Las competencias en la sociedad digital

By | 14 abril, 2014

4 minutes

Desde que en la década de los 70 el sector de los servicios se expande en las economías Occidentales en detrimento de la agricultura y la industria, hemos entrado en una era caracterizada por la importancia de la información y el conocimiento. Durante este tiempo, quizás el cambio más disruptivo han sido los ordenadores y los programas que sobre ellos funcionan. Es decir, el hardware y el software que automatiza muchas tareas de procesamiento de información que antes hacíamos a mano (al final, informática = información + automática, así que parece bastante obvio).

Internet, que aparece más tarde, es el espacio donde comunicamos a esos ordenadores y por ende, a sus usuarios. Y esta posibilidad de comunicación no es de poca relevancia; esto ha traído un cambio en manera en la que nos relacionamos las personas (¿qué es Facebook o Whatsapp sino?) o las personas y las marcas (la relación con los grupos de interés en medios digitales es de profunda importancia para las marcas en la actualidad). Y como ahora nos relacionamos de manera diferente, esto ha cambiado entonces el sistema de transmisión de conocimiento, pilar fundamental para las diferentes actividades e industrias de un país en la era de la información y el conocimiento.

Y todo este conjunto de elementos digitales (ordenadores, programas e Internet) conforman un nuevo modo de trabajar, un nuevo modo de crear valor, y en definitiva, una nueva economía que la pondremos el apellido de digital. Y en esta economía, se produce una independencia de lo material en beneficio de lo inmaterial (del producto físico a la información), lo que ha llevado que muchos modelos de negocio se transformen de producto a servicio. Algunos ya lo llaman la economía de la experiencia o la economía del propósito (el Homo Sapiens es resultadista, necesita consecuencias y resultados de las acciones que lleva a cabo).

Muchas empresas afronten una reingeniería de procesos (la venta ya no se hace igual, la logística tampoco, la producción se apoya en muchos servicios digitales, etc.). Y esta transformación digital, es la que exige que las personas debamos adquirir o desarrollar nuevas competencias o habilidades digitales. La introducción de estas tecnologías digitales en el mercado de trabajo ha provocado que se exijan nuevas aptitudes, las que permitan explotar al máximo la productividad que estas tecnologías digitales ofrecen a los procesos dentro de las empresas. Ahora se demandan una serie de competencias específicas para este cambio técnológico, que en este paper maravillosamente explica David Card.

Y todo esto es algo que nos toca muy de cerca a los que tenemos responsabilidades formativas. Hoy en día, ya no basta con enseñar y aprender dominios de conocimiento, sino que lo que realmente tenemos que aportar algo diferencial (ese conocimiento de materias está  más accesible que nunca en Internet) es a saber aplicar ese conocimiento a situaciones del día a día personal y profesional de la persona. Y a esto, lo podemos llamar competencias o habilidades no rutinarias o abstractas, y en las cuales, las máquinas y robots de momento no podrán sustituirnos.

Y digo esto último porque en el eterno debate de robots. vs. humanos, tenemos que darnos cuenta que las máquinas, sí, hacen muchas cosas, pero solo aquellas que se pueden programar/predecir, que son repetitivas. Es decir, hacer la contabilidad en un marco de reglas cerradas (un Excel), las máquinas nos superan. En desplazar una mercancía de un punto X a un punto Y, los robots lo hacen mejor que nosotros porque no se cansan “ni tienen otra cosa que hacer“. En leer una Base de Datos para encontrar un dato nos ganan, porque nos evita tener que dedicar horas y horas a leer hasta encontrar un dato.

Sin embargo, siguen quedando muchas tareas que exigen competencias que sí nos tiene que preocupar desarrollar para no quedarnos atrás en la carrera entre la educación y la tecnología (por cierto, uno de los mejores libros que he leído últimamente). Es obvio que necesitamos un capital cognitivo (conocimiento de las materias) pero también una serie de competencias no cognitivas, tan o más importantes que la anterior, como son la comunicación interpersonal, la creatividad, el trabajo en equipo, la resolución de problemas o la gestión del tiempo, entre otras.

Estas habilidades son eminentemente humanas todavía. Los ordenadores todavía no son capaces de autoprogramarse, por lo que todavía no son capaces de intuir cómo poder comunicarse eficientemente con otras personas, como crear ideas de cero (¡creatividad!), cómo adaptarse a las diferentes personalidades de las personas o cómo resolver problemas que requieren de esos momentos eureka. Los ordenadores siguen siendo dependientes de nuestra habilidad para decirles cómo deben comportarse, que no se nos olvide.

Elementos como la identidad (somos los que compartimos), la propiedad (de los productos a los servicios), la pertenencia (nos gusta pertenecer a grupos sociales en sitios de Internet) o la participación (soy de dónde participo en esta aldea global llamada Internet) han cambiado. Nuestros jóvenes estudiantes se están educando dentro de esta cultura de la participación, que en este informe del MIT enfatizan como clave para entender las competencias que están desarrollando, muy valoradas para su futuro profesional (como son el paralelismo, la capacidad relacional, la negociación, la inteligencia colectiva, etc.).

Todo esto es especialmente importante en España, con un capital humano tan castigado y destruido por una burbuja inmobiliaria, y con un mercado laboral con una legislación tan dañina para la formación de un equipo sólido y de futuro. Esto nos debiera preocupar a todos para nuestra empleabilidad en estos años digitales que nos esperan. En una siguiente entrada, comentaré cuáles son las profesiones más o menos amenazadas por esta oleada tecnológica, y cuáles son las competencias o profesiones que mejor competitividad personal y profesional nos darán en los próximos años.

4 thoughts on “Las competencias en la sociedad digital

  1. Pingback: ¿Está mi profesión en peligro con “los robots”? | Blog personal de Alex Rayón Jerez

  2. Dejan

    Life iunnrasce is iunnrasce on your life. If you die the iunnrasce company pays money to your beneficiaries. they could be family, friends, the company you work for even a charitable organization. as long as there is an insurable interest.If you are dead the money from the iunnrasce can pay for your funeral, your debts, mortgage, medical bills, car payments, children’s college education, your families survival if you are no longer here to provide for them, as well as pay for inheritance taxes, probate taxes (life iunnrasce is tax free)if you are single, no family, no responsibilities and don’t mind being buried by the state then you probably don’t need life iunnrasce.Lots of policies don’t get cashed in or claimed, its when someone dies and the iunnrasce company doesn’t know about it. a death claim has not been made, usually because the beneficiaries didn’t know the person had the policy. in this case the iunnrasce company just keeps the money until a claim is made.There are lots of different kinds of policies and it can get a little confusing. Visit your state iunnrasce departments website or even talk to an agent most would be more than willing to help, if you don’t know where to find one go to a place like netquote.com or elquote.com and they’ll hook you up with one

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  3. Kazuyoshi

    Debo decir que definitivamente debe ceoisdnrarsele un arte, hay tantas variables involucradas y ademe1s a faltimas fechas con todas las actuliazaciones que ha sacado google, panda, pinguin etc si no te actualizas mueres. Muy interesante por cierto tu tabla perif3dica.VA:F [1.9.20_1166]please wait…

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  4. Pingback: Las TIC y la educación: reflexionemos y definamos estrategia y objetivos - Blog personal de Alex Rayón Jerez

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