La mitad de nuestros salarios para impuestos, sí; pero vivimos bien, ¿no?

By | 4 julio, 2017

3 minutes

Hemos pasado una época del año en la que saldrán noticias como esta, estaesta. Apoyados en diferentes fuentes de datos, parece que los españoles vivimos en un infierno fiscal. Los datos así parecen sugerirlo. Si usamos los datos de un estudio elaborado el año pasado por el Foro Económico Mundial, los trabajadores españoles destinamos un 52% de nuestro salario a impuestos. O, visto de otra manera, nos quedamos de manera neta con el 48%, una vez que hemos atendido nuestras diferentes obligaciones fiscales (el IVA, IRPF, impuestos especiales, etc.). Somos el cuarto país del mundo que mayor esfuerzo exige a sus trabajadores.

Ranking de impuestos por países (Fuente: http://e01-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2015/12/07/14495195648681.jpg)

Ranking de impuestos por países (Fuente: http://e01-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2015/12/07/14495195648681.jpg)

Por encima de España se sitúan países sospechosos también en este tipo de rankings como son Suecia o Dinamarca. En el puesto 11, Finlandia. Y si no fuera por sus enormes reservas de petróleo que tanto beneficio fiscal le dan, también a buen seguro aparecería Noruega. Países, estos nórdicos, que son conocidos por la buena vida que ofrece a sus ciudadanos. Unos países que se enorgullecen siempre de citar la confianza de sus ciudadanos en sus instituciones (entre el 50 y el 60% de sus ciudadanos confían mucho en sus instituciones, frente a una media de algo más del 30% en el conjunto de la UE-27).

Unos países que son conocidos también por el gran gobierno que tienen: cómo cuidan de sus ciudadanos, el gran volumen de beneficios sociales que les ofrecen, incluso muchos de ellos demasiado generosos. Sin embargo, después de los turbulentos años 80 que pasaron (también es cierto después de un siglo de un alto crecimiento), las finanzas se mantienen bien controladas. También tienen una larga tradición de liberalismo en múltiples ámbitos: libertad de prensa desde 1766, un campo de funcionarios libre de corrupción y meritocrático desde mediados del siglo XIX. E, insisto, los ciudadanos confían mucho en el valor que les aporta el ámbito público.

Y éste último punto es al que quería ir. Básicamente porque muchas veces pensamos que las cosas cuestan menos de los que creemos. Y sí, quiero llegar al gasto social. Ese conjunto de gastos que permiten mejorar la vida y el día a día de nuestros ciudadanos. En ese ranking, donde se cuela España. No podremos negar que los beneficios sociales aquí también son amplios. Y es que, como digo, las cosas cuestan (mucho) dinero. Pagamos impuestos, pero a cambio obtenemos un conjunto de amplios beneficios sociales.

Miremos el gasto social de los principales países, los que pertenecemos a ese selecto club de la OCDE.

Gasto social en países de la OCDE (Fuente: OCDE)

Gasto social en países de la OCDE (Fuente: OCDE)

Los países nórdicos (salvando Noruega, ya digo, son su singularidad petrolífera), junto a España -y algunos otros-, dedican entre un 25 y un 30% de su PIB al gasto social. Este gasto, representa aspectos como la incapacidad para el trabajo (jubilación, invalidez, etc.), salud, familia, políticas activas de empleo, vivienda, etc. Si alguno quiere seguir reflexionando sobre el modelo impositivo que tenemos en España, quizás se pueda dar una vuelta por lo que ocurre en países con menos impuestos (y beneficios sociales, claro), como Brasil, Sudáfrica, China, India e Indonesia.

Quizás la diferencia en cuanto a lo que pase en España frente a otros países con modelos impositivos altos y beneficios sociales altos sea la confianza en cómo los políticos gestionan dicho dinero. Los casos de corrupción y el ineficiente gasto público (que es la política redistributiva más importante que tienen los países), no son dos elementos que acompañen para que nos guste pagar impuestos. Es, en este sentido, siempre interesante ver la cantidad del gasto público que va destinado a las personas más necesitadas. En este caso, España, en lugar de acompañar a los países nórdicos, acompaña a otros respecto a los que salía muy distanciado antes:

% del gasto público que va a los ciudadanos más necesitados (Fuente: OCDE)

% del gasto público que va a los ciudadanos más necesitados (Fuente: OCDE)

No llegamos a niveles de México, Portugal o Turquía, donde el dinero público, es más, vuelve a las clases más pudientes prácticamente, pero ahí tenemos mucho espacio de mejora. Especialmente porque las partidas de gasto social más amplias son en términos de salud y bienestar en la tercera edad. Ámbitos de la vida donde la vulnerabilidad es importante, y donde las limitaciones para encontrar otros campos de mejora son realmente complicados.

No pretende este artículo ser un estudio científico de cómo debemos todos ser más coherentes con el equilibrio eterno del ser humano “dar y recibir”. Pero sí por lo menos vislumbrar y poner en cierta comparación el pago de impuestos con los servicios y beneficios sociales que obtenemos. Éste último campo, es el gran olvidado cuando los medios españoles, ahora que hemos hecho la declaración de la renta, nos han bombardeado con la gran cantidad de impuestos que debemos de pagar entre todos, pese a no tener los políticos de Suecia, Dinamarca, Noruega o Finlandia.

Amigos, amigas, las cosas cuestan mucho dinero. Como dicen mis amigos y amigas economistas, nada es gratis. Los impuestos, el instrumento que nos permiten vivir tan bien en España.

3 thoughts on “La mitad de nuestros salarios para impuestos, sí; pero vivimos bien, ¿no?

  1. Bertol

    Totalmente de acuerdo con lo que comentas Alex, los impuestos me parecen un instrumento que si se usarán correctamente nos permitirían vivir muy bien en ‘España’.

    La pega que veo es, que ‘todos’ podemos empezar jugando al juego cumpliendo las reglas; pero cómo el político de turno realiza alguna picaresca en su favor – cuando es quién debería representar a la ciudadanía y dar ejemplo – el resto de participantes se enfada. Aún así, sigues jugando al juego sin utilizar malas artes, pero ves que otra vez ocurre lo mismo o incluso una trampa peor. Entonces algunos participantes se enfadan y dudan de sus actos; ya han perdido sus ideales y no creen en el bien común.

    Así, cada vez se potencia el pensamiento individualista, algunos creen que si no hacen la trampa otro lo hará; y resulta difícil educar a los nuevos participantes cuando ven al resto de participantes o los más representativos realizar ‘trampas’. (Para colmo, realizar estas ‘trampas’ parece que a la larga tienen más beneficios que castigos).

    Empezamos a jugar de nuevo, ¿cuántos son los que juegan honestamente? ¿cuántos son los que harán la ‘trampa’ a la primera de cambio? ¿cuántos son los que pensaran en el conjunto de las personas? ¿cuántos son los que pensarán de manera individualista?

    Sin lugar a dudas queda un gran trabajo por hacer, lo positivo es que aún hay mucho margen de mejora. Ojalá puedas escribir algún día sobre un sistema con impuestos que nos pueda permitir vivir adecuadamente a todos y todas.

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  2. Garkopeke

    Hacía mucho tiempo que no estaba de acuerdo contigo tan firmemente. Y también lo estoy con Bertol, que un gran fallo del sistema español es la economía sumergida a la cual todos sus ciudadanos (unos en mayor medida que otros) ponen su granito de arena.
    Creo que debería ser un cambio desde dentro de las instituciones, pero que nuestros dirigentes dejen de embolsarse y jugar al trilero… difícil, pero no imposible. Tengo fe, pero hay pocas opciones políticas (en verdad, de momento, una sola y soy bastante excéptico) que me parezca que puedan llegar a hacer realidad este cambio en la sociedad.

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  3. Carlos Alonso

    Estimado Alex, el primer gráfico no dice que paguemos un 52% del salario en impuestos, sino que ese es el tipo marginal máximo, ni siquiera medio, del impuesto sobre la renta. Habría que ver si marginal es a partir de 100.000 € o 1 M € por ejemplo. Lo más correcto sería tipo medio del principal impuesto directo.
    Pero además hay que contar con impuestos indirectos como IVA, que por ejemplo en Suecia es del 25%. Hay que contemplar la globalidad de impuestos y por eso es mejor usar la presión fiscal. Y según datos Eurostat (http://www.eldiario.es/economia/graficos-desmitifican-paga-impuestos-Espana_0_662484659.html) en España es del 35% y en países nórdicos entre el 44 y el 47%.
    Me intriga la diferencia entre los datos de OCDE 2014 (en tu post) y Eurostat 2015 (artículo enlazado). ¿Quizás por el efecto de las prestaciones por desempleo, muy cíclicas?
    Tanto post y artículo coincidís en el tema de que el 20% de las rentas más altas se beneficia más que 20% de rentas bajas. Sin duda, es un problema de diseño. Las deducciones en la base imponible del IRPF son más beneficiosas según más ganes (mayor tipo marginal). Lo mejor sería una deducción en cuota, igual para todos (no entro en si una familia rica debe tener derecho a ayudas públicas). Pero es que además, que las prestaciones sean mediante IRPF hace que para beneficiarse de ellas tienen que hacer la declaración de la renta y los que ganan poco no tienen obligación de hacerla. Además Hacienda nunca te devolverá más de lo que te haya retenido, aunque por tus ingresos sea muy poco. Si ganas poco dinero y te retienen poco eso será lo máximo que recibas de Hacienda por muchas deducciones públicas que acumules.

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