¿Está mi profesión en peligro con “los robots”?

Por todo ello, recordamos lo dicho anteriormente: necesitamos diferenciarnos de las máquinas. Centrarnos en esas tareas no rutinarias (comunicarse, gestionar, coordinar, etc.) y cognitivas (pensar, innovar, crear, etc.) que las máquinas nunca podrán hacer. No son capaces de pensar o imaginar por sí solas. Nosotros se lo tenemos que decir. Tampoco tienen emociones ni saben gestionar bien éstas. ¡Ni siquiera saben qué son éstas! Yo me preguntaría si en mi empresa cuento con personas que tengan estas competencias.

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Decía en el artículo anterior, que en los últimos años se habían producido unos avances sustantivos para la competitividad actual de las organizaciones con la introducción de hardware y el software que automatiza muchas tareas de procesamiento de información que antes hacíamos a mano (al final, informática = información + automática, así que parece bastante obvio). Por todo ello, una pregunta meridianamente obvia que supongo muchos nos hacemos es, ¿está mi trabajo amenazado por esta ola imparable que es la automatización de tareas que pueden hacer “los robots”?

Esta pregunta no es buena ni mala, sino que simplemente es algo que debemos hacernos. El desarrollo tecnológico, de hecho, es algo que siempre ha traído: cambios sociales y organizativos, que por su intrínseca relación con el ser humano, afectan a éste. De ahí que ahora se hable tanto de la gestión del cambio. El problema, es que estos cambios (tecnológicos, sociales y organizativos), no siguen una progresión parecida en el tiempo.

Fuente: http://www.santiagokoval.com/2011/04/27/el-hombre-y-la-tecnologia-del-hombre-moderno-al-hombreprimitivo/
Fuente: http://www.santiagokoval.com/2011/04/27/el-hombre-y-la-tecnologia-del-hombre-moderno-al-hombreprimitivo/

En otras épocas esto ya ha ocurrido. El ludismo, nace como un movimiento obrero a comienzos del Siglo XIX para hacer frente a las máquinas que al calor de la Revolución Industrial estaba automatizando tareas que antes hacían los seres humanos. La energía obtenida del vapor (comienzos del Siglo XIX) o la electricidad (finales del Siglo XIX), sustituye a la energía obtenida del trabajo manual del ser humano. Eso provoca despidos y pérdida de bienestar y calidad de vida.

Esto, que a nivel individual entraña una indudable pérdida, a nivel agregado macroeconómico no es malo. Es, de hecho, reflejo de progreso, tal y como nos advirtió Schumpeter con su destrucción creativa. El progreso tecnológico siempre trae productividad, y eso trae competitividad y riqueza para una sociedad. Pero siempre tiene que haber perdedores, por desgracia. El problema con esta oleada tecnológica digital, entre muchos otros, los voy a resumir en dos: 1) El cambio social y organizativa está a mayor distancia que nunca de ese cambio tecnológico. 2) El progreso tecnológico actual, el digital, amenaza a una mayor cantidad de trabajos que nunca.

Respecto al Problema 1, no puedo hacer más que recomendaros el libro “The race between education and technology” (aquí el paper). En él, Goldin y Katz nos hablan de la carrera permanente entre mantener una sociedad educada para poder sacar provecho y hacer así productiva y enriquecedora el progreso tecnológico. Podéis leer aquí una reseña por parte de Acemoglu del MIT al respecto de ese libre. Con esto, podemos volver a lo que señalábamos en el artículo anterior: necesitamos desarrollar esas competencias digitales que nos permitan sacar provecho de la tecnología digital. Y esas competencias son algunas como trabajo en equipo, comunicación interpersonal, creatividad, gestión por objetivos, etc.

Y en lo que corresponde al Problema 2, dos profesores de la Universidad de Oxford, Benedikt Frey y Michael A. Osborne, acaban de publicar un artículo en el que cuantitivizan la posibilidad de que un trabajo sea automatizado por un ordenador. Es decir, han creado un modelo para representar la susceptibilidad de que nos sintamos amenazados por los robots.  Y este artículo me parece un complemento excepcional a otro reciente artículo en el que el profesor de economía del MIT David H. Autor y el profesor asistente de Economía en el Centro de Estudios Monetarios y Financieros de Madrid David Dorn escribiueron en un reciente artículo publicado en New York Times, que la tecnología está destruyendo la clase media. Pues bien, según Benedikt Frey y Osborne, no solo la clase media, sino también las ocupaciones de salarios bajos deben preocuparse.

En un artículo de en 2003 de los economistas David Autor, Frank Levy y Richard Murnane, se categorizaron los trabajos en cuatro grupos: 1) Rutinarios y manuales; 2) No rutinarios y manuales; 3) Rutinarios y cognitivos y 4) No rutinarios y cognitivos. Los grupos 1 y 3 han visto parte o la totalidad de sus dedicaciones automatizarse en los últimos años. El grupo 4 (ingenieros, médicos, programadores, etc.) son los que más tranquilos pueden vivir. Sin embargo, lo que proponen en este nuevo trabajo Benedikt Frey y Osborne es que el grupo 2, que se había mantenido al margen, comienzan a ver su trabajo automatizado en cierto modo. En la siguiente tabla, se presenta el índice de probabilidad de automatizatión de Frey-Osborne.

Fuetne: http://fivethirtyeight.com/features/your-new-fast-food-worker-a-robot/#fn-2

Por todo ello, recordamos lo dicho anteriormente: necesitamos diferenciarnos de las máquinas. Centrarnos en esas tareas no rutinarias (comunicarse, gestionar, coordinar, etc.) y cognitivas (pensar, innovar, crear, etc.) que las máquinas nunca podrán hacer. No son capaces de pensar o imaginar por sí solas. Nosotros se lo tenemos que decir. Tampoco tienen emociones ni saben gestionar bien éstas. ¡Ni siquiera saben qué son éstas! Yo me preguntaría si en mi empresa cuento con personas que tengan estas competencias.

Una cosa que no tenemos que olvidar alrededor de todo esto. La crisis económico-financiera a escala planetaria nos conduce a unos años de tipos bajos para estimular el crecimiento. Con un escenario de tipos de interés por los suelos, la inversión en capital (CAPEX) es más apetitosa que nunca. Es más, manteniendo el dinero parado en caja, además del coste de oportunidad, incluso se pierde rentabilidad frente a poder invertirlo en activos fijos. ¿Alguien se sorprende entonces que las grandes empresas tecnológicas no dejen de registrar récords en inversiones en capital fijo? Y esto nos lleva a lo que trataremos en el siguiente artículo. Todo este capital fijo, nos conduce a la posibilidad de tener mucha máquina, mucha infraestructura, para registrar datos. ¿Somos capaces de aprovechar esta capacidad de almacenar datos para ponerlos a trabajar y hacer negocio con los mismos? Lo veremos.

Autor: alrayon

Lecturer and Researcher at Deusto University. Somehow, a stranger that loves both technology and economics, a sinergy that will conquer the world.

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