La economía colaborativa y la captura y oferta de valor: modelo de negocio y contabilidad

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(continuación del primer artículo, donde introducíamos la economía colaborativa)

Estamos asistiendo en la actualidad al auge de empresas digitales que, con unas reglas con ciertas diferencias en materia fiscal, laboral y regulatoria, dan respuesta a los nuevos hábitos de compra que tienen las nuevas generaciones de consunidores. Y es que las TIC en general han acelerado muchos comportamientos y actitudes, destacando entre ellos la economía colaborativa, como hablábamos en el artículo anterior.

Según PWC, para 2025, se espera disponer de un mercado de economía colaborativa de 335.000 millones de dólares (frente a los 26.000 que dispone en la actualidad). Un estudio de la consultora Nielsen sobre economía colaborativa, afirmaba que España es el 5º país de la Unión Europea con más potencial de crecimiento en esta materia. 5.000 plataformas activas y de un 53% de ciudadanos en España dispuestos a alquilar o compartir sus bienes. Un nuevo reto sociológico y de consumo que se ha de aprovechar. Los próximos 19, 20 y 21 de Noviembre se celebra en Barcelona el OuiShare Fest 2015, con el lema “La transformación colaborativa“, prueba del interés e importancia que está adquiriendo en España.

Y en esta evolución, veremos participar no solo a los sectores de alquiler tradicionales como en la actualidad (libros, habitaciones para dormir, vehículos para moverse, etc.), sino también modelos más disruptivos como las horas de trabajo, préstamos entre particulares, etc. La figura que abajo mostramos habla de todo ello.

La evolución de la economía colaborativa (Fuente: http://www.pwc.co.uk/)
La evolución de la economía colaborativa (Fuente: http://www.pwc.co.uk/)

Y es que AirBnB y Über son solo la punta de lanza de un sector mucho más amplio y de mucho más recorrido. Y es que la economía colaborativa crea un nuevo modelo de consumo, abriendo la puerta a explotar recursos propios (como hablamos en el artículo anterior), por lo que también abre la puerta a nuevos modelos de negocio. Y esto es precisamente lo que queremos tratar en este artículo.

Por resumir mucho lo resumible, la era digital lo que ha traído es un nuevo modelo de intermediación en las cadenas de valor que permite organizar de manera eficiente el intercambio de productos y servicios. Pero, lo hace de manera acelerada y optimizada; mayor audiencia, gestión eficiente de la logística (cobros y pagos incluidos), mayor confianza entre usuarios ante la posibilidad de evaluar los servicios y productos adquiridos, economías de escala, etc. Esto, en lo que a la economía colaborativa se refiere, genera dos principales modelos de “hacer negocio” a través de las plataformas digitales:

  • Plataformas que intermedian en el préstamo o intercambio entre particulares: estas plataformas, las podríamos clasificar en tres grandes grupos:
    • De producto a servicio (la servitización de la economía): lo que han hecho AirBnB o Über; de poseer habitaciones de hotel o taxis, a ofrecer un servicio de alojamiento o transporte con mi casa o vehículo personal.
    • Redistribución de bienes y servicios: lo que trajo hace ya muchos años eBay; un gran mercado donde cualquiera puede ser tanto comprador como vendedor. La democratización de los centros comerciales.
    • Intercambio de bienes y servicios sin intereses comerciales: los bancos de tiempo o plataformas como CouchSurfing que tanto gustan a las nuevas generaciones (que hace que sea difícil generarles valor como para que paguen).
  • Usuarios que se agrupan para lograr un objetivo común: grupos de consumidores que se juntan para conseguir un determinado producto o servicio a un precio más bajo. Aquí se incluyen desde plataformas de crowdfunding como Kickstarter a webs de compras colectivas como Groupon.

Con estas opciones en la mano, y con la cantidad de sectores que quedan todavía por someterse a la economía colaborativa, pueden ustedes imaginarse que las posibilidades son bastanta grandes. ¿Y por qué del éxito de estas plataformas digitales? Bueno, básicamente porque su operación en red genera un valor y una cantidad de externalidades que todavía no somos capaces de prever/entender. Es decir, son modelos tan extensibles y versátiles, que los inversores no paran de hacer hipótesis lo que podría llegar a hacerse con los cientos de millones de usuarios de Facebook, de Über o de Netflix. La posibilidad de tener esa gran red da un valor inimaginable.

Por lo tanto, estamos ante compañías como Amazon, Twitter o LinkedIn valen en bolsa mucho más que lo que dicen sus cuentas de resultados o sus balances. Una nueva realidad de valor de empresas que no tienen activos.

En términos de creación de valor (medido a través del multiplicador PER –Precio-To-Revenue ratio o veces que la cotización bursátil recoge el beneficio de la compañía-), son estas plataformas las mejor posicionadas. Y citábamos a Jeremy Rifkin y su The Zero Marginal Cost Society para entender que esta era digital ha alterado sustantivamente la estructura de costes y los modelos de negocio/creación de valor. Presento dos gráficas para exponer esto:

Rendimiento sobresaliente de las plataformas de intermediación en red de Internet (Fuente: https://hbr.org/resources/images/article_assets/2014/11/revenueandprofit1.png)
Rendimiento sobresaliente de las plataformas de intermediación en red de Internet (Fuente: https://hbr.org/resources/images/article_assets/2014/11/revenueandprofit1.png)

Esta falta de relación entre la contabilidad tradicional y el valor en bolsa está haciendo que no seamos pocos los que estemos reclamando cambios en los sistemas de contabilidad. La contabilidad no mide aun el valor de los activos digitales, de redes que “no se poseen” (en términos de propiedad en contabilidad) o de la capacidad de influencia y relación que tiene una plataforma digital (que, por cierto, muchas empresas ni siquiera son capaces de cuantitivizar, ignorando así la “economía de la influencia” de la que ya hablaremos en otro momento). Por lo tanto, nos faltan reglas para medir todos estos intangibles. Seguimos anclados en una lógica de lo concreto y tangible.

Sin embargo, incluso las propias organizaciones están cambiando. En el Siglo XX se planificaba a largo plazo con estructuras rígidas y poco ágiles. Esto hacía que para rentabilizar esta estructura y constitución, se debiera capturar todo el valor posible. Esta lógica quizás les sea familiar a muchos; dado que las empresas de hoy en día siguen siendo gestionadas y dirigidas por esta lógica. A los que somos “muy digitales” nos sorprende a veces que se nos argumenten decisiones desde esta óptica. Y es que conceibimos este Siglo XXI, de alta incertidumbre, como una “beta permanente”. Se prueban constantemente productos/servicios nuevos, y el camino bueno dependerá siempre de las respuestas que tus clientes aportan a tus nuevos proyectos. Por lo tanto, la capacidad de reacción, de agilidad, de prueba y fallo, es fundamental. Las empresas (sobre todo las digitales), no necesitan capturar todo su valor para subsistir; y es que tienen tantos efectos de red, que liberan parte de su valor sobre la red que operan, y no les importa. Fíjense en la diferencia. Y esto, a nivel contable debiera reflejarse. Sino, pasará como ahora, que su valor en bolsa es sustantivamente superior a lo que reflejan sus libros de contabilidad.

Dos reflexiones finales. En primer lugar, la legal. La economía colaborativa está generando debate porque cuestiona los modelos económicos establecidos. Como decíamos al comienzo, está claro que estas plataformas digitales tienen unas armas fiscales y regulatorias diferentes, lo que provoca que los lobbies tradicionales se sientan amenazados (ya sea el del taxi, el hotelero o cualquier otro). Aquí veremos mucho recorrido y muchos cambios. En segundo lugar, sectores que todavía son poco “colaborativos”. El financiero, por ejemplo. Funding Circle (préstamos entre particulares) me parece una iniciativa que marcará camino. Pero la relación laboral entre empresas y trabajadores también sufrirá cambios. De esto hablaremos en el siguiente artículo.

En definitiva, la economía colaborativa; un nuevo paradigma de relación comercial que cambia tanto los  modelos de negocio como la contabilidad y el reflejo de valor. Deberemos adaptar muchos elementos de medición y expresión de valor para reflejar bien esta era digital. De lo contrario, seguiremos sin claridad.

Autor: alrayon

Lecturer and Researcher at Deusto University. Somehow, a stranger that loves both technology and economics, a sinergy that will conquer the world.

4 opiniones en “La economía colaborativa y la captura y oferta de valor: modelo de negocio y contabilidad”

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