¿No das abasto con tus clases? Ficha a un bot para ayudarte

By | 7 junio, 2016

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Hablábamos de los bots en un artículo anterior. Introducíamos el concepto, y señalaba a lo largo del artículo, que creo que van a dar mucho que hablar en muchos campos. Si abrís periódicos y medios especializados, seguramente os encontraréis con aplicaciones como: asistentes en procesos de compra online, atención al cliente, gestión de pagos y devoluciones, etc.

Sin embargo, la noticia de las últimas semana se ha producido en otro campo:

Un profesor usando un bot como ayudante (Fuente: https://www.washingtonpost.com/news/innovations/wp/2016/05/11/this-professor-stunned-his-students-when-he-revealed-the-secret-identity-of-his-teaching-assistant/)

Un profesor usando un bot como ayudante (Fuente: https://www.washingtonpost.com/news/innovations/wp/2016/05/11/this-professor-stunned-his-students-when-he-revealed-the-secret-identity-of-his-teaching-assistant/)

Ashok Goel, un profesor de ciencias de la computación de Georgia Tech, les contó a sus alumnos que había fichado a un profesor asistente (la figura del “Teching assistant“) llamado Jill Watson. Lo que no les dijo es que se trataba de un bot. Y, durante un semestre entero, esta pieza de software que había aprendido a aprender a responder “sobre la marcha” (los algoritmos de aprendizaje de los que hablábamos en el artículo anterior), se pasó respondiendo a las preguntas online de los estudiantes en el foro de la plataforma de aprendizaje de la universidad.

El bueno de Ashok Goel no les contó esta historia hasta después de la finalización de la asignatura. Los estudiantes, se quedaron perplejos. Habían dado un feedback realmente bueno al bot como profesor. De hecho, fue uno de los profesores del semestre mejor valorados. Y lo que no podían imaginar es que un software podía ofrecer un valor añadido tan alto como para ser indistinguible del comportamiento de un profesor en un foro online. ¿Se acuerdan del Test de Turing?

No se conocen muchos detalles técnicos del funcionamiento de este bot. Se sabe que ha sido desarrollado con la ayuda de algún ex-estudiante e IBM Watson. Se entiende que para dar respuestas y seguir aprendiendo a mejorar las respuestas que da, se apoyará en:

  • Los materiales didácticos del profesor.
  • Las notas del profesor tras la realización de las clases.
  • El conocimiento que tenga indexado en Internet (inmenso).
  • Otras respuestas que hubieran dado por respondida preguntas parecidas en Internet.
  • Respuestas en otros semestres de años anteriores de la misma asignatura para preguntas similares o idénticas.
  • etc.

Jill Watson fue entrenado para solo responder si tenía una confianza igual o superior al 97%. Es decir, generaba un conjunto finito de soluciones posibles ante una pregunta dada, y se quedaba con aquella de mayor peso, solo si tenía esa confianza. Esto garantizaba un nivel de calidad adecuado, que hemos visto que en los estudiantes no ha generado mayor problema.

En definitiva, estamos hablando de la automatización de una tarea que para los que nos dedicamos a la formación online, sabemos que tiene un valor incalculable: la tutoría online. Una labor, que no es responder, sino también acompañar, proponer temas, saber comunicarse con un código de comunicación apropiada para entornos online y sociales, etc. Una labor, donde los humanos, suelen tener problemas, porque es un elemento muy diferente a cómo se desempeña esta función en entornos presenciales.

El “engagement” con el estudiante se consigue normalmente con los encuentros presenciales. La motivación, con los múltiples instrumentos que empleamos los profesores en clase para mantener los ratios de atención. Estos dos elementos (engagement y motivación), siempre han sido un caballo de batalla en cursos online. Pero, los estudiantes que interactuaban y relacionaban con Jill el bot, se sintieron más motivados que nunca para preguntar.

El profesor Goel ya ha montado una empresa para tratar de escalar e industrializar esta idea de poder disponer de bots para una tarea tan humana hasta la fecha. A sabiendas que en un curso online de esa naturaleza se producen unas 10.000 preguntas, estamos hablando de una propuesta de valor sustancial para un profesor. Un ahorro importante de tiempo en una tarea cuya exigencia cognitiva es más baja que otras que desempeña el profesor, y que permite a un profesor centrarse en aquello que sí puede aportar verdaderamente valor (encontrar nuevas actividades, retos intelectuales para el estudiante, problemas, etc.)

A mí todo esto, más allá de la tónica general de entender lo que se está haciendo, creo que debe llevarnos a una situación de preguntarnos hasta dónde podemos llegar. Entiendo que en el debate de robots vs. humanos está más vivo que nunca. ¿El problema? Como he dicho en reiteradas ocasiones, que esta revolución digital está yendo a unos ritmos y velocidades sustantivamente mayores a los que estamos aprendiendo los humanos. Por ir a un extremo: ¿preferirá una universidad un profesor humano o un bot? Pues como ya ocurre en otras profesiones, todo dependerá del valor aportado, y también del coste. Me da la sensación que este debate que ya se tiene en otros sectores, llegará al nuestro también….

También hay varias voces que enfatizan que un robot nunca podrá llegar a disponer de las capacidades de un humano. Aluden a varias limitaciones que como pensadores tienen los robots, especialmente en aspectos como:

  1. Computers can calculate anything but understand nothing.
  2. Computers cannot truly create — only recombine what humans create.
  3. Computers are strictly rational. A human mind owes its richness largely to non-rational aspects.
  4. Computers have no insight. They are immune to “aha” moments.
  5. Computers cannot relate to human existence at levels we most cherish — love, beauty, truth.

Los bots, llegando a la educación. Ofreciendo resultados espectaculares. Momento de reflexionar también nosotros, los profesores universitarios. y centrarnos en aportar nuestro valor allí donde el humano todavía mantiene un monopolio: en la pregunta, en determinar qué es lo que hay que hacer. Hasta que un bot nos deje sin ese trabajo también…

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