De producto a experiencia en la era digital: Kodak, ebooks y vinilos

Los que me han escuchado en alguna conferencia, saben que suelo mostrar siempre una gráfica como esta que adjunto a continuación para explicar cómo, en esta era digital en la que estamos sumergidos, hemos entrado ya en la era de la experiencia. Starbucks es el paradigma de ello: ha cogido un producto, una cadena de valor, que llevaba explotándose décadas, siglos (en 1652 llega la primera cafetería a Europa), y se ha convertido en una empresa que vale 80.000 millones de dólares en bolsa.

Starbucks
De materia prima a experiencia: el caso Starbucks (Fuente: https://www.whitehutchinson.com/images/20100911coffee.jpg)

Esto se produce en un contexto en el que la era digital de transformación de la que tanto hemos hablado, también debe hacer una reflexión. Son varias las noticias en estas últimas semanas que me han llevado a hacer esta reflexión. Kodak ha revivido su Ektachrome, la cinta para fotógrafos por antonomasia. Récord de ventas de vinilos de los últimos 25 años. Los libros en papel, reviviendo igualmente. Aquí hablé detenidamente, de este último fenómeno en concreto.

¿Por qué está ocurriendo esto? No es la primera vez en la historia que observamos un fenómeno así. Cuando las revoluciones (en este caso digital), ya han avanzado en su aparición, suelen requerir de un ajuste. Y es que al “hype” inicial (que es cuando más en frío se deben analizar las cosas), suelen sumarse personas que no analizan realmente el valor que aporta. Y en esta era en la que muchos hablamos de la economía de la experiencia, el valor debe ir por ahí.

Mi experiencia de lectura en papel es mucho mayor que la digital. A los fotógrafos (no tengo ni idea de eso, lo siento), seguramente les ocurra que las fotografías impresas a partir del Ektachrome, ofrezca una calidad mejor que la digital. La calidad para oídos finos de un vinilo, seguramente sea más enriquecedora que escuchar una canción digital.

Y es que al final, queremos experiencias. Disfrutar, no solo consumir “algo nuevo”. Y es quizás lo que ha acompañado sector tras sector en esta era digital. Si nos fijamos en qué gastamos nuestro “tiempo libre”, son experiencias: vacaciones, diseñamos nuestra casa, leemos periódicos o navegamos por Internet, etc.

Quizás entonces, debamos estar empezando a hablar de la era “post-boom-digital“. Una era en la que todavía falta mucho de reconfigurarse. Y que podamos finalmente, dentro de un tiempo, reflexionar sobre lo que de verdad aportó valor. Y lo que realmente permitió transformar. No por poner el apellido “digital” a algo ya se vuelve de valor. Si no genera una experiencia positiva en el que lo usa, pudiera pasar como pasó con la fotografía o  la lectura: que volvamos al origen.

Este mundo de la experiencia digital, de poder ofrecer desde nuestras una propuesta de valor centrado en todo ello, la pregunta que faltaría es a ver quién tiene que liderar este mundo dentro de las organizaciones. Muchos lo han visto tradicionalmente como un campo del CIO (o responsable de informática o tecnología dentro de las empresas) o como terreno para el CMO (responsable de marketing). Todos sabemos, o seguramente hayamos vivido experiencias de lo que ocurre cuando dejamos solo en manos de uno de las dos áreas un tema tan crítico como la generación de experiencias para nuestros clientes. Seguramente sea porque se trato de un híbrido entre ambos. Y quizás, un área que deba nacer con entidad y atribución propia en los próximos años: el/la Chief Experience Officer.

De consolidarse la tendencia, no me parece algo descabellado que ocurra. En una era en la que sí proliferan canales (redes sociales, mensajería instantánea, comunidades online, aplicaciones móviles, bots, realidad virtual, etc.), lo que está claro es que debemos identificar la lógica y naturaleza de cada uno de ellos para que entendamos bien si es algo interesante para mi empresa. ¿Tengo que hacer una aplicación de realidad virtual? Quizás sí, o quizás no. ¿Tengo que estar en redes sociales? Pues seguramente sí, aunque no tan activos como quizás deban estar otras empresas. Y así, en realidad con todas, siempre poniendo en el centro el foco en la experiencia positiva para mis clientes. Y ahí debería estar la conversación.

Evolución de la experiencia digital en el tiempo (Fuente: http://68.media.tumblr.com/90ec1a41ab55cb5178c8376070c9ff47/tumblr_oj802kaCJC1qzdepwo1_1280.jpg)
Evolución de la experiencia digital en el tiempo (Fuente: http://68.media.tumblr.com/90ec1a41ab55cb5178c8376070c9ff47/tumblr_oj802kaCJC1qzdepwo1_1280.jpg)

 

Las redes sociales de los clubes de fútbol: un camino a explorar

Hace unos días, tanto Real Madrid como el FC Barcelona, alcanzaban los 100 millones de fans en su página de Facebook. Como no podía ser de otra manera, ambos clubes se enzarzaban en una “pelea digital” por ser el primero en alcanzar dicha cifra. El Real Madrid lo consiguió unas pocas horas antes que su gran rival.

Real Madrid C.F.
Real Madrid C.F.
FC Barcelona
FC Barcelona

Hace unos días precisamente hablaba sobre los derechos de imagen de los clubes de fútbol (obviamente una de las vías de negocio más importantes que tienen). Hablábamos ahí sobre cómo toda esa gran base de aficionados de alguna manera, se podrá explotar económicamente. Que es, naturalmente, lo que ellos buscan. También hace más semanas, en este otro artículo, hablaba sobre “Las medios digitales y las redes sociales en la internacionalización del fútbol“. En ese artículo decía que:

No debe extrañarnos así que el dinero que ganan por la explotación de los derechos de imagen y demás contenidos audiovisuales sea cada vez mayor. Todo encaja si entendemos que esta era digital, permite maximizar de múltiples maneras esos contenidos. El FC Barcelona, siguiendo con el mismo club, obtiene ya 30 millones de € al año por el negocio digital. Si bien es cierto que ahora mismo gran parte de ese porcentaje corresponde a las ventas de la tienda online (otro elemento que veremos cada vez más). Pero no para de crecer esa pata digital. ¿Llegaremos algún día a ver una plataforma similar a Netflix o HBO pero para el deporte? Es decir, ¿clubes que en tiempo real retransmitan sus propios contenidos para mezclarlo con su merchandising o la mejora de la experiencia del espectador.

Y lo vuelvo a sacar, porque investigando sobre lo que les está trayendo a nivel de engagement del usuario, descubro cifras realmente espectaculares: 1.600.000.000 de visualizaciones de vídeos en 2016 el Real Madrid. Más que cualquier otra entidad deportiva de todo el mundo (¡!).  9 de las 10 mejores publicaciones en Facebook en 2016 (¡!). ¿Y cuál ha sido el más viral? La foto de Messi celebrando el gol definitivo contra el Paris Saint-Germain (PSG) en la Champions League.

Messi celebración gol contra PSG (Fuente: https://i2.wp.com/fcbarcelonasport.com/wp-content/uploads/2017/04/delivered-to-messi-comeback-to-the-image-also-psg.jpg?fit=761%2C428&ssl=1)
Messi celebración gol contra PSG (Fuente: https://i2.wp.com/fcbarcelonasport.com/wp-content/uploads/2017/04/delivered-to-messi-comeback-to-the-image-also-psg.jpg?fit=761%2C428&ssl=1)

Es realmente espectacular esto del fútbol en Facebook. Creo que ya resulta indiscutible. Pero es que si encima miramos los países donde tienen estos seguidores (que obviamente no es solo España), la imaginación de cada uno seguro que genera ideas a nivel de explotación de negocio realmente interesante. Estamos hablando de países en crecimiento y demografías “favorables” (México, Indonesia, India, China, Brasil, etc.) o estables y fuertes (EEUU, Alemania, etc.).

En este contexto, creo que es interesante para las entidades deportivas, entender cuál es el consumidor de estos contenidos digitales, y sobre todo, cómo se comporta y qué le gusta. Quizás muchas de las cuestiones sean triviales, pero ayudarán a poner en contexto por qué todo esto, me parece un terreno súper abonado para hacer cosas realmente interesantes. Los datos los he sacado de Nielsen Sports, de este artículo/informe. Una imagen para contextualizar:

6 de cada 10 españoles usan las redes sociales para informarse sobre el deporte (Fuente: Nielsen Sports)
6 de cada 10 españoles usan las redes sociales para informarse sobre el deporte (Fuente: Nielsen Sports)

Fíjense entre los jóvenes. Que claro, luego se harán mayores. La tendencia habla por sí sola. Las redes sociales, que introducen frescura, novedad e instantaneidad, ha traído lo que antes no se tenía. Antes resultaba para un aficionado difícil seguir el día a día de su equipo: los viajes, los entrenamiento, las ruedas de prensa, etc. Con las redes sociales, todo eso es posible. Y por eso, para los clubes, poder generar esos contenidos que permitan llegar al aficionado con diferentes contenidos, se torna especialmente interesante y atractivo para los objetivos que hemos venido hablando.

Las redes sociales más empleadas en España son Facebook, Twitter e Instagram. Y lo bueno que trae la apertura que ofrecen estas redes es que incluso clubes modestos pueden articular estrategias realmente efectivas para generar una mayor base de usuarios. Porque en las redes, no solo importan los grandes números, sino que importa la efectividad de las comunicaciones enviadas, lo que a nivel técnico llamamos “engagement“. Un post trabajado del Leganés (por poner un ejemplo del más joven llegado a esto de la primera división), quizás genere más efectividad que un entrenamiento del Real Madrid, por ejemplo.

Todo esto me hace pensar que quizás, ahora que las redes sociales ya se van consolidando en nuestro día a día, sería interesante poner en valor la importancia de la comunicación social, y entender los códigos de comunicación que estos espacios sociales tienen. No se crean que esto está tan claro. Llevo más de 8 años formando a personas en todo ello, desde que las redes nacen, se desarrollan e incluso algunas desaparecen. Y la mente de muchos todavía sigue anclada en un formato periodístico tradicional. El usuario de redes sociales quiere participar, comunicarse, interactuar, etc. Y eso no es fácil de entender para muchas marcas.

Por no entrar a hablar del uso de aplicaciones móviles, newsletters o la propia página web. Muchas veces, éstas, convertidas en copias una de otra, pese a ser canales diferentes, que, por su naturaleza, debieran configurar el contenido para generar esa efectividad que citaba.

Queda mucho camino por recorrer. Eso es buena noticia para los que estamos en todo esto. Las redes sociales tienen todavía mucho recorrido para los clubes de fútbol.

Menores costes de transacción y coordinación: el caso de los seguros de auto en México

He estado estos últimos días haciendo un trabajo para el sector de los seguros de auto en México que me ha recordado que hacía tiempo no hablaba sobre lo que Internet ha traído a efectos de comunicación y coordinación en muchos sectores. En este artículo, decía:

La transformación digital de la economía ha traído tres elementos: 1-Unos menores costes de transacción (el coste de encontrar productos y servicios es cada vez menor); 2-Una mayor transparencia (comparar los precios entre competidores en Internet es una tarea que lleva segundos); y 3-Unos menores costes de coordinación (la comunicación entre consumidores que se influyen mutuamente en las decisiones de compra en redes sociales es un fenómeno imparable).

Todo esto, tiene mucho que ver con lo que Ronald Coase proponía para justificar la existencia de las empresas. No era otra cosa que la reducción en los costes de transacción, que son los que tenemos que asumir para operar en cualquier mercado. En el caso de un seguro de auto, necesitaríamos:

  • Buscar posibles proveedores o el mejor producto para lo que estamos buscando.
  • Informarnos sobre lo que cada uno de ellos me ofrece
  • Negociar con ellos las condiciones
  • Tomar la decisión de comprar y realizar la transacción
  • etc.

Buscar, informarse, negociar y comprar (dejando de lado el post-transacción, que también nos suele llevar un tiempo), en esta época digital de Internet, se ha convertido en una fuente inagotable de nuevas oportunidades de negocio. Básicamente, porque a menores costes de transacción, para un consumidor que está delante de su dispositivo móvil  u ordenador para comprar, más fácil resultará realizar la compra, y por lo tanto, mejor será su experiencia. Y por lo tanto, más probable será que nuestro proyecto digital vaya bien.

Los costes de transacción de Ronald Coase (Fuente: http://marketurbanism.com/wp-content/uploads/2013/02/Coase-graph.jpg)
Los costes de transacción de Ronald Coase (Fuente: http://marketurbanism.com/wp-content/uploads/2013/02/Coase-graph.jpg)

Esto, ya digo ha pasado en muchos sectores. En México, están en pleno proceso de transformación digital de muchos de ellos. La paradoja se produce cuando muchas veces ni siquiera nos hemos dado cuenta del tiempo que invertimos en hacer cuestiones tan aparentemente sencillas en Internet como contratar un seguro de auto. Cuánto dinero has gastado en ir con cada aseguradora y haber preguntado sobre sus precios, aclarado con los asesores sobre los servicios que ofrecen, visto en qué se diferencia cada aseguradora, y sobre todo, comparado la que más nos conviene.

Esto es todavía más importante en sectores tan competitivos como el mercado asegurador, que a veces es difícil encontrar la mejor oferta para nuestra protección. En México existen alrededor de 11 aseguradoras, de las cuales sólo son conocidas aproximadamente la mitad. Y, debido, fundamentalmente, a sus clientes y a su reconocimiento en el ámbito asegurador y financiero.

Pero aun así, comparar entre 5 o seis aseguradoras, yendo a visitar sus oficinas y preguntar sobre todo lo que te pueden ofrecer, es una tarea que pocos están dispuestos a hacer. Esto llevaba a que la existencia de las empresas tradicionales siguiera la lógica de Coase de los años 30 del siglo pasado. Podemos dedicar, hasta más de 20 horas en consultar con todas las aseguradoras sobre los beneficios, métodos de pago, garantías, coberturas y todo lo que puedan ofrecer.

Es en este contexto cuando en muchos países aparecieron agregadores de oferta. Que justifican su propuesta de valor en el contexto de todo lo que decía en las líneas precedentes. En el sector concreto que estamos comentando, las aseguradoras se han movido a este medio digital para ofrecer servicios y la opción de contratar en línea, haciendo el proceso un poco más corto. Como decíamos anteriormente, todo al final es experiencia de compra y cliente. Cuando estamos comprando, siempre tenemos la duda de si elegimos la mejor oferta, o si de verdad estamos contratando con la mejor aseguradora.

Es por eso, que una de las principales modas actuales son los comparadores de seguros de auto. Una opción creada para comparar entre las mejores ofertas del mercado, que analiza los precios que ofrecen por cada cobertura, así como la opción de contratar con la aseguradora de tu elección, para que puedas estar protegido en menos tiempo de lo uno podía esperar en una lógica tradicional. aseguromiauto.mx, por ejemplo, busca aportar esto que estamos comentando. Un proceso de compra de menos de un minuto para localizar las mejores aseguradoras (producto), así como sus coberturas y valor esperado (precio) para que no quede duda de a quien contratar.

Solo un ejemplo de un camino en el que creo, queda mucho por recorrer. Los seguros de auto en México solo es un ejemplo de un mundo digital que país por país, sector por sector, está generando oportunidades.

Kit básico para una tienda online y el renacimiento de los CRM

Recuerdo perfectamente el día que, allá por 2006 (ay dios), un profesor en la carrera nos hablaba de unos nuevos sistemas de información que se vinieron a bautizar como CRM (acrónimo de “Customer Relationship Management“). Recuerdo perfectamente cómo nos explicaba que serían magníficas herramientas para sincronizar todos los datos de acciones comerciales, publicitarias, etc. Y que, además, podríamos sincronizar esa base de datos con la de un ERP, de tal manera que las “unidades físicas” de producto, querían perfectamente sincronizadas. Y que para un negocio, sería muy facíl gestionar stocks y en definitiva, ofrecer a los clientes una magnífica experiencia de compra.

Me acordaba de esto hace unos días, durante el transcurso de una compra navideña. Le pedí a la persona que me atendió, casualmente, la talla del artículo que estaba en exposicón. Su respuesta fue que esa no la podía quitar, y que no la podía vender. ¿Qué hice? Muy fácil y rápido. Sacar el iPhone, buscar en Google, y acabar comprando el mismo artículo, para la talla que yo quería en uno de los competidores de la citada tienda. Es más, una tienda online que me ofrecía todo tipo de garantías de devolución si tuviera algún problema.

¿Consecuencias? Esa tienda física, perdió un cliente. Que en la era digital en la que multitud de herramientas están para ayudar a los negocios a “digitalizarse” estos comportamientos de las tiendas físicas me parece pre-históricos, me parece poco decir. Estamos hablando de unos clientes que nos hemos acostumbrado a unos muy eficientes procesos de compra por internet: si hay retrasos, que nos pidan disculpas; que no haya ruptura de stock (como en la tienda con la unidad en el escaparate); devoluciones ágiles y fáciles; atención rápida y eficiente; etc. Si algo de esto, no nos lo ofrecen las tiendas físicas, rápidamente vamos a sacar nuestro dispositivo móvil y hacer lo mismo (comprar), pero en alguno de los que sí han entendido esta “lógica digital”.

 ¿Y por qué todo es posible? Porque hay un sistema de información que integra y hace fluir el tráfico entre canales a la velocidad de la luz. Ese sistema se llama CRM, y es tan fácil de integrar y sacar valor para una tienda física como  para una tienda online. Visualmente, quizás todavía resulte más claro:

CRM para la integración con otros sistemas de información (Fuente: http://i01.i.aliimg.com/photo/v0/127546695/Retail_CRM.jpg)
CRM para la integración con otros sistemas de información (Fuente: http://i01.i.aliimg.com/photo/v0/127546695/Retail_CRM.jpg)

Quizás alguno esté pensando que este tipo de cosas son mías, y que en realidad el consumidor no se comporta así. Bueno, como siempre, mejor hablar con datos en la mano, que así no damos valoraciones personales. Según el 2016 State of eCommerce Delivery, que suele marcar bastante tendencia para el mundo del consumo y el retail, dado que se integran canales ON y OFF, hay varias cosas que reseñar para este año recién acabado, que directamente copio-pego del informe:

✓ 45% have abandoned a basket on a retailer or brand/manufacturer’s eCommerce website because of unsatisfactory or unavailable delivery options

✓ 43% of consumers said that, following a negative delivery experience, they wouldn’t return to that retailer within a month

✓ 38% said they are likely to never shop with that retailer ever again

Un total de 3.589 consumidores entrevistados para elaborar este informe. Habían realizado compras en diferentes países, que incluían EEUU, Reino Unido, Alemania, Francia, Países Bajos, Italia y España. Como se puede apreciar de las principales conclusiones del informe, generar una experiencia agradable y sencilla de compra, es realmente crítico. Sino, podemos perder eventuales transacciones y clientes. Esta experiencia incluye facilidad para comprar, rapidez y agilidad en la distribución, bajos costes en la entrega (aunque el precio sea más alto, el dinero siempre debe estar en algún sitio), etc.

Para un negocio, ofrecer esa experiencia, como decimos, se torna crítico. Pero la gestión de todo eso, sería imposible de no disponer de ágiles sistemas de información que hagan fluir los datos. Sabemos que la capacidad para crear un negocio online depende enormemente de captar tráfico. Por lo tanto, el marketing digital, fundamental. Saber de dónde viene ese tráfico, también crítico, porque sino no sabremos cómo priorizar las acciones digitales (un problema cada vez más frecuenta en las empresas que tratan de vender vía Internet). Integrar los datos de almacenes para que no nos pase como a la tienda que comentaba al inicio, también de vital importnacia.

Que todos estos datos se integren en un CRM, es solo un primer paso. Al final, los sistemas de información, son útiles en tanto en cuanto se metan en procesos. Por lo tanto, un proceso de transformación digital, también se deberá acometer.  Pero todo eso no será posible si las empresas no entienden la capital importancia que tiene centralizar y unificar el dato en un punto común. Llámenle datahub. O llamémosle CRM, que ya viene pensado para todo ello. Pero llamémosle de alguna manera, y rediseñemos procesos alrededor. Y que la disponibilidad de stock no limite la capacidad de compra de nuestros clientes ON u OFF 😉

Unicornios: empresas que valen más de 1.000 millones de dólares que no existían hace 15 años

El término unicornio se refiere a empresas privadas que valen más de 1.000 millones de dólares. Es decir, empresas que todavía no han salido a bolsa, y por lo tanto, interesa mucho cómo están, porque pudieran ser el próximo éxito, al menos, en términos económicos.

En los tiempos que corren, hablar de unicornios, básicamente, viene a ser sinómino de tecnología. Disponer de materias primas solo, ya no es sinónimo de posibilidad de tener éxito. Hace falta disponer de unos conocimientos, que aplicados de una determinada manera, generan un valor. Y eso es tecnología, tanto electrónicas como digitales. Fortune tiene listadas ahora mismo 174 en este ranking. Las 10 primeras son éstas que sacaba en este artículo el World Economic Forum.

Empresas privadas de más 1.000 millones de dólares de valor (Fuente: Fortune)
Empresas privadas de más 1.000 millones de dólares de valor (Fuente: Fortune)

¿Qué tienen en común todas estas empresas? Veamos algunas de ellas. Uber, una plataforma de servicios de transporte que conecta personas que pueden prestar ese servicio y aquellos que lo demandan. Xiaomi, una empresa que fabrica y comercializa productos electrónicos por Internet. AirBnB, es el “Uber” de los servicios de alojamiento. Didi Chuxing, es el “Uber” chino, pero a lo grande. Snapchat, una empresa de Social Media, pero que como sus precedentes, conecta personas y gana dinero de dicha conexión. Flipkart, la octava, me parece significante porque es india, pero, de nuevo, para la comercialización de productos en Internet. Misma idea de conexión, creación de mercados y poder monetizar ambos lados de la conexión.

China, India y Estados Unidos, las que se prevé se disputarán el cetro mundial a nivel económico en los próximos años, lo han tenido claro. Había que apostar por tecnología. Se han aprovechado de una época de capitales muy baratos (y lo que falta) y la irrupción de una clase media en sus respectivos países con cada vez mayor poder adquisitivo. El informe “Master Hypergrowth” habla mucho de todo ello. Y, obviamente, lo enmarcamos en este fenómeno global de transformación digital de la sociedad y las economías. Cuando decimos que Europa se ha quedado atrás, ya ven, que nos referimos a ello con números en la mano, y con mucha pena. Quizás todavía estemos a tiempo.

Como empresas privadas que son las “unicornio”, todavía no cotizan en bolsa. Por lo tanto, entender la dinámica de generación de valor que han seguido hasta la fecha, es interesante para vislumbrar el escenario que las espera. Me acordaba mucho de todo esto estos días que ando esperando poder leer este libro: Platform Revolution: How Networked Markets Are Transforming the Economy. Mi buen amigo Nacho, ya me ha alertado sobre lo interesante de poder hacerlo para personas, como nosotros dos, que buscamos constantemente entender el valor de esta era digital para poder aprovecharlo.

En el informe que adjuntaba anteriormente sobre la conquista del hipercrecimiento, hay muchísimos elementos interesantes a considerar y citar. Daría para muchos artículos. Lo dejo a su elección por dónde quieren comenzar, pero les animo a hacerlo. Quizás, uno de los puntos que más me llamó la atención fue la parte de los modelos de negocio que permite esos crecimiento sobrelineales tan acelerados. Para muestra, este pantallazo, a pesar de que son solo algunos de los ejemplos de lo que se podría hacer:

Ejemplos de "Mastering Hypergrowth" (Fuente: World Economic Forum)
Ejemplos de “Mastering Hypergrowth” (Fuente: World Economic Forum)

Valgan estos tres ejemplos para terminar de trasladar qué quería explicar hablando de empresas que valen más de 1.000 millones de dólares que hace 10-15 años no existían. Aparte de la migración del CAPEX al OPEX (muy relacionado con esta época de “servitización”, se entiende) y de la simplicidad que van obteniendo las cadenas de valor y los modelos de negocio, la parte crítica me parece la primera: una plataforma balanceada. Un nuevo modelo de negocio, que se fundamenta en la creación de valor poniendo en contacto a productores con los consumidores. Si se fijan, los principales unicornios que describía antes (Uber, Xiaomi, AirBnB, Flipkart, Didi Chuxing, Snapchat, etc.), es lo que hacen. Extraído del informe del Foro Económico Mundial:

“Our business model is built around connecting two markets by our platform. Growth vectors are different on supply and demand side. The key is to balance these factors. Too much offering through the platform without sufficient demand kills supply in the long term and vice versa. This is very difficult through time as the other side of our business is always based on local clients and we need to build the business with the right balance every time, in each market we expand to. I am proud of our accomplishments, as we have been successful in doing this for more than 10 years. Main solution has been our capability to utilize data to support our business model.”

Y ya ves, que al final, esta época de equilibrio de mercados, suele acabar en los mismos vectores de valor de los que hemos hablado con anterioridad: Big Data, Transformación Digital, etc. El principal activo son los datos y la información, no los activos físicos. ¿Qué vale Uber, Snapchat o AirBnB? Es una plataforma digital, que tiene unas reglas para poder ofrecer a cada usuario, aquello que espera. Un algoritmo, vaya, de lo que ya hablé aquí. Ajuste de la oferta y de la demanda en tiempo real. Con su consecuente impacto en los precios, que en función de numerosos factores en tiempo real (clima, demanda, eventos imprevisibles, etc.), cambia el precio. Sin asimetría de información, plataformas que hacen transparentes precios. Y todo esto, provoca un efecto de red, que hace crecer de manera equilibrada y sostenible la plataforma.

En definitiva, unicornios, que fundamentan su valor en datos y en haber construido una plataforma que hacen sostenible su modelo de negocio. Estos unicornios del Siglo XXI que tantos millonarios están creando.

Amazon Books: del ON al OFF y experiencias de cliente

Que Amazon no hubiera hecho un mayor despliegue de su concepto de “Amazon físico” era algo raro. Pero las recién anunciadas nuevas tiendas “físicas” (las de toda la vida) parece que adelanten un movimiento por el gigante de Seattle de crear un nuevo paradigma y darnos todavía más trabajo si cabe pensando en la transformación digital de la sociedad y los negocios. Pasar del ON al OFF, con la misma experiencia de cliente que en el ON, parece que tiene que ser posible. Y esto no quiere hacerlo solo para el retail (como ya comentamos con Amazon Go), sino también en su buque insignia e identidad de nacimiento: la venta de libros. Aquí está con nosotros Amazon Books.

Amazon Books (Fuente: https://www.amazon.com/b?node=13270229011)
Amazon Books (Fuente: https://www.amazon.com/b?node=13270229011)

Durante 2016, Amazon abrió tiendas “Amazon Books” en su querida Portland y Seattle, así como en San Diego. Y ahora, parece lo hará en Chicago, Lynnfield (cerca de Boston), Paramus en New Jersey (a las fueras de New York) y el corazón de New York, en Manhattan (en Time Warner Center). En total tendrá ocho ya desplegadas. La noticia de estas nuevas aperturas es un hecho ya interesante, pero lo es aún más dónde comienza a entrar (Manhattan), y sobre todo, cómo está enfocando la propuesta de valor de estas tiendas físicas.

Esta omnicanalidad y presencia ON y OFF de los negocios normalmente nos había llevado a una lógica de pensar en cómo ayudar a un negocio tradicional que había estado comercializando en entornos físicos y tradicionales a un mundo digital. Pero Amazon, para variar, rompe esas lógicas, y ahora nos introduce nuevos retos: quiere que pensemos en cómo es posible replicar la experiencia de compra en Amazon.com a entornos físicos. Es más, fijaros cómo lo describe en la web:

As a physical extension of Amazon.com, Amazon Books integrates the benefits of offline and online shopping to help you find books and devices you’ll love.

Las tiendas, las “Amazon Books” son una extensión física de Amazon.com. No al revés. Son paradigmas que nunca habíamos visto (como cuando hablamos del “museo en la web, no la web del museo“). Y todo ello, obviamente, fundamentado en uno de sus principales ventajas competitivas: los datos y la inteligencia artificial. De lo que buscamos, compramos, opinamos, etc. a, conceptualizar y organizar sus tiendas físicas en torno a los libros con mejores recomendaciones, popularidad en Goodreads (una red social de lectores y libros), calificaciones de sus comisarios, etc.

Esta integración del dato heterogéneo, permitirá que todo comprador pueda tener una experiencia de compra realmente enriquecida. Cuántas veces hemos estado comprando y hemos pensado lo interesante que sería saber qué habrán opinado otros compradores de ese precio. O cómo de valorado está ese producto. Esto en un mundo online es bastante habitual. Lo raro es que se dé también en entornos presenciales. Y claro, para eso tienes que tener una base de datos como la de Amazon por detrás para hacer esto posible. Y esto es para mí lo que está detrás de este nuevo concepto de tienda: la disponibilidad de un dato muy enriquecido, con un valor que ya ven no deja de crecer.

Debajo de cada libro en las estanterías físicas, las “reviews” y calificaciones de los usuarios en Amazon.com. Obviamente, en un formato digital para que esté en tiempo real así sincronizado. Los primeros libros que ahí se despliegan, con las mejores calificaciones. Para los usuarios de Amazon Prime (que cada vez hay menos excusas para no serlo), los precios, los mismos que en Amazon.com. Se acabó la discriminación por canal (que entiende a lógicas más de resistencia que otras cosas en muchas ocasiones). Para estos mismos, si van por medio de Manhattan, y no quieren cargar con el libro que quieren adquirir, porque quieren seguir disfrutando de las preciosas avenidas de New York, muy fácil: lo seleccionas en la tienda, y que te lo lleven a casa. De nuevo, se acabó la diferenciación entre canales.

¿Que no encuentras en la tienda física lo que buscabas? Nada, saca el móvil, y la aplicación de Amazon. Con un simple escaneo o búsqueda, no solo se reciben recomendaciones, sino también ese libro que no habías encontrado ese día que fuiste a la tienda. Esto, claro, por no hablar de aquellos lectores que usen el Kindle (yo ya os dije que soy más de papel). Que lo tendrán todavía más fácil.

Integración de la experiencia de compra ON y OFF (Fuente: http://www.huffingtonpost.com/entry/amazon-books-store_us_563cf3dfe4b0b24aee4a2bb5)
Integración de la experiencia de compra ON y OFF (Fuente: http://www.huffingtonpost.com/entry/amazon-books-store_us_563cf3dfe4b0b24aee4a2bb5)

Es difícil estimar cómo lo irá a Amazon. Pero lo que sí está claro, es que de conseguirlo, se habrán acabado muchos debates. Entre ellos, muchos que giran alrededor de cómo articular una estrategia omnicanal y la integración de canales ON y OFF. Y, también, muchos de los que giran alrededor del sector de los libros y las conversaciones sobre la lectura. Si Amazon Books es capaz de crear esa línea de trabajo, solo el tiempo lo dirá. Pero que apunta bien en la omnicanalidad, no deja de ser cierto.

Amazon patenta un modelo de “almacén que vuela”: con los drones, todo está por hacer

Estas Navidades, me han regalado un dron. Además, un modelo que llevaba tiempo queriendo tener. Me interesa, como siempre, porque a los que nos dedicamos a esto de la tecnología, nos gusta “conocer lo último”, especialmente, por entender sus implicaciones a nivel de procesos, modelos de negocio y productos/servicios. Sobre los drones y lo que pueden llegar a introducir he hablado ya en alguna ocasión anterior, así que me ahorro la introducción.

Quería tener un dron que generara muchos datos. No solo con la cámara, sino también de geolocalización y otros metadatos. Con esto, buscaba entender qué oportunidades de eficiencia y optimización podrían traer a las cadenas de valor de las organizaciones.

En este sentido, para nosotros, ver lo que hacen las empresas de referencia es fundamental. Y, Amazon lo ha vuelto a hacer. Casi sin darme tiempo a empezar a entender el dron, leo que hace un par de días ha solicitado una patente que ha bautizado como “airborne fulfillment centers“, y que podemos ver en la siguiente imagen representada:

El
El “almacén que vuela” de Amazon (Fuente: techcrunch.com/2016/12/28/amazon-patents-show-flying-warehouses-that-send-delivery-drones-to-your-door/?ncid=rss)

Sí, lo que estáis viendo es un almacén en un zeppelin. No es que estemos volviendo a comienzos del Siglo XX. Sino que Amazon simula un objeto volador que pudiera permitirle distribuir más rápidamente lo que cualquiera de sus clientes pudiera comprar. Entiéndase el concepto “zeppelin” como el objeto volador más flexible que les permita prescindir de aviones comerciales que hace la flexibilidad de nuevo un reto. Por lo tanto, entiendo, que Amazon estará pensando en dotar de unas capacidades de “transporte de almacenes” no necesariamente en forma de aviones, sino en algo que les permita llegar a las grandes ciudades de manera más cercana.

Y esto lo puede hacer por dos vectores tecnológicos que como sabéis sigo mucho: el Big Data y los drones. Por un lado, dado que tiene una base de datos de patrones de compra realmente grande, nadie mejor que Amazon para tratar de adelantarse a cuándo y dónde se va a comprar qué. Es decir, para hacer ejercicios de predicciones de demanda realmente eficientes.

Una vez que tengo esos modelos construidos, dado que mis “almacenes” son móviles (el zeppelin), puedo desplazarlos a cualquier lugar. Dentro, podría contener un ejército de drones, incluso con capacidad de controlar por temperatura ambiente lo que contengan (entiendo que estarán pensando en productos frescos y otros productos de alimentación), de tal manera que pueden almacenar y distribuir a una velocidad récord sin dañar la calidad del producto.

Imagínense un partido del Athletic, algo muy local para los de Bilbao. Amazon podría desplazar su almacén móvil zeppelin a cualquiera de los montes de alrededor de Bilbao. Aquí las previas de los partidos suelen requerir la dotación de muchos productos de alimentación y bebida. Para cualquier grupo de amigos, pedir que venga un dron de Amazon a distribuirles prácticamente en tiempo real, sería una cuestión de minutos.

¿Ciencia ficción? No me lo parece. Amazon ya lleva mucho tiempo haciendo innovaciones en esta línea. Nada de lo que no haya hablado antes. Quizás el mayor reto que se vaya a encontrar Amazon es una cosa que cada vez se escucha y lee más en foros especializados en la materia. Esta complejidad de sistemas y objetos que pudiéramos ver a futuro por el aire, introducirá un espacio aéreo nuevo que hay que controlar. He puesto el ejemplo de Bilbao, pero piensen ustedes en la ciudad desde donde están leyendo este contenido.

No solo se trata de que el cielo está saturado. Sino también de hacer el sistema de Amazon compatible con las condiciones atmosféricas (¿qué pasa cuando lleva? ¿qué pasa con la velocidad del viento?) y con la diferente tipología de transporte que podamos ver por el aire en el futuro. Aquí nuestros representantes políticos, esperemos estén bien atentos a lo que va sucediendo.

Independientemnete de las reflexiones que aquí podamos hacer, lo que parece claro es que Amazon está adelantándose a todos. Que está yendo más rápido que el resto. Y que eso le va a dar muchos réditos a buen seguro para que el mundo del comercio electrónico, y su integración con canales físicos (acordémonos de su primera tienda física inteligente), sea liderado por Amazon. Por lo tanto, la reflexión que el mundo del retail debe hacer es que tenemos que hacer algo. Que el mundo digital va muy rápido, y sus tecnologías también. Y que no nos podemos quedar atrás. Y que esto de las estrategias omnicanal no es solo ya una idea. Sino también, realidades que se van conformando.

Por eso decía en el título eso de que “con los drones, todo está por hacer“. Esto mismo, lo podemos generalizar a que con la tecnología, todo está por hacer.

La conquista tecnológica del mundo empresarial: un crecimiento imparable

Hace unos días, me invitaron desde Innobasque (agencia vasca de la innovación), Estrategia Empresarial (revista especializada) y Gobierno Vasco, a hacer un breve recorrido por lo que está suponiendo el dato como eje transformador de las economías desde el año 2006 al 2016. Se cumplía 10 años de la publicación de la guía de la innovación, así que nada mejor que hacer ese recorrido con una de las palancas de cambio de las que más se habla en estos momentos.

Sin embargo, abrí la breve conferencia con esta imagen que os adjunto a continuación. Luego, en el cocktail, y pese a que realmente fui a hablar de datos, fue el tema que más me comentaron.

Un nuevo mundo en las empresas: las tecnológicas pisan fuerte (Fuente: The Economist)
Un nuevo mundo en las empresas: las tecnológicas pisan fuerte (Fuente: The Economist)

No es la primera vez que hablo de cómo las grandes empresas del mundo ahora mismo son tecnológicas. Lo hice también el pasado mes de febrero. Es un tema que me fascina, ver cómo el mundo tecnológico genera cada vez más valor, de manera imparable, y muchos todavía están reflexionando si realmente va a transformar las economías o no.

No es la primera vez en la historia que ocurren estas cosas. A comienzos del Siglo XX, también aparecieron unas empresas industriales con un paradigma nuevo (la electricidad), que conquistaron el valor del mundo. Ahora hablamos de tecnologías digitales, que sobre infraestructuras como Internet, los datos, la conectividad y la movilidad, no paran de transformar cadenas de valor. Algunas de estas empresas son nuevas (Alphabet, Facebook o Amazon), pero otras se transforman -de ahí su valor y resiliencia- con cada nuevo paradigma tecnológico (Apple, Microsoft, etc.). Sin embargo, todas entienden la capacidad transformadora que tienen estas tecnologías digitales.

¿Cuánto valor están generando? Me gusta responder a esta pregunta aparentemente tan abstracta a través de indicadores. Concretamente, a través de la cantidad de dinero líquido en caja que amontonan. En EEUU, estas empresas tecnológicas, tienen el 10% del PIB americano (casi nada). Pero es que en Japón, tienen un 47% del PIB (impresionante). Según McKinsey, un 10% de estas empresas que cotizan en bolsa en el mundo, generan el 80% de los beneficios de todo el mundo. No es difícil deducir que muchas de ellas son tecnológicas.

Sin embargo, todas estas cifras, son, obviamente, a escala mundial. Pero, Europa, nosotros, debemos preocuparnos. Según PwC, de las 100 empresas más grandes del mundo, en 2009 había 19 (menos ya del 20% del que nunca jamás en la historia había bajado). Hoy, en el 2016 que estamos cerca de cerrar, son ya solo 17. Y cayendo en valoración bursátil. No es difícil deducir que Europa, con sus enormes problemas (económicos, sociales, culturales, políticos, etc.), está quedándose atrás.

Tampoco es difícil imaginar que esta tendencia de crecimiento de la empresa tecnológica digital no dejará de crecer. Básicamente, por una cuestión de naturaleza y arquitectura. Las tecnologías digitales, por su constitución, tienden a crear efectos de red y facilitar enormemente el crecimiento global y la exportación. Por lo tanto, no tengo muchos indicios para pensar que esto acaba de empezar.

Por otro lado, cabe también reflexionar sobre lo que está suponiendo esta transformación y orientación a la economía digital a efectos de estructuras organizativas. Algunas de estas grandes empresas (quizás Exxon y Johnson&Johnson como grandes ejemplos), todavía atesoran grandes activos en sus balances. Es decir, tienen grandes infraestructuras, un volumen de empleados realmente grande para su tamaño, etc. Pero esto con las tecnologías digitales no pasa. Como señala este artículo de The Economist, y como ejemplo ilustrativo, en 1990 los tres fabricantes de vehículos de Detroit (General Motors, Ford y Chrysler) facturaban conjuntamente 250.000 millones de dólares, capitalizaban en bolsa con 36.000 millones de dólares y tenían 1.200.000 empleados.

¿Saben qué ocurre ahora? Las empresas empresas más grandes de Silicon Valley (las que se consideran el paradigma del valor digital generado: Apple, Alphabet -Google- y Facebook), facturan una cifra parecida (250.000 millones de dólares), pero valen en bolsa más de 1.000.000 millones de dólares, solo empleando a 137.000 personas. Sobre esto último, también hemos escrito mucho últimamente, así que entiendo que poco más que añadir.

¿Por dónde creemos que podrá ir el devenir de esta economía digital tan transformada? Entiendo que veremos transformarse muchas industrias. Muchos sectores. Algunos de esos que piensan que esto del digital no va con ellos y ellas. Pero, como hemos visto a lo largo de las cifras expuestas, es peligroso tener esa actitud. La historia ha dejado numerosos casos donde esa lógica de “a mí no me va a afectar”, ha llevado a la quiebra a negocios históricos.

Una última gráfica para concluir. La valoración en bolsa de los retailers “físicos”. Es decir, puntos de distribución minorista con tiendas en EEUU. Todos han caído. Salvo Walmart (que ha hecho muchos pinitos en esto del digital), y salvo Amazon. Que, ahora mismo, no es el “mayor centro comercial del mundo“, sino que además, es la sexta empresa de mayor valor bursátil del mundo. Lo que tiene hacerte grande, optimizar procesos, y ofrecerlos como servicios para terceros. Eso sí es brillante.

Capitalización bursatil de las principales empresas del retail (Fuente: Yahoo Finance)
Capitalización bursatil de las principales empresas del retail (Fuente: Yahoo Finance)

 

Y ahora, Amazon Go: un nuevo concepto de tienda

No sé si han tenido ocasión de leer en las últimas horas alguna noticia que hable sobre Amazon Go. Quizás sí, pues ha tenido bastante eco. Me sorprendió la noticia publicada en medios americanos justo antes de empezar una conferencia sobre el uso de los drones, botones Amazon Dash y el Big Data para la transformación digital del retail. Ni calculado. 30 minutos antes de arrancar la conferencia, tuve que introducir nuevos contenidos, por lo que sale en este vídeo:

En el vídeo lo enfatizan bastante: “No lines, no registers, no self-checkout machines“. Su propuesta de valor parece clara: aumentar nuestra experiencia como consumidores haciendo que tengamos que esperar menos en colas y los enfados derivados de las esperas y demás. Nada muy diferente a lo que he comentado en anteriores ocasiones para hablar de Zume Pizza o Maple. Como digo en numerosas ocasiones en mis conferencias, desde que en la carrera un profesor me dijo que me iba a pasar 6 años de mi vida en colas, me obsesioné. Más allá de la cifra exacta (que intuyo, además, habrá variado), lo que me quedé es con el mensaje. La importancia de reducir colas y esperas a usuarios que, como yo, aprecian y valoran mucho su tiempo.

Esto en la era digital es más fácil que nunca. Amazon Go, una tienda-concepto que ha abierto la gran empresa logística en su casa de Seattle, no hace más que ser el enésimo ejemplo en esta misma línea. Ofrecer al comprador una facilidad sin precedentes. Los Amazon Dash, parecen ya hasta molestos y lentos. ¿Por qué me parece interesante este nuevo vídeo en el enésimo caso de “no hagas colas y cuida tu tiempo“? Primero, por quién lo hace (Amazon). Segundo, por las tecnologías clave sobre las que lo construye (visión artificial, sensores, móvil, Machine y Deep Learning). Y, tercero, por el efecto que podría traer en la transformación del retail.

En primer lugar, que lo introduzca Amazon. Una máquina logística que sigue buscando cómo optimizar procesos críticos (y costosos) a los retailers. Su reciente acuerdo con Día para introducir su supermercado Amazon Fresh en España nos anticipa una era en la que los retailers tradicionales deberán asociarse a Amazon. En este caso, con Amazon Go, un concepto que les aportará eficiencia de costes y mayor “capacidad de atención a clientes a la hora” (throughput). En una era en la que los costes de personas (por desgracia) es un limitante para muchos negocios, que se pueda atender a un mayor número de clientes a la hora y con menor coste gracias a la robótica, creo que no escapará a nadie será un proceso duro, pero que llegará. Creo que la Seguridad Social debería estar reflexionando sobre ello.

En segundo lugar, las tecnologías que emplea. La recién bautizada como “ Just Walk Out“, es una tecnología basada en la visión artificial (para reconocer el producto que ha seleccionado el consumidor), sensores (para detectar la presencia de un consumidor), movilidad (que actúa como caja registradora “en tiempo real” y como cartera para el pago) y los algoritmos de aprendizaje autónomo y cognitivo (deep learning) para ir aprendiendo sobre la marcha y así poder mejorar el sistema a futuro (e incluso, claro, recolectar los datos para activar cualquier estrategia de Big Data de las que hemos hablado en reiteradas ocasiones). De hecho, es una de las primeras reflexiones que he hecho: ahora sí que sabrán a ciencia cierta por dónde nos desplazamos en un supermercado. De ahí, a ofertas personalizadas en todo momento, hay un paso muy pequeño con las posibilidades que trae el Big Data.

Just Walk Out (fuente: Amazon)
Just Walk Out (fuente: Amazon)

Y en tercer y último lugar, el impacto sobre el retail. Un nuevo concepto de “tienda” o de venta, como decía. Vas a la tienda, vas cogiendo los productos que quieres y te vas. Lo pagas, claro, pero sin tener que sacar la cartera, porque todo queda registrado en tu móvil. Las tecnologías que explicábamos en el punto anterior, obviamente, juegan un papel fundamental. Una comodidad sin precedente. Amazon entrando en el mundo de la tienda física. El online, acaba en lo físico, un camino que siempre he creído más fácil que el contrario.

De momento este nuevo concepto de tienda solo está disponible para empleados. En 2017 se espera que abra. ¿Llegará algún día a España? Pues no sé si será Amazon Go o alguien sacará una enseña antes. Pero vamos, que este tipo de cuestiones llegarán, intuyo que sí. Son ya muchos casos los que se apalancan sobre la tecnología para aportarnos mejoras de nuestra calidad de vida y reduccines de tiempos improductivos.

¿El problema que veo? El de siempre, el eterno debate de la destrucción de trabajo. Si bien ya he escrito que hay nuevas evidencias que van en otra línea, que estamos hablando de puestos de trabajo de baja cualificación (cajeros/as, reponedores, etc.) y con alta susceptibilidad a ser automatizados. Por lo tanto, quizás, los más vulnerables a la automatización de procesos. Y por lo tanto, sobre los que más deberíamos estar pensando qué hacer. Los robots no cotizan a la seguridad social. Pero sí que aportan bienestar a la sociedad. Hora de introducir nuevos elementos en el debate sobre cuestiones como la renta mínima.

Como ven, Amazon Go, un nuevo concepto de tienda, que introduce viejas reflexiones. Seguiremos estudiando cómo la tecnología aporta productividad, pero también elementos sociales que no debemos olvidar.

¿Y ahora la Facebook TV?

Facebook ha presentado resultados hace unos pocos días. De nuevo, sigue creciendo. En términos comparativos al tercer trimestre de 2015, este tercer trimestre de 2016, ha crecido un 59% su facturación, llegando a los 6.800.000.000 dólares. Un 84% de esos ingresos vienen de la aplicación móvil, donde Facebook se ha hecho fuerte (ya hablé de ello para plantear alguna duda sobre Google a futuro). Hace un año los ingresos de dispositivos móvil representaban un 78%. No paran de crecer.

Mensualmente, 1.790.000.000 usuarios son los que usan Facebook. A diario, 1.180.000.000 de ellos. Ambas cifras crecen (un 16% y 17% respectivamente), pero el crecimiento de esta cifra, va siendo cada vez menor. ¿Qué quiere decir todo esto? Que Facebook podría llegar a tener un problema. Para una empresa que fundamenta su valor en los ingresos que puede obtener de la masa de usuarios y sus interacciones, que el número de usuarios se estanque puede ser un problema. Incrementar el número de anuncios publicitarios por usuario, ya dijimos no era una opción.

El hecho que Facebook prevea un incremento lento de usuarios se debe a que tiene una concentración geográfica importante. La siguiente gráfica lo explica muy bien. Como ven, los ingresos publicitarios se concentran en aquellas zonas del mundo (USA, Canadá y Europa), donde, precisamente, el incremento demográfico no se producirá (ni se espera tampoco a medio plazo). Sin un incremento de las personas a las que impactar por publicidad, obviamente, el valor en bolsa y las expectativas de la actualmente quinta empresa por valor bursátil del mundo, no crecerá.

Ingresos por áreas geográficas de Facebook (Fuente: https://cdn.searchenginejournal.com/wp-content/uploads/2016/11/facebook-advertising-revenue-q3-2016-740x400.jpg)
Ingresos por áreas geográficas de Facebook (Fuente: https://cdn.searchenginejournal.com/wp-content/uploads/2016/11/facebook-advertising-revenue-q3-2016-740×400.jpg)

Con esto en la cabeza, son ya varias las noticias en las que uno puede encontrar referencias a la Facebook TV. La última, esta de Forbes. Hace un año, en este reportaje de The Verge, se rumoreaba que Facebook podría estar pensando en lanzar un muro para contenidos de vídeo exclusivamente:

“On Facebook’s iPhone app, it’ll appear as the middle of the five tabs on the bottom of the screen, replacing Messenger; though it’ll be vertical like the traditional News Feed, you’ll be scrolling past carousels of videos shared by your friends and the pages you follow.”

Hace unos 20 días, también se anunciaba que Facebook estaría pensando en la posibilidad de visualizar sus vídeos en pantallas más grandes y de manera ágil con la integración con Apple TV (y otros dispositivos que lo permitan vía AirPlay) y Chromecast (así como otros dispositivos que tengan integración con GoogleCast). El pasado verano, hablaba de que Facebook había fichado a los principales equipos de fútbol para que emitieran sus contenidos sobre Facebook. Facebook Live, y su apuesta por la emisión de eventos en tiempo real, parece una apuesta clara.

La explicación a estos movimientos alrededor de contenidos audiovisuales creo que la podemos encontrar en una cifra ya introducida antes: 1.800.000.000 personas en el mundo entran todos los meses a Facebook. Cualquier movimiento por monetizar contenidos de vídeo, le podrían convertir a Facebook en la televisión más importante del mundo.

Usuarios activos mensuales en Facebook (Fuente: https://cdn.searchenginejournal.com/wp-content/uploads/2016/11/facebook-MAU-Q3-2016.jpg)
Usuarios activos mensuales en Facebook (Fuente: https://cdn.searchenginejournal.com/wp-content/uploads/2016/11/facebook-MAU-Q3-2016.jpg)

Y esto, tiene todo el sentido del mundo si entendemos que Facebook, hace ya tiempo que dejó de ser una red social para convertirse en una plataforma de contenidos. Una infraestructura que tiene a una población mundial más grande que cualquier otra plataforma, y que por lo tanto, cualquier incremento de valor o crecimiento que quiera prospectar, lo tendrá que hacer en clave de conseguir más ingresos a través de nuevos contenidos sobre dicha plataforma.

Tenemos que entender varias cuestiones demográficas para que estos movimientos tengan sentido. Por un lado, la base de usuarios de Facebook es joven. Por otro lado, estos jóvenes, ya no ven la TV, pero cada vez consumen más información en redes sociales. 100 millones de horas de vídeo al día son vistos en Facebook. Y, por otro lado, los impactos publicitarios en vídeo siguen siendo los que más “calado” dejan en la mente del consumidor. Esto, obviamente lo saben los anunciantes, por lo que siguen apostando grandes cantidades de dinero en el vídeo (y se prevé lo seguirán haciendo).

Por lo tanto, todos estos movimientos antes de adentrarse en una verdadera Facebook TV, tienen mucha lógica. No creo que vayamos a ver a Facebook produciendo contenidos como Netflix; pero sí creo que podamos verles haciendo de editor de contenidos de vídeo de calidad, para convertirse en una especia de Youtube, con canales, pero donde los contenidos de calidad sean su seña de identidad. De esta manera, sus páginas de usuarios, por ejemplo, podrían pasar a ser también canales de TV. Y como ha pasado en Youtube, que aparezcan influencers sobre Facebook, con una capacidad de llegada a públicos masivos aún mayor.

Según eMarketer, para 2017, la inversión digital superará ya a la inversión tradicional en TV. Facebook, pudiera estar anticipando esta tendencia. Además, a diferencias de las TV, Facebook a los anunciantes les puede aportar una capacidad de impacto mucho más refinada; para algo tiene esa gran cantidad de datos que amablemente le cedemos a cambio del uso gratuito de la herramienta. Y encima, en Facebook, prestamos mucha atención. Situación ideal para tratar de crecer a partir de nuevos contenidos 🙂

Inversión digital en TV vs. otros medios (Fuente: http://www.emarketer.com/images/chart_gifs/205001-206000/205443.gif)
Inversión digital en TV vs. otros medios (Fuente: http://www.emarketer.com/images/chart_gifs/205001-206000/205443.gif)

Como ven, en esta era digital, cualquiera deja de pensar en nuevo valor a generar. No hay tiempo que perder para aprovechar tendencias que van apareciendo. La Facebook TV, pudiera ser la próxima gran revolución de Facebook. Y la inversión publicitaria, moverse de la TV tradicional a las redes sociales.