La mitad de nuestros salarios para impuestos, sí; pero vivimos bien, ¿no?

Hemos pasado una época del año en la que saldrán noticias como esta, estaesta. Apoyados en diferentes fuentes de datos, parece que los españoles vivimos en un infierno fiscal. Los datos así parecen sugerirlo. Si usamos los datos de un estudio elaborado el año pasado por el Foro Económico Mundial, los trabajadores españoles destinamos un 52% de nuestro salario a impuestos. O, visto de otra manera, nos quedamos de manera neta con el 48%, una vez que hemos atendido nuestras diferentes obligaciones fiscales (el IVA, IRPF, impuestos especiales, etc.). Somos el cuarto país del mundo que mayor esfuerzo exige a sus trabajadores.

Ranking de impuestos por países (Fuente: http://e01-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2015/12/07/14495195648681.jpg)
Ranking de impuestos por países (Fuente: http://e01-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2015/12/07/14495195648681.jpg)

Por encima de España se sitúan países sospechosos también en este tipo de rankings como son Suecia o Dinamarca. En el puesto 11, Finlandia. Y si no fuera por sus enormes reservas de petróleo que tanto beneficio fiscal le dan, también a buen seguro aparecería Noruega. Países, estos nórdicos, que son conocidos por la buena vida que ofrece a sus ciudadanos. Unos países que se enorgullecen siempre de citar la confianza de sus ciudadanos en sus instituciones (entre el 50 y el 60% de sus ciudadanos confían mucho en sus instituciones, frente a una media de algo más del 30% en el conjunto de la UE-27).

Unos países que son conocidos también por el gran gobierno que tienen: cómo cuidan de sus ciudadanos, el gran volumen de beneficios sociales que les ofrecen, incluso muchos de ellos demasiado generosos. Sin embargo, después de los turbulentos años 80 que pasaron (también es cierto después de un siglo de un alto crecimiento), las finanzas se mantienen bien controladas. También tienen una larga tradición de liberalismo en múltiples ámbitos: libertad de prensa desde 1766, un campo de funcionarios libre de corrupción y meritocrático desde mediados del siglo XIX. E, insisto, los ciudadanos confían mucho en el valor que les aporta el ámbito público.

Y éste último punto es al que quería ir. Básicamente porque muchas veces pensamos que las cosas cuestan menos de los que creemos. Y sí, quiero llegar al gasto social. Ese conjunto de gastos que permiten mejorar la vida y el día a día de nuestros ciudadanos. En ese ranking, donde se cuela España. No podremos negar que los beneficios sociales aquí también son amplios. Y es que, como digo, las cosas cuestan (mucho) dinero. Pagamos impuestos, pero a cambio obtenemos un conjunto de amplios beneficios sociales.

Miremos el gasto social de los principales países, los que pertenecemos a ese selecto club de la OCDE.

Gasto social en países de la OCDE (Fuente: OCDE)
Gasto social en países de la OCDE (Fuente: OCDE)

Los países nórdicos (salvando Noruega, ya digo, son su singularidad petrolífera), junto a España -y algunos otros-, dedican entre un 25 y un 30% de su PIB al gasto social. Este gasto, representa aspectos como la incapacidad para el trabajo (jubilación, invalidez, etc.), salud, familia, políticas activas de empleo, vivienda, etc. Si alguno quiere seguir reflexionando sobre el modelo impositivo que tenemos en España, quizás se pueda dar una vuelta por lo que ocurre en países con menos impuestos (y beneficios sociales, claro), como Brasil, Sudáfrica, China, India e Indonesia.

Quizás la diferencia en cuanto a lo que pase en España frente a otros países con modelos impositivos altos y beneficios sociales altos sea la confianza en cómo los políticos gestionan dicho dinero. Los casos de corrupción y el ineficiente gasto público (que es la política redistributiva más importante que tienen los países), no son dos elementos que acompañen para que nos guste pagar impuestos. Es, en este sentido, siempre interesante ver la cantidad del gasto público que va destinado a las personas más necesitadas. En este caso, España, en lugar de acompañar a los países nórdicos, acompaña a otros respecto a los que salía muy distanciado antes:

% del gasto público que va a los ciudadanos más necesitados (Fuente: OCDE)
% del gasto público que va a los ciudadanos más necesitados (Fuente: OCDE)

No llegamos a niveles de México, Portugal o Turquía, donde el dinero público, es más, vuelve a las clases más pudientes prácticamente, pero ahí tenemos mucho espacio de mejora. Especialmente porque las partidas de gasto social más amplias son en términos de salud y bienestar en la tercera edad. Ámbitos de la vida donde la vulnerabilidad es importante, y donde las limitaciones para encontrar otros campos de mejora son realmente complicados.

No pretende este artículo ser un estudio científico de cómo debemos todos ser más coherentes con el equilibrio eterno del ser humano “dar y recibir”. Pero sí por lo menos vislumbrar y poner en cierta comparación el pago de impuestos con los servicios y beneficios sociales que obtenemos. Éste último campo, es el gran olvidado cuando los medios españoles, ahora que hemos hecho la declaración de la renta, nos han bombardeado con la gran cantidad de impuestos que debemos de pagar entre todos, pese a no tener los políticos de Suecia, Dinamarca, Noruega o Finlandia.

Amigos, amigas, las cosas cuestan mucho dinero. Como dicen mis amigos y amigas economistas, nada es gratis. Los impuestos, el instrumento que nos permiten vivir tan bien en España.

Robots y automatización de trabajo: no tan rápido (Parte I)

Leía hace unas semanas con mucha atención una conversación que desde Wired dirigían entre el presidente Barack Obama y el director del MIT Media Lab Joi Ito. Obama manifestaba que una de sus mayores preocupaciones con la automatización de las plantas de trabajo y la inteligencia artificial era el aumento de las desigualdades. Ya el pasado diciembre, cuando todavía lo teníamos de presidente, la Casa Blanca publicó el informe “Artificial Intelligence, Automation, and the Economy“, donde además del aspecto de la desigualdad, también se citaba la necesidad de la intervención política para luchar contra el impacto desigual.

Al automatizar parte del trabajo humano, como en otras épocas, reduciría salarios (donde el valor añadido ya no era tal), y aumentaría el de las personas capaces de construir sobre ello. El señor Joi Ito, respondía que por eso él prefiere referirse a la inteligencia extendida, más que a la artificial, porque tenemos que ver estas evoluciones tecnológicas como una manera de extender la capacidad humana, nunca de sustituirla. Invitaba a pensar en cómo poder imbricar valores sociales a las máquinas.

Me acordaba de esta entrevista leyendo esta noticia, en la que el titular lo dice todo:

Chinese firm halves worker costs by hiring army of robots to sort out 200,000 packages a day

Una empresa china que veía cómo se reducía un 50% sus costes laborales adquiriendo un ejército de robots. Ahora, podía entregar un total de 200.000 paquetes al día, incrementando un 30% su eficiencia. Y encima, lo hacen con un mayor orden que el que los humanos son capaces de generar.

Empleados de STO Express ordenando envíos dentro del caos reinante (Fuente: http://fm.cnbc.com/applications/cnbc.com/resources/img/editorial/2017/04/11/104396743-GettyImages-496941098.530x298.jpg?v=1491885367)
Empleados de STO Express ordenando envíos dentro del caos reinante (Fuente: http://fm.cnbc.com/applications/cnbc.com/resources/img/editorial/2017/04/11/104396743-GettyImages-496941098.530×298.jpg?v=1491885367)

Un ejemplo más de algo que viene siendo objeto de conversación en China: los robots están quitando el elevado volumen de trabajo que la revolución del trabajo de China había traído. De hecho, el gobierno central Chino espera llegar a un total de 100.000 robots en 2020.

Estas noticias, me han llevado estas vacaciones de Semana Santa a recopilar alguna evidencia nueva sobre el impacto de la robotización y la inteligencia artificial en el empleo y su calidad. Me preocupan, como siempre, dos aspectos: el impacto real que esta robotización va a provocar (más allá de los tópicos y generalidades sencillas) en la cantidad de trabajo (es decir, si crea o destruye trabajo); y, cómo quedará la calidad del mismo (especialmente en términos de desigualdad y aumento/reducción de salarios). Voy a descomponer la entrada en dos partes: en esta primera hablaré de la cantidad de trabajo (aumento o reducción de empleo neto), y en la segunda, de la calidad del mismo.

Mokyr, Vickers y Ziebarth, en su artículo “The History of Technological Anxiety and the Future of Economic Growth: Is This Time Different?” (2015), describen las lecciones que la historia nos deja desde las revoluciones industriales de finales del siglo XVIII. Según estos autores, estas lecciones de la historia, permiten entender que esta revolución industrial en forma de tecnologías digitales (ordenadores -hardware y software combinado a diferentes escalas- y robots especialmente) permitirá crear nuevos productos y servicios que ofrecerá la posibilidad de que aparezcan un número importante de nuevas profesiones.

El debate, en este sentido es si esa creación de nuevas ocupaciones laborales será capaz de contrarrestar la que se perderá por la automatización de trabajos que actualmente desempeñan, de manera manual, los humanos. Acemoglu y Restrepo, en su artículo “The Race Between Machine and Man: Implications of Technology for Growth, Factor Shares and Employment” (2016), dicen que éste es el punto clave de esta revolución industrial. En la medida que los humanos seamos capaces de crear tareas complejas que permitan construir valor añadido sobre la robotización, no habrá reducción de puestos de trabajo.

La naturaleza de esta revolución industrial digital, es realmente disruptiva. Se han juntado muchas “fuerzas de cambio” de golpe (movilidad, redes sociales, IoT, datos, etc.), lo que hace dudar a estos autores sobre si los humanos seremos realmente capaces de construir innovaciones sobre ellas. La única ventaja es que sacar provecho de estos avances digitales necesita del buen hacer de los humanos, y no tanto de inversiones en capital. Necesitamos ideas, un monopolio todavía en manos de los humanos.

Acemoglu y Restrepo recuerdan la segunda revolución industrial, cuando apareció el ferrocarril, los barcos de vapor o las grúas en los puertos. El transporte (civil y de mercancías), globalizó el mundo, lo que hizo que fueran necesarios nuevos ingenieros e ingenieras, se profesionalizó la gestión de empresas, aparecieron nuevas necesidades de ingenieros mecánicos y civiles, etc. En la medida que seamos capaces de replicar este mismo fenómeno de creación de nuevas ocupaciones, estaremos dando respuesta a este nuevo equilibrio de puestos de trabajo que necesitamos. La duda está en ser capaces de entender la magnitud del cambio que implica esta revolución digital.

Para exponer sus ideas y alguna tendencia actual, Acemoglu y Restrepo, presentan esta gráfica:

Creación de nuevos puestos de trabajo en las últimas décadas (Fuente: http://www.voxeu.org/sites/default/files/image/FromMay2014/acemoglufig1.png)
Creación de nuevos puestos de trabajo en las últimas décadas (Fuente: http://www.voxeu.org/sites/default/files/image/FromMay2014/acemoglufig1.png)

La gráfica quizás no sea muy expresiva a primera vista, así que mejor explicarla con algo de calma. En Estados Unidos, para cada década desde 1980, se han creado más trabajo de nuevos puestos que de viejos puestos. Quizás esto es síntoma de su enorme capacidad de innovación. De 1980 a 2007, el empleo total en EEUU ha crecido un 17,5% (ay, bendita inmigración…), siendo algo más de la mitad creada por “nuevos tipos de trabajo” (que no es lo mismo que por “nuevos puestos de trabajo”). Son datos cogidos del trabajo de Lin en su artículo “Technological Adaptation, Cities, and New Work” (2011).

No parece observarse nada distinto a lo que ha pasado décadas atrás. Salvo que, esta revolución digital, genera muchos nuevos tipos de trabajo. Y, que, además, destruye con más facilidad los trabajos que son intensivos en horas de trabajo (es decir, aquellos que son “automatizables” por ser su valor añadido la inversión en horas). ¿Y qué tipos de trabajo están apareciendo y su déficit evidencias necesidades? Ingenieros, programadores, especialistas audiovisuales, analistas, arquitectos y administradores de datos, etc. Es decir, lo que ya sabíamos.

Conclusión de esta primera parte: sí, parece que se destruye empleo. Pero el equilibrio que podríamos conseguir viene, parece ser, derivado, de nuevos tipos de trabajo. Y es ahí dónde está el reto. En ser capaces de construir valor con puestos de trabajo que, siguiendo el tópico por una vez, ni siquiera quizás existan aún. Los robots nos sustituyen, pero todo está por pensar y construirse sobre ellos. Preparémonos para ello. Mientras tanto, es difícil concluir si crearemos o destruiremos trabajo.

De producto a experiencia en la era digital: Kodak, ebooks y vinilos

Los que me han escuchado en alguna conferencia, saben que suelo mostrar siempre una gráfica como esta que adjunto a continuación para explicar cómo, en esta era digital en la que estamos sumergidos, hemos entrado ya en la era de la experiencia. Starbucks es el paradigma de ello: ha cogido un producto, una cadena de valor, que llevaba explotándose décadas, siglos (en 1652 llega la primera cafetería a Europa), y se ha convertido en una empresa que vale 80.000 millones de dólares en bolsa.

Starbucks
De materia prima a experiencia: el caso Starbucks (Fuente: https://www.whitehutchinson.com/images/20100911coffee.jpg)

Esto se produce en un contexto en el que la era digital de transformación de la que tanto hemos hablado, también debe hacer una reflexión. Son varias las noticias en estas últimas semanas que me han llevado a hacer esta reflexión. Kodak ha revivido su Ektachrome, la cinta para fotógrafos por antonomasia. Récord de ventas de vinilos de los últimos 25 años. Los libros en papel, reviviendo igualmente. Aquí hablé detenidamente, de este último fenómeno en concreto.

¿Por qué está ocurriendo esto? No es la primera vez en la historia que observamos un fenómeno así. Cuando las revoluciones (en este caso digital), ya han avanzado en su aparición, suelen requerir de un ajuste. Y es que al “hype” inicial (que es cuando más en frío se deben analizar las cosas), suelen sumarse personas que no analizan realmente el valor que aporta. Y en esta era en la que muchos hablamos de la economía de la experiencia, el valor debe ir por ahí.

Mi experiencia de lectura en papel es mucho mayor que la digital. A los fotógrafos (no tengo ni idea de eso, lo siento), seguramente les ocurra que las fotografías impresas a partir del Ektachrome, ofrezca una calidad mejor que la digital. La calidad para oídos finos de un vinilo, seguramente sea más enriquecedora que escuchar una canción digital.

Y es que al final, queremos experiencias. Disfrutar, no solo consumir “algo nuevo”. Y es quizás lo que ha acompañado sector tras sector en esta era digital. Si nos fijamos en qué gastamos nuestro “tiempo libre”, son experiencias: vacaciones, diseñamos nuestra casa, leemos periódicos o navegamos por Internet, etc.

Quizás entonces, debamos estar empezando a hablar de la era “post-boom-digital“. Una era en la que todavía falta mucho de reconfigurarse. Y que podamos finalmente, dentro de un tiempo, reflexionar sobre lo que de verdad aportó valor. Y lo que realmente permitió transformar. No por poner el apellido “digital” a algo ya se vuelve de valor. Si no genera una experiencia positiva en el que lo usa, pudiera pasar como pasó con la fotografía o  la lectura: que volvamos al origen.

Este mundo de la experiencia digital, de poder ofrecer desde nuestras una propuesta de valor centrado en todo ello, la pregunta que faltaría es a ver quién tiene que liderar este mundo dentro de las organizaciones. Muchos lo han visto tradicionalmente como un campo del CIO (o responsable de informática o tecnología dentro de las empresas) o como terreno para el CMO (responsable de marketing). Todos sabemos, o seguramente hayamos vivido experiencias de lo que ocurre cuando dejamos solo en manos de uno de las dos áreas un tema tan crítico como la generación de experiencias para nuestros clientes. Seguramente sea porque se trato de un híbrido entre ambos. Y quizás, un área que deba nacer con entidad y atribución propia en los próximos años: el/la Chief Experience Officer.

De consolidarse la tendencia, no me parece algo descabellado que ocurra. En una era en la que sí proliferan canales (redes sociales, mensajería instantánea, comunidades online, aplicaciones móviles, bots, realidad virtual, etc.), lo que está claro es que debemos identificar la lógica y naturaleza de cada uno de ellos para que entendamos bien si es algo interesante para mi empresa. ¿Tengo que hacer una aplicación de realidad virtual? Quizás sí, o quizás no. ¿Tengo que estar en redes sociales? Pues seguramente sí, aunque no tan activos como quizás deban estar otras empresas. Y así, en realidad con todas, siempre poniendo en el centro el foco en la experiencia positiva para mis clientes. Y ahí debería estar la conversación.

Evolución de la experiencia digital en el tiempo (Fuente: http://68.media.tumblr.com/90ec1a41ab55cb5178c8376070c9ff47/tumblr_oj802kaCJC1qzdepwo1_1280.jpg)
Evolución de la experiencia digital en el tiempo (Fuente: http://68.media.tumblr.com/90ec1a41ab55cb5178c8376070c9ff47/tumblr_oj802kaCJC1qzdepwo1_1280.jpg)

 

Las redes sociales de los clubes de fútbol: un camino a explorar

Hace unos días, tanto Real Madrid como el FC Barcelona, alcanzaban los 100 millones de fans en su página de Facebook. Como no podía ser de otra manera, ambos clubes se enzarzaban en una “pelea digital” por ser el primero en alcanzar dicha cifra. El Real Madrid lo consiguió unas pocas horas antes que su gran rival.

Real Madrid C.F.
Real Madrid C.F.
FC Barcelona
FC Barcelona

Hace unos días precisamente hablaba sobre los derechos de imagen de los clubes de fútbol (obviamente una de las vías de negocio más importantes que tienen). Hablábamos ahí sobre cómo toda esa gran base de aficionados de alguna manera, se podrá explotar económicamente. Que es, naturalmente, lo que ellos buscan. También hace más semanas, en este otro artículo, hablaba sobre “Las medios digitales y las redes sociales en la internacionalización del fútbol“. En ese artículo decía que:

No debe extrañarnos así que el dinero que ganan por la explotación de los derechos de imagen y demás contenidos audiovisuales sea cada vez mayor. Todo encaja si entendemos que esta era digital, permite maximizar de múltiples maneras esos contenidos. El FC Barcelona, siguiendo con el mismo club, obtiene ya 30 millones de € al año por el negocio digital. Si bien es cierto que ahora mismo gran parte de ese porcentaje corresponde a las ventas de la tienda online (otro elemento que veremos cada vez más). Pero no para de crecer esa pata digital. ¿Llegaremos algún día a ver una plataforma similar a Netflix o HBO pero para el deporte? Es decir, ¿clubes que en tiempo real retransmitan sus propios contenidos para mezclarlo con su merchandising o la mejora de la experiencia del espectador.

Y lo vuelvo a sacar, porque investigando sobre lo que les está trayendo a nivel de engagement del usuario, descubro cifras realmente espectaculares: 1.600.000.000 de visualizaciones de vídeos en 2016 el Real Madrid. Más que cualquier otra entidad deportiva de todo el mundo (¡!).  9 de las 10 mejores publicaciones en Facebook en 2016 (¡!). ¿Y cuál ha sido el más viral? La foto de Messi celebrando el gol definitivo contra el Paris Saint-Germain (PSG) en la Champions League.

Messi celebración gol contra PSG (Fuente: https://i2.wp.com/fcbarcelonasport.com/wp-content/uploads/2017/04/delivered-to-messi-comeback-to-the-image-also-psg.jpg?fit=761%2C428&ssl=1)
Messi celebración gol contra PSG (Fuente: https://i2.wp.com/fcbarcelonasport.com/wp-content/uploads/2017/04/delivered-to-messi-comeback-to-the-image-also-psg.jpg?fit=761%2C428&ssl=1)

Es realmente espectacular esto del fútbol en Facebook. Creo que ya resulta indiscutible. Pero es que si encima miramos los países donde tienen estos seguidores (que obviamente no es solo España), la imaginación de cada uno seguro que genera ideas a nivel de explotación de negocio realmente interesante. Estamos hablando de países en crecimiento y demografías “favorables” (México, Indonesia, India, China, Brasil, etc.) o estables y fuertes (EEUU, Alemania, etc.).

En este contexto, creo que es interesante para las entidades deportivas, entender cuál es el consumidor de estos contenidos digitales, y sobre todo, cómo se comporta y qué le gusta. Quizás muchas de las cuestiones sean triviales, pero ayudarán a poner en contexto por qué todo esto, me parece un terreno súper abonado para hacer cosas realmente interesantes. Los datos los he sacado de Nielsen Sports, de este artículo/informe. Una imagen para contextualizar:

6 de cada 10 españoles usan las redes sociales para informarse sobre el deporte (Fuente: Nielsen Sports)
6 de cada 10 españoles usan las redes sociales para informarse sobre el deporte (Fuente: Nielsen Sports)

Fíjense entre los jóvenes. Que claro, luego se harán mayores. La tendencia habla por sí sola. Las redes sociales, que introducen frescura, novedad e instantaneidad, ha traído lo que antes no se tenía. Antes resultaba para un aficionado difícil seguir el día a día de su equipo: los viajes, los entrenamiento, las ruedas de prensa, etc. Con las redes sociales, todo eso es posible. Y por eso, para los clubes, poder generar esos contenidos que permitan llegar al aficionado con diferentes contenidos, se torna especialmente interesante y atractivo para los objetivos que hemos venido hablando.

Las redes sociales más empleadas en España son Facebook, Twitter e Instagram. Y lo bueno que trae la apertura que ofrecen estas redes es que incluso clubes modestos pueden articular estrategias realmente efectivas para generar una mayor base de usuarios. Porque en las redes, no solo importan los grandes números, sino que importa la efectividad de las comunicaciones enviadas, lo que a nivel técnico llamamos “engagement“. Un post trabajado del Leganés (por poner un ejemplo del más joven llegado a esto de la primera división), quizás genere más efectividad que un entrenamiento del Real Madrid, por ejemplo.

Todo esto me hace pensar que quizás, ahora que las redes sociales ya se van consolidando en nuestro día a día, sería interesante poner en valor la importancia de la comunicación social, y entender los códigos de comunicación que estos espacios sociales tienen. No se crean que esto está tan claro. Llevo más de 8 años formando a personas en todo ello, desde que las redes nacen, se desarrollan e incluso algunas desaparecen. Y la mente de muchos todavía sigue anclada en un formato periodístico tradicional. El usuario de redes sociales quiere participar, comunicarse, interactuar, etc. Y eso no es fácil de entender para muchas marcas.

Por no entrar a hablar del uso de aplicaciones móviles, newsletters o la propia página web. Muchas veces, éstas, convertidas en copias una de otra, pese a ser canales diferentes, que, por su naturaleza, debieran configurar el contenido para generar esa efectividad que citaba.

Queda mucho camino por recorrer. Eso es buena noticia para los que estamos en todo esto. Las redes sociales tienen todavía mucho recorrido para los clubes de fútbol.

Kit básico para una tienda online y el renacimiento de los CRM

Recuerdo perfectamente el día que, allá por 2006 (ay dios), un profesor en la carrera nos hablaba de unos nuevos sistemas de información que se vinieron a bautizar como CRM (acrónimo de “Customer Relationship Management“). Recuerdo perfectamente cómo nos explicaba que serían magníficas herramientas para sincronizar todos los datos de acciones comerciales, publicitarias, etc. Y que, además, podríamos sincronizar esa base de datos con la de un ERP, de tal manera que las “unidades físicas” de producto, querían perfectamente sincronizadas. Y que para un negocio, sería muy facíl gestionar stocks y en definitiva, ofrecer a los clientes una magnífica experiencia de compra.

Me acordaba de esto hace unos días, durante el transcurso de una compra navideña. Le pedí a la persona que me atendió, casualmente, la talla del artículo que estaba en exposicón. Su respuesta fue que esa no la podía quitar, y que no la podía vender. ¿Qué hice? Muy fácil y rápido. Sacar el iPhone, buscar en Google, y acabar comprando el mismo artículo, para la talla que yo quería en uno de los competidores de la citada tienda. Es más, una tienda online que me ofrecía todo tipo de garantías de devolución si tuviera algún problema.

¿Consecuencias? Esa tienda física, perdió un cliente. Que en la era digital en la que multitud de herramientas están para ayudar a los negocios a “digitalizarse” estos comportamientos de las tiendas físicas me parece pre-históricos, me parece poco decir. Estamos hablando de unos clientes que nos hemos acostumbrado a unos muy eficientes procesos de compra por internet: si hay retrasos, que nos pidan disculpas; que no haya ruptura de stock (como en la tienda con la unidad en el escaparate); devoluciones ágiles y fáciles; atención rápida y eficiente; etc. Si algo de esto, no nos lo ofrecen las tiendas físicas, rápidamente vamos a sacar nuestro dispositivo móvil y hacer lo mismo (comprar), pero en alguno de los que sí han entendido esta “lógica digital”.

 ¿Y por qué todo es posible? Porque hay un sistema de información que integra y hace fluir el tráfico entre canales a la velocidad de la luz. Ese sistema se llama CRM, y es tan fácil de integrar y sacar valor para una tienda física como  para una tienda online. Visualmente, quizás todavía resulte más claro:

CRM para la integración con otros sistemas de información (Fuente: http://i01.i.aliimg.com/photo/v0/127546695/Retail_CRM.jpg)
CRM para la integración con otros sistemas de información (Fuente: http://i01.i.aliimg.com/photo/v0/127546695/Retail_CRM.jpg)

Quizás alguno esté pensando que este tipo de cosas son mías, y que en realidad el consumidor no se comporta así. Bueno, como siempre, mejor hablar con datos en la mano, que así no damos valoraciones personales. Según el 2016 State of eCommerce Delivery, que suele marcar bastante tendencia para el mundo del consumo y el retail, dado que se integran canales ON y OFF, hay varias cosas que reseñar para este año recién acabado, que directamente copio-pego del informe:

✓ 45% have abandoned a basket on a retailer or brand/manufacturer’s eCommerce website because of unsatisfactory or unavailable delivery options

✓ 43% of consumers said that, following a negative delivery experience, they wouldn’t return to that retailer within a month

✓ 38% said they are likely to never shop with that retailer ever again

Un total de 3.589 consumidores entrevistados para elaborar este informe. Habían realizado compras en diferentes países, que incluían EEUU, Reino Unido, Alemania, Francia, Países Bajos, Italia y España. Como se puede apreciar de las principales conclusiones del informe, generar una experiencia agradable y sencilla de compra, es realmente crítico. Sino, podemos perder eventuales transacciones y clientes. Esta experiencia incluye facilidad para comprar, rapidez y agilidad en la distribución, bajos costes en la entrega (aunque el precio sea más alto, el dinero siempre debe estar en algún sitio), etc.

Para un negocio, ofrecer esa experiencia, como decimos, se torna crítico. Pero la gestión de todo eso, sería imposible de no disponer de ágiles sistemas de información que hagan fluir los datos. Sabemos que la capacidad para crear un negocio online depende enormemente de captar tráfico. Por lo tanto, el marketing digital, fundamental. Saber de dónde viene ese tráfico, también crítico, porque sino no sabremos cómo priorizar las acciones digitales (un problema cada vez más frecuenta en las empresas que tratan de vender vía Internet). Integrar los datos de almacenes para que no nos pase como a la tienda que comentaba al inicio, también de vital importnacia.

Que todos estos datos se integren en un CRM, es solo un primer paso. Al final, los sistemas de información, son útiles en tanto en cuanto se metan en procesos. Por lo tanto, un proceso de transformación digital, también se deberá acometer.  Pero todo eso no será posible si las empresas no entienden la capital importancia que tiene centralizar y unificar el dato en un punto común. Llámenle datahub. O llamémosle CRM, que ya viene pensado para todo ello. Pero llamémosle de alguna manera, y rediseñemos procesos alrededor. Y que la disponibilidad de stock no limite la capacidad de compra de nuestros clientes ON u OFF 😉

Unicornios: empresas que valen más de 1.000 millones de dólares que no existían hace 15 años

El término unicornio se refiere a empresas privadas que valen más de 1.000 millones de dólares. Es decir, empresas que todavía no han salido a bolsa, y por lo tanto, interesa mucho cómo están, porque pudieran ser el próximo éxito, al menos, en términos económicos.

En los tiempos que corren, hablar de unicornios, básicamente, viene a ser sinómino de tecnología. Disponer de materias primas solo, ya no es sinónimo de posibilidad de tener éxito. Hace falta disponer de unos conocimientos, que aplicados de una determinada manera, generan un valor. Y eso es tecnología, tanto electrónicas como digitales. Fortune tiene listadas ahora mismo 174 en este ranking. Las 10 primeras son éstas que sacaba en este artículo el World Economic Forum.

Empresas privadas de más 1.000 millones de dólares de valor (Fuente: Fortune)
Empresas privadas de más 1.000 millones de dólares de valor (Fuente: Fortune)

¿Qué tienen en común todas estas empresas? Veamos algunas de ellas. Uber, una plataforma de servicios de transporte que conecta personas que pueden prestar ese servicio y aquellos que lo demandan. Xiaomi, una empresa que fabrica y comercializa productos electrónicos por Internet. AirBnB, es el “Uber” de los servicios de alojamiento. Didi Chuxing, es el “Uber” chino, pero a lo grande. Snapchat, una empresa de Social Media, pero que como sus precedentes, conecta personas y gana dinero de dicha conexión. Flipkart, la octava, me parece significante porque es india, pero, de nuevo, para la comercialización de productos en Internet. Misma idea de conexión, creación de mercados y poder monetizar ambos lados de la conexión.

China, India y Estados Unidos, las que se prevé se disputarán el cetro mundial a nivel económico en los próximos años, lo han tenido claro. Había que apostar por tecnología. Se han aprovechado de una época de capitales muy baratos (y lo que falta) y la irrupción de una clase media en sus respectivos países con cada vez mayor poder adquisitivo. El informe “Master Hypergrowth” habla mucho de todo ello. Y, obviamente, lo enmarcamos en este fenómeno global de transformación digital de la sociedad y las economías. Cuando decimos que Europa se ha quedado atrás, ya ven, que nos referimos a ello con números en la mano, y con mucha pena. Quizás todavía estemos a tiempo.

Como empresas privadas que son las “unicornio”, todavía no cotizan en bolsa. Por lo tanto, entender la dinámica de generación de valor que han seguido hasta la fecha, es interesante para vislumbrar el escenario que las espera. Me acordaba mucho de todo esto estos días que ando esperando poder leer este libro: Platform Revolution: How Networked Markets Are Transforming the Economy. Mi buen amigo Nacho, ya me ha alertado sobre lo interesante de poder hacerlo para personas, como nosotros dos, que buscamos constantemente entender el valor de esta era digital para poder aprovecharlo.

En el informe que adjuntaba anteriormente sobre la conquista del hipercrecimiento, hay muchísimos elementos interesantes a considerar y citar. Daría para muchos artículos. Lo dejo a su elección por dónde quieren comenzar, pero les animo a hacerlo. Quizás, uno de los puntos que más me llamó la atención fue la parte de los modelos de negocio que permite esos crecimiento sobrelineales tan acelerados. Para muestra, este pantallazo, a pesar de que son solo algunos de los ejemplos de lo que se podría hacer:

Ejemplos de "Mastering Hypergrowth" (Fuente: World Economic Forum)
Ejemplos de “Mastering Hypergrowth” (Fuente: World Economic Forum)

Valgan estos tres ejemplos para terminar de trasladar qué quería explicar hablando de empresas que valen más de 1.000 millones de dólares que hace 10-15 años no existían. Aparte de la migración del CAPEX al OPEX (muy relacionado con esta época de “servitización”, se entiende) y de la simplicidad que van obteniendo las cadenas de valor y los modelos de negocio, la parte crítica me parece la primera: una plataforma balanceada. Un nuevo modelo de negocio, que se fundamenta en la creación de valor poniendo en contacto a productores con los consumidores. Si se fijan, los principales unicornios que describía antes (Uber, Xiaomi, AirBnB, Flipkart, Didi Chuxing, Snapchat, etc.), es lo que hacen. Extraído del informe del Foro Económico Mundial:

“Our business model is built around connecting two markets by our platform. Growth vectors are different on supply and demand side. The key is to balance these factors. Too much offering through the platform without sufficient demand kills supply in the long term and vice versa. This is very difficult through time as the other side of our business is always based on local clients and we need to build the business with the right balance every time, in each market we expand to. I am proud of our accomplishments, as we have been successful in doing this for more than 10 years. Main solution has been our capability to utilize data to support our business model.”

Y ya ves, que al final, esta época de equilibrio de mercados, suele acabar en los mismos vectores de valor de los que hemos hablado con anterioridad: Big Data, Transformación Digital, etc. El principal activo son los datos y la información, no los activos físicos. ¿Qué vale Uber, Snapchat o AirBnB? Es una plataforma digital, que tiene unas reglas para poder ofrecer a cada usuario, aquello que espera. Un algoritmo, vaya, de lo que ya hablé aquí. Ajuste de la oferta y de la demanda en tiempo real. Con su consecuente impacto en los precios, que en función de numerosos factores en tiempo real (clima, demanda, eventos imprevisibles, etc.), cambia el precio. Sin asimetría de información, plataformas que hacen transparentes precios. Y todo esto, provoca un efecto de red, que hace crecer de manera equilibrada y sostenible la plataforma.

En definitiva, unicornios, que fundamentan su valor en datos y en haber construido una plataforma que hacen sostenible su modelo de negocio. Estos unicornios del Siglo XXI que tantos millonarios están creando.

Amazon Books: del ON al OFF y experiencias de cliente

Que Amazon no hubiera hecho un mayor despliegue de su concepto de “Amazon físico” era algo raro. Pero las recién anunciadas nuevas tiendas “físicas” (las de toda la vida) parece que adelanten un movimiento por el gigante de Seattle de crear un nuevo paradigma y darnos todavía más trabajo si cabe pensando en la transformación digital de la sociedad y los negocios. Pasar del ON al OFF, con la misma experiencia de cliente que en el ON, parece que tiene que ser posible. Y esto no quiere hacerlo solo para el retail (como ya comentamos con Amazon Go), sino también en su buque insignia e identidad de nacimiento: la venta de libros. Aquí está con nosotros Amazon Books.

Amazon Books (Fuente: https://www.amazon.com/b?node=13270229011)
Amazon Books (Fuente: https://www.amazon.com/b?node=13270229011)

Durante 2016, Amazon abrió tiendas “Amazon Books” en su querida Portland y Seattle, así como en San Diego. Y ahora, parece lo hará en Chicago, Lynnfield (cerca de Boston), Paramus en New Jersey (a las fueras de New York) y el corazón de New York, en Manhattan (en Time Warner Center). En total tendrá ocho ya desplegadas. La noticia de estas nuevas aperturas es un hecho ya interesante, pero lo es aún más dónde comienza a entrar (Manhattan), y sobre todo, cómo está enfocando la propuesta de valor de estas tiendas físicas.

Esta omnicanalidad y presencia ON y OFF de los negocios normalmente nos había llevado a una lógica de pensar en cómo ayudar a un negocio tradicional que había estado comercializando en entornos físicos y tradicionales a un mundo digital. Pero Amazon, para variar, rompe esas lógicas, y ahora nos introduce nuevos retos: quiere que pensemos en cómo es posible replicar la experiencia de compra en Amazon.com a entornos físicos. Es más, fijaros cómo lo describe en la web:

As a physical extension of Amazon.com, Amazon Books integrates the benefits of offline and online shopping to help you find books and devices you’ll love.

Las tiendas, las “Amazon Books” son una extensión física de Amazon.com. No al revés. Son paradigmas que nunca habíamos visto (como cuando hablamos del “museo en la web, no la web del museo“). Y todo ello, obviamente, fundamentado en uno de sus principales ventajas competitivas: los datos y la inteligencia artificial. De lo que buscamos, compramos, opinamos, etc. a, conceptualizar y organizar sus tiendas físicas en torno a los libros con mejores recomendaciones, popularidad en Goodreads (una red social de lectores y libros), calificaciones de sus comisarios, etc.

Esta integración del dato heterogéneo, permitirá que todo comprador pueda tener una experiencia de compra realmente enriquecida. Cuántas veces hemos estado comprando y hemos pensado lo interesante que sería saber qué habrán opinado otros compradores de ese precio. O cómo de valorado está ese producto. Esto en un mundo online es bastante habitual. Lo raro es que se dé también en entornos presenciales. Y claro, para eso tienes que tener una base de datos como la de Amazon por detrás para hacer esto posible. Y esto es para mí lo que está detrás de este nuevo concepto de tienda: la disponibilidad de un dato muy enriquecido, con un valor que ya ven no deja de crecer.

Debajo de cada libro en las estanterías físicas, las “reviews” y calificaciones de los usuarios en Amazon.com. Obviamente, en un formato digital para que esté en tiempo real así sincronizado. Los primeros libros que ahí se despliegan, con las mejores calificaciones. Para los usuarios de Amazon Prime (que cada vez hay menos excusas para no serlo), los precios, los mismos que en Amazon.com. Se acabó la discriminación por canal (que entiende a lógicas más de resistencia que otras cosas en muchas ocasiones). Para estos mismos, si van por medio de Manhattan, y no quieren cargar con el libro que quieren adquirir, porque quieren seguir disfrutando de las preciosas avenidas de New York, muy fácil: lo seleccionas en la tienda, y que te lo lleven a casa. De nuevo, se acabó la diferenciación entre canales.

¿Que no encuentras en la tienda física lo que buscabas? Nada, saca el móvil, y la aplicación de Amazon. Con un simple escaneo o búsqueda, no solo se reciben recomendaciones, sino también ese libro que no habías encontrado ese día que fuiste a la tienda. Esto, claro, por no hablar de aquellos lectores que usen el Kindle (yo ya os dije que soy más de papel). Que lo tendrán todavía más fácil.

Integración de la experiencia de compra ON y OFF (Fuente: http://www.huffingtonpost.com/entry/amazon-books-store_us_563cf3dfe4b0b24aee4a2bb5)
Integración de la experiencia de compra ON y OFF (Fuente: http://www.huffingtonpost.com/entry/amazon-books-store_us_563cf3dfe4b0b24aee4a2bb5)

Es difícil estimar cómo lo irá a Amazon. Pero lo que sí está claro, es que de conseguirlo, se habrán acabado muchos debates. Entre ellos, muchos que giran alrededor de cómo articular una estrategia omnicanal y la integración de canales ON y OFF. Y, también, muchos de los que giran alrededor del sector de los libros y las conversaciones sobre la lectura. Si Amazon Books es capaz de crear esa línea de trabajo, solo el tiempo lo dirá. Pero que apunta bien en la omnicanalidad, no deja de ser cierto.

El Swansea ficha a un “experto Moneyball” para asesorarle en fichajes o el “Big Data” en el fútbol

Sé que es un tópico cuando la gente habla de Big Data: no recuerdo ya en cuántas presentaciones habré visto ya citada la película Moneyball. Un matemático llega a un equipo de beísbol con malos resultados y menor probabilidad de remontada, y acaba ganando. Todo, derivado de un modelo que permite detectar talento analizando multitud de parámetros que hasta la fecha no habían sido puestos en valor. Muchos hablaron así luego del “modelo Moneyball” y las opciones que podría abrir para que en muchos deportes y clubes se detectaran talentos de la misma manera.

Me acordaba de esta historia al leer que el Swansea, equipo de la Premier, ha fichado a un “experto Moneyball” para que les asesore en fichajes. El experto en cuestión es Dan Altman, el fundador de la consultora North Yard Analytics, y experto en cuanto al análisis cuantitativo del rendimiento de equipos y futbolistas. Ha trabajado y trabaja para varios equipos de la Premier y la Champions.

¿Por qué os estoy hablando de esta noticia? Básicamente porque creo que este tipo de “fichajes cuantitativos” será la norma en poco tiempo. Este tipo de análisis de datos, que más que sustituir complementan la toma de decisiones humanas, permiten mejorar y afinar mejor cuando tenemos que procesar muchos datos para obtener alguna conclusión. En España, quizás el caso más conocido es el de Monchi en el Sevilla. Esta imagen que os adjunto a continuación es un post suyo en Instagram de hace unos días:

A diferencia de otros deportes, en el fútbol, el rendimiento de un jugador no solo depende de él o ella mismo, sino que también del resto de jugadores sobre el cesped. Esto hace que los modelos de análisis de datos sean más sofisticados que en otros deportes. Y en una era en la que la disponibilidad de datos en el fútbol ya no es el problema, el reto está en entender las posibilidades que el Big Data añade. Por lo tanto, que aparecen más “expertos Moneyball” es solo cuestión de tiempo.

A colación de todo esto, me voy a permitir recomendarles un libro para aquel que, si ha llegado a esta altura del artículo, entiendo, le guste todo esto. Me estoy leyendo ahora el libro “Scorecasting: The Hidden Influences Behind How Sports are Played and Games are Won“, escrito por Tobias Moskowitz, profesor de la Universidad de Chicago, y por Jon Wertheim, escritor en Sport Illustrated. Entre las muchas cosas realmente interesantes que desgranan, se encuentran la cantidad de sesgos cognitivos que tienen los interesados en deportes (entrenadores, gestores, directivos, comentaristas, los propios deportistas, etc.).

No es la primera vez que un libro o artículo académico habla de esto. Insisto, a los que esto les guste, no puedo más que recomendarles lecturas para que puedan entender el valor que tiene este análisis de datos para sobreponerse a todos estos límites que la mente humana de los fans tiene. Lecturas como “The hot hand in basketball“, de los psicólogos Tom Gilovich, Amos Tversky y Robert Vallone (donde se ve cómo la probabilidad de acertar un tiro de un jugador de basket es independiente de los tiros anteriores… de ahí lo de “hot hand”); “Predicting outcomes: Sports and stocks” de Gordon Wood (que encontró resultados parecidos para la probabilidad de un equipo de ganar o perder en función de resultados anteriores); “Do Firms Maximize? Evidence from Professional Football” del economista (con un modelo matemático para calcular probabilidades de anotar en función de la posición y otras circunstancias).

Todo esto, hasta la fecha, ha estado muy encerrado en nuestro querido mundo académico. Pero como ya me habréis leído en multitud de ocasiones, necesitamos entendernos más y conversar. Transferir conocimiento, que tanto se dice, pero no tanto se produce. Pero esto no será fácil; como decía antes, el mundo del deporte está rodeado de muchos sesgos cognitivos. Concretamente tres, que son los más difíciles de superar, dado que son tres que ayudan a confirmar nuestras intuiciones y anular las contradicciones. La fatiga mental que nos supone abstraer y reflexionar (lo que nos separa de los primates), y pensar, hace que tengamos que atajar sacando conclusiones. Estas tres son: sesgo de confirmación, razonamiento motivado y la falacia narrativa.

El sesgo de confirmación se da cuando leemos y vemos solo aquello que confirma nuestras intuiciones. Nos confirma lo que pensamos, y eso nos gusta. El fanatismo alrededor del deporte hace que solo nos nutramos de información que confirma lo que venimos pensando. ¿Y si estamos equivocados? En segundo lugar, el razonamiento motivado, se da cuando creemos en lo que queremos creer y no en lo que es más evidente. Es decir, atacamos al rival, pese a ser el mejor. Esto lo podemos ver continuamente cuando los compañeros de Messi y Cristiano Ronaldo hablan maravillas de su compañero, y atacan al rival (por mucho que los dos sean soberbios). Y, en tercer y último lugar, la falacia narrativa que bautizó Nassim Taleb. Básicamente se da porque a los humanos nos encanta relacionar cosas, construir historias en nuestro cerebro, por lo que a veces relacionamos cosas que no tienen nada que ver. Daniel Kahneman, el único psicólogo en haber obtenido un Premio Nobel de Economía, lo denomina la falacia de la conjunción. Si nuestro equipo gana dos sábados por la noche seguidos, los aficionados y comentaristas enseguida concluyen que jugar los sábados por la noche ayuda a su equipo a ganar. O la hamburguesa que ayudó a Fernando Torres a recuperar sus goles.

La hamburguesa que, según la COPE, ayudó a Torres a recuperar sus goles (Fuente: Twitter)
La hamburguesa que, según la COPE, ayudó a Torres a recuperar sus goles (Fuente: Twitter)

Por estos problemas que nuestra mente humana tiene, necesitamos más noticias como éstas en el mundo del deporte. Los comentaristas, entrenadores y gestores, sino, seguirán construyendo sus propias historias con poca alimentación informativa exógena. Por un mundo del deporte más cuantitativo. El “Big Data” (entiéndase), debe llegar, para no salir nunca más. Y no, no sustituye a humanos, sino que complementa a los humanos, nos mejora y permite aprender y ayudar más al desarrollo de las sociedades. Queremos más “expertos Moneyball” en nuestras vidas, y en el deporte en particular.

La realidad virtual llega al mundo del fútbol: la bundesliga y sus contenidos

La Bundesliga, la liga Alemana, tiene claro que sus contenidos (los partidos que disputan los equipos alemanes), tienen que generar muchos más ingresos. Existe la capacidad. Solo era cuestión de pensar en los “cómo”. A mediados de 2015, llegó a un acuerdo con FOX Sports, para internacionalizar sus contenidos. Es decir, para conseguir espectadoers por todos los mercados, especialmente por los americanos y el asiático.

El primer partido retransmitido en Septiembre de 2015, entre el Bayer Munich y el Augsburg, fue seguido en EEUU por 926.000 espectadores. Para que se hagan ustedes a la idea, los “clásicos” entre el FC Barcelona y el Real Madrid, fue seguido por un total de 768.000 y 695.000 espectadores. Como decía antes, interés hay. Todavía estas cifras quedan lejos de los 31,7 millones totales de la Premier League, por los 9,8 de la Bundesliga para toda la temporada. La liga española, en EEUU, tiene un mercado total de 3,9 millones de espectadores.

Todo esto nos hace pensar que el fútbol es indudablemente un fenómeno global. Y estas inexorables fuerzas del mercado van a alterar muchas de las decisiones de gestión de los clubes. El acuerdo entre la Bundesliga y la FOX, llevará esos contenidos a 80 países, algunos del tamaño como EEUU, China, Brasil e India. En el acuerdo, están conceptos como la distribución digital, con la posibilidad de hacer que estos contenidos estén disponibles a través de servicios avanzados, incluyendos los dispositivos móviles.

Y por eso último, es por lo que creo que no tardarán en aparecer servicios avanzados relacionados con el visionado y disfrute de los contenidos de fútbol con tecnologías avanzadas. Uno de los que más me está llamando la atención son las tecnologías de realidad virtual. Ahí la Bundesliga (de nuevo, muy innovadora y adelantada a otros), está apostando por NextVR, que permite hacer retransmisiones de eventos deportivos gracias a cámaras en torno al terreno de juego. Con éstas, permite que los aficionados contenidos inmersivos del fútbol. Un vídeo, mejor que muchas palabras:

NextVR, es la empresa mundial líder en términos de relidad virtual aplicada a tecnologías de retransmisión de eventos. En el pasado, ya ha utilizado esta tecnología que permite al espectador gozar de un mejor visionado en espectáculos como Daytona 500. Se trata, como decíamos antes, de un paso que da la Bundesliga para ofrecer un espectáculo que, al menos en Europa, es insólito.

Las siete cámaras, permitieron visualizar el partido con una experiencia aumentada, dado que estas cámaras estaban situadas en los laterales, en el medio del campo y detrás de las porterías. Un contenido bastante inmersivo (tener la sensación de estar “metido” en el partido), que lo que busca es aumentar aún más la emoción del espectador, que suele ser un elemento que atrae aún más para disfrutar de los partidos.

Esto se enmarca en una iniciativa que tiene FOX Sports denominada FOX Sports Lab. Esta, no busca más que explorar tecnologías y empresas clave con las que asociarse que permita al aficionado ver un espectáculo desde una perspectiva diferente y que le haga sentir el espectáculo de una manera más cercana. De esta manera, obviamente, uno de los agentes que más gana, es el publicitario, dado que cuando la emoción se dispara… también nuestras ganas de consumir. Y es ahí donde para la Bundesliga, y para sus contenidos, aparece la oportunidad. Además de la emoción, todo lo que sea integrar tecnologías digitales, permitirá conocer mejor al espectador. Lo que, automáticamente, podemos traducir en mejores oportunidads para personalizar mensajes a enviarle.

Todo esto se hace aún más interesante para nosotros, los espectadores, cuando NextVR nos ofrece esta posibilidad desde nuestro propio hogar. Al final no deja de ser una iniciativa que busca permitir al aficionado sentir que está en el estadio. Y esto, claro, en una era en la que los ingresos por derechos de TV están en auge, cobra todo el sentido del mundo. Permitir a una persona disfrutar de una experiencia única sin tener que ir al estadio, hace que cualquier persona en el mundo, que disponga de la tecnología de NextVR para poder acceder, así como una conexión a Internet, sienta que está en Munich sentado disfrutando de la experiencia.

Cuando decíamos al comienzo que la “exportación de contenidos” de la Bundesliga tiene como objetivo internacionalizarla, obviamente, hablábamos de este tipo de iniciativas. Vivimos en la economía de la experiencia, en la que ya ofrecer un buen servicio se da por descontado. Los consumidores de este siglo, demandarán experiencias únicas. Es decir, que vivan algo realmente diferente. Y por eso mismo, en un contenido tan emocional como es el fútbol, disponer de este tipo de tecnologías, quizás solo el primer paso, en lo que se prevé será una larga carrera. Y ahí, la Bundesliga, no está dejando de correr.

El caso Starbucks: de la materia prima commodity a ofrecer experiencias
El caso Starbucks: de la materia prima commodity a ofrecer experiencias

La conquista tecnológica del mundo empresarial: un crecimiento imparable

Hace unos días, me invitaron desde Innobasque (agencia vasca de la innovación), Estrategia Empresarial (revista especializada) y Gobierno Vasco, a hacer un breve recorrido por lo que está suponiendo el dato como eje transformador de las economías desde el año 2006 al 2016. Se cumplía 10 años de la publicación de la guía de la innovación, así que nada mejor que hacer ese recorrido con una de las palancas de cambio de las que más se habla en estos momentos.

Sin embargo, abrí la breve conferencia con esta imagen que os adjunto a continuación. Luego, en el cocktail, y pese a que realmente fui a hablar de datos, fue el tema que más me comentaron.

Un nuevo mundo en las empresas: las tecnológicas pisan fuerte (Fuente: The Economist)
Un nuevo mundo en las empresas: las tecnológicas pisan fuerte (Fuente: The Economist)

No es la primera vez que hablo de cómo las grandes empresas del mundo ahora mismo son tecnológicas. Lo hice también el pasado mes de febrero. Es un tema que me fascina, ver cómo el mundo tecnológico genera cada vez más valor, de manera imparable, y muchos todavía están reflexionando si realmente va a transformar las economías o no.

No es la primera vez en la historia que ocurren estas cosas. A comienzos del Siglo XX, también aparecieron unas empresas industriales con un paradigma nuevo (la electricidad), que conquistaron el valor del mundo. Ahora hablamos de tecnologías digitales, que sobre infraestructuras como Internet, los datos, la conectividad y la movilidad, no paran de transformar cadenas de valor. Algunas de estas empresas son nuevas (Alphabet, Facebook o Amazon), pero otras se transforman -de ahí su valor y resiliencia- con cada nuevo paradigma tecnológico (Apple, Microsoft, etc.). Sin embargo, todas entienden la capacidad transformadora que tienen estas tecnologías digitales.

¿Cuánto valor están generando? Me gusta responder a esta pregunta aparentemente tan abstracta a través de indicadores. Concretamente, a través de la cantidad de dinero líquido en caja que amontonan. En EEUU, estas empresas tecnológicas, tienen el 10% del PIB americano (casi nada). Pero es que en Japón, tienen un 47% del PIB (impresionante). Según McKinsey, un 10% de estas empresas que cotizan en bolsa en el mundo, generan el 80% de los beneficios de todo el mundo. No es difícil deducir que muchas de ellas son tecnológicas.

Sin embargo, todas estas cifras, son, obviamente, a escala mundial. Pero, Europa, nosotros, debemos preocuparnos. Según PwC, de las 100 empresas más grandes del mundo, en 2009 había 19 (menos ya del 20% del que nunca jamás en la historia había bajado). Hoy, en el 2016 que estamos cerca de cerrar, son ya solo 17. Y cayendo en valoración bursátil. No es difícil deducir que Europa, con sus enormes problemas (económicos, sociales, culturales, políticos, etc.), está quedándose atrás.

Tampoco es difícil imaginar que esta tendencia de crecimiento de la empresa tecnológica digital no dejará de crecer. Básicamente, por una cuestión de naturaleza y arquitectura. Las tecnologías digitales, por su constitución, tienden a crear efectos de red y facilitar enormemente el crecimiento global y la exportación. Por lo tanto, no tengo muchos indicios para pensar que esto acaba de empezar.

Por otro lado, cabe también reflexionar sobre lo que está suponiendo esta transformación y orientación a la economía digital a efectos de estructuras organizativas. Algunas de estas grandes empresas (quizás Exxon y Johnson&Johnson como grandes ejemplos), todavía atesoran grandes activos en sus balances. Es decir, tienen grandes infraestructuras, un volumen de empleados realmente grande para su tamaño, etc. Pero esto con las tecnologías digitales no pasa. Como señala este artículo de The Economist, y como ejemplo ilustrativo, en 1990 los tres fabricantes de vehículos de Detroit (General Motors, Ford y Chrysler) facturaban conjuntamente 250.000 millones de dólares, capitalizaban en bolsa con 36.000 millones de dólares y tenían 1.200.000 empleados.

¿Saben qué ocurre ahora? Las empresas empresas más grandes de Silicon Valley (las que se consideran el paradigma del valor digital generado: Apple, Alphabet -Google- y Facebook), facturan una cifra parecida (250.000 millones de dólares), pero valen en bolsa más de 1.000.000 millones de dólares, solo empleando a 137.000 personas. Sobre esto último, también hemos escrito mucho últimamente, así que entiendo que poco más que añadir.

¿Por dónde creemos que podrá ir el devenir de esta economía digital tan transformada? Entiendo que veremos transformarse muchas industrias. Muchos sectores. Algunos de esos que piensan que esto del digital no va con ellos y ellas. Pero, como hemos visto a lo largo de las cifras expuestas, es peligroso tener esa actitud. La historia ha dejado numerosos casos donde esa lógica de “a mí no me va a afectar”, ha llevado a la quiebra a negocios históricos.

Una última gráfica para concluir. La valoración en bolsa de los retailers “físicos”. Es decir, puntos de distribución minorista con tiendas en EEUU. Todos han caído. Salvo Walmart (que ha hecho muchos pinitos en esto del digital), y salvo Amazon. Que, ahora mismo, no es el “mayor centro comercial del mundo“, sino que además, es la sexta empresa de mayor valor bursátil del mundo. Lo que tiene hacerte grande, optimizar procesos, y ofrecerlos como servicios para terceros. Eso sí es brillante.

Capitalización bursatil de las principales empresas del retail (Fuente: Yahoo Finance)
Capitalización bursatil de las principales empresas del retail (Fuente: Yahoo Finance)