El empleo en sectores más competitivos y el corredor Blue Banana

Buscando información sobre la distribución del empleo en la Unión Europea en términos de “tipología” de trabajo, me he encontrado con este mapa que quería compartir con vosotros por su expresividad:

% de empleo en sectores más competitivos y avanzados en las regiones de la Unión Europea (Fuente: https://i.redditmedia.com/Kd9oYkv-fEn9mSZ_zdV_SY71SHdEAgmI--3O-NYp6H0.png?w=779&s=fbb55b25fdb1b2fc76116ddc8ce8fc56)
% de empleo en sectores más competitivos y avanzados en las regiones de la Unión Europea (Fuente: https://i.redditmedia.com/Kd9oYkv-fEn9mSZ_zdV_SY71SHdEAgmI–3O-NYp6H0.png?w=779&s=fbb55b25fdb1b2fc76116ddc8ce8fc56)

Básicamente, se trata de este informe que intenta poner en comparación a las diferentes regiones en términos de industrias intensivas tecnologías manufactureras avanzadas e intensivas en conocimiento. Para poder comparar las regiones, se basa en una clasificación de cuatro familias respecto a tecnologías manufactureras: (1) Tecnología avanzada (farmacéutico, TIC, etc.); (2) Tecnología media-alta (químicos, electrónica, piezas de automoción, etc.); (3) Tecnología media-baja (derivados del petróleo, plástico, metales, etc.); (4) Baja tecnología (agricultura, ganadería, tejidos, muebles, etc.). Y coloca en cada una de estas familias los tipos de empleo (algunos ejemplos ya he puesto entre paréntesis.Y en relación a las industrias intensivas en conocimiento, también, introduce una clasificación que va desde Servicios Intensivos en Conocimiento (los conocidos como KIS), a otros que lo hacen menos. La base de datos y los resultados del mapa, los podéis encontrar aquí.

Clasificación de los empleos por uso tecnológico avanzado y conocimiento (Fuente: Eurostat)
Clasificación de los empleos por uso tecnológico avanzado a la hora de la producción (Fuente: Eurostat)

Cuando hablamos de las cifras de empleo, que estamos creando empleo, que hay mucho temporal, que se genera pocos puestos indefinidos, etc., siempre me acuerdo de este tipo de informes. Obviamente, no forman parte del debate público en España. No interesa. Ya ven cómo salimos a nivel de comparación con el resto de Europa. Ninguna región de España puede competir de tú a tú con regiones competitivas y con mucho uso del conocimiento como las que tienen Alemania, Reino Unido, Dinamarca, Países Bajos, Suecia, etc.

Y esto, tiene mucha relación con cuestiones como la educación o los servicios sociales. Un servicio, una industria, será intensiva en el uso de conocimiento, cuando el % de personas que trabajan para dicha empresa u organización con estudios superiores superan un cierto umbral. ¿Se acuerdan cuando hablé de la supuesta sobrecualificación en España? Decía esto:

Y, en segundo lugar, parece que otra explicación a considerar es la parte de la “demanda laboral de universitarios“. Es decir, ¿cuántos puestos de trabajo para universitarios hay en España? La gráfica que adjuntamos a continuación, muestra como España, es uno de los países con menores porcentajes de demanda laboral de titulados universitarios. Esto se cumple para casi todos los “niveles de trabajo” que hay: directores y gerentes, profesionales y técnicos y profesionales de apoyo.

Es decir, que cuando queremos debatir sobre el empleo que estamos creando en España, y cómo poder dotar de mayor competitividad al país, creo que debiéramos acordarnos siempre de este tipo de gráficos. Que nuestros egresados universitarios no salgan en el top de esa clasificación, tiene mucho que ver con el “tipo de empleo” menos competitivo y menos intensivo en el uso del conocimiento que se genera en España.

Otra de las curiosidades que deja este mapa, más allá de esta primera reflexión hecha, es el corredor “Blue Banana”, ese eje Manchester-Milan que congrega a 111 millones de personas dentro de la Unión Europea. Fíjense en el mapa siguiente, donde se concentra este eje de urbanización:

Eje Manchester-Milán, Blue Banana (Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/03/Blue_Banana.svg/350px-Blue_Banana.svg.png)
Eje Manchester-Milán, Blue Banana (Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/03/Blue_Banana.svg/350px-Blue_Banana.svg.png)

El creador de este concepto, Roger Brunet, quiso reflejar al corredor urbano de servicios e industrias que se concentran en dicho espacio, como una manera de representar esa parte de la Unión Europea que consideraba más “activa”. Básicamente se dio cuenta que en ese corredor se concentraban las rutas comerciales históricas de la UE, donde en consecuencia se habían venido acumulando un mayor capital industrial. Además, también es la zona de la UE con una mayor densidad de población:

Densidad de población en el corredor Blue Banana (Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/02/Population_density_Europe.png/350px-Population_density_Europe.png)
Densidad de población en el corredor Blue Banana (Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/02/Population_density_Europe.png/350px-Population_density_Europe.png)

Como ven, ese eje sigue siendo hoy en día (con la excepción del norte de Europa y los países escandinavos) las zonas más activas en términos de sectores más competitivos y dinámicos en términos de la intensidad de uso de conocimiento en el día a día. Por lo tanto, muchos han señalado a este corredor como “el mejor lugar para hacer negocios de Europa”. El problema que suele haber cuando una política tiende a fortalecer aún más este tipo de concentraciones es que se pueden dejar de lado zonas que de ser promocionadas y empujadas podrían llegar a incorporarse a este tipo de situaciones ventajosas.

Ya ven cómo, el debate de la creación de empleo tiene que incorporar estos elementos de reflexión. Que estemos creando empleo, no nos viene a sugerir que lo estemos haciendo en términos de calidad, competitividad y sostenibilidad futura. Y esto no solo es un problema del mercado de trabajo, sino también de la oferta competitiva de nuestras empresas. Y del tamaño de nuestras empresas claro. El empleo, esa asignatura pendiente.

La tecnología añade opciones: lectura, noticias y las TIC

Lo sé, Suecia no es equiparable a todos los países. Pero sí me ha parecido ilustrativo el informe “Swedish Trends” que se puede encontrar aquí. Básicamente por las dos gráficas que adjunto a continuación:

¿Para qué se emplea Internet? (según informe "Swedish Trends" que se puede encontrar aquí:  http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)
¿Para qué se emplea Internet? (según informe “Swedish Trends” que se puede encontrar aquí: http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)
Tendencia en la lectura de libros  (según informe "Swedish Trends" que se puede encontrar aquí:  http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)
Tendencia en la lectura de libros (según informe “Swedish Trends” que se puede encontrar aquí: http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)
El uso de Internet en Suecia (según informe "Swedish Trends" que se puede encontrar aquí:  http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)
El uso de Internet en Suecia (según informe “Swedish Trends” que se puede encontrar aquí: http://som.gu.se/digitalAssets/1581/1581024_swedish-trends-1986-2015.pdf)

En resumidas cuentas:

  • Cada vez más personas (de diferentes segmentos/caracterizaciones) dedican tiempo a Internet y otras aplicaciones digitales. Una de ellas, la lectura de los libros.
  • Las tecnologías digitales no están sustituyendo las tecnologías anteriores más antiguas. Sino que están añadiendo opciones.

 

De algo de todo esto ya hablé cuando comentaba aquello de que los medios digitales no han cambiado costumbres. Éste suele ser un discurso bastante habitual y bajo mi punto de vista, poco riguroso luego con la realidad. Ya decía en ese artículo esto de:

Leo en muchos lugares que la tecnología nos está volviendo antisociales. Que es imposible encontrar en un autobús o en el tren, alguien sin el teléfono móvil en la mano leyendo o pensando. Lo que ocurre con este tipo de visiones es que estamos confundiendo medio con costumbres. Las tecnologías digitales simplemente han cambiado los medios con los que seguimos haciendo los humanos lo que nos gusta y practicamos (llamémosle costumbres).

Es decir, que confundimos medios con acciones. Las TIC, han traído nuevos medios que permite aumentar la oferta y las oportunidades para una ciudadanía que sigue respondiendo a patrones de consumo de contenidos parecidos. Pero, es más, ahora hacen más cosas que antes. Ya podéis ver en la primera gráfica como cada vez más personas buscan información en Internet, consultan el correo electrónico, usan las “redes sociales”, e incluso, escriben en blogs como éste. Es decir, que Internet va llegando a nuevos sectores de la sociedad, y así, acabamos ofreciendo nuevas oportunidades de información y comunicación a la sociedad en general.

Todo esto, que suena muy bien, además, sin romper esas costumbres que habitualmente suelen salir (la gente ya no lee, la gente ya no se informa, nadie se comunica, somos antisociales, etc.). Éste suele ser el problema, entender que como ha transformado muchas cadenas de valor y de intermediación del mismo (léase sector editorial, sector de los medios de comunicación tradicionales, etc.), la gente, la ciudadanía, ya no consume eso. Sí, sí lo hace, lo que pasa que a través de otros canales. Que, encima, según muestran estas estadísdticas, cada vez son mayor en número.

Por eso me ha parecido interesante compartir esto con vosotros. Porque vosotros, que léeis esta estadísticas en un blog, antes quizás lo hacíais en un periódico. Pero antes eso lo leía menos gente de los que ahora pueden acabar leyendo este post de un blog. Y eso, sí que es entender esta era digital de las TIC: una era en la que las oportunidades y las ofertas de consumo de contenidos son mayores que antes, y por eso trae más oportunidades para diferentes segmentos de edad.

El coste de organizar unos Juegos Olímpicos y su retorno social y económico

Como saben, llevamos unos días con los Juegos Olímpicos de Río en marcha. Una edición, esta de 2016, que viene envuelta en la misma polémica que cando se celebró el mundial en dicho país: que un país en el nivel de desarrollo como el que tiene Brasil, acometa grandes inversiones para grandes eventos deportivos. El Mundial de fútbol, con baile de cifras (como suelen ser estos casos, por lo que relativicemos), osciló por los 11.300 millones de dólares en trabajos públicos, dentro de los cuales estaban los 3.600 millones en estadios (nuevos y remodelaciones).

En términos de retorno de estas inversiones, los estudios han dejado claro que contribuyen poco a la rentabilidad futura y a la mejora de la sociedad en general. Por lo tanto, destinar dinero público a todo ello, no se suele sostener por sí solo. Por eso mismo, cuando Brasil organizó el pasado Mundial en 2014, enfatizaba en todo momento que las inversiones se destinarían a infraestructuras de transporte, seguridad y comunicaciones. “Solo” el 25% iría para estadios y otro tipo de instalaciones deportivas. Más allá de si esto luego se consiguió o no (de lo cual hay bastantes dudas), los Juegos vuelven a poner encima de la mesa esta conversación. Esto provoca una reflexión sobre la participación del sector público en todo ello, el retorno que se espera… y, sobre todo, si organizar unos Juegos Olímpicos sale rentable social y económicamente (culturalmente se entiende que sí).

Antes de responder a esta pregunta, vamos a preguntarnos sobre los costes de albergar unos Juegos Olímpicos. Para ello, he encontrado este estudio de Bent Flyvbjerg y Allison Stewart, de la Saïd Business School de Oxford, que han estudiado los costes deportivos de los Juegos Olímpicos de Verano e Invierno desde 1968. Básicamente, los costes de organizar unos Juegos Olímpicos caen en tres categorías:

  1. Costes de infraestructura de los JJOO: costes de construcción o remodelación de la infraestructura en términos de estadios, instalaciones deportivas, centro de prensa y medios, centro de emisiones, etc. Pueden ser ejecutados por las Administraciones Públicas o por empresas privadas.
  2. Costes operacionales de los JJOO: costes de “ejecución” y “operación” de los JJOO una vez se ponen en marcha. Incluyen aspectos como la tecnología, el transporte, trabajadores, costes administrativos, seguridad, catering, ceromonias, servicios sanitarios, etc.
  3. Otros costes indirectos: infraestructura aérea/ferroviaria, mejoras de la infraestructura hotelera o turística, etc. Son costes indirectos porque luego podrán tener otro uso más allá del campo deportivo, pero también deben ser considerados de algún modo.

Flyvbjerg y Stewart, los autores de dicho estudio, se centran en los costes (1) y (2), que consideran son los más directamente relacionados e imputables a los JJOO. Pues bien, considerando los mismos, en la siguiente imagen se representan los costes por cada edición de los JJOO de Verano e Invierno. Las cantidades han sido ajustados a dólares de 2015 para hacerlo comparable. El coste medio de albergarlos ha sido de 3.600 millones de dólares. Con algunas grandes excepciones, llamando la atención especialmente las que se han ido “para arriba”.

Costes de los Juegos Olímpicos en términos deportivos (Fuente: Business Insider)
Costes de los Juegos Olímpicos en términos deportivos (Fuente: Business Insider)

Las cifras todavía empeoran a tenor que ningún presupuesto se cumplió. Estos costes que salen arriba representados, tuvieron, sobre presupuesto, una desviación media del 167%. Solo Pekín 2008  (4%) y Vancouver 2010 (17%), tuvieron una desviación baja. Entiendo que cuando un cargo público o político se pone a pensar en organizar unos Juegos Olímpicos, tendrá estas cifras en la cabeza. Y muchos de ellos se echarán para atrás de pensar que cualquier presupuesto que hagan, tendrá un ¡¡¡sobrecoste de un 167%!!! (me parece escandalosa la cifra cada vez que la leo).

Visto todo esto, una conversación interesante podría producirse alrededor de la participación del sector público en todo ello. En Londres 2012, fue del 90%. En Río 2016, parece que ha sido menor. Es decir, que el sector privado parece que no suele tener un papel preponderante. ¿Quizás sabedor de todo esto que comentábamos en el párrafo anterior?

Una vez hablado de los costes, es bueno entonces hablar del retorno. Voy a centrarme en la parte económica, dado que si esta se produce en términos favorables, y a sabiendas del papel importante que tiene el sector público, es imaginable que podrían revertir así los ingresos en el conjunto de la sociedad (si no hay por medio cosas que no se debieran producir). Cogiendo los ingresos directos (los indirectos siempre generan más dudas en cuanto a su cálculo), nos salen para ediciones anteriores, y considerando este paper como referencia, lo siguiente:

Ingresos directos de unos JJOO (Fuente: http://nccur.lib.nccu.edu.tw/bitstream/140.119/37406/7/803007.pdf)
Ingresos directos de unos JJOO (Fuente: http://nccur.lib.nccu.edu.tw/bitstream/140.119/37406/7/803007.pdf)

Pero, siempre hay un “pero”. El Comité Olímpico Internacional, ha pasado de quedarse con un 4% de los ingresos televisivos en 1990, al 70% que se queda hoy en día. Las ciudades, con el resto. Por lo tanto, una de las principales partidas, ya ven que la comisión que se cobra el COI es importante. Quizás momento de reflexionar sobre todo ello. El libro “Circus Maximus”, de Andrew Zimbalist, habla en esa clave. Un negocio, éste de los JJOO,  Los spónsors, que son la otra fuente de ingresos… pues ya decíamos antes el papel que quiere asumir el sector privado. Por lo tanto, aumentar ingresos por esa vía, complicado.

Los ingresos TV a repartir en el comité organizador local y el COI (Fuente: http://cdn.static-economist.com/sites/default/files/imagecache/original-size/images/print-edition/20150228_BKC290.png)
Los ingresos TV a repartir en el comité organizador local y el COI (Fuente: http://cdn.static-economist.com/sites/default/files/imagecache/original-size/images/print-edition/20150228_BKC290.png)

Dicho todo esto, ¿de verdad que es buena idea que nuestras ciudades, organicen JJOO? A sabiendas que es un negocio malísimo (como hemos venido comentando a lo largo de este artículo), sus beneficios hay que mirarlos desde otra óptica (revitalizar una ciudad como Barcelona, por ejemplo, que sí lo consiguió). Solo Los Ángeles consiguió retornar Qué hacer posteriormente con la infraestructura, además, en muchas ocasiones genera muchos problemas para las autoridades locales. ¿Quizás es la hora de dejar de pujar por organizar? ¿Llevarlos a una sede fija? ¿O rotatoria?

No lo sé, pero desde luego, que por los beneficios para todos, no va a ser. Solo Los Ángeles 1984 y Barcelona 1992, se puedan considerar casos de éxito. El primero, por la implicación que consiguió del sector privado y por la falta de inversión, y el segundo, por los ingresos indirectos obtenidos. Como veis, no por los JJOO directamente.

Nuevas evidencias sobre la (supuesta) destrucción del trabajo de los robots

Muchos somos los que hemos escrito sobre la transformación digital y su impacto en el empleo. Sin ir más lejos, yo mismo, sobre la “La transformación digital provocando la transformación del empleo“, que a su vez resumía entradas del 2014 donde ya introducía reflexiones y referencias a autores que hablaban del debate actual en torno a los “Robots vs. Humanos“.

En general, este debate suele ser afrontado desde un modelo de aproximación social. Es decir, se suele abordar la reflexión sobre el impacto que la automatización del trabajo va a provocar en nuestro trabajo, nuestro desempeño actual y el futuro. Además, no para de acelerarse. Ya no solo estamos hablando de una revolución tecnológica sin precedente a nivel de velocidad a la que se produce, sino también su globalización, que es la que trae que estemos todos inquietos y en comparación continua con lo que hacen nuestro vecinos. Todo se aceleró cuando en 1995 Internet, la gran red de redes, pasa de un uso militar y científico y se abre/liberaliza al comercio. Ahí empiezan a nacer nuevas oportunidades de digitalización, y el boom de la transformación digital de industrias se hace exponencial.

Y esto empieza, aparentemente, a provocar cambios en el trabajo. De esto, ya digo, se ha escrito mucho. Pero a raíz de un artículo que me solicitaron, me puse a investigar sobre nuevas evidencias sobre dicho efecto. Al final, todos estamos haciendo referencias a artículos de 2012-2013-2014, y en este tiempo, seguro que más evidencia había sido encontrada. Y, efectivamente, me he topado con un artículo publicado hace unos días titulado “Racing With or Against the Machine? Evidence from Europe“, de Terry Gregory, Anna Salomons, and Ulrich Zierahn, del Centre for European Economic Research.

Básicamente, viene a exponer nuevas evidencias en relación al debate planteado, que se puede resumir así:

Overall, we find that the net effect of routine-replacing technological change (RRTC) on labor demand has been positive. […] As such, fears of technological change destroying jobs may be overstated: at least for European countries over the period considered, we can conclude that labor has been racing with rather than against the machine in spite of these substitution effects.

Para todos los públicos: que no, que “los robots” no están destruyendo trabajo. También este artículo sobre las empresas que han empezado a implantar robots pone en evidencia que, tampoco, las empresas que emplean robots, han creado más empleo neto del que se ha perdido por el cambio tecnológico. Y, este otro estudio empírico, hecho por el Fraunhofer ISI para la Comisión Europea (preocupada por todo esto siempre), expone cómo las empresas que han obtenido un aumento de productividad por la automatización (los robots), incrementaban el empleo incluso con lo ganado. Es decir, que no se sustituía capital humano por capital “robótico”, como muchos pensaban (pensaba yo también).

La explicación tiene sentido, dado que miden cuestiones que siempre se tratan desde la abstracción. El mejor remedio que tenemos sin datos. La explicación viene a ser la siguiente, que acompaño con una gráfica del magnífico artículo de Gregory, Salomons y Zierahn:

[…] indicates that the elasticity of substitution between regional bundles of tradables is larger than the elasticity of substitution between tasks, making it more likely that the product demand effect is strong enough to overcompensate the substitution effects. The reason is that our σ reflects to what extent consumers switch to cheaper regional goods bundles as a result of falling capital costs, leading to higher product demand and, hence, higher production and employment in routine-intense regions.

robots
: Predicted European labor demand change (upper bound), 1999-2010 (Fuente: http://ftp.zew.de/pub/zew-docs/dp/dp16053.pdf)

Por una parte, es verdad que las tareas rutinarias, sí que vienen a hacerse ahora con robots. Las empresas, producen ahora de una manera más económica, y esta reducción del coste de capital en las empresas, hace que los precios también puedan abaratarse, y los mercados ahora se hacen más grandes. Es decir, hay una mayor demanda de productos y servicios. Y esto hace que haya que producir más, incluso en los países donde esas tareas rutinarias se hacen ahora con robots. Es decir, que sí que es verdad que los robots hacen ahora nuevas tareas (las rutinarias), pero en agregado, se crea más empleo, de otro tipo, claro.

Este efecto será mayor, cuanta mayor intensidad de trabajo rutinario haya. Los autores lo miden con el Routine Task Intensity (RTI), que presentan en el siguiente gráfico (también muy interesante hacer análisis por países por ello, incluyendo el nuestro, claro):

rti
Spatial distribution of Routine Task Intensity (RTI) across European regions, 2010 (Fuente: http://ftp.zew.de/pub/zew-docs/dp/dp16053.pdf)

Por lo tanto, el problema no es tal en agregado. Se crea empleo, eso dicen la evidencia aquí presentada. Pero, crea un tipo de trabajo diferente para muchos puestos de trabajo. El asunto es que el debate está mal planteado; tendríamos que estar hablando de un problema de habilidades. Es decir, que no estamos siendo capaces de sustituir más rápido esos trabajos, porque no tenemos personas formadas en ello. La robótica, la Inteligencia Artificial, Automatización Industrial, Industria 4.0, etc., son campos donde se necesitan personas que saquen valor de estas tecnologías digitales que aumentan el empleo agregado.

Por todo ello, yo creo que tendríamos que estar hablando más de esto. La formación en ciencia, tecnología e ingeniería que tanto necesitamos. Y que permitirá aumentar el empleo de nuestras sociedades. Y si encima lo hacemos formando perfiles con creatividad, innovación, flexibilidad y habilidades sociales, mejor. El mundo se interconecta. Las máquinas, los robots, no nos van a vencer. Perdamos el miedo. Al contrario, nos pueden ayudar. Crean empleo. Pero necesitamos formarnos para que los resultados aquí expuestos sean tal. Necesitamos integrarlos en la normalidad de nuestro día a día.

Sobre la subida del Salario Mínimo Interprofesional que propone Unidos Podemos

Hace cosa de 1 mes, el pasado 10 de Mayo, Podemos e Izquierda Unida, alcanzaron un acuerdo para presentarse conjuntamente bajo la marca Unidos Podemos en las próximas elecciones generales del 26 de Junio. El documento “Cambiar España: 50 pasos para gobernar juntos“, recoge hasta cincuenta puntos donde se recogen medidas de marcado carácter social y económico. Entre dichos puntos, uno de los que más me llamó la atención fue la subida de los 655 € de Salario Mínimo Interprofesional actual hasta los 900 en 2019 (que posteriormente ha salido como 950 € para 2020).

Intuitivamente, si a cualquiera de nosotros nos preguntan por separado si queremos que nos suban el salario, es bastante probable que nos pongamos bastante contentos. No obstante, otra cosa es cuando esa subida se hace en su conjunto. Por ello, una pregunta que cabría hacerse es si es una buena idea, para estimular la economía y nuestro bienestar global, reducir o aumentar salarios.

Me voy a centrar exclusivamente en el Salario Mínimo Interprofesional (SMI en adelante). El SMI actúa como una barrera de entrada en el mercado de trabajo: debes aportar tanta productividad (al menos) como el valor que este salario tenga. Si no la alcanzas, al empleador, no “le sales rentable“. Y es que, a efectos de “mercado de trabajo“, el trabajo que aportamos, es otro factor de producción más, y como tal, supone un coste para una empresa. Por lo tanto, si no es “productivo” ese coste, para una empresa, no es adecuado.

La gran mayoría de estudios sobre aumentos del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), exponen efectos limitados sobre el empleo a corto plazo y otros efectos más importantes a largo plazo que incluso reducen la creación de empleo. No es fácil, así, causalizar efectos a partir de la variable Salario Mínimo. Sin embargo, ellos apuestan por esta medida.

¿Por qué? Es bastante entendible que Podemos e Izquierda Unida, con un electorado marcadamente joven (ver este artículo que escribí recientemente en DEIA), quieran actuar en esta palanca. Los jóvenes y trabajadores con baja formación, son los que tienen, por desgracia, en nuestro país, los contratos más precarios. Por lo tanto, serían los primeros en verse beneficiados por un eventual aumento de cualquier barrera salarial.

Tenía entendido que los números no iban a ser muy favorables para esta propuesta de Unidos Podemos. Pero es que tras hacer el ejercicicio numérico que enseguida presento, las cifras me han dejado aún más preocupado por la falta de análisis numérico de esta medida.

Empecemos por conocer la situación “actual”. Para saber cómo está España a nivel de Salario Mínimo Interprofesional, me he ido a la siempre enriquecedora página de la OCDE. He cogido los datos de 2014, los últimos comparables publicados, y he comparado aquellos países de la OCDE que sí tienen un Salario Mínimo (la tan cacareada Dinamarca, por ejemplo, no lo tiene). Y me he quedado con la métrica Salario Mínimo Interprofesional en relación al salario mediano de cada uno de estos países. He cogido el salario mediano, por tratarse de países (entre ellos, España como el que más) con mucha desigualdad salarial. Para hacer las magnitudes comparables entre países he seleccionado los salarios en Paridad de Poder Adquisitivo y nominalizados a dólares de 2014. En definitiva, he tratado de hacer todo comparable y homogéneo para evitar sesgos en las magnitudes.

Como vemos en la siguiente gráfica, España está a la cola: aparece con un 41%, con países que distan de su modelo de bienestar (EEUU, Japón o Canadá) o grado de desarrollo económico y (supuestamente) social (Grecia o República Checa). Por lo tanto, es objetivamente afirmable que España tiene un SMI bajo. Y que debemos mejorarlo para hacerlo más acorde a otros modelos de bienestar.

De aplicar la subida a 950 €, como ven en la gráfica, pasaríamos a ser el país de la OCDE con mejor ratio SMI sobre salario mediano. Empatados con Francia y sus poderosos sindicatos. Pero por encima de países que no tienen modelos tan intensivos en factor trabajo como nosotros. Venimos de una burbuja inmobiliaria descomunal, con una generación entera afectada por el abandono de los estudios y la baja cualificación. El Valor Añadido Bruto de nuestras empresas ahí está.

Unidos Podemos quiere pasar de los 655 € actuales a 950 €. Es decir, una subida de un 45%. En 4 años, esa subida, me parece literalmente inasumible e insostenible (acuérdense de las barreras de entrada que decía al comienzo de este artículo). Por mucho que quieran introducir un nuevo modelo productivo, crear empleo (hablaremos en otra entrega de esa reducción del paro al 11%), las cifras no salen.

Quizás Unidos Podemos esté pensando que dado que ahora España está creciendo tan bien (aunque venimos de donde venimos), quizás es que los salarios reales medios también van a subir en esas horquillas de entre 40 y 45%. Por eso, me he vuelto a hacer la pregunta sobre lo que hubiera pasado en los últimos 15 años.

En la siguiente gráfica, veis la evolución de los salarios reales (descontada la inflación) medios de los países de la OCDE (de nuevo, en términos de PPA en dólares para hacer las magnitudes comparables). Aquí les dejo los datos brutos originales. Ningún país, en cuatro años, ha conseguido esas cifras de incremento (faltaría más, es una auténtica salvajada). Pero es que tampoco en 15 años. Eslovaquia (43.99%), República Checa (42.06%) y Noruega (40.52%) han conseguido los mayores incrementos de salarios reales medios. Los dos primeros, países que venían de una separación, y que partían de posiciones donde se pueden registrar altos incrementos (en torno a los 15.000 dólares). Crecer luego es más complicado. Y luego Noruega, que con petróleo y gas, es fácil registrar esa cifras. ¿De verdad cree Unidos Podemos viable hacer crecer esa cifra?

Ya para terminar. Ya casi nadie se acuerda, pero Podemos viene de 2014 de estar pidiendo un tope salarial (¡!). Ahora, viene con subir por abajo. Pero como ya dije en el artículo de Noviembre de 2014 hablando de su programa económico:

La baja productividad en España, creo que provocaría recortar por arriba, no subir por abajo. Por lo tanto, volvemos a un punto que ya ha salido en este largo escrito con anterioridad: los problemas de España son otros (productividad, regulaciones, poca competencia, etc.). Por lo tanto, estas medidas no sé cuán efectivas serían. Además, no la veo difícilmente salvable con cualquier medida de ahorro alternativa.

El mercado de trabajo es más complicado de lo que puede parecer. La competitividad de las empresas también. Y el salario mínimo para redistribuir en la negociación entre empresa y trabajadores, un aspecto difícil de concretar. Por ello, creo que Unidos Podemos debiera ser más moderado y centrar menos los mensajes en lo que sus votantes quieren escuchar.

Podemos, Über y su (supuesta) socialdemocracia

Ayer, Pablo Echenique, Secretario de Organización de Podemos, colgó en Facebook esta noticia que llamó mi atención de inmediato:

Podemos quiere prohibir Über (Fuente: Facebook de Pablo Echenique)
Podemos quiere prohibir Über (Fuente: Facebook de Pablo Echenique)

La noticia de Expansión la podéis encontrar aquí. Y en ella, podréis encontrar varias cuestiones:

[…] Prohibir que Uber opere en España por “poner en riesgo a un sector laboral como el del taxi y atentar contra el sistema fiscal”

[…] El Tratado Transatlántico de Libre Comercio es una amenaza que ya tiene su primer caballo de Troya en empresas como Uber.

[…] Nuestra soberanía no está en juego y que no vamos a tolerar este tipo de prácticas que atacan a un sector estratégico.

No seré yo el que defienda Über. Es más, hasta en tres ocasiones he escrito para denunciar aspectos que señala el diagnóstico de Podemos: aquí -con motivo de su “vuelta a España”-, aquí -para denunciar su supuesta y mal denominada economía colaborativa- y aquí -para hablar de modelos de negocio y contabilidad en este siglo XXI-. Y pongo esto de inicio, no sea que enseguida alguien vaya a pensar que defiendo su modelo de evasión de pago de impuestos en España o de transformación del modelo de relaciones laborales.

Pero lo que sí deja entrever es cómo Podemos (entiendo que Unidos Podemos por transitividad), entiende esta economía del Siglo XXI y esta transformación digital que nos acecha en tantos sectores. La Comisión Europea, en boca de Jyrki Katainen, vicepresidente de la Comisión con competencias en la materia, como ya destaqué en esos artículos que cito, ha propuesto regular estas plataformas de Internet (que es lo que son), en lugar de prohibirlas. Pero Podemos se va del blanco (sin regulación) al negro: prohíbamos. Y esto, me da la sensación, no es la solución. Y, me da la sensación, ni siquiera entienden el verdarero problema que traen estos supuestos modelos de economía colaborativa.

Y, tampoco tengo claro que esto case con su supuesto modelo de nueva socialdemocracia. Podemos no ha dejado de decirnos a los ciudadanos españoles que representan la nueva socialdemocracia. Si esto es así, creo que se equivoca en su propuesta de prohibición. Hay una extraña tradición en este tipo de ideas de creer que la prohibición casa con los valores que creo debe tener toda propuesta de socialdemocracia en este Siglo XXI que nos ha tocado vivir: mercados abiertos y dinámicos, y políticas de redistribución.

Prohibir mercados, prohibir agentes, me parece que es no entender que los mercados deben estar con la mano abierta a la innovación y el emprendimiento. Regulemos ese terreno de juego para que todos operen bajo reglas, pero no prohibamos, porque entiendo eso no va a hacer más que alimentar el deseo de los consumidores por ese tipo de plataformas. A los ciudadanos lo que habría que explicarles son  las consecuencias y el equilibrio a buscar entre su beneficio personal (menos costes) y el beneficio social conjunto (¿quién se lleva el dinero?).

Por otro lado, ¿mantener el statu quo? Podemos, de nuevo, confunde, en una situación de “enfrentamiento” a los más débiles (el sector del taxi tradicional en este caso), con un sector con mucha rigidez y mucha barrera de entrada a nuevos operadores. Es decir, confundir el derecho de los trabajadores con puestos de trabajo. En lugar de centrarse en lo primero, Podemos, con este tipo de iniciativas se centra en lo segundo. Mantener el statu quo de un sector, el de los taxis, en lugar de proteger los derechos de los trabajadores (en este caso, conductores).

La solución no puede ser la prohibición y el inmovilismo. Y menos en una época en la que crear plataformas en Internet es sencillo, ágil y bastante dinámico. La solución debe ser casar la entrada de esos nuevos operadores con modelos de innovación importantes, que aportan nuevo valor añadido, con una red de protección social y mirada inclusiva a la economía (sistema fiscal fuerte para que el dinero no “se vaya” y beneficie a nuestros ejes sociales -educación, sanidad, dependencia, etc.- y garantías y derechos de los trabajadores al menos en igualdad de condiciones).

Y para que esto case, la regulación es fundamental. La socialdemocracia del Siglo XXI tiene que basarse en garantizar la tributación de estos modelos de innovación (por eso de la redistribución, que no hay medida más social que esa), asegurar los derechos de los trabajadores (pero no a costa de que unos pocos tengan unos privilegios) y hacer dinámicos los mercados. La prohibición, no casa ni con lo primero ni con lo segundo. Por ello, decía al comienzo, que tengo mis dudas que Podemos entienda bien estas medidas tomadas, y menos aún, que esto se corresponda con su supuesto modelo de socialdemocracia.

Por último, lo de meter el TTIP por medio, “nuestra soberanía en juego” y lo de “sector estratégico“, de traca final. Creo que habla por sí solo. Nada que deba yo añadir.

He aprendido a usar Snapchat: ¿por qué?

Hacia unos pocos años que no daba clase en 1º. Como siempre, he disfrutado muchísimo, no solo intentando ayudarles a entender el siempre complicado mundo de la gestión de startups y su lanzamiento (especialmente en el plano digital), sino también, entendiendo sus preferencias. Las redes sociales ya no les gustan tanto… frente a la gran utilidad que ven en las herramientas de mensajería instantánea. La revista Time dice que desde 2011, 11 millones de jóvenes se han ido de Facebook, por ejemplo y miren la siguiente figura:

Las aplicaciones de mensajería sobrepasando a las redes sociales (Fuente: https://bufferblog-wpengine.netdna-ssl.com/wp-content/uploads/2016/04/bi-messaging-apps-800x608.jpg)
Las aplicaciones de mensajería sobrepasando a las redes sociales (Fuente: https://bufferblog-wpengine.netdna-ssl.com/wp-content/uploads/2016/04/bi-messaging-apps-800×608.jpg)

Este hecho afecta, obviamente, al mundo empresarial. Pero también al campo de las comunicaciones. Son personas que se han sumergido en un mundo con códigos de comunicación muy breves. Sus emails son bastante ilustrativos de ello. Un ratio de atención menor (de los 12 segundos en el año 2000 a los 8 actuales), lo que provoca que las clases deban ser más entretenidas, didácticas y útiles que nunca. Por otro lado, un estudio publicado por el Pew Research Center el pasado Agosto/2015, muestra cómo:

  • El 49% de los usuarios de un smartphone entre 18 y 29 años utiliza aplicaciones de mensajería como Kik (hablaremos de ellos pronto, chat con bots), Whatsapp o iMessage.
  • Un 41% usa aplicaciones que automáticamente borra los mensajes (Snapchat aquí prevalece)
  • En ese mismo rango de edad, y en este otro estudio, muestra cómo Linkedin solo lo usan el 22% (sí, cierto, es otro target), pero Twitter un 32%.

Por todo ello, por estos cambios de uso de herramientas digitales que estamos viviendo, hablaré en este artículo de Snapchat, y seguiré la serie con el uso de los bots en los chats, hablando por un lado de Kik (promete mucho) y Facebook Messenger, especialmente por su apalancamiento sobre la gran red social que tendrá que inevitablemente evolucionar (y creo que lo está haciendo bien).

La semana pasada Snapchat consiguió 1.800 millones de dólares en otra nueva ronda de financiación, lo que la acerca ya a los entre 18 y 20.000 millones de dólares de valoración. ¿Es mucho? Pues, poco más que Repsol, y en España, estaría solo superado por los sospechosos habituales (Inditex, Santander, BBVA, Iberdrola, AENA, etc.). Estamos hablando de una aplicación móvil de mensajería que permite establecer una comunicación con tus contactos. Si bien otras aplicaciones con una propuesta de valor parecida se basan en entablar comunicaciones por mensajes (Whatsapp, por ejemplo), la idea de Snapchat es entablar comunicaciones en base a fotos y vídeos. Se añaden contactos (como el resto) y te comunicas de forma individual o a grupos. La novedad es que se puede especificar el “tiempo que dure” esa comunicación. Por lo tanto, añade aún más celeridad a nuestras comunicaciones y a nuestra vida en general. Esto, “choca” de nuevo con la idea de la web como un repositorio de información y conocimiento. Aquí se centra todo en la instantanéidad y en el borrado. Y esto, en una era en la que la privacidad está en boca de datos, ha hecho que mucha gente se sienta cómodo usando Snapchat.

Y, una vez que sabemos lo que es, es momento de entender qué aporta a una organización/empresa, que es lo que me ha movido a interesarme por su propuesta de valor:

  • Un nuevo concepto publicitario: he hablado ya en numerosas ocasiones sobre los problemas que tiene el mundo del marketing y publicidad actual. Intrusivo, interrumpe, poca o mala “experiencia de cliente/usuario”. Es decir, poco customer-centric. Frente a ello, Snapchat, introduce un concepto publicitario orientado a entretener al usuario y capturar su atención. Es decir, no quiere interrumpir, sino generar “brand awareness”, atención al cliente, sentimiento de marca e incluso impactos publicitarios, sin que el usuario perciba esa sensación de “invasión”. Aquí varios ejemplos de cómo lo emplean para anunciar candidaturas al MVP de la NBA, generar conciencia sobre especies amenazadas o lanzamiento de productos cosméticos.
  • Sí a la editorialización de contenidos, no al timeline: el timeline que usan Facebook o Twitter, en el fondo, no dejan de ser como estar viendo la TV. O te conectas en el momento en el que justo sale algo que te interesa, o sino lo tienes complicado para seguir el hilo. Facebook o Twitter nos presentan o bien contenidos recientes o bien populares. La idea que tuvo Snapchat es no basarse en Likes o Shares, sino en la editorialización de los contenidos, donde se prime el contenido que haya tenido su fruto de trabajo anterior. En este punto es cuando muchas empresas deberán volver a valorar el contenido trabajado y bien diseñado, dejando de primar el impacto en RT, Like o Shares (impactos a los que tengo cierta manía, por la “vulgarización” que se ha hecho de los mismos, creando incluso industrias que compran esos elementos de supuesto comportamiento del usuario o cliente).
  • Menor exposición a crisis de reputación digital: hay dos elementos que hacen pensar que las crisis de reputación en Snapchat son más complicadas. Por un lado, la “volatilidad” de los mensajes; como decíamos antes, pueden “desaparecer” en cosa de segundos. Pero vamos, no perduran. Por otro lado, el hecho de que se editen los contenidos, se estructuren, hace que los creativos de publicidad se froten las manos. Porque, además, no se democratiza tanto el mensaje, porque hay que “tratarlo” antes de ser expuesto, evitando las crisis de reputación producto de la facilidad con que las redes sociales actuales difunden mensajes.
  • No va de perfiles, sino de historias: dado que ahora no vamos a primar la “instantaneidad de la TV”, sino la creación de contenidos de valor, las marcas se encuentran ante la tesitura no de cuidar su identidad digital (solo), sino las historias que componen la vida. Por eso el perfil se llama “Mi Historia”. Hay que crear narrativas alrededor de las propuestas de valor de las marcas. Un “brand storytelling” que a mí personalmente me hace pensar que las marcas se meterán de lleno a idear sus mensajes como otra parte más de la vida de sus usuarios. Con esto, nos cargamos la lógica de la “interrupción”.
Cómo usar Snapchat para promocionar una pizza a domicilio: contando una historia visual (Fuente: http://www.fastcocreate.com/3033793/how-12-brands-used-snapchat)
Cómo usar Snapchat para promocionar una pizza a domicilio: contando una historia visual (Fuente: http://www.fastcocreate.com/3033793/how-12-brands-used-snapchat)
  • No hay enlaces ni etiquetas: la muerte del hipervínculo una vez más. Queda claro con ello, que lo que Snapchat busca es que la gente no salga de su aplicación, y que toda la experiencia del usuario quede sumergida dentro de la aplicación. Sin que se escape el tráfico, las posibilidades para monetizar Snapchat aumentan. Y, para las marcas, la dependencia sobre la aplicación crece. Todo deberán generarlo en un entorno no gestionado ni gobernado por la empresa.
  • Cobertura en tiempo real: dado que los mensajes se borran y hay que narrar historias, le damos de nuevo algo más de sentido al periodismo tradicional. Donde había tiempo para trabajar las historias y la gente pagaba por ello. Esto me hace pensar que el hecho de que sean varios medios de comunicación los que usen ya Snapchat, no es algo accidental. Es un entorno muy propicio para ello, porque el tiempo real de los RT de Twitter, se queda a un lado frente a los contenidos editados. Y esto me hace pensar que los 100 millones de usuarios activos en Snapchat son una fuente muy potente de posibles vías de monetización de las inversiones publicitarias. Especialmente para elementos que viven de este tipo de narrativos como los estilos de vida, el mundo deportivo o del entretenimiento

Como ven, las aplicaciones de mensajería parecen ahora las que se han llevado el gato al agua. Entre ellas, destaca Snapchat, como una aplicación que rompe con paradigmas anteriores y nos prepara ante una era en la que se valora de nuevo la editorialización de los contenidos. Snapchat, en el mundo del marketing, va a dar mucho de qué hablar. Veamos la evolución.

El caso Starbucks y la generación de valor con la transformación digital

En 2009, Starbucks, no estaba pasando un buen momento. Se dedicaba -y dedica- a la puesta en valor de la segunda materia prima en cuanto a volumen de exportación e importación se refiere: el café. Por lo tanto, sorprendía en cierto modo que le pudiera ir mal. Pero, había perdido la mitad de su valor en bolsa y los ingresos se reducían.

Empiezan a reflexionar, pensando en el diseño e implantación de un proceso de transformación digital como apuesta de generar nuevo valor. Pusieron en el centro al consumidor, y adaptaron los procesos y la estrategia de la empresa consecuentemente. Esto parece fácil decirlo (quién no dice tener al consumidor siempre en la cabeza…), pero luego hacerlo implica cambios muy importantes y complicados. Entre los que se ejecutaron a nivel estratégico, táctico y operativo en Starbucks:

  • Introdujo medios sociales, tecnologías móviles y otros puntos de contacto para cambiar la relación con sus clientes e interesados.
  • Introdujo puntos WiFi en sus establecimientos para generarn nuevas experiencias mientras uno tomaba un café. Piensen en ustedes mismos qué hacen cuando pisan un Starbucks y por qué lo hacen 😉 Por cierto, ahora están estudiando cómo rentabilizar estos puntos WiFi a través de la publicidad.
  • Ofrecen contenido de valor para leerlo mientras estás conectado a su Wifi como The Economist, Wall Street Journal o The New York Times.
  • Digitalizó todos los procesos de la empresa, tanto los externos hacia el cliente, como los internos en aras de lograr una mayor productividad.
  • Permite los pagos móviles en sus establecimientos (procesa 3 millones de pagos móviles a la semana en todo el mundo). Square, Passbook de Apple, etc. Es decir, comodidad para el cliente y eficiencia.
  • Más del 90% de los usuarios de Facebook mundiales son fans de Starbucks o tienen un amigo que lo es. En una entrada anterior hablé sobre el concepto de la “influencia social”. Fundamental que las marcas tengan esto claro.
  • Para agilizar las colas y en definitiva, los tiempos de espera del cliente, digitalización de los pedidos y los pagos. Han reducido hasta 900.000 horas de tiempos de espera al cliente.
  • En 2012 facturó 3.000 millones de dólares en compras realizadas con la tarjeta de fidelización. Tarjeta que les genera datos de sus clientes, contextos, consumos, etc. para poder ofrecerles una personalización mayor.

Para los que les interese disponer de más información sobre este “Caso Starbucks”, les recomiendo la lectura de este informe de Capgemini Consulting titulado “Starbucks: taking the Starbucks experience digital“. Pero, como ven, es un cambio total a nivel de Experiencia de Cliente, Procesos e incluso Modelo de Negocio, los tres vectores de los que hablamos debía acompañar a la transformación digital de una compañía. Miren en la siguiente gráfica cómo ha evolucionado su cotización bursátil desde 2009. La transformación digital, genera valor.

El Caso Starbucks, o cómo la transformación digital genera valor (Fuente: Yahoo Finances)
El Caso Starbucks, o cómo la transformación digital genera valor (Fuente: Yahoo Finances)

De muchos de estos elementos a considerar en la transformación digital ya he hablado. Hablé de la gestión del cambio y de las personas, así como de los elementos de una empresa y su modelo de negocio que cambiaban. Y es que muchas empresas están dándole una vuelta a cómo empezar con este proceso de transformación digital.

El elemento raíz por el cual empezar quizás sea por darse cuenta del cambio del consumidor y de sus procesos de toma de decisiones de compra. Hace unos años, todavía en el mundo de la publicidad y el marketing tenía sentido hablar de los FMOT (First Moment of Truth) y SMOT (Second Moment of Truth). Una persona recibía un estímulo (FMOT), reflexionaba un poco, y luego compraba (SMOT). Y luego, de manera viral se lo iba comentando a otros. Esto funcionó bien hasta la irrupción de los canales digitales.

El problema es que hoy en día tenemos muchos ZMOT (Zero Moment of Truth). Es decir, muchos puntos de contacto, que todavía no sabemos si detonará procesos de compra o no:

ZMOT (Fuente: http://www.jellyfishpublishing.co.uk/files/6713/4908/8141/Jellyfish_Publishing_ZMOT_2.jpg)
ZMOT (Fuente: http://www.jellyfishpublishing.co.uk/files/6713/4908/8141/Jellyfish_Publishing_ZMOT_2.jpg)

Con estos cambios del consumidor, las empresas se han dado cuenta que la “digitalización” no va de automatizar procesos. Lo que realmente significa es:

  • Adaptar la experiencia del consumidor a sus nuevas prefernecias
  • Ajustar consecuentemente las operaciones y los procesos
  • Crear nuevos modelos de negocio

Y con ello, “re-inventamos” una empresa, y la adaptamos digitalmente. Y para ello, es bueno saber que tenemos que tener en consideración cuatro elementos, con los que quiero concluir:

  1. Estrategia: un plan detallado sobre el viaje a realizar en esta era digital. Habrá que evaluar las propias fortalezas, qué está haciendo la competencia (esto es muy típico en el B2B; donde al menos, se debe replicar la estrategia del competidor más avanzado), plan de inversiones en tecnologías de mejora de procesos y modelos de negocio, etc. Aquí, la clave recaerá en el liderazgo. De ahí que las habilitades directivas, y el desarrollo de las habilidades para el trabajo en entornos colaborativos y en red, resulten claves. Muchas empresas, para ello, incluso han habilitado figuras con el rol de ejercer esta transformación (el Chief Innovation Officer, por ejemplo).
  2. Procesos: la clave aquí radica en la reingeniería de procesos y su rediseño para adaptarse a las nuevas experiencias de compra del consumidor. Es un poco la lógica del “customer-centricity” (del que hablaré en una próxima entrega). Pongo al consumidor, y sus nuevos hábitos en el centro de mi estrategia y de mis procesos, y luego ya adapto mi empresa a ello. Pero no al revés, que suele ser una mala estrategia en el medio y largo plazo. Aquí la clave está en cómo introducir la tecnología poco a poco en los procesos, que es cuando realmente la misma adquiere valor.
  3. Personas: los que todavía mantenemos el monopolio del trabajo de valor somos las personas. Esto da para escribir otro artículo, pero el agorero que no para de predicar que los robots nos van a quitar el trabajo, realmente no ha entendido que seguimos manteniendo el “monopolio de la pregunta” (indicar qué hacer y cómo hacerlo). También mantenemos el monopolio de entender lo que es valor, y la empatía por satisfacer las necesidades de los consumidores.
  4. Tecnología: son muchos los paradigmas tecnológicos que hoy tenemos a nuestra disposición: la era de los datos, Internet of Things, la era de las redes sociales, la era móvil, etc. ¿Cómo aprovechar todos estos nuevos paradigmas y sus nuevas reglas de juego para sacarles provecho en mi día a día? ¿Qué están haciendo y qué les está funcionando a las startups de base tecnológica que por lo geneeral suelen tener ciclos muy ágiles de innovación? ¿Cómo puedo conocer mejor a mis clientes  a través del uso de la tecnología?

Correos en la era digital: reinvención necesaria, ¿pero suficiente?

Hace unos días, era noticia el pueblo Cordobés de Añora por ser el pueblo de España entre 1.000 y 10.000 habitantes que más había comprado en Amazon. Según detallaba esta noticia de El País, es una localidad que conjuntaba una serie de elementos que la hacían candidata para ello: personas con estudios superiores, sector ganadero que da cierto poder adquisitivo, el entorno rural en el que se enmarca, donde la compra online es una gran alternativa y, por último, con buenas comunicaciones, que facilitan las entregas. El comercio electrónico ha acabado llegando también a zonas geográficamente dispersas (uno de los mantras que se empleó con Internet desde un inicio).

Me acordaba de esta noticia leyendo esta mañana esta otra: “El agujero negro de Correos es la gran amenaza para el próximo ministro de Fomento“. Correos es la empresa pública más grande de España. Tiene 52.514 empleados. En otros países, son empresas que atraviesan muchos problemas. En EEUU el servicio postal está cerca de la bancarrota. En Canadá, se prescindirá de la entrega de cartas y paquetes en los domicilios a partir de 2019. En Reino Unido se ha privatizado Royal Mail, una empresa que databa de hace 500 años.

Pero, Correos, creo que podría tener futuro. Dispone, actualmente, de tres divisiones: Correos y Telégrafos, la encargada del servicio postal universal; Correos Express, la responsable de los envíos de paquetería; y Correos Telecom, la que se encarga de la expansión en materia de comercio electrónico. En 2014, todo Correos gestionó casi 3.100.000.000 de envíos. Es una cifra que no para de caer, aunque a ritmos no “alarmantes” (200.000 menos en 2014 respecto a 2013). La cifra de negocio también bajó levemente. Tiene beneficios aun.

Lleva tiempo pendiente de la investigación de posibles ayudas públicas ilegales que la Comisión Europea está investigando. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sospecha si la financiación pública está sirviendo para subvencionar la línea de paquetería de Correos Express. Desde el 2001 hasta hoy, por el servicio postal universal, ha recibido 2.700 millones de euros. Tiene sentido que esto sean ayudas públicas de todos y todas. Hay lugares de entrega donde no es rentable el servicio en términos económicos, pero que en términos sociales no podemos dejar abandonado.

Correos Express sí ha aumentado el número de paquetes gestionados. Como decíamos antes, es la unidad responsable del envío de paquetes. No tiene una posición de mercado importante, solo un 10%. Pero crece. Por otro lado, en zonas rurales, 6.670 empleados de Correos trabajan día a día. Es la única franja de empleados que no se ha visto recortada durante la transformación digital que ha vivido el sector. La que sí se ha visto recortada es la de entrega urbana.

Ambos factores me parecen ilustrativos de lo que podría ser el futuro de Correos. Todos los años, se vaticina el fin de la profesión de cartero. Sin embargo yo creo que puede tener hueco si abraza bien esta era de transformación digital y de nuevas cadenas de intermediación. Y es que esas afirmaciones suelen ignorar el crecimiento que le espera al comercio electrónico. Las cifras en España siguen por debajo de otros países europeos.

El eCommerce en Europa. España, como el resto de países del sur, por detrás de otros países líderes de Europa (Fuente: http://blog.byvox.com/wp-content/uploads/2015/05/ecommerce1.jpg)
El eCommerce en Europa. España, como el resto de países del sur, por detrás de otros países líderes de Europa (Fuente: http://blog.byvox.com/wp-content/uploads/2015/05/ecommerce1.jpg)

Con todo este panorama delante, ¿qué puede hacer Correos? Piensen cuántas personas conocen que todavía envíen cartas manuscritas frente a las posibilidades que ofrece el email. Las notificaciones públicas y de empresas, cada vez se producen más por canales digitales (a mí, el banco, de hecho, me penaliza si un trámite lo puedo hacer digitalmente y trato de hacerlo en persona). Por lo tanto, la línea de mensajería, desde luego que no ofrece ningún valor añadido frente a los canales digitales.

Sin embargo, el comercio electrónico pudiera ser una tabla de salvación. El gran caballo de batalla del comercio electrónico es la logística, tanto directa como indirecta (la devolución de paquetes). En un país como España, con poca movilidad interna y con todavía mucho arraigo por “los pueblos”, la paquetería seguirá necesitando de la capilaridad durante mucho tiempo. Y esa capilaridad, o llega a múltiples lugares, creo que es el principal valor añadido que tiene Correos.

Los carteros, así, pasarían a ser “paqueteros”. La competencia en el sector, no obstante, no es pequeña. En España, se calcula que se entregan 300.000.000 de paquetes al año. De los 27.000 carteros que decíamos antes Correos disponía, se calcula que entregan 6 paquetes al día (de ahí sale el 10% de cuota anterior). Correos creo que en parte ya se ha dado cuenta de lo que puede crecer ahí. La plataforma de Comandia (que facilita la creación de tiendas online) o Homepaq (que ofrece buzones en las comunidades de vecinos) son dos iniciativas que creo dan un poco en el clavo de los problemas que tienen muchos comercios para iniciarse en esta era online. Les resulta caro lanzar una tienda online, les falta confianza para desarrollar su propia tienda con métodos de pago y sistema logístico propio, y, además, la falta de conocimiento tecnológico siempre es un freno en nuestro país. Por todo ello, y a sabiendas que Correos -todavía- es una empresa pública, se podría incluso crear mecanismos públicos para incentivar la adherencia al sistema de eCommerce de Correos.

Comandia y Hompaq (Fuente: https://cdn.mycomandia.com/static-www/images/correos/img_homepaq.jpg)
Comandia y Hompaq (Fuente: https://cdn.mycomandia.com/static-www/images/correos/img_homepaq.jpg)

Pero, aún más. Correos todavía no está muy diversificada. En Europa hay empresas similares, igualmente en proceso de transformación por la era digital, pero que sí ofrecen servicios financieros o logísticos. La capilaridad y red de distribución a todos los rincones de España -en España, por Ley, hay que llegar a todos los puntos-, ¿por qué no permitiría entonces pensar en otros servicios de valor para Correos?

  • Tareas de Catastro y Hacienda
  • Colaborar con las entidades aseguradoras de vehículos y viviendas
  • Actividades de tasación y certificación (que suelen requerir de intervención pública)

Por último, ¿podrán los robots también amenazar esta era de entrega de paquetes? Los drones y Amazon ya están bastante aliados. Pues, como siempre digo, dependerá de lo que nos podamos diferenciar de los robots. Nuestro monopolio cognitivo es indiscutible, por lo que si podemos aportar valor en la distribución a partir de esas tareas, quién sabe que todavía sea Correos indispensable durante muchos años. Por lo tanto, quizás una entrega con un valor personal añadido, sea ese tabla de salvación de Correos. Y, la transformación digital y el comercio electrónico, en lugar de una amenaza, una oportunidad. Interesante evolución la que nos espera.

El supuesto “Fin de la titulitis” y cómo las empresas tecnológicas valoran el “saber hacer”

Leo, ya sin sorpresa, la siguiente noticia de ayer en El País:

El fin de la titulitis, en El País (Fuente: http://economia.elpais.com/economia/2016/03/03/actualidad/1457024681_163769.html)
El fin de la titulitis, en El País (Fuente: http://economia.elpais.com/economia/2016/03/03/actualidad/1457024681_163769.html)

La noticia nos habla de programas como el de Empleo Digital de la Fundación Telefónica. Y describe la utilidad de los MOOC del MIT como elemento de “reconversión profesional” de una de las personas entrevistadas. Y, salen cuestiones como:

Las empresas tecnológicas ya no valoran lo que has estudiado sino lo que sabes hacer. Cursos de cuatro meses preparan para ese reto.

Compañías que no miran ni una sola línea del currículum para abrir sus puertas a nuevos empleados.

La tendencia ha llegado a España y muchas empresas tecnológicas han dejado de lado los títulos de los candidatos para valorar in situ su capacidad de superar retos relacionados con la programación.

El objetivo es romper con la titulitis y detectar talento.

Las empresas evolucionan a mayor velocidad que los centros educativos y el hecho de contar con una titulación universitaria ya no es sinónimo de estar a la altura de lo que demanda el mercado, al menos en lo que respecta a las habilidades tecnológicas.

Hace unos días publiqué este artículo en el que hablaba sobre muchas de estas cuestiones. En esta noticia de El País, cómo no, debía existir frases tan constructivas como “Muchos de nuestros trabajadores no terminaron la carrera“. En fin, no hace falta que vuelva a repetir que enfoques y noticias/crónicas como esta me parece que fallan en su concepción e idea a transmitir. Una cosa es que haya habido algunas personas a las que les haya funcionado la experiencia (me gustaría saber concretamente cuántas, entre la población total que estuviera en las mismas situaciones… aunque esto, claro, no lo dice la noticia), y otra cosa es que podamos generalizar la idea que para las formaciones técnicas (foco de la noticia), hacer un curso online o meterse en un programa de especialización tecnológica de Telefónica o Google sea suficiente.

Desde aquellos años 30 en los que un grupo de matemáticos y lógicos (Turing, Gödel y Church) lanzaron el campo teórico que hoy llamamos Ciencias de la Computación (Computer Science) a las gafas de Google o los vehículos autónomos de Apple, han pasado más de 80 años. Años en los que hemos desarrollado una industria informática que demanda muchos profesionales, y que cada vez, los quiere más especializados para sus necesidades concretas y urgencias. Quizás bajo esta mirada o perspectiva nazca la noticia.

Por un lado uno se puede alegrar de ver que las formaciones STEM (Science, Technology, Engineering, and Mathematics) estén cada vez más demandadas. Para eso las universidades tenemos formaciones de Ingeniería en esas materias. Nosotros, las universidades, no tenemos como objetivo ofrecer formaciones especializadas. Nos sería realmente imposible. Además de romper con la naturaleza y filosofía de una universidad. Tendríamos que hacer tantos itinerarios formativos como empresas prácticamente. Nuestra misión es otra. Nosotros ofrecemos una formación básica o conjunta de competencias mínimas para que el estudiante luego tenga la autonomía y capacidad de aprender con cierta autonomía la evolución tecnológica, aprenda a programar o pueda seguir esos cursos de especialización digital que hablábamos. Me gustaría a mí saber qué sería de esos programas de Telefónica o cursos de Google con estudiantes de 18 años sin ningún tipo de formación universitaria.

Cuando nos dicen que las universidades vivimos aisladas de las empresas, de nuevo, me gustaría saber qué entienden por universidad. ¿Una formación centrada en las necesidades tecnológicas de sus empresas? ¿Y qué pasará el día que cambien? Creo que es mejor entender la universidad como los “building blocks” o “bloques mínimos” de conocimiento en una formación técnica necesarios para que luego el estudiante, sí, pueda desarrollarse y aprender a través de cursos online masivos (que da para otra entrada, y donde también, me gustaría saber el éxito de un estudiante que tiene una carrera universitaria frente a otro que no la tiene) o a través de programas de formación tecnológica.

Nosotros, los ingenieros, y las Facultades de Ingeniería, tenemos conocimientos en tres áreas distintas:

  1. Ciencia
  2. Tecnología
  3. Herramientas

Me gusta hacer el símil (no sé cuán riguroso es, pero me sirve como heurístico de explicación), de ver la Ciencia como la Investigación Básica, la Tecnología como el Desarrollo y las Herramientas como la Investigación Aplicada/Innovación (“salida a mercado“). Esto es, los “informáticos”, ejercemos nuestra actividad, como cualquier otro ingeniero o arquitecto de sistemas, en todos los eslabones del polinomio de la I+D+i. Cuando nos dicen que en el año 2020, el déficit de expertos en tecnología será de 800.000 personas según previsiones de la Comisión Europea, a mí me gustaría saber qué es un “experto en tecnología“.

Los Computing Curricula de ACM e IEEE, organizaciones profesionales -no universitarias por cierto-, proponen qué materias deberían ser impartidas en la educación superior de Informática/Computación, conforme a criterios científicos, sociales y profesionales. La propuesta presente en 2009 considera cinco grados:

  1. Computer Science / Ciencias de la Computación
  2. Computing Engineering / Ingeniería de la Computación
  3. Software Engineering / Ingeniería del Software
  4. Information Systems / Sistemas de Información
  5. Information Technology / Tecnologías de la Información

Un “informático” es alguien que aprende el punto de vista científico de la computación, el punto de vista de ingeniería del software y de la computación (que no es lo mismo), aprende las tecnologías para el procesamiento de información y diseña y desarrolla sistemas para elaborar una respuesta y ayudar a las organizaciones sobre dicha información. ¿En todo esto ayuda un MOOC o un programa de Telefónica? No lo creo.

Llevándolo al plano de España, en esta resolución de 8 de junio de 2009, se pueden consultar las competencias que debe adquirir un Ingeniero en Informática (considerando, en general, los 5 currículums anteriormente expuestos). Resumo en:

  • Proyectar, calcular y diseñar productos, procesos e instalaciones.
  • Dirección de obras e instalaciones de sistemas informáticos.
  • Dirigir, planificar y supervisar equipos multidisciplinares.
  • Modelado matemático, cálculo y simulación.
  • Elaboración, planificación estratégica, dirección, coordinación y gestión técnica y económica de proyectos.
  • Dirección general, dirección técnica y dirección de proyectos de investigación, desarrollo e innovación.
  • Puesta en marcha, dirección y gestión de procesos de fabricación de equipos informáticos.
  • Aplicación de los conocimientos adquiridos y de resolver problemas en entornos nuevos o poco conocidos. [Mira, justo lo que dice la noticia 🙂]
  • Comprender y aplicar la responsabilidad ética, la legislación y la de ontología profesional.
  • Aplicar los principios de la economía y de la gestión de recursos humanos y proyectos, así como la legislación, regulación y normalización de la informática.

Es decir, no somos obreros, sino arquitectos. Quiero decir: no, no somos gente en un laboratorio encerrados con un ordenador, sino que hacemos proyecciones y cálculos como cualquier otro arquitecto o ingeniero de sistemas. Que no lo hagamos tan bien y a la medida como las empresas quieren, no es sinónimo de “Una titulación universitaria ya no es sinónimo de estar a la altura de lo que demanda el mercado“. Por lo tanto, sin querer defender la titulitis, pero sí, la universidad es necesaria. Sino, traíganme cifras y pruebas, y estaré dispuesto a cambiar mi opinión 🙂