Conversaciones de un viernes noche en Pittsburgh

Viernes 6 de Febrero del 2.009. Por aquel entonces (qué bien lo pinto, parece que fue hace cosa de varios años, así le da más emoción) trabajaba en Wheeling, WV, EEUU. Para celebrar la despedida de una compañera decidimos ir a Pittsburgh, PA, EEUU a pasar la noche. Hacía mucho frío (cuando digo frío, es frío, alrededor de -15ºC) y la distancia era larga, así que hubo que ir en coche.

Me metí en el coche de mi colega Yannick, de la República Democrática del Congo, junte a Tania, otra congoleña, y Clement, de Rwanda. Vamos, que el toque de color éramos yo y otra compañera española que vino conmigo 🙂

[kit-kat de la historia] Me encanta compartir instantes de mi vida con gente internacional. De hecho, en EEUU tenía la costumbre de casi simplemente invitarles a mi casa para charlar de cualquier cosa. Gracias a ello, ahora podemos presumir de tener gente que idolatra Bilbao como pocos (y no me refiero a esto).

Quién me iba a decir que esa noche comenzaría a conocer con otra visión gran parte del conflicto RDC – Rwanda que ha causado la friolera de entre 4 y 5 millones de muertos (una guerra atroz que es la causante del mayor número de muertes en una contienda bélica tras la Segunda Guerra Mundial).

La República Democrática del Congo (RDC en adelante) y Rwanda son dos ex-colonias belgas ubicadas en el centro de África. No sé si por error o por mero interés periodístico, este conflicto ha estado siempre más referido al Congo más que a la propia Rwanda, epicentro del problema.

En Rwanda existen dos estamentos dentro de la etnia Banyaruanda: la mayoría hutu y los minoritarios tutsis. Desde la independencia, los líderes del país habían sido sempre hutus. La economía del país se centra básicamente en la exportación del café, pero una crisis en su precio a escala global en el año 1989 produjo una crisis alimentaria que derivó en enfrentamientos militares (por desgracia, el hambre siempre acaba en las armas :-().

En un ataque organizado desde la vecina Uganda, los tutsis expulsan a los hutus del poder. En su exilio (afincándose en la frontera oeste de Rwanda con su vecino RDC), los hutus organizan milicias que acaban provocando el genocidio de Rwanda de 1.994, causando la muerte de entre 500.000 y 1.000.000 de tutsis y hutus moderados (principalmente hombres, razón por la cual el parlamento ruandés actual está repleto de mujeres).

En el verano de 1.994, más de un milón de refugiados hutus escapan hasta la frontera oriental con el vecino Congo, dejando atrás un país lleno de cadaveres. Estos milicianos hutus se hacen con el control de los campos de refugiados, reagrupándose y rearmándose. El presidente ruandés Kegame les acusa de seguir planificando y realizando ataques contra Rwanda desde el exilio.

En respuesta a esto, Kegame decide invadir estos campos de refugiados en busca de los líderes hutus, matando a miles de personas (incluso civiles hutus que allí se encontraban refugiados). Paralelamente a esta operación, Kegame (presidente ruandés) apoya la rebelión que ayuda a Kabila padre a subir al poder de la RDC, derrocando al dictador Mobutu.

Con esto, Kegame espera lograr un objetivo lateral: que Kabila expulse a los milicianos hutus de la frontera entre el Congo y Rwanda. Sin embargo, Kabila no cumple, y Rwanda, junto con las vecinas Uganda y Burundi (norte y sur de Rwanda respectivamente), lanzan otra rebelión para derrocar a Kabila. Éste último se defiende con la ayuda de Zimbabwe y Namibia, logrando mantener su puesto. Esta guerra regional (bautizada por muchos como la guerra civil africana) causa más de tres millones de muertos (que sumados al millón que se estima del genocidio, suma ya cuatro millones.. canela fina :-S). Todo esto en el período comprendido entre 1.996 y 2.003.

“¿Hemos terminado ya Yannick y Clement? La verdad es que me esperaba otro tipo de noche amigos míos.”. Lamentablemente la respuesta a mi banal pregunta fue que no. Desde dicho 2.003 hasta la actualidad ha ocurrido lo siguiente:

  • Rwanda retiró sus tropas de la frontera. Ya, y yo me lo creo Alex. Nada, tranquilos, le dije lo mismo a mi colega Clement, y buscando hoy referencias, me encuentro con que el gobierno ruandés mantiene un grupo armado liderado por Nkunda, que dice defender la seguridad de los tutsis frente a los guerrilleros hutus del FDLR (el Frente Democrático para la Liberación de Rwanda, es decir, el frente militar heredero del genocidio de los hutus).
  • Vale, por un lado los hombres de Nkunda (tutsis), y por otro el FDLR. “Oye Clement, ¿y de dónde sacan el dinero para financiarse estos grupos?” “A eso respondo yo, saltó Yannick. ¡Explotan nuestros recursos naturales de manera ilegal! ¡Nos están saqueando continuamente!”.
  • Para terminar esta serie de acontecimientos, no contentos con saquear recursos para financiarse, estos grupos rebeldes (no dejo de lado a ninguno de los 2 porque me parece que van a partes iguales) están acusados de cometer atrocidades contra la población civil.

Para rematar la jugada, en los últimos tiempos ha aparecido alguna noticia que involucra a voluntarios españoles en la financiación de la guerrilla hutu, como esta, esta o esta.

Muchos otros, han llamado a esta conflicto como la guerra del coltán. La RDC, con un 80% de las reservas mundiales de este mineral mezcla de columbita y tantalita (lo que aprende uno con esto de escribir sus historias mentales en el blog :-)). Se trata de un material formidable para la conducción eléctrica en la fabricación de condensadores electrolíticos, fundamentales en la fabricación de teléfonos móviles, videoconsolas, ordenadores, GPS, etc. Parece ser que la guerrilla hutu del FDLR está financiándose principalmente del saqueo de este material.

Y mi pregunta final es, ¿hasta qué punto tienen las sociedades y países más ricos del mundo parte de culpa en todo esto si son sus empresas las que usan el coltán como materia prima en la fabricación de su principal fuente de riqueza?

PD: ¿Sabíais que el Ché pasó 7 meses en África con el propósito de trasladar al Congo la experiencia revolucionario cubana? Un ídolo para muchos sectores en el Congo también, mi colega Yannick llevaba varias comisetas del Che.

Ese pequeño país europeo llamado Islandia

Este verano tuve la oportunidad de visitar Islandia. Realmente no sabría explicar la razón por la que decidimos viajar a Islandia, pero fue un verdadero puntazo. Queríamos ir a un sitio alejado del bullicio que reina en ciudades tipo New York, pero tampoco queríamos ir a una ciudad donde tuvieras que luchar a diario porque no te robaran o sufrieras algún susto. ¿Resultado de la búsqueda? Islandia (por el camino se quedó Moscú (el visado y el cirílico frena mucho el turismo, deberían revisarlo) o Turquía).

Y me parece que es interesante analizar varios aspectos de este país que estudié antes de viajar. Sí, como podéis intuir, soy de esos que se leen todo lo que pueden sobre un sitio antes de visitarlo, creo que así se aprovecha más un viaje y se disfruta más.

Islandia es un país al norte del continente europeo muy cercano a la isla más grande del mundo, Groenlandia. Pese a gozar de una superficie considerable, 103.125 km2, únicamente tiene censados 317.593 habitantes, lo que da a 2,9 habitantes/km². Para que os hagáis a la idea, España tiene casi 93 habitantes por metro cuadrado y EEUU 31. Vamos, que mucho espacio y mucho frío para pocos habitantes (de ahí que tengan fama de salir hasta altas horas de la mañana).

Si bien son muchas las peculiaridades culturales que podría contar de este país, voy a centrarme en materia económica, ya que el caso de Islandia me parece un caso digno de registrar como casos de fracaso de los cuáles aprender cómo no actuar nunca.

Hasta hace poco más de 2 años Islandia era un ejemplo del que aprender. Se trataba de una de las economías emergentes y con progresión de Europa, incluso llegó a ser la sexta nación más rica de la OCDE. Sin embargo, el panorama ha cambiado. La mayor transformación que experimentó su economía fue en 2003, cuando se desregularizaron los mercados financieros y el sistema bancario fue privatizado. Ello produjo, como diría un político, un flujo o movimiento de capitales muy fuerte, o como diría yo en clase para entendernos todos, que se empezara a mover mucho dinero de un banco para otro y en la economía en general.

Si algo hemos aprendido de esta crisis es que la codicia inherente al ser humano puede hundir una economía. E Islandia fue un claro ejemplo de ello. Estos movimientos de capitales en auge provocó que los tres grandes bancos islandeses, el Kaupthing, Landsbanki y Glitnir buscaran crecer aún más (efecto codicia que digo yo en clase) en el extranjero. Y, ¿cómo se traduce esto de crecer aún más en el extranjero? En deuda. Un apalancamiento que a menos que sea controlado puede provocar el caos.

Un momento Alex, estás diciendo que con control el uso de la deuda siempre puede ser prudente, entonces no debería haber problema. Ya, pero también he dicho que se desregularizaron los mercados financieros. Para entendernos, un estilo EEUU a lo europeo: menos control, menos intervención pero más peligro de que todo estalle por los aires (gracias señor Bush porque hayamos comprobado en la práctica qué efecto produce todo esto, todo un detalle).

Mientras hubiera liquidez en el mundo, este uso de la deuda para crecer no generó problemas, pero el problema se desató con la grave crisis financiera (que a mí me gusta más llamarla crisis de ética) que los colegas americanos montaron (en otro capítulo contaré la crisis para dummies, una ponencia que parece que gustó en clase cuando la expuse). Sin liquidez, hay que abrocharse los cinturones, y aparecen los problemas para hacer frente a deudas tan grandes.

Hay informes que afirman que la deuda externa de los tres principales bancos supera los 50.000 M €, vamos algo así como el dinero que estafó el amigo Madoff o el PIB de países como Eslovaquia o Luxemburgo. Es decir, como si cada ciudadano islandés debiera unos 166.666 € cada uno. Bien, ¿pero eso es mucho o poco? O mejor preguntado, ¿es asumible? Confrontando dicha cifra con los aproximadamente 45.000 € de renta per cápita que tiene cada rubio nórdico islandés, parece claro el desequilibrio. Juzguen ustedes mismos.

Bien, ¿pero en qué afecta todo esto a Islandia? Pues un efecto directo se produce en la devaluación de la corona islandesa (eso sí, mi ama colecciona billetes y monedas y dice que son de los más bonitos que tiene). Lo que The Economist ya vaticinó a comienzos del 2007 que era la divisa más sobrevalorada del mundo, se ha confirmado.

En un ambiente de desconfianza como la coyuntura actual de Islandia, los inversores sacan el dinero de Islandia, lo que ha provocado que la corona haya perdido el 50% de su valor (¿cuándo sube algo de valor? Cuando se demanda o es escaso), el mercado de valores haya sufrido un crac (no crack, eso es otra cosa ;-)) considerable, la inflación se haya disparado y los tipos de interés estén por las nubes (y luego nos quejamos del Euribor).

Ah! Y el desempleo alcanza el 10% (¿luego decimos que en España no somos líderes en nada? Fíjate, nos los comemos, doblamos su tasa de desempleo. En fin, cosas que sólo pasan en España…), que ya es una cifra considerablemente preocupante.

Ante tal situación, el Fondo Monetario Internacional (el FMI para los colegas, esa especie de ángel de la guarda que muchos consideran como “bah, ya la lío que luego vendrán estos del FMI a salvarme y cap problema”) tuvo que venir al rescate para evitar la bancarrota.

En conclusión, que ya me estoy desviando: la deuda debe usarse con moderación (como la DGT nos dice que conduzcamos), ya que puede ser tan peligrosa como el alcohol al volante. Bueno, salvo EEUU, que como siempre hace todo a su aire, parece que han pensado que mediante la emisión de deuda pública y la captación de recursos ajenos (vamos, que con más deuda) saldrán de todo esto.

Ojalá el tiempo no me dé la razón, pero veo otra peligrosa burbuja creándose alrededor de esto tan fácil que es: “Ah, ¿que no sé de dónde sacar el dinero? Emito deuda, ya me la comprarán los chinos” 🙂

Sin embargo, he de decir que Islandia es un país espectacular. También espectacularmente caro, y eso que la moneda valía la mitad que hace un año, menos mal. Para aquellos que os encante viajar a países sin agobios, sin acumulación de personas, repletos de naturaleza, con comida rica y sana, etc., absolutamente recomendable. Parecía una clase de Geología cada día del viaje 🙂