Correos en la era digital: reinvención necesaria, ¿pero suficiente?

Hace unos días, era noticia el pueblo Cordobés de Añora por ser el pueblo de España entre 1.000 y 10.000 habitantes que más había comprado en Amazon. Según detallaba esta noticia de El País, es una localidad que conjuntaba una serie de elementos que la hacían candidata para ello: personas con estudios superiores, sector ganadero que da cierto poder adquisitivo, el entorno rural en el que se enmarca, donde la compra online es una gran alternativa y, por último, con buenas comunicaciones, que facilitan las entregas. El comercio electrónico ha acabado llegando también a zonas geográficamente dispersas (uno de los mantras que se empleó con Internet desde un inicio).

Me acordaba de esta noticia leyendo esta mañana esta otra: “El agujero negro de Correos es la gran amenaza para el próximo ministro de Fomento“. Correos es la empresa pública más grande de España. Tiene 52.514 empleados. En otros países, son empresas que atraviesan muchos problemas. En EEUU el servicio postal está cerca de la bancarrota. En Canadá, se prescindirá de la entrega de cartas y paquetes en los domicilios a partir de 2019. En Reino Unido se ha privatizado Royal Mail, una empresa que databa de hace 500 años.

Pero, Correos, creo que podría tener futuro. Dispone, actualmente, de tres divisiones: Correos y Telégrafos, la encargada del servicio postal universal; Correos Express, la responsable de los envíos de paquetería; y Correos Telecom, la que se encarga de la expansión en materia de comercio electrónico. En 2014, todo Correos gestionó casi 3.100.000.000 de envíos. Es una cifra que no para de caer, aunque a ritmos no “alarmantes” (200.000 menos en 2014 respecto a 2013). La cifra de negocio también bajó levemente. Tiene beneficios aun.

Lleva tiempo pendiente de la investigación de posibles ayudas públicas ilegales que la Comisión Europea está investigando. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sospecha si la financiación pública está sirviendo para subvencionar la línea de paquetería de Correos Express. Desde el 2001 hasta hoy, por el servicio postal universal, ha recibido 2.700 millones de euros. Tiene sentido que esto sean ayudas públicas de todos y todas. Hay lugares de entrega donde no es rentable el servicio en términos económicos, pero que en términos sociales no podemos dejar abandonado.

Correos Express sí ha aumentado el número de paquetes gestionados. Como decíamos antes, es la unidad responsable del envío de paquetes. No tiene una posición de mercado importante, solo un 10%. Pero crece. Por otro lado, en zonas rurales, 6.670 empleados de Correos trabajan día a día. Es la única franja de empleados que no se ha visto recortada durante la transformación digital que ha vivido el sector. La que sí se ha visto recortada es la de entrega urbana.

Ambos factores me parecen ilustrativos de lo que podría ser el futuro de Correos. Todos los años, se vaticina el fin de la profesión de cartero. Sin embargo yo creo que puede tener hueco si abraza bien esta era de transformación digital y de nuevas cadenas de intermediación. Y es que esas afirmaciones suelen ignorar el crecimiento que le espera al comercio electrónico. Las cifras en España siguen por debajo de otros países europeos.

El eCommerce en Europa. España, como el resto de países del sur, por detrás de otros países líderes de Europa (Fuente: http://blog.byvox.com/wp-content/uploads/2015/05/ecommerce1.jpg)
El eCommerce en Europa. España, como el resto de países del sur, por detrás de otros países líderes de Europa (Fuente: http://blog.byvox.com/wp-content/uploads/2015/05/ecommerce1.jpg)

Con todo este panorama delante, ¿qué puede hacer Correos? Piensen cuántas personas conocen que todavía envíen cartas manuscritas frente a las posibilidades que ofrece el email. Las notificaciones públicas y de empresas, cada vez se producen más por canales digitales (a mí, el banco, de hecho, me penaliza si un trámite lo puedo hacer digitalmente y trato de hacerlo en persona). Por lo tanto, la línea de mensajería, desde luego que no ofrece ningún valor añadido frente a los canales digitales.

Sin embargo, el comercio electrónico pudiera ser una tabla de salvación. El gran caballo de batalla del comercio electrónico es la logística, tanto directa como indirecta (la devolución de paquetes). En un país como España, con poca movilidad interna y con todavía mucho arraigo por “los pueblos”, la paquetería seguirá necesitando de la capilaridad durante mucho tiempo. Y esa capilaridad, o llega a múltiples lugares, creo que es el principal valor añadido que tiene Correos.

Los carteros, así, pasarían a ser “paqueteros”. La competencia en el sector, no obstante, no es pequeña. En España, se calcula que se entregan 300.000.000 de paquetes al año. De los 27.000 carteros que decíamos antes Correos disponía, se calcula que entregan 6 paquetes al día (de ahí sale el 10% de cuota anterior). Correos creo que en parte ya se ha dado cuenta de lo que puede crecer ahí. La plataforma de Comandia (que facilita la creación de tiendas online) o Homepaq (que ofrece buzones en las comunidades de vecinos) son dos iniciativas que creo dan un poco en el clavo de los problemas que tienen muchos comercios para iniciarse en esta era online. Les resulta caro lanzar una tienda online, les falta confianza para desarrollar su propia tienda con métodos de pago y sistema logístico propio, y, además, la falta de conocimiento tecnológico siempre es un freno en nuestro país. Por todo ello, y a sabiendas que Correos -todavía- es una empresa pública, se podría incluso crear mecanismos públicos para incentivar la adherencia al sistema de eCommerce de Correos.

Comandia y Hompaq (Fuente: https://cdn.mycomandia.com/static-www/images/correos/img_homepaq.jpg)
Comandia y Hompaq (Fuente: https://cdn.mycomandia.com/static-www/images/correos/img_homepaq.jpg)

Pero, aún más. Correos todavía no está muy diversificada. En Europa hay empresas similares, igualmente en proceso de transformación por la era digital, pero que sí ofrecen servicios financieros o logísticos. La capilaridad y red de distribución a todos los rincones de España -en España, por Ley, hay que llegar a todos los puntos-, ¿por qué no permitiría entonces pensar en otros servicios de valor para Correos?

  • Tareas de Catastro y Hacienda
  • Colaborar con las entidades aseguradoras de vehículos y viviendas
  • Actividades de tasación y certificación (que suelen requerir de intervención pública)

Por último, ¿podrán los robots también amenazar esta era de entrega de paquetes? Los drones y Amazon ya están bastante aliados. Pues, como siempre digo, dependerá de lo que nos podamos diferenciar de los robots. Nuestro monopolio cognitivo es indiscutible, por lo que si podemos aportar valor en la distribución a partir de esas tareas, quién sabe que todavía sea Correos indispensable durante muchos años. Por lo tanto, quizás una entrega con un valor personal añadido, sea ese tabla de salvación de Correos. Y, la transformación digital y el comercio electrónico, en lugar de una amenaza, una oportunidad. Interesante evolución la que nos espera.

El supuesto “Fin de la titulitis” y cómo las empresas tecnológicas valoran el “saber hacer”

Leo, ya sin sorpresa, la siguiente noticia de ayer en El País:

El fin de la titulitis, en El País (Fuente: http://economia.elpais.com/economia/2016/03/03/actualidad/1457024681_163769.html)
El fin de la titulitis, en El País (Fuente: http://economia.elpais.com/economia/2016/03/03/actualidad/1457024681_163769.html)

La noticia nos habla de programas como el de Empleo Digital de la Fundación Telefónica. Y describe la utilidad de los MOOC del MIT como elemento de “reconversión profesional” de una de las personas entrevistadas. Y, salen cuestiones como:

Las empresas tecnológicas ya no valoran lo que has estudiado sino lo que sabes hacer. Cursos de cuatro meses preparan para ese reto.

Compañías que no miran ni una sola línea del currículum para abrir sus puertas a nuevos empleados.

La tendencia ha llegado a España y muchas empresas tecnológicas han dejado de lado los títulos de los candidatos para valorar in situ su capacidad de superar retos relacionados con la programación.

El objetivo es romper con la titulitis y detectar talento.

Las empresas evolucionan a mayor velocidad que los centros educativos y el hecho de contar con una titulación universitaria ya no es sinónimo de estar a la altura de lo que demanda el mercado, al menos en lo que respecta a las habilidades tecnológicas.

Hace unos días publiqué este artículo en el que hablaba sobre muchas de estas cuestiones. En esta noticia de El País, cómo no, debía existir frases tan constructivas como “Muchos de nuestros trabajadores no terminaron la carrera“. En fin, no hace falta que vuelva a repetir que enfoques y noticias/crónicas como esta me parece que fallan en su concepción e idea a transmitir. Una cosa es que haya habido algunas personas a las que les haya funcionado la experiencia (me gustaría saber concretamente cuántas, entre la población total que estuviera en las mismas situaciones… aunque esto, claro, no lo dice la noticia), y otra cosa es que podamos generalizar la idea que para las formaciones técnicas (foco de la noticia), hacer un curso online o meterse en un programa de especialización tecnológica de Telefónica o Google sea suficiente.

Desde aquellos años 30 en los que un grupo de matemáticos y lógicos (Turing, Gödel y Church) lanzaron el campo teórico que hoy llamamos Ciencias de la Computación (Computer Science) a las gafas de Google o los vehículos autónomos de Apple, han pasado más de 80 años. Años en los que hemos desarrollado una industria informática que demanda muchos profesionales, y que cada vez, los quiere más especializados para sus necesidades concretas y urgencias. Quizás bajo esta mirada o perspectiva nazca la noticia.

Por un lado uno se puede alegrar de ver que las formaciones STEM (Science, Technology, Engineering, and Mathematics) estén cada vez más demandadas. Para eso las universidades tenemos formaciones de Ingeniería en esas materias. Nosotros, las universidades, no tenemos como objetivo ofrecer formaciones especializadas. Nos sería realmente imposible. Además de romper con la naturaleza y filosofía de una universidad. Tendríamos que hacer tantos itinerarios formativos como empresas prácticamente. Nuestra misión es otra. Nosotros ofrecemos una formación básica o conjunta de competencias mínimas para que el estudiante luego tenga la autonomía y capacidad de aprender con cierta autonomía la evolución tecnológica, aprenda a programar o pueda seguir esos cursos de especialización digital que hablábamos. Me gustaría a mí saber qué sería de esos programas de Telefónica o cursos de Google con estudiantes de 18 años sin ningún tipo de formación universitaria.

Cuando nos dicen que las universidades vivimos aisladas de las empresas, de nuevo, me gustaría saber qué entienden por universidad. ¿Una formación centrada en las necesidades tecnológicas de sus empresas? ¿Y qué pasará el día que cambien? Creo que es mejor entender la universidad como los “building blocks” o “bloques mínimos” de conocimiento en una formación técnica necesarios para que luego el estudiante, sí, pueda desarrollarse y aprender a través de cursos online masivos (que da para otra entrada, y donde también, me gustaría saber el éxito de un estudiante que tiene una carrera universitaria frente a otro que no la tiene) o a través de programas de formación tecnológica.

Nosotros, los ingenieros, y las Facultades de Ingeniería, tenemos conocimientos en tres áreas distintas:

  1. Ciencia
  2. Tecnología
  3. Herramientas

Me gusta hacer el símil (no sé cuán riguroso es, pero me sirve como heurístico de explicación), de ver la Ciencia como la Investigación Básica, la Tecnología como el Desarrollo y las Herramientas como la Investigación Aplicada/Innovación (“salida a mercado“). Esto es, los “informáticos”, ejercemos nuestra actividad, como cualquier otro ingeniero o arquitecto de sistemas, en todos los eslabones del polinomio de la I+D+i. Cuando nos dicen que en el año 2020, el déficit de expertos en tecnología será de 800.000 personas según previsiones de la Comisión Europea, a mí me gustaría saber qué es un “experto en tecnología“.

Los Computing Curricula de ACM e IEEE, organizaciones profesionales -no universitarias por cierto-, proponen qué materias deberían ser impartidas en la educación superior de Informática/Computación, conforme a criterios científicos, sociales y profesionales. La propuesta presente en 2009 considera cinco grados:

  1. Computer Science / Ciencias de la Computación
  2. Computing Engineering / Ingeniería de la Computación
  3. Software Engineering / Ingeniería del Software
  4. Information Systems / Sistemas de Información
  5. Information Technology / Tecnologías de la Información

Un “informático” es alguien que aprende el punto de vista científico de la computación, el punto de vista de ingeniería del software y de la computación (que no es lo mismo), aprende las tecnologías para el procesamiento de información y diseña y desarrolla sistemas para elaborar una respuesta y ayudar a las organizaciones sobre dicha información. ¿En todo esto ayuda un MOOC o un programa de Telefónica? No lo creo.

Llevándolo al plano de España, en esta resolución de 8 de junio de 2009, se pueden consultar las competencias que debe adquirir un Ingeniero en Informática (considerando, en general, los 5 currículums anteriormente expuestos). Resumo en:

  • Proyectar, calcular y diseñar productos, procesos e instalaciones.
  • Dirección de obras e instalaciones de sistemas informáticos.
  • Dirigir, planificar y supervisar equipos multidisciplinares.
  • Modelado matemático, cálculo y simulación.
  • Elaboración, planificación estratégica, dirección, coordinación y gestión técnica y económica de proyectos.
  • Dirección general, dirección técnica y dirección de proyectos de investigación, desarrollo e innovación.
  • Puesta en marcha, dirección y gestión de procesos de fabricación de equipos informáticos.
  • Aplicación de los conocimientos adquiridos y de resolver problemas en entornos nuevos o poco conocidos. [Mira, justo lo que dice la noticia 🙂]
  • Comprender y aplicar la responsabilidad ética, la legislación y la de ontología profesional.
  • Aplicar los principios de la economía y de la gestión de recursos humanos y proyectos, así como la legislación, regulación y normalización de la informática.

Es decir, no somos obreros, sino arquitectos. Quiero decir: no, no somos gente en un laboratorio encerrados con un ordenador, sino que hacemos proyecciones y cálculos como cualquier otro arquitecto o ingeniero de sistemas. Que no lo hagamos tan bien y a la medida como las empresas quieren, no es sinónimo de “Una titulación universitaria ya no es sinónimo de estar a la altura de lo que demanda el mercado“. Por lo tanto, sin querer defender la titulitis, pero sí, la universidad es necesaria. Sino, traíganme cifras y pruebas, y estaré dispuesto a cambiar mi opinión 🙂

Los medios digitales no han cambiado costumbres

Hoy, seguramente, cogerá el metro o el autobús, o estará esperando en algunos sitios, y presenciará una imagen como la siguiente:

Usuarios leyendo y disfrutando de su dispositivo móvil (Fuente: https://s.yimg.com/bt/api/res/1.2/ic7kQiX8T.4fLvQD05CT4Q--/YXBwaWQ9eW5ld3NfbGVnbztoPTQ0NTtpbD1wbGFuZTtxPTc1O3c9NjMw/http://media.zenfs.com/es_ES/News/efe.com.es/11527327w.jpg)
Usuarios leyendo y disfrutando de su dispositivo móvil (Fuente: https://s.yimg.com/bt/api/res/1.2/ic7kQiX8T.4fLvQD05CT4Q–/YXBwaWQ9eW5ld3NfbGVnbztoPTQ0NTtpbD1wbGFuZTtxPTc1O3c9NjMw/http://media.zenfs.com/es_ES/News/efe.com.es/11527327w.jpg)

Leo en muchos lugares que la tecnología nos está volviendo antisociales. Que es imposible encontrar en un autobús o en el tren, alguien sin el teléfono móvil en la mano leyendo o pensando. Lo que ocurre con este tipo de visiones es que estamos confundiendo medio con costumbres. Las tecnologías digitales simplemente han cambiado los medios con los que seguimos haciendo los humanos lo que nos gusta y practicamos (llamémosle costumbres).

¿O es que antes nadie leía en los autobuses y trenes? Esta fotografía ya va cogiendo ritmo de mito:

Fuente: https://enlenguapropia.wordpress.com/2015/06/30/extranos-en-un-tren-pero-leyendo-el-periodico/
Fuente: https://enlenguapropia.wordpress.com/2015/06/30/extranos-en-un-tren-pero-leyendo-el-periodico/

Creo que la fotografía habla por sí sola. Los smartphones, sí, aíslan a las personas en los espacios públicos de conversaciones sociales, interacciones, etc. Pero también la lectura de los periódicos aislaba a la gente antes de Internet. No veo a ninguno de los viajeros cruzando palabra alguna.

Como ya comenté cuando hablé de transformación digital, realmente estamos cambiando la forma de hacerlo mismo. Las tecnologías digitales, sí que es cierto que han acelerado mucho el cambio. Ahora nos comunicamos muchos más rápido, lo hacemos a audiencias mucho mayores y con una eficiencia nunca vista antes. Nuestro smart phone nos permite acceder a una cantidad de contenidos muy importante. Las empresas tienen más posibilidades, y también más competencia. Pero, en el fondo, siguen comprando y vendiendo, lo que pasa que ahora con el apoyo de otros medios.

Lo que sí es diferente entre una tecnología digital y otra no digital como un periódico en papel es en el estilo de practicar una costumbre. El usuario del dispositivo móvil inteligente, además, puede emplearlo para múltiples usos: envío de mensajes, navegar por Internet, buscar información, construir y comunicarse en redes sociales, jugar, tomar fotografías, escuchar música, etc. Compárenlo con la era en la que tus alternativas eran o bien mirar por la ventana (algo que yo sigo haciendo como fuente de imaginación y memorias), o bien leer un libro o periódico.

Por lo tanto, lo que sí ocurre y es diferente, es que ahora la oferta es tan amplia, que se diversifica el foco, y nuestra capacidad y ratio de atención es mucho más bajo. Esto sí que cambia muchas cuestiones. Por ejemplo, la publicidad  y el marketing, así como los estímulos de que pueden ser efectivos para iniciar procesos de compra. También la superficialidad con la que leemos muchas noticias hace que los gustos por el consumo de contenidos ahora sean diferentes. La gente lee mucho y muy por encima. Y encima, quiere interaccionar con los contenidos y comunicarse, dejando su opinión acerca de todo lo que va leyendo. Por eso, la transformación digital de un medio de comunicación no es una cuestión tan sencilla, tal y como ilustraba el otro día en esta carta abierta el director de El País.

Otra de las cuestiones que sí que ha alterado esta era digital de consumo de contenidos es la heterogeneidad de las fuentes que leemos. Independientemente que no fuerna conversando, cuando en la era pre-digital las personas iban leyendo el periódico, y aunque éstos fueran de una línea editorial diferente, estaban ciertamente alineados. De hecho, los periódicos, tuvieron este objetivo cuando consiguieron abaratarse gracias a la introducción de la publicidad. En una era en la que se observaba una cada vez mayor individualidad del ciudadano, los periódicos cumplían esa misión de informar sobre las cuestiones de interés general que de una manera más o menos directa les pudieran afectar. Tal era así, que se decía que en el fondo, los viajeros de autobús o tren mantenían conversaciones silenciosas. Y tenían sentido también los clubes de debate y de lectura, porque los temas en el fondo no eran muy dispares.

Alexis de Tocqueville, cuando regresó a Francia de EEUU, ya observó este fenómeno, destacando la importancia del periódico. Una observación que a mí me sigue pareciendo igual de interesante reflexionarla:

“A medida que las personas se hacen más iguales y más temible el individualismo [..]. Es un consejero que no hay que buscar, sino que se presenta voluntariamente y nos habla cada día y con brevedad del asunto en común, sin apartarnos ni distraernos de los propios”.

Hoy sin embargo, el 60% de los millenials lee las noticias en Facebook. Una caja negra que selecciona las noticias por nosotros. Noticias que os envuelven para que sigáis luego mirando fotos, comentando, reaccionando a mensajes de las marcas, etc. Facebook supera ya a la televisión y otros medios tradicionales. Linkedin y Google no siguen estrategias muy diferentes a éstas. Por lo tanto, la heterogeneidad de los puntos de vista es tan alta, que es difícil en ocasiones construir hilos argumentales comunes y unir conversaciones. El consumo de contenidos y las preferencias culturales se ha globalizado.

Esta falta de foco de atención y nuestra dispersión no solo se produce cuando vamos sentados. En EEUU, son varias ya las ciudades que han intentado legislar para que los ciudadanos vayan un poco más centrados por las calles y no provoquen problemas de seguridad. Los intentos han sido todos infructuosos hasta la fecha. Sin embargo, en Chongqing, China, han optado por otra solución. Habilitar vías especialmente dedicadas para que el ciudadano vaya caminando con libertad mientras lee, escribe o va jugando al Candy Crush.

Vía en Chongqing, China, para ir leyendo o escribiendo sobre el smart phone (Fuente: https://i.guim.co.uk/img/static/sys-images/Guardian/Pix/pictures/2014/9/15/1410787901624/85296c07-cb3e-4ed7-9119-fb19f2d04b1b-bestSizeAvailable.jpeg?w=620&q=55&auto=format&usm=12&fit=max&s=904c9e75da40b704373832965b967296)
Vía en Chongqing, China, para ir leyendo o escribiendo sobre el smart phone (Fuente: https://i.guim.co.uk/img/static/sys-images/Guardian/Pix/pictures/2014/9/15/1410787901624/85296c07-cb3e-4ed7-9119-fb19f2d04b1b-bestSizeAvailable.jpeg?w=620&q=55&auto=format&usm=12&fit=max&s=904c9e75da40b704373832965b967296)

En definitiva, y como decía al comienzo, los medios digitales no han cambiado costumbres. Han alterado los mecanismos de acceso a contenidos, y han acelerado su consumo. Además, han reducido la atención y dispersado nuestro foco de interés. La publicidad, así, de los medios tradicionales, se verá afectada. Nuestra capacidad de conversación pública, también. La propia tecnología y arquitectura de estas tecnologías digitales hacen que sea complicado.

Sobre gestión, productividad y organización de los recursos en las empresas: ¿cómo estamos en España?

Una de las discusiones habituales que solemos tener en torno al rendimiento de nuestras empresas gira alrededor de la productividad. El conocido como residuo de Solow, es la diferencia entre el crecimiento del PIB y el crecimiento de una media ponderada del capital y el trabajo. Este residuo o diferencia, es lo que se denomina Productividad Total de los Factores (PTF). En la actualidad, la diferencia de riqueza entre países se atribuye en un 50% a las diferencias en la PTF.

Como residuo que es, representa muchos elementos dentro de un país. El nivel tecnológico es uno de ellos. La capacidad de innovación y emprendimiento es otro. Su sistema de conocimiento y transferencia entre universidad y empresa es otro. Hay muchos. Pero, especialmente destaca, la mala asignación de los factores productivos. Es decir, una manera de interpretar lo que tratamos de explicar es decir que hay países que “invierten de manera eficiente” (asignan bien los recursos) y otros no. ¿Y cómo está España en esto? Nada bien.

Evolución de la PTF en España, Alemania y EEUU (Fuente: http://estatico.vozpopuli.com/upload/Javier_Benegas/grafico-ptf-1.jpg)
Evolución de la PTF en España, Alemania y EEUU (Fuente: http://estatico.vozpopuli.com/upload/Javier_Benegas/grafico-ptf-1.jpg)

Las explicaciones de esta “mala asignación de recursos” pueden ser muchas. Un sector financiero que dé financiación a los mejores proyectos es un elemento necesario. Una movilidad laboral buena también es necesaria, que reduzca rigideces y ofrezca flexibilidad a las empresas. La capacitación de las personas también resulta fundamental. La disponibilidad tecnológica también lo es. La fragmentación empresarial y el poco tamaño para economías de escala es otro (el proceso de concentración de marcas que está viviendo España en muchos sectores, pasando del 10% actual al 20% o 30% de cuota de mercado que tienen las cadenas organizadas en mercados como Francia o Reino Unido). La regulación, que proteja a unos sectores frente a otros, o que limite las posibilidades en algunos sectores (horarios comerciales, etc. etc.), es otro. O, como señalaba un estudio Benchmarking HORECA de AECOC, la maximización de la eficiencia en la cadena de suministro  y el compartir información.

La innovación es otro de los elementos. Un poco lo que le está pasando a Reino Unido. Gasta en I+D+i, pero esto no se está traduciendo en un crecimiento de nuevos productos y procesos (gráfica siguiente).

El estancamiento de la innovación (Fuente: http://cdn.static-economist.com/sites/default/files/imagecache/original-size/images/print-edition/20150411_BRC785.png)
El estancamiento de la innovación (Fuente: http://cdn.static-economist.com/sites/default/files/imagecache/original-size/images/print-edition/20150411_BRC785.png)

Allí la reflexión, por ello, se está centrando en que no solo es necesario un conocimiento técnico. Sino que también son necesarias las competencias creativas y de gestión, que es donde creen debe producirse un desarrollo próximo. La facultad de ingeniería del Imperial College de Londres, por ejemplo, ha introducido asignaturas relacionadas con derechos de propiedad intelectual, desarrollo de productos y mercados, y emprendimiento e innovación.

¿Cómo está España en estos aspectos? La falta de cultura de franquicias es un elemento ilustrativo que suelo emplear. Los que saben de esto, suelen señar que al no existir mucha cultura por los manuales operativos y de procesos, catálogos, promociones o campañas, etc., es difícil estandarizar y sistematizar este desarrollo de marca y empresa. Esto, se puede resumir en la “habilidad para la gestión” o “management skills“. Ahí, nos falta mucho recorrido.

Hasta un cuarto de las diferencias de productividad, se pueden deber a eso. Ahí sí que creo que debemos centrar más esfuerzos tanto en discusión como en aplicación. En este artículo de management que os recomiendo encarecidamente leer, se señalan tres elementos clave para identificar buenas prácticas de gestión en una empresa: 1) Fijar objetivos; 2) Remunerar y reconocer el rendimiento y; 3) La medición de resultados. La investigación de este artículo concluye que una buena gestión en una empresa trae aparejadada un mejor rendimiento de la empresa, ponderada esta en términos de productividad, rentabilidad, crecimiento y supervivencia. Los sospechosos habituales (EEUU, Alemania y Japón) salen a la cabeza, estando los siguientes sospechosos habituales a la cola (Grecia, Portugal, etc.). Las multinacionales las mejor gestionadas y con mejores ratios de rentabilidad (de nuevo, ¿queremos seguir apostando por PYMEs?). Las empresas públicas, las peores. La diferencia en calidad de gestión entre EEUU y Europa explica más del 30% de la diferencia de productividad.

En este artículo de Jonas Agell (Why are Small Firms Different? Managers’ Views) se encontraron resultados interesantes en la línea de lo anteriormente señalado: los pagos variables por rendimientos son más habituales en grandes empresas, mayor igualdad de salarios en PYMEs que en las grandes. Para los que todavía no crean en la importancia de estas técnicas de gestión, permítanme explicarles la siguiente tabla sacada del paper anterior:

La importancia de herramientas de motivación en diferentes sectores
La importancia de herramientas de motivación en diferentes sectores

Básicamente es una tabla que da respuesta a una pregunta muy habitual en administración y gestión de empresas: ¿qué herramientas funcionan para motivar a los trabajadores? Los autores preguntan por cuatro herramientas de motivación utilizadas habitualmente: 1) Supervisión y seguimiento; 2) Planes de carrera profesional; 3) Remuneración variable por objetivos; 4) Buenas relaciones y prácticas de gestión. Como se puede apreciar, éste último es el elemento más importante. El buen ambiente en el puesto de trabajo, conocer claramente las políticas de gestión de la empresa, etc. Que cada cual piense en su día a día y vea cómo mejorar su trabajo.

Otra tabla para seguir en esta línea y añadir otras cuestiones de management y administración de negocios que considero fundamental:

Diferencias en el uso de herramientas de motivación y gestión en función del tamaño de la empresa
Diferencias en el uso de herramientas de motivación y gestión en función del tamaño de la empresa

Sobre todo, centrémonos en las columnas 3 (remuneración variable por objetivos), 4 (planes de carrera) y 6 (diferencias salariales en función de la aportación de cada uno). El doble ** refleja que será significativo el valor de la correlación parcial en este modelo de regresión, si es superior a 0,05 (5%), con el margen de error mostrado entre paréntesis. Así, cabe concluir lo señalado anteriormente: solo las variables 3, 4 y 6, parecen ser significativas, es decir, que son las grandes empresas las que realmente utilizan estas técnicas de motivación y buena gestión. Por lo tanto, ¿de verdad seguimos apostando por PYMEs? Esto resultará cada vez más importante en en escenario en el que la polarización de estarategias ante un consumidor cada vez más híbrido.

En este trabajo de Bloom, et al., de la Harvard Business School, hablan de esto también. Con la gráfica que pongo a continuación, se expone un ranking en términos de “Management Practice Scores“. Es decir, una “calificación” de cómo de bien o mal se gestionan empresas de diferentes sectores y tamaño. Las mejores, los de siempre: EEUU, Japón y Alemania. Las peores, países todavía con poca tradición empresarial como Brasil o India.

Management Practice Scores (Fuente: C:\Users\alrayon\Downloads\mps.png)
Management Practice Scores (Fuente: C:\Users\alrayon\Downloads\mps.png)

¿Los motivos? Muchos, pero destacan especialmente la cultura del management, la propiedad de la empresa, la competencia en el mercado, la habilidad de los trabajadores, las regulaciones, etc. Es decir, lo ya señalado anteriormente. Todo esto, es algo que The Economist ha divulgado también en ocasiones (aquí y aquí). Nos hablan de la importancia de cuando se producen promociones internas, no centrarse excesivamente en las habilidades técnicas, dado que las de gestión, no suelen venir acompañadas de ello. Preocupados por todo ello, en EEUU, ya existen incluso Grados de Management exclusivamente. Una “formación dual” donde además de estudiar, se trabajará en una empresa.

Como veis, el éxito en la empresa va más allá de los conocimientos técnicos. La productividad, depende de muchos factores. Pero los conocimientos en administración y gestión de empresas resultan fundamentales para poner en valor esos conocimientos técnicos. Ahí las universidades debemos trabajar.

Políticas educativas y la crisis migratoria

La crisis migratoria que hemos vivido en este 2015 entre Oriente Medio, Norte de África y Europa no tienen ningún precedente en términos del número de afectados. La multiplicación de conflictos de estos primeros quince años de siglo han llevado al exilio a 11 millones de personas en Siria, 6,4 millones en Colombia -felizmente pronto espero podramos poner fin a este drama-, 4 millones en Irak, y 3,6 millones en Afganistán.

El 20 de Junio de 2010, escribía este artículo en el Día Mundial del Refugiado. Hablábamos de unos 43 millones de refugiados. En la actualidad, 5 años después, hablamos ya de 60 millones de refugiados y desplazados forzosos. Una triste cifra récord. Estamos hablando, como decía al comienzo, de la mayor crisis migratoria y humanitaria en Europa, tras la Segunda Guerra Mundial.

Las personas que están saliendo de Siria, Irak y Afganistán son las que están llegando a Europa. Voy a dejar deliberadamente aparte la disquisición semántica si son refugiados o inmigrantes. Creo que no aporta mucho al debate. La cuestión nuclear es que son personas que llegan huyendo de una realidad que no es la que les gustaría tener. No creo que haya que explicar mucho para asegurar que ellos estarían encantados de quedarse en sus países de origen.

En 2015, por lo menos 3.500 personas murieron en su intento de atravesar el Mediterráneo. Esto es lo peor de esta realidad. Hasta el 7 de septiembre de 2015, el número de refugiados y migrantes que han cruzado el Mediterráneo, según el ACNUR, es de 951.412. Es decir, cerraremos el año sumando un millón adicional.

Puestas estas cifras de contexto, lo que hoy quería traer a colación es qué podemos hacer en Europa para ayudar a estos compañeros nuestros. El ser humano persigue constantemente dar sentido a su existencia. Por lo tanto, el hecho de sentirse en una comunidad resulta fundamental. A sabiendas que ya el 12% de los estudiantes de 15 años de los países miembros de la OCDE son de origen migratorio, esta cifra tiene toda la pinta que seguirá creciendo. Desde el ámbito de políticas educativas, serán necesarios muchos cambios. Es de lo que quiero hablar hoy.

Del millón de personas en busca de asilo que llegarán a Europa, no se distribuirá a partes iguales entre países (se calcula que aproximadamente 800.000 personas persiguen ir a Alemania). Por ello, extiendo el ámbito de esta reflexión más allá de España. Resulta obvio pensar que esta nueva comunidad pueda contribuir a pailar el problema demográfico de Europa. Se prevé que entre 2013 y 2020 la población en edad de trabajar se reduzca en 7,5 millones de personas (un 2,2%) en todo Europa.

Alemania ya tuvo oleadas de nuevas llegadas en el pasado. En 1960 (participar del milagro económico alemán como “Gastarbeiter” -trabajador invitado-) y en 1990 (con la crisis de los Balcanes). Hasta la fecha, ninguna ola de inmigración ha aumentado el paro, ha reducido los salarios o incrementado los costes sociales (los tres vectores que suelen asociarse y utilizarse con un carácter marcadamente demagógico). Un poco en la línea de de este magnífico artículo de Jorge Galindo.

En Bélgica, ocurre algo parecido. También en los 60, para solucionar la falta de trabajadores para la industria del carbón, la solución se encontró en Marruecos. Ambos países firmaron un acuerdo bilateral que garantizaba trabajo y vivienda barata a todos los marroquíes que quisieran asentarse en Bélgica. Esto provocó una diáspora de decenas de miles, haciendo que hoy en Bélgica vivan cerca de 400.000, de una población total de 11.200.000 personas, constituyendo así el país europeo con un mayor porcentaje de ciudadanos de origen marroquí (el 4%), muy por encima de España o Italia. Por cierto, la mayoría de ellos viven en el tristemente conocido barrio de Molenbeek.

Ambos países, que de esto de políticas y futuro nos llevan un cacho, quieren mantener estable hasta 2050 su número de trabajadores y su sistema social. Es decir, no enclavar este dicurso de acogida y de integración en comunidad por aspectos meramente de interés económico, sino también con una componente social. Alemania, por ejemplo, para que esto sea posible, necesita cada año 500.000 personas inmigrantes en términos netos. Este año Alemania ha sido incapaz de cubrir muchos puestoss de trabajo. Entenderán ahora que el 80% de los que llegan quieran asentarse en Alemania.

No obstante, los refugiados e inmigrantes no empiezan como aprendices en el trabajo desde el primer día. Primero hay que prepararles para el aprendizaje. En Alemania ya hay proyectos para la “cualificación para el ingreso” en los que se trabajan competencias como la puntualidad, la organización, la seriedad, etc. Como ven, la importancia de generar un clima social y laboral que hará que estos nuevos ciudadanos europeos se sientan más integrados y den más sentido a su vida en Europa.

Yo personalmente me he implicado en un proyecto en esta línea, lo que me ha animado a escribir este artículo. Jesuit Commons: Higher Education at the Margins (JC:HEM), es una iniciativa global en la que participamos personas, entidades, organizaciones, etc. que trata de proporcionar educación de nivel superior a personas que de otra manera, lo tendrían realmente complicado. Utilizando los valores y tradición de la Compañía de Jesús y su tradición centenaria por la educación superior, a través de una metodología online y onsite (en campamentos de refugiados especialmente), proporciona educación en diferentes materias. Yo me centro en temas de tecnología y economía.

Pero esto de la educación y la integración de personas a nuevas comunidades y contextos no es nada fácil. Extrayendo lecciones aprendidas de esta experiencia y de lo que he podido ir leyendo por ahí, he querido dejar por escrito aquí algunas de ellas:

  • Aprendizaje del idioma: a los que llegan, no solo los tenemos que ofrecer una formación técnica y de soft skills “a la Alemana“. El idioma también resulta clave para ellos. Por ello, uno nunca dejará de sorprenderse por historias como la de “Los traductores abandonados de Afganistán“. Los intérpretes de las tropas españolas durante la guerra en aquel país, recibiendo el mismo trato que cualquier refugiado, siendo incapaces de encontrar un empleo. Su valía en la situación actual a nivel de idioma sería fundamental.
  • Sistema de guarderías: según la OCDE, la educación pre-primaria resulta clave. Según resultados de PISA, los inmigrantes que habían recibido educación pre-primaria tenían 49 puntos más de media en los resultados PISA.
  • El profesorado: el elemento crítico en la formación de un estudiante. La enseñanza multicural y multilingüe, hará que tengamos que prepararnos para todo ello. Italia y España, por ejemplo, son los que más necesitan este elemento.
  • Evitar concentraciones: la evidencia que dispone la OCDE también dice que mezclar perfiles es bueno. Repartir por cuotas a los inmigrantes y refugiados, resulta así fundamental. Por ello, sugeriría a políticos como Esperanza Aguirre, que machacónamente repiten la segregación por capacidades en el aula, que lean algún paper sobre ello. Que España no obtenga sobresalientes resultados en PISA tiene mucho que ver con esto. Nos centramos mucho en la mezcla. Por cierto, un tema también importante a la hora de localizar el emplazamiento para la vivienda.
  • Repensar políticas de educación: a los 15 años, un inmigrante o refugiado, tiene un un 3,4 veces más de probabilidad de repetir curso que un no-inmigrante. Tanto en Primaria como en Secundaria. Por lo tanto, hay mucho espacio de mejora aún.

Ya ven que esta crisis migratoria va más allá de explicar que las personas llegan. Estas personas, compañeros nuestros, deben integrarse, dar sentido en nuestra comunidad. La educación contribuye enormemente a ello, por lo que las políticas educativas adquieren un papel fundamental. Aportemos nuestro granito de arena por esta comunidad global.

Arrupe Learning Center en Kenya, del proyecto Jesuit Commons, Higher Education at the Margins (Fuente: http://www.jrsea.org/campaign_detail?TN=PROJECT-20151013073212)
Arrupe Learning Center en Kenya, del proyecto Jesuit Commons, Higher Education at the Margins (Fuente: http://www.jrsea.org/campaign_detail?TN=PROJECT-20151013073212)

La “Silver Economy” o la economía de la tercera edad

Datos de Naciones Unidas revelan que el número de personas mayores (más de 60 años) crecerá a más del doble en las próximas décadas, pasando de 841 millones en 2013 a 2.000 millones en 2050. Por otro lado, los jóvenes nacidos entre 1983 y 2000 (los millenials o generación Y), es el target de moda para empresas y destinos. Una generación que vuelve locas a las marcas: muy sensibles a precio, creyentes en la reputación online para consumir, nativos digitales, conectados y muy sociales, menos capital para invertir y gastar, enfrascados en deudas, etc. Una generación que totaliza 1.800 millones de personas e la actualidad.

Ponía este párrafo introductorio a efectos de provocar la reflexión sobre todo ello. No deja de sorprenderme la gran cantidad de foros, sesiones, conferencias, etc. centradas en torno a los millenials. En EEUU, y gracias a la inmigración, los millenials (92 millones) ya superan a los baby boomers (los que próximamente serán  personas mayores, un total de 77 millones). Pero, ¿y qué pasa en los países que no están recibiendo los beneficios de la inmigración? Pues que las personas mayores, los baby boomers del ahora, deben ser el principal foco de atención, dado que sobrepasan a los millenials.

Pero, ¿y qué pasa con los “de la tercera edad del día de mañana“? El baby boom, todos aquellos nacidos después de la segunda guerra mundial. A sabiendas que cada año que pasa alargamos nuestra esperanza de vida en 100 días, nuestra duración en la tierra, y por lo tanto, nuestro día a día (consumo, inversión, etc.), será cada vez más apetitoso para las compañías. Solía decir mi abuelo que los mayores tienen las dos cosas que todos queremos tener: tiempo y dinero. ¿Oportunidad entonces? Veamos.

Todo esto se ha venido a llamar la Silver Economy. Lo que podríamos denominar “la economía de la tercera edad”. El reciente estudio “The Silver Dollar – Longevity Revolution Primer”, iniciativa del Bank of America Merril Lynch, profundiza en las oportunidades de inversión que supone el aumento de la longevidad. Primero, contextualicemos las cifras. Una población cada vez más envejecida gracias a los avances médicos y al aumento de la esperanza de vida (por ilustrar, de 82,4 años para los españoles, por detrás de Italia pero delante de Francia o Alemania) según el último informe “Panorama de la Salud 2013″ (“Health at a glance”) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Esto no es solo un fenómeno en Europa, sino a nivel mundial.

Pirámide poblacional en el mundo: 2010, 2050 y 2100 (Fuente: http://www.rcysostenibilidad.telefonica.com/wp-content/uploads/2014/09/post-coonic.png)
Pirámide poblacional en el mundo: 2010, 2050 y 2100 (Fuente: http://www.rcysostenibilidad.telefonica.com/wp-content/uploads/2014/09/post-coonic.png)

Nuestra querida y vieja Europa y su envejecimiento presenta una serie de retos sociales: presupuestos públicos (en países que lo cubren vía impuestos, en nuestro caso, vía Seguridad Social – Pacto de Toled0), en clave de empleo (de hecho, la jubilación del baby boom creo que hará, por simples matemáticas, reducir el desempleo, dado que la población activa será menor, pero, si no tenemos problema en la transición, se deberán cubrir muchos empleos de calidad), en términos de calidad de vida, en términos de competitividad (¿podrán las nuevas generaciones cubrir lo bien que lo han hecho sus padres y abuelos?), etc.. La Comisión Europea, en su informe “2015 Ageing report“, ya pone cifras a esta implicación de lo público, El 25% del PIB, y hasta el 50% del gasto público de los países de Europa, va destinado a aspectos relacionados con el envejecimiento de la sociedad. Se espera que para 2060, esto crezca hasta en un 4-5% del PIB.

The Silvery Economy (Fuente: http://ec.europa.eu/research/innovation-union/images/silvereco.png)
The Silvery Economy (Fuente: http://ec.europa.eu/research/innovation-union/images/silvereco.png)

Estas cifras, van a provocar cambios en muchas cuestiones. En el ámbito público, hará falta mucha innovación. Es decir, hará falta mucho policy entrepreneur, o emprendedor político. Echo de menos más debate ahí. No obstante, en este punto, Europa juega con ventaja. Dado nuestro modelo de sociedad y estado, con mucha participación de lo público, entiendo los “políticos del mañana” se darán cuenta de esto, y espero apliquen muchas medidas de fomento e impulso de este sector de actividad económica que se abre con estas tendencias demográficas.

Por lo tanto, y para ir terminando, uno podría preguntarse cuáles son los productos y servicios que demandarán las personas de la tercera edad. Se trata de identificar los avances sociales y tecnológicos que puedan ser utilizados para mejorar la calidad de vida de los mayores en una población cada vez más envejecida. Y se trata de detectar oportunidades de emprendimiento e innovación, que al final, es lo que generará la riqueza y el bienestar para todos.

Sectores clave en crecimiento y potencial de inversión, podrían ser los siguientes:

  1. Área sanitaria: destacando eHealth el mHealth, tratamientos para el Alzheimer y diabetes e instrumentos médicos. Un 66% de las muertes en el mundo en la actualidad se deben a enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Atención médica administrada, medidas anti-envejecimiento, etc. Será el sector que quizás más se beneficie. Veremos muchas operaciones corporativas en este sector (una persona con más de 60 años usa tres veces más fármacos que alguien más joven).
  2. Área pública: en España, estamos debatiendo mucho sobre las políticas de dependencia y sobre las pensiones. Pero hay muchas más cuestiones que afectan a lo público, y que necesitará de mucho emprendedor político. ¿Qué pasará con las herencias? ¿Qué pasará con todas sus propiedades? ¿Cómo cambiarán los sistemas de pensiones para que sean sostenibles? Mucho debate apasionante, que requerirá de mucho emprendimiento (y aquí acordémonos de Kennedy y su famoso “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país“). Por cierto, lo que decía, hablamos mucho de la tasa de dependencia. Esto es, cómo compensar el número de personas que se jubilan con aquellos que se incorporan nuevos. Si esa tasa crece (como está pasando en España), el número de jubilados aumente más que la fuerza laboral. El crecimiento económico se va a resentir. ¿Solución? Necesitamos inmigración.
  3. Área financiera: el negocio financiera, fiel siempre al negocio, seguro que lo tiene más que avanzado y descontado. Seguros, planes de pensiones, fondos de inversión menos arriesgados para personas mayores, etc. A este área, poco lo tengo que contar.
  4. Área de consumo:  viajes y ocio (a nuestros mayores les encanta viajar, y con la globalización conocerán sitios como Cuba o la Patagonia, que siempre han ansiado), retail (¿qué consumen y consumirán?), oferta televisiva (no se sorprendan por la pervivencia de algunos programas), artículos de belleza para mantener estos valores post-modernos que tanta prioridad le dan a la belleza de uno, vehículos (la edad media del conductor de un Mercedes Clase S en EE UU es de 62 años), sector de la alimentación (toman más suplementos alimenticios y vitaminas), cosméticos (una mujer entre los 50 y los 60 años gasta en cosméticos tres veces más que una de 30 años), etc.
  5. Área educativa: ¿y si les da por formarse también? Nosotros, tenemos la Escuela de Ciudadanía Deustobide, que provoca que nos podamos encontrar por nuestros pasillos con personas de todas las edades formándose. Desconozco cifras de tendencias, pero tengo la intuición que la oferta formativa se centrará también en estas edades, y saldrán programas formativos más orientados a su deleite intelectual más que a la “utilidad” de encontrar trabajo (que a ellos no les hará falta). Las cuotas de acceso a titulaciones universitarias para personas mayores, espero que pronto desaparezcan.
  6. (y seguro, que algún otro importante que me dejo)

Como ven, nuestros padres, la tercera edad del mañana, no solo nos van a dejar unos puestos de trabajo muy buenos, sino que también, nos pueden generar trabajo por sus inversiones y consumo del mañana. Esta, la silver economy, es lo que nos vendrá pronto. ¿A qué esperas para aprovechar alguna oportunidad?

Prohibiendo móviles y calculadoras en la era de las Economías del Conocimiento

Cuando Occidente ha perdido esa capacidad de fabricar compitiendo por costes, no nos queda otra que apostar por algún otro posicionamiento estratégico. Ahí es cuando empezamos a hablar de servicios de valor añadido, servicios en la era de los datos, la información y el conocimiento. Es decir, en la era de las Economías del Conocimiento que permitan seguir desarrollando nuestras economías en un escenario de competitividad global. Mientras tanto, en España, leía el otro día en el periódico esta noticia que os adjunto:

Fuente: http://ecoaula.eleconomista.es/interstitial/volver/240878542/campus/noticias/6724830/05/15/El-alumno-que-no-apague-el-movil-en-la-PAU-sera-expulsado.html
Cómo en España afrontamos la entrada a las Economías del Conocimiento: sin calculadoras ni móviles 

La noticia me resulta realmente sorprendente tanto por la prohibición de los dispositivos móviles como por la prohibición de las calculadoras. Creo que son ejemplo de un mal mayor en el sistema educativo en España: la enorme popularidad y empleo que se hace de metodologías didácticas y técnicas de enseñanza-aprendizaje que someten al estudiante a tener que memorizar. Y, con la memorización, aparecen otras conductas como el fomento de la repetición de tareas, actividades bien estructuradas y cuya resolución se puede en cierto modo automatizar (y por lo tanto, memorizar), su actitud pasiva ante la clase, etc.

Ya con anterioridad hablé que en el futuro, la memorización poco iba a ayudarnos ante el empleo que se nos viene encima. Deberemos diferenciar nuestra aportación de valor como seres humanos ante máquinas que son muy buenas repitiendo tareas, resolviendo actividades estructuras y cuyos pasos de resolución son mecanizables, etc. Y es que el mundo real, el mundo de nuestro día a día, no funciona así. Los problemas que debemos resolver en nuestro trabajo, dista mucho de poder ser estructurado, sino que resulta abierto. Es decir, un mundo donde el dispositivo móvil o la calculadora te pueden ayudar en parte, pero no en su totalidad. Es más, el dispositivo móvil o la calculadora son un apoyo necesario pero no suficiente para tomar decisiones en contextos de empresa, de nuestras actividades de ocio, etc. Son unas máquinas enormemente potentes que tenemos a golpe de dedo para localizar todo el conocimiento que queramos. La habilidad no está en tener ese conocimiento, sino en saber ponerlo en valor a través de una serie de destrezas, habilidades y competencias.

Esto que planteo, en el pasado informe PISA 2012 queda bastante de manifiesto. Revisemos la siguiente figura:

Resultados PISA 2012 en términos de resolución creativa de problemas: habilidades de los alumnos para gestionar problemas de la vida real
Resultados PISA 2012 en términos de resolución creativa de problemas: habilidades de los alumnos para gestionar problemas de la vida real

Claramente, estamos un poco alejados no solo de países como EEUU, Alemania o ¡Italia!, sino que son más de 20 puntos de la media de la OCDE (los 34 países más desarrollados). Este tipo de problemas mide aspectos como el estudio de problemas, el planteamiento de ideas para resolver un problema, adaptación en función del resultado, etc. Es decir, un enfoque de pensamiento más abierto y menos estructurado. Es decir, habilidades de creatividad, razonamiento, ideación, abstracción, etc.

Estas últimas competencias son las denominadas soft skills. Competencias donde estará el futuro del empleo. La distinción que creo deben tener las futuras generaciones es entre las tareas rutinarias (manuales o intelectuales) o no rutinarias. Las primeras, las hacen las máquinas, por lo que mejor no centrarnos en ellas. Si pedimos en un examen no usar la calculadora o la búsqueda de información en un móvil/ordenador (tareas bastante rutinarias), estamos dando un mensaje claro: queremos seguir fomentando las tareas rutinarias. Actividades, por cierto, donde las máquinas nos ganan, dado que son muy buenas repitiendo las tareas que son mecanizables, como ya anteriormente señalaba.

De las no rutinarias, hay dos tipos:

  • Intepersonales: el toque humano. Por ejemplo, servir una comida o cuidar un bebé. Aquí, en un país con tanta indusrtia turística y comercio/consumo interno, creo que también podemos mejorar mucho. Un turismo o prestación de servicios con mucho valor añadido. Que todos los que vengan de vacaciones a España se lleven la sensación de haber recibido un trato con un servicio que ningún otro país del Mediterráneo pueda ofrecer. Que los servicios sociales sean prestados de una manera que hagan que la dependencia futura en un país en creciente envejecimiento sea de valor añadido. Y así un largo etcétera de ejemplos.
  • Abstractas: son las que requieren análisis, imaginación, creatividad, innovación, ideas, etc. Aquí es donde están los trabajos donde sí podríamos apostar por una Economía del Conocimiento. Muchas veces pensamos que esto va simplemente de querer meternos en la economía del conocimiento en base a Planes Estratégicos. No. Esto no va solo de eso. Necesitamos capital humano preparado para ello. Y no, no lo tenemos. Si prohibimos calculadoras, móviles y ordenadores en las pruebas de evaluación, nuestros alumnos seguirán durante décadas luchando contras las calculadoras.

Yo, a mis estudiantes, no solo les dejo llevar los apuntes al examen, sino que también hacen los mismos a pie de ordenador, con calculadora e incluso con móvil. Máquinas que les permitirán que durante el semestre aprendamos a sacar chispas a las mismas. Que nos centremos en desarrollar la capacidad de organización, trabajo en equipo, planificación, resolución de problemas, toma de decisiones en escenarios complicados, etc. En definitiva, cambiar la lógica de un examen del contenido a la competencia. Y así, aporto mi granito de arena a las futuras Economías del Conocimiento que tanto deseamos. Es decir, aporto a que los estudiantes razonen en la cadena de valor del conocimiento creando, sintetizando y modificando conocimiento, no solo consumiénolo.

La universidad tiene sentido en la medida que formen individuos cultos, no meros consumidores de información. Por lo tanto, concibo la universidad como una entidad que haga uso y fomente el empleo de esos nuevos instrumentos de construcción y transmisión de la información, siendo agentes del pensamiento creativo, reflexivo, crítico, etc. Es decir, templos de la reflexión y de la generación de conocimiento que sacamos provecho de máquinas que automatizan y mecanizan donde nosotros, los seres humanos, no aportamos algo diferencial.

Otro debate aparte es el factor de la instaneidad de estos elementos. Es cierto que esta constante aceleración en la que vivimos, esta constante reducción de la atención (que ha pasado de 12 a 8 segundos en los últimos 15 años), que en lugar de fomentar la contemplación y reflexión fomentan la hiperactividad tampoco es bueno. La capacidad de interpertación ha caracterizado el desarrollo de las civilizaciones. Nuestra mente no puede ser educada en la dispersión. Por lo tanto, prohibición no; uso de los dispositivos de manera ordenada, sí. Por el bien de nuestro desarrollo como civilización y por nuestras futuras Economías del Conocimientos.

Sobre Podemos y su programa económico

Antes de nada, decir que me encanta todo el debate en torno Podemos. Además, me encanta ver a personas tan bien formadas y preparadas para el debate Pablo Iglesias, Iñigo Errejon o Juan Carlos Monedero. Es más, me encantaría poder discutir los puntos que trato a continuación con ellos. Me encantaría porque si encaminan bien su partido y políticas, creo que pueden aportar a España la frescura y modernidad legislativa que necesita. Pueden ser esos emprendedores políticos que necesitamos.

En los últimos días/semanas, y paralelo al auge de Podemos, estoy viviendo una ola de preguntas en torno al programa económico del citado partido en la universidad. Y como la inquietud intelectual de mis estudiantes es la que manda, me he tomado un buen rato de sábado para resumir los principales ejes sobre los que pivota la estrategia económica de Podemos.

La encuesta del último CIS ha puesto encima de la mesa algo que parecía medianamente intuitivo: el ascenso de Podemos hace que se le deba considerar como una alternativa de gobierno real (quizás no en primera instancia o a corto plazo, pero sí con alguna alianza o a medio plazo en solitario). Quizás, por ello, la inquietud de los jóvenes y de la sociedad Española en general en torno a las políticas económicas que quieren poner en marcha.

Antes de nada, decir que me encanta todo el debate en torno Podemos. Además, me encanta ver a personas tan bien formadas y preparadas para el debate Pablo Iglesias, Iñigo Errejon o Juan Carlos Monedero. Es más, me encantaría poder discutir los puntos que trato a continuación con ellos. Me encantaría porque si encaminan bien su partido y políticas, creo que pueden aportar a España la frescura y modernidad legislativa que necesita. Pueden ser esos emprendedores políticos que necesitamos.

Vayamos al grano. En la asamblea fundacional de Podemos celebrada el pasado mes de octubre, salieron una serie de medidas. Entre las mismas, a destacar las siguientes:

1) Mecanismos para redistribuir equitativamente el trabajo y la riqueza

Entre sus principales medidas, destaca la reducción de la jornada laboral a 35 horas semanales y de la edad de jubilación a 60 años. Ambas medidas buscan generar empleo, repartiendo el stock de “horas a trabajar” entre más personas. En principio, puede tener sentido, pero no sé cuán viable es. Entiendo que las trabajadores actuales debieran/debiéramos estar de acuerdo en trabajar menos… pero, ¿cobrando lo mismo o menos? Además, no tengo claro si las horas que se dejan de trabajar pudieran ser compensadas con una mayor productividad. Es cierto que en los países más desarrollados económicamente se trabaja menos, pero tienen una mucha mayor productividad que España. Por lo tanto, entiendo que hay que poner más variables encima de la mesa para que la jugada salga bien.

Fuente: http://blog.bankinter.com/blogs/bankinter/archive/2014/06/04/comparativa-vacaciones-jornadas-laborales-y-salarios-m-237-nimos-por-pa-237-ses-europeos-cuadros.aspx
Fuente: http://blog.bankinter.com/blogs/bankinter/archive/2014/06/04/comparativa-vacaciones-jornadas-laborales-y-salarios-m-237-nimos-por-pa-237-ses-europeos-cuadros.aspx

Respecto a la edad de jubilación, pongamos antes de explicar nada la siguiente identidad contable (sacada de aquí):

Identidad

Como identidad contable que es, lo que hay a la derecha es igual a lo que hay a la izquierda. Según Conde-Ruiz y González (2013), el gasto en pensiones alcanzará el 17,3% del PIB en el año 2050 (lejos de la estabilidad en torno al 10% que prevé el Gobierno). Para que lo que propone Podemos sea viable sin poner en riesgo el gasto en pensiones (ojo, no hablo de su fuente de financiación, que siempre se podrá cubrir vía Presupuestos Generales), se debe considerar cómo están los tres factores de la parte derecha de la identidad:

  • Factor demográfico: pasará del 26 al 46% en 2050. Lo que viene a decirnos que ese factor juega en contra de cualquier previsión de adelantar la reforma a 60 años.
  • Factor Mercado de trabajo: esto tampoco juega a favor, dado que incluso teniendo pleno empleo en 2050 (con produciría una reducción del gasto de un 24%), no sería suficiente para hacer frente al aumento del 76% del gasto por el factor demográfico. Luego el punto crítico para hacer viable todo es el factor institucional.
  • Factor institucional: reformas. No queda otra. Por lo tanto, de esto tendría que acompañar Podemos su discurso. De hablar de qué reformas institucionales quiere introducir. Y si según las previsiones de Conde-Ruiz y González (2013), con la Reforma de 2011, con los cambios en la edad de jubilación, la tasa de sustitución y en la base reguladora, el gasto en pensiones se reduciría en un 3,2%, a mí no me cuadra mucho la viabilidad con lo que introduce Podemos. Este punto, también lo veo complicado.

2) Reformas laborales

Prohibición de los despidos en empresas con beneficios. Bueno, en este punto, cabe recordar que la contabilidad es un puro lenguaje. No una ciencia. Cualquiera que haya manejado una cuenta de resultados de una empresa, grande o pequeña, sabe que las cuentas de resultados no son difícilmente manipulables. Y menos en España donde la cantidad de entramado contable y de deducciones que existe hace que para las empresas esta sea una fuente de maquillajes frecuente. Por lo tanto, no sé cuán efectiva podría ser esta medida.

Por otro lado, este tipo de medidas, siempre me hacen recordar una cuestión que siempre he impulsado se debiera incorporar a los legisladores de este país: más formación empresarial y emprendedora. Una empresa tiene que estar continuamente mejorando y optimizando su rendimiento económico y financiero. No se ha de esperar a tener pérdidas para tener que poder hacer reajustes. Por lo tanto, esta medida me parece también dañina en este aspecto, y señala mucha carencia de conocimiento de cómo se debe gestionar una empresa.

Derogación de las reformas laborales implantadas desde el estallido de la crisis: 2010, 2012 y RD 3/2014. Por derogar no pasa nada; pero, ¿qué se propone? Esto es como lo de “no es lo mismo ser oposición que gobierno“. Criticar y poner en duda lo que otro hace es medianamente fácil. Pero, ¿y proponer cosas nuevas? A mí si me hablan del Contrato Único y del incremento de la flexibilidad laboral, me convencen. Mientras tanto, además de ser medidas que dan resultado a medio plazo y que por lo tanto exigen paciencia, me lo tendré que pensar.

3) Auditoría ciudadana de la deuda

Según Podemos, España tiene mucha deuda ilegítima. En este punto, y ante la ambigüedad de interpretación que puede tener el término, he tenido que consultar la RAE: “Conforme a las leyes“. Entiendo que se quieren referir a que hay deudas públicas y privadas (aquí también entrarían) que se han contraído fuera de la ley. No lo sé, la verdad es que es un punto que me genera muchas deudas.

Y máxime si es la ciudadanía la que lo va a revisar. Una auditoría pública… ¿el pueblo decidirá que pagar? Hay que considerar una cuestión relativo al establecimiento de un contrato de préstamo. El prestamista, cuando concede el dinero, no sabe en qué se gasta. por lo tanto, ¿cómo saber qué es legítimo y qué no?  Si esto llega a ocurrir, no quiero pensar cuán lejos estaríamos de Argentina, que más de 10 años después de su gran default, sigue teniendo graves problemas de financiación porque nadie le presta.

4) Recuperación del control público en los sectores estratégicos de la economía

Telecomunicaciones, energía, alimentación, transporte, sanitario, farmacéutico, educativo. Sectores sobre los que se debe recuperar el control público. Aquí sí que discrepo enormemente con la medida. Que ahora mismo funcionen muy mal estos sectores no se debe a que estén en manos privadas. Las manos públicas, no sé si lo harían mejor. La experiencia de las Cajas de Ahorro nos hace no ser muy optimistas.

Además, el problema no está en quién lo gestione creo yo, sino en las numerosas regulaciones que restringen la libre competencia en el sector. Esto se explica simplemente con el caso de Über y la regulación del sector de los taxis. Nada más que añadir. Liberalizar es la solución; no nacionalizar.

5) Reformas fiscales para luchar contra el fraude

Esta medida, nada que reprochar. Al contrario, algo que debiera ocurrir sin necesidad de que estemos como estemos. Podemos dice querer plantar cara a las grandes familias y empresas. No sé si yo lo diría en términos tan bélicos, pero lo que queda suficientemente manifiesto cada dos por tres al leer el periódico, es que esto de tener tan cerca Andorra, Suiza o Luxemburgo, hace muy difícil cualquier sistema fiscal.

La tipificación del delito fiscal a partir de 50.000 euros de cuota defraudada y ampliación de los mecanismos y de los recursos destinados a su persecución, dice podría reportar 90.000 millones de euros más al año. Pero tengo mis dudas. Ni con los mejores inspectores, ni llenando esto de un ejército de personas dedicadas a revisar creo que se puede hacer frente a tener los vecinos que tenemos.

6) Renta básica universal

Además de la dudosa viabilidad del mismo (145.000 millones de euros), lo que haría que en España el gasto público rozase el 60% sobre el PIB, me asalta otra cuestión más de incentivos que otra cosa. La renta básica para todos consiste en una redistribución de la riqueza. Pero esto tiene un problema de señalización. Los precios y salarios son buenas indicadores sobre los gustos y preferencias del ciudadano. La renta, el incentivo por el cual dar todo de sí. Un salario que no refleje las leyes del mercado de oferta y demanda, puede romper esta coordinación y mecanismo de señalización. Y esto es muy preocupante; no conozco ningún país que lo tenga (tampoco lo he mirado mucho, así que pudiera haberlo.. aunque tengo mis dudas cuán extrapolable sería a España).

7) Salarios máximos

En 2013, en Suiza un referendum rechazó limitar el sueldo máximo de los directivos a 12 veces el salario más bajo (propuesta 1:12). Hasta donde sé, no conozco ningún país que tenga algo parecido. ¿Por qué? Por cuestión de incentivos. Un tope por arriba y por abajo a una variable como los salarios que conllevan información, limitaría entonces su capacidad informativa. Y esto, dañaría y mucho la capacidad de innovación y emprendimiento. Tengo mis dudas; y no porque ningún país la tenga (sino nunca emprenderíamos), sino por esta cuestión de información e incentivos.

La baja productividad en España, creo que provocaría recortar por arriba, no subir por abajo. Por lo tanto, volvemos a un punto que ya ha salido en este largo escrito con anterioridad: los problemas de España son otros (productividad, regulaciones, poca competencia, etc.). Por lo tanto, estas medidas no sé cuán efectivas serían. Además, no la veo difícilmente salvable con cualquier medida de ahorro alternativa.

Hay más cuestiones, pero éstas creo que son las principales. Todo esto me recuerda en cierto modo a cuando irrumpió Felipe González allá por comienzos de los 80. Era otro contexto; otra época. Su programa no decía cosas muy diferentes. Y no fue mal. ¿Qué pasará en esta ocasión? No lo sé. Lo que sí creo es que España (y en general el mundo) afronta unos años de complejidad e incertidumbre alta. Nuevos actores en el mapa geoestratégico mundial. Europa en decadencia. China e India como cohetes. La desigualdad interpaíses cayendo; intrapaís creciendo (según recientes estudios). Desde luego que se necesita modernidad para luchar contra estos problemas. Pero, ¿son estas medidas las necesarias? No lo sé; y lo peor, no sé si alguien lo sabe.

La ciencia en España, los políticos y las inversiones que pudiéramos recibir

Quizás esté siendo muy crítico hoy para lo que acostumbro (aplico un sesgo de selección a los temas que trato porque me parece que otros lo hacen bastante mejor que yo, y porque hablando de corrupción y crisis todo el rato poco vamos a arreglar). Pero al menos, me quedo tranquilo de poder rescatar algún día este texto, y acordarme que España cambió, que tomó otro rumbo, y que por fin, fomentamos el pensamiento crítico de nuestra Sociedad. Algún día. Sean felices.

Leía esta mañana en el desayuno esta columna de opinión de César Molinas sobre el CSIC y la clase política. De entre las cosas más llamativas,  y sobre las que quería a continuación soltar alguna pincelada adicional, destaca:

[…] el discurso político quedaría en exclusiva en manos de aquellos que no ven ninguna relación causal entre la ciencia de hoy y la riqueza de mañana y que, por tanto, esperan que la futura prosperidad de España se base en proyectos tipo Eurovegas o en alfombrar con líneas de AVE la práctica totalidad del territorio nacional. […]

Me ha llamado la atención porque si bien no con las mismas palabras, es algo que suelo comentar en los diferentes foros donde nos da por hablar de estas cuestiones. Voy a dejar de lado lo obvio y muy repetido: sin inversión en ciencia y tecnología, mal futuro nos espera. Ni siquiera sé por dónde empezar a enlazar para demostrarlo, así que lo consideraremos como un axioma.

Y esto nos lleva a preguntarnos, ¿por qué entonces nuestros representantes políticos recortan por aquí y por allá sin mayor reparo? Bueno, pues coincidiendo con la opinión de Molinas, mi hipótesis es porque quizás ni siquiera sepan qué beneficios tiene. Quizás tampoco sepan mucho de en qué consiste, a tenor del número de doctores que hay en el gobierno actual (2, García-Margallo y Montoro, no dejando de ser curioso lo de éste último, que junto con Wert, son dos de los principales responsables de este atropello a nuestro futuro).

En el marco internacional y globalizado actual, España debiera apostar por la ciencia y tecnología como factor clave de competitividad. No podemos aspirar a competir en el mundo apostando por la competitividad en costes. Tiene que ser el conocimiento. Ese movimiento por la reindustrialización de Europa de la que han hablado Merkel y Cameron en numerosas ocasiones, por la apuesta por poner barreras de salida a los clientes en base a una gran experiencia y un gran producto basado en el conocimiento, no es compatible con los recortes en I+D+i de nuestros representantes.

No soy yo, precisamente, uno de los que valora el conocimiento solamente en términos monetarios. Para mi el progreso científico, y la cultura que de su instauración se deriva, dota a los ciudadanos de un sentimiento de libertad y de una capacidad de pensamiento crítico que tanto necesitamos en una época en la que los sesgos de selección en las noticias de los medios, el anumerismo, las falacias de comparación, la demagogia y las noticias tendenciosas están a la orden del día.

Es más, en ese mundo internacional y competitivo al que me refería, entender sus fenómenos complejos, las relaciones entre los subsistemas económicos, sociales y culturales, así como los resultados de las acciones que emprendemos me resulta especialmente crítico. Aplicar a todo ello el método científico, el rigor en el análisis de lo que leemos, hacerse nuevas preguntas (siempre digo que el día que me quede sin preguntas, me quedo sin trabajo), capacidad de interpretar las novedades a las que tenemos que enfrentamos en un plano no solo tecnológico, sino de valores (¿el coche de Google qué efectos morales persigue? ¿tienen las impresoras 3D algún problema en términos éticos?), etc., son competencias esenciales para destacar como sociedad.

El propio hecho de que la ciencia no está bien pagada es fiel reflejo de dónde está la oportunidad económica de un país. Aún a pesar de que existen numerosos informes de la OCDE en los cuales se señala que de los tres factores que más afectan al crecimiento económico de un país, la inversión en conocimiento es uno de ellos (los otros dos son el grado de apertura comercial –en esto parece que no vamos mal– y la presencia de inmigrantes).

Sin embargo, algo ocurre en el entramado político y económico para que no se entienda todo esto que estamos contando. La buena noticia es que la sociedad (al menos la Vasca) parece que cada vez es más consciente de ello. Sin embargo, el CSIC (el 20% de la producción científica de España) al borde de la quiebra. Ningún político se ha pronunciado sobre ello.

Quizás es que confíen en seguir con un modelo basado en tener como presidente de la patronal de empresas CEOE a un señor que robó en el caso Marsans y ocultó patrimonio para no pagar a sus acreedores, la familia del presidente de unos principales bancos tiene sobre unos 2.000 millones de € en Suiza, su número 2 es imputado, condenado e indultado, presidentes de cajas de ahorro que inflan precios de compra para su enriquecimiento particular o colectivo que luego quedan en libertad, presidentes de Diputaciones que la suerte les sonríe a pesar de dejar de herencia aeropuertos vacíos y esculturas a lo Lenin y Mao, miembros de la familia real de España presuntamente empresarios filantrópicos que acaban siendo de todo menos eso, el presidente del Tribunal Supremo y el CPGJ se gastaba dinero de todos los Españoles para sus actividades de fin de semana, etc. Prefiero no seguir.

Que la herencia del Franquismo y su corporativismo empresarial (bueno, intervencionismo en todos los planos), instaurado a través de un INI que monopolizaba toda la iniciativa privada, debería haber quedado atrás, todos queremos creerlo. Otra cosa es que sea cierto. Los sistemas de monitorización de boletines oficiales por parte de las empresas es un proceso habitual. Mala señal. Las reuniones periódicas con administraciones públicas, es otra cosa habitual en las empresas. Mala señal.

De estas cosas y más, he hablado con inversores en España. Sin ir más lejos, en los últimos 3 meses, que he visitado New York y Moscú, tuve la oportunidad de tener varias reuniones con empresas y personas con intereses económicos en España. Y como siempre me preguntan por “el estado de España”, suelo aprovechar a preguntar su visión también, para hacer un poco de “experimentación de campo”. Y además de los comentarios conocidos (quizás no ayude nuestra denostada marca España en el exterior), me llamó la atención un comentario que me hizo un fondo de inversión en NYC: “Invertir en España es muy peligroso por la inestabilidad jurídica. No hay sector en el que no haya cambios cuando llega un nuevo gobierno“. Quizás lo de los gobiernos en coalición y los pactos de estado, es algo que se debiera empezar a sondear también.

Quizás esté siendo muy crítico hoy para lo que acostumbro (aplico un sesgo de selección a los temas que trato porque me parece que otros lo hacen bastante mejor que yo, y porque hablando de corrupción y crisis todo el rato poco vamos a arreglar). Pero al menos, me quedo tranquilo de poder rescatar algún día este texto, y acordarme que España cambió, que tomó otro rumbo, y que por fin, fomentamos el pensamiento crítico de nuestra Sociedad. Algún día. Sean felices.

Oda a la Informática (Parte 1 de 3)

Si España quiere apostar por la Era del Conocimiento, la Informática no puede serle esquiva. Si creemos que la automatización del procesamiento de información puede aumentar la “inteligencia” y el servicio que nos prestan determinados objetos, habilitando así una Internet of Things, necesitamos Informáticos.

Estoy realmente preocupado por la tendencia que está siguiendo en los últimos años la carrera de Ingeniería Informática. Lo vivo de cerca en Deusto, pero de hablar con colegas en otras universidades, creo que la preocupación la podemos hacer extensible al resto. Lo mismo me ocurre cuando hablo con mis colegas empresarios del sector. Falta capital humano con conocimientos de las destrezas informáticas que tradicionalmente se han venido empleando.

Por obvio que pudiera parecer la enorme oportunidad que abre la informática, durante las últimas dos décadas ha disminuido el número de jóvenes que desean cursar estudios de ciencias e ingenierías. Los jóvenes están interesados en las aplicaciones, en las nuevas tecnologías, pero interesa poco convertirse en productor de las mismas. Interesa poco dedicarse profesionalmente a la investigación. De este modo, pocos finalmente optan por las carreras STEM (Science, Technology, Engineering, and Mathematics). Esto ha sido señalado en reiteradas ocasiones por el informe ROSE (Relevance on Science on Education)1, así como un estudio a los jóvenes vascos de la ciencia y la tecnología (realizado por la Fundación Elhuyar).

En contraste con esa tendencia, ha aumentado el interés por estudios de salud, de comunicación y de educación. Los jóvenes se han inclinado en mayor medida por estudios que preparan para comunicar, atender, cuidar, enseñar a personas. Un interés grande por lo humano, y menor interés por lo que genera prosperidad económica. Curiosamente, los únicos años en que ha repuntado el interés por estudiar ciencia y tecnología han sido los que han seguido a periodos de crisis económicas. Ocurrió a mediados de la década de los 90, y vuelve a ocurrir a partir de 2010.

¿Cuánto nos debe preocupar todo lo anterior? A mí, personalmente, bastante. Pongamos un ejemplo en términos comparativos, por odioso que sea. China, donde la ingeniería tiene una mejor posición laboral y despierta mayor interés (algo, por cierto, general para las sociedades menos desarrolladas). En España, graduamos al año 3.350 ingenieros. En China 400.000, recibiendo más de 9.000.000 de peticiones de ingreso. Sí, ya sé que hay unos cuantos Chinos más, pero, ¿y esta enorme diferencia? Partamos de la base que el centro de gravedad de la fábrica mundial está en China e India (simplificando todo lo simplificable). Antes se hacía solo con intensidad de MOD, pero ahora también se desplaza el conocimiento. ¿Qué podemos hacer en Occidente? Más valor añadido, a través de más conocimiento. Sin embargo, ¿cómo podemos hacer esto en España donde nunca hemos tenido una base tecnológica sólida? ¿Cómo podemos hacerlo sin interés por las carreras STEM?

Por ello, en esta serie de entradas, quiero tratar el tema con todo detalle y cariño que merece. Lo haré desde todas las ópticas, tanto la académica y la “industrial”/empresarial, las dos que más de cerca conozco. Y lo haré como Ingeniero Informático y Doctorando en Informática y Telecomunicaciones, en pleno proceso de escritura de la tesis (Mobile Learning). Con ello, quiero dejar clara mi pasión desde el principio por esta profesión.

Los orígenes

Desde aquellos años 30 en los que un grupo de matemáticos y lógicos (Turing, Gödel y Church) lanzaron el campo teórico que hoy llamamos Ciencias de la Computación (Computer Science) a las gafas de Google, sus Cards y Google Now, han pasado más de 80 años. Por medio, los años 50-60, cuando nace la industria asociada, que permite llevar a más lugares que grandes laboratorios los ordenadores. Años, en los que a unos cuantos, nos ha despertado interés la informática.

Muchas veces me preguntan cuándo y dónde nace mi afición por la informática. Desde bien pequeño me gustó el ajedrez. Allá por 1996, IBM construye una máquina que fue capaz de ganar a mi ídolo entre ídolos, Kasparov. Un hecho histórico, que supone un lanzamiento de nuevas arquitecturas de construcción ordenadores (especialmente, el paralelismo). Cuando aquello, me llamaba la atención cómo un “artefacto” podía haber sido capaz de derrotar al cerebro que tanto idolatraba. Fascinante.

Lo mismo me ocurrió años más tarde con los juegos de pregunta-respuesta de “cultura general” que tanto me han gustado. El 2011, IBM construye Watson, que gana a los campeones del mundo de Jeopardy. De nuevo, otro desafío enorme. Un sistema, que es capaz de procesar el lenguaje humano (ambigüedades, chistes, ironías, segundos significados, etc.). Una máquina que lee 1.000.000 libros, y sintetiza una respuesta sobre la cantidad de información que extrae de los mismos. Entiende la semántica de las palabras, y trata de adivinar la respuesta en 2 o 3 segundos. 2.000 procesadores corriendo en paralelo, y muchos algoritmos, más de 2.000, para intentar entender la semántica. Fascinante.

Y lo mismo me está ocurriendo hoy en día. Se empieza a hablar de la informática cognitiva: de programar a aprender. Es decir, poco menos que “fabricar criaturas” que aprendan por si solas. Un campo en ciernes. Como los niños. Una máquina, que va mejorando con el tiempo. Y así evitar programar todas las variantes del lenguaje humano. ¿Se llegará a la singularidad tecnológica? Fascinante.

Así, visualizo desde los años 50-60, cuando podemos decir que nace la industria de los ordenadores, tres grandes eras:

  1. Era centralizada: sistemas que automatizan trabajos administrativos. Apenas (o ningún) valor intelectual. Se mecanizan ciertos procesos, que se hacen más eficientes.
  2. Era del PC: cliente-servidor. Orndeador personal, ya no solo es una herramienta de ciertos procesos, sino  que pasa al trabajo personal para hacerlo más productivo.
  3. Era de Internet: interconectar, que ha desarrollado gran parte de la economía global. La infraestructura actual.

Muchos, hoy en día hablan ya de la 4ª era, la era de la inteligencia, donde hablamos ya de ordenadores que nos ayudan a decidir. Todo es inteligente: las Smart Cities, las Smart Grids, las Smart Houses, los Smart Cars, etc. De ahí el peso que han cogido en los últimos tiempos los Sistemas de Soporte a las Decisiones (DSS, o Decision Support Systems). Así, se habla de la tecnología digital imbricada en las decisiones informadas de contenidos, decisiones más inteligentes en cuanto a los problemas que son capaces de resolver.

Y aquí es donde creo que tenemos que dar algunas vueltas sobre el futuro de nuestra profesión de Informática. Si España quiere apostar por la Era del Conocimiento, la Informática no puede serle esquiva. Si creemos que la automatización del procesamiento de información puede aumentar la “inteligencia” y el servicio que nos prestan determinados objetos, habilitando así una Internet of Things, necesitamos Informáticos.

Así que en la 2ª y 3ª parte de esta serie de artículos, trataré la vinculación entre la Informática y la Universidad y la Informática y la empresa, respectivamente.

(Continuará…)