Oda a la Informática (Parte 1 de 3)

Si España quiere apostar por la Era del Conocimiento, la Informática no puede serle esquiva. Si creemos que la automatización del procesamiento de información puede aumentar la “inteligencia” y el servicio que nos prestan determinados objetos, habilitando así una Internet of Things, necesitamos Informáticos.

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Estoy realmente preocupado por la tendencia que está siguiendo en los últimos años la carrera de Ingeniería Informática. Lo vivo de cerca en Deusto, pero de hablar con colegas en otras universidades, creo que la preocupación la podemos hacer extensible al resto. Lo mismo me ocurre cuando hablo con mis colegas empresarios del sector. Falta capital humano con conocimientos de las destrezas informáticas que tradicionalmente se han venido empleando.

Por obvio que pudiera parecer la enorme oportunidad que abre la informática, durante las últimas dos décadas ha disminuido el número de jóvenes que desean cursar estudios de ciencias e ingenierías. Los jóvenes están interesados en las aplicaciones, en las nuevas tecnologías, pero interesa poco convertirse en productor de las mismas. Interesa poco dedicarse profesionalmente a la investigación. De este modo, pocos finalmente optan por las carreras STEM (Science, Technology, Engineering, and Mathematics). Esto ha sido señalado en reiteradas ocasiones por el informe ROSE (Relevance on Science on Education)1, así como un estudio a los jóvenes vascos de la ciencia y la tecnología (realizado por la Fundación Elhuyar).

En contraste con esa tendencia, ha aumentado el interés por estudios de salud, de comunicación y de educación. Los jóvenes se han inclinado en mayor medida por estudios que preparan para comunicar, atender, cuidar, enseñar a personas. Un interés grande por lo humano, y menor interés por lo que genera prosperidad económica. Curiosamente, los únicos años en que ha repuntado el interés por estudiar ciencia y tecnología han sido los que han seguido a periodos de crisis económicas. Ocurrió a mediados de la década de los 90, y vuelve a ocurrir a partir de 2010.

¿Cuánto nos debe preocupar todo lo anterior? A mí, personalmente, bastante. Pongamos un ejemplo en términos comparativos, por odioso que sea. China, donde la ingeniería tiene una mejor posición laboral y despierta mayor interés (algo, por cierto, general para las sociedades menos desarrolladas). En España, graduamos al año 3.350 ingenieros. En China 400.000, recibiendo más de 9.000.000 de peticiones de ingreso. Sí, ya sé que hay unos cuantos Chinos más, pero, ¿y esta enorme diferencia? Partamos de la base que el centro de gravedad de la fábrica mundial está en China e India (simplificando todo lo simplificable). Antes se hacía solo con intensidad de MOD, pero ahora también se desplaza el conocimiento. ¿Qué podemos hacer en Occidente? Más valor añadido, a través de más conocimiento. Sin embargo, ¿cómo podemos hacer esto en España donde nunca hemos tenido una base tecnológica sólida? ¿Cómo podemos hacerlo sin interés por las carreras STEM?

Por ello, en esta serie de entradas, quiero tratar el tema con todo detalle y cariño que merece. Lo haré desde todas las ópticas, tanto la académica y la “industrial”/empresarial, las dos que más de cerca conozco. Y lo haré como Ingeniero Informático y Doctorando en Informática y Telecomunicaciones, en pleno proceso de escritura de la tesis (Mobile Learning). Con ello, quiero dejar clara mi pasión desde el principio por esta profesión.

Los orígenes

Desde aquellos años 30 en los que un grupo de matemáticos y lógicos (Turing, Gödel y Church) lanzaron el campo teórico que hoy llamamos Ciencias de la Computación (Computer Science) a las gafas de Google, sus Cards y Google Now, han pasado más de 80 años. Por medio, los años 50-60, cuando nace la industria asociada, que permite llevar a más lugares que grandes laboratorios los ordenadores. Años, en los que a unos cuantos, nos ha despertado interés la informática.

Muchas veces me preguntan cuándo y dónde nace mi afición por la informática. Desde bien pequeño me gustó el ajedrez. Allá por 1996, IBM construye una máquina que fue capaz de ganar a mi ídolo entre ídolos, Kasparov. Un hecho histórico, que supone un lanzamiento de nuevas arquitecturas de construcción ordenadores (especialmente, el paralelismo). Cuando aquello, me llamaba la atención cómo un “artefacto” podía haber sido capaz de derrotar al cerebro que tanto idolatraba. Fascinante.

Lo mismo me ocurrió años más tarde con los juegos de pregunta-respuesta de “cultura general” que tanto me han gustado. El 2011, IBM construye Watson, que gana a los campeones del mundo de Jeopardy. De nuevo, otro desafío enorme. Un sistema, que es capaz de procesar el lenguaje humano (ambigüedades, chistes, ironías, segundos significados, etc.). Una máquina que lee 1.000.000 libros, y sintetiza una respuesta sobre la cantidad de información que extrae de los mismos. Entiende la semántica de las palabras, y trata de adivinar la respuesta en 2 o 3 segundos. 2.000 procesadores corriendo en paralelo, y muchos algoritmos, más de 2.000, para intentar entender la semántica. Fascinante.

Y lo mismo me está ocurriendo hoy en día. Se empieza a hablar de la informática cognitiva: de programar a aprender. Es decir, poco menos que “fabricar criaturas” que aprendan por si solas. Un campo en ciernes. Como los niños. Una máquina, que va mejorando con el tiempo. Y así evitar programar todas las variantes del lenguaje humano. ¿Se llegará a la singularidad tecnológica? Fascinante.

Así, visualizo desde los años 50-60, cuando podemos decir que nace la industria de los ordenadores, tres grandes eras:

  1. Era centralizada: sistemas que automatizan trabajos administrativos. Apenas (o ningún) valor intelectual. Se mecanizan ciertos procesos, que se hacen más eficientes.
  2. Era del PC: cliente-servidor. Orndeador personal, ya no solo es una herramienta de ciertos procesos, sino  que pasa al trabajo personal para hacerlo más productivo.
  3. Era de Internet: interconectar, que ha desarrollado gran parte de la economía global. La infraestructura actual.

Muchos, hoy en día hablan ya de la 4ª era, la era de la inteligencia, donde hablamos ya de ordenadores que nos ayudan a decidir. Todo es inteligente: las Smart Cities, las Smart Grids, las Smart Houses, los Smart Cars, etc. De ahí el peso que han cogido en los últimos tiempos los Sistemas de Soporte a las Decisiones (DSS, o Decision Support Systems). Así, se habla de la tecnología digital imbricada en las decisiones informadas de contenidos, decisiones más inteligentes en cuanto a los problemas que son capaces de resolver.

Y aquí es donde creo que tenemos que dar algunas vueltas sobre el futuro de nuestra profesión de Informática. Si España quiere apostar por la Era del Conocimiento, la Informática no puede serle esquiva. Si creemos que la automatización del procesamiento de información puede aumentar la “inteligencia” y el servicio que nos prestan determinados objetos, habilitando así una Internet of Things, necesitamos Informáticos.

Así que en la 2ª y 3ª parte de esta serie de artículos, trataré la vinculación entre la Informática y la Universidad y la Informática y la empresa, respectivamente.

(Continuará…)

Autor: alrayon

Lecturer and Researcher at Deusto University. Somehow, a stranger that loves both technology and economics, a sinergy that will conquer the world.

5 opiniones en “Oda a la Informática (Parte 1 de 3)”

  1. Considerando la población de España en 45 millones esos 3350 suponen un 0.0074% mientras que si China son 1500 millones esos 400000 solo son un 0.0027%. Esto es el porcentaje es mucho menor en China.

    Hecha esta salvedad el artículo me parece muy interesante.

  2. Viendo la oferta laboral que tiene la ciencia últimamente (falta de becas de investigación e inversión en I+D+i, sueldos irrisorios en profesiones de informático, etc), se me antoja difícil que los jóvenes estudiantes decidan estudiar una carrera de STEM

  3. Aún recuerdo cuando los torneos de ajedrez tenían incluso su huequito en el periódico. Ahora tenemos a Mourinho aquí y Abidal allá, y para cerrar el último escándalo de alguien de telecinco.

    Bien jugado prensa, bien jugado.

  4. El artículo es muy interesante. Y en espíritu me gusta. Pero estoy con Garkopeke. Lo que más triste veo es que en un trabajo que se puede conseguir siendo Ingeniero Informático (al menos en el área de Bilbao), paguen sueldos tan bajos, no se aplique ningún tipo de progresión profesional, poco reconocimiento, trato frío… Un buen trabajo es difícil de encontrar, más aún estando como estamos.

    Sinceramente, si no va a haber reconocimiento laboral (económicamente y profesionalmente), es muchísimo mejor dedicarse a un trabajo más humano y satisfactorio. No me extraña que la tendencia sea esa.
    Ojalá cambien los tiempos y el esfuerzo dé réditos acordes.

  5. As one of the thousands of aging MN seinors suffering from osteoarthritis (facing potential knee/hip replacement and who knows what other kinds of treatment before succumbing to that), I just recently learned that Mayo will open a clinic at MOA. While I am careful not to over-value hospital and doctor rankings, the fact that Mayo ranks #2 in orthopedics (with the next best MN institution ranking 43)and my own less-than-satisfactory experiences here in the Cities, I had begun to ask myself if I have the time and tenacity to start the process all over again with folks at Rochester. I want to encourage you to make this specialty one of your focal points. Lots of athletes along with an aging population would likely give you a guaranteed client base!What we(includes friends and colleagues in similar circumstances)need: Lots of good, research-based information in terms of ALL kinds of treatment and broad, well-informed advising.What we don’t need: Dismissive nods, lots of pushing of meds along with websites and DVDs that send sweet messages on pre- and post-operative care; how competent the docs/nurses/staff are; how wonderful friendships are forged in their support groups, etc.When will you open your doors??

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