El enésimo episodio de “Hazte millonario sin estudiar” y por qué la universidad es otra cosa

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Es difícil que pase un mes sin que por las redes sociales circule de nuevo una noticia o gráfica como esta que vemos aquí:

Los millonarios sin títulos universitarios (Fuente: http://4.bp.blogspot.com/-ctlGbzE1tM0/UXppKFYAh8I/AAAAAAAAL0g/aGTJoIWiZwU/s640/millonarios-sin-estudio.jpg)
Los millonarios sin títulos universitarios (Fuente: http://4.bp.blogspot.com/-ctlGbzE1tM0/UXppKFYAh8I/AAAAAAAAL0g/aGTJoIWiZwU/s640/millonarios-sin-estudio.jpg)

Hace unos días, también salía esta noticia del responsable de RRHH de Google: “El expediente académico no sirve para nada“. La consultora Ernst & Young, el pasado Agosto, era noticia por lo mismo: “‘No evidence’ that success at university is linked to achievement in professional assessments, accountancy firm says“. Creo que toda esta oleada de ataques contra nuestros quéhaceres universitarios se deben a que las grandes empresas quieren en cierto modo tener un papel más activo en el conocimiento y el desarrollo de competencias. Es más, que Google anda detrás del sector universitario es cada vez un rumor mayor.

No puedo estar más en desacuerdo con esta forma de entender la universidad. En este artículo, el autor dice una frase bastante lapidaria: “Ni el estudio es garantía del éxito, ni el no contar con un título es garantía del fracaso“. Si os fijáis, es muy diferente decir que “los estudios no son garantía, y tampoco el no tenerlos” que “el expediente académico no sirve para nada“. Si yo fuera el que selecciona (que lo hago en ocasiones), y supongamos que tengo que hacerlo al azar entre 100 candidatos, prefiero que sea entre candidatos que tengan estudios universitarios, que entre 100 que no los tengan. Es cierto que hay muchos más factores de éxito, pero sí creo que por lo menos reduce las probabilidades de fracaso el hecho de contar con estudios universitarios.

Ojo con qué entendemos por universidad. Ya hace 5 años que escribí mucho sobre todo ello, e incluso hice un par de charlas sobre todo ello.

Universidad viene de universitas, por “asociación de iguales” (corporación o gremio) en latín medieval. Hace referencia a un gremio de maestros o estudiantes.

Quizás es que con cierta frecuencia confundamos las universidades con las escuelas de negocio, sinónimo de competitividad en el mercado. Éstas, nacieron en la segunda mitad del Siglo XIX para preparar a la élite que debía dirigir y gobernar las empresas en el capitalismo de la era industrial. Las universidades no son escuelas de negocio. Las universidades, el equivalente a un ágora, a la academia de Platón, donde se reflexiona y se sintetiza el conocimiento. Requiere alumnos inquietos intelectualmente, requiere rigor científico, requiere reflexión e investigación en todas las materias del conocimiento humano.

Suelo decir que el papel de la universidad hoy en día es facilitar entender sociedades complejas que conforman un mundo aún más complejo. Nuestra misión es dotar al estudiante de capacidades, herramientas y habilidades para mejorar nuestro mundo a través de una transformación responsable, humana y ética. ¿Es esta visión de la universidad compatible con esos mantras dominantes de las grandes empresas? No lo veo.

La responsabilidad de las universidades en nuestras sociedades del desarrollo, de la movilidad social y de la reducción de las desigualdades, es fundamental. Alrededor de los años setenta, pasó de ser un centro de aprendizaje de las clases altas y medias a incluir entre su alumnado a las clases trabajadoras que nunca hasta entonces habían podido entrar. Así, las universidades han contribuido a la extensión de la cultura, entendiendo esto como al mundo del pensamiento, a los conocimientos filosóficos, literarios y artísticos, así como los instrumentos básicos para el desarrollo profesional, personal y social.

No obstante, hay muchos elementos que hacen popularizar titulares “Hazte millonario sin estudiar”. La progresiva disminución de las asignaturas de humanidades -Literatura, Filosofía, Historia, Geografía- en la educación primaria y secundaria, nos acaba contagiando a las universidades. En la última reforma de la Ley de Educación, la Historia de la Filosofía pasa a ser optativa y las horas de Literatura disminuyen. Creo que con esta idea, a los estudiantes les puede ir quedando medianamente claro que estas materias no son importantes porque no sirven para abrirse paso en el mercado de trabajo. Y así, seguimos construyendo un discurso eminentemente utilitarista sobre la función de la educación en general, y en última instancia, de la universidad.

No obstante, menos mal que la realidad suele acabar confirmando nuestra visión. Las últimas revoluciones industriales (dispositivos electrónicos e Internet) se han producido codo con codo con las universidades. Y que la desigualdad creciente intrapaís (a pesar de la reducción de las desigualdades interpaíses) puede suponer una regresión importante para el acceso a estos templos de conocimiento, también es importante. Por lo tanto, en este contexto, que estemos venga a atacar el rol de las universidades, me parece una irresponsabilidad importante por parte de las empresas.

El motivo “no se prepara profesionalmente a los alumnos para el mercado laboral” parte de una premisa falsa; y es que nunca fue el objetivo principal de las universidades. El foco de su objetivo es la de potenciar intelectualmente a las personas, dotarles de conocimientos y de capacidad de reflexión. Es cierto que la universidad tiene que transformarse de la misma manera que se transforma la sociedad, pero no hay que olvidar el objetivo último de la universidad.

No obstante, y pese a que no fuera su función me parecía bastante evidente, me he puesto a buscar algo más de evidencia empírica (más allá de la “anécdota” de los seis multimillonarios… ¿cuántos son en total, por cierto?). Me he encontrado con este reciente estudio elaborado por la Reserva Federal de Sant Louis y Bloomberg, que estiman cómo tres factores afectan a las opciones que uno o una tiene para ser millonario: edad, educación y raza.

Los investigadores William Emmons, Bryan Noeth, y Lowell Ricketts evidencian cómo, de esos tres factores, la educación es el más influyente en las opciones de convertirse en millonario. Es cierto que algunas razas tienen más opciones que otras (desgraciadamente), pero la educación tiene un papel fundamental. Esto, además, enfatiza la necesidad que esas desigualdades que antes decía, no sean un limitante para el acceso a la universidad.

¿Puede la educación ayudar a convertirse en millonario? (Fuente: http://static1.businessinsider.com/image/56a0fbf59037f7d37b66cbf4-800-688/infographic-millionaire-school.png)
¿Puede la educación ayudar a convertirse en millonario? (Fuente: http://static1.businessinsider.com/image/56a0fbf59037f7d37b66cbf4-800-688/infographic-millionaire-school.png)

Como se puede leer en el informe:

According to the sample, a black person’s odds of being a millionaire increase from less than 1 percent if he or she doesn’t complete high school to 6.7 percent with a graduate degree. White Americans without a high school diploma start out with slightly better chances—1.7 percent—that rapidly improve with more school: A graduate-level education increases their probability of amassing a net worth greater than $1 million to 37 percent.

Por último, respecto a la edad, es cierto que hay diferencias entre razas, pero también según se avanza, hay opciones de llegar a ser millonario. Esto, enfatiza la importancia de la formación continua a todas las edades.

Opciones de ser millonario mientras envejeces (Fuente: http://www.bloomberg.com/features/2016-millionaire-odds/img/millionaire-age.png)
Opciones de ser millonario mientras envejeces (Fuente: http://www.bloomberg.com/features/2016-millionaire-odds/img/millionaire-age.png)

Con esto, hago un llamamiento a dejar de difundir por Facebook y Twitter informes sobre cómo llegar a hacerse millonario sin estudiar. Y es que el papel de las universidades, creo, queda fuera de toda duda para el desarrollo de nuestras sociedades inclusivas, igualitarias y menos desiguales que las actuales. Sumemos entre todos.

Autor: alrayon

Lecturer and Researcher at Deusto University. Somehow, a stranger that loves both technology and economics, a sinergy that will conquer the world.

19 opiniones en “El enésimo episodio de “Hazte millonario sin estudiar” y por qué la universidad es otra cosa”

  1. De lo que de verdad quieres aprender, no lo harás mejor que por tu cuenta aprovechando Internet.

    La uni está bien para buscar segunda opinión, experiencia previa en un tema, ayudas puntuales,…

    1. Hola Alberto,

      precisamente es la universidad la que creo da las “skills básicas” para que luego puedas aprender de manera autónoma. Ya sea en Internet o a través de otros medios.

      Gracias por tu aportación, by the way.

      Nos vemos en las redes 🙂

    2. I never went to university this would be classed as rape i mean i know its a roelplay senario but still … this toatly turned me off She’s beautiful, her tits looks deliciuous and her asshole is tight, perfect for anal sex, and finally her cock, I wanna her cock in my pussy

  2. Gracias Alex por tu reflexión… estoy de acuerdo, y me reconforta leerte y saber que estamos en el camino…y por añadir algo a ese camino, es que la universidad aporta madurez emocional, para tomar decisiones, para discernir, para dar un pasito mas en el camino del crecimiento personal… Si dejas que la universidad te toque el corazón, te conviertes en otra persona, con una reflexión distinta… que crece con los demás…
    Un abrazo y seguimos profundizando…

  3. Tu artículo está muy bien redactado y es interesante en mi humilde opinión. No obstante, ¿no estarás siendo un poco optimista respecto a la universidad? Foro de reflexión, debate, inquietudes filosóficas… nunca he visto nada de eso. Eso se hace fuera de la universidad. En la uni se atiende irreflexivamente a los profesores en sus clases magistrales. ¿No matará eso la inteligencia? Mucha gente entra feliz, alegre, ligera, y sale como pesada, triste, sin vida. Y he pasado ya por tres universidades y en ninguna me he sentido a gusto, pero algo hay que hacer, a falta de lo que soñamos.

    1. Buenos días Néstor,

      efectivamente, es un mensaje bastante optimista de cómo debería ser la universidad. Lo que pasa que, luego, efectivamente, no siempre es tan positiva. Pero debería serlo, para eso está concebida. Y ahí es donde tenemos que sumar entre todos para que los métodos magistrales dejen paso a nuevos métodos de estudio y trabajo 🙂

      Muchas gracias.

      Saludos,

  4. Si a los periodistas, que tienen la función de informar, se les cambia el plan de estudios, y se les vacia de conocimiento para que aprendan a controlar mejor un cacharro llamado cámara o micrófono,¿ qué podemos esperar de una sociedad con estos oyentes, “espectadores”, que suelen esperar precisamente eso: espectáculo?, y así vamos..

  5. Hola Alex,
    Te doy la razón en el fondo del artículo. Lo que si me gustaría es que me aclararás de dónde has sacado que con la nueva ley de educación (LOMCE), la literatura pierde horas o que la historia y geografía han ido perdiendo horas. En La Rioja, una de las asignaturas que ha sido incrementada con la LOMCE es Ciencias Sociales en una hora en 1º de ESO. La literatura y lengua española siguen con las mismas horas, más horas que las que hicimos los que estudiamos COU.
    En el caso de la historia de la filosofía llevas razón, pasa a ser optativa pero es que las matemáticas también son optativas en el bachillerato de ciencias lo que también puedo considerar que es alarmante.
    Un saludo.

    1. Hola Antonio,

      muchas gracias por tu comentario y la apreciación que realizas. Como en España tenemos 17 sistemas educativos, quizás en La Rioja no haya ocurrido lo que señalo. Y quizás debiera matizarlo, sí. Tengo entendido que esas materias se han reducido en varias CCAA, y de ahí el comentario que realizaba.

      Lo miraré.

      Gracias de nuevo.

      Saludos,

  6. Si como afirma el autor, la finalidad de la universidad es “potenciar intelectualmente a las personas, dotarles de conocimientos y de capacidad de reflexión”, entonces ¿por qué se valora a los profesores únicamente por lo que publican?

    Me temo que puede no haber ninguna relación entre publicar mucho (incluso con calidad) y cumplir bien esa función.

    Me parece que el sesgo de que a los profesores prácticamente no se les valore si enseñan bien o no es un reflejo de una corrupción de base en la universidad: a los que deberían cambiar el sistema de evalución les importa más bien poco el objetivo que al autor defiende.

    Total, una más de tantas contradicciones sociales…

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