La transformación digital de la economía y los intangibles

By | 9 diciembre, 2015

4 minutes

Esto que hemos venido a bautizar como la era del conocimiento, tiene su expresión económica más clara en los intangibles. Éstos, son de esas cuestiones que merodean mucho nuestras conversaciones, pero que creo, cada vez lo harán más. Hace ya unos cuantos años, dijo Lord Kelvin que “lo que no se define no se puede medir, que lo que no se mide no se puede mejorar y que lo que no se mejora se degrada”. De ahí que me haya animado a hablar de los intangibles, esos que creo estamos olvidando en muchas de nuestras cuestiones diarias en el mundo de la empresa.

La transformación digital de la economía, ha traído muchos cambios. Especialmente, dentro de las organizaciones (efectos laborales, jurídicos, modelo de negocio, etc.), así como a nivel de los productos/servicios de valor añadido que las empresas detectan como nuevas oportunidades. De esto, ya he hablado, así que no me entretengo. Lo que hoy me interesa es el impacto en los intangibles.

Lo que traigo a colación es que la digitalización, ha multiplicado el capital intangible de las compañías. Unos intangibles, que deben ahora ponerse en valor y ser considerados. Esto, incluye tras grandes bloques de activos:

  1. Información digital: ya he hablado también de la importancia de los datos en este nuevo Siglo. He hablado mucho de ello. Nos referimos a los conjuntos de datos y programas informáticos que atesoran las empresas, y que hoy en día representa el 21% del total de la inversión en intangibles que las compañías están haciendo. Sí, las organizaciones están invirtiendo en disponer de este elemento de ventaja competitiva. IBM compró recientemente Weather.com. Sí, léeis bien. Inversión en datos pura y dura.
  2. Derechos de propiedad intelectual sobre la I+D: España y Europa tienen un problema de patentes en general. Hay poca “cultura” por la patente, dado que la I+D+i se ha usado por las empresas para asegurar el corto plazo. Y esta no es su naturaleza. Aún así, mal entendida, pero supone un 31% de la inversión de las compañías.
  3. Competencias económicas: en forma de valor de la marca, conocimiento del mercado, cultura de la empresa e innovación organizativa, etc. Alcanza el 48% de la inversión. ¿Cuántas veces hemos oído a una empresa destacarse por eso? Pero siempre en clave muy abstracta. Es hora de de concretar cuánto vale el grado de innovación de una empresa, cuánto valen sus clientes, etc.

¿Y cuál es el panorama de los intangibles? Muy interesante. Si incluyésemos estas inversiones en el PIB, éste subiría entre un 5 y un 6%. Por lo tanto, su peso en el agregado total, queda más que justificado. He restacado estos datos de un informado titulado “Activos Intangibles: Una inversión necesaria para el crecimiento económico en España“, publicado por La Fundación Telefónica y el IVIE. Pueden extender ahí sus detalles.

¿Y por qué es importante hablar en esta era digital de los intangibles? En el estudio podréis ver cómo, cada vez más, explican mejor la diferencia entre niveles de vida y de riqueza entre los diferentes países. Algo parecido a lo que ha ocurrido con la digitalización, con la introducción de las TIC, en los últimos 20 años. Éstas, permitieron avanzar los procesos de producción, la productividad, etc. en los países avanzados. Pues bien, esos tres bloques de intangibles, tienen una capacidad de hacer crecer a un país similar. De hecho, algunos países como EEUU y el Reino Unido, ya invierten más en intangibles que en tangibles. La importancia de los intangibles en términos de inversión total en España (29%) es inferior a la media de la UE-15 (41,9%), de Alemania (42,4%), Francia (48,7%) o el Reino Unido (55,6%).

Por lo tanto, esta transformación digital no debe enfatizar solo la importancia de las TIC. También debe enfatizar los intangibles, que tienen ahora mismo para las empresas una capacidad de ganar ventajas competitivas, como hemos visto, muy grande. Y aquí es donde creo que radica la reflexión que debemos hacer. En un mundo en constante polarización (ventaja competitiva por precio  -China, aunque cada vez menos, Malasia, Vietnam, países de Latinoamérica, etc.- vs. economías del conocimiento -Occidente en general-), creo que en Europa, en España, en el País Vasco, debemos ser muy conscientes de la importancia que tiene cuidar estos intangibles.

Para ir terminando. Miremos alguna oportunidad que tenemos de embarcarnos en esto que estoy señalando. La industria 4.0, esta hibridación del mundo digital y del físico, la introducción de las TIC en los procesos productivos para dotar de ventajas competitivas a la industria de toda la vida. En la actualidad, en España, un 16,1% del PIB es industrial. Una cifra por debajo del 40% del PIB que alcanzó el sector en los 80, lejos también del objetivo del 20% que ha marcado la Comisión Europea para 2020. La “reindustrialización inteligente” de Europa parece una oportunidad, entonces.

Según datos de Ametic, solo el 1,7% de las empresas europeas han digitalizado de manera intensiva su cadana de producción. Un 41% ni siquiera han comenzado. ¿Oportunidades? Muchas. Las fábricas anteriormente contrataban capacidad de mano de obra (personas en definitiva). Hoy, con esta industria avanzada de los intangibles ante nuestras puertas, contratarán cerebros. Esto es la economía del conocimiento. La Impresión 3D, por ejemplo, no es un negocio de máquinas. No se gana en competitividad adquiriendo más máquinas. Es un negocio de procesos que comienza con un buen diseño. De nuevo, conocimiento, intangibles, el valor de nuestro cerebro.

¿Cuánto vale esto? Pues ahí radica lo que vengo señalando en este artículo. esto es lo que debemos trabajar en los próximos años. En valorar apropiadamente nuestros intangibles, nuestro conocimiento, nuestra ventaja competitiva. Será nuestra arma de competición frente al enfoque low-cost, batalla que no tenemos que pelear.

Por último, la economía digital ha puesto encima de la mesa un desafío fiscal también. ¿Dónde tributan las operaciones de una empresa digital? Ahí tenéis el caso Amazon, Google o Facebook, solo a modo ilustratorio. Son empresas que fundamentan su valor precisamente en los intangibles a los que nos referíamos al comienzo. Licencias, royalties, precios de transferencia, etc.. Son los mecanismos contables que emplean para trasladar los beneficios de un país a otro con menos tributación. Y esto supone un reto. Porque los productos físicos son más controlables (entiéndase). Pero lo intangible, “expresado digitalmente”, se mueve con bastante más facilidad. Ahí veremos mucho recorrido y desafíos también. Hace unas semanas leía que la OCDE andaba persiguiendo precisamente estas cuestiones. En este sentido, estaría bien que se empezara a reflejar también el lugar donde se crea el valor, no solo donde se realiza la actividad económica.

En definitiva, un artículo para poner encima de la mesa la importancia que debe tener en nuestras economías del conocimiento reflejar el valor de los intangibles. Una oportunidad de crecimiento y riqueza, que no podemos dejar escapar.

2 thoughts on “La transformación digital de la economía y los intangibles

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