Las TIC y la educación: reflexionemos y definamos estrategia y objetivos

By | 14 noviembre, 2015

6 minutes

El último informe PISA de 2015, entre otras cosas, se centraba en la relación entre los ordenadores en el aula, los estudiantes y el conocimiento adquirido. Comparaba resultados de pruebas realizadas por alumnos de 15 años de edad en los 31 países de la OCDE durante el 2012. Dado que el objetivo se centraba en las competencias digitales (cuya importancia para el futuro ya he señalado en el pasado), parte de los exámenes se hicieron sobre ordenadores para evaluar el uso de programas, la elección de recursos web en exámenes de lectura o el manejo de datos y gráficos en problemas de matemáticas.

España obtiene 466 puntos, frente a 497 de media en la OCDE. Es decir, para variar, no salimos bien posicionados en comparación al resto de países desarrollados. Ello, a pesar de estar en el top-6 de países con mayor uso de ordenador en el aula. En 2012, cuando se hizo el estudio, el 85% de los centros de secundaria tenían ordenadores de mesa y el 41%, portátiles.

Comprensión en lectura digital (Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2015/09/14/actualidad/1442263820_176677.html)

Comprensión en lectura digital (Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2015/09/14/actualidad/1442263820_176677.html)

El uso de ordenador en las escuelas (Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2015/09/14/actualidad/1442263820_176677.html)

El uso de ordenador en las escuelas (Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2015/09/14/actualidad/1442263820_176677.html)

El resultado es que los analistas concluyen, utilizando cruces y análisis de datos, que el uso del ordenador en el aula no supone una garantía ni una ventaja en sí misma. Los países que obtienen mejores resultados en los informes PISA (Finlandia, Corea o Japón, especialmente) no son los que más invierten en tecnologías. Y lo mismo podríamos decir, pero al revés.

Hace falta algo más. Y ese algo más se llama saber usar las TIC en el aula. Y se llama, pedagogía. Y he utilizado la excusa del informe PISA para sacar este debate encima de la mesa. Las tecnologías digitales facilitan el aprendizaje, pero no lo garantizan. He participado en las últimas semanas en tres foros/eventos en los que hemos estado hablando de estas cosas; y creo que seguimos sin tener muy claro este asunto. Por esta razón, he pensado que sería interesante escribir unas líneas poniendo un poco de claridad a todo este reiterativo asunto.

Para empezar: invertimos mucho en tecnología sin habernos preguntado antes cuál va a ser el uso. Es decir, hemos centrado la conversación en tecnologías y herramientas digitales, sin habernos preguntado antes qué usos queríamos darlos, sin haber hecho una planificación, y sin haber desarrollado un plan de formación del profesorado para el cumplimiento de dichos objetivos con las citadas herramientas. Mi compañero Iñaki Fuertes, director del Servicio Informático de la Universidad de Deusto, con el que tengo el placer de llevar trabajando desde hace ya más de 10 años (desde que comencé como becario), es una de las personas de las que más he aprendido en esta corta pero intensa carrera que llevo. Y él suele enfatizar mucho este asunto; las herramientas digitales es lo último en lo que tenemos que pensar. Primero, definamos objetivos; una estrategia, un plan de gobierno, una introducción de esos objetivos en los procesos y las operaciones de la organización. Y luego, ya, pensamos en qué herramienta digital es la mejor para ello. Si la herramienta no se mete en los procesos del día a día, no servirá de nada la inversión realizada. Y aquí, podemos incluir tablets, herramientas e-learning supuestamente avanzadas, asistentes virtuales, pizarras digitales, etc. etc. etc. Dejo para otro artículo hablar, de la falta de evidencias fundamentadas de muchas de estas TIC en su aportación a los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Es más, el uso indiscriminado de las TIC puede suponer un sobreestímulo perjudicial para los alumnos. El abuso puede inducir distracción y dispersión. Tenemos muchas evidencias de todo esto. Sabemos que la multi-tarea (aspecto inexorablemente ligado al uso intensivo de muchos dispositivos y TIC) es perjudicial para la calidad del trabajo cognitivo en general, y con carácter más perjudicial aún para la naturaleza cognitiva del trabajo en aula.

Tiene también efectos negativos a largo plazo en la memoria declarativa, aquella en la que memorizamos y guardamos información para futuras decisiones. Es decir, que el tradicional efecto de “Si lo aprendes un día antes del examen, lo olvidas al día siguiente” se agudiza aún más con las TIC (no quiero ni pensar la cantidad de estímulos que tendrán hoy en día los estudiantes los días antes de un examen…). Los multitarea muy intensivos, incluso tienen problemas a largo plazo para poder decidir en qué tarea focalizarse. Pero, ¿y por qué nos gusta tanto esto de la multitarea? ¿y por qué nos resulta tan difícil hacérselo ver a los estudiantes? Pues básicamente porque tiene una gratificación emocional muy fuerte, lo que hace que los efectos perniciosos queden de lado.

Todos estos aspectos relacionados con la multitarea están agravándose por la cantidad de dispositivos que tienen a mano hoy en día: ordenadores, portátiles, tablets, teléfonos inteligentes, etc. En el top de las herramientas más “problemáticas” están las redes sociales; una actualización de Facebook es tanto en fondo como en forma distrayente. Si encima le sumamos los estímulos visuales que están incorporando poco a poco… hace que sea biológicamente imposible luchar contra ello. Nuestro sistema visual y emocional son mucho más poderosos que el inteligente; respondemos automáticamente a estímulos emocionales y visuales, anulando la capacidad inteligente de filtrar qué sí y qué no debemos atender. Cuando la gente me pregunta por qué tengo apagadas TODAS las notificaciones de TODOS los dispositivos, le suele explicar esto. Me llaman raro. Y esto me gusta.

Y el problema hoy en día es que es es difícil luchar contra todo esto; el software y el hardware está siendo diseñado y desarrollado por la industria. Una industria que vive, obviamente, de ser consumida. Y claro, si nuestro sistema visual y emocional mandan en nuestras decisiones de compra también… ¿cómo hacemos para evitar que esto guste a los estudiantes? Tarea difícil.

Yo la verdad es que cada vez estoy más atento a todo esto. He sido tradicionalmente bastante “laissez-faire” en lo que al  uso de la tecnología en el aula se refiere. Llevo años usando métodos parecidos para dar clase (muchísima participación del estudiante, Flipped Classroom, mucha práctica en el aula por lo tanto, etc. etc.), pero cada vez el nivel de distracción y de móviles en el aula era mayor. Por lo tanto, parece que la “ubicuidad tecnológica” algo tendría que decir. Y cada vez estoy más reflexivo sobre cómo gobernar y ordenar todo esto.

Hay evidencias ya de todo ello. En el paper “Laptop Multitasking Hinders Classroom Learning for Both Users and Nearby Peers” citan explícitamente:

We found that participants who multitasked on a laptop during a lecture scored lower on a test compared to those who did not multitask, and participants who were in direct view of a multitasking peer scored lower on a test compared to those who were not. The results demonstrate that multitasking on a laptop poses a significant distraction to both users and fellow students and can be detrimental to comprehension of lecture content.

En definitiva, que la “multitarea TIC” no solo afecta de manera directa al que la utiliza, sino también a los de alrededor. Difícil gestión esta para nosotros, los profesores, todo este asunto.

Un último asunto relacionado con el uso de las TIC en el aula tiene que ver con la escritura. Los expertos en neuroimagen llevan tiempo alertando que el cerebro se activa más cuando se escribe que cuando se teclea. Esta es otra de las cuestiones que yo personalmente más aplico. Cuando me ven con un cuaderno, y me dicen eso de “Con lo digital que tú eres“… Por lo tanto, si dejamos de usar la escritura, menos habilidades cognitivas de nuevo. Además, recomiendan dedicar al menos 15 minutos al día a esta práctica, puesto que estimula hasta 14 habilidades diferentes, entre ellas, la organización, la concentración, la atención, etc. Los movimientos que usamos al trazar las leras, deja una memoria motora en la parte sensoriomotora del cerebro, creando una conexión lo que se escribe y lo que se lee. De nuevo: si fomentamos SOLO el uso de las TIC para escribir, ¿nos hemos parado a pensar en todo esto? ¿qué objetivo buscamos? ¿qué estrategia tenemos?

Las tecnologías evolucionan a gran velocidad. Es conveniente también que los centros incorporen expertos que se ocupen de actualizarlas y garanticen un uso eficiente. Y es que esto de la introducción de las TIC en el aula no es un tema menor; además de distraer en exceso, podemos hacer que nuestros alumnos no desarrollen todas sus habilidades y competencias. Y encima, invertir más de la cuenta (que no estamos para eso). Lo que decía al comienzo, con esto de las TIC y la educación: reflexionemos, pensamos, definamos y luego ya, pensemos en herramientas digitales.

3 thoughts on “Las TIC y la educación: reflexionemos y definamos estrategia y objetivos

  1. Estíbaliz

    Un artículo realmente muy interesante que nos lleva a reflexionar sobre todo este mundo de las TIC. Personalmente, me preocupa hacer un uso masivo de ellas, sobre todo en las aulas, sin analizar todo lo que comentas.

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