La adicción nuestra, los Sapiens Sapiens, al oro

By | 20 diciembre, 2011

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Desde que comenzó la crisis, allá por 2008, la crisis financiera, el (incierto) futuro del Euro y las dudas sobre las políticas monetarias de los Bancos Centrales han vuelto a abrir (por enésima vez) el debate por sistemas monetarios alternativos. Y siempre que se abre este debate, el fetichismo habitual hacia el patrón oro aparece. Así que hablemos un poco sobre el tema, el cual, además, siempre genera bastantes preguntas de los alumnos en clase. Además, dada la adicción humana al oro que nuestros antepasados tuvieron. Echando un vistazo a la evolución -nominal- histórica de la cotización del oro, se pueden extraer unas conclusiones iniciales:

Evolución histórica cotización oro (Fuente: www.kitco.com)

Evolución histórica cotización oro (Fuente: www.kitco.com)

La primera es que la gráfica anterior -que por mucho exponerla no la convierte en una verdad- no explica que estemos ante un poco de cotización del oro. Para esto, los economistas -serios- siempre nos dicen que utilicemos la cotización (o el precio) ajustada a la inflación, la que explica que fue en 1980 cuando se alcanzó el pico de cotización. En Enero de dicho año, la invasión soviética a Afganistán, la revolución iraní y los elevados precios del petróleo dispararon al oro a un récord de 850 dólares la onza, que ajustados a la inflación serían $2.337 de hoy (frente a los $1.800 que cotiza en la actualidad).

Cotización del oro ajustada a la inflación (Fuente: http://inflationdata.com/inflation/images/charts/Gold/Gold_inflation.jpg)

Cotización del oro ajustada a la inflación (Fuente: http://inflationdata.com/inflation/images/charts/Gold/Gold_inflation.jpg)

La demanda de oro descontrolada suele aparecer en épocas turbulentas. A partir del citado pico de 1980, el precio retrocedió durante un par de décadas hasta que en Junio de 2006 la onza cotizó a $543. Fue la época de pleno auge económico. Sin embargo, como decíamos al comienzo, desde la crisis financiera y económica de 2008, con un euro bastante debilitado, un dólar que de tanto imprimir pierde fuerza, y, sobre todo, dadas las dudas sobre deudas públicas a ambos lados del Atlántico, el precio del oro ha vuelto a dispararse.

Cuando leáis frases como “El precio del oro tocó un nuevo récord en la jornada de ayer“, automáticamente lo traducís a la incertidumbre que tienen que hacer frente los inversores (privados y públicos). Éstos, se ponen nerviosos por el futuro de sus miles de millones, y escapan de acciones y divisas que fluctúan y buscan tranquilidad -si esta existe- en este valor refugio, el oro.

El oro, como commodity que es, hace que no es que existan diferentes calidades, sino diferentes purezas. El oro de inversión es de pureza 999,9/1000. Decir que el oro ha sido tradicionalmente el activo refugio de los inversores no es decir nada nuevo. Habréis oído esa frase cientos de veces. Para muchos, es una inversión irracional: un producto no básico (entendiendo que se puede prescindir de él y vivir y esas cosas), *limitadas* aplicaciones industriales, etc.

No deja de ser cierto, que las alternativas de inversión también se las traen. Invertir en gas natural (calefacción y agua caliente de la gente) o azúcar y maíz (alimentos básicos, super ético esto de hacerles subir el precio), pues éso…

El problema es que nosotros, los Homo Sapiens Sapiens, no somos tan racionales como creo que muchos piensan somos. De hecho, si actuásemos de manera racional siempre, ni siquiera se hablaría de “buenas” o “malas” inversiones. Todos sabríamos cuál es el precio que se ha de pagar por el correspondiente valor de un determinado activo. El problema, como estamos viendo en clase estos días, es que el valor es algo totalmente subjetivo. ¿Cuánto vale para ti -lector- un plato de arroz y cuánto para un Somalí?

“Es de necios confundir valor y precio” (Antonio Machado)

No sólo a los inversores les gusta el oro. Las joyas suelen ser caras, pero a la gente que les gusta, pueden ahorrar y comprarlas. Esto hace que el aprecio que se tenga hacia él también dependa de factores sociales. Cuando veis películas con raperos de EEUU, colectivos aficionados a determinados sectores musicales (por decirlo sutilmente) con sus manos y cuellos repletos de oro, algunos colectivos de gitanos europeos, pueblos Africanos y Asiáticos que apenas tienen para comer o en la India donde el 70% del oro importado se emplea para joyas y demás artículos de lujo. Es cuestión de Maslow y prestigio social haciendo que se note lo bien que le va. Y nada mejor para ello que comprar algo caro e inútil que a la vez sea llamativo y pueda llevar siempre puesto.

Sobre todo esto, cabe hacerse la pregunta, ¿hay burbuja sobre el oro entonces? Sinceramente, ni idea. Es un tópico tan frecuente (sí está a 100$ burbuja, si está a 1.000$, 2.000$ burbuja), que nunca se sabe cuándo llegará el pico. Además, en un escenario en el que los Bancos Centrales no paran de inyectar billetes -inflación-, entiendo que puede ser una estrategia de diversificación de riesgos *justificada* (que en esto de los mercados es mucho decir). Otro argumento en contra de la compra de oro es que una gran cantidad de dinero ya está invertido en oro. Sin embargo, parece que los datos no acompañan la idea. En comparación con otras épocas, la cantidad de la riqueza total invertida en oro es mucho menor. En 1981, el 26% de toda la riqueza estaba en oro. Hoy en día, es “apenas” del 0.8%.

¿Qué resultados trajo este sistema monetario como para que se hable tanto de él?

Dinero viene del latín denarius, que era una pequeña moneda romana de plata, una de las más corrientes. La palabra ha sufrido a lo largo de los siglos un proceso de generalización semántica -su significado se ha vuelto más general-. Así, de emplearse para hacer referencia a una moneda concreta, pasó a emplearse de manera genérica, y de ahí al significado abstracto de dinero actual. Hoy, dinero, lo entendemos como un medio de cobro o de pago generalmente aceptado por los miembros de una comunidad.

Denario Romano de la República representando a la diosa Roma (Fuente: http://lengua-e.com/blog/wp-content/uploads/2008/01/denario_roma.jpg)

Denario Romano de la República representando a la diosa Roma (Fuente: http://lengua-e.com/blog/wp-content/uploads/2008/01/denario_roma.jpg)

Para ser un dinero que la gente lo valore, lo acepte, vamos, que haya confianza, debe poder:

  • Transportarse con sencillez: en caso contrario no será un buen medio de cambio
  • Almacenarse/atesorarse fácilmente: no sería en caso contrario un buen depósito de valor y sin perder valor con el paso del tiempo (pues en caso contrario sería un mal depósito de valor y una mala unidad de cuenta)
  • Transformarse fácilmente: para poder piezas monetarias homogéneas y emplearse como unidad de cuenta.
  • Valor estable: para que se pueda intercambiar sin depreciarse, así como poder almacenarse
  • Un medio de cobro/pago (misma moneda, valga la redundancia, cara diferente) que tenga una demanda grande (un bien del que todo el mundo quiera disfrutar en abundancia) y con una oferta rígida/estable (por alto que sea su precio y que no pueda falsificarse).

Históricamente, el bien (de bonum, que significa propiedad) económico (del vocablo griego oikos (casa, usado aquí en el sentido de patrimonio) y némein (administrar)), que ha reunido todas estas cualidades ha sido el oro:

  • Mucha demanda en todas las culturas, épocas y lugares
  • Oferta más o menos estable en relación con su stock (cada año sus disponibilidades sólo crecen un 1,5% y es difícil de falsificar)
  • Metal más dúctil y maleable que existe
  • Resistente a agentes externos –> estabilidad

¿Y qué tenemos hoy en día para querer volver -no todos, claro- al oro? Dinero fiduciario (fiat money). ¿Y qué es el dinero fiduciario? También conocido como papel moneda o dinero inconvertible, porque ni es un papel que tiene valor, ni es un papel que pueda cambiar en oro.

Sin embargo, los papeles moneda que hemos ido conociendo a lo largo de la Historia, tienen un origen común; no nacieron siendo lo que hoy conocemos como dinero papel moneda, sino como promesas de entrega de una cantidad de metal precioso dada. Simplemente revisar los nombres de las principales divisas:

  • Dólar: antes de ser usado en EEUU, en España el dólar era la moneda de 8 reales, que equivalían a 25,5 gramos de plata
  • Libra: procede de la libra de Carlomagno, que equivalía a una libra de plata
  • Franco: libra tornesa, la moneda de plata degradada a partir de la libra carolingia
  • Marco: ocho onzas de peso expresadas en unidad de cuenta en oro o en plata equivalente

Con el paso de los años, las equivalencias metálicas de estas divisas fueron cambiando. Por ejemplo, durante el Imperio Romano, la costosa campaña imperial hizo que para mantener leales a los soldados, se tuviera que recurrir continuamente al aumento de sueldo, que para hacerlo compatible con la física de materiales, se hubo de reducir la cantidad de plata de cada moneda (inflación, vamos):

Los emperadores Romanos compraban lealtad incrementando los salarios (Fuente: http://ancienthistory.about.com/od/fallromeeconomic/a/econoffall.htm)

Los emperadores Romanos compraban lealtad incrementando los salarios (Fuente: http://ancienthistory.about.com/od/fallromeeconomic/a/econoffall.htm)

Las equivalencias metálicas cambiaban, pero conservaban su representatividad como divisa nacional. Esto hizo que las promesas a pagar oro o plata que creaban los bancos de emisión nacionales (lo que hoy en día llamamos Bancos Centrales, y que en este vídeo-documentalexplico su origen con John Law a la cabeza) fueran bautizadas con el nombre de su correspondiente moneda nacional. Cuando Isaac Newton en 1717 introduce el patrón oro clásico, una libra esterlina equivalía a unos 7,3 gramos de oro puro y un dólar aproximadamente 1,5 gramos.

Para concluir, si alguien quiere profundizar sobre muchas leyendas que rondan el oro, que lo lea aquí.

[Continuará]

2 thoughts on “La adicción nuestra, los Sapiens Sapiens, al oro

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