Los e-sports: el juego en otra dimensión

Seguramente ya hayan oído hablar de los e-sports. La traducción “literal” sería algo así como “deportes electrónicos”; es decir, deportes practicados no de manera física, sino de manera virtual/electróncia, a través de la puesta en escena de destrezas para superar juegos frente a rivales de manera competitiva. Si bien el juego tradicional del deporte depende, obviamente, mucho, de la destreza y habilidades físicas de nosotros, aquí se ponen en competición otro tipo de habilidades.

Y es que el ser humano ha estado en competición toda la vida. En la Grecia Antigua, ya introdujeron las Olimpiadas. En la Edad Media, se empezaron a organizar torneos de caza y pesca. En nuestra era moderna, son varios los deportes popularizados, especialmente aquellos en los que toda la sociedad ha podido participar por sus “reglas de acceso” bajas (por ejemplo, el fútbol  y el baloncesto).

Hoy en día, estamos en otra dimensión. Con la revolución digital, empiezan a organizarse los primeros torneos en los que jugadores de diferentes juegos electrónicos, se encontraban para disputarse el trofeo al mejor jugador en un juego electrónico. Si esto les suena ajeno, les voy a dar unas cifras para que se imagen de lo que estamos hablando. Amazon compró en Agosto de 2014 la plataforma Twitch, de emisión de juegos electrónicos en directo vía streaming. ¿Por qué? En Marzo de este 2016, es una plataforma que tiene ya 100 millones de usuarios (y creciendo).

El objetivo no era otro que entrar en una industria que no para de crecer. Cada vez más personas se interesan por presenciar partidos que enfrentan a jugadores profesionales. En China y Asia en general, es todo un fenómeno cultural ya. El League of Legends World Championships, mueve millones de dólares. El gigante chino Alibaba, acaba de lanzar AliSports World Electronic Sports Games, una liga que pretende ser la más importante del mundo, con 1.200 eventos planificados alrededor de 15 ciudades Chinas. Estamos hablando de juegos de estrategia y multijugadores principalmente. Se pone en juego siempre quién es el mejor estratega.

Según esportsearnings.com, los mayores 10 premios los dan en los siguientes e-juegos:

Mayores premios de los e-sports (Fuente: http://www.forbes.com/sites/lisachanson/2016/05/09/welcome-to-the-world-of-esports-big-globally-but-huge-in-china/2/#6a73678b1f03)
Mayores premios de los e-sports (Fuente: http://www.forbes.com/sites/lisachanson/2016/05/09/welcome-to-the-world-of-esports-big-globally-but-huge-in-china/2/#6a73678b1f03)

En China, ya hay más de 100 millones de aficionados de este tipo de juegos online. Y este número no para de crecer. Según ESPN, 27 millones de personas siguieron en 2014 la final del League of Legends. Para que se hagan una idea de la magnitud de la cifra; la final de la NBA de ese mismo año entre Miami Heat y San Antonio Spurs fue seguida por 18 millones de personas. ¿Podrían los e-sports estar adelantando una era en la que las aficiones por el ocio y los juegos estén cambiando?

Lo que está ocurriendo ahora es que Internet ha permitido conectarse con cualquier persona del mundo y relanzar una industria que existe desde los años 70. Los videojuegos no son nada nuevo; la enorme capacidad aportada por Internet, sí. Peter Moore, director de desarrollo de juegos de Electronic Arts, y una persona de referencia en el mundo de los e-sport, comentó en el pasado Gamelab 2016, que en 10 años estaríamos más personas presenciando la final de algún deporte electrónico (todavía está por ver cuál será el “fútbol de esta categoría”) que la final de la Superbowl (el evento deportivo más seguido hasta el momento).

Tanto a nivel de audiencia como de volumen de inversión (500 millones, pero con el objetivo de llegar a los 100 millones en 2019), es una industria que no para de crecer. ¿Qué podemos hacer entonces en Europa? Esta es la gran pregunta que nos estamos haciendo muchos. Por fortuna, todavía estamos a tiempo de meternos en ello. Y mueven (aún) más millones. Tenemos las ligas de fútbol profesional más importante. De ahí que haya tanto interés por su digitalización e inclusión en esta incipiente industria.

La Liga Profesional de Videojuegos (LVP) ha sido recientemente adquirida por Mediapro. Jaume Roures, lo ha dejado bien claro: estos jóvenes de entre 15 y 30 años, ya no ven la TV. Su relación con los contenidos de ocio es otra; ahora quieren ellos participar, sentirse incluidos en las dinámicas de juego, y encima hacerlo desde el PC, así como desde el dispositivo móvil.

Miren la siguiente imagen:

Liga de Play Station (Fuente: SONY - Play Station)
Liga de Play Station (Fuente: SONY – Play Station)

En España, e-sports que gozan de mucha popularidad son precisamente los que tradicionales, pero llevados a su plano digital: FIFA, Pro Evolution Soccer y NBA. Son los conocidos como Multiplayer Online Battle Arena (MOBA), juegos donde hay muchos jugadores profesionales y “casters” profesionales narrando los partidos. También el League of Legends o el Call of Duty. Ese modo “arena” que podemos ver en la imagen es la opción que parece seducir a muchos.

En el Barcelona Games World, son varios los clubes que han presentado su “franquicia digital“. Es decir, la “versión” del equipo pero para ser jugada en esta liga. Y es que ante la siempre jugosa tarta de los patrociniones, clubes como el Sevilla, Real Sociedad, Sporting de Gijón o Real Zaragoza, no se quierne quedar atrás. Esos millenials que no ven la TV, pero que el día de mañana podrían ser más aficionados a su club digital que al “club físico”, no pueden quedarse desenganchados.

La televisión de pago ya se ha interesado por todo ello. AMC Networks, la que produce canales temáticos conocidos como el Canal Cocina, el de Historia y u Odisea, por ejemplo, ha lanzado recientemente el primer canal de suscripción bajo demanda (SVOD) con contenidos exclusivos para España y Portugal.

Una pregunta para cerrar: ¿quiénes serán los Leo Messi de este tipo de juegos? ¿llegarán a superar los salarios de estos jugadores de e-sports los de los deportes tradicionales? Interesante evolución. Un campo, además, lleno de oportunidades para los emprendedores.

La robótica llega a las pizzas: Zume Pizza

Imagínense todos ustedes que quieren poner en marcha una pizzería. Automáticamente, todos nosotros pensamos en lo más intuitivo: necesitamos un local donde poder fabricar las pizzas, algún cocinero, alguien que atienda al público, un repartido, ingredientes, etc. etc. Vamos, lo de siempre. Prácticamente lo que siempre se ha necesitado para cualquier negocio que dependiese de producir y vender comida.

Sin embargo, los robots pudieran estar cambiando esto. Zume Pizza, es una startup que quiere transformar este tradicional modelo. Introduce dos cambios básicos en la cadena de valor de elaborar una pizza:

  • Por un lado, para poder producir pizzas a un precio más competitivo que la competencia, introduce robots por humanos en el proceso de elaboración de las pizzas. En la siguiente fotografía verán al robot de ABB elaborando la pizza.
  • Y, por otro lado, dispone de una flota de reparto en unos camiones que incorporan unos hornos especiales para terminar de hacer la pizza en el trayecto hasta el reparto del que hubiera comprado la pizza.
Robot de ABB elaborando una pizza en Zume Pizza (Fuente: http://www.mercurynews.com/wp-content/uploads/2016/09/zume.jpg?w=849)
Robot de ABB elaborando una pizza en Zume Pizza (Fuente: http://www.mercurynews.com/wp-content/uploads/2016/09/zume.jpg?w=849)

Así que sí: la robótica ha llegado a las pizzas. Estamos hablando de una industria que mueve casi 10.000 millones de dólares solo en EEUU. Y que su lema es “Ser el Amazon de la comida“. ¿Cómo lo quiere conseguir? Con la robótica: robots trabajando en lugar de humanos, reduciendo así la estructura de costes en la elaboración, e incorporando eficiencias en tiempo haciendo al cliente esperar menos y a mis recursos productivos estar más ocupados por poder aprovechar mejor su tiempo sin esperas por la entrega a cliente.

El fundador de esta startup es Alex Garden, ex-presidente de Zynga Studios. Y es que estos emprendedores tecnológicos no conocen fronteras. Saben de sobra que su valor reside en entender bien lo que son las palancas digitales y cómo pueden aportar éstas competitividad a las empresas. Y esto lo están llevando a todos los sectores, a multitud de empresas. ¿Cuántas quedarán? Yo creo que ni ellos mismos son conscientes. Pero sospecho que muchas.

De momento Zume Pizza tiene más ingenieros que cocineros. Imagínense lo que esta frase debe representar para el sector de la alimentación. Especialmente, ingenieros mecánicos, eléctricos e informáticos. Es decir, fundamenta su cadena de valor en entender bien la robótica y el resto de aparatos electrónicos sobre los que asienta su modelo de negocio. Su socia, es Julia Collins, una veterana de la restauración. Así somos los tecnólogos: cuando no conocemos algo de un sector, nos asociamos a una persona que sí, y es cuando metemos nuestros paradigmas tecnológicos para aportar en dicho dominio.

Tiene una patente por el camión de reparto que finaliza la pizza. De momento estos camiones tienen unos hornos para “terminar” de preparar la pizza. Y ese verbo es importante. Es “terminar” y ni “elaborar por completo”. Porque esto último es lo que está pensando. Que en estos camiones que incorporan 56 hornos, se hagan todas las pizzas. ¿Se imaginan una pizzeria en itinerancia? El acabose de la productividad. Dudo esto siquiera sea posible ahora mismo. ¿Lo permitirían las leyes de sanidad y manipulación de alimentos? Quién sabe.

Su otro socio de importancia: el fabricante de robots suizo ABB. Son los “empleados” que ocupan el espacio de la cocina. En la oficina es donde trabajan los ingenieros. Pero también disponen de un espacio poco conocido hasta la fecha en una pizzeria: un taller de máquinas y robótica. Y es que estos “empleados” no descansan ni se quejan; pero sí que hay que “repararles” de vez en cuando o revisar su funcionamiento. No sea que puedan ser más productivos aún.

Ya hablamos de suavizar el discurso en torno a los robots y esas supuestas evidencias de sustitución del trabajo por humanos. En eso no voy a entrar, que lo he comentado en reiteradas ocasiones. Lo que sí me resulta interesante de esta historia es entender cómo cuando hablamos de tecnología yendo por delante de las leyes, en España, debiéramos entrever estos movimientos para ir preparando un armazón jurídico para algo que acabará pasando. Una economía como la nuestra con tanto peso en la restauración, tiene una importante oportunidad en este tipo de proyectos de emprendimiento.

Cuando hablamos de transformación digital y automatización de procesos, una de las cuestiones que siempre sale es precisamente esta: cómo este tipo de tecnologías puede ayudarnos a encontrar más eficiencia en los procesos, y cómo puede ayudarnos a ser más rentables. Es lo que hemos venido a conocer como nuevos modelos de negocio, que ya pueden ver, tiene su última expresión en modelos que traen muchos ahorros y generan nuevas oportunidades.

Y el sector de las pizzas, su última revolución. Pizza Hut ya tiene un acuerdo con Mastercard y Softbank en Asia para usar robots en el servicio de atención al cliente. Se llama Pepper, un robot con un algoritmo para hablar con los clientes. Domino’s en Australia está empezando a usar vehículos autónomos en el reparto. En un sector donde los grandes (las marcas y franquicias) se están comiendo a los pequeños, no queda otra que entrar a competir “a lo grande”.

Las tecnologías, como siempre, buscando nuevas fronteras. La ley de rendimientos acelerados de Kurzweil, cada vez más presente en nuestro día a día. Y las pizzas, con la robótica de la mano, transformándose.

Tras Amazon Web Services, ¿llega Amazon Transport Services?

He hablado de Amazon en muchas ocasiones. Básicamente, porque me encanta su modelo de visión estratégica de largo plazo centrada en los objetivos que tuvieron desde el primer día. Sin mayores bandazos. En el último artículo en el que citaba cuestiones relacionadas con su actualidad, introducía su mayor reto actual, que no es otro que la logística. Y al final del mismo, dejaba esta reflexión:

Estos movimientos de Amazon me hacen siempre pensar en cómo, en este Siglo XXI, estamostratando de conjuntar la enorme capacidad de computación y conexión en red (que ha favorecido, especialmente, el empuje del comercio electrónico) y el cambio en los hábitos de compra (pregunten a los millenials), con una infraestructura de transporte y distribución todavía del Siglo XX. Solo los drones, parecen aportar algo de innovación a ese respecto.

Esto, pudiera estar cambiando. Este artículo de Bloomberg no puede ser más provocador (a efectos de reflexión):

Amazon matará FedEx?
Amazon matará FedEx?

Para que se hagan ustedes a la idea, es como si estuviéramos poniendo en duda en España que Amazon pudiera algún día terminar con Correos. Básicamente el artículo viene a describir cómo Amazon está convencido en construir la mayor red de distribución en el mundo, a través de puntos de distribución centralizados y distribuidos. Desde que una persona quiere distribuir un paquete, pasando por toda la interconexión modal, y hasta la entrega final, Amazon quiere construir una cadena que le aporte eficiencia en todas las esquinas. Que es, lo que exactamente, aporta de diferencial frente a otros. Y lo que le está permitiendo ganar mucho dinero.

Lo cierto es que actualmente Amazon es un gran partner para estos grandes operadores como UPS y FedEx. Pero lo que se está poniendo encima de la mesa es hacer la misma jugada que hizo cuando se dio cuenta que contaba con una infraestructura de red escalable que funcionaba muy bien y que acabó siendo Amazon Web Services. Aprovechó su propia infraestructura, y la empezó a ofrecer a terceros a través de un modelo de contratación como servicio.

Si Amazon consigue llegar a tener la mayor infraestructura de transporte intermodal del mundo (aviones propios, barcos propios, furgonetas propias, última milla propia, etc.), no nos debiera extrañar que hicieran el mismo movimiento: ofrecer esa infraestructura a terceros a través de un modelo de contratación bajo servicio. Amazon ahora cuenta con el 30% de la cuota de mercado de servicios de alojamiento en la nube. Con una facturación total de 2.570 millones de dólares. ¿Será capaz de hacer algo parecido con la infraestructura de reparto de mercancías? A mí la verdad es que es una reflexión que me genera bastante inquietud.

Un modelo de “full stack” que haría que Amazon dejase de depender de terceros para un punto tan crítico como la logística. Algo, que ya le ha fallado en alguna ocasión, como comentaba en este artículo. La misma razón que le llevó en su día a construir su propia infraestructura web. El crecimiento que está teniendo Amazon hace que no sea impensable llegar a un punto que genere tanta presión en estos proveedores que le salga bastante más rentable tener su propia red. Es una cuestión de amortización de un coste de estructura que representa un coste fijo. En 2010, Amazon facturaba 34.000 millones de dólares con 33.700 empleados. En 2015, 107.000 millones de dólares para 268.900 empleados. No para de crecer tanto en espacio como en necesidades de todo tipo de recursos: personas, tecnologías, financieros, etc.

Todo esto, como señala el artículo de Bloomberg, va a depender mucho del éxito que pueda cosechar su servicio Premium. Esos 99 dólares de tarifa plana anual con la que un comprador se garantiza una entrega en dos días. Ya saben que las tarifas planas provocan en nuestra mente una necesidad innata de amortizar bien esa inversión. Para Amazon, la jugada perfecta: más clientes tendrá, dado que más compras querrá hacer la gente. Según Consumer Intelligence Research Partners, actualmente hay 63 millones de personas suscritas a dicho plan, 19 millones más que un año antes. Ese servicio, además, no para de mejorar: en algunas ciudades, para algunos ítems, estamos hablando ya de entrega en horas. Un servicio, que cuando lo veamos por estas latitudes, alterará mucho nuestros patrones de compra y nuestra asistencia semanal al supermercado. ¿Cómo acabaremos haciendo la compra si alguien nos puede llevar todo a casa en una escala de horas?

Todo esto, para terminar, funcionando con modelos de optimización logística donde el “Big Data” juega su papel. Y donde economistas, aportan su mirada a los algoritmos, como comentábamos en una entrada anterior. Estos algoritmos que, algún día, serán como la electricidad: ni siquiera ya nos damos cuenta que está ahí, pero hace funcionar “todo”.

Y es que, ya saben, Amazon tiene varios lemas en su día a día. Y, uno de ellos, es hacer historia.

Amazon Transport Services
Amazon Transport Services

Las competencias que destaca el Foro Económico Mundial en esta Cuarta Revolución Industrial

Últimamente se están escribiendo muchas cosas alrededor de la universidad del futuro. Esta, una de las que más me ha gustado en los últimos meses, habla de los retos que deberá afrontar, además de destacar el cada vez mayor número de universidades (se calcula pasaremos de los 150 millones de estudiantes actuales a 260 en 2025). Entre los puntos que destaca, aparece lo siguiente:

[…] Las universidades actuales cambiarán o surgirán nuevos tipos de universidades, comunes en los principios fundamentales (autonomía, autogobierno, educación superior e investigación) pero con novedades que las harán diferir de las actuales. Durante siglos nos hemos dedicado a transmitir conocimientos pero eso, en la era de Internet, ha dejado de ser importante [..] ahora son o deben ser centros de servicios de información, núcleos de conexión entre personas y proyectos, lanzaderas de fomento de la creatividad, centros culturales de primer nivel y un enorme etcétera.

Me parece bastante objetivo afirmar que las competencias que debamos trabajar en el aula, así como los procesos de enseñanza-aprendizaje, deberán de ser diferentes. El Foro Económico Mundial, parece está de acuerdo conmigo. Llevo una semanas siguiendo muy de cerca su línea de artículos en la sección “Future of Education, Gender and Work“. Destaca, en este artículo, para 2020, el siguiente top-10 de habilidades:

Las 10 competencias clave en el 2020
Las 10 competencias clave en el 2020

La naturaleza del trabajo está cambiando de manera sustantiva. Sobre esto ya he hablado anteriormente: la naturaleza del trabajo se está transformando. En un mundo interconectado y dependiente de muchos de nosotros en diferentes puntas del mundo, obviamente las habilidades se han virado mucho hacia la facilidad de relación con otros y el poder sacar provecho de esos equipos. Por ello, la psicología, antropología y sociología, son áreas que de una manera u otra, algo tenemos que dominar. La tecnología, especialmente las digitales, han entrado muy fuerte, y enfrentamos un número de problemas sociales considerable (no sé si mayor o menor), que pudieran tener solución con la disponibilidad tecnológica que tenemos. Por eso tenemos que aprender a poner la tecnología al servicio de la sociedad. Y para ello, tener la habilidad primero de identificar problemas, y segundo de enfocar soluciones a los mismos, se torna fundamental.

Estas competencias no se pueden aprender de manera autónoma. Las universidades, por ello, creo que tendremos un papel nuclear en la “sociedad del mañana”. Siempre y cuando, claro, sepamos adoptarnos a ello. Estas competencias necesitan práctica, desempeño, interacción humana. Podemos convertir nuestras universidades en el centro de la preparación no solo del trabajador del mañana (que ése no es nuestro objetivo), sino en el ciudadano del mañana.

Pero esta adaptación de nuestra naturaleza universitaria a las competencias necesarias para ese 2020 debe hacerse a una velocidad importante. Hoy estoy escribiendo sobre esas competencias, pero tengo la sensación que quizás dentro de unos meses estamos hablando de una nueva tendencia. Tenemos que aprender a adaptarnos a una velocidad alta. Quizás esa sea una competencia en sí: facilidad y velocidad de adaptación al cambio.

Esta cuarta revolución industrial, la actual, en la que las tecnologías digitales han cambiado no solo cadenas de valor de numerosas industrias, sino también el trabajo de muchos de nosotros, nos pide a las universidades algunas competencias clave. Siguiendo la línea de ese listado que de manera reflexiva introducía el Foro Económico Mundial, podemos hablar de competencias como la polivalencia, multidisciplinariedad, creatividad, trabajo en equipo, resolución de problemas complejos, etc. Es decir, competencias que permitirán que esas Tecnologías de la Información y la Comunicación entren de verdad y de manera productiva en todos los procesos de la sociedad y las empresas.

La movilidad de nuestros estudiantes, será fundamental. La Cuarta Revolución Industrial ha hecho que el mundo se interconecte, y por lo tanto, entender marcos culturales diferentes y adoptar un modelo de cultura mental hacia la tolerancia, el respeto y la integración mundial, me parece que será también fundamental.

¿Cuánto nos van a cambiar a las universidades estas tendencias? Sospecho que bastante. A nivel metodólogico, y por este enfoque tan de aplicación que no paro de repetir, no podemos seguir haciendo memorizar o repetir en alto contenidos. Eso lo tienen a golpe de click. De esto ya también he hablado en el pasado. El método del caso, role-playing, workshops, prácticas en laboratorio, simulaciones, etc., sí son métodos que parecen bastante más acordes a las necesidades actuales.

Y, especialmente, para terminar, fomentar entre nuestros estudiantes el espírituo de aprender a aprender. Como decíamos antes, si algo nos caracteriza hoy en día es el volátil cambio con el que vivimos. El proceso de aprendizaje, así, debe redefinirse para que se convierta en un “continuo”, y todo el mundo deje de decir eso de: “Ya lo aprendí en la universidad“. No, tendremos que acostumbrarnos a estar en constante aprendizjae.

Quizás esta universidad del mañana que se alinee con la Cuarta Revolución Industrial ya esté aquí. No lo sé. Pero a lo que sí invito es a la reflexión sobre todo ello, y a entender que el cambio, es algo que lo debemos llevar dentro. No se detendrá.

Nueva era en la movilidad: mi experiencia con el coche conectado y los dispositivos OBD

No, éste no es un artículo promocionado por ninguna compañía aseguradora. Pero sí, sí voy a hablar de una de ellas. No creo que sea malo que un consumidor satisfecho, hable bien también de las empresas. Esto que os vengo a contar hoy es mi experiencia personal con Next Seguros. Su modelo de “Usage-based insurance”, ya lo he descrito en el blog de Big Data que también edito hace unos meses.

En dicho artículo, hablaba de esto:

Uno de los sectores con mayor potencial en dicho informe es el de los vehículos personales, con la inclusión de sistemas de diagnóstico a bordo que monitorizan los patrones de conducción para poder ofrecer pólizas a medida. La “personalización de la economía” llegando a otro sector más. De hecho, según el Informe Global de Automoción, el 82% de los conductores espera beneficios de los datos que genere su vehículo.

Voy a hablar de ello, porque Next Seguros nos provee a los asegurados uno de esos sistemas de diagnóstico, también denominado OBD (On Board Diagnostics). Se trata de un dispositivo, que se conecta al puerto OBD, puerto obligatorio en los gasolina desde el 2000 y en los diesel desde el 2003. Una vez conectado, lo emparejamos vía Bluetooth con nuestro dispositivo móvil y nos instalamos su aplicación MyZuum, que es la que permite leer en el dispositivo móvil toda la información en tiempo real de nuestro vehículo como aceleración, revoluciones a las que llevamos a nuestro vehículo, temperatura de refrigeración, desvíos de parámetros básicos (que no me preguntéis mucho por ellos… que es un tema técnico :-), consumos (para detectar alertas y patrones de conducción no debidos), superación de límites de velocidad (muy útil para darte cuenta por dónde debes empezar a ir más lento en tu día a día), etc.

OBD de Next Seguros (Fuente: http://bts.inese.es/wp-content/uploads/2014/02/dispositivo-NEXT-SEGUROS.jpg)
OBD de Next Seguros (Fuente: http://bts.inese.es/wp-content/uploads/2014/02/dispositivo-NEXT-SEGUROS.jpg)

Para que se hagan un poco mejor a la idea de lo que ofrece, he sacado algunos pantallazos de la aplicación, para que luego, terminemos el artículo reflexionando: esto está muy bien, pero, ¿para qué me sirve? Hay cierta información personal que voy a omitir (por cuestiones obvias), pero también permite saber en todo momento dónde está tu vehículo, si ha variado algún parámetro (apertura de puertas, etc.), o en tiempo real, disponer de alertas que te avise de comportamientos no debidos (por fortuna, nunca he tenido multas por velocidad, pero uno nunca sabe… así que está bien que te pueda avisar). Dejo en los pies de imagen la explicación de cada una de ellas.

inspección obd
Informe de “inspección”, que permite consultar todos los parámetros del vehículo de manera “remota”

 

agosto
Lugares por los que he estado en el último mes. Como solo he conducido tres días en todo Agosto, pues los únicos sitios que pisé ese día 🙂
información
Información básica de consumos, tramos, etc. de las tres rutas seguidas

 

Panel de control de parámetros básicos esta mañana
Bonificación de puntos por buena conducción. Me parece que esto abre un mundo interesante para premiar las buenas conducciones.
Bonificación de puntos por buena conducción. Me parece que esto abre un mundo interesante para premiar las buenas conducciones.

Una vez sabido “lo básico”, ahora empecemos a pensar hacia donde nos podemos mover con este tipo de aplicaciones. En 2011, la consultora Machina Research, publicó un informe que decía que para 2022, habría 1.800 millones de coches conectados. Es decir, vehículos con la capacidad de “hablar” (enviar datos) y “escuchar” (recibir datos y actuar en consecuencia). Además, los coches se podrían conectar entre sí, de una flota total de 700 millones de vehículos. Todo esto traería una industria de servicios alrededor del coche conectado de 1.100 millones de dólares. Tengo mucho interés en ella, por las innumerables oportunidades que creo que trae. En EEUU, ya hay un ecosistema importante de empresas proveyendo servicios alrededor del “coche conectado”:

Ecosistema de proveedores alrededor del
Ecosistema de proveedores alrededor del “coche conectado” (Fuente: http://1u88jj3r4db2x4txp44yqfj1.wpengine.netdna-cdn.com/wp-content/uploads/2016/08/Connected-Cars-L-800×582.png)

¿Por qué creo que se va a desarrollar una importante industria? Por aplicaciones y propuestas de valor como las que siguen:

  • Medición de eventos bajo “incertidumbre”: lo que comentaba antes de saber si realmente te has pasado de velocidad, si estás conduciendo de manera agresiva, o incluso saber en tiempo real si tu póliza de seguro pudiera aumentar por lo mal que estás conduciendo,. La reducción de esta incertidumbre, podría ayudar mucho.
  • Ahorro de costes: quizás el elemento que más podría llamar la atención a un conductor. Que nos hagan ofertas de zonas comerciales próximas cuando tengamos que repostar o echar aceite, que nos diga trucos para ahorrar en combustible, etc.
  • Asistencia en carretera: aplicaciones como urgent.ly, que ya conectan el vehículo de manera automática siempre que ocurran algunos determinados eventos.
  • Desde una perspectiva pública, seguridad al volante: como hemos visto antes en el último de los pantallazos, la aplicación es capaz de reconocer cuándo no te has saltado ningún rádar, cuándo has evitado la conducción nocturna, carreteras secundarias, no has acelerado ni frenado de manera agresiva, etc. Esto creo que al Ministerio del Interior y a la Dirección General de Tráfico debiera interesarles, y proponer algún esquema que fomente este tipo de usos.
  • “Control” de hijos/familiares: ¿qué pasaría si llegamos a saber exactamente dónde están nuestros familiares en todo momento? Para algunos puede ser algo “preocupante”, pero creo que también abre opciones “éticas” en un plano más familiar que creo podrían tener interés.
  • Integración con IFTTT: poder integrarlo con el servicio IFTTT, que permite configurar reglas del tipo “Si pasa X, que se haga Y“, y así poder lanzar eventos que aumenten nuestra productividad mientras conducimos. Por ejemplo, notificar horas de llegadas exactas en determinadas condiciones, configurar elementos conectados dentro del hogar en base a condiciones, llamar a la grúa si detectamos que vamos a fallar, etc.
  • Gestión de flotas: una industria que durante muchos años ha mostrado interés en la monitorización de sus vehículos vía GPS. El problema siempre han sido los conductores, que no estaban muy interesados en que se supiera dónde estaban y cómo estaban conduciendo. Quizás es que las empresas, ahora con estos dispositivos OBD, y las posibilidades que ofrecen, empiecen a ponerlo como “política”. Aplicaciones como GoFleet o Automile, ya han sido diseñadas para la gestión de flotas explícitamente.
  • Adiós a la mutualización, bienvenida la personalización: algo parecido a lo que ya ofrece MetroMile, donde en lugar de pagar una cuota fija anual por el seguro (por “si te portas mal”), ofrece un “Pay-As-You-Drive”, de tal manera que no pagas un riesgo por el perfil que aparentemente tienes, sino por el que realmente tienes.

Quizás todavía estemos en una etapa muy embrionaria de esta industria. No hemos hablado hoy de la importancia de que estos dispositivos OBD ofrezcan una API abierta para que “terceros” puedan explotar esos datos. Pero creo que llegaremos a esa situación. Por otro lado, que empresas como Samsung o Delphi ya anden merodeando por aquí, me hace pensar que estaremos pronto en situación de ver cosas más avanzadas. En las aplicaciones y propuestas de valor como las que decía. Y, llegando, poco a poco, a esa situación de coche conectado que tanto interés creo que va a despertar en muchos de nosotros. Y, de esta manera, aproximarnos a los vehículos autónomos, cuya llegada, será gradual.

Un mar de oportunidades para emprendedores que creo debieran empezar a vislumbrar. Y, desde una esfera pública, si pudieran llegar a tener “parte” de esos datos, una mejora de la seguridad de todos, importante igualmente. De nuevo, una “visión ética y positiva” del Big Data.

Verizon compra los activos digitales de Yahoo, el antiguo gran buscador

La historia de Yahoo se explica de manera gráfica, que narra su pico en los 2.000, para unos últimos años más estancados:

Evolución de la capitalización bursátil de Yahoo!
Evolución de la capitalización bursátil de Yahoo!

Corría el año 1998 cuando Yahoo rechaza comprar Google por 1 millón de dólares. Más tarde, en 2002, Yahoo piensa que se había equivocado, y ofrece 3.000 millones por el entonces incipiente gran buscador. Google pide 5.000 millones, y Yahoo dice que es mucho. Los años van pasando, Google crece como la espuma, y Yahoo se va estancando en varios sectores digitales. Hasta que en 2008, rechaza una oferta de una desesperada Microsoft por 40.000 millones de dólares. Hoy, en 2016, ha anunciado la venta de todos sus activos digitales a Verizon por un total de 4.800 millones de dólares.

Yahoo tiene aún tráfico e interés. Es, según Alexa, la quinta web más visitada del mundo. 43 millones de personas visitan a diario la web de Yahoo. ¿Qué busca Verizon con este movimiento? Precisamente aprovechar ese tráfico. Busca diversificar su negocio de medios, a uno más centrado en la era móvil y de la publicidad y marketing digital. Con la compra de los activos digitales de Yahoo, busca sumar sus 1.000 millones de usuarios a los que ya tenía, tratando de llegar en 2020 a los 2.000 millones.

El foco en contenido deportivo (7 millones de usuarios diarios, solo detrás de ESPN), de noticias y financiero de Yahoo puede dar sentido a esta alianza. Un público bastante fiel (acordaros de la cifra de tráfico que tiene aún Yahoo), y que por lo tanto, puede ser bastante propenso a ser impactado por una publicidad que ya dijimos, tiene que mejorar mucho los modelos de impacto que sigue.  Si sumamos estos contenidos de Yahoo, con el tráfico móvil que tiene, la estrategia parece tener sentido. Si bien es cierto que Google y Facebook se centran en estrategias parecidas, estas dos, lo hacen con contenidos generados por otros. Y Verizon + Yahoo, lo harán con contenidos propios, una estrategia de menor margen y más intensiva en capital. Pero, ¿quizás no les quedase otra alternativa?

Simplemente unos datos para entender por qué esta estrategia de móvil y publicidad digital puede tener sentido. Son datos para EEUU, en un escenario en el que de los 150.000 millones de dólares que mueve la industria publicitaria, 60.000 son digitales, y creciendo.

 eMarketer U.S. Ad Spending Estimates (Fuente: http://www.journalism.org/2016/06/15/digital-news-revenue-fact-sheet/)
eMarketer U.S. Ad Spending Estimates (Fuente: http://www.journalism.org/2016/06/15/digital-news-revenue-fact-sheet/)

Pero, la competencia con Facebook y Google, no lo tendrá fácil. Como decíamos, además de jugar con ventaja, su modelo de apalancamiento operativo es mucho más eficiente: nosotros, los usuarios, generamos contenidos para ellos. En cambio, Verizon + Yahoo, financian sus propios contenidos, actividad además que requiere grandes inversiones en capital. Fijense en la siguiente gráfica para entender cómo parten con clara desventaja en este punto inicial:

eMarketer U.S. Ad Spending Estimates. (Fuente: http://www.journalism.org/2016/06/15/digital-news-revenue-fact-sheet/)
eMarketer U.S. Ad Spending Estimates. (Fuente: http://www.journalism.org/2016/06/15/digital-news-revenue-fact-sheet/)

Si el foco lo van a tener en el móvil, tienen que saber que pelearán entonces con el 88% de los ingresos de Twitter y el 77% de Facebook. Son los claros “players” dependientes de la era móvil. Google con un 41% (ya hablé de ello) y Yahoo con un 35% tienen menos foco en móvil. Pero ya digo que a Verizon, quizás, no le quedaba mejor alternativa que esta. Además, Yahoo crece en este segmento, por lo que tampoco parece una estrategia desencaminada. Otra cosa es cómo salga, claro.

El momento en el que Verizon incorpora Yahoo no parece el mejor. Acaba de reportar unas pérdidas de 439 millones de dólares por la depreciación de Tumblr, que compró por 1.100 millones de dólares en 2013. Este reportaje, cuenta lo mal que han salido las 53 adquisiciones que ha hecho Marissa Mayer desde que tomó las riendas de la compañía a mediados de 2012.

Ojo cuando evalúemos estas transacciones. Piensen en su edad. Cuando también Verizon compró AOL (otro de los pioneros en este mundo de Internet), ya dijo que se centraba en el “público más adulto” de Internet. De hecho, AOL, tiene una media de edad de 50 años entre sus visitantes habituales. La audiencia de Yahoo no parece muy diferente: familia con hijos, mayores de 35 años y con sueldos altos.

Dicho todo lo anterior, que explica en parte por qué Verizon ha comprado Yahoo, la pregunta que cabría hacerse es por qué no le han salido las cosas bien a Yahoo. En este punto es cuando yo siempre rescato el concepto estrategia. Creo que lo que diferencia Yahoo de Facebook, Amazon o Google es su falta de apuesta a largo plazo por un proyecto concreto. Las tres anteriores, de las que he hablado en reiteradas ocasiones (aquí, aquí y aquí), son proyectos a largo plazo, que en muchas ocasiones no han sido muy rentables. Pero es que ese no era el objetivo.

La estrategia, amigos, como hemos dicho muchas veces, resulta crítica. Yahoo no la ha tenido. De ahí en la gráfica de su capitalización bursátil esa “época plana”. Tráfico, audiencia, tenía. Pero no lo explotaba bien. Lo cual para una estrategia de contenidos móviles a monetizar por parte de Verizon, puede resultar una estrategia ganadora. De ahí que Verizon haya comprado los activos digitales. El antiguo gran buscador, pasará a mejor época. Y no pasará a la historia por su acierto de adquisiciones… ni de ventas. Esperemos cierre su historia digital con una buenta venta.

El fenómeno Tinder

Seguramente a estas alturas ya conozcáis Tinder. El encontrar pareja tampoco ha quedado ajeno al mundo de las aplicaciones móviles. En otros tiempos, se usaban el chat y Messenger, los cuales ya supusieron una auténtica revolución para los que venían de una época en la que el “mundo físico” era la única alternativa. Pero hoy en día esto se ha acelerado mucho más, a golpe de “desplazamiento de imágenes”.

Y es que ahí radica el éxito de Tinder: su sencillez. Una aplicación que permite encontrar encontrar personas que nos puedan interesar. Para un usuario cualquiera es tan sencillo como iniciar sesión con nuestra cuenta de Facebook, Tinder extrae los datos del perfil, y empieza a sugerirte personas en base a esos datos descriptivos. Estos datos, obviamente, puedes cambiarlos para que ese emparejamiento sea aún más preciso. Y luego, puedes filtrar por distancia, género, edad, etc.

A partir de ahí, su uso es aún más sencillo. Te van apareciendo fotografías de otros perfiles que aparentemente se adecúan a tus criterios, y tú tienes dos acciones a ejecutar posibles: desplazar la fotografía hacia la derecha o la izquierda, en función de si esa persona te gustado o no. Sí, han leído bien, el concepto “me gusta” de toda la vida, a golpe de pulgar en tu móvil. Cuando dos perfiles se han gustado mutuamente, reciben una notificación y pueden empezar a escribirse a través de la aplicación.

Tinder
Tinder (Fuente: http://n0lcqtmqb8-flywheel.netdna-ssl.com/wp-content/uploads/2015/02/tinder-app.jpg)

Dada su sencillez, poco más que la gente lo ve casi como un juego. Cualquier rato libre, sale eso “que llevamos dentro” que nos lleva a pensar que vamos a encontrar a la persona de nuestras vidas. Y nos ponemos a mover fotografías a la izquierda y a la derecha. Y Tinder, consciente de ello, no para de sacar funcionalidades que lo convierten cada vez en un mejor juego: notificaciones cuando en tu área hay 2 o 3 veces más emparejamientos de media de lo normal (para estimular al resto), los días más fáciles para ligar, hace un ejercicio de inclusividad para todos los deseos sexuales (de ahí el poder filtrar por género), conexión con los amigos en Facebook para estimular su uso, etc.

El éxito de Tinder es realmente espectacular. Según Deutsche Bank, está valorada ya en 1.200 millones de dólares, para sus 25 millones de usuarios registrados y su millón de usuarios de pago (con funcionalidades como encontrar perfiles por tu próximo destino de viaje o cambiar “Me gustas” que has marcado con antelación). Unos 30 millones de “matches” al día. Ha generado más de 9.000 millones de “matches” (emparejamientos) hasta la fecha. Ya un 15% de americanos usan estas aplicaciones para ligar en su día a día. Solo unas cifras para poner en contexto de lo que estamos hablando.

Sin embargo, a mí todo esto me llevaba a pensar varias cuestiones a nivel de impacto social y cultural. Especialmente, por lo que veo y escucho en mi entorno. Según los datos de usuarios que han publicado, el 45% de los usuarios está en la franja de edad entre los 25 y 34 años, seguido por el 38% que tiene entre 16 y 24 años. Me encuentro en el grupo de mayor uso de Tinder. Y por eso, ya digo, en mi alrededor escucho muchos comentarios.

Y de estos comentarios, nace la reflexión de pensar y reflexionar un poco más sobre este tipo de aplicaciones y la superficialidad que introducen en un elemento tan importante para nuestro esquema social como es el “emparejamiento (entiéndase el término, no busquen las cosquillas). Que una aplicación basada en técnicas de gamificación sea en la que confíamos para encontrar al amor de nuestra vida, hace que me susciten varias dudas y reflexiones (incluso en un plano moral) este tipo de aplicaciones.

Que Tinder confíe en el grafo social de Facebook y sus datos, en la fortuna en sacar una buena fotografía, y en la disponibilidad a la que una persona acude a una cita de este tipo (“Si Tinder ha dicho que eres una persona para mí… ¡cómo no creermelo!“), me resulta bastante preocupante a nivel de cómo concebimos, repito, un acto tan humano como el encontrar pareja. No sé si no estaremos trivializando algo que debiera generar elementos de afinidad más profundos y sociales.

Un enfoque tan utilitarista y simple que yo creo que debe llevarnos un poco más lo que usamos y por qué lo hacemos. Cuando escucho historias cercanas de mis amigos y amigas, pues vamos, uno se alegra que haya encontrado pareja y estén felices. Pero, por otro lado, me resulta inquietante el proceso por el que se ha llegado a ello. Han llegado confiando en un algoritmo y un juego dentro de una aplicación denominada Tinder, que recomienda en base a los datos de Facebook y aquellos que nosotros le hayamos dado. Introduce un sesgo importante, y encima nos incita mediante técnicas de juego a dejar más datos aún respecto a nuestros gustos. Lo de los algoritmos de cajas negras, lo dejamos para otro día.

Algunas preguntas finales: ¿qué pasa si tras el “enganchón” que llevamos encima en su uso decide empezar a cobrarnos? ¿qué pasaría si no encontramos en ningún momento por fallos en la “caja negra” o la calidad de los datos introducidos? ¿qué pasaría si el algoritmo decide emparejarnos siempre con personas que no son de nuestro gusto? ¿pensaríamos que no “valemos” para esto de estar en pareja? Se me ocurren más preguntas… pero solo trato de trazar esa línea de reflexión que introducía anteriormente.

En definitiva, estamos ante la posibilidad de estar generando un nuevo esquema de valores y prioridades en algo tan humano como el encontrar pareja. ¿No os parece realmente impactante? A mí no me termina de sorprender.

El “cable de Bilbao” y la importancia de la conectividad y latencia de las redes de comunicaciones

Hace unas semanas, aquí por Bilbao, nos levántabamos con la noticia que un cable submarino de Microsoft y Facebook uniría Virginia Beach en EEUU (buscando diversificación respecto a New York o New Jersey) con nuestra noble villa. Un total de 6.600 kilómetros de cable. El objetivo no era otro que crear una “autopista” en el mar que transfiriese datos a 160 terabits por segundo para así poder hacer uso de los servicios online de ambas compañías de una manera más rápida y estable.

Fuente: http://www.ecestaticos.com/image/clipping/654/d823ba912c77dc52d7dab539470417b3/imagen-sin-titulo.jpg
Fuente: http://www.ecestaticos.com/image/clipping/654/d823ba912c77dc52d7dab539470417b3/imagen-sin-titulo.jpg

Dos empresas, Facebook y Microsoft, entre las top-4 del mundo y de la tecnología ahora mismo. Bastante sintomático. El cable submarino de mayor capacidad de los que cruzará el Atlántico y el primero que conectará EEUU con la parte más sudeste de Europa. De ahí, estas empresas, quieren conectarse con ramas hacia África, Oriente Medio y Asia.

La búsqueda de un mayor ancho de banda responde al interés de muchas empresas por mejorar su conectividad y latencia. Ya he comentado en anteriores ocasiones, que el mundo se está conectando a una velocidad muy importante (incluso con dominios .cloud) y que además, muchas empresas están estudiando cambiar su paradigma y forma de definir la estrategia tecnológica y digital a través de las tecnologías cloud.

Esto me lleva a pensar que en unos años, a los ciudadanos, a las empresas, a los gobiernos, etc., nos preocupará más la latencia y conectividad de las comunicaciones que la capacidad de computación. Esto último, ya parece cada vez más commodity. Migramos más a la nube nuestro día a día, desde los propios datos (espacios de almacenamiento en la nube), hasta el procesamiento de los mismos, por lo que cada vez trabajamos más en nuestro ordenador o dispositivo móvil, pero disponiendo los datos y su computación en la propia nube.

Es más, la nueva informática cognitiva (próxima a nuestro cerebro), algorítmica (toma de decisiones en base a reglas y evidencias conocidas) y social (conexión entre humanos), mejora cada día a día gracias a la conectividad y los datos. Desde los bots, pasando por los algoritmos de cajas negras, hasta el paradigma blockchain como exponente de las arquitecturas abiertas, esta necesidad parece una tendencia sin freno.

Volvamos a España y nuestras necesidades. Actualmente, esa nube sobre la que trabajamos está fundamentelmente alojada en centros de datos de Irlanda, Países Bajos y Alemania. Esto puede tener sentido a sabiendas que las latitudes del norte de Europa ofrecen una climatología para refrigeración de las granjas de servidores en lugares fríos. Esa distancia física, no es problema, a sabiendas que la “demanda cloud”, no es tan grande como puede serlo en pocos años.

Sin embargo, esto pudiera cambiar si la latencia y conectividad se vuelven más críticas, y si encima, en España, seguimos desarrollando una industria de energías renovables fuerte (solar y éólica, que aprovechen nuestras singularidades geográficas y nuestra meseta y biodiversidad), que haga sostenible disponer de importantes equipos de refrigeración. En ese momento, es cuando podemos pensar en disponer de una industria de centro de datos en España. Creo que el movimiento de Facebook y Microsoft nos debe permitir anticipar la necesidad que habrá de llevar cables importantes a los mercados estratégicamente relevantes. Entre los cuales, esperemos esté España. Y cuando la latencia (suma de retardos temporales dentro de una red) sea crítica, no podremos permitirnos tener esos centros de datos a tantos kilómetros.

Ya sé que es un mantra, pero es que los datos no van a ser una industria secundaria. La Inteligencia Artificial ha mejorado gracias a los datos. El paradigma del Big Data, está transformando muchas industrias, y dando muchas palancas de competitividad.

Esto, desde una perspectiva de lo público, también debiera ser objeto de reflexión. Estamos adelantando una era en la que la creación de spin-offs, startups, etc., dependerá en gran medida de la conectividad y la baja latencia. Estamos hablando de una era en la que los emprendedores serán el vector de cambio más importante. Y por lo tanto, privarles de estas capacidades de computación en la nube, será mermarles la competitividad en un plano internacional. Lo que en otra época fue la electricidad o el acceso a mercados de capitales, en un futuro próximo serán la expresión en bits y las redes que permitan intercambiarlos a una velocidad realmente alta.

Por ello, quiero creer que nuestros representantes son conscientes del handicap de comunicaciones que tenemos en España. Y sé que estoy entrando en un tema ciertamente polémico. Pero no quería dejar de subrayar, que estamos hablando de un tema que afecta a todos, y como tal, debe ser resuelto también por una participación de las instituciones.

Como ven, la competitividad del Siglo XXI puede que se mida en conectividad y latencia. En España reunimos muchas características para que podamos disponer de una industria de centro de datos importante. Solo hace falta darnos cuenta de lo que tenemos.

Las condiciones de un aula y sus efectos en el rendimiento del estudiante

Cuando hablamos de innovación en el aula, la conversación suele dirigirse siempre a métodos pedagógicos, utilización de nuevas herramientas y tecnologías digitales (cuando ésta no debiera ser la conversación) o incluso, la calidad del profesorado (que también sabemos es el factor más decisivo en el rendimiento del estudiante).

Eric Hanushek, un auténtico referente estos asuntos, en un artículo de 2011, enfatizaba mucho este último aspecto. Su principal conclusión partía de un hecho que muchas investigaciones y artículos han trabajado en el pasado:

“[…] Prácticamente ningún otro aspecto medible de las escuelas es tan importante como determinante del rendimiento académico de los estudiantes como los profesores

Me he topado, haciendo una investigación para otros asuntos, con un artículo que introduce un nuevo elemento en la conversación. El artículo se titula “A holistic, multi-level analysis identifying the impact of classroom design on pupils’ learning“, y básicamente viene a decir que el diseño de las aulas tiene una influencia clara en el rendimiento del estudiante. Es decir, cada vez hay más evidencia científica que la calidad del entorno educativo tiene un efecto positivo en el rendimiento de los estudiantes.

Y, fijénse en la siguiente figura que incorporan en el artículo, donde introducen una visión en tres dimensiones:

  • Nivel de estimulación: colores, equilibrio entre apertura y espacios cerrados, espacios para el juego, etc.
  • Individualización: densidad, flexibilidad, etc.
  • Naturalidad: calidad del airea (que sea fresco), temperatura ambiental, sonoridad (interior y exterior), olores, la textura (las vistas o paisajes), etc.
Diseño de la investigación HEAD (Fuente: http://h2020.fje.edu/es/docs/Article%20Salford%20ENG.pdf)
Diseño de la investigación HEAD (Fuente: http://h2020.fje.edu/es/docs/Article%20Salford%20ENG.pdf)

Como se puede apreciar, a los que nos dedicamos a la educación, son muchos los elementos que nos debieran hacer pensar cómo diseñar los espacios de aprendizaje del futuro. En Cataluña, por ejemplo, ya han empezado a eliminar filas de mesas, tarimas y pizarras de algunas aulas. Las escuelas de los Jesuitas en Cataluña, ya han apostado mucho por este tipo de innovaciones. Más allá de este caso (que desconozco cómo de generalizado es), lo que quería hoy hablar es de este asunto y qué opciones tenemos los centros educativos para poder sacar provecho de estas conclusiones.

Lo cierto es que muchas de las aulas que todavía hoy usamos son poco polivalentes. La investigación realizada por la Universidad de Salford en Manchester (los autores del artículo), concluyen que el rendimiento del estudiante puede mejorar hasta un 25% si las condiciones ambientales del aula son las más adecuadas. Considerando por “adecuado”, esas tres dimensiones que introducía antes.

Estas conclusiones las sacan tras haber obsrevado 34 aulas distintas de siete colegios del condado de Blackpool, donde, citando literalmente:

“[…] el color y la iluminación que predomina en la clase, la amplitud del espacio, un mobiliario cómodo y adaptado al aprendizaje, la existencia de zonas variadas donde desarrollar actividades pedagógicas y los espacios de conexión entre un aula y otra (pasillos, puntos de encuentro) conforman el entorno de desarrollo más positivo”.

A nivel de distribución de elementos necesarios para el desarrollo efectivo de una clase, y de la propia configuración del aula, parece que lo ideal sería hacerlo con distribuciones que permitan agrupar a los estudiantes de forma muy variada. Es decir, la polivalencia, que no haya anclajes de puprites al suelo, por ejemplo. Es en estas aulas, donde el estudiante puede tomar el protagonismo, y se va moviendo en el aula configurando el mobiliario a cada tipo de actividad (y no viceversa… que los que nos dedicamos a esto sabemos bien cuánto limita).

Representación gráfica de El Periódico de un aula en condiciones adecuadas (Fuente: http://estaticos.elperiodico.com/resources/jpg/9/9/aula-del-futuro-slide1-1465235672499.jpg)
Representación gráfica de El Periódico de un aula en condiciones adecuadas (Fuente: http://estaticos.elperiodico.com/resources/jpg/9/9/aula-del-futuro-slide1-1465235672499.jpg)

Este movimiento de poner al usuario en el centro (en este caso el estudiante), es algo que las bibliotecas o museos más avanzados ya vienen realizando desde hace años. Si queremos dar protagonismo al usuario y que él o ella vaya descubriendo (que es cuando se hace efectivo el aprendizaje o la experiencia de la visita), debemos ubicar el equipamiento cultural o educativo acorde a ello, dejando espacio para las configuraciones más adecuadas en función de condicionamientos educativos.

Más allá del aula, incluso la distribución de pasillos del edificio parece tener un efectivo significativo. En Cataluña -de nuevo- ya son varios los centros que vienen trabajando en el diseño y creación de espacios abiertos de encuentros entre estudiantes y profesorados. Lo han venido a bautizar cómo ágoras, en un claro reflejo de los antiguos puntos de encuentro romanos y griegos. Este toque romántico hace que a uno le den ganas de volver a estas aulas 🙂

Este tema del diseño de un aula es un tema que se viene estudiando desde hace años. En este meta-estudio de la Universidad de Princeton, podemos ver cómo la amplia revisión literaria de referencias sobre todo ello. Pero me voy a quedar con una frase que resume mucho del contenido que ahí podréis encontrar:

“[…] We know too much about how learning occurs to continue to ignore the ways in which learning spaces are planned, constructed, and maintained”

En definitiva, estamos hablando de centrarnos en cómo mejorar el rendimiento del estudiante. Pongámosle en el centro de la experiencia de aprendizaje. Y configuremos el entorno de la manera más adecuada.

El RNG: la tecnología de los juegos de azar

La revolución tecnológica se introduce, poco a poco, en todos los sectores de nuestra vida. Esto es algo que ya he señalado en muchas ocasiones. Es más, no ha venido solo para cambiar lo que nos rodea, sino a adaptarse a nuestra realidad y hacerla más interesante.

De esta forma, podemos ver cómo la tecnología ha llegado a la educación con nuevos materiales adaptados a esta era digital, donde podemos encontrar numerosas apps al servicio de los estudiantes; comprobamos, cada día, cómo la domótica permite el control y la automatización inteligente de la vivienda agrupando todo el control de la casa en un solo dispositivo; o somos testigos de cómo el empleo se ve afectado por el desarrollo de la tecnología, consiguiendo que antiguos puestos de trabajo desaparezcan al mismo tiempo que se crean otros nuevos.

Robots vs. humanos (Fuente: http://cuatrecasasblog.com/laboral/wp-content/uploads/2016/01/Robotica_def-750x360.jpg)
Fuente: http://cuatrecasasblog.com/laboral/wp-content/uploads/2016/01/Robotica_def-750×360.jpg

Uno de los lugares donde la tecnología ha venido para quedarse es en el sector del juego. Ha sido tan perfecta su adaptación al medio, que ahora no podríamos, ni por asomo, imaginar al juego sin todos los cambios provocados por la tecnología. Si echamos la vista atrás, ni siquiera nos acordamos de cómo jugábamos hace unos años sentados todos alrededor de una mesa: primero aparecieron los juegos multijugador que nos permiten estar conectados con gente de todo el mundo y, más tarde, llegaron los juegos streaming con los que, incluso, podemos jugar de forma remota y desde nuestros dispositivos Android a juegos ejecutados desde el PC.

La tecnología ha dado un paso más allá y ha podido crear lo que hasta el momento solo era un concepto abstracto: el azar. Hablamos del RNG, lo que serían las siglas de Random Number Generator (generador de números aleatorios). El RNG significa poder tener en el ordenador las mismas posibilidades que el azar crea en la vida real. Así, una baraja de cartas se mezclará de forma igual de azarosa tanto si lo hace un ser humano o el juego del ordenador.

Las salas de juegos online han tenido que producir esta forma artificial y eficaz de azar para dar confianza a sus usuarios, que buscan la misma sensación de juego delante del ordenador que dentro de en un casino en vivo. Sigamos con el ejemplo de la forma en que se reparten las cartas de manera aleatoria en el poker u otro juego de naipes. Tal y como se explica en el vídeo de Pokerstars que puedes ver abajo (en inglés), vemos cómo el azar del barajado está formado por dos fuentes totalmente independientes.

La primera de estas fuentes está compuesta por rayos de luz que se lanzan a un espejo. Si la luz rebota se produce un 1 y si lo atraviesa se produce un 0. La luz se comporta de forma completamente aleatoria y esta aleatoriedad se produce sin la intervención de un ordenador, lo que asegura al jugador que el barajado no ha sido manipulado. La otra fuente que produce el RNG está formada por un resumen de los movimientos y el ritmo de juego recolectadas del software del jugador, produciendo unas conclusiones impredecibles. Ambas fuentes se combinan con un método criptográfico que produce que la sucesión de unos y ceros se agrupen de forma totalmente aleatoria formando cadenas de números. Después, se elige una de ellas y se le da un número aleatorio del 1 al 52, que se corresponde con la carta elegida para ser repartida.

Con esta fórmula, se soluciona el problema de crear verdadero azar en los juegos computarizados y permite asegurar al usuario que su juego se está desarrollando con total fiabilidad.

El RNG ha sido el último gran paso que la tecnología ha aportado a los juegos. Con la creación del azar, las sensaciones de jugar a través de una máquina se acercan cada vez más a las que se produce en los juegos en vivo, con la ventaja de poder jugar en el anonimato contra millones de usuarios en el mundo y, todo ello, sin la necesidad de tener que salir del salón de tu casa.