Automatización del trabajo y digitalización: ¿hacia un nuevo modelo de sociedad?

Los que seguís este blog desde tiempo, bien sabéis que he escrito en innumerables ocasiones sobre el tema que hoy nos ocupa. Con titulares bastante ilustrativos de esta nueva “era”: “¿Está mi profesión en peligro con “los robots”?” y “Las competencias en la sociedad digital“. Ya introducía la idea de la polarización del mercado de trabajo, e incluso en esta conferencia que di en Marzo del 2014, hablaba sobre la prevalencia de los trabajos no rutinarios frente a los rutinarios (que se pueden automatizar).

El pasado Agosto, introduje una nueva conversación, con el título “Nuevas evidencias sobre la (supuesta) destrucción del trabajo de los robots“. Era una lectura más en “neto” que en “bruto”. Obviamente, una conversación necesaria, pero no suficiente. Que vaya a generar más trabajo, cualificado, no quiere decir que ya podamos estar tranquilos. Muchos empleos de baja cualificación se verán afectados por esta nueva ola tecnológica. Y el acompañamiento de los mismos, durante estos años, me parece fundamental.

Y ahí, creo que tiene que estar el estado. Y es que el progreso tecnológico es lo que siempre ha producido. Cambios sociales. Sin embargo, lo que ocurre en esta automatización del trabajo derivado de la introducción de los robots, acompañado de la transformación digital (lo que algunos hemos “simplificado” como Industria 4.o), me parece a mí que es algo que nunca habíamos visto anteriormente. No tanto en el fondo, sino en la forma. Destruye a gran velocidad. Más de lo que somos capaces de seguir, incluso a nivel educativo. Y este es justo el problema.

La carrera entre la educación y la tecnología (Fuente: https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/51SIl%2BL2AZL._SY344_BO1,204,203,200_.jpg)
La carrera entre la educación y la tecnología (Fuente: https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/51SIl%2BL2AZL._SY344_BO1,204,203,200_.jpg)

Por eso mismo, hoy quería hablar de lo que considero deberás ser un nuevo modelo de sociedad. Un modelo en el que no solo el concepto de “trabajo” quizás deba ser redefinido (ya hablé de ello) sino incluso el propio concepto del estado del bienestar en España. Y justo aquí está uno de nuestros retos; España, tiene su propio modelo, por lo que la solución a nuestro problema, deberá trabajarse internamente. Pensemos en el mismo, en dos de sus ejes críticos: las pensiones y el desempleo.

En cuanto a las pensiones, quizás, el mayor reto que tenga esta legislatura que acaba de arrancar. No voy a entrar en lo de siempre. Sí, el dinero se va acabando. Por lo tanto, hay que buscar nuevas vías de entrada de dinero en la caja. Su naturaleza jurídica (contribución y no asistencia), entiendo, deberá cambiar. Porque el “modelo de contribución”, ese pacto intergeneracional por el que los activos financiamos a los no activos, por matemáticas, no sale.

En esta clave de pirámide poblacional y sus matemáticas, entra de lleno esta automatización del trabajo. Se supone, que este problema será todavía peor si de repente empiezan a desaparecer contribuyentes en activo. Pero sin embargo, asistimos -de momento un tanto atónitos- a una era de la automatización del trabajo donde estamos generando más valor que nunca. Un valor, que quizás, por primera vez en la historia, está más generado por robots, que por humanos. ¿Quizás sea el momento de considerar que los robots coticen a la Seguridad Social? Lo digo en serio.

He cogido el “Real Decreto 2064/1995, de 22 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento general sobre cotización y liquidación de otros derechos de la Seguridad Social“, que en su artículo 23.1 dice:

La base de cotización para todas las contingencias y situaciones amparadas por la acción protectora del Régimen General de la Seguridad Social, así como por los conceptos de recaudación conjunta con las cuotas de dicho régimen, estará constituida por la remuneración total, cualquiera que sea su forma o denominación, que, con carácter mensual, tenga derecho a percibir el trabajador o la que efectivamente perciba de ser ésta superior, por razón del trabajo que realice por cuenta ajena.

Claro, habla de un trabajador, así, en general. ¿Pero si el trabajador es un conjunto de circuitos integrados con bits que o bien le enseñan a aprender (Aprendizaje Cognitivo o Deep Learning) o a ejecutar órdenes (algoritmos más tradicionales). Quizás este dinero aportado por el valor generado por la robotización, lo podríamos dedicar a la formación y reconversión de esos perfiles de baja cualificación que deban pasar a ocupar esos puestos que se generan en las escalas medio-altas de cualificación. A mí, personalmente, me parece justo. La Seguridad Social, repito, creo que debiera reconsiderar sus definiciones y concepciones. Y cuanto antes lo haga, más viable y sostenible el sistema. Estimada ministra, Fatima, si puedo ayudarla en algo, aquí estoy.

Trabajadores en riesgo de ser sustituidos por robots (Fuente: http://fotografias.lasexta.com//clipping/cmsimages02//2016/10/17/E4D6417E-85F4-4E9A-BC2A-B656B9C57B7C/58.jpg)
Trabajadores en riesgo de ser sustituidos por robots (Fuente: http://fotografias.lasexta.com//clipping/cmsimages02//2016/10/17/E4D6417E-85F4-4E9A-BC2A-B656B9C57B7C/58.jpg)

En segundo y último lugar, está el asunto del desempleo. Se está escribiendo mucho últimamente sobre la propuesta de una renta incondicional que venga a suplir los problemas de algunos perfiles para encontrar trabajo en esta sociedad tecnificada. Otros dan la bienvenida a una sociedad en la que los robots trabajan para nosotros, y así podemos dedicar más tiempo a la familia, al ocio, tareas domésticas, etc. De nuevo, con la misma lógica: el valor que ellos generan, permite contribuir al bienestar global. Sin embargo, en este caso, no tengo todavía una opinión sólida.

Creo que el sistema podría traer los asuntos de siempre respecto a cómo hacer un esquema justo en el que nadie tenga la sensación de trabajar y ganar lo mismo que uno que no lo hace. Esas matemáticas me resultan más complicadas. El trabajo, además, en su justa medida, realiza al ser humano. También esto me genera dudas. Sin embargo, que la reflexión hay que afrontarla, me parece indudable.

Como ven, este debate sobre la automatización del trabajo, es más un tema de consideración social, incluso me atravería a decir política, que tecnológica. Nosotros, los tecnólogos, nos encargaremos de proveer soluciones que generen valor, pero esa redistribución del valor, de la renta generada, es una cuestión del estado del bienestar. De ese nuevo modelo de sociedad. En un estado social y democrático como España, entiendo, una preocupación del gobierno. Y, en su conjunto, de todo el parlamento, como representante de las preocupaciones de los ciudadanos.

Crecimiento de la población y tipo de empleo: era de cambios

Observen la siguiente imagen:

Crecimiento población y empleo durante las últimas décadas (Fuente: http://www.slideshare.net/kleinerperkins/internet-trends-v1/98-98Since_2000_Population_Grew_24x)
Crecimiento población y empleo durante las últimas décadas (Fuente: http://www.slideshare.net/kleinerperkins/internet-trends-v1/98-98Since_2000_Population_Grew_24x)

Según un informe de Kleiner, Perkins, Caufer & Bauer de 2015, en Estados Unidos, de 1948 a 2000, antes de la irrupción de la era digital a escala mundial, el empleo creció a una media de 2.1% anual frente a un crecimiento de la población del 1.3%. Desde que comenzó este nuevo siglo, que lo podemos describir por la aparición de las .com y todos los servicios digitales anexos, estos porcentajes cogen un nuevo ritmo: el porcentaje de empleos ahora “solo” crece al 0.4% y la población al 0.9%. Es decir, la población ha crecido 2,4 veces más rápido que los empleos.

Este dato y muchos otros los podéis encontrar en este interesantísimo informe sobre las tendencias de Internet en el 2015. Habla sobre muchos de los impactos de esta era digital, entre los que se encuentra el empleo, como decíamos:

Hace unas semanas, hablaba sobre las “Nuevas evidencias sobre la (supuesta) destrucción del trabajo de los robots“. En ese artículo, decía esto:

[…] “los robots” no están destruyendo trabajo […] las empresas que emplean robots, han creado más empleo neto del que se ha perdido por el cambio tecnológico. Y, este otro estudio empírico, hecho por el Fraunhofer ISI para la Comisión Europea (preocupada por todo esto siempre), expone cómo las empresas que han obtenido un aumento de productividad por la automatización (los robots), incrementaban el empleo incluso con lo ganado. Es decir, que no se sustituía capital humano por capital “robótico”, como muchos pensaban (pensaba yo también).

¿Dónde está el empleo entonces? Mejor preguntado, ¿por qué está creciendo más la población que el empleo? Es una buena pregunta. Quizás es que el boom demográfico esté produciendo un crecimiento “demasiado” grande de la población frente al aumento de las oportunidades de trabajo. En EEUU, parece bastante estable desde hace unas décadas. Quizás entonces, es que el tipo de empleo sea otro. Y esta gráfica nos tiene que dar una pista de todo ello:

Crecimiento de trabajos no-rutinarios y cognitivos (Fuente: http://www.slideshare.net/kleinerperkins/internet-trends-v1/99-99HighSkilled_KnowledgeBased_Jobs_Grew_2x)
Crecimiento de trabajos no-rutinarios y cognitivos (Fuente: http://www.slideshare.net/kleinerperkins/internet-trends-v1/99-99HighSkilled_KnowledgeBased_Jobs_Grew_2x)

Desde el año 1983, el aumento de la demanda por parte de las empresas de trabajadores para desarrollar trabajos y habilidades no-rutinarias y cognitivas, ha crecido enormemente (¿se acuerdan de esta clasificación de Levy y Murnane?). Son perfiles a los que se les exige resolución de problemas, creatividad, flexibilidad, etc. Un nuevo perfil, frente a unas rutinas que anteriormente estaban muy establecidas. La necesidad por el resto de tipos de trabajo se mantiene bastante estable. Por lo tanto, dos son las hipótesis que nos pudiéramos plantear, de entre el conjunto de las más probables:

(1) La población actual no satisface todas las necesidades por ese tipo de trabajos no-rutinarios y cognitivos.

(2) El tipo de trabajo que se crea para esta nueva economía digital no es de la misma naturaleza que el anterior, encubriendo actividad.

Respecto a (1), es un tema que hemos tratado recurrentemente en este blog. Pudiera ser que haya una parte importante de esto. Que no estemos orientando bien las necesidades actuales por la formación de nuestros jóvenes. Seguramente, la preocupación creciente de muchas sociedades por profesionales STEM (Science, Technology, Engineering and Maths), tenga mucha relación con esto. Nuestros jóvenes, prefieren estudiar otras cosas. Y como hemos dicho muchas veces, el objetivo de la universidad no es llenar las empresas de sus necesidades, por lo que no es cuestión de abroncar a las universidades en su responsabilidad por ello. Es quizás, una transformación de raíz respecto a las vocaciones de nuestros jóvenes.

Y, en relación al punto (2), quizás haya factores que nos resulten familiares. Cuando hablé de las supuestas plataformas de economía colaborativa, una de las cosas que más señalé es que había mucho trabajo que estaba siendo “generado” de una naturaleza ciertamente pecular. Es lo que muchos llaman el falso autoempleo de los “mercados de plataforma”. Cuando leo titulares y noticias alrededor del valor bursátil de Über o AirBnB sin tener empleados ni activos, me acuerdo mucho de esto. Este S“tipo de empleos”, ¿a qué estadísticas van? ¿son eminentemente autónomos sin mayor formalidad? ¿están las relaciones laborales cambiando tan rápido que no somos capaces de dar una respuesta social a esa situación? Entiendo, que en poco tiempo, veremos un movimiento de este tipo de trabajos hacia o bien, su asentamiento con carácter ordinario, o bien hacia el enfado por las condiciones. Y, las empresas, no pueden mirar hacia a otro lado si quieren seguir manteniendo su valor.

Con todo esto, creo que nuestros representantes políticos debieran empezar a vislumbrar estas tendencias macroeconómicas asociadas a la “nueva economía”. Sea la respuesta la hipótesis (1) o la (2) (o cualquier otra que no sea yo ahora capaz de ofrecer), las empresas que están sacando muchísimo partido de este gran valor que genera la era digital, debieran ser en parte responsables de la calidad del empleo. Por un tema de responsabilidad, no más. Lo que no puede ser es que además de estar evadiendo varias de ellas el pago de impuestos a escala planetaria, alteren tanto los modelos de relación laboral, como para provocar que haya, posiblemente, falsos empleos en muchos de los casos.

Por cierto, jóvenes, ¿conocéis estas tendencias?

El retargeting: de curiosos en la web, a clientes fidelizados (II)

(continuación del artículo anterior)

El objetivo principal del flujograma anterior era identificar las audiencias y el canal donde mejor dirigirnos a ese colectivo. Como vemos, los criterios para elegir y calificar (scoring, del que ahora hablaremos) a los candidatos (menos aquellos que deciden deliberadamente salir -opt outs-), son las personas y las ofertas que mejor se ajustan. Para ello, resulta fundamental trabajar con dos elementos:

  • Cookies: información que envía un sitio web (app, web, etc.) que es almacenada en el navegador del usuario, de forma que así el sitio web puede consultar la actividad previa del usuario. Esto hace que podamos saber el histórico de relación con mi web de un usuario dado.
  • Comportamiento del visitante: el comportamiento web es una de las grandes áreas donde el Big Data está trabajando. El denominado Clickstream Analysis, monitoriza los patrones de navegación con objeto de entender sus preferencias y segmentar las mismas. Y, así podremos ofrecer anuncios e impactos eficaces a través del análisis del flujo de clicks.

Si bien es cierto que las cookies tienen sus limitaciones (no siempre podemos disponer de esa información), con el Big Data ya están apareciendo nuevas maneras de obtención de datos de usuario (aplicaciones que monitorizan de manera remota especialmente). Por lo tanto, tomemos como válida esta explicación, a pesar de que hay muchos otros métodos de obtención de datos del usuario y que por lo tanto la herramienta de captura de datos pudiera cambiar. Esto no es realmente crítico por lo tanto en una estrategia de retargeting.

Lo que sí es crítico es el scoring y la elección de los perfiles candidatos ideales para una acción de retargeting dada. Es decir, lo que resulta crítico en una estrategia de retargeting es la calidad de las listas de candidatos a los que impactar. Y aquí es donde entra el Business Analytics del que hablábamos en la entrada anterior. Las reglas de elegibilidad de estos perfiles se van actualizando en base a su efectividad (un aprendizaje automático, vamos). Son muchas las variables que entran en juego en la elegibilidad (edad, frecuencia del contacto anterior, interacciones, comportamiento -abandono de carritos de la compra, visitantes más o menos recientes, compradores, recientes, etc.-, tipo de comportamiento en los puntos de contacto, dispositivo desde el que se ha conectado, localización, histórico productos, etc.).

¿Y cómo se hace esto del scoring? Bueno, básicamente se trata de situaciones de aplicación de los métodos de decisión multicriterio. Son los que tradicionalmente se han venido utilizando. Métodos que ayuda a formalizar los problemas complejos de decisión, y a tomar decisiones más coherentes. Es decir, tenemos muchas variables que afectan a la decisión a tomar (las variables que listábamos en el párrafo anterior), y cada una de ellas tiene un “peso” o “influencia” en la efectividad de la elección final diferente. Unos pesos, que además, se van camabiando en el tiempo según vamos aprendiendo de su efectividad. La formulación algebraica general sería:

Opt z = (z1(x), z2(x), …, zn(x))

Sin embargo, y sobre todo enriqueciéndose del sector financiero, en los últimos años hay una serie de modelos econométricos que permiten construir modelos de scoring para segmentar clientes en dos o más grupos:

  • Modelos de regresión multivariante
  • Análisis discriminante (árboles de decisión, análisis factorial, clúster, et.)
  • Redes neuronales
  • Métodos de programación lineal, donde quedaría encajado los métodos de optimización y simulación como el de decisión multicriterio que anteriormente exponíamos.

¿Y por qué acciones apostar? Bueno, esta pregunta daría para otro post. Podemos resumirlas en las siguientes:

  • Site retargeting: cuando visitamos un sitio web, éste pone una cookie en nuestro navegador, y a partir de ahí veremos anuncios en todas las esquinas que veamos en Internet. Es el clásico y décano en la materia.
  • Retargeting dinámico: una variante de la anterior, usada especialmente en e-commerce (de hecho la usa mucho Amazon), que permite una mayor personalización por hacerse de manera dinámica.
  • Social retargeting: se basa también en cookies, pero en lugar de mostrar anuncios en la red display de cualquier esquina de Internet, lo haremos en sitios sociales (Facebook y su red FBX o Twitter y su Twitter Tailored Audiences).
  • Email retargeting: relacionado con las newsletters, campañas de email marketing y ofertas.
  • Search retargeting: enviar publicidad a usuarios en función de sus búsquedas (palabras clave) en los buscadores.
  • CRM retargeting: grandes plataformas de retargeting que permiten comparar listas de email de tu propiedad con enormes cookie pools disponibles por la plataforma.

De todo lo anterior, me gustaría destacar el Social retargeting, por el auge que está teniendo el Social Paid Media (que hemos destacado al comienzo). Facebook ocupa el primer puesto del ranking en número de usuarios, con 1.400 millones
 activos al mes (y con una estrategia de monetización cada más fuerte, y subiendo en bolsa); seguido muy de cerca por YouTube, que supera los 1.000 millones. Linkedin y Twitter han alcanzado los 364 y 302 millones de usuarios, respectivamente. Facebook nos permite dirigirnos a personas por acciones, intereses y hábitos de consumo; Twitter por intereses y perfiles similares; Linkedin por áreas de trabajo y puestos desempeñados; Youtube sobre la base de la sesión de navegación; el email marketing, en base a la interacción con los contenidos que le hubiéramos hecho llegar, etc. Cada canal, un mundo por explocar. Y el Social retargeting, una muy interesante opción para cualquier empresa.

Por último, indicar que todo esto que hemos explicado sería imposible de realizar con un desarrollo adhoc o herramientas simples. Necesitamos una herramienta de Marketing Automationante la gran cantidad de datos que se deben generar, y luego explotar. Aquí dejo una lista con las 50 mejores. Para proyectos específicos de retargeting, se suele hablar de usar AdRoll. No obstante, dado el auge que tiene Hubspot y su estrategia de Inbound Marketing, yo creo que muchas organizaciones debieran apostar por ello. Es una herramienta más genérica, por lo que nos exigiría trabajo de adaptación, pero también más estratégica la relación y la apuesta de la empresa por el Inbound.

En definitiva, hemos del retargeting, como una estrategia digital y un enfoque de captación de nuevos clientes más acorde a una era de múltiples impactos y puntos de contacto.

Correos en la era digital: reinvención necesaria, ¿pero suficiente?

Hace unos días, era noticia el pueblo Cordobés de Añora por ser el pueblo de España entre 1.000 y 10.000 habitantes que más había comprado en Amazon. Según detallaba esta noticia de El País, es una localidad que conjuntaba una serie de elementos que la hacían candidata para ello: personas con estudios superiores, sector ganadero que da cierto poder adquisitivo, el entorno rural en el que se enmarca, donde la compra online es una gran alternativa y, por último, con buenas comunicaciones, que facilitan las entregas. El comercio electrónico ha acabado llegando también a zonas geográficamente dispersas (uno de los mantras que se empleó con Internet desde un inicio).

Me acordaba de esta noticia leyendo esta mañana esta otra: “El agujero negro de Correos es la gran amenaza para el próximo ministro de Fomento“. Correos es la empresa pública más grande de España. Tiene 52.514 empleados. En otros países, son empresas que atraviesan muchos problemas. En EEUU el servicio postal está cerca de la bancarrota. En Canadá, se prescindirá de la entrega de cartas y paquetes en los domicilios a partir de 2019. En Reino Unido se ha privatizado Royal Mail, una empresa que databa de hace 500 años.

Pero, Correos, creo que podría tener futuro. Dispone, actualmente, de tres divisiones: Correos y Telégrafos, la encargada del servicio postal universal; Correos Express, la responsable de los envíos de paquetería; y Correos Telecom, la que se encarga de la expansión en materia de comercio electrónico. En 2014, todo Correos gestionó casi 3.100.000.000 de envíos. Es una cifra que no para de caer, aunque a ritmos no “alarmantes” (200.000 menos en 2014 respecto a 2013). La cifra de negocio también bajó levemente. Tiene beneficios aun.

Lleva tiempo pendiente de la investigación de posibles ayudas públicas ilegales que la Comisión Europea está investigando. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sospecha si la financiación pública está sirviendo para subvencionar la línea de paquetería de Correos Express. Desde el 2001 hasta hoy, por el servicio postal universal, ha recibido 2.700 millones de euros. Tiene sentido que esto sean ayudas públicas de todos y todas. Hay lugares de entrega donde no es rentable el servicio en términos económicos, pero que en términos sociales no podemos dejar abandonado.

Correos Express sí ha aumentado el número de paquetes gestionados. Como decíamos antes, es la unidad responsable del envío de paquetes. No tiene una posición de mercado importante, solo un 10%. Pero crece. Por otro lado, en zonas rurales, 6.670 empleados de Correos trabajan día a día. Es la única franja de empleados que no se ha visto recortada durante la transformación digital que ha vivido el sector. La que sí se ha visto recortada es la de entrega urbana.

Ambos factores me parecen ilustrativos de lo que podría ser el futuro de Correos. Todos los años, se vaticina el fin de la profesión de cartero. Sin embargo yo creo que puede tener hueco si abraza bien esta era de transformación digital y de nuevas cadenas de intermediación. Y es que esas afirmaciones suelen ignorar el crecimiento que le espera al comercio electrónico. Las cifras en España siguen por debajo de otros países europeos.

El eCommerce en Europa. España, como el resto de países del sur, por detrás de otros países líderes de Europa (Fuente: http://blog.byvox.com/wp-content/uploads/2015/05/ecommerce1.jpg)
El eCommerce en Europa. España, como el resto de países del sur, por detrás de otros países líderes de Europa (Fuente: http://blog.byvox.com/wp-content/uploads/2015/05/ecommerce1.jpg)

Con todo este panorama delante, ¿qué puede hacer Correos? Piensen cuántas personas conocen que todavía envíen cartas manuscritas frente a las posibilidades que ofrece el email. Las notificaciones públicas y de empresas, cada vez se producen más por canales digitales (a mí, el banco, de hecho, me penaliza si un trámite lo puedo hacer digitalmente y trato de hacerlo en persona). Por lo tanto, la línea de mensajería, desde luego que no ofrece ningún valor añadido frente a los canales digitales.

Sin embargo, el comercio electrónico pudiera ser una tabla de salvación. El gran caballo de batalla del comercio electrónico es la logística, tanto directa como indirecta (la devolución de paquetes). En un país como España, con poca movilidad interna y con todavía mucho arraigo por “los pueblos”, la paquetería seguirá necesitando de la capilaridad durante mucho tiempo. Y esa capilaridad, o llega a múltiples lugares, creo que es el principal valor añadido que tiene Correos.

Los carteros, así, pasarían a ser “paqueteros”. La competencia en el sector, no obstante, no es pequeña. En España, se calcula que se entregan 300.000.000 de paquetes al año. De los 27.000 carteros que decíamos antes Correos disponía, se calcula que entregan 6 paquetes al día (de ahí sale el 10% de cuota anterior). Correos creo que en parte ya se ha dado cuenta de lo que puede crecer ahí. La plataforma de Comandia (que facilita la creación de tiendas online) o Homepaq (que ofrece buzones en las comunidades de vecinos) son dos iniciativas que creo dan un poco en el clavo de los problemas que tienen muchos comercios para iniciarse en esta era online. Les resulta caro lanzar una tienda online, les falta confianza para desarrollar su propia tienda con métodos de pago y sistema logístico propio, y, además, la falta de conocimiento tecnológico siempre es un freno en nuestro país. Por todo ello, y a sabiendas que Correos -todavía- es una empresa pública, se podría incluso crear mecanismos públicos para incentivar la adherencia al sistema de eCommerce de Correos.

Comandia y Hompaq (Fuente: https://cdn.mycomandia.com/static-www/images/correos/img_homepaq.jpg)
Comandia y Hompaq (Fuente: https://cdn.mycomandia.com/static-www/images/correos/img_homepaq.jpg)

Pero, aún más. Correos todavía no está muy diversificada. En Europa hay empresas similares, igualmente en proceso de transformación por la era digital, pero que sí ofrecen servicios financieros o logísticos. La capilaridad y red de distribución a todos los rincones de España -en España, por Ley, hay que llegar a todos los puntos-, ¿por qué no permitiría entonces pensar en otros servicios de valor para Correos?

  • Tareas de Catastro y Hacienda
  • Colaborar con las entidades aseguradoras de vehículos y viviendas
  • Actividades de tasación y certificación (que suelen requerir de intervención pública)

Por último, ¿podrán los robots también amenazar esta era de entrega de paquetes? Los drones y Amazon ya están bastante aliados. Pues, como siempre digo, dependerá de lo que nos podamos diferenciar de los robots. Nuestro monopolio cognitivo es indiscutible, por lo que si podemos aportar valor en la distribución a partir de esas tareas, quién sabe que todavía sea Correos indispensable durante muchos años. Por lo tanto, quizás una entrega con un valor personal añadido, sea ese tabla de salvación de Correos. Y, la transformación digital y el comercio electrónico, en lugar de una amenaza, una oportunidad. Interesante evolución la que nos espera.

Lectio Brevis Deusto Ingeniería 2016: “El poder de los datos: hacia una sociedad inteligente, pero ética”

Sobre Linkedin y el futuro de la educación superior

Reid Hoffman, cofundador de Linkedin, escribió en 2013 un artículo titulado “Disrupting the diploma“. Desde que lo leí en su día, hasta hoy, no he dejado de pensar en ese tema. Sé que ha pasado mucho tiempo, pero poco a poco, y según voy viendo más cosas, lo que pensé en su día va conformándose, por lo que he pensado escribirlo en el blog.

La idea central que trasladaba era que los estudiantes ya no solo iban a querer ir a las universidades para obtener un diploma (un “título” en nuestra terminología). Nos invitaba a las universidades a cambiar en cierto modo, y ofrecer más valor que ese (el “monopolio de la emisión de títulos“). Esto que llevamos las universidades haciendo tantos años, se debe, especialmente, a que hasta la fecha, no había alternativas. La mejor manera de asegurarte un futuro laboral, a sabiendas que la gran mayoría de empresas valoran el título universitario por encima de todo, era éste. Algunas -como Ernst&Young- empiezan a dejar de exigirlo, conscientes que esto puede estar cambiando, y esto es lo que quiero trasladar con este artículo.

Vaya por delante mi total defensa del rol de una universidad en la sociedad. El desarrollar a los profesionales del mañana, contribuir al conocimiento y desarrollo científico, así como fomentar unas habilidades básicas junto la visión humanística, para mí, son tareas que las universidades pueden desempeñar mejor que cualquier otra entidad. Llevo escribiendo sobre ello desde hace años. Ya en 2011, decía esto:

Pero no fue hasta entrado el Siglo XX que se acabó de definir el modelo de universidad en el que estudiamos hoy en día. Flexner tuvo mucha influencia en el modelo de la universidad moderna, ya que vislumbró esta institución como la que iba a permitir unir investigación en ciencias, enseñanza y entrenamiento de alto nivel, trabajo conjunto de graduados con profesores y el compromiso con el descubrimiento intelectual. Así, los estados impulsaron un nuevo modelo de universidad (investigación más enseñanza de “profesiones”) con conceptos modernos de profesión como una formación de alto nivel y compromiso ético con la sociedad.

Sin embargo, el modelo universitario también está teniendo su crisis. No tanto en valores (que yo creo que seguimos viéndonos desde dentro con el mismo rol), pero sí nos estamos viendo sometidos a presiones por supuestos “competidores” que además de hacer daño al rol de la universidad, también hacen en cierto modo daño a los estudiantes. Yo, que para dos másteres soy el encargado de entrevistar a los interesados, lo percibo en primera persona cuando alguien compara alguno de nuestros títulos con supuestas enseñanzas parecidas.

Volvamos a LinkedIn para explicar la idea que trato de trasladar. LinkedIn ha comprado este año lynda.com, una plataforma de formación online que pone de relieve de nuevo lo que comentaba: LinkedIn ve cada vez más cerca su valor en lo que a ser la plataforma de intermediación entre estudios y oportunidades profesionales se refiere. Y esta es una de los vectores de fuerza que estamos perdiendo las universidades: empezamos a perder esa garantía para el empleo, que pese a no ser nuestra función principal, las sociedades nos han ido posicionando ahí.

Lo que en cierto modo dice la noticia de Ernst&Young de dejar de fijarse en graduados universitarios como garantía de selección de candidatos es que el output de una formación, sea cual sea esta, son las competencias y los resultados de aprendizaje. Es decir, la concreción de lo estudiado es esto; qué competencias se han adquirido y cuáles son los resultados de aprendizaje. Las universidades quizás sí que definamos bien esto, pero lo que no hacemos es luego ponerlo en valor. Quizás porque no tengamos en nuestra “cadena de valor” la inserción laboral metida.

Además, otro problema es que en este “mercado” hay mucha heterogeneidad en términos de competencias. Cada universidad fija su modelo de competencias y las asocia a los diferentes títulos. Esto no debe por qué ser lo que luego las empresas demandan. Y de esto se han empezado a dar cuenta en países como EEUU, donde la formación en plataformas de reconocimiento de competencias y certificados de cursos especializados es cada vez mayor.

Y aquí es donde vislumbro un próximo cambia importante; el perfil del estudiante se abrirá, se nutrirá de las competencias adquiridas en muchos sitios. Es donde precisamente LinkedIn ha visto su hueco. En situarse como un mercado online de intermediación laboral donde lo que se ofrece y se compra son competencias. No es de extrañar así que cuando LinkedIn compró bright.com en Febrero del 2014, buscase una plataforma de empleo con mucha experiencia de usuario e intensiva en datos para disponer de algoritmos de emparejamiento “candidato” a “competencias demandadas” muy eficiente. Con esto, ahora LinkedIn, podía ya ofrecernos puestos de trabajo interesantes para nuestro perfil competencial, hacer lo inverso con las empresas, sugerirnos estudios para cubrir “gaps” para perfiles como el nuestro y que así pudiéramos seguir progresando profesionalmente, etc. Quizás por eso veréis en vuestro perfil de LinkedIn paneles como éste que me acaba de mostrar a mí:

Sugerencias de estudios y eventos para mi perfil en Linkedin
Sugerencias de estudios y eventos para mi perfil en Linkedin

Un mercado online en la misma línea de otras plataformas de intermediación como Über, Amazon, AirBnB o Facebook: empresas sin activos cuyo valor es la intermediación y el posicionamiento, lo que cuando se alcanzan grandes volúmenes de usuarios se dispondrá de un poder de influencia muy alto. No es de extrañar así que Hoffman, haya donado 1 millón de dólares a Obama desde 2008. Tiene todo el sentido del mundo. LinkedIn hoy en día, como otras grandes plataformas de contenidos, cumple el rol que en el Siglo XIX cumplían las fábricas yen el XX los medios de comunicación: llegar a grandes audiencias. Y esto, obviamente, tiene beneficios para LinkedIn, claro, que, entiendo no hay que explicar.

En todo esto, y como suelo siempre señalar la importancia de no olvidar aspectos relacionados con la seguridad y privacidad, no hay que dejar de lado preguntas como: ¿y entonces el perfil competencial ahora está en LinkedIn? Por lo tanto, ¿es de la plataforma y no mío? Aquí veo un riesgo claro. Debiera ser del estudiante, incluso expresado en un formato estándar y abierto, de manera que pudiera llevármelo eventualmente a futuro a otra plataforma. Ahora mismo todavía no existe este estándar, pero con tanta donación por medio, es difícil que algún gobierno se dé cuenta del poder que puede llegar a tener LinkedIn de “bloquear” el perfil competencial de los candidatos en su plataforma.

A todo esto, ¿cómo podemos reaccionar las universidades? Sin olvidar, repito, que nuestra misión no es solo formar los mejores profesionales sobre la base de las necesidades de la industria y las organizaciones (como hoy señala mi compañero y decano de la Deusto Business School Guillermo Dorronsoro en su blog, no olvidemos la dimensión Humanitas). Pero cambios en la educación superior se van a producir.

Y el gran problema es lo que algunos autores ya han llamado el “great unbundling” de las universidades: es decir, que deberemos cambiar nuestro modelo de propuesta de valor de “paquete único”, en el que a cambio de una matrícula que cobramos por adelantado y/o periodificada, los estudiantes “adquieren” servicios que no quieren comprar (servicios de internacionalización -aunque nunca los usen-, servicios de biblioteca -aunque no vayan-, servicios deportivos -aunque no participen-, etc.). Es decir, podríamos pasar a un modelo “no-frills” como el que sufrieron las aerolíneas con Ryan Air o el sector de la música con iTunes.

Modelo
Modelo “no-frills” de RyanAir (Fuente: http://startups.co.uk/6-no-frills-rules-that-made-ryanairs-business-fly/)

En el siguiente artículo hablaré sobre cómo veo todo esto en las universidades y la educación superior, y cómo podríamos afrontarlo.

Workshop en Deusto Ingeniería: “¿Qué aporta el Big Data y el Business Intelligence a mi empresa?”

Esta jornada que organizamos en Deusto Ingeniería dentro del marco de nuestro nuevo Programa de Big Data y Business Intelligence, contaremos con la presencia de empresas que desarrollan proyectos aprovechando el valor del dato (en especial nuestros patrocinadores HP, Entelgy y SAS) y gestionan la calidad del mismo para ponerlo en valor dentro de contextos empresariales.

A medida que las TIC, Internet y la Nube están penetrando en todos los sectores, también lo hacen los conceptos de Big Data y Business Intelligence. Representan una oportunidad para las organizaciones, empresas y personas que quieran tratar y analizar los datos para obtener valor para la toma de decisiones o para sus clientes: ayudar a las empresas a vender más (detectando patrones de compra), a optimizar costes (detectando cuellos de botella o desperdicios), a encontrar más clientes (por patrones de comportamiento) y un largo etcétera.

Esta jornada que organizamos en Deusto Ingeniería dentro del marco de nuestro nuevo Programa de Big Data y Business Intelligence, contaremos con la presencia de empresas que desarrollan proyectos aprovechando el valor del dato (en especial nuestros patrocinadores HP, Entelgy y SAS) y gestionan la calidad del mismo para ponerlo en valor dentro de contextos empresariales.

En este enlace, podéis encontrar todos los detalles. Puedes inscribirte aquí. Te esperamos el próximo Martes 🙂

Nuevo Programa de Big Data y Business Intelligence en Deusto Ingeniería

Ya podemos anunciar en lo que he estado trabajando los últimos meses: el Programa de Big Data y Business Intelligence que sacaremos en la Universidad de Deusto, en nuestra facultad Deusto Ingeniería, a partir del próximo Enero (en Bilbao; en Madrid, próximamente).

Ya podemos anunciar en lo que he estado trabajando los últimos meses: el Programa de Big Data y Business Intelligence que sacaremos en la Universidad de Deusto, en nuestra facultad Deusto Ingeniería, a partir del próximo Enero (en Bilbao; en Madrid, próximamente).

Según Gartner, en 2015 van a ser necesarios 4,4 millones de personas formadas en el campo del análisis de datos y su explotación. En este sentido, McKinsey sitúa en torno al 50% la brecha entre la demanda y la oferta de puestos de trabajo relacionados con el análisis de datos en 2018. Es decir, existe un enorme déficit de científicos y analistas de datos: un exceso de demanda, no hay gente formada en la materia. Por lo tanto, y ante la gran divulgación que está teniendo el término, seguramente no os tenga que introducir mucho el concepto Big Data.

La sociedad se ha tecnificado, y cada estamos más interconectados. A eso unámosle que el coste computacional es cada vez menor, y cada vez se están digitalizando más procesos y actividades de nuestro día a díaY esto, claro está, representa una oportunidad para las organizaciones, empresas y personas que quieran tratar y analizar los datos en tiempo real para obtener valor para la toma de decisiones o para sus clientes: ayudar a las empresas a vender más (detectando patrones de compra), a optimizar costes (detectando cuellos de botella o desperdicios), a encontrar más clientes (por patrones de comportamiento), a detectar puntos de mejora en procesos (por regularidades empíricas de mal funcionamiento) y un largo etcétera.

Cuando Norton y Kaplan introdujeron el concepto de Cuadro de Mando Integral ya señalaron lo que hoy con el análisis de datos masivos podemos obtener. Indicadores clave para la toma de decisiones, aspecto que con el Big Data es más accesible que nunca ante la gran abundancia de datos que una empresa dispone (tanto en sus base de datos, como en Internet) para obtener evidencias. Así que se hablará de tableros de toma de decisiones, con mapas estratégicos para ayudar a las empresas y organizaciones en la toma de decisiones basadas en evidencias.

Por todo ello, en esta Programa hablaremos de cómo todas las empresas (desde las microPYMEs, hasta las grandes empresas) pueden aprovechar del dato. Los beneficios que una empresa puede obtener son claros: obtener conocimiento de sus clientes, mercados, productos, etc, redundando esto en nuevos mercados, nuevos segmentos, alineamiento de la empresa a los clientes, en definitiva nuevos ingresos y ahorros. Hablaremos de los modelos analíticos que se pueden emplear en diferentes procesos de negocios de diferentes sectores económicos para entender la transversalidad y la utilidad que tienen estas técnicas.

Para las empresas la situación actual supone una oportunidad sin precedentes porque a los tradicionales datos internos (sus Bases de Datos en ERP, CRM, etc.) hay que añadirle ahora los datos de Internet y los datos transaccionales/de influencia/de relación. Lo que ahora se llama la economía de la influencia, poder llegar decirle a una empresa quién o qué influye más en la decisión de compra de un cliente. Ante el juego de suma cero que resulta conseguir clientes, poder apalancar una relación con unas personas para llegar a otras, resulta de enorme atractivo.

Así, podríamos asignar un score a nuestros clientes (qué datos debiéramos cuidar más y cuáles menos, a quién dar regalos promocionales para intentar fidelizarles y a quién no resulta ya tan necesario, etc.), una semántica a sus expresiones. Y con todo, hacer un marketing orientado a la actitud y a las emociones. Muchos productos se han comoditizado, por lo que por precio es difícil ya diferenciarse. De ahí que la influencia, la semántica de las expresiones, jueguen un papel fundamental de diferenciación. Y todo esto, se hace con teoría de grafos y el análisis de datos. Y esto que se puede aplicar para saber que Xavi y Xabi Alonso fueron decisivos para ganar el mundial, también se puede aplicar en muchas otras situaciones cotidianas. En definitiva, un nuevo mundo que se abre y que se debe explotar para poder obtener ventajas competitivas.

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La influencia de los jugadores de Holanda y España (y su tiki-taka) en la final del Mundial (Fuente: http://www.cienciaxplora.com/divulgacion/futbol-matematicas-desmontando-pulpo-paul_2014042000104.html)

Además de los grafos otro elemento que está ahora de moda y que también se verá en el programa es el geomarketing: desde patrones de movimiento de personas a través del uso de su tarjeta de crédito, a perfiles sociodemográficos de áreas y personas para saber cómo mejorar el buzoneo con movimiento o inferencias de rutas de transporte público o privado para luego poder predecir por dónde pudiera estar nuestro eventual cliente. Todo esto, claro, si lo almacenamos en un formato estructurado relacional de toda la vida (filas y columnas), sería un planteamiento muy caro. Por eso hablaremos del nuevo paradigma que nos introduce Hadoop, que además de una mejor economía en costes, nos ofrece mejores rendimientos. Y todo esto, también aprenderemos cómo ponerlo en valor para diferentes sectores de actividad económica (salud, finanzas, seguridad, marketing, logística, seguros, etc.). Y encima, hacerlo en tiempo real, nos permitirá anticiparnos (influir en personas para que nos compren, evitar problemas en máquinas o evitar que nos roben, entre otros).

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Herramientas inteligentes de buzoneo de Geobuzon, de Mediapost Group (Fuente: http://www.geobuzon.es/herramientas/infotools/)

Así, nuestro Programa de Big Data y Business Intelligence, ofrece a los participantes dos perfiles: el tecnológico y el de negocio. De la conjunción de ambos, sale el perfil completo de Big Data y Business Intelligence que tanto demandan las empresas. El Big Data, el campo que explorar aprovechar el dato a corto plazo buscando patrones, inferencias, etc., entre los datos, sin ningún objetivo a priori concreto. Frente a ello, está el campo del Business Intelligence, una disciplina que tiene un objetivo a medio plazo; la herramienta de la estrategia y de la dirección, que busca dar respuestas a preguntas concretas y formuladas a priori analizando datos.

No obstante, y ante la heterogeneidad y especificidad que en muchas ocasiones exigen las empresas, ofreceremos la posibilidad que un estudiante se matricule de módulos individuales, sin necesidad de que se matricule de la totalidad del Programa. En la página de información y de registro de interés, ofrecemos todos los detalles de cada módulo, y la posibilidad de cursar un módulo u otro en función de las necesidades de cada persona.

¿Y qué módulos tenemos? Una vez vistos un conjunto de seminarios de introducción que nos permitirán adentrarnos en el mundo del Big Data y del Business Intelligence, por un lado, tenemos el perfil tecnológico, y por otro lado el de negocio. Ambos perfiles se secuencian en el tiempo, para permitir que un participante pueda cursar todos los módulos sin mayor problema. Todos los talleres emplearán metodologías didácticas innovadoras y de uso profesional: casos de uso, casos de transformación, estudio de caso, etc.. Nada de teoría, todo enfoque práctico. Por ello, contamos con un conjunto de empresas que también nos proveerán sus problemas para que el participante se sienta parte activa de su solución.

Mapa de módulos del Programa en Big Data y Business Intelligence de Deusto Ingeniería
Mapa de módulos del Programa en Big Data y Business Intelligence de Deusto Ingeniería

En el perfil tecnológico, en primer lugar, en el módulo M2.1., veremos la importancia que tiene la gestión de la calidad del dato. Es decir, limpiar, depurar, normalizar, etc. los datos para que luego podamos realmente analizarlos. Sin limpieza del dato, no hay explotación eficiente. Posteriormente, en el módulo M2.2., es cuando estudiaremos las tecnologías de Big Data que todo el mundo comenta en estos días (Hadoop, R, etc.). Es un módulo que desarrolla el diseño y desarrollo de modelos predictivos mediante técnicas de Data Mining. Aquí es cuando realmente ofreceremos la visión necesaria a los participantes para poner luego en las empresas en práctica los conocimientos adquiridos. Terminaremos este perfil hablando de la gestión y administración de estas tecnologías.

Por otro lado, en el perfil de negocio, veremos casos de uso y aplicaciones de las principales categorías de uso de las tecnologías de análisis de datos: búsqueda de clientes, riesgo y fraude, operaciones, etc., en múltiples sectores industriales. Serán módulos, para aprender a poner en valor el Big Data y el Business Intelligence, con casos prácticos de empresas. Los participantes, trabajarán sobre casos reales, traídos por empresas, administraciones públicas y organizaciones, que disponen de problemas sin resolver, y que el análisis de datos puede ayudar a poner solución. Todos los módulos tienen un Proyecto Fin de Módulo: el alumno demostrará que ha adquirido una serie de destrezas y habilidades trabajando sobre casos reales de empresas. Además, esto irá a su CV, que para procesos de selección les vendrá estupendamente.

Termino hablando de la gran red de colaboradores que disponemos. Empezando por nuestros patrocinadores gold (HP y SAS) y silver (Entelgy), y pasando por otras empresas que aportan o bien profesorado (todas), o bien posiciones en prácticas para los participantes (todas), software o infraestructura para el procesamiento masivo de datos, etc. (BBVA, Indra, Tenzing, Ayuntamiento de Santander -primera Smart City de España-, Ingeos, Zeus Consultores, Accenture Analytics, Deloitte, etc.)

¿Y a quiénes os esperamos? A todos vosotros. Es un campo donde hay muchísimas demanda ahora mismo de las empresas, y muchísimos puestos a cubrir. Así, personas que quieren ejecutar la transformación y orientación a datos de una empresa, personas que quieran emprender, puestos directivos que quieran mejorar la orientación de sus procesos, centros o departamentos hacia la optimización,  gente joven recién titulada  que quiera apostar por la posibilidad de diferenciarse en el mercado laboral, personas con cierta experiencia que quieran reconducir su carrera laboral, etc. En Bilbao el interés por el tema queda claro con grupos de LinkedIn que ya hablan del tema, empresas que nos llaman a la universidad para solicitar perfiles. ¿A qué estás esperando? Solicita más información, contacta conmigo directamente, solicita tu entrevista y te podremos ayudar en conocer tu perfil y tus objetivos para saber si este es el Programa para ti.

Esquema de representación del Programa en Business Intelligence y Big Data

Estimado/a lehendakari: menos política industrial y más industria sin política (Segunda parte)

En definitiva, queda mucho por mejorar todavía, pero desde luego que partimos de una situación favorable; mejorémosla, que la mejora continua es un proceso que define a las organizaciones excelentes, y Euskadi no puede ser esquivo a ello.

[Continuación del artículo anterior]

Quería esperar a que hubieran pasado las elecciones (que no es lo mismo que tener ya lehendakari), para dirigirme a usted, estimado/a lehendakari, con más confianza. Como en el artículo anterior solo te hablé de problemas, y no tiendo a hacerlo, en éste quería hablarte de posibles soluciones. No consideres, si te parece, alternativa alguna de las que proponga, pero cuando menos, que no se diga que no lo he intentado 🙂

Como decíamos, el País Vasco ha tenido casos de éxito en políticas industriales. Hace unos años, existía una necesidad de formación en materia de informática. Nace, así, e lprograma IMI. Esto permite consolidar las bases de conocimiento en TICs que disfruta hoy el País Vasco. Cuando aquello, las empresas por sí solas no pudieron introducir las TIC. Salvando muchíiiiiiiiiiiiisimo la distancias, algo parecido a lo que pasó en EEUU con Bell Labs.

Un ejemplo de cómo hace falta una correa de transmisión colectiva apuntando a una dirección específica. Sin embargo, también coinciden muchos otros factores, por lo que la relación causal no es tan clara. Son importantes los valores culturales y personales. Una de las preguntas que me hicieron el otro día en el Congreso Mundial de Competitividad TCI 2012 al calor de mi exposición sobre la transformación de Bilbao, fue el por qué el País Vasco goza de una cultura tan emprendedora. Difícil respuesta, pese a que le hablé de diferentes anécdotas de manera deslabazada, avisándole de antemano que no era una tesis doctoral lo que le exponía (los primeros marineros, las expediciones balleneras de la Edad Media, la cultura de honor, las terrazas de los montes para las cosechas, etc.).

Así, se puede decir, que el entremado social para la creación de un tejido industrial fuerte no se puede improvisar ni crear. Todo depende del esquema de incentivos del sector publico y privado. Las aventuras o emprendimientos en el sector público no permite una corrección de errores automática, como sí ocurre en el privado con las quiebras. El el público requiere una reconsideración de la gestión bastante improbable de ocurrir en ocasiones (¿dimisiones? ¿responsabilidades?).

Otro problema que veo es por qué el ámbito público debe intervenir (y encima con la financiación de todos, incluidos contra los que pudiera competir) en sectores donde la iniciativa privada pudiera actuar. Entrar en sectores donde las barreras de entrada son altas, de acuerdo, pero dedicarse a hacer la competencia al sector privado, no.

Soluciones

Y como lo fácil es quejarse, y no aportar soluciones, dejaré de quejarme para lanzar, primero unas propuestas, y después mi tiempo a su disposición por si mis ideas sueltas y deslabazadas algún día pudiéramos compartirlas en algún foro de reflexión con otros, que como yo, se dejan la piel en esto del emprendimiento.

Otorgar subvenciones a la innovación tiene sentido. Así lo demuestra este paper de Bloom, Schankerman y Van Reenen (2010) que expone cómo el retorno social de una innovación es aproximadamente al doble del beneficio privado. Está claro que apostar por la innovación (emprendimiento puesto en marcha), nos beneficia a todos, no a unos pocos.

Después de todo lo que llevo expuesto, creo haber manifestado ya mi posición sobre la política industrial. Yo prefiero más industria, pero sin política, o por lo menos, que esta sea residual. ¿Par aqué casos? Cuando el beneficio de la industria que se pone en marcha no solo revierta en el bolsillo del empresario en cuestión, sino también en el bolsillo del resto de la sociedad. Ejemplos: energías renovables o biocarburantes.

Y lo contrario cuando la externalidad es negativa: dejar hacer. Si un tal Adelson quiere montar un Casino, que lo monte, pero no a expensas de lo que la sociedad Española quiere. No hay ninguna externalidad positiva en ese proyecto.

¿Y quién determina si hay externalidad positiva o no? Bueno, interesante pregunta. Un liberal diría que el Estado no tiene mejor información que el mercado (el más sabio de todos) para discernir qué inversión es más beneficiosa para la Sociedad en su conjunto. Así, sugieren evitar apoyar unas inversiones sobre otras.

Pero esto no es tan fácil como para que sea blanco o negro, hay escala de grises, así que sugiero una serie de acciones sí que se podrían tomar, porque, como ya digo, me siento deudor de soluciones ante todos los problemas que he planteado:

  • Desarrollar una visión integradora de la iniciativa empresarial que tenga alto crecimiento: lo que suelo llamar el efecto Skype en Tallinn. Por definición, sólo unos pocos pueden ser extraordinariamente exitosos, por lo que la clave está en atraer a esas élites y talento humano que puedan hacer prosperar una ciudad. Es un poco lo que trataba el TCI: how to attract talent for the competitiveness of the city (cómo atraer talento para incrementar la competitividad de tu ciudad). En 1997, el 97% de los Estonios disponían ya de Internet. Hoy, 2012, prácticamente toda la Administración Pública de Estonia es electrónica, y las startups de Internet florecen como churros. Es decir: no se beneficia directamente una industria, sino algo trasversal a todas: Internet.
  • No todo es ayudar a las PYMEs: deberían reconsiderar la idea de ayudar mediante subvenciones o ventajas fiscales simplemente por ser PYMES. La literatura así lo manifiesta, mirad aquí.
  • Use mejores procesos, no las mejores prácticas: hacer plataforma políticas, no programas políticos industriales. Ser facilitadores de la inspiración, la creatividad, no controlarla.
  • Eliminar los obstáculos a la creación y crecimiento de estas empresas: es absolutamente inviable que montar una bodega en Cádiz (ya sé que esto queda lejos de la CAPV, pero es un ejemplo) lleve 3 años de  gestiones, 10.000 € en licencias (por adelantado, ex-post quizás tenga más sentido), trámites con más de 30 funcionarios de 11 departamentos de 4 Administraciones Públicas, etc.
  • Definir principios, no solo clusters: casualidad la semana pasada presenté un paper en el Congreso Mundial de Competitividad TCI 2012, donde Porter tuvo su participación también. Habló de de lo siempre: clusters para incrementar la competitividad. Chapeau, as always. Sin embargo, también es necesario definir (no simplemente citar) principios como la innovación, la creatividad, el diseño, la sostenibilidad, la experimentación, el espíritu empresarial, la inclusión (no la extracción), etc. Principios para infundir en la conciencia colectiva de la ciudad. Si se da prioridad a sectores específicos en clusters exclusivamente, se corre el riesgo de no incentivar a los empresarios a investigar dónde debe buscar oportunidades.
  • Invertir tiempo, no dinero: para mi la mejor divisa a invertir en ayudas es dar tiempo de mentoring a un emprendedor, divulgación de mejores casos, etc. Dejemos de estar exclusivamente centrados en ayudas pecuniarias.
  • Pelear por atraer talento, no solo el capital: aunque los empresarios siempre se quejan de la dificultad de la recaudación de dinero, el talento es la batalla más importante a ganar. El dinero sigue al talento. Hacer de tu ciudad un lugar increíble para los empresarios más talentosos, innovadores y creativo, y que así puedan venir a buscar su futuro, para vivir, trabajar y disfrutar de su vida (es decir, todos los contextos de una familia). Montar tiendas de café, ámbitos culturales, bares nocturnos, museos, carriles para bicicletas, un sistema de alquiler de bicicletas, etc. Todo ello. Bilbao tiene ya todo ello. No nos extrañemos luego de cómo nos va.

En definitiva, queda mucho por mejorar todavía, pero desde luego que partimos de una situación favorable; mejorémosla, que la mejora continua es un proceso que define a las organizaciones excelentes, y Euskadi no puede ser esquivo a ello.

Estimado/a lehendakari: menos política industrial y más industria sin política (Primera Parte)

Así, una buena política de I+D+i no debiera centrarse exclusivamente en la dotación presupuestaria. Tiene también que ofrecer instituciones públicas que ofrezcan servicios en las diferentes áreas tecnológicas de conocimiento y que faciliten a las empresas soluciones a sus problemas tecnológicos. Algo así como un servicio de soporte y asesoría en materia de I+D+i.

Estimado/a lehendakari,

con motivo de las próximas elecciones a la lehendakaritza, quería trasladarte unas reflexiones que llevan rondando mi cabeza unos meses/años. Elijo este formato de “carta abierta” a través de este humilde blog porque es la forma más fácil de compartir mis impresiones con otros también, no solo con usted. Quiero hablar contigo de política industrial, entendiendo por ello el concepto que desde el Estado (Euskadi en este caso) seleccionáis unas inversiones concretas y les otorgáis unos privilegios especiales que no se da al resto.

Habláis mucho los lehendakaris -los políticos en general- de política industrial. Y en cierto modo, os entiendo. El País Vasco ha protagonizado un proceso de profunda transformación de su tejido productivo, económico y social, siendo hoy en día una región realmente competitiva en un nuevo entorno de ámbito global e internacional. La reestructuración industrial de las últimas décadas ha sido espectacular.

La última gran crisis que vivimos (80-90), no fue financiera como la actual, sino de índole industrial, lo cual habla mucho sobre nuestra resiliencia, y nuestra adaptación al cambio. Hemos transformado nuestra sociedad, nuestro tejido industrial, de una ciudad-comunidad industrial taylorista, a una ciudad postmoderna de servicios, con gran atractivo cultural. Seguramente mucho se deba a lo que en UBM llamamos el efecto Guggenheim. No lo sé.

Pero ciertamente, tras ese proceso de transformación todas las conversaciones e ideas que estáis manejando, vosotros, los candidatos, acerca de política industrial me un poco de miedo. Cuando os oigo decir que “Euskadi necesita una Política Industrial de verdad”, ciertamente, no acabo a aterrizar las ideas; me parece un poco abstractas. Habláis de una política industrial adecuada a nuestro Siglo, donde palabras como “conocimiento”, “investigación”, “innovación”, son usadas recurrentemente.

Todo esto me parecen abstracciones propias del arte rupestre. No entiendo qué queréis decir. Habláis del qué, y no del cómo, y éste es precisamente el miedo que tengo. En política industrial, el problema suele ser el instrumento, no es la de si se debe aplicar, sino cómo. Vale, está claro que hay que ayudar al emprendedor, hay que ayudar a la nueva empresa. Pero, ¿cómo lo tenéis pensado hacer?

Si habláis de política industrial vertical (un determinado sector), quisiera advertirle que esta solo ha funcionado en condiciones muy concretas, no extrapolables ni generalizables. A nivel país, se conocen los casos de Corea del Sur, China y las manufacturas, Chile y sus uvas, salmones y silvicultura, EEUU y el comienzo de Silicon Valley, los viajes al espacio, el actual programa energético y el paralelo desarrollo sostenible, etc.

En España, a nivel de sectores, tenemos algunos casos que han generado mal resultado. Ahí tenemos el caso de Spanair (hasta 135,5 millones de euros metió la Generalitat para tener “su aerolínea”), las subvenciones a Ryanair (entre otras) que incluso la CNC ha dicho que no son eficientes para los fines que persigue dotar a empresas privadas de dinero público, el Palacio de los Congresos de Valencia o el futurible Eurovegas, donde no solo se van a recalificar terrenos, sino que también se concederán exenciones fiscales, podrían tener que cambiarse varias leyes y hará que futuros políticos no tengan mucho margen en su toma de decisiones en lo que a concesión de licencia para casinos se refiere.

Como el paradigma de casos de inversiones fallidas (España) nos ayuda a entender, hay muchos casos en los que las ayudas públicas han acabado convirtiéndose en subvenciones públicas a sectores social y económicamente improductivos. Si la supervivencia de una inversión depende de los favores de los poderes públicos, le damos al inversor incentivos en no esforzarse a ser más eficiente y productivo. Le incentivamos a buscar el trato político favorable que lo siga ayudando (¿os suena la corrupción?). Y encima esto en España, donde los políticos cobran un sueldo bastante bajo y pocas veces hablamos de ello. Todo ello junto, siempre me ha dado miedo.

Modelo productivo de Euskadi

No obstante, también hemos de decir que cuando hablamos de modelo industrial, ahí sí que tenemos bastante que reconocer y alabar. El modelo industrial Vasco tiene una identidad, se nos conoce por las cosas que hacemos. Hablamos de modelo productivo por la importancia relativa de diferentes sectores de actividad en la economía en su totalidad.

Y digo esto a sabiendas que no me gusta nada la palabra modelo, ya que esto implica que una política haya resultado modélica. Me resulta ciertamente complejo pensar que un sistema productivo haya podido nacer desde arriba, desde una planificación central (salvando casos de fracaso como la URSS, Cuba o Corea del Norte). Un sistema productivo surge desde las decisiones a título individual de cada emprendedor y otros agentes económicos. Así, los gobiernos sólo debieran ofrecer incentivos o des-incentivos para una u otra política. Nada más. Es más, estos incentivos son necesarios ya que muchos de estos agentes individuales no suelen tener una visión macroeconómica de las tendencias que pueden afectar a su sector; los gobiernos sí la tienen (o debieran).

¿Qué tiene que ver esto del modelo productivo y las políticas industriales que se pudieran tomar? En lo que los economistas llaman “externalidad”, esto es, cuando las actividades económicas afectan a terceros también, no solo a los que participan en la transacción. Así, es deseable que el modelo productivo, tenga externalidades positivas en la Sociedad (otro motivo más que poner encima de la mesa cuando se hable de Eurovegas).

Cuando una empresa invierte en I+D, mejora su productividad (por eso invierte principalmente), pero también genera un conocimiento que puede llegar a repercutir a otros agentes de la Sociedad. Así, cuando hablemos de política industrial tenemos que considerar servir a la sociedad en general, que por eso lo hacemos con el dinero de todos.

Por ello, los economistas suelen hablar de que la única política industrial que debiera existir es la de subvencionar esta actividad de I+D+i. Y aquí es cuando entramos de nuevo en términos abstractos. Solemos oír eso lo importante que es la I+D+i. Y lo mismo que decíamos de la política industrial; el problema suele ser el instrumento, no es la de si se debe aplicar, sino cómo.

Así, una buena política de I+D+i no debiera centrarse exclusivamente en la dotación presupuestaria. Tiene también que ofrecer instituciones públicas que ofrezcan servicios en las diferentes áreas tecnológicas de conocimiento y que faciliten a las empresas soluciones a sus problemas tecnológicos. Algo así como un servicio de soporte y asesoría en materia de I+D+i.

(continuará)