Jóvenes, empleo y empresas

By | 9 julio, 2012

18 minutes

Como cada año académico y con la finalización del curso regular, se ha publicado la revista Deusto Ingeniería 2012 que recoge una muestra de las actividades llevadas a cabo por alumnos, profesores e investigadores de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Deusto. Como todos los años, he escrito un artículo sobre algún tema de interés general, y particular para los alumnos de las diferentes asignaturas que he impartido. Es un artículo largo, así que tomaros vuestro tiempo, que no quiero fastidiar vuestra productividad.

Para los que no recibáis la revista en vuestra casas, tenéis aquí el catálogo de todos los números.

***

Introducción

Soy un ciudadano más entre los 47.150.800 que están viviendo con preocupación la situación actual y futura de España. Son muchos los factores que me preocupan, pero hay uno que destaca por encima del resto: el empleo. Desde el estallido de la crisis allá por 2007-2008, en España se ha pasado de una tasa de desempleo del 8 al 20% (el doble que la tasa media de la Unión Europea).

Este primer dato, ya expone una importante primera reflexión a realizar: el desempleo estructural -el que se da siempre, aún en las mejores condiciones económicas- es del 8%. Desde 2008, la tasa de paro ha aumentado un 13%. En otros países en plena crisis tienen tasas de desempleo del 4,3% (Países Bajos) o del 5% (Austria). España tiene un problema crónico de desempleo estructural; existe un grave problema de contratación, por lo que sería conveniente tratar de corregir los factores que la obstaculizan incluso en épocas de bonanza económica. Este problema se acentúa más en las generaciones jóvenes. Quizás sea así, interesante, desengranar qué se esconde detrás de estos guarismos.

Nosotros: los jóvenes

Dicen que todavía no se ha tocado techo con este 20% de tasa de desempleo (casi ya 5.000.000 de Españoles). En 1994 era del 25%. Quizás sea la mayor tasa de desempleo soportada en los últimos 25 años por un país desarrollado. Esa cifra se torna escandalosa cuando hablamos de nosotros, los jóvenes. La tasa de desempleo juvenil está sobre el 48% en España [1]. De todo el mundo Árabe sólo nos supera Yemen, en el que existe un 49% de desempleo juvenil (si bien es cierto que la EPA es una de las metodologías más rigurosas del mundo). Es decir, 1 de cada 2 (los que todavía están estudiando no están activos a efectos laborales) no pueden trabajar.

No sé si ustedes son de los que se pelean por defender a su generación. Yo sí. Si el que lee esto que escribo es de esta misma generación -la generación Y, los nacidos entre 1982 y 1994-, es probable que ese igual de preocupado que yo. Soy consciente que esta manía mía por defender a los jóvenes puede parecer una discriminación positiva injustificada. Yo no lo veo así. Un parado de 40 años con 20 de experiencia puede remontar su situación (siempre y cuando haya sido precavido al paso de la crisis, que quizás sea demasiado pedir). Sin embargo, alguien de 28 años (por ejemplo) que nunca ha trabajado, puede tener prácticamente destruida su carrera profesional. Los primeros años en el mercado laboral definen una carrera. Son años formativos, con lo que el problema viene a largo plazo. Los jóvenes siempre seremos el motor de cambio de la sociedad a futuro. Como ocurrió con los JASP, siempre se espera mucho de nosotros.

Se nos estereotipa como esa generación que sólo sabe salir de fiesta e ir a la Universidad a jugar al mus. Seamos justos. Desde pequeños nos metimos a aprender inglés o a tocar el saxofón. No rechistábamos a nuestros padres. Llenamos las universidades, los grados medios y superiores. Nos dijeron que estudiando íbamos a alcanzar aquello que quisiéramos. Cuando menos, tendríamos la oportunidad para ello. Los que salimos al mercado laboral a partir del 2008 sabemos que la situación no es tan fácil. Encima, nos echamos la culpa a nosotros mismos; ya vale. Reflexionemos.

El presente, no depende de nosotros. Son muchos los factores que pudieran hacer que nos sintamos en ocasiones como un colectivo donde las políticas públicas no llegan (no, por lo menos, como debieran). En España, la mayoría de la población tiene más de 35 años. La vida política tiene un sesgo siempre hacia la edad media del votante. Cuestión de demografía; poco podemos hacer.

Creo que todos conocemos muchos compañeros con formación universitaria, mucha cualificación, que incluso se han tenido que ver en la tesitura de quitar méritos del Currículum para tener acceso a empleos de menor calidad. Buscar empleo ha sido tradicionalmente un trabajo en sí mismo, pero en la actualidad, es poco menos que una odisea.

Las empresas, en la búsqueda de la excelencia que tanto repiten, quieren contar con equipos humanos de personas preparadas, integradas y motivadas. Bajo esta premisa, se podría pensar que existe una guerra en la búsqueda del talento entre las empresas. Nada más lejos de la realidad. Se busca el talento sí, pero a precio muy bajo (luego veremos por qué), lo que está originando una erosión deflacionista de la remuneración entre los jóvenes.

A muchos los está llevando a emigrar. La famosa fuga de talentos o la pérdida de capital humano competitivo del futuro. Esto llevará –intuición masculina– a que el déficit de empleos cualificados pueda ser el próximo problema al que tengan que hacer frente las economías desarrolladas. Y eso a pesar que a las economías Occidentales no les queda otro remedio que apostar por los empleos cualificados si quieren poder hacer sombra a las economías intensivas de producción en Oriente. ¿Es España (sinécdoque de empresas y Administraciones Públicas) consciente de esto?

Así, la situación en España para los jóvenes españoles es poco motivadora y sus expectativas bajas. A ello, además, se suma que ay una cierta convicción que las estructuras sociales existentes y los líderes responsables de las mismas son incapaces de cumplir las aspiraciones de sus pueblos (en especial el colectivo joven). Y por si el presente fuera poco halagüeño, el envejecimiento de la población hará que los mayores absorban más y más de la riqueza colectiva, pasando la factura intergeneracional a los jóvenes. Está claro que tenemos que hacer más con lo mismo para hacer esto sostenible, ¿podremos?

Según el último informe del Observatorio de la Juventud en España, desde el año 2008 a la actualidad, el 20,7% de los jóvenes entre 16 y 29 años emancipados -500.000 personas- han tenido que volver a casa de sus padres [2]. Es cierto que la edad de emancipación se ha venido retrasando desde los años setenta; pero también es cierto que es un problema social importante.

¿Y qué se puede hacer para intentar ir arreglando todo esto? Nuestro principal problema, huelga decir, es el empleo, el acceso al mismo y sus precarias condiciones. ¿Por qué no hacer nuevas cosas? Para empezar, una mayor movilidad (tanto en educación con ERASMUS, Leonardo da Vinci o Marie Curie; como empresarial con los ERASMUS para emprendedores o los Traineeships; o para la participación juvenil), menos modalidades de contrato para incentivar la contratación de nuestro colectivo (al final habrá más modalidades que jóvenes buscando trabajo), un acceso más fácil a nuestro primer empleo (¿2, 3 o 5 años de experiencia?), formación dual (estudiar por las mañanas y trabajar por las tardes con unos horarios que así lo permitan), etc.

Erasmus Jóvenes Emprendedores (Fuente: www.camarabilbao.com)

Erasmus Jóvenes Emprendedores (Fuente: www.camarabilbao.com)

Cabe recordar, además, que tenemos un derecho los jóvenes, que yo empezaría a llamar casi obligación. Nos molestamos mucho en indignarnos, pero no en votar. En las últimas elecciones europeas de 2009, el 80% de los 18 a 24 años de edad, se abstuvieron [3]. ¿Sabéis porqué es tan preocupante este dato? Aproximadamente entre el 60 y el 70% de las leyes y demás regulaciones que se aprueban en España vienen de Europa (por eso de que ahora pertenecemos a la Unión Europea). Si eres un joven que tenía entre 18 y 24 años en el 2009, ¿qué estabas haciendo el 7 de Junio de dicho año para no votar? Somos jóvenes, sí, pero… ¿sólo para indignarnos?

Me ilusioné bastante el Mayo pasado cuando una parte de los jóvenes Españoles despertaron y se dieron cuenta que hacen falta reformas en este país. El problema estuvo en el cómo se cristalizó posteriormente el movimiento. Salir a la calle y -sólo- acampar en ella no es una solución a ninguno de los problemas que tenemos. Hacen falta propuestas meditadas, debatidas, analizadas. Muchas de las propuestas que vi en Sol o leí en “manifiestos” eran ciertamente utópicas.

Es más, hay más formas de participar en democracia que votando cada 4 años. Uno puede participar en una asociación juvenil, en un partido político, en una ONG, plataforma, etc., o incluso hacer uso de las Iniciativas Legislativas Populares o Ciudadanas Europeas. Finlandia -5 millones de habitantes-, tiene 15 millones de voluntarios, socios, activistas en asociaciones (políticas, juveniles, sociales, etc.). Es decir, cada Finlandés participa, de media, en 3 asociaciones. ¿En España? No llega al 18% las personas que participen o hayan participado en alguna asociación como voluntarios, según datos de la Plataforma Española del Voluntariado [4].

España: país de PYMEs

Cuando hablamos de problemas en España, no tenemos que olvidar que ahí fuera, en el mundo, compiten empresas, no países. Y aquí es importante señalar que España es un país de PYMEs [5], con lo cual competir fuera es una tarea difícil. Ya sabemos todos esas estadísticas tan llamativas que el empleo lo generan las PYMEs, que hay que impulsarlas, etc.

Empleo por tamaño de empresas y países (Fuente: www.ocde.org)

Empleo por tamaño de empresas y países (Fuente: www.ocde.org)

Sólo Portugal, Italia y Grecia (y México, aunque no lo veo tan comparable a España) superan a España en términos relativos a empleo de las PYMEs. El porcentaje de PYMEs respecto al total de empresas en España es demoledor: un 99,9% de empresas en España son PYMEs. Es decir, que las grandes, las 58 competitivas, las productivas, son un 0,1% del total [6]. De hecho, las grandes empresas españolas son, de media, más productivas que sus homólogas Francesas, Británicas, Italianas y Alemanas, y lo son por un buen margen. 58 PYMEs por cada 1.000 habitantes (la media en la UE-27 es de 40). Un 78,7% de los empleados en España trabaja en una PYME (frente al 67,1% de la UE-27)

Que la solución de España es tener aún más PYMEs seguro que lo habéis oído muchas veces. No nos debiera parecer mal que fueran las PYMEs las que generasen empleo si no fuera porque a mayor tamaño de empresa, mayor productividad y mayor volumen de exportaciones (que hoy son muy bajas, un 3% del PIB). ¿Os suena eso de que España deberá aumentar su competitividad aumentando sus exportaciones y su productividad? Difícil tarea.

El pequeño empresario con menos de diez trabajadores a su cargo es el arquetipo de empresa Española. Todavía esto se recrudece más al saber que estos pequeños empresarios son mucho menos productivos de media que los Europeos. Se habla de competitividad, destrucción creativa o devaluación interna. En un país que tiene muchas PYMEs no sé hasta qué punto es la solución a todos los problemas. Con un tejido empresarial tan atomizado, es muy difícil que éstas se conviertan en competitivas de la noche a la mañana. Así, con empresas pequeñas, que no quieren trabajar juntas, no cumplimos eso de que La unión hace la fuerza.

Que la planificación sea muy cortoplacista también tendrá algo que decir en todo esto. Creo que en ello tiene bastante que ver el marco institucional. Este cortoplacismo, hace que muchas se dediquen a sectores de baja cualificación (para qué abrir una firma de ingeniería donde tenga que crear contratos indefinidos para retener el talento pudiendo montar un chiringuito de playa con contratos temporales).

¿Y qué es eso de la productividad?

Los sectores que mayor destrucción de empleo han ocasionado son aquello donde no hubo incentivo alguno para hacerlos más competitivos. Estaban inflados “artificialmente”. Empleaban a gente con baja cualificación; para qué estudiar si uno podía llevarse a casa al mes 3.000 €. Y esta baja competitividad se traduce a términos de baja productividad (dejaremos los costes de lado, por el momento). En lo que a productividad por trabajador se refiere (datos de la Wikipedia en términos de PIB por hora del 2009 [7]), lejos quedan los $44 de España, de los $76 de Noruega, los $59 de EEUU o los $54 de Francia y Alemania.

PIB por hora del 2009 (Fuente: www.wikipedia.org)

PIB por hora del 2009 (Fuente: www.wikipedia.org)

Sí, la diferencia es alta (son datos de 2009, cuando todavía no se había destruido la barbaridad de empleo que hoy sí que ya se ha hecho). ¿Motivos? Bueno, difícil. El problema es que la productividad sabemos que existe, pero no sabemos medir qué la produce. Es como una caja negra. Solow -premio Nobel de Economía de 1987 por sus trabajos en la teoría del crecimiento económico- la llamaba la “medida de nuestra ignorancia” [8].

Es cierto que los problemas del mercado de trabajo en España son muchos. No es el objetivo de este artículo tratarlos. Por resumirlos, en Europa en general, y en España en particular, existen muchas dificultades para la reasignación de trabajo y de capital (además de las numerosas regulaciones laborales que dificultan la destrucción creativa).

Decíamos al comienzo que existe una elevada tasa de paro. Aún así, existen muchos cuellos de botella en el mercado de trabajo de España. Vacantes que tarda mucho tiempo o no son cubiertas con trabajadores desempleados. Esto se suele atribuir a mercados de trabajo ineficientes, por desajustes entre cualificaciones requeridas y ofertadas, por la baja movilidad geográfica y por la búsqueda ineficiente de trabajo. Los economistas suelen medir esto con la curva de Beveridge [9]. Estudiando la misma para España, se observa como la tasa de vacantes sigue manteniéndose como al inicio de la crisis, aún con tres millones de parados más. El mercado de trabajo ha empeorado su funcionamiento.

Además, ha habido muchas inversiones fallidas y las expectativas son negativas. La Ley de Economía Sostenible que pretende modernizar el mercado de bienes y servicios necesita venir acompañada de una profunda reforma del mercado de trabajo. No son conjuntos disjuntos; van de la mano. Y es que el problema de fondo no es que los costes salariales sean altos (de hecho, España está por debajo en términos de CLU -Costes Laborales Unitarios- de la media de la UE), sino que la productividad no es lo suficiente alta como para justificarlos. Es decir, las empresas no ganan dinero con ellos. Por ello, toda ayuda a la contratación creo que no es más que pan para hoy, pero hambre para mañana. Los costes laborales alemanes son un 50% superiores a los españoles, pero producen a un ritmo y calidad suficiente para compensarlo.

Así, la única forma de arreglar el problema es hacer que los salarios sean acordes a la productividad, y esto se puede conseguir produciendo mejor o cobrando menos. Es decir, aumentar en cantidad o en añadir valor y vender calidad.

Si no encuentro empleo, ¿por qué no crearlo?

El Pacto del Euro que tanta movilización generó en España el pasado Junio del 2011, es un acuerdo a nivel europeo que busca impulsar la competitividad y el empleo (entre otros puntos). Para lograrlo propone una serie de medidas, entre las que destacan las reformas del mercado laboral para fomentar la flexiseguridad y vías para incentivar la creación de empleo.

Este último punto es digno de análisis en un mercado como el Español, donde la demanda de mano de obra de baja cualificación ha provocado que el fracaso escolar sea enorme. Además, antes hablábamos de la Curva de Beveridge en España, la cual señalaba la asimetría entre oferta y demanda de cualificación en las empresas. La ausencia de una oferta de trabajo adecuada, tanto en cantidad como en calidad (formación y cualificación), es uno de los puntos que destacaban los empresarios en la Encuesta de Coyuntura Laboral les suponía dificultades a la hora de contratar.

Queda, así, fuera de toda discusión que fomentar la educación y formación sólo trae beneficios. Evidentemente esto necesita medidas políticas, donde se me ocurren (sí, pueden parecer obvias):

  • Desincentivar a las empresas que requieran baja cualificación (al igual que se hace con la gasolina o el tabaco).
  • Incentivar a las que requieran más formación (como se hace con las energías renovables).

¿Y cómo conseguir eso? Desde la ignorancia de la existencia de propuestas en esta misma línea, quizás sería interesante ir directamente al IRPF, a la base. Las personas con más cualificación y estudios que paguen menos IRPF. En Suecia te pagan por acudir al instituto o a la Universidad. Entiendo que a medio plazo reduciría el abandono escolar, y a más largo plazo pudiera fomentar que hubiera empresas que requieran personas con más formación, que sean más atractivas y vayan produciendo el cambio de modelo que se necesita.

Esto, pudiera además ayudar a atajar otro de los graves problemas, que no es otro que el alto índice de defunción de empresas existente en la actualidad. El 50% de las pequeñas empresas no sobrevive más allá de cuatro años y la tasa de supervivencia baja al 25% a 10 años vista. En España el número de empresas está en caída libre. Sin empresas que generan un PIB en torno al 2-3%, no se generará empleo.

Número de nuevas empresas (www.oecd.org)

Número de nuevas empresas (www.oecd.org)

En lugar de hablar de emprendedores y proyectos de éxito, seguimos hablando de empleadores y empleados. Aquí la idea no está por encima del individuo. No soy mucho de citas, pero, esta me gusta bastante:

Las grandes mentes hablan de ideas… las mentes pequeñas hablan de personas.
(Eleanor Roosevelt, 1884 – 1962)

En otro lados hablan de ideas/proyectos, se discuten, se presentan, etc. En España -y siento recurrir a los estereotipos- practicamos más la argumentación ad hominem, evaluamos a quién la propone. No nos extrañemos luego que no haya start-ups, que haya desconfianza, que conseguir rondas de financiación sea una odisea, no tengamos curiosidad, tengamos miedo al cambio, etc.

Con todo lo anterior, ¿puede entonces España convertir a 5.000.000 de desempleados en emprendedores? Y encima, de alta tecnología, que ya puestos a pedir. Sabiendo que una gran parte de esos millones de parados provienen del sector de la construcción y que el nivel educativo que poseen puede que no sea precisamente el más adecuado para sentar las bases de un Spanish Silicon Valley, creo que va a ser una tarea compleja.

Un paso más allá: ¿y en el futuro?

Una de las conclusiones que habría que sacar de todos estos datos (y muchos más que cabría traer a colación) es que aunque España debe cambiar su modelo productivo si quiere salir de esta espiral de desempleo, tampoco tiene por qué ser a costa de renunciar a sectores tradicionales, como la construcción o el turismo. Debe integrarlos en un nuevo modelo.

Así, podríamos aprovechar que muchos negocios de éxito en España son cosas bastante “aburridas”/”corrientes”/”de sentido común” de bastante éxito. Y esto no es ninguna chorrada. La cultura económica y empresarial de un país condiciona mucho emprender. Las industrias de alta tecnología y alto valor añadido difícilmente se impondrán a la industria turística del hotel en la playa en España. Con los incentivos existentes para tener contrataciones temporales, siempre saldrá más a cuenta los sectores económicos con fuerte estacionalidad (pistas de esquí, chiringuitos de playa, etc.) que los que requieren inversiones a largo plazo.

Pensemos en montar la Apple en Euskadi. Llamémosla Sagarra (manzana en euskera). Sagarra necesitará tener alrededor despachos de abogados, consultorías, asesorías, una academia de refuerzo escolar para los hijos (mi madre tiene una en Leioa y le ha ido bastante bien toda su vida), guarderías, restaurantes para comer, etc. Estas empresas no son de “las que molan”, pero dan dinero, y mucho además. No dan el glamour de poder contar en la cena de Nochevieja que te vas a Silicon Valley, pero sí dan el glamour para que puedas invitar a comer langostinos.

¿Que buscaría yo en Sagarra para emprender y montar un negocio de éxito? Organizar muy bien la producción, los recursos de la empresa, y, en especial, generar un equipo de éxito. Por cierto, curioso también el uso que se hace de éxito y fracaso. Y de nuevo, en mi visión de pueblo expresado en palabras no tan de pueblo:

  • Éxito: aquel que es capaz de prever necesidades/preferencias/gustos de un amplio grupo de personas, siendo hábil en reconocer dichas preferencias
  • Fracaso: el que no se da cuenta de lo que es éxito (negad la definición de éxito y os sale la de fracaso)

A esto lo suelo llamar el darwinismo emprendedor. Todas las grandes innovaciones de la historia son en esencia un proyecto emprendedor, donde el emprendedor es un genio (en un área de la organización determinada, o en varias). La necesidad/afición del genio es una clave para la supervivencia. A mí me inspira esta gente.

Jamás restaré importancia al conocimiento y progreso científico. Pero antes de dejarnos llevar por euforias tecnológicas, quizá sería importante preguntarse cómo se piensa atraer a los mejores científicos del mundo. Vale, tenemos buen nuestro clima, la cocina mediterránea vende libros, creo que tenemos fama de ser gente maja y contamos con una infraestructura turística y lúdica (por AVEs y aeropuertos no va a ser).

Entonces, ¿por qué no pensar en otros asuntos “más aburridos”? Algunos ya se apresuran a hablar de que si el siglo XX ha sido el siglo de la liberalización de la mujer, el siglo XXI será el siglo de los ancianos. Con una situación demográfica y económica en la que cada vez hay más jubilados. Ahí queda eso.

Conclusiones

Por último, y no menos importante, ¡ya vale de querer importar de todo a España! Un modelo de éxito de otro país funcionará en tanto en cuanto España tenga una estructura productiva, recursos naturales, un sistema educativo o en general, una sociedad, parecida al país que nos exporta el modelo. ¿Os acordáis de éso de: “Yo soy yo y mis circunstancias”? Pues eso. Así, España no es ni EEUU, ni Suecia, ni Alemania, ni Japón, etc. Los problemas de gestión -corrupción- en España tienen muchos años. La pillería de la Sevilla del comercio con América del Lazarillo de Tormes y la cultura de los buscavidas de Francisco de Quevedo tiene algo menos de 500 años.

La pregunta entonces es, ¿sólo el emprendimiento y las PYMEs van a sacar a España de la crisis o qué? ¿proponemos que cada uno de esos 5.000.000 monte una empresa? No quiero entrar en discursos maniqueos, pero tenemos todos que empezar a asumir la responsabilidad.

Quizás sea mucho pedir para un país donde las élites rara vez han estado capacitadas para servir como modelo a nosotros, las masas. El eterno problema Orteguiano. Pero se lo voy a pedir a nuestros representantes. Agradezco de corazón que ofrezca sus horas a un servicio público del que todos los que dependemos del Estado disfrutaremos. Pero como han decidido asumir la misma, os pido que no hablen de culpas y que no busquen hombres de paja, sino que busquen resolver los enormes problemas que tiene este país, y en especial, nosotros los jóvenes.

Endéudate si quieres. Se lo explicaré a mis nietos cuando tengan que pagarlo porqué decidió hacerlo. Coge el dinero de mis impuestos y del resto de ciudadanos para emplearlos en sanidad, educación o ayudar a colectivos menos favorecidos (entre ellos, los desempleados menores de 25 años, claro). Gástelo ahí y no en AVEs o aeropuertos. Yo se lo explicaré a mis nietos cuando no puedan ir a Ciudad Real o Castellón en avión directamente.

Puede que ustedes, representantes, piensen que los ciudadanos (me incluyo) somos gente ignorante, muy ignorante. Por ello, delegamos la responsabilidad de gobierno en personas preparadas para ello como vosotros, los que saben de esto. Los ignorantes, escucharemos las causas de la crisis: la “banca” (sic), despilfarro, crisis de demanda, que si la desigualdad de rentas, etc. Lo que quieran, pero hemos quedado que buscaremos soluciones, y no discutiremos más entre nosotros. Trabajaremos para sacar todo esto adelante. Asuma la responsabilidad para que así sea, se lo pido por favor.

***

[1] 48% de desempleo juvenil en España: te pido responsabilidad, futuro representante [Online]. URL: http://alexrayon.es/2011/11/01/48-de-desempleo-juvenil-en-espana-te-pido-responsabilidad-futuro-representante/

[2] Mamá, he vuelto a casa [Online]. URL: http://www.publico.es/espana/415905/mama-he-vuelto-a-casa

[3] El 80% de los jóvenes se abstuvieron de votar a los que legislan entre el 60 y 70% de lo que nos afecta en España [Online]. URL: http://alexrayon.es/2011/06/23/el-80-de-los-jovenes-se-abstuvieron-de-votar-a-los-que-legislan-entre-el-60-y-70-de-lo-que-nos-afecta-en-espana/

[4] Plataforma del voluntariado en España [Online]. URL: http://www.plataformavoluntariado.org/

[5] España: país de PYMEs (o cómo la (des)unión (no) hace la fuerza) [Online]. URL: http://alexrayon.es/2011/09/22/espana-pais-de-pymes-o-como-la-desunion-no-hace-la-fuerza/

[6] Una España de dos velocidades [Online]. URL: http://www.fedeablogs.net/economia/?p=7181

[7] List of countries by GDP (PPP) per hour worked [Online]. URL: http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_countries_by_GDP_(PPP)_per_hour_worked

[8] Santa Productividad, ruega por nosotros [Online]. URL: http://kantor-blog.blogspot.com/2008/04/santa-productividad-ruega-por-nosotros.html

[9] El aumento desenfrenado del paro: ¿cíclico o estructural? [Online]. URL: http://www.fedeablogs.net/economia/?p=17563

One thought on “Jóvenes, empleo y empresas

  1. Ander Suárez

    Acabo de oír en una entrevista a Ferrán Adrià: “En mi opinión, creo que en este país falta considerar innovación cosas más allá que la NASA.”

    Me ha recordado a lo que acababa de leer: “… muchos negocios de éxito en España son cosas bastante “aburridas”/”corrientes”/”de sentido común” de bastante éxito. Y esto no es ninguna chorrada. La cultura económica y empresarial de un país condiciona mucho emprender.”

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