Qué es realmente la Transformación Digital: ¿qué cambia? (II)

By | 7 febrero, 2016

4 minutes

(este artículo es la secuela de otro anterior en el que hablábamos de los elementos críticos -procesos y gestión del cambio- para la transformación digital de una organización)

En el artículo anterior, hablábamos de la importancia y el papel que deben jugar las personas y el cambio que deben acometer dentro de las compañías para que la transformación digital resulte exitosa. En esta línea, no detallé mucho los elementos que realmente cambian. Es decir, qué es aquello que realmente se “transforma. Que en cierto modo, me permite afirmar con cierta claridad que el mundo de oportunidades que abre es realmente amplio. Y es que las organizaciones, tienen delante suyo las siguientes oportunides y retos:

  • Estrategia “long tail”: en esta “era de la búsqueda“, en la que siempre que queremos localizar algo, lo buscamos en Google, y con bastante frecuencia, lo encontramos, cada vez más marcas están adoptando las estrategias “long tail”. Esto antes no era necesario. Si el cliente no encontraba lo que quería, acababa comprándose una referencia genérica. Pero esto pudiera estar llegando a su fin. Solo con ser conscientes que en Google se anuncian todo tipo de marcas, y que la estrategia de palabras clave más adecuada es un correcto equilibrio entre “número de búsquedas” y “competencia por ella”, queda claro que una estrategia long tail en todos los sectores pudieran ser la nueva normal. Esto hará que la competencia entre productos y servicios sea cada vez más acusada, por lo que las marcas buscarán diferenciarse de sus principales competidores.
Estrategia

Estrategia “long tail” para el café como ilustración de la transformación digital que viven muchos sectores en “era de búsquedas” (Fuente: http://marketingparafotografos.es/seo-desde-cero-iii-seo-long-tail/)

  • Todo no es digitalizable: esos modelos de negocios que se asientan sobre el axioma que todo se puede digitalizar, son también de esos sectores muy propensos a obtener importantes fracasos. La mejor tecnología no es garantía de éxito. Es más, aquellos que tienen más oportunidades de triunfar son los que se centran en valor al cliente, no en la mejor tecnología. El nacimiento de La Nevera Roja es uno de mis casos preferidos para ilustrar esta idea de la importancia del valor frente a la tecnología.
  • La nueva era de relaciones: eres lo que compartes, lo que haces. Eso nos podría llevar a considerar los nuevos esquemas de relaciones como una empresa abierta y abrazar así la era de la colaboración. Hace ya cinco años hablé en un artículo sobre las PYMEs, sobre cómo la desunión no hace la fuerza. La creciente complejidad de los sistemas actuales, apunta a que es necesario tener muchos puntos de información para entender lo que pasa. Las redes sociales son como sondas meteorológicas: si tienes una red bien tejida, puedes percibir mejor la realidad. Es cierto que para esta nueva era de relaciones necesita mejora de las herramientas para filtrar la cantidad de información existente, porque son muchas horas las que empleamos al día en redes sociales, horas que antes empleábamos para leer, para hablar con las personas, etc. Los clientes hablan de nosotros, estemos o no estemos. Los que no hayan entendido que la TV del Siglo XXI son las redes sociales y la cantidad de datos que ahí se generan, que vuelvan a reflexionar. Tenemos que estar ahí.
  • Rentabilidad del valor generado: el valor, en muchos sectores no digitales, se generaba, pero no se rentabilizaba (o capturaba). Esto en la era digital, la era de la trazabilidad y la atribuibilidad (de lo que hablé aquí), es posible hacerlo. Por lo tanto, podemos decir que la palanca digital permite una captura más eficiente del valor que un negocio o persona genera en esta transformación digital.
  • Saber bien quiénes son tus competidores: en la “La sociedad de coste marginal cero” de Rifkin, nos alertaba sobre los costes marginales cero en la era digital. Es decir, empresas en las que añadir una unidad de producto adicional vendida, no representaba coste alguno. Por ello, el margen era importante, una vez amortizados los costes fijos. Y el problema, es que son muchas las compañías “grandes” (Apple, Google o Amazon, por ejemplo), en las que esto ocurre. Así que si tus competidores son estos gigantes, creo que tienes un gran peligro: y es que si tu core de negocio es un servicio de almacenamiento en la nube (léase Dropbox), un paquete ofimático en clara tendencia hacia tecnologías Cloud (léase Microsoft Office) o el almacenamiento en servidores en la nube, tienes un grave problema como a Apple, Google o Amazon les dé por ofrecer eso gratis. Reflexionemos en ocasiones sobre las economías de escala, la estructura de costes de mi valor, y si alguno de los gigantes -las cuatro empresas más valiosas del mundo– puede ser mi rival.
  • Las plataformas y ecosistemas de trabajo: el caso Android es uno que ilustra muy bien esto. Con cierta frecuencia, el core de negocio de una compañía digital no es su producto en sí, sino lo que sobre la misma pueden hacer terceros. Es decir, que el negocio está en los complementos (como ya ocurre en los concesionarios con los servicios de mantenimiento o en los cines con la venta de palomitas y refrescos). Esto Google lo entendió rápidamente sacando una plataforma sobre la que terceros podrían desarrollar aplicaciones que generasen datos para su principal producto. Es decir, que la lógica de negocio y valor se ven claramente modificadas.
  • La era de los datos: resulta ya bastante obvío decir que estamos viviendo la era de los datos. Básicamente, para tres enfoques: ganar más dinero, reducir costes y prevenir el fraude. He hablado tanto de ello, que ni siquiera me extiendo. Y estas tres utilidades, afectan a todos los sectores por igual. No hay ninguno que se libre, por lo tanto, de la transformación digital y las ventajas de los datos.
  • La “versión digital” de nuestro producto: en 10 minutos, hoy en día, se sacan tantas fotografías como todas las tomadas en el Siglo XIX y parte del XX. Esto es algo que Kodak no entendió. Fue atrapada por esta era, pensando que todavía podría rentabilizar su modelo de negocio basado en carrete y revelado. Incluso llegó a pensar que le vendría bien esta digitalización de la obtención de la fotografía. La gente seguiría queriendo imprimir fotografías. El final de la historia ya lo sabéis: Kodak entró en bancarrota. Con la digitalización, muchos negocios piensan que todo será igual, pero en formato digital. Nada más lejos de la realidad. Los patrones de consumo pueden alterarse. Y el valor, ser generado de otras maneras, incluso, ajenas a mi día a día (léase el punto relativo a “Las plataformas y ecosistemas de trabajo“).

Como ven, son muchos cambios los que trae la transformación digital. ¿Estás preparado y lo tienes claro para aprovechar todas estas oportunidades?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *