Sobre la subida de las tasas en la Universidad Pública en España

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Tenía ganas de poder sentarme un rato a escribir sobre uno de los temas  más debatidos en la actualidad. Tras el anuncio del gobierno de subir las tasas universitarias (a ejecutar por Comunidades Autónomas, que son las que tienen las competencias en la materia), el revuelo ha sido considerable. El pretexto para hacerlo es la reducción del déficit (como no, es el objetivo común). Se toca un tema sensible; la educación pública, la de todos, la constitucionalmente recogida como un derecho.

Vaya por delante que mezclar “educación”, con “tasa”, “financiación”, “rentable”, “6.000 €”, me parece una ofrenda a los que adoramos los agoras del conocimiento, las universidades, los que disfrutamos todo minuto que pasamos entre estas paredes en las que me encuentro ahora mismo. Por una sencilla razón:

“Si crees que la educación es cara, prueba con la ignorancia”

A mí este tema me parece más semántica que otra cosa. Se dice “recorte” o “subida”, acompañado de “educación”, y automáticamente no se sigue leyendo la medida. Y es que esta medida me parece que es justa… en tanto en cuanto venga acompañada de otras. Es decir, hay que reformular cómo financiamos la educación pública, ese es el fondo de la cuestión, y no tanto “recortarla”. Me parece que es una medida estructural que debiera haberse tomado hace ya tiempo, independientemente del ciclo económico. Apoyémonos en argumentos.

Actualmente, las tasas universitarias que paga un alumno por matricularse en una universidad pública no cubre el coste real. Es decir, que está subvencionada la enseñanza de nivel superior pública. ¿Cuánto? Mucho, muchísimo. El estudiante paga entre un 10% y un 20%, cálculo realizado a partir de lo que paga realmente el estudiante (pago estudiante), y lo que realmente cuesta (pago real), que se estima por encima de unos 6.000 €/año, calculado a partir de dividir los costes entre el número de estudiantes.

Que se subvencione mucho, tampoco implica que la inversión en educación sea alta en España. De hecho, el mal llamado “gasto educativo” todavía se sitúa por debajo del de otros países de nuestro entorno (4,3% en España, frente al 5,3% de media en la Unión Europea).

Inversión (no gasto) en Educación/PIB (Fuente: http://www.rinace.net/riee/numeros/vol4-num1/art3_htm_clip_image002.gif)
Inversión (no gasto) en Educación/PIB (Fuente: http://www.rinace.net/riee/numeros/vol4-num1/art3_htm_clip_image002.gif)

Es cierto, que desde el punto de vista económico, pudiera parecer razonable subvencionar esta actividad. Las externalidades positivas son altísimas. La educación, comos todos sabemos, es la mejor inversión, nunca un gasto. El principal beneficiario de la educación es la sociedad, no olvidemos eso. La Universidad es un espacio donde se forman con esa actitud crítica que tanto trato de inculcar a mis alumnos los futuros ciudadanos. En cierto modo, también lo he visto muchas veces como una forma de transmitir un sentimiento de inclusión en la Sociedad, hacer cómplice de esta gran empresas que formamos todos.

Pero no deja de ser cierto que es el estudiante también beneficiario, dada la empleabilidad y mayor salario de un universitario (si bien se ha reducido en los últimos tiempos). La diferencia salarial entre un titulado universitario y personas con estudios medios o estudios primarios/sin estudios es grande.

La diferencia de sueldo entre universitarios y no universitarios (Fuente: http://s.libertaddigital.com/fotos/noticias/diferencia_salarial_1.jpg)
La diferencia de sueldo entre universitarios y no universitarios (Fuente: http://s.libertaddigital.com/fotos/noticias/diferencia_salarial_1.jpg)
Tasa de paro por nivel de estudios (Fuente: http://www.fedeablogs.net/economia/wp-content/uploads/paro-por-educacion.bmp)
Tasa de paro por nivel de estudios (Fuente: http://www.fedeablogs.net/economia/wp-content/uploads/paro-por-educacion.bmp)

Una vez expuesto esto, buscaremos respuesta a los dos principales problemas actuales:

  1. Cómo hacer que sea menos regresivo el sistema de financiación actual
  2. Mejorar los resultados académicos manteniendo la igualdad de oportunidades

¿Quién va a la Universidad?

Una de las primeras cuestiones que cabe preguntarse es: ¿quiénes son los que van a la Universidad? Me refiero dentro de los cohortes sociales, cuál es el principal beneficiario de esta subvención a la educación de nivel superior. Y he aquí la razón por la que el actual sistema debiera cambiar. Es la gente del cohorte social alta o media-alta los que van a la universidad en mayor número. Es decir, son los que más se benefician de estas enormes subvenciones. Por eso decimos que es regresivo.

El actual sistema es socialmente injusto. El segmento de población con menos recursos, financia inversiones en educación de los que tienen más recursos, es decir, de los que se beneficiarán. La Universidad es barata para las personas que llegan a ella.

Cabe recordar que la Universidad posibilita una mayor movilidad social, por lo que conclusión anterior todavía se vuelve más importante de analizar. Y creo que a nivel macro, esto también cabe concluir. Desde que disfrutamos de nuestra joven democracia, el acceso a la educación se ha ampliado enormemente.

  • En 1980, la proporción de personas entre 25 y 64 años que no habían completado el bachillerato superior era del 89% (56% en la Unión Europea) mientras que el 8% tenían estudios universitarios (en la Unión Europea era del 12%).
  • En 2009, la proporción es del 58% (34% en la Unión Europea) y 28%(23% en la Unión Europea) respectivamente.
  • 1,4 millones de estudiantes universitarios (cifra muy parecida a la de Alemania o Francia, países con mucha mayor población). Mucha acumulación de capital humano.

Este último punto (el “boom universitario”), pudiera incluso ser en cierto modo corregido para “superar” nuestro “reloj de arena” (el exceso de títulos universitarios, y la falta de formación profesional, de esto ya hablé aquí) subiendo las tasas universitarias.

¿Alternativas?

En lo relativo a alternativas, y dado que no tenía un conocimiento profundo en la materia, he dedicado un rato a buscar un poco de literatura al respecto. Y para variar, el blog de Nada es Gratis, ofrece algo de luz en la materia, en este artículo concretamente.

  • Sistema de préstamos: como si fuera una hipoteca: capital + intereses. La diferencia radica en que el Estado o una institución pública, ofrece garantías sobre ellos, para evitar que las primas de riesgo de las hipotecas (en definitiva, los intereses), se disparen.
  • Sistemas de préstamos con devolución contingente a la renta: una vez que el estudiante empieza a trabajar, el préstamo empieza a ser amortizando cuando tenga una renta que supere cierto umbral.
  • Impuesto a los graduados: los costes del sistema universitario son financiados únicamente por los graduados universitarios, es decir, por aquellos que realmente consumen el servicio. Sería algo así como pasar de impuesto a tasa. Se cobrarían como una sobrecarga en los impuestos sobre la renta.

Mi preferido sería el 2º. En cierto modo es algo que yo personalmente intenté; tener una renta para financiar mi educación. Más en mi caso, siendo Deusto una educación que exige alta inversión, siendo dos titulaciones superiores de Ingeniería las que se le antojaron al niño. Empecé a trabajar cuando estaba a comienzos de 3º de carrera (20 años), y desde entonces aquí sigo a ritmo.

Es importante buscar alternativas, porque la subida de las tasas estima que pudiera dejar fuera un porcentaje alto de estudiantes por no poder sufragar los costes. Se habla hasta de un 5%. Y esto sí que sería injusto, por eso de mantener el principio de igualdad de oportunidades. Y garantizar este principio se puede de muchas formas. Y ahí voy, que la forma es lo que debe cambiar, desde luego no el fondo.

Conclusiones

Independientemente del sistema alternativo que se busque, debe venir acompañado de una red de ayudas del Estado (becas, préstamos, etc.) que mantenga la oportunidad para los menos favorecidos, pero sólo a éstos. Acompañando la beca el problema de equidad con el estudiante de familia desfavorecida se amortigua. Yo te pago tu beca, no me importa. Eso sí, el becario me devuelve la inversión con la responsabilidad personal de estudiar y mejorar su educación y la de la Sociedad en última instancia.

Por último, si encima esto lo acompañamos con el condicionamiento de ligar esta red de ayudas a los resultados académicos, creo que el sistema resultante sí que pudiera ser propio de un Estado Social y democratico de derecho (igualdad ante situaciones iguales), con la discriminacion positiva para igualar situaciones desfavorecidas.

Red de ayudas del Estado + incentivar el buen uso del dinero de todos (ligarlo al buen hacer académico), es el modelo que más me convence para cambiar universidad pública gratuita o muy barata, la cual, como hemos expuesto, es algo más bien regresivo.

Autor: alrayon

Lecturer and Researcher at Deusto University. Somehow, a stranger that loves both technology and economics, a sinergy that will conquer the world.

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