Historia de las invenciones (III): aire acondicionado

By | 30 noviembre, 2011

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Hasta el siglo XX, los Homo Sapiens hemos aguantado las temperaturas altas como nuestros antepasados lo habían hecho: sudando. Si nos ponemos técnicos, lo que viene a ser el medio de refrigeración corporal transpiración. Sin embargo, nunca nos ha llegado a gustar del todo esta situación, así que hemos intentado en más de una ocasión inventar sistemas de aire acondicionado. En la mayoría de los casos, estos inventos nos salieron caros, así que su uso quedó limitado a las familias más acaudaladas. No siempre ha sido fácil democratizar el consumo de un bien (como vimos en el primer capítulo para el coche de Ford T).

Los intentos por controlar la temperatura -sobre todo en interiores- comenzaron en la antigua Roma. Allí, se intentaron aprovechar del sistema de acueductos que se venía instalando para traer agua de otros lugar para hacer circular agua fría a través de las paredes de sus casas.

El emperador Heliogabalus dio un paso más allá en el siglo III, apilando una montaña de nieve que bajaba de las montañas en burros. Instalando estas montañas en los jardines aledaños a su mansión, conseguía mantenerse fresco durante el verano. No hay que ser muy espabilado para saber que esto era terriblemente ineficiente.

Dicen que Séneca (Siglo I AD) comía nieve para “soportar el calor como un verdadero romano debe” (luego nos dicen a los de Bilbao).

Séneca (Fuente: http://cumbresblogrrascosas.blogspot.com/)

Séneca (Fuente: http://cumbresblogrrascosas.blogspot.com/)

Esos “lujos” desaparecieron durante la Edad Media. Sin embargo, en todos estos siglos, sí que hubo algún intento por hacer frente al calor. Los ventiladores de la época eran la mano de cada uno. Los abánicos datan de hace 3.000 años en China, remontándose a tiempos del emperador Hsien Yuan, alredor del año 2697 a. C. Una leyenda cuenta como durante un baile de máscaras, y para mitigar el calor que sufría una joven China, agitó su antifaz muy cerca de la cara con mucha rapidez para darse aire y además esconder su cara de las miradas de los hombres. En China siempre se ha cuidado esto. Así, el gesto fue replicado por el resto de mujeres. Las mujeres Chinas comenzaron de este modo, a utilizar los abanicos para alejar las malas energías y la envidia, tapándose detrás de un abanico para ello.

Abanico Chino (Fuente: http://www.blogsperu.com/blog/15669/)

Abanico Chino (Fuente: http://www.blogsperu.com/blog/15669/)

Otro inventor chino del siglo II se dice que construyó un ventilador giratorio del tamaño de una habitación (era accionado a mano). La arquitectura, mientras, también jugó un papel importante en el control de temperatura pre-moderna. En las construcciones de Oriente Medio, las ventanas se ubicaban en la dirección opuesta al sol. La arquitectura persa introdujo el concepto de Windcatcher (“captadores de viento”). Los edificios más grandes hacían de “torres de viento”, diseñados para detectar y difundir las brisas predominantes.

Windcatchers de la arquitectura persa (Fuente: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/fe/AbAnbarNain2.jpg)

Windcatchers de la arquitectura persa (Fuente: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/fe/AbAnbarNain2.jpg)

A finales del siglo XIX, en EEUU, los ingenieros tuvieron el dinero y la ambición de continuar donde los romanos lo habían dejado. En 1881, el presidente James Garfield (el 2º de los 4 presidentes americanos asesinados en la historia), utilizaba un un dispositivo un tanto extraño de aire inyectado a través de sábanas de algodón que había sido empapado en agua helada.

Al igual que Heliogábalus, la comodidad del presidente Garfield, requería un consumo de energía enorme; unas 500.000 libras de hielo en 2 meses. A su favor decir que la humedad de Washington DC es criminal. Al estar esta ciudad localizada en un un pantano, os lo podéis imaginar (localizar en DC la capital de EEUU tuvo su origen en contentar al bando esclavista, además de cancelar partidas de deuda pública federal tras la Guerra de la Independencia).

En EEUU, las cosas comenzaron a cambiar en la década de 1900, cuando los ventiladores eléctricos aparecieron por primera vez en los hogares. Para ello, y como venimos comentando en esta serie, combinar otros inventos fue fundamental. En este caso, la electricidad. El desarrollo de Nikola Tesla de motores de corriente alterna hizo posible la invención de los ventiladores de oscilación en el siglo XX.

En 1902, un ingeniero de 25 años de edad de Nueva York llamado Willis Carrier, inventó el primer sistema moderno de aire acondicionado. La unidad mecánica del dispositivo, que enviaba a través de bobinas aire refrigerado, no estaba destinado a la comodidad humana en un principio. Fue diseñado para controlar la humedad en la planta de impresión donde él trabajaba.

En 1922, Willis siguió con la invención de la enfriadora centrífuga, que añade un compresor central para reducir el tamaño de la unidad. Fue presentado al público el fin de semana del Memorial Day de 1925 en el Rivoli Theater de Times Square, en New York. Años después, las personas se amontonaban en las salas de cine con aire acondicionado en los días calurosos de verano, dando lugar a las superproducciones de verano.

No es una exageración decir que esta innovación cambió el modo de vida del Siglo XX América. En la década de 1930, el aire acondicionado se extendió a los grandes almacenes, vagones de ferrocarril, las oficinas, etc. La productividad de los trabajadores en verano se dispara. Hasta entonces, los patios centrales y las ventanas abiertas habían sido el único refugio para los trabajadores y ciudadanos. La historia del aire acondicionado en el Siglo XX la resume muy bien en esta infografía de Carrier Corporation.

El aire acondicionado residencial tardó más en democratizarse. En 1965, sólo el 10% de los hogares de EE.UU disponían de ello. Las familias en el Sur se conformaban con dormir en el porche o poner su ropa interior en la nevera. En 2007, sin embargo, la cifra de hogares con aire acondicionado era ya de 86%. Las ciudades del Sur -el Sun Belt– donde había sido insoportable trabajar en verano, se convirtieron en un lugar más atractivo para vivir y trabajar, y facilitar así un cambio demográfico en la migración de los trabajadores en EEUU, que volvían de nuevo al Sur. El aire acondicionado podría considerarse como un motor de desarrollo económico claro en países con clima favorable. ¿Os imagináis lo que sería del turismo de la Costa Española si no fuera por el aire acondicionado?

Las unidades de refrigeración sólo han trascendido las fronteras de Estados Unidos en los últimos 20 años, con la confluencia de una creciente clase media mundial y los avances en tecnología de energía eficiente. Así, los Europeos han tardado más en introducir el aire acondicionado. Los datos sobre el aire acondicionado en los países en vías de desarrollo es escasa, pero uno que ha viajado ya un poco por países Africanos y Asiáticos del Sur, asegura que no ha encontrado ninguna unidad así. En la India, se pueden encontrar en prensa artículos sobre la manera de mantenerse fresco en verano: se recomienda llevar ropa de lino y beber muchos líquidos para evitar golpes de calor.

En un principio los equipos de aire acondicionado estaban destinados solo a generar frío. Sin embargo, posteriormente se vio la necesidad de generar calor también, por lo que se usaron resistencias para generar calor (al igual que cualquier estufa eléctrica). Nunca han tenido buena prensa los equipos de aire acondicionado. Consumos eléctricos elevados, sumado también a que la tecnología de los compresores de pistones tenían un rendimiento menor. Hoy en día los equipos de aire acondicionado son capaces de utilizar el mismo sistema de refrigeración para calentar y enfriar, por lo que el rendimiento se ha triplicado.

¿Y en el futuro? Los rendimientos energéticos crecientes podrían deparar nuevos diseños o modelos. Quién sabe…

One thought on “Historia de las invenciones (III): aire acondicionado

  1. cesar lager

    no se de donde habrá sacado la info pero me sirvió de mucho 😉 buen blog

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