezclando Fijo + Variable, que permite un mejor y más equilibrado reparto. Si los clubes ganan dinero básicamente de tres fuentes de ingreso (comerciales -patrocinadores, merchandising, tours, etc.-, derechos de TV y “días de partido” -venta de entradas, áreas VIP, etc.-), creo que las ligas deben permitir este tipo de repartos, dado que es la única palanca que no está en las manos de los clubes (los ingresos comerciales y de “días de partido” son gestionados y conseguidos directamente por los clubes).

Mucho que aprender de la Premier, como vemos. De hecho, quizás no solo de la Premier, dado que la Liga es la más desigual de todas. La Serie A Italiana tiene un ratio de 5 a 1 (5 veces entre el primero y el último), la Liga 1 Francesa un ratio de 3.5 y la Bundesliga, la que más se acerca a la Premier un 2 a 1. Fijense, en términos comparadas, la desigualdad creciente que acumulan el Real Madrid y el Barcelona. Solo la Champions (con un ratio de 30 a 1, lo que hace que el Madrid y el Barsa todavía acumulan más poder, dados sus buenos últimos resultados en dicha competición), supera a la liga española en términos de desigualdad.

Este año, los ingresos no se prevén mejor repartidos. Ello a pesar del Real Decreto Ley de venta centralizada de derechos de TV, porque, a falta de confirmaciones oficiales, sigue habiendo una desigualdad realmente grande (y encima el objetivo es bajar a un ratio de 4 a 1, que le haría seguir siendo una liga muy desigual):

Previsible reparto de derechos de TV temporada 2016/17 (Fuente: http://plusfutbol.es/wp-content/uploads/2016/02/reparto-738x800.jpg)
Previsible reparto de derechos de TV temporada 2016/17 (Fuente: http://plusfutbol.es/wp-content/uploads/2016/02/reparto-738×800.jpg)

La desigualdad no es buena en ningún ámbito de la vida. En el “deporte rey”, tampoco, ni mucho menos. Creo que sería bueno hacer alguna reflexión y actuación más decidida sobre todo ello. La Liga, sino, seguirá siendo la más desigual.

Nueva era en la movilidad: mi experiencia con el coche conectado y los dispositivos OBD

No, éste no es un artículo promocionado por ninguna compañía aseguradora. Pero sí, sí voy a hablar de una de ellas. No creo que sea malo que un consumidor satisfecho, hable bien también de las empresas. Esto que os vengo a contar hoy es mi experiencia personal con Next Seguros. Su modelo de “Usage-based insurance”, ya lo he descrito en el blog de Big Data que también edito hace unos meses.

En dicho artículo, hablaba de esto:

Uno de los sectores con mayor potencial en dicho informe es el de los vehículos personales, con la inclusión de sistemas de diagnóstico a bordo que monitorizan los patrones de conducción para poder ofrecer pólizas a medida. La “personalización de la economía” llegando a otro sector más. De hecho, según el Informe Global de Automoción, el 82% de los conductores espera beneficios de los datos que genere su vehículo.

Voy a hablar de ello, porque Next Seguros nos provee a los asegurados uno de esos sistemas de diagnóstico, también denominado OBD (On Board Diagnostics). Se trata de un dispositivo, que se conecta al puerto OBD, puerto obligatorio en los gasolina desde el 2000 y en los diesel desde el 2003. Una vez conectado, lo emparejamos vía Bluetooth con nuestro dispositivo móvil y nos instalamos su aplicación MyZuum, que es la que permite leer en el dispositivo móvil toda la información en tiempo real de nuestro vehículo como aceleración, revoluciones a las que llevamos a nuestro vehículo, temperatura de refrigeración, desvíos de parámetros básicos (que no me preguntéis mucho por ellos… que es un tema técnico :-), consumos (para detectar alertas y patrones de conducción no debidos), superación de límites de velocidad (muy útil para darte cuenta por dónde debes empezar a ir más lento en tu día a día), etc.

OBD de Next Seguros (Fuente: http://bts.inese.es/wp-content/uploads/2014/02/dispositivo-NEXT-SEGUROS.jpg)
OBD de Next Seguros (Fuente: http://bts.inese.es/wp-content/uploads/2014/02/dispositivo-NEXT-SEGUROS.jpg)

Para que se hagan un poco mejor a la idea de lo que ofrece, he sacado algunos pantallazos de la aplicación, para que luego, terminemos el artículo reflexionando: esto está muy bien, pero, ¿para qué me sirve? Hay cierta información personal que voy a omitir (por cuestiones obvias), pero también permite saber en todo momento dónde está tu vehículo, si ha variado algún parámetro (apertura de puertas, etc.), o en tiempo real, disponer de alertas que te avise de comportamientos no debidos (por fortuna, nunca he tenido multas por velocidad, pero uno nunca sabe… así que está bien que te pueda avisar). Dejo en los pies de imagen la explicación de cada una de ellas.

inspección obd
Informe de “inspección”, que permite consultar todos los parámetros del vehículo de manera “remota”

 

agosto
Lugares por los que he estado en el último mes. Como solo he conducido tres días en todo Agosto, pues los únicos sitios que pisé ese día 🙂
información
Información básica de consumos, tramos, etc. de las tres rutas seguidas

 

Panel de control de parámetros básicos esta mañana
Bonificación de puntos por buena conducción. Me parece que esto abre un mundo interesante para premiar las buenas conducciones.
Bonificación de puntos por buena conducción. Me parece que esto abre un mundo interesante para premiar las buenas conducciones.

Una vez sabido “lo básico”, ahora empecemos a pensar hacia donde nos podemos mover con este tipo de aplicaciones. En 2011, la consultora Machina Research, publicó un informe que decía que para 2022, habría 1.800 millones de coches conectados. Es decir, vehículos con la capacidad de “hablar” (enviar datos) y “escuchar” (recibir datos y actuar en consecuencia). Además, los coches se podrían conectar entre sí, de una flota total de 700 millones de vehículos. Todo esto traería una industria de servicios alrededor del coche conectado de 1.100 millones de dólares. Tengo mucho interés en ella, por las innumerables oportunidades que creo que trae. En EEUU, ya hay un ecosistema importante de empresas proveyendo servicios alrededor del “coche conectado”:

Ecosistema de proveedores alrededor del
Ecosistema de proveedores alrededor del “coche conectado” (Fuente: http://1u88jj3r4db2x4txp44yqfj1.wpengine.netdna-cdn.com/wp-content/uploads/2016/08/Connected-Cars-L-800×582.png)

¿Por qué creo que se va a desarrollar una importante industria? Por aplicaciones y propuestas de valor como las que siguen:

  • Medición de eventos bajo “incertidumbre”: lo que comentaba antes de saber si realmente te has pasado de velocidad, si estás conduciendo de manera agresiva, o incluso saber en tiempo real si tu póliza de seguro pudiera aumentar por lo mal que estás conduciendo,. La reducción de esta incertidumbre, podría ayudar mucho.
  • Ahorro de costes: quizás el elemento que más podría llamar la atención a un conductor. Que nos hagan ofertas de zonas comerciales próximas cuando tengamos que repostar o echar aceite, que nos diga trucos para ahorrar en combustible, etc.
  • Asistencia en carretera: aplicaciones como urgent.ly, que ya conectan el vehículo de manera automática siempre que ocurran algunos determinados eventos.
  • Desde una perspectiva pública, seguridad al volante: como hemos visto antes en el último de los pantallazos, la aplicación es capaz de reconocer cuándo no te has saltado ningún rádar, cuándo has evitado la conducción nocturna, carreteras secundarias, no has acelerado ni frenado de manera agresiva, etc. Esto creo que al Ministerio del Interior y a la Dirección General de Tráfico debiera interesarles, y proponer algún esquema que fomente este tipo de usos.
  • “Control” de hijos/familiares: ¿qué pasaría si llegamos a saber exactamente dónde están nuestros familiares en todo momento? Para algunos puede ser algo “preocupante”, pero creo que también abre opciones “éticas” en un plano más familiar que creo podrían tener interés.
  • Integración con IFTTT: poder integrarlo con el servicio IFTTT, que permite configurar reglas del tipo “Si pasa X, que se haga Y“, y así poder lanzar eventos que aumenten nuestra productividad mientras conducimos. Por ejemplo, notificar horas de llegadas exactas en determinadas condiciones, configurar elementos conectados dentro del hogar en base a condiciones, llamar a la grúa si detectamos que vamos a fallar, etc.
  • Gestión de flotas: una industria que durante muchos años ha mostrado interés en la monitorización de sus vehículos vía GPS. El problema siempre han sido los conductores, que no estaban muy interesados en que se supiera dónde estaban y cómo estaban conduciendo. Quizás es que las empresas, ahora con estos dispositivos OBD, y las posibilidades que ofrecen, empiecen a ponerlo como “política”. Aplicaciones como GoFleet o Automile, ya han sido diseñadas para la gestión de flotas explícitamente.
  • Adiós a la mutualización, bienvenida la personalización: algo parecido a lo que ya ofrece MetroMile, donde en lugar de pagar una cuota fija anual por el seguro (por “si te portas mal”), ofrece un “Pay-As-You-Drive”, de tal manera que no pagas un riesgo por el perfil que aparentemente tienes, sino por el que realmente tienes.

Quizás todavía estemos en una etapa muy embrionaria de esta industria. No hemos hablado hoy de la importancia de que estos dispositivos OBD ofrezcan una API abierta para que “terceros” puedan explotar esos datos. Pero creo que llegaremos a esa situación. Por otro lado, que empresas como Samsung o Delphi ya anden merodeando por aquí, me hace pensar que estaremos pronto en situación de ver cosas más avanzadas. En las aplicaciones y propuestas de valor como las que decía. Y, llegando, poco a poco, a esa situación de coche conectado que tanto interés creo que va a despertar en muchos de nosotros. Y, de esta manera, aproximarnos a los vehículos autónomos, cuya llegada, será gradual.

Un mar de oportunidades para emprendedores que creo debieran empezar a vislumbrar. Y, desde una esfera pública, si pudieran llegar a tener “parte” de esos datos, una mejora de la seguridad de todos, importante igualmente. De nuevo, una “visión ética y positiva” del Big Data.

El coste de organizar unos Juegos Olímpicos y su retorno social y económico

Como saben, llevamos unos días con los Juegos Olímpicos de Río en marcha. Una edición, esta de 2016, que viene envuelta en la misma polémica que cando se celebró el mundial en dicho país: que un país en el nivel de desarrollo como el que tiene Brasil, acometa grandes inversiones para grandes eventos deportivos. El Mundial de fútbol, con baile de cifras (como suelen ser estos casos, por lo que relativicemos), osciló por los 11.300 millones de dólares en trabajos públicos, dentro de los cuales estaban los 3.600 millones en estadios (nuevos y remodelaciones).

En términos de retorno de estas inversiones, los estudios han dejado claro que contribuyen poco a la rentabilidad futura y a la mejora de la sociedad en general. Por lo tanto, destinar dinero público a todo ello, no se suele sostener por sí solo. Por eso mismo, cuando Brasil organizó el pasado Mundial en 2014, enfatizaba en todo momento que las inversiones se destinarían a infraestructuras de transporte, seguridad y comunicaciones. “Solo” el 25% iría para estadios y otro tipo de instalaciones deportivas. Más allá de si esto luego se consiguió o no (de lo cual hay bastantes dudas), los Juegos vuelven a poner encima de la mesa esta conversación. Esto provoca una reflexión sobre la participación del sector público en todo ello, el retorno que se espera… y, sobre todo, si organizar unos Juegos Olímpicos sale rentable social y económicamente (culturalmente se entiende que sí).

Antes de responder a esta pregunta, vamos a preguntarnos sobre los costes de albergar unos Juegos Olímpicos. Para ello, he encontrado este estudio de Bent Flyvbjerg y Allison Stewart, de la Saïd Business School de Oxford, que han estudiado los costes deportivos de los Juegos Olímpicos de Verano e Invierno desde 1968. Básicamente, los costes de organizar unos Juegos Olímpicos caen en tres categorías:

  1. Costes de infraestructura de los JJOO: costes de construcción o remodelación de la infraestructura en términos de estadios, instalaciones deportivas, centro de prensa y medios, centro de emisiones, etc. Pueden ser ejecutados por las Administraciones Públicas o por empresas privadas.
  2. Costes operacionales de los JJOO: costes de “ejecución” y “operación” de los JJOO una vez se ponen en marcha. Incluyen aspectos como la tecnología, el transporte, trabajadores, costes administrativos, seguridad, catering, ceromonias, servicios sanitarios, etc.
  3. Otros costes indirectos: infraestructura aérea/ferroviaria, mejoras de la infraestructura hotelera o turística, etc. Son costes indirectos porque luego podrán tener otro uso más allá del campo deportivo, pero también deben ser considerados de algún modo.

Flyvbjerg y Stewart, los autores de dicho estudio, se centran en los costes (1) y (2), que consideran son los más directamente relacionados e imputables a los JJOO. Pues bien, considerando los mismos, en la siguiente imagen se representan los costes por cada edición de los JJOO de Verano e Invierno. Las cantidades han sido ajustados a dólares de 2015 para hacerlo comparable. El coste medio de albergarlos ha sido de 3.600 millones de dólares. Con algunas grandes excepciones, llamando la atención especialmente las que se han ido “para arriba”.

Costes de los Juegos Olímpicos en términos deportivos (Fuente: Business Insider)
Costes de los Juegos Olímpicos en términos deportivos (Fuente: Business Insider)

Las cifras todavía empeoran a tenor que ningún presupuesto se cumplió. Estos costes que salen arriba representados, tuvieron, sobre presupuesto, una desviación media del 167%. Solo Pekín 2008  (4%) y Vancouver 2010 (17%), tuvieron una desviación baja. Entiendo que cuando un cargo público o político se pone a pensar en organizar unos Juegos Olímpicos, tendrá estas cifras en la cabeza. Y muchos de ellos se echarán para atrás de pensar que cualquier presupuesto que hagan, tendrá un ¡¡¡sobrecoste de un 167%!!! (me parece escandalosa la cifra cada vez que la leo).

Visto todo esto, una conversación interesante podría producirse alrededor de la participación del sector público en todo ello. En Londres 2012, fue del 90%. En Río 2016, parece que ha sido menor. Es decir, que el sector privado parece que no suele tener un papel preponderante. ¿Quizás sabedor de todo esto que comentábamos en el párrafo anterior?

Una vez hablado de los costes, es bueno entonces hablar del retorno. Voy a centrarme en la parte económica, dado que si esta se produce en términos favorables, y a sabiendas del papel importante que tiene el sector público, es imaginable que podrían revertir así los ingresos en el conjunto de la sociedad (si no hay por medio cosas que no se debieran producir). Cogiendo los ingresos directos (los indirectos siempre generan más dudas en cuanto a su cálculo), nos salen para ediciones anteriores, y considerando este paper como referencia, lo siguiente:

Ingresos directos de unos JJOO (Fuente: http://nccur.lib.nccu.edu.tw/bitstream/140.119/37406/7/803007.pdf)
Ingresos directos de unos JJOO (Fuente: http://nccur.lib.nccu.edu.tw/bitstream/140.119/37406/7/803007.pdf)

Pero, siempre hay un “pero”. El Comité Olímpico Internacional, ha pasado de quedarse con un 4% de los ingresos televisivos en 1990, al 70% que se queda hoy en día. Las ciudades, con el resto. Por lo tanto, una de las principales partidas, ya ven que la comisión que se cobra el COI es importante. Quizás momento de reflexionar sobre todo ello. El libro “Circus Maximus”, de Andrew Zimbalist, habla en esa clave. Un negocio, éste de los JJOO,  Los spónsors, que son la otra fuente de ingresos… pues ya decíamos antes el papel que quiere asumir el sector privado. Por lo tanto, aumentar ingresos por esa vía, complicado.

Los ingresos TV a repartir en el comité organizador local y el COI (Fuente: http://cdn.static-economist.com/sites/default/files/imagecache/original-size/images/print-edition/20150228_BKC290.png)
Los ingresos TV a repartir en el comité organizador local y el COI (Fuente: http://cdn.static-economist.com/sites/default/files/imagecache/original-size/images/print-edition/20150228_BKC290.png)

Dicho todo esto, ¿de verdad que es buena idea que nuestras ciudades, organicen JJOO? A sabiendas que es un negocio malísimo (como hemos venido comentando a lo largo de este artículo), sus beneficios hay que mirarlos desde otra óptica (revitalizar una ciudad como Barcelona, por ejemplo, que sí lo consiguió). Solo Los Ángeles consiguió retornar Qué hacer posteriormente con la infraestructura, además, en muchas ocasiones genera muchos problemas para las autoridades locales. ¿Quizás es la hora de dejar de pujar por organizar? ¿Llevarlos a una sede fija? ¿O rotatoria?

No lo sé, pero desde luego, que por los beneficios para todos, no va a ser. Solo Los Ángeles 1984 y Barcelona 1992, se puedan considerar casos de éxito. El primero, por la implicación que consiguió del sector privado y por la falta de inversión, y el segundo, por los ingresos indirectos obtenidos. Como veis, no por los JJOO directamente.