Déficit y deuda pública.. ¿qué es todo esto? (Parte III)

By | 24 octubre, 2011

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[Continuación del artículo anterior]

El gasto público en las últimas décadas

Llevamos aproximadamente unos 140-150 años de crecimiento del gasto público. Seguramente ese punto de partida para el incremento de del gasto se debe a la introducción del primer atisbo de Estado del Bienestar, con la creación de un pionero sistema de protección social para los trabajadores por Von Bismarck en Alemania.

Las suspensiones de pagos y las emisiones de deuda para financiar gastos parece ser un invento español (desde la época de Felipe II en el Siglo XVI). Ya hablé sobre el historial de España en relación a su estabilidad financiera en este artículo, siendo España el país del mundo con más suspensiones de pago de deuda a lo largo de la historia.

El problema es que el gasto público ha crecido incluso más rápido que la economía. Hoy en día, las naciones más desarrolladas, dedican entre el 40 y 60% GDP en gasto público. Son niveles realmente altos. En los años 1920 el gasto público en estas naciones rondaba el 20% (que es lo que tienen los países africanos ahora mismo). En la década de 1960 era del 30% (lo que tienen ahora muchos países en Sudamérica).

¿Entre un 40 y un 60% es una cifra preocupante? Meras matemáticas. En la Unión Europea, en 2008 (antes de la caída recaudatoria), los ingresos por impuestos habían caído hasta el 40,5% sobre el PIB (luego veremos diferencias para los países de la OCDE).

Pudiera así entenderse que el gasto público es un factor correlacionado al desarrollo económico. Correlación no es causa, pero, ¿y si así lo fuera también? Se ha escrito mucho al respecto de todo esto (a favor y en contra), pero lo que queda fuera de toda duda el gasto pública impulsa varias áreas clave en todo desarrollo económico:

  1. Infraestructuras: las empresas privadas no invierten en infraestructura, y hay ciertas infraestructuras que a todos nos gusta disponer, a saber: carreteras, sistemas eléctricos, telecomunicaciones, cárceles, aeropuertos, tratamiento de aguas, sistema ferroviario, canalizaciones de agua, etc.
  2. Infraestructura “soft” (blanda): lo mismo que antes, para otro ramillete de servicios bastante demandados: servicios públicos de salud, educación, bibliotecas, etc.
  3. Financiación: el sector público siempre obtiene financiación más barata que el privado (bueno, en España ahora mismo esto no se da, pero hablamos de situaciones estables). La garantía que se podrá aprortar siempre será mayor.

Cuando una nación se desarrolla, hay crecimiento económico, tus ciudadanos se desarrollan intelectual y materialmente y se convierten en fuerza de trabajo cualificada y competente para el trabajo productivo. Así, cuando una economía crece, se necesita educación superior. Por esta raón, las inversiones en educación nunca debieran menguar a medida que crecen las economías (cof, cof).

El Sistema Nacional de Salud Francés fue declarado como el mejor del mundo por la OMS en 2000. Un sistema de aseguramiento prácticamente público (cerca del 30% lo paga el ciudadano). Aquí conté los resultados que había deparado el sistema americano.

Así, es fácilmente entendible entonces que los impuestos y los beneficios sociales juegan un gran papel en su redistribución. El gasto público es otra forma de redistribuir: sanidad, educación, etc. De hecho, hay familias para los que los servicios públicos son iguales que sus ingresos económicos. Alrededor del 50% de los empleos del mundo dependen del gasto público, ya sea de manera directa o indirecta (el efecto multiplicador que dicen).

La crisis no fue creada por el sector público (por lo menos no de manera directa, aunque por omisión de control pudiera achacársele algo), pero sí es el que la está financiando. La deuda privada fue la culpable. El déficit público, tras las crisis, ha aumentado en los países desarrollados una media de un 4%. Así están las cosas.

EEUU vs. países nórdicos

Hay una frase que repito mucho últimamente, así que quería escribir sobre ello:

You get what you pay (Recibes lo que pagas).

Hace poco en Nada es Gratis hablaban sobre ello a cuenta de la clase política en España. Sarkozy tiene un salario de $346.000, Cameron de $384.000., Merkel de $391.000 y Obama de $494.000. Zapatero gana 67.427 euros, más un complemento de 10.446. Recibes lo que pagas, no esperes más.

Aplicando esa “máxima” a lo que nos interesa (gasto público), el ciudadano a pie quiere que no se cumpla: quiere pagar pocos impuestos, y recibir muchos servicios públicos. Y éso, amigos, es difícil. El estado del bienestar sale muy caro.

Los datos que uno puede encontrar por Internet me parece excelente para explicar esto. Comparemos, en primer lugar, la recaudación de los países (más información en esta noticia).

Ingresos impositivos sobre el PIB (Fuente: www.nytimes.com)

Ingresos impositivos sobre el PIB (Fuente: www.nytimes.com)

En EEUU, parece claro, así, que se pagan pocos impuestos, que suelo definir como el precio por ser ciudadano de una sociedad. Pagas menos, luego esperas poco del Estado (el individualismo americano). En efecto, incluso si sumamos el gasto total en impuestos + gasto privado en sanidad, por ejemplo, a un americano le sale a cuenta (y eso a pesar del enorme coste que tiene la sanidad privada en EEUU).

Impuestos + gastos privados en sanidad sobre el PIB (www.nytimes.com)

Impuestos + gastos privados en sanidad sobre el PIB (www.nytimes.com)

Y eso tiene mucho que ver con el gasto público neto, no bruto. Y aquí cabe hacer una pregunta clave para exponer todo esto:

¿Quién creeis se gasta más en el Estado del Bienestar, Suecia o EEUU?

El gasto social público en el Estado del Bienestar incluye ayudas a las clases más necesitdas, desempleados, gente con capacidades especiales, jubilados y sanidad. Según datos de la OCDE, en 2003, el gasto público bruto era de:

  • Suecia: 37%
  • Dinamarca: 32%
  • Noruega: 28%
  • Finlandia: 26%
  • EEUU: 17%

Sin embargo, esta comparación no está bien planteada. La intervención del Estado dista mucho en los países nórdicos de lo que es en EEUU. En EEUU, los seguros de vida, médicos y planes de pensiones son mayoritariamente privados.  Los beneficios públicos se centran en las clases más pobres y personas con capacidades especiales (Medicaid) y en los más ancianos (Medicare). En los países nórdicos, estos servicios son universales y cubiertos por el Estado. Es lógico que le gasto bruto sea sustancialmente mayor.

Además, es más correcto comparar la suma del gasto público neto, ya que los países nórdicos tienen entre 4 y 5 veces superiores impuestos sobre el consumo y en EEUU hay multitud de exenciones fiscales para promover el bienestar social. En definitiva, una manera de corregir el gasto bruto anterior. Así, el gasto público social neto quedaría (fíjense en las variaciones):

  • Suecia: 29%
  • Dinamarca: 24%
  • Noruega: 23%
  • Finlandia: 20%
  • EEUU: 19%

Una vez considerando el gasto público neto, si le sumamos a ello el gasto privado en las áreas de índole social anteriormente señaladas. Si encima lo ponemos en términos per capita, sale lo siguiente:

  • EEUU: $7.800
  • Suecia: $6.700
  • Noruega: $6.300
  • Dinamarca: $5.800
  • Finlandia: $4.900

En definitiva, en EEUU se pagarán menos impuestos, pero el gasto social al final es superior, luego la tan citada desprotección social es cierto que no se da en el ámbito público, pero sí en el privado.

¡Que lo paguen los ricos!

Cuando se habla de arreglar los problemas de déficits, se oyen tambores de guerra hacia los ricos. ¡Que lo paguen ellos! Bueno, el problema no es tan sencillo. El 1% más rico de los estadounidenses pagan más de un 25% de todos los impuestos federales (y prácticamente el 40% de impuestos sobre la renta). Sin embrago, ingresan menos del 20% de la renta total antes de impuestos. Argumentar que hay que aumentar las tasas de impuestos a los ricos por el papel del sector financiero en la crisis es ciertamente una falacia, ya que no tiene nada que ver con la lógica de la fiscalidad.

Los últimos presupuestos de austeridad en Francia e Italia, así como los del Reino Unido, han aumentado el tipo marginal hacia los ricos. Obama también tiene como objetivo la subida de impuestos a los ricos, incluyendo la “regla de Buffett” para garantizar que ningún hogar que ganan más de 1 millón de dólares al año pague una tasa de impuesto promedio más baja que la “clase media”.

Por meras matemáticas y leyes de gravedades varias, el déficit se pudiera reducir únicamente a costa de reducir el gasto (lo que proponen los republicanos). Sin embargo, sí que hay varios factores que hacen decantarse por que sean las clases más acaudaladas las que paguen:

  • Es cierto que los estudios sobre reducciones del déficit indican que funcionan mejor cuando los recortes de gastos son predominantes. Pero no sólo, tiene que haber también algo de la parte de ingresos.
  • El apoyo de los votantes por la austeridad en curso dependerá en parte de los nuevos ingresos procedentes de los ricos.
  • Recaudar más dinero de los ricos no se puede únicamente lograr mediante el aumento de las tasas marginales de impuestos, sino de hacer que el código tributario más eficiente. Esto esevidente en EEUU y España, que se basan mucho más que otros países en impuestos sobre la renta y tiene una parte importante de deducciones de dicho gravamen, por lo que los impuestos se aplican sobre una base muy estrecha.
  • En Europa, donde los sistemas fiscales son más eficientes, una opción sería desplazar la carga tributaria de las rentas a la propiedad, que haría recaudar más de las clases acaudaladas (aunque tendría menos impacto en su deseo de asumir riesgos).

Pero, como decíamos antes, todo es bastante más complejo que lo arriba expresado. España es un buen ejemplo de ello, con un sistema fiscal que tiene mucho por mejorar. Las cargas fiscales sobre el trabajo, las numerosas deducciones a las rentas del trabajo (junto con el IVA el gran componente de ingreso), la reducción de las tasas máximas en varios impuestos (beneficios empresariales), etc.

Debido a que el impuesto sobre la renta es uno de los pocos impuestos verdaderamente progresista, y otros impuestos son regresivos, los sistemas fiscales en general en Europa -occidental- no son tan progresistas como se podría pensar. Miremos esta imagen (y si queréis este artículo) para comprobarlo.

  españolinglésfrancés  La siguiente tabla muestra mis estimaciones de las acciones sobre la renta pagado en impuestos a través de los deciles de ingresos francesa (azul) y en los deciles de ingresos en los Estados Unidos (rojo).

Estimaciones de las acciones sobre la renta pagado en impuestos a través de los deciles de ingresos francesa (azul) y en los deciles de ingresos en los Estados Unidos (rojo) (Fuente: www.nytimes.com)

Todo esto, por necesario y obvio que parezca, en la práctica exige ser prácticos (nunca mejor dicho). No se trata tanto de hacer más eficiente el sistema impositivo (que también), sino de recaudar más. Cuando se estima la recaudación bajo un nuevo sistema tributario, hay que incluir elasticidades. Un error muy repetido es considerar la base imponible que se declara con el sistema actual como la base imponible del futuro sistema.

Así, por ejemplo, los tan repetidos impuestos que graven las externalidades negativas (contaminación a la atmósfera, el tabaco sobre la salud, transacciones financieras especulativas -sea factible si no hay un acuerdo para aplicarla a escala global.-, la Fat Tax de Dinamarca, etc.) son impuestos pigouvianos, que sirven para corregir, pero no tanto para recaudar. Incluso con las externalidades negativas está por ahí un tal Coase que habla sobre externalidad óptima (lo cual no implica necesariamente la desaparición total de la misma) y de un máximo nivel de bienestar. De nuevo, esto es bastante complejo.

Movilidad intergeneracional

Y, por último, la movilidad intergeneracional. En este artículo hablé sobre la movilidad intergeneracional, que básicamente es que mis hijos me superen, tengan una vida mejor que la mía. En palabras simples y llanas: igualdad de oportunidades, que se puede medir por movilidaddesigualdad social. Mirad este gráfico sobre la movilidad intergeneracional (la renta de los padres no determina el futuro de sus hijos).

Movilidad intergeneracional (Fuente: www.washingtonpost.com)

Movilidad intergeneracional (Fuente: www.washingtonpost.com)

Ya veis qué países destacan, aquellos donde el Estado del bienestar está muy desarrollados (Dinamarca, Austria y Finlandia, básicamente). Sin embargo, todo Estado de bienestar tiene que ser efectivo. Países con gastos públicos altos como Francia y Suecia, no son precisamente los que tienen mayor movilidad. Canadá o EEUU, con gastos públicos bastante menores que países como Italia o Reino Unido, ya veis que tienen índices de movilidad bastante mejores.

En definitiva, ya veis que todo esto del déficit y deuda pública es bastante más complejo que una columna de periódico. Muchos factores, muchas variantes, sin fórmulas mágicas.

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