Otras perspectivas a los resultados PISA: educación, gasto y democracia

Es cierto que la educación es algo más que unos tests. Pero de alguna manera, tenemos que medir, para saber cómo nos está yendo nuestra evolución como sociedad, en un aspecto tan crítico como es la educación. Estos días, hemos podido leer muchas cosas sobre los resultados PISA. Se ha escrito tanto sobre todo ello, que la verdad poco o nada tengo que aportar. De hecho, no hay cambios significativos para España, salvo, la preocupante caída que hemos tenido en Euskadi. También hemos observado cómo la probabilidad de repetir curso aumenta en función del estatus socio-económico; un niño pobre tiene cinco veces más probabilidades de repetir que un niño rico. No todo son malas noticias; también hemos sabido que en la integración de estudiantes inmigrantes somos realmente buenos.

Resultados PISA por competnecia en Ciencia, Lectura y Matemáticas. Diferencias entre 2012 y 2015. (Fuente: El País)
Resultados PISA por competnecia en Ciencia, Lectura y Matemáticas. Diferencias entre 2012 y 2015. (Fuente: El País)

Dicho todo esto, y como siempre, acabé investigando otro tipo de cuestiones que son igualmente importantes para hacer una evaluación de la educación en este Siglo XXI. La primera tiene relación entre el “cuánto”. La segunda se refiere a la importancia de la educación.

Empecemos por considerar algunas cuestiones que salen reflejadas en este artículo de The Economist. PISA, como el informe más influyente sobre los resultados educativos comparables en el mundo, pese a sus muchos fallos, lo podemos considerar como la referencia para cualquier aspecto que queramos analizar. Y, uno de ellos, es el gasto por estudiante. ¿Cuánto me tengo que gastar para mejorar mi educación?

Éste es un tema muy recurrente en España. Que si hay que gastar más, que si nunca es suficiente, etc. Es cierto que en los países pobres, a mayor inversión, mejores resultados. Pero eso mismo no se aprecia en los países desarrollados. Esta gráfica que adjunto a continuación, creo que habla por sí sola:

Gasto por estudiante y resultados PISA (Fuente: The Economist)
Gasto por estudiante y resultados PISA (Fuente: The Economist)

En los países desarrollados de la OCDE, ya veis que se vislumbra una recta prácticamente plana: es decir, que no por invertir más, se obtienen mejores resultados. Y esto, es algo que provoca que un estudiante de Polonia o Dinamarca, por ejemplo, saque los mismos resultados, pese a que éste último se gasta un 50% más de recursos que el primero. Es decir, que no por más gastar, se obtienen mejores resultados a partir de un determinado punto.

Podemos entender pensar que no va tanto del “cuánto” sino del “en qué”. La calidad del profesorado, el tamaño de los grupos (menos es más), las políticas de repetición de cursos (ay, España) o las políticas de integración de grupos de diferentes estatus socio-económicos, etc., son factores que sí parecen afectar mucho cuando un país llega a un determinado nivel de gasto. La siguiente gráfica, parece demoledora y habla por sí sola: menos repetición y absentismo, y más ciencia.

Cómo destacar en PISA (Fuente: The Economist)
Cómo destacar en PISA (Fuente: The Economist)

Por otro lado, me preguntaba estos días también qué aportaba a una sociedad unos mejores resultados de educación. Quizás pueda parecer una pregunta extremadamente sencilla, pues entiendo que nadie se opondrá a que una sociedad esté bien educada. Al fin y al cabo, las externalidades son realmente positiva. Salvo, claro, cuando quieres mantener un ferreo poder sin que la gente se entere de mucho.

Llegué así a la gráfica que les presento a continuación: la correlación entre la educación y la democracia.

Correlación entre democracia y educación (Fuente: Our World in Data)
Correlación entre democracia y educación (Fuente: Our World in Data)

No es difícil de interpretar. La educación aporta a una sociedad sostenibilidad en las instituciones políticas democráticas, tanto porque aporta a cada un deseo de ser un agente activo político (participar en elecciones, interesarse por los temas clave, incluso llegar a ser candidato, etc.), así como por la promoción del sentimiento de servicio público que tiene.

Como se puede apreciar en la gráfica, en esos países en los que desde los años 1970 han visto un incremento importante a nivel educativo, también lo han visto a efectos de su grado de democracia. Es decir, sistemas políticos abiertos, donde no hay límites a la participación efectiva y plena del ciudadano en el terreno político. Obviamente, estos resultados siempre se han de interpretar desde la cautela; la correlación no implica causalidad. No porque ahora nos pongamos a educar a toda la población de los regímenes más cerrados vamos a conseguir llevar la democracia allí.

¿Cómo no preocuparse por algo socialmente tan sensible como es la educación? Los resultados PISA nos alumbran muchas pistas y campos donde podemos mejorar. Y los resultados democráticos, nos permiten ver su importancia en la “foto global” de una democracia. Lo importante, al fin y al cabo, es que nadie ponga en duda la importancia de educarnos. Y sobre todo, de buscar continuamente esos espacios de mejora y habilitarlos. Sigamos mejorando en ello, con o sin más resultados PISA.

La desaparición de los trabajos rutinarios: los e-sports, oferta y demanda, y el valor humano añadido

Sigo muy preocupado por todo lo que tenga que ver con la automatización del trabajo. Básicamente, porque creo que seguimos bastante expectantes. Sin mucha acción. Quizás tengamos que pensar mucho aún. Diseñar la estrategia. Y luego actuar. No lo sé. También quizás pudiéramos empezar a probar alguna política, acción o programa, que ayude a lo que cada vez parece más evidente. Ya lo comenté en el anterior artículo.

Un ámbito en el que me voy a interesar a corto plazo es el estudio de los tipos de ocupación y su mayor o menor susceptibilidad a la automatización. Básicamente, para pasar de un “discurso generalista” a un discurso más concreto. Que pueda contribuir a la reflexión y acción en las sociedades que tengo el placer de vivir (Euskadi, España).

Es complicado comenzar a hablar de la automatización del trabajo y no hablar de los trabajos rutinarios. Tiene ya unos dos años, pero esta gráfica habla por sí sola:

Auge de los trabajos no rutinarios y caída de los trabajos rutinarios (Fuente: wsj.net)
Auge de los trabajos no rutinarios y caída de los trabajos rutinarios (Fuente: wsj.net)

Como se puede apreciar, desde la “gran irrupción de las tecnologías digitales” (que tampoco tienen una fecha de comienzo, pero vamos a fijar en 2001), el empleo se ha venido creando en trabajos no rutinarios. Es decir, en aquellos donde el valor añadido de nuestro trabajo no es mover objetos, introducir información, computarla o recoger órdenes y actuar en consecuencia. Es decir, en aquellos trabajos donde tenemos que hacer algo más que esto último. Pensar, diseñar, construir de la nada, etc. El cerebro y nuestras capacidades cognitivas, ahí no tienen rival (al menos hasta que la computación cognitiva nos pueda dejar atrás también en eso).

Pero, en los trabajos rutinarios, los robots, cada vez son mejores que el propio humano haciendo esas cosas. Y encima, pueden trabajar sin parar, no tienen ocio personal, ni familia, etc. Podría aquí yo introducir un discurso social y ético; pero que entiendo no aporta nada a lo obvio. Si un robot lo hace mejor y encima sin parar, mejor centrarnos en otra cosa.

Uno, intuitivamente, podría pensar que la principal razón de esta caída del empleo rutinario es la propia automatización. Es la hipótesis que muchos han venido manejando. Incluso mi razonamiento anterior podría llevar a pensar eso. Sin embargo, las causas y efectos son siempre mucho más complicadas de explicar que la mera intuición. Por eso, me he puesto a investigar un poco sobre el tema. Y me he topado con este artículo, recién publicado (Diciembre de 2016), titulado “Disappearing Routine Jobs: Who, How, and Why?“.

Fuente: http://www.nber.org/papers/w22918
Fuente: http://www.nber.org/papers/w22918

Los autores hablan sobre cómo la desaparición de trabajos rutinarios parece que podría tener poco que ver con la automatización. Tendría más que ver con los deseos de las personas de dejar de hacer esos trabajos. Vamos, una situación de oferta-demanda tradicional, en la que el salario baja tanto por los efectos entre la curva y demanda tradicional, que a las personas, ya no les estaría interesando hacer esas labores. De esta manera, parece que el salto hacia puestos de trabajo de cualificación superior, sería más fácil, al tener también la voluntad del trabajador de hacerlo.

Todo esto, en cierto modo, me recordaba a este otro artículo que leí hace unos meses: “Why more young men are choosing video games over a job“. Un estudio publicado en este septiembre de 2016 por investigadores de la universidad de Princeton, exponía cómo muchos jóvenes con estudios universitarios, optaban por quedarse en casa jugando a videojuegos que ir a trabajar. Muchos pensarían que es por puro ocio; pero no, se trata de otra nueva profesión, de la los e-sports, de la que ya he hablado, y encima con bastante optimismo.

Why more young men are choosing video games over a job (Fuente: http://www.csmonitor.com/layout/set/amphtml/USA/2016/0925/Why-more-young-men-are-choosing-video-games-over-a-job?client=safari)
Why more young men are choosing video games over a job (Fuente: http://www.csmonitor.com/layout/set/amphtml/USA/2016/0925/Why-more-young-men-are-choosing-video-games-over-a-job?client=safari)

Y no, no es tanto un tema de no encontrar “otra oportunidad”, sino que es un tema de preferencia. En el informe “Trends in Psychological Well-Being“, además se muestran más contentos y satisfechos que sus pares desempeñándose en esos trabajos rutinarios que señalábamos al comienzo. Es más, el informe de Princeton dice que, esta tendencia es tan importante, que enre un 20 y un 33% de la reducción de las horas de trabajo se puede atribuir a personas que ya se dedican a los e-sports. ¿Por qué tanto los juegos? Parece que el esquema de incentivos que les propone (que dominan y conocen) es más atractivo, que el de un empleo.

De hecho, en este otro artículo, se puede leer cómo el grupo con menor transición hacia los puestos de trabajo rutinarios son precisamente los jóvenes. Independientemente de sus estudios. Esto hace que podamos pensar que las alternativas que tienen hoy en día frente a los trabajos rutinarios, les está haciendo valorar esas otras oportunidades, que, encima, les motivan más.

El declive de los trabajos rutinarios entre los jóvenes (Fuente: http://www.voxeu.org/sites/default/files/image/FromMay2014/cortes%20fig1%201%20oct.png)
El declive de los trabajos rutinarios entre los jóvenes (Fuente: http://www.voxeu.org/sites/default/files/image/FromMay2014/cortes%20fig1%201%20oct.png)

Como hemos podido comprobar, estudiar los “porqué” del declive de los trabajos rutinarios no son fáciles de localizar. Y menos aún, en una época en la que gracias a la transformación digital de la economía, no paran de salir oportunidades y alternativas a las que dedicarse. De ahí que el salario (curva de oferta y demanda), no resulte atractivo. Y los e-sports, como un ejemplo ilustrativo, una alternativa realmente buena. Veremos cómo sigue todo esto.

 

Los políticos son de palabra (según los datos)

Una de las grandes preguntas que me he hecho en multitud de ocasiones versa sobre el grado de cumplimiento de las promesas electorales de nuestros representantes políticos. Sí, en serio, siempre he tenido dudas de si tan cierto es el manta propular de “que no cumplen nada de lo que dicen“. Por otro lado, acabo de ver en televisión, que mañana, 4 de Diciembre de 2016, el programa de la Sexta “El Objetivo”, lleva como título “¿Por qué mentimos los seres humanos? ¿Mienten más los políticos que el resto?“. Aquí tienen ustedes los detalles.

Desconozco el contenido del programa de mañana. Pero, dado que es un tema que me gusta, y que mañana será conversación, he creído buen momento para publicar algo en este línea. Además, he estado investigando sobre el tema últimamente para una charla que tengo que dar de marketing político y gestión política basada en evidencias.

Empiezo con este paper de Joaquín Artés, de la Universidad Complutense de Madrid. Señalo lo que más me ha llamado la atención:

Los partidos políticos en España cumplen sus promesas (Fuente: Do Spanish politicians keep their promises?)
Los partidos políticos en España cumplen sus promesas (Fuente: Do Spanish politicians keep their promises?)

Sé que voy contracorriente. No es normal destacar esto. Pero es que así son los datos de caprichosos. Como bien señala el experto en la materia Joaquín Artés (yo no lo soy), en los ciclos electorales que hay en España de 1989 a 2004 (por lo tanto, un periodo bastante prolongado), las promesas electorales son satisfechas por los partidos políticos. De media, han puesto en práctica -en diferentes grados, claro- un 70% de sus promesas electorales. Tanto PSOE y PP cumplen sus promesas tanto con mayoría absoluta como cuando lo hacen en minoría (buscando los apoyos necesarios para cumplir sus mandatos electorales).

Sé que alguno me dirá que un 70% no es suficiente. Que quiere el 100%. Ya, pero es que a veces no todas las decisiones están en nuestras manos. Y las promesas, en política, no siempre alcanzables. Los ciclos económicos no son siempre previsibles, las instituciones cambian, jugamos en un mundo cada vez más interconectado donde lo que pasa en la otra punta del mundo puede afectarnos, etc. Por lo tanto, atribuir toda la responsabilidad a su falta a la verdad, no creo que sea del todo justo.

Y diréis, pues que no hagan las promesas. Ya, pero es que una promesa también forma parte de la “voluntad” de una persona. En este caso, de un partido político también. Y a mí saber la voluntad de los partidos por hacer las cosas, también me sirven. Porque soy consciente, como decía en el párrafo anterior, de la dificultad que entraña la gestión política de este mundo global, competitivo y conectado.

Qué es una "promesa" para la RAE (Fuente: rae.es)
Qué es una “promesa” para la RAE (Fuente: rae.es)

Quizás el mantra popular se alimente siempre mucho por los “grandes titulares”. Porque, claro, es cierto, algunas cosas no alcanzan. Y suelen ser aquellas que “más ruido generan” (quizás también tenga mucha relación con que son las más complicadas y las que dependen de muchos más factores). Y, por otro lado, seguramente también sea cuestión de un hartazgo generalizado con muchas de las cuestiones que la sociedad está demandando, y que los políticos no están alcanzando. Por lo tanto, en segundo lugar, creo que además se produce también un fenómeno de “no representación de las principales inquietudes“.

Este porcentaje de cumplimiento de promesas parece que también cruza el charco. Me he topado por el siempre interesante fivethirtyeight, con este artículo y con la siguiente gráfica:

Presidentes americanos cumpliendo sus promesas (Fuente: FiveThirtyEight)
Presidentes americanos cumpliendo sus promesas (Fuente: FiveThirtyEight)

Según Rasmussen, solo un 4% del electorado cree que los políticos cumplen sus promesas. Un 83% cree que no las cumplen. Esta impresión generalizada, ya ven que choca bastante con los datos disponibles y las investigaciones realizadas. La gráfica sobre estas líneas es una media extraída de diferentes estudios empíricos, por lo que podemos considerarla como bastante relevante. Pero esta media alrededor del 70%, como decíamos antes, no solo se exhibe en EEUU, sino también en otros países. Reino Unido, con un 82,5%, es el líder. Los Países Bajos, ese país tantas veces citado como ejemplo, cumple un 61%. Menos que España.

Para ir terminando, en este otro artículo, también muy completo, vuelven a sacar ese 67% de cumplimiento de las promesas a nivel mundial. Con diferentes regímenes políticos. Con diferentes partidos políticos. En diferentes latitudes del mundo. aquí tienen un breve extracto resaltado:

Los partidos políticos cumplen sus promesas
Los partidos políticos cumplen sus promesas

Quizás a veces debamos consultar más los datos para extraer nuestras propias conclusiones. Ojalá mañana el programa de “El Objetivo” ponga énfasis en todo ello. Los políticos, cumplen más promesas de las que pensamos.

Predicción de resultados electorales: MogIA y Trump

Abramos esta publicación con un titular que a muchos de nosotros nos sorprendía en su día:

Estas herramientas de inteligencia artificial tan de moda últimamente, acertaron. Una herramienta desarrollada por la empresa Genic.AI, denominada MogIA, y que se fundamenta en unos algoritmos de inteligencia artificial, que dijeron que sería Donald Trump el ganador.

Pero no venía yo hoy a introducir más ruido en unas elecciones ya de por sí bastante “movidas” (por decirlo de alguna manera). Lo interesante de la predicción de resultados electorales no es tanto quién gana (que también, claro), sino cómo funcionan. Vengo a hablar de este tipo de herramientas de predicción, que tantos titulares están generando en los últimos tiempos. En este caso, la herramienta MogIA, se alimenta de 20 millones de puntos de datos de plataformas “públicas” (entiéndase en el contexto de datos) como Google, Facebook, Twitter y Youtube. Una vez con los datos en la mano, crea modelos para predecir resultados.

La herramienta fue creada allá por 2004. Desde entonces, no ha fallado. Siento introducir más pesimismo en el ambiente, pero los datos y los algoritmos son así. Es más, tengo aún peores noticias; este tipo de sistemas, cuyo funcionamiento paso a explicar enseguida, son cada vez más precisos: cuantos más datos reciben, más aciertan.

La hipótesis del autor del modelo de predicción es sencilla: aquellos candidatos que más “engagement” (¿reacción? ¿compromiso?) generan entre los usuarios en redes sociales, son los preferidos. Justo hace un par de días nos recordaba el bueno de Nate Silver (otro de los que está mucho en este tipo de modelos predictivos), que todos los modelos hacen suposiciones:

Es decir, que todos los modelos suponen hechos que luego debemos hacer que la evidencia contraste. No son suposiciones basadas en cuestiones subjetivas, sino en datos. El propio Nate Silver no para de publicar sobre la evidencia de las mismas, como una forma de hacer público su modelo y someterlo al escrutinio público.

¿Y qué hace MogIA para que hasta en los telediarios haya salido? Pues bueno, lo primero de todo, se trata de un modelo muy preciso, como decía. Ha acertado todas las últimas elecciones (incluyendo las primarias, donde nadie daba un duro por Trump). En este caso, ha sido más noticia que en anteriores ocasiones, porque estuvo contradiciendo la gran mayoría de las encuestas tradicionales. Y ahí es donde precisamente veo el punto de interés para este blog: ¿datos de redes sociales y su sentimiento o métodos de encuesta tradicional?

No deja de ser cierta una cosa que nunca debemos olvidar: la ambiguedad de los comentarios en redes sociales es importante. Que los tweets y comentarios de Donald Trump hayan generado más reacción que con anteriores candidatos, puede deberse a las barbaridades que ha comentado. Esto, todavía los algoritmos de Inteligencia Artificial, no han conseguido arreglar. Además, también hay otro elemento importante: ahora mismo hay más usuarios en redes sociales de los que había en elecciones anteriores. Por lo tanto, si el motivo de reaccionar tanto a los comentarios de Trump es su “provocación”, que haya más personas que reaccionen, solo amplificaría el problema de raíz. Pero quizás, quién sabe, esto forme parte de la propia estrategia de Donald Trump.

Esto creo que tendría que destacarse más cuando se habla de este tipo de algoritmos. Pero esto no quita a que montar modelos predictivos basado en datos de redes sociales y datos públicos esté siendo cada vez más popular. El pasado Septiembre, Nick Beauchamp, profesor de la Northeastern University, publicó un artículo donde demostraba cómo había una similitud muy alta entre los 100 millones de tweets publicados sobre las elecciones de 2012 y los resultados electorales de los estados.

Esta precisión en los resultados se debe a la nueva era de los algoritmos. Y esto, de nuevo, es lo que a mí más me llama la atención. Si bien con anterioridad, como decía el bueno de Nate Silver, los modelos muchas veces reflejaban los sesgos de su desarrollador, los algoritmos de aprendizaje (Machine Learning, vaya), van aprendiendo de su entorno. Es decir, son piezas de software que han sido enseñadas a aprender. Y por lo tanto, evitamos tener que decirles nosotros qué tienen que hacer. Y esto es lo interesante; y lo que los hace más objetivos. Y lo que provoca más miedo en este caso que pudiera estar dando como ganador a Trump.

Y es que estamos entrando en una era en la que no solo los resultados electorales son objeto de predicción. Muchas otras cosas. Y es que el software se está volviendo más inteligente según puede ir creando sus propias reglas a partir de los datos que va observando.

¿Y ahora la Facebook TV?

Facebook ha presentado resultados hace unos pocos días. De nuevo, sigue creciendo. En términos comparativos al tercer trimestre de 2015, este tercer trimestre de 2016, ha crecido un 59% su facturación, llegando a los 6.800.000.000 dólares. Un 84% de esos ingresos vienen de la aplicación móvil, donde Facebook se ha hecho fuerte (ya hablé de ello para plantear alguna duda sobre Google a futuro). Hace un año los ingresos de dispositivos móvil representaban un 78%. No paran de crecer.

Mensualmente, 1.790.000.000 usuarios son los que usan Facebook. A diario, 1.180.000.000 de ellos. Ambas cifras crecen (un 16% y 17% respectivamente), pero el crecimiento de esta cifra, va siendo cada vez menor. ¿Qué quiere decir todo esto? Que Facebook podría llegar a tener un problema. Para una empresa que fundamenta su valor en los ingresos que puede obtener de la masa de usuarios y sus interacciones, que el número de usuarios se estanque puede ser un problema. Incrementar el número de anuncios publicitarios por usuario, ya dijimos no era una opción.

El hecho que Facebook prevea un incremento lento de usuarios se debe a que tiene una concentración geográfica importante. La siguiente gráfica lo explica muy bien. Como ven, los ingresos publicitarios se concentran en aquellas zonas del mundo (USA, Canadá y Europa), donde, precisamente, el incremento demográfico no se producirá (ni se espera tampoco a medio plazo). Sin un incremento de las personas a las que impactar por publicidad, obviamente, el valor en bolsa y las expectativas de la actualmente quinta empresa por valor bursátil del mundo, no crecerá.

Ingresos por áreas geográficas de Facebook (Fuente: https://cdn.searchenginejournal.com/wp-content/uploads/2016/11/facebook-advertising-revenue-q3-2016-740x400.jpg)
Ingresos por áreas geográficas de Facebook (Fuente: https://cdn.searchenginejournal.com/wp-content/uploads/2016/11/facebook-advertising-revenue-q3-2016-740×400.jpg)

Con esto en la cabeza, son ya varias las noticias en las que uno puede encontrar referencias a la Facebook TV. La última, esta de Forbes. Hace un año, en este reportaje de The Verge, se rumoreaba que Facebook podría estar pensando en lanzar un muro para contenidos de vídeo exclusivamente:

“On Facebook’s iPhone app, it’ll appear as the middle of the five tabs on the bottom of the screen, replacing Messenger; though it’ll be vertical like the traditional News Feed, you’ll be scrolling past carousels of videos shared by your friends and the pages you follow.”

Hace unos 20 días, también se anunciaba que Facebook estaría pensando en la posibilidad de visualizar sus vídeos en pantallas más grandes y de manera ágil con la integración con Apple TV (y otros dispositivos que lo permitan vía AirPlay) y Chromecast (así como otros dispositivos que tengan integración con GoogleCast). El pasado verano, hablaba de que Facebook había fichado a los principales equipos de fútbol para que emitieran sus contenidos sobre Facebook. Facebook Live, y su apuesta por la emisión de eventos en tiempo real, parece una apuesta clara.

La explicación a estos movimientos alrededor de contenidos audiovisuales creo que la podemos encontrar en una cifra ya introducida antes: 1.800.000.000 personas en el mundo entran todos los meses a Facebook. Cualquier movimiento por monetizar contenidos de vídeo, le podrían convertir a Facebook en la televisión más importante del mundo.

Usuarios activos mensuales en Facebook (Fuente: https://cdn.searchenginejournal.com/wp-content/uploads/2016/11/facebook-MAU-Q3-2016.jpg)
Usuarios activos mensuales en Facebook (Fuente: https://cdn.searchenginejournal.com/wp-content/uploads/2016/11/facebook-MAU-Q3-2016.jpg)

Y esto, tiene todo el sentido del mundo si entendemos que Facebook, hace ya tiempo que dejó de ser una red social para convertirse en una plataforma de contenidos. Una infraestructura que tiene a una población mundial más grande que cualquier otra plataforma, y que por lo tanto, cualquier incremento de valor o crecimiento que quiera prospectar, lo tendrá que hacer en clave de conseguir más ingresos a través de nuevos contenidos sobre dicha plataforma.

Tenemos que entender varias cuestiones demográficas para que estos movimientos tengan sentido. Por un lado, la base de usuarios de Facebook es joven. Por otro lado, estos jóvenes, ya no ven la TV, pero cada vez consumen más información en redes sociales. 100 millones de horas de vídeo al día son vistos en Facebook. Y, por otro lado, los impactos publicitarios en vídeo siguen siendo los que más “calado” dejan en la mente del consumidor. Esto, obviamente lo saben los anunciantes, por lo que siguen apostando grandes cantidades de dinero en el vídeo (y se prevé lo seguirán haciendo).

Por lo tanto, todos estos movimientos antes de adentrarse en una verdadera Facebook TV, tienen mucha lógica. No creo que vayamos a ver a Facebook produciendo contenidos como Netflix; pero sí creo que podamos verles haciendo de editor de contenidos de vídeo de calidad, para convertirse en una especia de Youtube, con canales, pero donde los contenidos de calidad sean su seña de identidad. De esta manera, sus páginas de usuarios, por ejemplo, podrían pasar a ser también canales de TV. Y como ha pasado en Youtube, que aparezcan influencers sobre Facebook, con una capacidad de llegada a públicos masivos aún mayor.

Según eMarketer, para 2017, la inversión digital superará ya a la inversión tradicional en TV. Facebook, pudiera estar anticipando esta tendencia. Además, a diferencias de las TV, Facebook a los anunciantes les puede aportar una capacidad de impacto mucho más refinada; para algo tiene esa gran cantidad de datos que amablemente le cedemos a cambio del uso gratuito de la herramienta. Y encima, en Facebook, prestamos mucha atención. Situación ideal para tratar de crecer a partir de nuevos contenidos 🙂

Inversión digital en TV vs. otros medios (Fuente: http://www.emarketer.com/images/chart_gifs/205001-206000/205443.gif)
Inversión digital en TV vs. otros medios (Fuente: http://www.emarketer.com/images/chart_gifs/205001-206000/205443.gif)

Como ven, en esta era digital, cualquiera deja de pensar en nuevo valor a generar. No hay tiempo que perder para aprovechar tendencias que van apareciendo. La Facebook TV, pudiera ser la próxima gran revolución de Facebook. Y la inversión publicitaria, moverse de la TV tradicional a las redes sociales.

Tras Amazon Web Services, ¿llega Amazon Transport Services?

He hablado de Amazon en muchas ocasiones. Básicamente, porque me encanta su modelo de visión estratégica de largo plazo centrada en los objetivos que tuvieron desde el primer día. Sin mayores bandazos. En el último artículo en el que citaba cuestiones relacionadas con su actualidad, introducía su mayor reto actual, que no es otro que la logística. Y al final del mismo, dejaba esta reflexión:

Estos movimientos de Amazon me hacen siempre pensar en cómo, en este Siglo XXI, estamostratando de conjuntar la enorme capacidad de computación y conexión en red (que ha favorecido, especialmente, el empuje del comercio electrónico) y el cambio en los hábitos de compra (pregunten a los millenials), con una infraestructura de transporte y distribución todavía del Siglo XX. Solo los drones, parecen aportar algo de innovación a ese respecto.

Esto, pudiera estar cambiando. Este artículo de Bloomberg no puede ser más provocador (a efectos de reflexión):

Amazon matará FedEx?
Amazon matará FedEx?

Para que se hagan ustedes a la idea, es como si estuviéramos poniendo en duda en España que Amazon pudiera algún día terminar con Correos. Básicamente el artículo viene a describir cómo Amazon está convencido en construir la mayor red de distribución en el mundo, a través de puntos de distribución centralizados y distribuidos. Desde que una persona quiere distribuir un paquete, pasando por toda la interconexión modal, y hasta la entrega final, Amazon quiere construir una cadena que le aporte eficiencia en todas las esquinas. Que es, lo que exactamente, aporta de diferencial frente a otros. Y lo que le está permitiendo ganar mucho dinero.

Lo cierto es que actualmente Amazon es un gran partner para estos grandes operadores como UPS y FedEx. Pero lo que se está poniendo encima de la mesa es hacer la misma jugada que hizo cuando se dio cuenta que contaba con una infraestructura de red escalable que funcionaba muy bien y que acabó siendo Amazon Web Services. Aprovechó su propia infraestructura, y la empezó a ofrecer a terceros a través de un modelo de contratación como servicio.

Si Amazon consigue llegar a tener la mayor infraestructura de transporte intermodal del mundo (aviones propios, barcos propios, furgonetas propias, última milla propia, etc.), no nos debiera extrañar que hicieran el mismo movimiento: ofrecer esa infraestructura a terceros a través de un modelo de contratación bajo servicio. Amazon ahora cuenta con el 30% de la cuota de mercado de servicios de alojamiento en la nube. Con una facturación total de 2.570 millones de dólares. ¿Será capaz de hacer algo parecido con la infraestructura de reparto de mercancías? A mí la verdad es que es una reflexión que me genera bastante inquietud.

Un modelo de “full stack” que haría que Amazon dejase de depender de terceros para un punto tan crítico como la logística. Algo, que ya le ha fallado en alguna ocasión, como comentaba en este artículo. La misma razón que le llevó en su día a construir su propia infraestructura web. El crecimiento que está teniendo Amazon hace que no sea impensable llegar a un punto que genere tanta presión en estos proveedores que le salga bastante más rentable tener su propia red. Es una cuestión de amortización de un coste de estructura que representa un coste fijo. En 2010, Amazon facturaba 34.000 millones de dólares con 33.700 empleados. En 2015, 107.000 millones de dólares para 268.900 empleados. No para de crecer tanto en espacio como en necesidades de todo tipo de recursos: personas, tecnologías, financieros, etc.

Todo esto, como señala el artículo de Bloomberg, va a depender mucho del éxito que pueda cosechar su servicio Premium. Esos 99 dólares de tarifa plana anual con la que un comprador se garantiza una entrega en dos días. Ya saben que las tarifas planas provocan en nuestra mente una necesidad innata de amortizar bien esa inversión. Para Amazon, la jugada perfecta: más clientes tendrá, dado que más compras querrá hacer la gente. Según Consumer Intelligence Research Partners, actualmente hay 63 millones de personas suscritas a dicho plan, 19 millones más que un año antes. Ese servicio, además, no para de mejorar: en algunas ciudades, para algunos ítems, estamos hablando ya de entrega en horas. Un servicio, que cuando lo veamos por estas latitudes, alterará mucho nuestros patrones de compra y nuestra asistencia semanal al supermercado. ¿Cómo acabaremos haciendo la compra si alguien nos puede llevar todo a casa en una escala de horas?

Todo esto, para terminar, funcionando con modelos de optimización logística donde el “Big Data” juega su papel. Y donde economistas, aportan su mirada a los algoritmos, como comentábamos en una entrada anterior. Estos algoritmos que, algún día, serán como la electricidad: ni siquiera ya nos damos cuenta que está ahí, pero hace funcionar “todo”.

Y es que, ya saben, Amazon tiene varios lemas en su día a día. Y, uno de ellos, es hacer historia.

Amazon Transport Services
Amazon Transport Services

Crecimiento de la población y tipo de empleo: era de cambios

Observen la siguiente imagen:

Crecimiento población y empleo durante las últimas décadas (Fuente: http://www.slideshare.net/kleinerperkins/internet-trends-v1/98-98Since_2000_Population_Grew_24x)
Crecimiento población y empleo durante las últimas décadas (Fuente: http://www.slideshare.net/kleinerperkins/internet-trends-v1/98-98Since_2000_Population_Grew_24x)

Según un informe de Kleiner, Perkins, Caufer & Bauer de 2015, en Estados Unidos, de 1948 a 2000, antes de la irrupción de la era digital a escala mundial, el empleo creció a una media de 2.1% anual frente a un crecimiento de la población del 1.3%. Desde que comenzó este nuevo siglo, que lo podemos describir por la aparición de las .com y todos los servicios digitales anexos, estos porcentajes cogen un nuevo ritmo: el porcentaje de empleos ahora “solo” crece al 0.4% y la población al 0.9%. Es decir, la población ha crecido 2,4 veces más rápido que los empleos.

Este dato y muchos otros los podéis encontrar en este interesantísimo informe sobre las tendencias de Internet en el 2015. Habla sobre muchos de los impactos de esta era digital, entre los que se encuentra el empleo, como decíamos:

Hace unas semanas, hablaba sobre las “Nuevas evidencias sobre la (supuesta) destrucción del trabajo de los robots“. En ese artículo, decía esto:

[…] “los robots” no están destruyendo trabajo […] las empresas que emplean robots, han creado más empleo neto del que se ha perdido por el cambio tecnológico. Y, este otro estudio empírico, hecho por el Fraunhofer ISI para la Comisión Europea (preocupada por todo esto siempre), expone cómo las empresas que han obtenido un aumento de productividad por la automatización (los robots), incrementaban el empleo incluso con lo ganado. Es decir, que no se sustituía capital humano por capital “robótico”, como muchos pensaban (pensaba yo también).

¿Dónde está el empleo entonces? Mejor preguntado, ¿por qué está creciendo más la población que el empleo? Es una buena pregunta. Quizás es que el boom demográfico esté produciendo un crecimiento “demasiado” grande de la población frente al aumento de las oportunidades de trabajo. En EEUU, parece bastante estable desde hace unas décadas. Quizás entonces, es que el tipo de empleo sea otro. Y esta gráfica nos tiene que dar una pista de todo ello:

Crecimiento de trabajos no-rutinarios y cognitivos (Fuente: http://www.slideshare.net/kleinerperkins/internet-trends-v1/99-99HighSkilled_KnowledgeBased_Jobs_Grew_2x)
Crecimiento de trabajos no-rutinarios y cognitivos (Fuente: http://www.slideshare.net/kleinerperkins/internet-trends-v1/99-99HighSkilled_KnowledgeBased_Jobs_Grew_2x)

Desde el año 1983, el aumento de la demanda por parte de las empresas de trabajadores para desarrollar trabajos y habilidades no-rutinarias y cognitivas, ha crecido enormemente (¿se acuerdan de esta clasificación de Levy y Murnane?). Son perfiles a los que se les exige resolución de problemas, creatividad, flexibilidad, etc. Un nuevo perfil, frente a unas rutinas que anteriormente estaban muy establecidas. La necesidad por el resto de tipos de trabajo se mantiene bastante estable. Por lo tanto, dos son las hipótesis que nos pudiéramos plantear, de entre el conjunto de las más probables:

(1) La población actual no satisface todas las necesidades por ese tipo de trabajos no-rutinarios y cognitivos.

(2) El tipo de trabajo que se crea para esta nueva economía digital no es de la misma naturaleza que el anterior, encubriendo actividad.

Respecto a (1), es un tema que hemos tratado recurrentemente en este blog. Pudiera ser que haya una parte importante de esto. Que no estemos orientando bien las necesidades actuales por la formación de nuestros jóvenes. Seguramente, la preocupación creciente de muchas sociedades por profesionales STEM (Science, Technology, Engineering and Maths), tenga mucha relación con esto. Nuestros jóvenes, prefieren estudiar otras cosas. Y como hemos dicho muchas veces, el objetivo de la universidad no es llenar las empresas de sus necesidades, por lo que no es cuestión de abroncar a las universidades en su responsabilidad por ello. Es quizás, una transformación de raíz respecto a las vocaciones de nuestros jóvenes.

Y, en relación al punto (2), quizás haya factores que nos resulten familiares. Cuando hablé de las supuestas plataformas de economía colaborativa, una de las cosas que más señalé es que había mucho trabajo que estaba siendo “generado” de una naturaleza ciertamente pecular. Es lo que muchos llaman el falso autoempleo de los “mercados de plataforma”. Cuando leo titulares y noticias alrededor del valor bursátil de Über o AirBnB sin tener empleados ni activos, me acuerdo mucho de esto. Este S“tipo de empleos”, ¿a qué estadísticas van? ¿son eminentemente autónomos sin mayor formalidad? ¿están las relaciones laborales cambiando tan rápido que no somos capaces de dar una respuesta social a esa situación? Entiendo, que en poco tiempo, veremos un movimiento de este tipo de trabajos hacia o bien, su asentamiento con carácter ordinario, o bien hacia el enfado por las condiciones. Y, las empresas, no pueden mirar hacia a otro lado si quieren seguir manteniendo su valor.

Con todo esto, creo que nuestros representantes políticos debieran empezar a vislumbrar estas tendencias macroeconómicas asociadas a la “nueva economía”. Sea la respuesta la hipótesis (1) o la (2) (o cualquier otra que no sea yo ahora capaz de ofrecer), las empresas que están sacando muchísimo partido de este gran valor que genera la era digital, debieran ser en parte responsables de la calidad del empleo. Por un tema de responsabilidad, no más. Lo que no puede ser es que además de estar evadiendo varias de ellas el pago de impuestos a escala planetaria, alteren tanto los modelos de relación laboral, como para provocar que haya, posiblemente, falsos empleos en muchos de los casos.

Por cierto, jóvenes, ¿conocéis estas tendencias?

El ROI de ir a la universidad en el Siglo XXI: ciencia, tecnología e ingeniería

Como sabéis, la inquietud que tengo por la educación, nuestra responsabilidad social y su aportación al conjunto de las sociedades, es algo que me preocupa y ocupa. He escrito sobre ello en numerosas ocasiones. Y, en muchas ocasiones, he enfatizado la importancia de no entrever la utilidad de estudiar con encontrar un gran trabajo. No digo que esto no sea importante, pero lo que sí digo es que no puede ser la única motivación para seleccionar un estudio frente a otros.

El conocimiento aporta al conjunto de las sociedades más desarrollo, más ciencia básica, más libertad y autonomía del individuo, etc. En definitiva, aporta mucho más en su conjunto que al estudiante en particular. Sin embargo, dado que la elección del estudio es individual, ya puedo yo escribir en este humilde blog lo que sea, que al final el estudiante determinará sus estudios en función de sus prioridades.

Y, una de las que más destaca, son las salidas profesionales. Sobre esto, en cierto modo, ya he hablado. Especialmente cuando hablé de la “Sobre la (supuesta) sobrecualificación y el papel de las universidades”. En ese artículo decía eso de:

[…] ¿Cuántos puestos de trabajo para universitarios hay en España? La gráfica que adjuntamos a continuación, muestra como España, es uno de los países con menores porcentajes de demanda laboral de titulados universitarios. Esto se cumple para casi todos los “niveles de trabajo” que hay: directores y gerentes, profesionales y técnicos y profesionales de apoyo.

Y, uno podría pensar, que entonces, un título universitario no garantiza nada. Bueno, que el mercado laboral en España tenga ciertas disfuncionalidades, efectivamente, puede hacer extraer conclusiones erróneas. Pero ya digo que no es el caso. En 1972, una persona con estudios universitarios entre 25 y 34 años podía esperar a ganar un 22% más que una persona en esa misma franja de edad sin título universitario. Esta diferencia salarial, hoy en día, ha crecido hasta el 70%. Por lo tanto, desde una óptica eminentemente utilitarista (que ya he dicho antes que no es la única que hay que hacer, pero sí la que en la gran mayoría de las ocasiones hacen los estudiantes), sí, estudiar una carrera universitaria, en 2016, tiene un fuerte incentivo salarial y de desarrollo de carrera profesional.

Son datos que he extraído del Urban Institute, un think tank que estudia este tipo de cuestiones desde Estados Unidos. Hay otro estudio que va más allá. Es de la empresa de investigación PayScale, que determina el retorno sobre la inversión de los títulos universitarios para cada área de conocimiento. The Economist, se hizo eco de ello hace unos meses, y preparó esta gráfica que reproduzco aquí por su expresividad:

El ROI sobre títulos universitarios en áreas de conocimiento en EEUU (Fuente: The Economist)
El ROI sobre títulos universitarios en áreas de conocimiento en EEUU (Fuente: The Economist)

Como se puede apreciar, esas burbujas que salen en la parte superior para los estudios de “Ingeniería, ciencias de la computación y matemáticas”, destacan por encima del resto. El retorno sobre la inversión durante 20 años es, de media, de un 12%. Una rentabilidad de ese tipo hoy en día, con los tipos de interés por los suelos, no sé dónde lo podemos encontrar. Por lo tanto, sí, podemos afirmar que ir a la universidad, es una inversión muy rentable para cualquiera de nosotros. No creo que este mismo estudio para España o Europa en general, ofrezca resultados muy diferentes.

Otro aspecto destacable de esta gráfica es la ordenación de las referencias en el eje de la X. Es un eje que representa la tasa de admisión de estudiantes para cada universidad americana. Es una métrica muy empleada en EEUU para reflejar la “calidad de las universidad”. Si admito a poca gente, eso querrá decir que soy exclusivo, y por lo tanto, más atractivo para un eventual estudiante. Pero, como siempre, a un coste. Bueno, mejor dicho, para una inversión.

Pero como se puede apreciar, es realmente ilustrativo que apenas varíe ese ROI del 12% para todas las universidades. Las universidades menos prestigiosas, casi no se diferencian en esa cifra. Esto me lleva a pensar que los estudiantes que quieran priorizar estudios, quizás se tuvieran que preocupar menos por la universidad en sí, y más por el área de estudio. Insisto que esta no es la lectura que creo que debiera hacerse, pero sí por lo menos la que muchos hacen. Atiendo anualmente a un volumen importante de familias e hijos como para poder tener esta interpretación. Por desgracia, difícilmente cambiable, me temo.

Por todo ello, sí, os invitamos a estudiar nuestra fascinante área de ciencia, tecnología e ingeniería. Necesitamos más científicos e ingenieros. Hemos desarrollado a las sociedades desde que empezamos a comer a través del fuego, hasta que hemos creado Internet y todos sus derivados de la gran última revolución industrial.

El Retorno sobre la Inversión (ROI) de ir a la universidad en el Siglo XXI es muy alto. ¿Te lo vas a perder?

Pokemon Go empieza a desinflarse: una historia anticipada

El pasado Julio, escribí en Deia un artículo para hablar sobre el fenómeno de Pokemon Go. Estamos hablando de unos días en los que muchos vaticanaban un renacimiento de la realidad aumentada, muchos escribían sobre el gran porvenir que tendría este juego en nuestro día a día, y otros cuantos decían que los videojuegos volvían a colarse en nuestras vidas de manera permanente.

En dicho artículo, incluía lo siguiente:

[…] Pero también está por ver demostrar que puedan mantener el ritmo de uso del juego. No es un mercado fácil.

No sé cuánto podrá durar este fenómeno. Pero, a buen seguro, no marcará una época. En invierno no me imagino a la gente cazando en los parques o sacando su smartphone en medio de un chaparrón.

No es que se me de especialmente bien esto de “prever” evoluciones o tendencias. Básicamente porque rara vez las hago. Pero es que en este caso era un tema algo más fácil de intuir que en otras ocasiones. Un mes después de aquello, sabemos ahora lo que viene reflejado en la siguiente gráfica:

Usuarios diarios activos de Pokemon en el mundo
Usuarios diarios activos de Pokemon en el mundo (Fuente: http://static3.gamespot.com/uploads/scale_large/1551/15511094/3118103–1x-1.png)

El juego está perdiendo usuarios. Desde el pico de 45 millones de usuarios, ha caído un 33% hasta los 30 millones de usuarios que tiene ahora. Como se puede ver en la gráfica, la tendencia nos deja entrever un síntoma claro de pérdida. Los sitios especializados en aplicaciones móviles como Sensor Tower y Apptopia, también ofrecen métricas de engagement, mostrando como el número de descargas, la interacción con la aplicación y su tiempo de uso también está siendo menor. De hecho, prácticamente esas métricas han perdido el 50% de su valor.

Como decía al comienzo no solo el juego en sí fue un “boom”, sino el despertar de la “realidad aumentada”. Sin embargo, tal y como muestra la siguiente gráfica de Google Trends (que siempre es un buen “barómetro de interés”) a nivel mundial, las búsquedas han caído en picado.

La otra cuestión interesante de esta caído es los efectos colaterales que había provocado en aplicaciones móviles de uso diario como Snapchat, Facebook, Whatsapp, Twitter, etc. Al parecer, el tiempo de uso de las mismas había caído para ceder espacio a Pokemon Go. Algunos incluso se llegaron a alarmar. Pero con esta caída de Pokemon Go, parece que vuelven a respirar. Es interesante en este hecho entrever las alternativas de ocio que tiene hoy en día el usuario móvil y cómo reparto su (limitado) espacio de tiempo entre las alternativas existentes. Sacar una aplicación que haga sombra a Twitter, Facebook, Snapchat, etc., me parece realmente admirable. Por eso decía en el artículo de Deia, que me parece un mercado realmente complicado para hacerse hueco.

Y, por eso, soy siempre tan escéptico con el mundo de las aplicaciones móviles que requieren un uso frecuente de las mismas. Una cosa es emplear la aplicación móvil para conocer el estado de tu vehículo, tus cuentas bancarias o tu entorno domótico de vez en cuando, y otra cosa es una aplicación de entretenimiento (que las redes sociales no dejan de ser eso). Bueno, incluso de información. Es un mercado con bastante oferta ya, y no digo que sea imposible penetrar en el mismo, pero sí complicado. Pokemon Go fue noticia porque lo consiguió. Pero ya ven por cuanto tiempo. Eso sí, nada ni nadie le quita el mérito.

 Y, lo último que me parece relevante de este “caso” (auge y caída rápida) son las industrias “secundarias”. Cuando se produjo el boom, los usuarios se dieron cuanta que la batería se iba rápidamente. Por ello, comenzaron a aparecer fundas para móviles que ahorraban energía, cargadores ligeros móviles (para jugar había que ir ligeros), etc. Es decir, una serie de productos relacionados con la carga eléctrica de los dispositivos móviles que nos permitían jugar. Pues bien, de nuevo, industrias secundarias ahora en caída, que de nuevo permiten anticipar lo que hemos venido comentando en este artículo: es difícil hacerse hueco ante las grandes del sector (aunque también consumen muchos electrones…).

El auge y caída de un juego de este tipo nos deja entrever una era en la que sí, las posibilidades de hacer cosas es inmensa, pero en la que las posibilidades de tener éxito no tanta. Claro, si medimos “éxito” como ser usada en el día a día en todo el mundo. Porque, datos aparte, me quito el sombrero por lo conseguido por Pokemon Go. Seguiremos la evolución.

Nueva era en la movilidad: mi experiencia con el coche conectado y los dispositivos OBD

No, éste no es un artículo promocionado por ninguna compañía aseguradora. Pero sí, sí voy a hablar de una de ellas. No creo que sea malo que un consumidor satisfecho, hable bien también de las empresas. Esto que os vengo a contar hoy es mi experiencia personal con Next Seguros. Su modelo de “Usage-based insurance”, ya lo he descrito en el blog de Big Data que también edito hace unos meses.

En dicho artículo, hablaba de esto:

Uno de los sectores con mayor potencial en dicho informe es el de los vehículos personales, con la inclusión de sistemas de diagnóstico a bordo que monitorizan los patrones de conducción para poder ofrecer pólizas a medida. La “personalización de la economía” llegando a otro sector más. De hecho, según el Informe Global de Automoción, el 82% de los conductores espera beneficios de los datos que genere su vehículo.

Voy a hablar de ello, porque Next Seguros nos provee a los asegurados uno de esos sistemas de diagnóstico, también denominado OBD (On Board Diagnostics). Se trata de un dispositivo, que se conecta al puerto OBD, puerto obligatorio en los gasolina desde el 2000 y en los diesel desde el 2003. Una vez conectado, lo emparejamos vía Bluetooth con nuestro dispositivo móvil y nos instalamos su aplicación MyZuum, que es la que permite leer en el dispositivo móvil toda la información en tiempo real de nuestro vehículo como aceleración, revoluciones a las que llevamos a nuestro vehículo, temperatura de refrigeración, desvíos de parámetros básicos (que no me preguntéis mucho por ellos… que es un tema técnico :-), consumos (para detectar alertas y patrones de conducción no debidos), superación de límites de velocidad (muy útil para darte cuenta por dónde debes empezar a ir más lento en tu día a día), etc.

OBD de Next Seguros (Fuente: http://bts.inese.es/wp-content/uploads/2014/02/dispositivo-NEXT-SEGUROS.jpg)
OBD de Next Seguros (Fuente: http://bts.inese.es/wp-content/uploads/2014/02/dispositivo-NEXT-SEGUROS.jpg)

Para que se hagan un poco mejor a la idea de lo que ofrece, he sacado algunos pantallazos de la aplicación, para que luego, terminemos el artículo reflexionando: esto está muy bien, pero, ¿para qué me sirve? Hay cierta información personal que voy a omitir (por cuestiones obvias), pero también permite saber en todo momento dónde está tu vehículo, si ha variado algún parámetro (apertura de puertas, etc.), o en tiempo real, disponer de alertas que te avise de comportamientos no debidos (por fortuna, nunca he tenido multas por velocidad, pero uno nunca sabe… así que está bien que te pueda avisar). Dejo en los pies de imagen la explicación de cada una de ellas.

inspección obd
Informe de “inspección”, que permite consultar todos los parámetros del vehículo de manera “remota”

 

agosto
Lugares por los que he estado en el último mes. Como solo he conducido tres días en todo Agosto, pues los únicos sitios que pisé ese día 🙂
información
Información básica de consumos, tramos, etc. de las tres rutas seguidas

 

Panel de control de parámetros básicos esta mañana
Bonificación de puntos por buena conducción. Me parece que esto abre un mundo interesante para premiar las buenas conducciones.
Bonificación de puntos por buena conducción. Me parece que esto abre un mundo interesante para premiar las buenas conducciones.

Una vez sabido “lo básico”, ahora empecemos a pensar hacia donde nos podemos mover con este tipo de aplicaciones. En 2011, la consultora Machina Research, publicó un informe que decía que para 2022, habría 1.800 millones de coches conectados. Es decir, vehículos con la capacidad de “hablar” (enviar datos) y “escuchar” (recibir datos y actuar en consecuencia). Además, los coches se podrían conectar entre sí, de una flota total de 700 millones de vehículos. Todo esto traería una industria de servicios alrededor del coche conectado de 1.100 millones de dólares. Tengo mucho interés en ella, por las innumerables oportunidades que creo que trae. En EEUU, ya hay un ecosistema importante de empresas proveyendo servicios alrededor del “coche conectado”:

Ecosistema de proveedores alrededor del
Ecosistema de proveedores alrededor del “coche conectado” (Fuente: http://1u88jj3r4db2x4txp44yqfj1.wpengine.netdna-cdn.com/wp-content/uploads/2016/08/Connected-Cars-L-800×582.png)

¿Por qué creo que se va a desarrollar una importante industria? Por aplicaciones y propuestas de valor como las que siguen:

  • Medición de eventos bajo “incertidumbre”: lo que comentaba antes de saber si realmente te has pasado de velocidad, si estás conduciendo de manera agresiva, o incluso saber en tiempo real si tu póliza de seguro pudiera aumentar por lo mal que estás conduciendo,. La reducción de esta incertidumbre, podría ayudar mucho.
  • Ahorro de costes: quizás el elemento que más podría llamar la atención a un conductor. Que nos hagan ofertas de zonas comerciales próximas cuando tengamos que repostar o echar aceite, que nos diga trucos para ahorrar en combustible, etc.
  • Asistencia en carretera: aplicaciones como urgent.ly, que ya conectan el vehículo de manera automática siempre que ocurran algunos determinados eventos.
  • Desde una perspectiva pública, seguridad al volante: como hemos visto antes en el último de los pantallazos, la aplicación es capaz de reconocer cuándo no te has saltado ningún rádar, cuándo has evitado la conducción nocturna, carreteras secundarias, no has acelerado ni frenado de manera agresiva, etc. Esto creo que al Ministerio del Interior y a la Dirección General de Tráfico debiera interesarles, y proponer algún esquema que fomente este tipo de usos.
  • “Control” de hijos/familiares: ¿qué pasaría si llegamos a saber exactamente dónde están nuestros familiares en todo momento? Para algunos puede ser algo “preocupante”, pero creo que también abre opciones “éticas” en un plano más familiar que creo podrían tener interés.
  • Integración con IFTTT: poder integrarlo con el servicio IFTTT, que permite configurar reglas del tipo “Si pasa X, que se haga Y“, y así poder lanzar eventos que aumenten nuestra productividad mientras conducimos. Por ejemplo, notificar horas de llegadas exactas en determinadas condiciones, configurar elementos conectados dentro del hogar en base a condiciones, llamar a la grúa si detectamos que vamos a fallar, etc.
  • Gestión de flotas: una industria que durante muchos años ha mostrado interés en la monitorización de sus vehículos vía GPS. El problema siempre han sido los conductores, que no estaban muy interesados en que se supiera dónde estaban y cómo estaban conduciendo. Quizás es que las empresas, ahora con estos dispositivos OBD, y las posibilidades que ofrecen, empiecen a ponerlo como “política”. Aplicaciones como GoFleet o Automile, ya han sido diseñadas para la gestión de flotas explícitamente.
  • Adiós a la mutualización, bienvenida la personalización: algo parecido a lo que ya ofrece MetroMile, donde en lugar de pagar una cuota fija anual por el seguro (por “si te portas mal”), ofrece un “Pay-As-You-Drive”, de tal manera que no pagas un riesgo por el perfil que aparentemente tienes, sino por el que realmente tienes.

Quizás todavía estemos en una etapa muy embrionaria de esta industria. No hemos hablado hoy de la importancia de que estos dispositivos OBD ofrezcan una API abierta para que “terceros” puedan explotar esos datos. Pero creo que llegaremos a esa situación. Por otro lado, que empresas como Samsung o Delphi ya anden merodeando por aquí, me hace pensar que estaremos pronto en situación de ver cosas más avanzadas. En las aplicaciones y propuestas de valor como las que decía. Y, llegando, poco a poco, a esa situación de coche conectado que tanto interés creo que va a despertar en muchos de nosotros. Y, de esta manera, aproximarnos a los vehículos autónomos, cuya llegada, será gradual.

Un mar de oportunidades para emprendedores que creo debieran empezar a vislumbrar. Y, desde una esfera pública, si pudieran llegar a tener “parte” de esos datos, una mejora de la seguridad de todos, importante igualmente. De nuevo, una “visión ética y positiva” del Big Data.